"SCC y sus personajes no son míos… de ser así haría una continuación"
No están alucinando, si es un nuevo capítulo.
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Extraños, conocidos, amigos y… enemigos.
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En el lugar se escuchaba una canción de moda, para las masas populares, de esas que se escuchan por todas partes al principio y luego quedan en el olvido. Mientras aquellos jóvenes con sonrisas arrogantes, bebidas embriagantes en las manos, hacían lo que ellos llaman bailar, se restriegan los unos a otros, se tocan lascivamente, se besan con extraños, se irán a sus casas con personas que en cuestión de horas se les borrará de la cabeza su cara, su voz.
Vanidad, frialdad, frivolidad… pero todos se encuentran tan endemoniadamente felices.
Mi cuerpo se encontraba lánguido, recostado sobre el mullido sillón. Un cigarro entre mis labios, una bebida en mi mano. Yo no estaba feliz. Sí, de a momentos sentía euforia, adrenalina… a veces hasta contento, pero no estaba feliz. ¿Qué me separaba a mí de todas esas personas que no paraban de reír?
Yurikoo se queja constantemente de su falta de dinero, de su mala suerte lo llama él. Que sus padres exigen más de lo que él quiere dar, que quiere autos, anillos y mujeres. Eso lo hace infeliz. Pero la mayoría del tiempo, mientras ha fumado un poco de hierba, sorbido unos cuantos tragos de alcohol y apueste, siempre ríe, sonríe. Y a muchos les parecería falso, pero lo puedo notar, él realmente cree que es feliz. Se engaña, pero no vive infeliz.
Fuji nunca se quejaba de nada, solo de su cuerpo, si no era demasiado atractivo necesitaba usar dinero para atraer a las chicas, comprarle joyas y las tenía en su cama. Era un mal mujeriego, ellas lo usaban más de lo que él lo hacía, terminaba enamorado de aquellas que solo miraban su billetera. Eso lo hace infeliz. Pero en el momento en que vuelve a clavar sus ojos en otra mujer, hay una enorme sonrisa en su rostro, enorme, y no puede parar de hablar de lo maravillosa que es la vida
Itzada… era en realidad todo un misterio, su cara era impávida sin movimiento, hasta llegué a pensar que no sentía, hasta que lo presencie. Itzada era feliz cuando los demás no lo eran, le gustaba, le causaba alegría la desgracia ajena, pero más le satisfacía ser el causante de ello. No buscaba las peleas venían solas a él. Le gustaba causar dolor. Él no bebía, no fumaba, no consumía drogas más que el ocasional churro de vez en cuando, pero siempre tenía la mirada perdida. De alguna forma me identifico con él, parece esperar… y no sabe qué.
Sin las manos, sorbí fuertemente de lo que ellos llamaban "Un suspiro", una mezcla entre el cigarro y marihuana de diferentes estados de pro cesación. "Toma un suspiro para relajarte" Aquella noche en que mande a todos al diablo, un suspiro… y funcionó. Y lo sigue haciendo.
Un pequeño suspiro a tu favor, Shaoran, Otro a tu salud, padre y madre. Uno más por ti hermana, otro en conmemoración a ti abuelo y por último por tu olvido Daidouji.
Eché la cabeza hacia atrás recargándola por completo en el respaldo, con el cigarrillo aun en mi boca, consumiéndose lentamente, había sin lugar a dudas una relajación de que ya nada te puede importar en el mundo, la sensación de que todo estaba mal, pero te sentías… bien. Falsos sentimientos que conllevan a felicidades espontáneas… pero como las anhelaba.
Con mis ojos entrecerrados lo pude ver, aun entre todo el humo artificial del antro y con toda la gente alrededor, me enderece lentamente, aún sin creérmelo, estaba ahí… después de tanto tiempo.
Tenía la misma cara, esa maldita sonrisa idiota que siempre se cargaba, y el mismo caminar imprudente. Era el mismo, más alto pero el mismo. Me masajeé el cuello. Contemple mis probabilidades.
- ¿Qué ocurre? – me palmeó el hombro.
