Lady Escándalo

Capítulo 12

No voy a casarme contigo

Con mucho esfuerzo cabalgó nuevamente, hizo un gran esfuerzo para que Inuyasha no notara el trabajo que le costaba hacerlo.

Llegaron a una taberna que, por la hora temprana del día, estaba vacía; Kagome se acercó al fuego para quitarse un poco el frío e Inuyasha la observaba.

"Estas al límite, ¿verdad?"

"No te preocupes, estaré bien en cuanto haya comido" – trató de tranquilizarlo, pero se daba cuenta que Inuyasha no le creyó – "falta poco, no podemos detenernos"

"No, supongo que no podemos perder tiempo" – dijo contestó él, seriamente.

Entró una doncella llevando una jarra con leche y café y pan recién hecho, el estómago de Kagome respondió al llamado rompiendo la seriedad de Inuyasha.

"Vamos, empieza con esto en lo que traen lo demás" – le dijo con una sonrisa en la cara.

Kagome no pudo contenerse e inmediatamente le hizo caso. Cuando pudo tomar café caliente sintió que la vida regresaba a ella. Ambos sonrieron cómplices hasta en ésa situación.

Ella continuó comiendo pero sus pensamientos fueron hacia otro lado, seguramente al ser un caballero, Inuyasha se sentiría obligado a casarse con ella por haber permanecido durante varias noches a solas con ella y, pensar que él no sabía que se trataba de Tsubaky; seguramente su sentido del deber con ella aumentaría. Pero eso no lo permitiría, no dejaría que se sacrificara de esa manera. Se dio cuenta que él la observaba atentamente.

"Qué bueno que podemos estar frente a frente" – dijo Inuyasha.

"¿Desde cuándo supiste la verdad?" – fue lo único que pudo responder sin levantar la vista del pan que comía.

"Desde que inició todo esto"

"¿Qué?"

"Lo hacías muy bien… pero me di cuenta de la falta de… digamos… rasgos masculinos"

La conversación fue interrumpida porque entró nuevamente la doncella en compañía del posadero llevando una gran variedad de comida, cuando se retiraron retomaron su plática.

"¿Por qué no me lo dijiste? ¿Por qué permitiste que siguiera pensando que tú creías que era hombre?" – lo que en realidad quería preguntarle era si sabía que ella era Tsubaky.

"Pensé que necesitabas seguir disfrazada, que si se me ocurría decirte que lo sabía todo ibas a hacer alguna locura… como dejarme amarrado a la cama, además quería conocerte mejor, saber en qué lío estabas metida. Estoy contento por haber pensado eso, a éstas alturas tanto tú como Sango estarían en manos de tu padre o de Onigumo"

Kagome e Inuyasha continuaron comiendo, pero en la mente de ella empezaron a pasar imágenes de los momentos vividos con él, la forma en la que se había burlado de la inocencia de "Shaoran", la vez que tuvo que ayudarlo a disfrazarse… todo ese tiempo había provocado ésas situaciones sabiendo que era mujer.

Se enojó enormemente y tomó lo primero que tuvo al alcance de su mano, la barra de mantequilla y se la lanzó encima manchando el uniforme de Inuyasha, continuó con el pan rebanado y por último la jarra de leche.

Inuyasha no se esperaba una reacción así por lo que no pudo evitar que lo manchara completamente con la comida.

"¡¡Pero qué…!!" – fue lo único que pudo decir antes de ser interrumpido por Kagome.

"¡Te burlaste de mí todo este tiempo, sabías perfectamente que no era hombre y me obligaste a hacer cosas…!" – dijo ella levantándose de la mesa y tomando más provisiones para su ataque.

"Tú me secuestraste, robaste mi carruaje y me amenazaste con un arma" – contestó Inuyasha levantándose de la mesa para evitar una nueva oleada de misiles. Pero era suficiente, había llegado el momento de contraatacar. Ahora le tocaría a ella retroceder.

"Voy a tomar esto como un demostración de cariño… Tsubaky" – dijo acercándose a Kagome quien lo único que pudo hacer fue retroceder y trató de escapar pero sólo provocó que Inuyasha la abrazara fuertemente – "lamento haber hecho que pasaras malos ratos… aunque creo que los momentos que compartimos no lo fueron en lo absoluto" –terminó mostrando una sonrisa en los labios.

