-¡Buenos Días! Samada-san- dije saludando a la ama de llaves de la familia Hinata.
La casa de Hinata era muy grande, consistía de dos pisos y era demasiado espaciosa para solo ellos tres.
La habitación de Shouyou quedaba en la planta baja.
Pocas veces estaban sus padres en el pueblo. Y Sho solía vivir con esa señora que hacía de empleada y madre a la vez.
Cuando Sho me conto aquello, me dolió mucho pero me costaba creerlo. Por el hecho de que no podía imaginar que una madre o padre, podría tratar así a su hijo. Que podía despreciarlo de tal forma.
-¡Buenos días Oikawa-kun!
-¿Están los señores hoy?- pregunte al ver el lujoso auto afuera. –imagino que Hinata-kun está feliz…
La cara de la ama de llaves no coincidió con la que yo esperaba ver.
-¿quiere pasar? El señorito se encuentra en su habitación.
-si venía a verle. El viernes no ha ido a clases. Y no contesta mis mensajes.
Samada asintió con la mirada un tanto ida y se sobresaltó al oír un estruendo provenir de lo que sería la sala principal.
Y vi sus padres atravesar un pasillo e ir hasta lo que sería la cocina.
Y aunque ella quería que yo fuese hacia la habitación, no pude evitar acercarme más y tratar de oír lo que ocurría.
-Pero cariño…
-Pero nada. ¿Has visto? Hemos venido el viernes y estaba aquí. No ha ido a clases. Tampoco a ese maldito club. ¿Para qué nos hizo hacer esa cancha de los mil demonios sino va a jugar? Arruine mi patio por él.
-es que…él siempre va y entrena duro, pero quería vernos.
-es tu culpa. Te dije que no le avisaras. Yo solo quería venir a ver si Samada habia hecho su trabajo y dejar el dinero, nada más. ¿No entiendes que no quiero verlo? Me hiciste perder todo un fin de semana aquí.
-Samada dice que Shouyou se siente muy solo…y ha aprendido a hacer muchas cosas del hogar.
-¡pues no se nota! Estoy harta de ese niño… ¿has visto lo sucio que esta esto? ni siquiera con el servicio esta casa está limpia, ¿has visto sus calificaciones? No puedo venir un domingo a lidiar con esto. Tiene que aprender a estar solo. Odio venir acá. Y ver esa cara de tonto que pone. ¿Qué espera de mí? ¿Eh? En serio, maldigo la hora en que acepte tus ganas de tener un hijo.
-cariño no digas eso. Shouyou cree que lo odias.
-¡Y esta en lo cierto! No hace nada bien. No hace ningún mérito. Todo lo que logra es que odie verlo. Y que sea la última vez que pones una fotografía de él en mi aparador. No veo la hora de que crezca y se vaya a la universidad.
-pero cielo… Shouyou es
-¡SAMADA! ¡SAMADA!
El ama de llaves me miro avergonzada y salió corriendo hacia donde la llamaban.
-Limpia ese desastre.
El desastre consistía en pedazos de vidrio y madera, que habían sido parte de un cuadro donde habia una fotografía de él.
Samada-san volvió asustada sosteniendo la foto contra su pecho.
-¿me la regalas?- pregunte. – prometo cuidarla bien.
Me la extendió, y la imagen me revelo un Hinata de uno años el primer día de clases.
Me adentre en su habitación y él se encontraba acostado.
-Sho-chan…
-¡Senpai!
-¿Puedo sentarme?
Shouyou me hizo un lugar en su pequeña cama y me senté junto a él.
-¿Todo bien?...
Negó suavemente y abrí mis brazos para él.
Hinata sollozo despacio en mi hombro. Pero no hablaba, no se quejaba, no se enojaba, no hacía nada más,
-Shouyou…
-No se vaya, por favor.
-No lo hare.
Nos quedamos toda la tarde tirados en la cama, mirando el techo sin decir nada.
Por ese tiempo, aun solo tenía en mi mente amistad y protección nada más. Pero es que no me habia dado cuenta, cuanto le quería en verdad.
Para el atardecer, sus padres ya se habían ido pero no habían pasado a la habitación a saludarle. Eso también me dolió a mí.
-debo irme… ¿quieres ir a casa?- sugerí con pena. No quería dejarle ahí.
-me quedare con Samada-san. Pero gracias.
Bese su suave mejilla y a cambio recibí un abrazo.
