Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer... yo sólo juego con ellos con mucha ilusión y sin ánimo de lucro... mi único pago son vuestros comentarios
Summary: Renesmee despierta aun dentro de Bella y ese es el comienzo de su aventura. Pronto conocerá a toda su familia y a Jacob. Vivirán muchas aventuras con un montón de amigos y otros no tan amigos. Esta historia está narrada desde el punto de vista de Nessie y se desarrolla a lo largo de Amanecer y mucho más allá.
~ Nessie ~
{ Amanecer y más }
Capítulo 12: Creciendo
El abuelo Charlie había estado viniendo a verme todos los días. Mamá no se apartaba de mí, siempre me tenía en sus brazos. A veces estaba con nosotras mucho tiempo y otras veces muy poquito rato, pero siempre era muy divertido cuando venía. Todos en la familia andaban más despacio. Yo ya sabía que no tenía que morderle como a Jacob. Olía muy bien, pero de mi familia y no tenía que hacerle daño. Tampoco podía hablarle como a los demás, pero él si que me hablaba a mí.
Un día vino con otra persona, una chica. Me la presentaron como Sue. Llegó con el abuelo y con Seth, pero se quedó esperando a la puerta de la habitación sin llegar a entrar del todo. Miraba a mamá con muy mala cara. Al final Seth la ayudó a entrar y se sentó junto al abuelo Charlie en el sofá. Miraba a mamá y me miraba a mí, sin llegar a sonreír nunca.
_ Buenas tardes, Nessie - me dijo el abuelo Charlie -. ¿Cómo está hoy mi niña bonita?
Le saludé con la mano como siempre y se acercó a nosotras. El abuelo empezó a hacerme cosquillas en todo el cuerpo y a hablarme raro, como tía Rose al principio. Era muy divertido, me encantaba estar con el abuelo Charlie. Mamá le miraba, me miraba a mí, le miraba a él y sonreía con los ojos llenos de cariño. A mamá también le gustaban mucho sus visitas.
_ Nessie, ¿sabes quien es ella? - me preguntó Seth señalando a Sue, a lo que le contesté negando con la cabeza -. Es mi mamá.
Ella me seguía mirando muy atentamente, como esperando algo. De vez en cuando se giraba a mirar a Seth y ponía una cara rara. La abuela Esme estaba rondando por ahí todo el rato, ofreciéndoles algo para comer o beber. Al final de la visita Sue ya estaba más tranquila y no ponía esas caras tan preocupadas. Las siguientes veces que vino la vi sonreír un par de veces. Se parecía mucho a Leah, que casi nunca sonreía. También era su mamá, como de Seth.
De vez en cuando también venían a verme otras visitas, unos amigos de Jacob. También formaban parte de su familia. No todos eran iguales. Unos olían parecido el abuelo Charlie y me daban hambre. Pero sabía que tenía que tener cuidado con ellos como con el abuelito. Otros olían como mi Jacob.
Un día el abuelo no llegaba. Se hacía tarde y me extrañaba que no hubiera venido a visitarme como todos los días. ¿Dónde estaría? Dentro de un rato volveríamos a casa a dormir y aun no había llegado. Me gustaban mucho las visitas del abuelo Charlie. Hoy no había venido y lo echaba de menos. Quería saber cuando llegaría. Lo había estado esperando mucho rato. Le pregunté a tía Rosalie por él.
_ No lo sé, Nessie - me contestó tía Rosalie.
Mamá estaba hablando con papá al otro lado de la habitación, mirándose a los ojos abstraídos el uno en el otro. No me prestaba atención ninguno de los dos. Ni siquiera papá, que normalmente siempre se daba cuenta de cuando yo quería algo. No debía estar escuchándome. Así que llamé a mamá:
_ Mami - le dije en voz alta, llamando su atención -. ¿Dónde está el abuelito, mami?
_ Hoy está trabajando y no podrá venir - dijo mamá sorprendida -, pero mañana vendrá a verte.
