Luego de ese encuentro las cosas habían mejoraron bastante entre los dos. Kise trataba de llegar más temprano a su casa, solo para poder encontrarse con Aomine. Cada vez que se veían, solían fundirse en uno. Ya no existía el dolor. Solo la pasión. Sus encuentros hacían que sus pieles se quemaran. No era simple sexo, era un sexo caliente, era pasión desenfrenada con sentimientos guardados y aún no declarados.
Había pasado casi una semana de la última vez que se habían visto. Kise había estado particularmente ocupado esa semana. Por ello, aquella noche, lo habían hecho sin parar. No se habían dado tiempo, ni para comer ni beber algún líquido. Estaban desesperados por estar juntos nuevamente, y así fue. No hubo tregua alguna aquella noche. Solo se entregaron al placer.
En la mañana, Aomine fue el primero en despertar. Miró a su lado, y Kise yacía durmiendo profundamente. Ni siquiera se movió cuando el moreno se levantó de su cama. Estaba demasiado cansado. Habían sido días difíciles. Agotadores para el rubio, por lo que decidió dejarlo dormir. Él mientras se ducharía, tomaría desayuno y vería algún partido por la televisión.
Husmeó en el refrigerador del rubio, pero faltaban algunas cosas para el desayuno y el almuerzo. Ese día, Kise lo tendría libre. - ¡Por fin un sábado solo para los dos!- había exclamado Aomine cuando Kise le había dicho.
Sin molestar a su amigo-amante, Aomine cogió las llaves del departamento, y fue a la tienda de conveniencia más cercana. Ahí compró algunas cosas que faltaban para el desayuno. De regreso, recogió la correspondencia del departamento de Kise, que estaba un tanto acumulada. - Puras tonterías- pensó Aomine al verlas. Periódicos, revistas, cuentas, cartas de admiradoras (las cuales prefería no ver), etc..
Dejó todo eso en la mesita de centro y se fue a la cocina a preparar el desayuno. Había dejado listo el de Kise también para cuando despertara, pero según había visto, Kise aún dormía plácidamente. Parecía que aún estaba en su quinto sueño. Aun le quedaba rato para despertar.
Aomine se sentó en el sillón a tomar su desayuno, mientras veía un partido de fondo. Por pura inercia se puso a ojear las revistas que había subido con él. Estaba distraídamente mirándolas, cuando de pronto una de ellas capturó su total atención.
En la portada salía una pequeña alusión al "amor secreto de Kise Ryouta" y una foto al costado de él. Abrió rápidamente la revista, y buscó las páginas donde salía el artículo donde hablaban de Kise. Lo que vio y leyó, lo dejo en shock.
"Al parecer los famosos modelos Kise Ryouta y Ayumi Sakirai serían pareja en la vida real"
Si bien, hasta el momento, la noticia no ha podido ser confirmada, se ha sabido que ambos modelos andan muy acaramelados durante estos días que se encuentran trabajando juntos para una importante marca de ropa deportiva. La encantadora modelo, quien tiene una espectacular figura y unos bellísimos ojos celestes, no se separa del encantador Kise Ryouta, quien se pasea de lo más feliz con ella por todos los pasillos de la productora.
Por ahora, les dejamos un pequeño adelanto de las fotos que nuestras cámaras han podido captar de estos días y de la fiesta donde ambos fueron los invitados principales, en la cual, no podían apartarse el uno del otro. Como podrán ver la confianza y química entre ellos, sobrepasa las lentes de las cámaras.
Aomine comenzó a repasar las fotografías, y efectivamente el artículo no dejaba de tener razón. La química entre ellos era notable. Las fotos eran de momentos espontáneos es decir, cuando no sabían que las cámaras los enfocaban. Se veían muy alegres, siempre riendo. Kise en algunas la tenía abrazada, tomada por la cintura o ella aferrada a él riéndose… fotos que sin dudas, reflejaban algo más que una amistad.