-Senpai… ¿usted nunca me odiaría cierto?
Mi corazón se hizo pequeño, y sin querer unas lágrimas se agolparon en mis ojos.
-No Shouyou… ¿Cómo podría hacerlo? escúchame, quien se atreva a odiarte no está en sus cabales ¿entiendes?...
Asintió sin mucha convicción y se quedó allí.
…..
Golpee la puerta del casillero sin importar si me lastimaba o no.
Mierda…no quería irme. No ahora. No quería dejarle… pero…no podía quedarme, tampoco llevármelo conmigo.
Perdería muchos puntos ante Kageyama. Y temía enormemente que me olvidase.
Pero habia prometido estudiar. Y debía hacerlo si algún día quería darle lo mejor.
-Oii ¿Qué pasa?... vas a arruinar tus últimos días como armador.
-Kuroo-san.
-¡Kombawa!
-Hola.
-¿Qué paso? ¿Rebotaron tus papeles de la universidad?
Kuroo Tetsurou era mi co-capitan. Quien se encargaba ahora de entrenar al futuro capitán ya que yo no podía, estaba ocupado en Hinata y con Sugawara quien ocuparía mi puesto de Armador.
Y también era mi mejor amigo. Ambos iríamos a la misma universidad, estudiaríamos diferentes cosas, pero seguiríamos jugando juntos.
-Todo bien con eso…
-Ah no me asustes. ¿Entonces?
Me quede un momento en silencio.
-¿quieres saberlo?
-Pues si…
-estoy saliendo con alguien.
-lo sé.
-¿eh? Imposible.
-Bueno te conozco desde ¿Cuánto? ¿Teníamos 5 o 6?
-5…
-5…casi 13 años de amistad… ¿Cómo no saber que sales con alguien? Aunque no voy a negar que me enoje un poco… ¿Por qué no me contaste?
-no estaba preparado. Pero ¿estamos hablando de la misma persona no?
-Si…de tu bloqueador central favorito. Del nene consentido.
-Oii no le digas así.
Alzo sus manos librándose de culpa y cargo.
-¿Qué paso? ¿Te dejo?
-No ¿Cómo crees?... jummm pues sino lo sabes soy un buen novio.
-¿entonces?
-Entonces que me voy… y no quiero.
-Espera… ¿no vas a ir?
-Si Kuroo, tranquilo. Pero…
-Bueno, entenderá. No es el fin del mundo.
-No entiendes… es difícil.
-Si me explicas…
-Lo siento es complicado. Pero no quiero dejarlo así, él está muy solo, y su familia es un asco. ¿Qué hará sin mí?
-Tranquilo Tooru… ¿Por qué no hablas con Noya?...ellos se llevan bien, puedes vigilarlo a través de él.
-¿tú crees?
-Pero si hombre… Noya te lo cuidara.
Asentí con poca decisión…no desconfiaba de Noya, más bien de Sensei que no hiciera bien su trabajo y me lo descuidara.
-Igual tratare de venir los fines de semana.
-Tranquilo Tooru…no se te escapara.
-No quiero terminar la preparatoria- susurre con pesar.
-Yo tampoco, pero al menos nos tendremos en la universidad.
Asentí tratando de animarme un poco. Pero solo me podría olvidar un poco de esos problemas con el mismo Shouyou. Quería estar con él y pasar toda la noche abrazándolo.
Pero aun no habia pasado lo peor. Aun no le habia dicho que ya debía irme. Solo esperaba que me entendiese. Y que no me olvidase.
….
No podía contarle a Noya solamente lo esencial y ya.
Tuve que contarle casi todo, para que me entendiese. Para que supiera que de verdad necesitaba que lo cuidase.
Y me sentí tan agradecido cuando me entendió.
-¡Senpai! ¡Mientras yo esté aquí Shouyou no estará sólo!
-Gracias Yuu. Él es muy importante para mí.
-Si senpai. No se preocupe yo cuidaré de su novio. - dijo con una convicción arrolladora.
-Sho-chan... Él es pequeño... Y no sabe lidiar con ciertos temas. Así que no quiero que otros se enteren que somos novios. Tampoco es que te voy a dejar la tarea de que lo defiendas si alguien se burla, por eso es mejor que quede entre nosotros.
-Entiendo Senpai. ¿Alguien más sabe?
-Kuroo... Y su profesor de literatura.
-¿Eh? ¿Él?