Kagome trató de mantener su enojo, sin embargo no lo consiguió, los ojos de Inuyasha, su sonrisa; eran su perdición.

"¿Nunca puedes estar serio?"

"No mientras pueda evitarlo" – dijo besándola tiernamente en la frente y cambiar su rostro por uno serio – "pero no te confundas, aparte de ser un sinvergüenza también soy una persona seria… un soldado que ha visto las peores atrocidades que el ser humano puede cometer en el campo de batalla. Ver morir a tus compañeros, a los soldados que están a tus órdenes… a tus amigos es algo horrible. ¿Sabes? Dormir al lado de cadáveres no es muy cómodo"

Kagome trató de reconfortar el inesperado dolor que creyó observar en sus ojos, lo abrazó fuertemente provocando una respuesta similar en él.

"Así que, como vez las circunstancias en las que vivo no es son tan simples como parecen… ¿Compartirías mi vida... Kagome?

"¿Te refieres a dormir al lado de cadáveres?"

Inuyasha no pudo reprimir una carcajada.

"Señorita Higurashi, le estoy pidiendo que se case conmigo" – le dijo, tomando su cara para evitar que escondiera su mirada.

"No puedes pensar en casarte con Kagome Higurashi"

"Nadie va a impedir que haga lo que yo quiero"

"¿Y Seshomaru?"

"No me importa lo que él diga, creo que te lo he demostrado. No dependo de mi hermano y aunque mi fortuna personal no es tan grande como la de él es suficiente para que vivamos de manera decorosa"

"No tienes que hacer esto Inuyasha"

"No… tienes razón no tengo que hacerlo. Quiero hacerlo, para mí eres la mujer más hermosa que he visto aún vestido de hombre, además eres muy valiente e inteligente. Creo que eres muy parecida a mí. Te deseo como nunca he deseado a ninguna mujer"

"Pero… una vez que el deseo se acabe no quedará nada"

"No lo creo Kagome, dudo que el calor que enciendes en mi interior llegue a apagarse algún día. Tengo la impresión de que te he esperado toda la vida"

"No voy a casarme contigo" – respondió Kagome, tratando de zafarse de su abrazo, y con el corazón en la mano, no podía arrastrarlo al escándalo en el que ella vivía.

"Eso, lo veremos" – le contestó Inuyasha.

La respuesta provocó el enojo de Kagome quien al soltarse de su abrazo vio la taza de mermelada que estaba en la mesa y la tomó con la intención de echársela encima a él, pero ahora Inuyasha reaccionó a tiempo deteniéndola.

"Oye… ¿vamos a pelear de la misma manera en la que hacemos el amor? Déjame decirte que tengo una infinidad de ideas para hacerlo. La miel es una excelente opción"

Kagome no pudo evitar sonreír ante la lógica de él.

"Bueno, aunque tu traje también se ha manchado por lo menos no está mojado; creo que es tiempo de que yo me ponga ésa ropa y tú te vistas como la hermosa mujer que eres"

"No voy a ponerme otra vez la ropa que me dio mi padre"

"Claro que no, tal vez puedas utilizar la falda como ropa interior, no te preocupes. Conseguiremos algo. No hay nada que te obligue a seguir aparentando se hombre"

Kagome pensó si la falda le lastimaría menos que el pantalón. Inuyasha tomó su mano derecha y la examinó detenidamente. Continuaba muy lastimada.

"Es hora de que me digas todo lo que te ha pasado" – le propuso Inuyasha.

Kagome trató retirarse pero no lo consiguió.

"No puedes cabalgar. ¿No es así?"

"Claro que puedo cabalgar" – soltó su mano y caminó de manera apresurada hacia la puerta pero Inuyasha se interpuso.

"Mientes" – le dijo seriamente – "debes decírmelo, por favor Kagome, confía en mí"

"Él me golpeó, en las piernas… no fueron muchos golpes, pero duelen"

"¿Me estás diciendo la verdad?"

"Sí, ¿qué pensaste?"

Inuyasha trató de cambiar el tema pero no lo consiguió.

