...lo único que puedo decir es gracias y lo siento.

Gracias a holic por ayudarme a salir del infierno que suponía estar bloqueada XD

Muchas gracias por todos los comentarios, los contestaré enseguida pero prefería poner primero el capi, creo que era más importante :p

Espero que os guste ^^ aunque tal vez sea un poquito raro porque estoy oxidada, espero que el próximo mejore.


XII

Un graznido hizo que despertara de aquel extraño sueño. Paseó sus finos dedos entre sus cabellos y soltó un pequeño quejido. La cabeza le dolía horrores y el estómago le daba pequeños pinchazos, haciendo que en un intento de sofocarlos, se doblara, acercando sus rodillas al pecho. Frunció el ceño al intentar recordar aquellas imágenes que aún perduraban en su cabeza: Zoro y él estaban en la playa, sentados en un árbol, habían conseguido alcohol y él se había fabricado una especie de cigarrillo con varias hierbas. De pronto habían comenzado a besarse y sin darse cuenta habían terminado retozando en la arena. Gruñó no sabía muy bien si de frustración o por enfado, pero tras abrir los ojos y comprobar que tanto él como su compañero, el cual estaba demasiado cerca y mantenía una tonta sonrisa mientras dormía, no llevaban sus pantalones y diversas marcas adornaban su piel, un ataque de tos y nerviosismo lo invadió, haciendo que saltara de su asiento y avanzase rápidamente hasta la orilla. La cabeza le daba vueltas y el estómago se quejaba de aquella bebida extraña.

–Nonononono. No puede ser, no puede ser, es un sueño.–miraba frenético hacia todas partes–Sí sí, ha sido todo un sueño, estamos en ropa interior porque hacía mucho calor, y mis pantalones están en aquel árbol junto a los suyos y estamos llenos de marcas porque...–se agarró el pelo y tiró con fuerza.–¡¡¡¡PORQUE FOLLAMOS COMO ANIMALES!!!!

Un ruido lo alertó y miró aterrorizado el lugar donde Zoro comenzaba a despertarse. Unas terribles ganas de lanzarse al mar y alejarse de aquel ser lo inundaron y cuando estaba casi decidido a morir nadando, una voz chillona y una risa fresca lo sacaron de sus desquiciadas intenciones.

–¡ZOROOOOOO! ¡SANJIIIIIIIIII!

Abrió los ojos desmesuradamente.

–¿Lu...¡LUFFY!–se dio la vuelta y una sonrisa inmensa se dibujó en su cara al divisar la carabela. Olvidándose de su dolor de cabeza y estómago, y de todo lo acontecido, avisó al espadachín, girándose y mirándolo con la sonrisa todavía pintada en el rostro.–¡Marimo, han venido! ¡Despierta! –braceó en el aire y su risa se dejó oír.

Zoro, apoyado en sus codos, miraba al rubio con una mueca divertida. –Sanji, será mejor que te pongas los pantalones antes de que vengan. –dijo levantándose para hacer eso mismo.

Con las mejillas sonrosadas por la mención del acto que intentaba no recordar por nada del mundo, y sin querer mirar la cara del primer oficial, avanzó deprisa y agarró de un tirón los pantalones que le tendía el peliverde, murmurando una palabra de agradecimiento mezclada con dos o tres insultos.

–¡NAMI-SWAAAAAN~~~~~! ¡ROBIN-CHWAAAAAN~~~~~~! ¿Me habéis echado mucho de menos? Estaréis apenadas por mi ausencia, no os preocupéis, en cuanto lleguéis me pondré manos a la obra y os haré un desayuno digno de mis princesas.–Sanji danzaba y reía en el agua.

Zoro avanzó hasta el rubio con la mandíbula y los puños apretados.

–Eres un idiota.–dijo casi en un murmullo, aunque perfectamente audible para el cocinero.

El rubio lo miró sin entender, pero una punzada de culpabilidad le atravesó el pecho al ver la mirada dolida del peliverde y sintió una arcada que reprimió a duras penas. Intentó contestar, abrió la boca y la volvió a cerrar sin saber qué decir.

–¡SANJI, YO TAMBIÉN QUIERO DESAYUNAR! ¡QUIERO CARNE!–el capitán se sujetó con fuerza el sombrero.–Usopp, vamos.

Usopp asintió.–Vamos.–Al instante abrió los ojos horrorizado y miró a su capitán. –¿VAMOS? ¿DÓNDE VA....¡LUFFYYYYYYYYYYY!–se abrazó al cuerpo del moreno y cerró los ojos con fuerza murmurando sus últimas palabras mientras volaba mar a través con su capitán riendo de manera histérica.