- He visto a alguien desagradable, es todo…. – conteste sin dejar de mirar al autor, o bueno a uno de los autores, de una muy mala experiencia.
Yurikoo soltó a su chica de turno y señaló a los otros dos para que se acercarán.
- Dime quien es… lo quitaremos del panorama… - los miré a los tres, y una sensación de compañerismo y aprecio me lleno el pecho, por un lado podría bien dejarlo ir, seguir ambos con nuestras vidas, el daño ya estaba hecho, por el otro… el daño ya estaba hecho… también quería infringir dolor.
Me pasé la mano por el cabello antes de señalar con la misma mano. Me levanté y supe que ese momento, por más cruel que podría llegar a hacer… el Karma me lo debía.
La maldita vida misma…
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Shaoran POV
Maldita sea, estaba todo mojado. No había nada de nubes en la mañana cuando deje la casa en la mañana, debí comprar un paraguas y no confiarme.
Me sacudí la chaqueta al entrar al restaurante, desde la recepción pude visualizar la cabellera castaña de Sakura. Seguramente podría estar molesta porque llegue un poco tarde. Espero Tomoyo esté con ella para que no sea tan incómodo.
Después de pensarlo mucho, no había ya razones para mantenerme alejado de Sakura, es decir, Eriol no quería saber de mí, era uno de los motivos principales por los que no podía estar con ella. Sabía que la quería, y aunque me partía el corazón perder la amistad con Eriol definitivamente, Sakura mantenía esa otra parte armada. No podía perderlos a ambos.
No todo era perfecto, nuestra relación empezó mal, pero podíamos componerla, por lo menos podremos darle un nuevo comienzo, uno limpio y sin secretos.
- Hola… - las saludé a ambas en cuanto me senté en la mesa – ¿Ya ordenaron?
- Mira como estas… parece que te dieron con un manguera de bomberos directo… - dijo Sakura ayudándome a quitarme la chaqueta, por suerte era demasiado gruesa como para que el agua me mojara la playera.
- Afuera está horrible…- comenté sacudiéndose el pelo.
- Podríamos haber pasado por ti… - dijo Tomoyo.
- No quería que se quedarán esperando, la guardia podría alargarse. – mire el asiento vacío al lado de Tomoyo - ¿Kurogane no viene?
- Tuvo que salir de la ciudad… negocios. – asentí con la cabeza antes de sonreír.
- Bueno, tendré a dos hermosas señoritas de compañía esta noche…. ¿Ordenamos? – levanté la mano para llamar al mesero.
Una vez que ordenamos ellas empezaron a platicar. Me daba gusto, en realidad, que de alguna manera sus recuerdos de infancia aunque muy lejanos pudieran construir un puente para reunirse de nuevo y volver a forjar una amistad de a poco.
Me daba gusto… y envidia. Forcé a mis labios a sonreír porque sentía que pronto mis sentimientos se mostrarían en mi rostro.
Eriol y yo… ah, Eriol… y… yo.
- ¿No crees? – me codeó Sakura, mirándome expectante.
- ¿Ah?... – fue lo único que logré decir, al estar en desventaja.
- Lo sentimos Shaoran, parece que nuestra conversación te está aburriendo… - comentó Tomoyo por sobre su copa de vino.
- No, no… nada de eso. Es solo que la guardia ha sido larga…
- ¿Estás cansado? – preguntó Sakura a mi lado con preocupación, su mano me acarició la cabeza retirando unos cuantos mechones de cabello de mi rostro.
- No, mejor. Dime ¿Qué es lo que me preguntabas?
Ambas me miraron en silencio por unos minutos.
- Tomoyo y yo estábamos recordando los veranos en casa del abuelo, cerca de ahí, hay unas hermosas montañas donde salíamos a acampar, pensamos que sería buena idea para la siguientes vacaciones ir.
- Sí, pero esa semana tendré que asistir a dos cirujanos…
- ¿No es eso fuera de tu horario? – preguntó Tomoyo esta vez con una sonrisa que me ponía algo nervioso.