"Pensé que tu padre sí te había llevado al burdel"

"No entiendo, ¿qué tiene que ver eso con que no pueda cabalgar?"

"Pensé que te habían violado y que por eso te dolía al cabalgar. Te das cuenta por qué no puedo dejarte sola, eres muy inocente" – concluyó abrazándola y besándola tiernamente, sin embargo la mano de Inuyasha cobró vida, empezó a desabrochar el saco y el chaleco que ella llevaba puesto y acarició sus senos por encima de la camisa.

En ese momento escucharon que alguien tosía por lo que Kagome se separó temerosa de que los hubieran descubierto.

Era el posadero que estaba parado en la puerta asombrado de ver besarse a dos "hombres". Inuyasha sonreía abiertamente.

"Vaya, nos ha descubierto. Sí somos amantes en plena fuga" – hizo una pausa entregando una moneda al posadero – "mi novia tuvo que disfrazarse de esta manera para escapar de su horroroso padre, sin embargo me pregunto… ¿podría conseguirme por favor ropa adecuada para mi dama? No importa la calidad, continuaremos nuestro camino por lo que no será necesario un vestido nuevo, pagaré muy bien sus esfuerzos en complacer nuestros deseos; además necesitaremos una habitación donde podamos cambiarnos" - dijo entregándole una moneda más – "Además estoy seguro que no tendrá inconveniente en que su personal y por supuesto usted, guarden muy bien el secreto de que hemos estado aquí, de lo contrario la familia Taisho puede sentirse ofendida"

"Por supuesto mi Lord, enseguida traeré lo que me ha pedido y ustedes nunca han estado aquí, no se preocupe" – contestó el hombre, al principio interesado en el dinero que recibía pero después muy preocupado al escuchar el apellido de la familia a la que pertenecían sus huéspedes.

En poco tiempo estuvieron en una alcoba con un vestido azul acomodado en una silla y con agua suficiente para que se lavaran.

"Bueno, creo que te quedará el vestido, es más o menos de tu talla. Sin embargo, espero que no pase mucho tiempo para poder verte con tus propios vestidos y sobre todo… tener el honor de quitártelos poco a poco" – le dijo Inuyasha ante el sonrojo de Kagome que no pudo evitar mirar de reojo la gran cama que estaba en la habitación.

Inuyasha empezó a desnudarse, Kagome estaba muy nerviosa, no sabía qué era lo que pensaba hacer hasta que vio que se quitaba también los calzoncillos, dejando ver su potente erección.

"Quiero hacer el amor contigo a la luz del día, sin ninguna máscara de por medio"

Kagome no sabía qué hacer, por una parte quería negarse pero otra parte quería entregarse plenamente. Y no tuvo fuerzas para resistirse, sólo esa vez, al día siguiente cuando lo de Sango estuviera arreglado ella tendría que desaparecer. Empezó a quitarse la ropa, sus manos le temblaban, hasta que se quedó con sólo los calzoncillos que también eran de Inuyasha. No podía verlo a la cara, se cubría los senos o trataba de hacerlo con las manos.

Inuyasha levantó la mano, haciéndole una invitación.

"Ven Kagome"

Ella levantó la vista y se arrojó a los brazos de él, estaba llorando.

"Tranquila… cariño… amor, no llores" – le dijo tiernamente al recibirla y abrazarla.

La cargó llevándola a la cama, al depositarla en ella hizo que quedara boca abajo, aunque ella trató de voltearse él no lo permitió. Fue retirando con calma los calzoncillos, viendo por primera vez los moretones que tenía.

"Lo mataré" – dijo con furia en la voz.

"No Inuyasha; por favor no te enfrentes a él… es peligroso" – nunca había lo escuchado hablar así – "el tiene derecho a castigarme…"

"Claro que no…"

"Inuyasha promételo, dime que no buscarás a mi padre… por favor ó de lo contrario me levantaré de ésta cama y me vestiré"

"Será como quieras" – respondió Inuyasha levantándose él de la cama.

Kagome sólo pudo sentir el vacío, el frío que le provocaba su ausencia.

"Tu padre merece morir… Kagome, te golpeó, te puso esa ropa, te amenazó con llevarte a un burdel… ¡Dios! Hay algo detrás de todo esto… ¿no es así?"