-.-.-.-

–...Luffy, quítame... el pie del cuello... o me vas a ahogar.–se oyó la voz de Zoro entre un lío de pies, cuerpos y brazos.

–Lo siento, Zoro, pero es que estoy muy feliz de haber recuperado a mis nakama.–dijo estirando los brazos y abrazando a sus tres compañeros.

–Oi oi, que yo no me había ido a ninguna parte. –dijo Usopp, que disimuladamente se limpiaba las lágrimas. –Pero...también estoy feliz. –y apretó el abrazo.

–Vale, pero que alguien me saque el codo del estómago.–exigió Sanji con un deje de dolor en la voz. Tras unos momentos de forcejeos, la voz apagada de Zoro sonó por algún lugar cercano al pecho del rubio.–Cocinerucho.

–Marimo imbécil.

–¿A quién llamas tú imbécil, nenaza? –replicó el peliverde.

–Al que se da por aludido, animal.

–Oi, oi. Tranquilos. –intentó calmarlos Usopp, quien poco a poco se intentaba desenmarañar de aquel montón de gente por temor a alguna patada o puñetazo perdido.

Una patada sobrevoló al grupo.

–¡Cuidado! Que al final me vas a dar a m...–un puñetazo llegó a su nariz, haciéndolo retroceder varios metros. –Puefo, af fefos he falido de ahí.

Los insultos e intentos de golpes se sucedían, pero poco a poco fueron bajando de intensidad hasta detenerse y comprobar cómo un muchacho moreno con un sombrero de paja en la cabeza los miraba con una sonrisa de oreja a oreja.

–Luffy, ¿qué te hace tanta gracia? –preguntó Sanji bajando la pierna que sujetaba el espadachín y colocando una mano en la cadera.

–Jijijiji, todo vuelve a ser como siempre. –respondió el capitán.

Zoro lanzó una mirada de soslayo al rubio. –Sí...todo sigue como siempre.

-.-.-.-.-

El barco atracó en la pequeña cala y todos sus ocupantes bajaron a la playa a reencontrarse con sus compañeros perdidos.

–¿Estáis bien? ¿Necesitáis algún médico? –Chopper revisaba cada centímetro de piel de sus dos compañeros. –¡AAAHHHHH! ¡Zoro tiene la marca de una mordedura de serpiente! –Zoro enrojeció al recordar los momentos antes de la picadura, y lo que aconteció después. Sanji carraspeó y se colocó la mano en la boca para intentar tapar la sonrisa que inevitablemente se le escapaba. –¡WAAAAAAA! ¡Y Sanji tiene una quemadura en el hombro! –esta vez fue su turno de sonrojarse, pues aquellas palabras que el otro le susurraba al oído para calmarlo volvieron a su memoria. Zoro vio cómo la cara de Sanji cambiaba de color y se alegró de que al menos recordase ese momento que habían compartido. –¡Y LOS DOS TIENEN UN MONTÓN DE MARCAS EN EL CUERPO!

–¡CHOPPER! No nos pasa nada. –dijo el peliverde concentrándose en que aquel calor que emanaba su cara desapareciese. Palmeó la espalda de Sanji, que parecía que estaba ahogándose con su propia saliva del susto. –Estamos bien, ¿verdad, cocinero?

Sanji recuperó el aliento y miró los ojos de Zoro, en los que creyó ver una pizca de tristeza. –...sí, sí. Estamos bien. –su estómago hizo un ruido de protesta y el rubio se tapó la boca con las dos manos. –Creo que voy a vomitar.

Zoro, como un acto reflejo, apartó el pelo de la frente de Sanji y sujetó su cuerpo mientras los espasmos de las arcadas lo mantenían inclinado en el suelo.

–¿Sanji-kun, estás bien?–preguntó Nami preocupada, sujetando a Chopper, que se agarraba a ella con ojos llorosos.

–Tranquila, podrá seguir haciéndote tus refrescos a media tarde, lo único que le pasa es que no aguanta un poco de alcohol. –informó Zoro palmeando fuertemente la espalda del rubio.

Sanji escupió y se incorporó, murmurando un "Gracias" con algo de resentimiento, para luego añadir en voz alta: –Aguanto el alcohol, pero no de tan mala calidad. Tú serías capaz de beberte cualquier cosa.

–Eres un...

Sendos golpes en la cabeza cortaron la discusión de raíz.

–Una no puede preocuparse por estos memos, lo único que les interesa es beber y pelear. ¡SALVAJES! –dijo Nami propinándoles otro golpe.