_ Y tú, mi niña - me dijo papá cogiéndome de brazos de tía Rose-, ¿cuándo has aprendido a hablar?
_ No lo sé - le respondí escondiendo la cabeza en el pecho de papá -. Hace días, creo.
_ ¿Por qué no habías hablado antes? - me preguntó mamá.
Me cogió la cara y haciendo que la mirara. Estaba sonriéndome. Le devolví la sonrisa. Era la primera vez que hablaba en voz alta. No sabía si les iba a gustar. Mi voz sonaba rara, no sonaba como la de mi cabeza. Se parecía más a la voz de mi familia que a la de Jacob o el abuelito. También era una voz musical. Me gustaba que fuera como la de mamá.
_ Me gusta más contarte las cosas de la otra manera - le dije.
_ Renesmee, será mejor que delante del abuelo Charlie tampoco hables - me dijo papá muy serio -. Podría asustarse. Para él aun eres demasiado pequeña para poder hablar, ¿vale?
Le respondí asintiendo con la cabeza. De todas maneras me gustaba más contarles las cosas de la otra manera. Aunque sabía que así tampoco podía contarle nada al abuelo Charlie. Hablando tenía que explicarlo todo. De la otra manera todo era más fácil. Además, así estaba más cerca de ellos. Eso también era una ventaja. Me gustaba estar en los brazos de mi familia. Siempre estaba con uno o con otro. Todos estaban siempre cerca de mí.
Era maravilloso estar con mi familia. Durante todo el día, unos y otros estaban pendientes de mí. Jacob y tía Rosalie seguían peleándose para darme mi biberón y mamá seguía sin dármelo. Todos me decían que 'más adelante' ya lo haría ella, pero ya había esperado mucho. Antes había esperado a que se despertara y ahora para que me diera de comer. Pasaban los días y mamá seguía sin hacerlo.
_ Nessie, mamá no te puede dar la comida porque le da mucha hambre - me explicó papá -. Quizás más adelante pueda dártela, ¿vale? Pero por el momento no puede.
Me resistía a salir de los brazos de mamá. Tía Rose estaba delante de mí con mi biberón de sangre preparado, pero yo me aferraba a la ropa de mamá con todas mis fuerzas. No quería dejarla ir. Quería que me diera de comer ella.
_ Cariño, no puede ser - me dijo mamá muy triste -. A mí también me encantaría poder darte de comer, pero no puedo aun. Lo siento mucho, Renesmee.
Al final la dejé ir. No podía hacer otra cosa. Ver triste a mamá me puso muy triste a mí. No quería que mamá se sintiera mal. Ella quería lo mismo que yo. Cuando pudiera darme de comer, lo haría. Tendría que esperar, otra vez.
_ Quizás podrías probar un día después de cazar - dijo tío Jasper sorprendiéndonos a todos -. Así tendrías menos posibilidades de sentirte tentada. Creo que podrás con ello. Nessie realmente tiene muchas ganas de que le des de comer… y sabes que tú también.
Mamá se lo quedó mirando con los ojos muy brillante. Tenía una media sonrisa en la cara y parecía algo triste, pero a la vez alegre. Era muy raro. Me pasó a los brazos de papá y se acercó a tío Jasper. Se fundieron en un abrazo. Papá estaba sonriendo ampliamente, mirándolos feliz.
_ Gracias por confiar en mí - le dijo mamá con la cara enterrada en su pecho.
_ Yo también te quiero, hermanita - le respondió Jasper besándola en la cabeza.
_ Creo que sería una buena idea, Bella - confirmó papá sonriendo -. Deberías probar. Siempre puedes alejarte si te resulta demasiado difícil.
_ Vale - dijo mamá al final, separándose de tío Jasper -. Si vosotros creéis que puedo hacerlo, lo intentaré.