Ella se quedó callada, no sabía que responder… era algo que ella sospechaba también; pero ahora lo que sentía era el vacío, parecía que Inuyasha no la necesitaba tanto como ella a él. Inuyasha iba a ponerse los calzoncillos pero volteó a verla y no pudo resistir regresar con ella a la cama y besarla apasionadamente, para separarse enseguida.

"Hazme el amor, por favor…" – suplicó Kagome.

Inuyasha no podía contenerse y menos ante la petición de ella. Se volteó haciendo que quedara acostada nuevamente en el colchón besándola apasionadamente. Bajó recorriendo con su boca y lengua su cuello, sus hombros hasta que llegó a sus senos venerándolos con sus caricias, con delicados besos, chupándolos. Bajó su mano derecha hasta los rizos de la entrepierna, Kagome sólo pudo gemir por el placer causado por su dulce tacto, hasta que casi perdió la razón al sentir como introducía un dedo buscando la miel que su cuerpo producía por el mar de sensaciones que él provocaba. Inuyasha acariciaba su cuerpo con mucho cuidado pensando que podría lastimarla.

"No te preocupes, no me harás daño… ven a mí" – le dijo Kagome quien se había percatado de sus dudas.

Animado por la invitación, Inuyasha se acomodó sobre ella buscando no aplastarla, la penetró hasta el fondo de una sola estocada, estaba pendiente de su rostro, ante el menor asomo de dolor se detendría. Pero la cara de Kagome reflejaba su entrega total, él adquirió más confianza por lo que la embistió en repetidas ocasiones provocando el disfrute de su dama, quien sólo podía enterrar sus uñas en la musculosa espalda de Inuyasha.

Durante esos momentos todos los problemas desaparecieron, alcanzando el éxtasis al unísono.

Pero después de esos maravillosos momentos, Kagome regresó a la dura realidad, a una vida que tendría que vivir sin él, luchaba por no llorar.

Inuyasha se dio cuenta y, acostado a un lado de ella continuó acariciándola.

"Kagome, debo saberlo… la otra noche tú… no eras virgen. Dime quien ha sido"

"No querrás preguntar más bien ¿cuántos?" – respondió ella sentándose en la cama.

"No, no pienses que te voy a juzgar… pero no quiero secretos entre nosotros. Cuéntame por favor que ha ocurrido"

Kagome no quería entrar en ese tema, no quería que su odio hacia su padre aumentara y por otra parte eso significaría que aceptaría que ella era virgen, cuando él le advirtió que no lo engañara en relación a eso.

"Por favor Kagome, confía en mí"

Ella no pudo continuar ocultando su pasado, relató todo… la proposición de matrimonio de Onigumo, la insistencia de su padre en que lo aceptara, lo que había pasado la noche que la habían "descubierto" en la cama con él, la golpiza que había recibido y cuando la señora del burdel le había roto el himen. Ya no pudo hablar, las lágrimas ya no permitieron que continuara además de que observaba como Inuyasha enfurecía con cada cosa que le contaba.

"Lo mataré y Onigumo también morirá"

"¡Por favor Inuyasha, déjalo…! Ya no tiene remedio…"

"Lo arreglaré Kagome, te amo… mi amor sólo ha crecido más al saber todo lo que has tenido que vivir" – dijo abrazándola haciendo que Kagome llorara aún más - "Amor no llores… por favor… nunca más estarás sola; te lo prometo"

"No Inuyasha… no olvides que mi padre es el intachable Conde Higurashi, eres un hombre maravilloso pero no puedes enfrentarte a él…" – respondió apartándose de él.

"Amor, olvidas que soy un Taisho" – dijo atrayéndola nuevamente y apareciendo en sus ojos una mirada divertida – "Vamos…" – dijo poniéndose de pié, ofreciendo su ayuda a ella – "Vístete para que reanudemos el camino"

Kagome se levantó y empezó a caminar en dirección de donde se encontraba la ropa que se pondría pero no pudo dar ni dos pasos cuando sintió que Inuyasha le daba una suave nalgada, con la suficiente fuerza para hacerla enojar y volteara buscando una explicación.