-Es una larga historia. Sólo en la escuela preocúpate. Él después tiene donde estar y a quien recurrir.
-Ah...creí que su familia... Bueno como usted dijo que...
-Su sensei está con él.
-¿Como que está con él? - Noya se negaba a entender del todo mis palabras.
-Si Yuu... Lo acompaña a casa y demás. Nada malo. Es que yo también hablé con él.
-¡Ahh! ¡Senpai! ¡¿Cómo se atreve a asustarme así?! Creí que decía que él y Shouyou... Ya sabe.
Reí con nerviosismo.
-No Yuu... ¿cómo crees? Eso sería... Aterrador. -
Viéndolo desde otro punto de vista era aterrador e ilegal. Pero mirándolo desde el punto de vista mío y de Sensei... Era la Gloria.
Ambos reímos con nerviosismo y me quedé en silencio.
-¿Que pasa Senpai?
-Mmmm me preocupa Tsukishima... A veces es un poco cruel con él. No voy a estar para defenderlo o para parar a Kei.
-¿Y si habla con Kuroo-senpai?
-¿Kuroo?
-¿No lo ha visto? Tsukishima-kun le tiene mucho respeto. Y Kuroo puede regañarlo y él le hace caso.
-¿En serio? No sabía eso... La cuestión es que Kuroo también se va.
-Sí. Pero Kuroo-senpai está entrenando a Daichi-san... Y él tiene carácter para controlar a Kei.
-Tienes razón Yuu... Hablaré con él.
…
Solo me faltaban dos semanas para irme… y en esas dos semanas parecía que el tiempo no me alcanzaba para dejar todo medianamente como lo quería.
Me sentía irritado al no poder hacer nada.
Y más aún, por lo tonto que era al darme cuenta tan tarde lo que Shouyou era para mí.
Así que ese miércoles, me la pase de aquí allá, hablando con uno y con otro. Tratando de dejar lo mejor que podía la situación.
Sentí ese cosquilleo en el estómago, que me hacía querer largar todo e ir a buscarle. Esa conocida desesperación de no poder aguantar siquiera un par de horas más para tenerlo conmigo.
No quería dejar para el día siguiente lo que podía hacer ahí mismo.
Busque a Kuroo hasta cansarme.
Necesitaba urgente que pusiera en conocimiento al futuro capitán sobre lo que pasaba entre mi niño y Tsukishima.
…
Subí las escaleras hacia la sala del club y vi salir de golpe al pequeño Tsukishima…bueno pequeño de edad, porque de altura era un prodigio.
No me saludo y bajo corriendo las escaleras en dirección al gimnasio.
-Oi… ¿qué paso?- pregunte.
-¿Por?
-Tsukishima salió enojado.
-Se enojó conmigo…es un chico difícil.
-Pues necesito que alguien me lo aleje de Hinata. ¿Crees que Sawamura podrá hacerlo?
-mmm lo pondré al tanto. Pero a veces ni yo…puedo…aunque no me molestaría estas dos semanas que restan amoldarlo un poco.
Kuroo sonrió de manera un tanto sucia.
-¿A qué te refieres?
-Nada…déjalo en mis manos.
-No asustes al niño.
-No… ¿Cómo crees?...Lentes es un niño difícil pero tierno…
-¿tierno? ¿En dónde vives?
-Conmigo es tierno… claro que tengo que hacer esfuerzos pero…
-No entiendo… vah no quiero entender.
-Pues no puedo decirte nada. Porque no hay nada que decir.
-Luego te enojas si yo no hablo.
-Es diferente. Tu eres novio de Chibi-chan…
-¿y tú?
-ya te dije que no hay nada que decir. Pero no te preocupes que yo lo sepa manejar. Y le diré a Sawamura que me tenga al tanto.
-No sé cómo lo lograras…pero espero que puedas hacerlo.
-claro…tú no te hagas drama.
…
Espere a que Shouyou saliera de su clase.
Ese miércoles no le había visto. Estaba ocupado y sólo tuve entrenamiento diferencial con Sugawara.
Hacía mucho frío fuera. Y ya me lo veía con esa ropa que cientos de veces le había dicho que no se pusiera.
En efecto, salió del salón enfundado con la chaqueta del club y el short negro que usábamos los días de calor.
-Oi... ¿no tienes frío?
Negó suavemente mientras se aferraba a los pliegues de su chaqueta.
Tome su mochila y la calce en mis hombros.
-Gracias Senpai.