Robin disimuló su sonrisa con el dorso de la mano. –Es bueno volver a teneros con nosotros.

–ROBIN-CHWAN, sabía que tu amor por mí algún día sería confesado. Mi amor...

–Sanji, yo que tú no tentaría más a la suerte. –susurró Ussop acercándose al rubio.

–Sanjiiiiiii, tengo hambreeeeee.–Luffy tiraba de la pernera del pantalón del rubio.

–Tienes razón Luffy, voy a hacer un buen banquete. Es hora de que este cabeza de lechuga coma algo decente o no nos servirá para nada. –se apartó del grupo y se dirigió al barco.

Chopper vio al cocinero alejarse. –Espero que no se de cuenta de lo que ha pasado con la cocina. Si hubiéramos apagado antes el fuego...–susurró mirando a Usopp que temblaba de arriba abajo.

Un grito desgarrador adornó sus caras con una mueca de dolor.

–¿QUIÉN HA SIDO EL IDIOTA QUE HA USADO PÓLVORA AL LADO DE MIS FOGONES? ...USOOOOOOOOOOOOOPP TE VOY A MATAAAAAAAAAAAAAAAAAAR.

-.-.-.-.-

Con el mantel extendido en la arena, al lado de la estructura construida por Sanji y Zoro, se sentaron a comer las viandas que el cocinero del barco había preparado.

–Exquisito, cocinero-san. Pareciera que los días que habéis pasado aquí han renovado vuestras aptitudes. –comentó Robin tras terminar el último bocado de su plato.

Chopper la miró extrañado. –Entiendo lo de Sanji, pero...¿qué aptitudes ha renovado Zoro? No lo hemos visto luchar.

–Míralo.–dijo Sanji sin apartar la vista del peliverde de su derecha y soltando una bocanada de humo.

Zoro, entre varios platos vacíos, y a la sombra del techo de hojas, dormía con una mano sujetando sus preciadas katanas, recuperadas ya del barco junto con los cigarrillos de Sanji, y la otra sobre su satisfecho estómago.

–Bueno, y cuéntanos, Sanji-kun, ¿qué ha pasado para que tengáis varias costillas rotas, picaduras de serpientes, quemaduras, etcétera etcétera? –preguntó Nami saboreando el delicioso postre de chocolate y fresas.

–Nami-swan, no te preocupes por mí, jamás dejaría que una isla y unos piratas estúpidos me arrancaran de tu lado. –contestó Sanji intentando que alguno de los besos que lanzaba llegase a su preciada Nami.

–¡Déjate de tonterías, Sanji! ¿Qué es eso de unos pir...

–¡¿¡¿¡PIRATAS!?!?! –Ussop corrió a esconderse detrás de Luffy.–Creo que he sufrido una recaída de mi enfermedad No-puedo-enfrentarme-a-temibles-piratas. Lo siento chicos, esta vez tendréis que ir sin mí.

–¿Os atacaron unos piratas? –dijo Luffy seriamente.

–Sí, bueno, tampoco fue nada grave, pero creo que tanto al Marimo, aquí durmiendo, como a mí, nos gustaría agradecerles su hospitalidad.

Un gruñido por parte de Zoro indicó que estaba de acuerdo con el rubio.

–No te hagas el dormido, ¡idiota! –espetó Sanji, acompañando su insulto con un golpe en el costado.

Otro gruñido que se asemejaba a un "capullo" fue la contestación que recibió. Sanji puso los ojos en blanco y decidió no seguir el juego de insultos.

–Bueno, entonces ¿cuándo vamos a machacar a esos piratas? –preguntó Luffy, que había cambiado su expresión seria y ahora lucía una sonrisa de oreja a oreja.

–No te precipites, Luffy. Primero estos dos idiotas tendrán que recuperarse de todas sus heridas, que parece que lo hacen aposta. –Nami los miró con odio.

–Algunas sí que lo parecen. –Robin disimuló su sonrisa con una delicada mano. –Aunque más bien que por odio yo diría que son por...

–¡ROBIN-CHWAN! ¿Quieres un café, unas galletas o un delicioso pastel?– Sanji había saltado de su asiento cogiendo una de las bandejas mientras detenía la frase que la morena pretendía acabar. Respiraba agitadamente y su cara mantenía un bonito color rojizo.

Zoro por su parte seguía fingiendo pertenecer al mundo de los sueños, aunque si uno se fijaba bien, su color moreno se había acentuado ligeramente en las mejillas.