"Eso fue por haberme mentido cuando te pregunté si eras virgen… para que veas que siempre cumplo mi palabra" – respondió a la pregunta no formulada con una sonrisa en los labios.

Ella no pudo continuar enojada… era verdad, él se lo había advertido y la verdad la nalgada no le había dolido, hasta le había gustado que tuvieran ese nivel de confianza, de juego, de complicidad. Ambos empezaron a vestirse. Se colocó la falda que su padre la había dado abajo del vestido azul que le habían conseguido e Inuyasha la ayudó a abrocharse.

La intimidad al estar con él era incomparable… pero eso se terminaría pronto, la sociedad jamás dejaría de señalarla y además Seshomaru nunca aceptaría una relación entre ellos.

"Debemos irnos, hemos perdido mucho tiempo" – dijo Kagome tratando de quitar de su mente la situación que pronto estaría lejos de él.

"Pues yo no lo creo… apenas han pasado 25 minutos" – respondió Inuyasha viendo su reloj.

"¿Hemos estado juntos sólo ese tiempo?" – preguntó asombrada.

"Claro… aunque pienso que en un futuro estaremos en posibilidades de pasar noches enteras deleitándonos mutuamente… o podremos tener momentos apasionados como el que acabamos de pasar… las posibilidades son infinitas Kagome…" – los ojos de Inuyasha la observaron de repente con hambre… a Kagome le daba la impresión de que su mirada se oscurecía cada vez que estaban juntos… y había algo que le decía que en ésos precisos momentos se encontraba en "peligro" inminente.

Inuyasha observó su reloj y lo puso en la mesa, tomó a Kagome por los brazos empujándola hacia la cama… cuando estuvo recostada él se desató rápidamente el pantalón la besó apasionadamente y levantó su falda penetrándola rápidamente y hasta fondo.

Kagome sólo pudo agarrar las cobijas fuertemente con sus manos y cerrar los ojos ante el inmenso placer que le hacía sentir Inuyasha al penetrarla rápidamente. Mordió su labio inferior para evitar gritar de felicidad ante el orgasmo que sintió, escuchando a la distancia la respiración agitada de él y un gemido que indicaba que también había llegado al clímax.

"Inuyasha…" – apenas pudo decir.

Él sólo pudo sonreír abiertamente para inmediatamente incorporarse y ayudarla a ella a hacer lo mismo.

"¿Lo ves? Tenemos muchas posibilidades y mi propósito es que las exploremos todas amor"

"Estás loco" – respondió ella apenas recuperando el aliento.

"Sí, estoy loco por ti" – contestó besándola tiernamente en los labios.

Salieron de la habitación tomados de la mano, Inuyasha pagó al posadero y pidió los caballos recordándole nuevamente que su apellido era Taisho y que si lo delataban iban a sufrir las consecuencias.

"¿El apellido Taisho causa pavor en todos lados?"

"Dudo que en todos lados, pero en éste lugar sí…. Shikon se encuentra a unos 5 kilómetros. Es la propiedad más grande de la familia. ¿Estás segura que podrás cabalgar?"

"La verdad es que no sé hasta dónde podré llegar" – Kagome pensó que no seguiría engañándolo.

"Tranquila, iremos a Shikon"

"No Inuyasha, no podemos perder más tiempo. Además es probable que Seshomaru se encuentre ahí"

"Espero que no esté ahí, pero es un lugar seguro en el que te podré dejar… no estás en condiciones de cabalgar grandes distancias y me haces ir lento"

Kagome no tenía argumentos contra eso. Pero conocer a su familia… ya no solo era Kagome Higurashi, "Lady Escándalo" como lo habían publicado los periódicos ahora era la querida de Inuyasha Taisho. Además se notaba muy fácilmente que él tampoco estaba de acuerdo con esa situación, se notaba tenso.

"Inuyasha, no tienes que llevarme ahí, puedes dejarme en la posada"

"De ninguna manera, en Shikon estarás segura"

"Por favor Inuyasha… no creo poder soportar regresar a la realidad tan pronto, déjame aquí"

"¿A qué te refieres?"

"Por favor… soy Kagome Higurashi y ahora tu querida. No puedo presentarme ante tu familia.