-Shouyou... Recuerdo haberte dado un pantalón de invierno. ¿Dónde está?
No me contestó. Y me irrite un poco. Otra cosa más para sacarle.
No me gustaba que fuese tan callado.
-Oi... Sho te hice una pregunta.
-¿Que vamos a cenar Senpai? ...
Está bien. Sabía dónde no habia que hablar más. Pero por el momento. Sus silencios eran siempre relacionados con su madre.
-No sé... Hoy está mi mamá. Ella te cocinara algo.
-Ohh que rico.
...
Salimos del complejo de la preparatoria y el atardecer nos pisaba los talones.
Iba pensando en si tenía algún pantalón viejo para darle del club. Pero tal vez antes de irme debía hablar con Takeda sensei para darle otro. Bueno en si ese no era el problema... El problema era ¿Que había hecho con él? ¿Y por qué no me respondía al respecto? ... Entonces iba perdido en eso pensares cuando sentí sus dedos enredarse en los míos.
-¿Podemos caminar así senpai?
-¡Claro! - exclamé divertido.- todo lo que tú quieras.
-¡Gracias!
Yo no tenía auto ni nada parecido. Así que le propuse caminar o ir en metro.
-Hace frío... Pero quiero caminar - dijo con sus mejillas coloradas.
-Está bien... Pero si tienes mucho frío, puedo pagar un taxi.
Negó con rapidez.
-Me gusta caminar...
-¿Si?
-Si...con senpai puedo caminar de la mano y nadie nos dirá nada.
Bueno he ahí. Mi punto ganado contra sensei.
-Te quiero mucho Sho... No lo olvides por favor.
Agacho su cabeza un tanto ruborizado y susurro un "yo también" tierno y sincero.
-Oye... Cuando lleguemos... Luego de cenar y un baño necesito hablar contigo.
-¿Qué pasa?
-Luego te lo diré. Pero quiero que logres entenderme.
-¿Me va a dejar?
Apreté su mano con fuerza y caminé un poco más apurado.
-No Shouyou tu eres mío... Siempre mío. No puedo dejarte.
Y maldición no lo haría porque sí.
Ahora tenía la meta de ir a la universidad para poder darle un futuro digno. Lleno de amor, con un hogar estable y amoroso.
Enseñarle y regalarle una familia como se debía. Porque él más que nadie se lo merecía.
...
Yo creo que Shouyou se murió de frio en esa caminata, pero no lo admitió.
Llegó con las piernas más blancas de lo normal y la cara colorada.
Por supuesto recibí una reprimenda de mi madre, quien me trato de insensible por traerlo en esas condiciones caminando.
Y tomo a Shouyou de los hombros y se le llevó al baño.
Así que mientras Sho ya se encontraba bañándose y mamá cocinando algo, me distendí un poco de mis miedos y preocupaciones.
-Tooru ¿Todo bien?-
-Si mamá...
-¿en serio?
-Si mamá...
-¿Que te preocupa?
Se sentó a mi lado mientras secaba sus manos con el delantal.
-Mamá... Me preocupa Shouyou.
-¿Tu amigo? ¿Otra vez tiene problemas con su familia?
-Nunca dejo de tenerlos.
-¿Entonces?
-Me preocupa lo sólo que estará cuando me vaya.
-Bueno cariño... No ibas a poder estar siempre con él ¿no? Ya verás que él sabrá estar bien.
-Mamá... ¿Puedo confesarte algo?
Nunca antes me había sentido tan apenado. Una cosa era pensar en que no me importaba decirlo. Otra era hacerlo real.
-Claro hijo.
-Estoy... Enamorado de Shouyou. Y él es mi novio.
Mi madre se quedó un tiempo prudente esperando seguramente a que yo le dijera que era una broma. Pero no lo hice. Y su semblante se puso más serio.
-Bien... Esto es nuevo... Mmmm no sé qué decirte... ¿Es sólo una etapa o tu...?
-Estoy enamorado. No es una etapa.
-¿Enamorado eh? ... ¿Qué te hace pensarlo de esa forma?
-Pues...con ninguna otra chica me pasó igual... Me imagino una vida. Mamá...he empezado a planificar mi futuro.
-Tooru... No sé si está bien o está mal. Sólo espero que ese niño esté al alcance de tus sentimientos.
-¿eh?
-Espero que te quiera tanto como tú lo haces. El futuro no se planea con cualquiera.
-Lo sé.