Nami puso los ojos en blanco y murmuró unas palabras al cielo. Cuando dio por finalizada su oración comenzó a ordenar: –Ya está bien de tanta tontería. Sanji y Zoro, al barco, Chopper querrá atenderos como es debido.–la pelinaranja siguió dando órdenes mientras el médico y los enfermos obedecían.

-.-.-.-

Recorrieron la playa camino al barco en silencio, un silencio que a Chopper se le antojó incómodo. El pequeño reno caminaba entre los otros dos, intentando romper la tensión.

–Entonces...¿cómo son los piratas? ¿Muy fuertes?

Sanji miró de reojo al peliverde, y cuando iba a contestar, el espadachín se le adelantó.

–Tranquilo, no son nada del otro mundo. Sólo nos pillaron desprevenidos. –dijo sereno sin despegar la vista de la arena.

–Son muchos, pero los únicos que pueden presentar batalla son el capitán y su segundo...–el rubio fue interrumpido por una risa ahogada. –¿Qué te pasa ahora, marimo?

–Nada, cocinero. Me he dado cuenta que en todos los barcos es igual, sólo saben luchar el capitán y el primer oficial. –se mofó el peliverde.

Con un gruñido Sanji lanzó una patada a la cara de Zoro. Éste la detuvo con facilidad y sujetó el tobillo del cocinero, obligándole a mirarlo a la cara. –¿Qué? ¿Acaso es mentira? –hizo una mueca socarrona que hizo que la sangre de Sanji bullera con ira.

–Te enseñaré quién es más fuerte, marimo.

Chopper veía cómo la pelea se volvía más cruenta.

–Parad, no es bueno que os peleéis sin estar recuperados. –el pequeño reno suplicaba con lágrimas en los ojos.

Zoro lanzó un puñetazo que impactó en el estómago de Sanji, lanzándolo a la arena.

–¡Parad, por favor!

Sanji se levantó, escupió al suelo, tiñendo de rojo la blanca arena, y sonriendo con malicia se abalanzó sobre Zoro a una velocidad endiablada. Esta vez no pudo evitar que la patada impactara sobre su cuello, haciendo que girara en el aire y cayera boca abajo en la playa.

–¡Te voy a matar! –logró articular con la boca llena de arena.

–Aquí te espero. –respondió el rubio retomando una posición amenazadora.

–¡HE DICHO QUE PARÉIS! –Chopper creció hasta su forma humana y sujetó a un Zoro furibundo por la cintura, y a un irritado Sanji por el brazo, mientras los dos forcejeaban para seguir su particular lucha. –¡YA ESTÁ BIEN!– gracias a su nueva forma, su fuerza y la distracción de los otros logró levantarlos y lanzarlos al agua. Retomó inmediatamente su forma mitad humano mitad animal y con los ojos húmedos les gritó: –¡Así aprenderéis!

Zoro salió del agua y en posición de defensa comprobó que el rubio no estaba ni a su derecha ni a su izquierda. Enarcó una ceja y entonces se dio cuenta de las burbujas que se formaban alrededor de sus rodillas. Se apartó y metió la mano en el agua, sacando de la nuca a un rubio que escupía agua a la par que insultos.

–¡IDIOTA! ¿Quién te creesbbbrrrr...–la cabeza de Sanji volvió a sumergirse gracias a un peliverde que a pesar de la pelea, se sentía con ganas de bromear. Al cabo de unos segundos volvió a izar al cocinero.

–¡ZORO!

–Vaaaale, vaaaale. –soltó a Sanji y se dirigió donde esperaba Chopper. –Venga, termina tu estúpida frase sobre los piratas y deja ya de hablar, das dolor de cabeza.

El cocinero pateó el agua y salpicó al peliverde. –Marimo...–vio la carita del reno y contuvo sus ansias de ahogar a aquella bestia verde.

–Sanji, ¿qué es lo que tienen esos dos para que sean más peligrosos si el resto de su tripulación es débil? –preguntó interesado el médico.

–El primer oficial es un tío raro, no sé por qué, pero no me gusta. Y el capitán se ha comido una fruta del diablo. –Zoro dejó de ignorar al rubio y lo miró con los ojos muy abiertos.

–¿Qué es lo que hace la fruta? –preguntó interesado el pequeño.

–El maldito puede endurecer cualquier parte de su cuerpo como si fuera mármol.–dijo con resentimiento Sanji.

-.-.-.-

Por fin llegaron al barco, y Chopper les indicó que fueran a la cocina, mientras él buscaba todo lo necesario para curarlos.