"Kagome métete esto en la cabeza" – dijo deteniendo el paso de los caballos y tomando la mano izquierda de ella – "Eres Kagome Higurashi, mi futura esposa, si a mi familia se les ocurre hacerte el menor desaire me alejaré de ellos sin la menor duda"

"¡No!"

"Vamos" – contestó obligándola a retomar el camino.

Kagome estaba enojada… dijo unas cuantas ideas que tenía respecto al comportamiento de los machos que siempre querían hacer su voluntad pero él la ignoró. Ella no sabía qué hacer, existía la posibilidad de que él se alejara de su familia por ella y no lo iba a permitir.

Continuaron cabalgando hasta que atravesaron un arroyo.

"Estamos en las tierras de mi familia, ¿cómo estás?"

"Bien…, oye podrías dejarme en alguna cabaña, establo o algo… por favor"

"No, escucha Kagome, si tengo que amarrarte y cargarte sobre mi hombro para llevarte a Shikon ten por seguro que lo haré. Además ¿por qué estas tan segura que te rechazarán? Tal vez no estén. Seshomaru nos ha estado siguiendo la pista, tú misma lo viste; Kanna vive fuera de Londres y acaba de tener a su primer bebé; Hoyo debe estar en Londres tratando de robar besos a las damiselas que hacen su presentación en la sociedad y si llega a estar te aseguro que estará contándote sobre la cría de caballos; Bankotsu aunque se encuentre en Shikon dudo que se aparezca por la casa principal, ha estado deprimido últimamente y la que si te aseguro que esté es la loca de mi hermana Sakura"

"Por Dios Inuyasha, sabes que tienen motivos de sobra para hacerlo, principalmente tu hermana"

"¡Deja de hablar así Kagome, te presentaré como mi futura esposa y como tal tendrán que tratarte!"

"¡Es que es la verdad, Inuyasha soy tu fulana!

Inesperadamente Inuyasha se pudo serio y se sumergió en sus pensamientos.

"No debí hacerlo… ¿verdad? no debí hacerte el amor. Por lo menos antes estabas segura de tu situación y yo te quité la valentía que tenías para defenderte. Debí esperar a que estuviéramos casados"

"No digas eso Inuyasha, yo me entregue a ti libremente" – hizo una pausa y sus mejillas se sonrojaron – "y lo goce mucho; además nunca nos casaremos"

"Claro que no, voy a ir a Londres y conseguiré la licencia para la boda de Sango y Miroku y para nosotros"

"Es imposible, soy menor de edad, necesitaríamos el permiso de papá"

"¡¡Diablos!! Bien, vivirás con mi familia hasta que cumplas la mayoría de edad. Por favor Kagome, confía en mí. Mi familia no te va a rechazar, especialmente mi hermana. Para ella ninguna mujer sería digna de sus hermanos, pero no durará mucho su escepticismo en cuanto vea cuanto te amo"

"¿Y Seshomaru?"

"Será lo mismo"

"Y entonces… ¿Por qué estas tan tenso?"

"Porque le dije a mi hermano, el gran Duque que yo podría arreglármelas solo y ahora voy a tener que acudir a él para pedirle su ayuda para aclarar tu situación"

"Inuyasha por favor… entiende, ni siquiera el poderoso Duque Taisho puede cambiar a la sociedad"

"Precisamente tu lo has dicho… es un Taisho. No hay nada que lo emocione más que un reto"

Kagome estaba cansada, y no iba a lograr que Inuyasha cambiara de opinión, decidió continuar el camino a su lado.

Continuará

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

… Serás mi esposa…

…Seshomaru no se acercaba…

…¿El Conde Higurashi?, no nos llevamos bien…

… Ese matrimonio es imposible, estoy segura que Inuyasha lo entenderá…

… Lady Sakura era hermosa…

…Seshomaru no ocultó su admiración…

… Vio el broche…

… yo no permitiría que mi hermano se casara con…

… cuéntame ¿qué hacía Onigumo Youkai en tu cama?...

…¿Qué es lo que hay detrás de todo esto?...

… Tal vez cambiaste de opinión y hayas elegido a alguien más…

… Si él creía que había algo entre ella y Seshomaru podría alejarse…

… si dudas de Lady Kagome no eres digno de casarte con ella…

Gracias por los reviews.