¡Sí, por fin! Mamá me iba a dar de comer. Pero, ¿cuando? No quería dejar pasar ni un día más. Quería que fuera ya. Estaba impaciente, era muy importante para mí. Había esperado mucho tiempo para esto. ¿Cuándo podría ser? Se lo pregunté a papá.
_ ¿Te apetece salir de caza, Bella? - le preguntó papá a mamá -. Aquí hay una personita impaciente.
_ Claro que sí - le dijo mamá acercándose para cogerme entre sus brazos -. Nos vamos ya mismo. No quiero dejar pasar ni un día más ahora que me he decidido. Me voy a comer, Renesmee. Cuando vuelva te daré tu biberón de la noche, ¿vale?
No podía estar más feliz. Mamá y papá se iban un rato, se alejaban de mí dejándome con la familia, pero volverían pronto. Y cuando regresaran mamá me iba a dar de comer por primera vez. Nada podía hacerme más feliz en este momento. Bueno, nada no… ¡Podía ir con ellos! Pero ¿qué era eso de cazar? No tenía una imagen para eso.
_ ¿Puedo ir a cazar con vosotros? - le pregunté a papá.
_ Aun eres demasiado pequeña, hija - me respondió papá sonriendo -. Cuando seas un poco más mayor te llevaremos a cazar y te alimentarás como nosotros.
_ Algún día tendrás que dejar los biberones de sangre, Renesmee - me dijo mamá -. Nosotros bebemos la sangre de los animales que cazamos. Tú también lo harás.
Quería ir con ellos, pero me gustaban mucho mis biberones de sangre. La leche que el abuelo Carlisle todavía intentaba que tomara no me gustaba nada. La abuela Esme también había intentado que tomara otra cosa, pero no olía nada bien. A mamá antes le gustaba la sopa, pero a mí no me había gustado nada. Jacob se la había tomado toda por mí, a él le encantaba. Yo prefería mis biberones de sangre. Pero estar con papá y mamá era lo más importante. Probaría lo de cazar.
Pero antes de poder ir a cazar con ellos tendría que aprender a andar. Me había fijado en tía Alice. Me encantaba cómo se movía por la casa, como si no pisara el suelo casi. Parecía que se mecía con el viento, pero no había viento. Los demás también eran muy rápidos, pero parecían torpes comparados con ella.
Tía Alice se movía por la habitación arreglándolo todo a su paso, unas flores aquí y un adorno allá. Todo quedaba perfecto. Se ocupaba de todos los detalles. Llevaba entre las manos un montón de flores y no se le caía ninguna. Parecía que estuviera jugando con ellas, evitando que se le cayeran, mientras cambiaba las estropeadas de los jarrones por unas nuevas. Era muy bonito verla moverse.
Así que me levanté del suelo, donde estaba jugando mientras la miraba, ayudándome del sofá. Tenía que hacerlo bien, me iba a salir bien. Quería hacerlo como ella, como tía Alice. Parecía tan fácil, pero no estaba segura de conseguirlo. Era la primera vez que intentaba andar. Tenía que salirme bien.
Dí una paso hacia delante y luego otro más. No era tan difícil. Me había asustado yo sola de no conseguirlo. Y aquí estaba, delante de la familia, andando sola. Esto era estupendo. Todos estaban muy contentos, desde mamá a Jacob y a toda la familia. Jacob empezó a dar palmas y los demás también poco después.
Los había dejado sorprendidos. Se quedaron mirándome recorrer la habitación de punta a punta. Habían aplaudido y estaban sonriendo, pero notaba algo raro en su mirada. No sonreían con los ojos también. Notaba algo raro en ellos, sobretodo en la mirada de mamá, papá y Jacob.
Aun así había conseguido cruzar toda la habitación sin caerme y estaba muy contenta. ¡Lo ha logrado sola! Dentro de poco podría ir con mamá y papá a cazar. Podía salir a pasear con Jacob por el bosque, ir andando yo también. Aunque me gustaba mucho estar en los brazos de Jacob. Andar iba a ser estupendo, pero se estaba muy bien allí. En los brazos de mi Jacob.