Las fotos de la fiesta, lo habían terminado de dejar en shock. Si bien, él sabía que la modelo tenía un novio (según había visto en Internet), no salía en ninguna foto. Revisó de cerca, foto por foto para ver si lo veía. Pero no, no lo encontró. Pero al que sí pudo ver claramente, fue al imbécil y estúpido de Kasamatsu en ellas. Y no solo en las de la fiesta, sino que en las otras también. ¿Qué rayos significaba eso?... ¿Por qué Kasamatsu salía en varias fotos? ¿Qué hacía con Kise ahí? ¿Y qué significaba todo ese revuelo con la modelo? ¿Por qué Kise le había mentido respecto de la fiesta?, ya que Kise nunca había mencionado nada de esa fiesta. Ni siquiera que había asistido.
Si bien sabía que la prensa amarillista era así… que a veces solía inventar rumores… no podía creer lo que veía en las fotos. Kise siempre aferrado a ella, abrazándola, tocándose mutuamente. Además que ese tal Kasamatsu también aparecía en algunas fotos.
Las peores ideas comenzaron a circular por la cabeza de Aomine. No entendía nada. Lentamente se escabulló en la habitación de Kise, tomó su celular sin permiso y lo abrió. Comenzó a leer los mensajes que se había enviado con la modelo. Todos a su modo, parecían comprometedores. Iba a leer los de Kasamatsu, pero justo en ese momento, Kise se despertó y lo miró muy sorprendido con su celular en su mano.
- ¿Qué haces con mi celular Aominecchi?- le preguntó restregándose los ojos, sin siquiera dimensionar lo que le esperaba
- ¡Levántate ahora mismo idiota!- ¡quiero hablar contigo ya!- le gritó
- Pero ¿Qué te pasa Aominecchi? ¿Pareces enojado?- le preguntó Kise tratando de despertar y de entender qué es lo que estaba sucediendo
-¡Ven para la sala de inmediato!- le gritó furioso
Kise se vistió rápidamente. Se puso sus bóxers y una polera. Realmente no entendía nada.
- ¿Me puedes decir qué diablos te pasa?- le preguntó Kise ya más despierto al ver lo enojado que estaba Aomine.
- ¡Esto me pasa!- le escupió de vuelta, lanzándole la revista que cayó a los pies de Kise. Éste la recogió y pudo ver lo que decía en la portada.
Kise abrió los ojos de par en par al ver el recuadro y abrió la revista en las hojas en donde salía el "reportaje" de él y vio las fotos de una pasada.
- ¿Y tú crees que esto es verdad?- le preguntó Kise angustiado. Ya se imaginaba todo lo que Aomine estaba pensando
- ¿Es mentira acaso?
- ¡Por supuesto que es mentira!
- ¡No me trates como a un idiota Kise!- las fotos están clarísimas. Andas todo el rato abrazado a esa modelo.
- ¡Por que somos amigos Aominecchi! ¡Y nos llevamos sumamente bien!
- No me veas la cara Kise… tan imbécil no soy… ¿Sabes?
- ¡No entiendo por qué te molestas por esto! ¡Si sabes que estoy contigo!- le respondió Kise un tanto resentido
- ¿Conmigo? - ¿Y por qué rayos andas en fiestas de las cuales no sé nada? ¿No era que no tenías ganas de nada? ¿Y que todo eso era algo banal? ¿Acaso ese día no estabas tan cansado que te ibas a dormir temprano?- le gritó furioso
Kise se quedó callado. Era verdad, no le había dicho nada al respecto. Le había mentido. Pero porque pensó a Aomine ese tema no le importaría.
- Además, ¿Por qué te ves seguido con ese idiota de tu ex senpai Kasamatsu?
- ¿Qué dices?
- ¡No te atrevas a negarlo maldito!- mira que él también sale en varias fotos- ¿Por qué lo ves a escondidas mías?
Kise cerró los ojos. Esto se había salido de todo control. No habría forma de que Aomine le creyera ahora.
- No te lo comenté, porque sabía que te molestarías. – Yukio me ha acompañado a trabajar algunos días, puesto que no me sentía muy bien, me sentía muy solo a veces. Y las cosas entre nosotros nunca han estado muy bien, tú nunca hubieras accedido a acompañarme
- ¿Me preguntaste siquiera?
- No- le dijo Kise resignado
- Eres un imbécil Kise, ¿Crees que te creo algo? ¡Ya dime! ¿Con cuál de los dos andas saliendo a mis espaldas?