-Yo sólo tengo un requisito.
-¿cuál?
-Quiero nietos. No sé de qué forma me los darán. Pero los quiero sí o sí.
-Eh... Pero mamá es difícil...
-Si tú no me haces caso hablaré con él.
-¡No! No hables con él. Sólo tiene 13 años. Hasta a mí me aterra pensarlo.
-Bueno te dejaré pensarlo un tiempo. Hasta que termines la universidad. Y no te olvides... Quiero que sea todo formal.
-¿Formal?
-Sí. ¿No pensarás tener un hijo sin haberte casado no?
-En realidad mi meta es estar con él y darle una buena vida.
-Bueno agrégale casamiento e hijos. Y yo y tu padre seremos felices.
-Entonces no te enoja saber que soy... ¿Gay?
-No… tu padre me lo sugirió hace unas semanas, o un mes no recuerdo. Discúlpame cielo yo no quería admitirlo del todo. Pero lo importante es que tú estés bien y me des nietos.
-¿Que tienes con los nietos? ¿Por qué tanta desesperación?
-Es que tú ya eres grande. Extraño cuidarte y mimarte. Cumplir tus caprichos... Me gustaría volver a sentir la casa llena de vida, como cuando tú eras pequeño. Y la única forma es que tú tengas hijos.
Tomo mi mano y me acarició buscando mi aprobación.
-Veremos...- susurré. - si todo sigue en pie, lo haré. Pero déjame así estos años de universidad.
Acepto mi propuesta y siguió cocinando.
...
Le preste a Sho un viejo pijama mío, y ¡Por Dios! Le quedaba tan adorable que quise saltarle encima.
Él comió bastante bien.
Mamá no nos acompañó, ella esperaba a mi padre.
Yo no tenía mucho apetito. Quería llevarme a Shouyou a la habitación. Quería hablar con él. Y luego perderme en todo el amor y lujuria que él generaba por sí solo.
Así que tratando de hacerme el disimulado quise aparentar haber comido, cuando mi celular anuncio un mensaje nuevo.
"Si no comes, dormirás sólo"
Mi madre me miraba con una expresión dura, de una advertencia que seguramente se volvería muy cierta.
Así que tuve que comer para ganar mi noche con Sho.
...
No quería hacer tarea ni nada relacionado.
Quería acostarme con Shouyou. Tocarlo, besarlo. Amarlo.
Así que apague las luces y él se acostó sumiso a mi lado.
Acaricie su espalda, buscando entre los pliegues llegar a su piel.
Tenía el cuerpo templado gracias al baño.
-Sho-chan... ¿Ya quieres dormir?
-No...Estoy esperando que sea lo que me iba a decir...
Me giré despacio para tirarme encima de él y aprisionarlo contra el colchón.
La luz de la noche era muy tenue, y no podía ver bien su rostro.
Así que en esa oscuridad busque besarlo.
Hinata abrió su boca y me dejo meterme en ella a mí gusto.
Todo el día sin besarle había sido muy pesado.
Me gustaba el sabor que su boca tenía. Tan dulce como él.
Y a medida que pasaban los días, cada vez besaba mejor.
Bese una de sus mejillas y fui descendiendo hasta su cuello.
Estuve tan tentado en morderlo, pero no quería marcarlo. Así que despacio, cole una de mis manos por debajo de la ropa y recorrí aquel abdomen plano y suave, hasta llegar a una de sus tetillas.
-¡Ah...senpai!
-¿Te gusta? -
-Si...
Le saque la parte de arriba, y me lancé hacia él con un hambre, creo que nunca antes visto.
Lamí desde el inicio de su vientre, pasando por su abdomen, deteniéndome en sus tetillas.
Shouyou me acarició el pelo mientras lo hacía y lo oía gemir despacio.
Volví a subir arriba y luego de otro beso, hablé.
-Sho-chan... ¿sabías que debo irme a la universidad no?
-Si...
-Debo irme la primera semana del año.
-¿Eh? ¿Tan pronto?...Pero usted dijo que...
-No te voy a dejar. -lo bese de nuevo- podemos seguir siendo novios... Yo quiero seguir siendo tu novio.
-¿Cómo?
-Vendré los viernes... Pasaré todo el fin de semana contigo. Haremos lo que tú quieras.
-Senpai... no quiero que se vaya...
-Yo tampoco mi amor. Pero escúchame. Déjame ir a estudiar...Y te prometo que cuando termine viviremos juntos.