Todos en la familia siempre estaban felices y contentos. Siempre estaban sonriendo. Cada uno hacía cosas conmigo todos los días: Tía Alice y tía Rosalie me hacían un montón de fotos con diferente ropa; tío Emmett y tío Jasper jugaban conmigo y me hacían reír; el abuelo Carlisle me medía varias veces todos los días; la abuela Esme me daba de comer a veces, cuando le dejaban tía Rosalie y Jacob; con él salía a pasear por el bosque todas las tardes, era nuestro momento especial; y con papá y mamá hacía muchas cosas.
Lo que más me gustaba hacer con papá era cuando él tocaba el piano para mamá y para mí. Mamá siempre estaba ahí, junto a mí. Lo que más me gustaba de todo eran los cuentos que me leía mamá por las noches, con papá sentado en la cama junto a nosotras. Entonces los tenía a los dos para mí sola. Era lo mejor del día.
Al principio estaban bien, pero luego los cuentos se volvieron un poco aburridos. Tenían demasiados dibujos y muy poco que leer. El cuento se terminaba muy rápido. Además, Jacob me había estado enseñando a reconocer los diferentes animales del bosque en nuestros paseos. Verlos dibujados no era lo mismo, me gustaban más verlos moverse delante nuestro. Las historias con animalitos eran muy aburridas. Me parecían más divertidas otro tipo de historias.
Al final mamá había encontrado otras cosas más interesantes para leerme. Una de esas veces le pedí que me dejará leer a mí. Tenía mucha ilusión por hacer eso con mamá. Ella siempre me leí a mí por las noches, pero yo también quería hacerlo. Me dejó el libro y empecé a leerle a mamá:
_ "Hay aquí una dulce música - dije prestando mucha atención a las letras, como hacía mamá -, que cae con más suavidad que los pétalos sobre la hierba tras desprenderse de las rosas, o el rocío de la noche sobre aguas tranquilas entre las paredes de granito sombrío de un desfiladero reluciente…"
Y entonces mamá me corto. Pero mamá me cogió el libro para seguir leyendo ella. No lo entendía. Pensaba que lo estaba haciendo bien. Quería que se sintiera orgullosa de mí. Había aprendido a leer de ella. Me había fijado mucho cuando leía mamá. Siempre marcaba las palabras cuando me leía los cuentos por la noche. Lo estaba haciendo bien, estaba segura. Me la quedé mirando con una pregunta en la cara. No hacía falta ni que se lo comunicara como siempre.
_ Si eres tú la que lee - me dijo mamá con la voz algo rara -, ¿cómo te vas a dormir?
No lo había hecho mal. Le sonreí orgullosa a mamá y me puse cómoda para que siguiera leyéndome. De todas maneras, prefería que me leyera ella. Me gustaba mucho la poesía. Las palabras tenían un ritmo que me ayudaban a dormirme enseguida. Y si era la voz de mamá la que hablaba, aun era mejor. Siempre era mejor cuando lo que fuera venía de ella.
N/A: Espero que os haya gustado este capítulo… Animaos a dejadme vuestra opinión en un review... Recordad que los coments son el único pago de los escritores aficionados como yo
Muchas gracias a AssiiaWolfe, auraazul1123, BlackCullen, Cris Cullen Black, Cullen-21-gladys, fjrod, flexer, el angel de la muerte, Hikari Takaishi 184, Josenso di Farias, melina, Mony Black, NessylitleCullen, Robmau, Rosse, samirasama cullen y v cullen por los coments... y mi bienvenida a los nuevos lectores
También estoy subiendo aquí el resto de mis historias, por si queréis pasaros a echarles un vistazo... Nos vemos el próximo Lunes con el Capítulo 13: "Irina" Muchos besos a todos