- ¡Con ninguno!- le respondió Kise- solo me acompañan para no sentirme solo…
- O sea, que eres capaz de cualquier cosa con tal de no sentirte solo… ¿Acostarte conmigo es una de ellas también?
Kise abrió los ojos de par en par. Esa frase le había dolido hasta lo más profundo de su ser. Unas finas lágrimas comenzaron a correr por su rostro.
- ¿Cómo puedes siquiera llegar a decirme eso? – Sabiendo todo lo que hemos hecho y cómo me he entregado a ti
- Al parecer da lo mismo a quien tengas a tu lado, ¿la cosa es no sentirte solo verdad?
- Aominecchi no digas eso- le dijo en un susurro de voz
- ¿También te acostaste con Kasamatsu? ¿Con la modelo?
Kise no podía creer lo que oía. No podía creer que Aomine pensara así de él. Él se había entregado a Aomine en cuerpo y alma. Pero Aomine no lo dejaba acercarse más. No le permitía abrazarlo, no lo dejaba tocarlo, solo le era permitido, cuando estaban los dos solos teniendo sexo, pero nunca durante el día. Por eso, jamás pensó en invitarlo a las sesiones de fotografía y menos a la fiesta. Esas cosas a él no le interesaban en lo más mínimo. A Kasamatsu tampoco en verdad, pero él había ido para acompañarlo y quizás para conocer a alguna modelo del set…
- No Aominecchi, solo me he acostado contigo- le respondió Kise entre temblores producidos por el llanto.
- ¡Pues no te creo!- le dijo molesto. Pero vaya, quien hubiera pensado que esto terminaría así… después de anoche pensé que algo había entre nosotros, pero al parecer solo fui utilizado para opacar un poco tu soledad… así utilizas a las personas ¿Verdad?
- ¿Pero cómo dices eso?- le preguntó Kise llorando… ¡Eres tú el que no me deja abrazarlo en la vía pública! ¡Eres tú a quien no le interesan mis cosas! ¡Tú solo me quieres para acostarte conmigo! ¿O acaso alguna vez, solo alguna vez, me has dicho que me amas o algo así? ¿Qué quieres estar conmigo siempre o que quieres ser mi pareja?
Aomine enmudeció.
- ¡Yo me entregué a ti! – y tampoco lo has valorado- sollozó
- Guárdate tus sollozos para tu amiguita o para tu senpai- vi los mensajes que ella te manda, y están bien lejos de ser solo mensajes de una linda amistad.
- ¿Qué dices Aominecchi? ¡No! ¡Estás equivocado! ¡Te lo juro!- sollozó
- Las fotos están claritas, así como los mensajes- no me vuelvas a buscar nunca más Kise. - ¡Que los demás te acompañen en tu soledad!. -¡Ya comprobé que da lo mismo quien sea después de todo!- ¡Suerte en tus cosas!- Y diciendo esto último, Aomine tomó su bolso y se marchó.
Kise sintió una gran angustia en su pecho. No podía creer lo sucedido. ¿Cómo y cuando había pasado esto? ¿Por qué no había podido gritarle a Aomine que lo amaba? ¡Qué todo era un mal entendido.
Sabía que todo era su culpa. Por no haberle contado que Kasamatsu a veces iba con él. De no contarle de la fiesta. Pero él sabía que si le decía, habría sido un problema. Pero por mentirle todo había salido peor, mucho peor de lo que había podido esperar.
Le habían dolido en extremos las palabras de Aomine. Pero también le había dolido su actitud. Si bien estaba enojado, nunca se mostró alterado. Quizás no le importaba en lo más mínimo el hecho. Solo podía recordar lo atento que había sido en el sexo con él, la pasión y los besos. Como solían fundirse en uno solo. Quizás esa era la manera de expresarse de Aomine más que con palabras.
Kise tomó la revista y leyó el artículo entre lágrimas. No podía culpar a Aomine. Si él hubiera leído eso, también hubiera hecho lo mismo. Kise le escribió a Kasamatsu, necesitaba de su amigo en ese momento. Necesitaba de sus consejos, de sus gritos incluso de sus golpes. Necesitaba urgente que lo aconsejara. Sin dudas, él lo ayudaría a buscar una solución.