Zoro se sentó pesadamente en la mesa, mientras que Sanji le daba la espalda colocado en los fogones, revolviendo cacharros.

El primero oficial observaba los movimientos del rubio, y por fin se decidió a exteriorizar lo que desde hacía unos momentos lo consumía. –¿Por qué no me dijiste que ese tío se había comido una fruta?

Sanji se quedó quieto y se giró lentamente. Miraba a Zoro con cara de incredulidad.–¿Qué?

Zoro resopló "¿Por qué es tan difícil hablar con él?" –No me dijiste que el capit....

–Zoro, te he oído. –se giró del todo y apoyó contra la encimera. –¿No te diste cuenta de que cuando nos lancé al agua el espadachín que estaba a tu lado salió corriendo a por su capitán?

El peliverde se quedó pensativo. –Noté algo raro pero no caí en que era eso.

Sanji dibujó una sonrisa y volvió a girarse encendiendo un cigarrillo. –Dios, marimo, nunca dejarás de sorprenderme.

–Sanji...–la voz grave, la respiración en su oído y la mano que había aparecido de pronto alrededor de su cintura hicieron que la visión se le nublara un segundo y que el cigarrillo se escapara de sus labios junto con un gemido.

–¿Cómo...

Una sonrisa pícara adornó los finos labios de Zoro. –Nunca le des la espalda a tus enemigos.

–Chicos, ya tengo mis cosas. –la voz de Chopper arruinó el momento y cuando se abrió la puerta, ambos jóvenes se encontraban en las mismas posiciones de antes, aunque con pequeñas diferencias, Zoro tenía una pequeña sonrisa y Sanji aspiraba de su cigarro como si le fuera la vida en ello. –¿Pasa algo? –dijo el renito mirando alternativamente a uno y otro.

–No. –contestó rápidamente Sanji.

Zoro lo miró todavía con la media sonrisa y apartó los ojos hasta Chopper, meneando la cabeza. –No.

–Bueno, pues empecemos. –y frotándose las patitas comenzó a sacar artilugios de su maletín.

Tras los procedimientos médicos de Chopper, ambos estaban vendados de arriba abajo.

–¿No crees que te has pasado un poco? –preguntó Sanji intentando que la venda de su cabeza le dejara ver. –La mayoría de las heridas ya están curadas.

–Mal curadas, querrás decir. Tú tienes una brecha en la cabeza que todavía no está bien cerrada, y lo del hombro...–miró de reojo a Zoro que enarcó una ceja.

–Chopper, era lo único que podíamos hacer. Para una cosa que hace más o menos bien este inútil...–murmuró el rubio dando una calada al cigarro.

El espadachín arqueó una ceja. –Pues anoche parece que lo hice muy bien. Estoy seguro de que tus gemidos se oyeron en Grand Line.–comentó con voz burlona Zoro.

Sanji tiró el pitillo al suelo y lo pisó con furia. –Estaba borracho.–masculló cada sílaba con odio.

–¿Tan borracho como para no darte cuenta de con quién estás follando? –contestó con el mismo odio el peliverde, apoyando los brazos en la mesa con fuerza y levantándose.

Chopper tragó con dificultad. –Oi, chicos. No creo que este sea el momento de discu...

–Tan borracho como para que no me importe, las personas tenemos necesidades, ¿lo sabes? –Sanji se acercó a la mesa e imitó la posición de Zoro.

–Claro, pero yo no me tiro a cualquier cosa por mucha necesidad que tenga, antes prefiero hacerlo yo solito.

–Entonces, ¿por qué no lo hiciste? –gritó Sanji.

Zoro dio un puñetazo en la mesa haciendo que algunos de las vendas y botes de Chopper cayeran al suelo, y con voz grave y mirada peligrosa dijo: –Porque...–bajó la cabeza y la mesa sufrió de nuevo su ira. Alzó los ojos fijándolos en los de Sanji. –Porque...–pasaron unos segundos, de nuevo apartó la vista y sin decir nada más salió dando un portazo. Un rugido fue lo único que se oyó tras un bonito insulto dirigido al cocinero.

Chopper miraba la puerta sin saber qué hacer, mientras que Sanji se mantenía en la misma posición. Por fin, con un grito que hizo que el renito diera un salto, rompió el silencio. –¡MARIMO, IMBÉCIL!


Cómo no, esto sigue quitándome espacios y sangrías :S

El siguiente capi no tardará tanto, jeje, es difícil, no? jajaja, pero ya me he animado con la escritura así que no dejaré que se vuelva a ir la inspiración ^_^

Gracias por leer :D