-¿en serio?
-Si... ¿quieres vivir conmigo?
-Si... Pero... Viviremos como lo hacen las personas casadas ¿no?
-Claro mi amor... Como las personas casadas.
-Entonces... ¿dormirá todos los días conmigo en la misma cama?
Reí con un gusto al escuchar eso. Sus palabras habían salido tan inocentes y desesperadas.
-Dormiremos todos los días juntos. Eres mío, recuérdalo...
-¿Y eso cuando pasará?
-En unos años, tal vez cuatro.
-Ohh...
-No no, espera, no te pongas triste. No te dejaré, Y sensei te cuidará.
-¿Sensei?
-Sí, sensei te cuidará y te dará todo lo que quieras hasta que yo regresé. Solo espero que me sigas queriendo.
-Senpai... Yo lo quiero mucho. Y quiero vivir con usted.
-Lo haremos en el futuro. Yo también. Te amo Shouyou- confesé antes de besarlo nuevamente.
Hinata se movió un poco al notar que no tenía intenciones de dejar su boca y Oi algunos gemidos ahogados.
-Eres tan lindo...
Saque con cuidado su pantalón y Shouyou me regaló la visión de unas piernas perfectas... Las toque y eran tan suaves como se veían.
Sentí mi pene arder cuando probé con mi boca la textura de aquella piel.
Recorrí una por una, llegando hasta lo más profundo.
Y él se movía un poco cada vez que me acercaba a su entrepierna.
Dios... Quería saber qué se sentía cogerlo. Que se sentía poner mi pene ahí adentro.
-Shouyou... ¿Aún no?- pregunté bajando su ropa interior.
-No Senpai...
Ahh maldición ¿Cuándo pensaba hacerlo?
Lanzó un gemido al sentir como empezaba a mamar su pene con un poco de brusquedad.
-Tranquilo...Shh... No tan fuerte.
-es que... Se siente bien...
Podía imaginar su cara diciendo eso, con la boca un poco abierta y sus ojos perdidos.
Tome su pene y mientras lo lamia también lo masturbaba. Hinata desarmaba la cama moviéndose.
Eleve un poco su cola queriendo saber que temperatura había en su interior. Metí dos dedos y ¡joder! Su cola ardía.
Estuve a punto de perder la cordura y cogerle sin ningún pudor.
Pero me controle y metí dos dedos más.
-Ahh mmm senp...
No termino de hablar. No pudo hacerlo. Porque empecé a penetrarle con los dedos. Bien rápido como si fuera mi pene. Y Hinata gozaba terriblemente.
Y estuve así hasta que él mismo empezó a masturbarse.
Era una visión que pretendía hacerme perder la cordura.
Cuando acabo me dejo lamer su cola un tanto irritada.
-mmm ¿Te gusto?...- susurré acostándome a su lado.
-mucho...
Shouyou se acercó a mí y respiraba un poco cansado.
-Quiero que me beses- ordene - y mientras lo haces... Mastúrbame... me vendré mejor si es con tu mano.
Así que mientras nos besábamos su pequeña mano entretuvo a mi pene.
En un momento pose mi mano sobre la suya y lo ayude.
Y con la libre lo tome de la nuca para que no deje de recorrer mi boca con su lengua.
Gruñí un par de veces y me solté de Shouyou para acabar.
¡Dios! Era increíble la potencia con que salía el semen.
Y yo deseaba más que nada que la próxima vez que lo tuviera en la cama, pudiera dejar mi semen adentro suyo.
...
Prendí la luz para que se pusiera de nuevo su ropa.
Una vez que lo hizo volví a apagarla.
-Senpai...
-Si ven, duerme aquí- dije señalando mi pecho. Se acomodó suavemente y sus manos se aferraron a mi sweater.
-Sho-chan... ¿Qué hiciste tú pantalón largo?
-No lo sé.
-Shouyou... No me mientas.
-¿Podemos dormir?
-¿Cuándo vas a confiar en mí?
Pero no obtuve respuesta. Sólo un beso en los labios.
Y al rato sentí como su respiración se volvía regular.
Acaricie su pelo un tanto triste.
Pero no es que el no confiara en mí. Él no confiaba en nadie.
Aun así, era de quien me había enamorado. Así que debería ayudarle en esos miedos.
Sólo yo o sensei, podíamos devolverle la confianza pérdida.
De la felicidad me iba a encargar yo.
...