- Bueno, si… - tener buena relación con los cirujanos me daba una gran oportunidad de poder encontrar una plaza en la clínica, no quería que dijeran que todo lo había conseguido gracias a Touya, aunque muchos ya hablaban por ser mi cuñado y eso, obtenía mayores honorarios, lo cual era completamente falso.
- ¿Ya lo confirmaste?... Tu asistencia
- Desgraciadamente… sí. – Dije apenado, al mirar sus caras de decepción agregue – Pero porque no van ustedes… ya saben cómo cuando eran pequeñas.
Ellas se miraron entre sí.
- Sería buena idea – replicó Sakura.
- Podríamos invitar a Touya y su esposa… - secundo Tomoyo, yo asentí con la cabeza, a la vez que el mesero nos dejaba nuestra comida en la mesa – Pero planearemos otra salida a fin de mes, así que no debes de hacer planes.
- Perfecto, le avisare a Yamazaky y el resto. – dije sonriendo – Si vamos todos será más divertido.
- Sería genial ir todos… - miré como Daidouji hacia un lado de su plato los champiñones.
- ¿No te gustan?
- La verdad no, creí haberle dicho al mesero que no le pusieran. Seguro se me pasó – se encogió de hombros.
- A Eriol le encantan, solía quitarme los míos del plato según, cuando yo no me daba cuenta – reír levemente – una muy mala costumbre, siempre terminamos pidiendo raciones extras – negó con la cabeza a la par que tomaba otra rebanada de pizza.
- Pero antes de ordenar, discutían un poco ¿no? – dijo Sakura a mi lado sin dejar de sonreír.
- Oh bueno, es que él negaba tomarlos, no había nadie más que nosotros… Y es muy malo para despistar…
- Puedo imaginar el alboroto que causaron en cada lugar que fueron…
- Si supieras Sakura de cuantos lugares nos corrieron… - dije riendo antes de darle una mordida a la pizza – El único lugar que sigue intacto es la cafetería de Farren, pero también ahí terminamos en la calle.
- Farren es muy paciente… - dijo Sakura.
- Siempre era un reto fastidiarla… Sino fuera porque Eriol hablaba dulcemente y con ese acento inglés, el cual mi hermana encantaba, te aseguro que nos habría ido muy mal…
- ¿Estas bien? – preguntó Sakura a Tomoyo, levanté la mirada de mi plato para darme cuenta que ella había dejado de comer – ¿Te ha hecho daño la comida? No recuerdo que fueras alérgica a los champiñones…
- No, no es eso.
- ¿No te ha gustado? – pregunté esta vez yo, me limpie la boca con la servilleta y las manos antes de agregar – Tal vez tienes indigestión, sería común…
- Estoy bien, solo… si pediré otra cosa – dijo con una sonrisa que en realidad no le llegaba a los ojos.
- Claro, ¡Mesero! – llamé al muchacho.
Observe a Tomoyo mientras ordenaba, se miraba incomoda. No me ha dicho porque Ella y Eriol se han distanciado, supongo que tuvo mucho que ver la explosividad de Eriol. Me encantaría preguntarle, porque al igual que Sakura, me estaba muriendo de curiosidad, pero aunque me lo dijera ¿Qué podía hacer yo para remediarlo? Eriol me había expulsado de su vida. Además eso solo la pondría en una situación aún más desfavorable, esperaba que por lo menos hablara con Sakura.
- Esto está mucho mejor, gracias – dijo una vez el plato llegó a la mesa , una ensalada de legumbres.
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Eriol PoV
Tal vez nunca en mi vida había sido tan satisfactorio como ver la forma en que la sonrisa de este maldito imbécil terminaba en una mueca de terror y miedo.
Había truenos y relámpagos que iluminaban parcialmente el callejón ayudando un poco al foquillo de la pared, las gotas eran gruesas que casi dolían cuando golpeaban contra mi cuerpo, salía vapor de mi boca.
- Vamos, hombre… levántate – dijo Yurikoo tomándolo de la solapa – No te habrás cansado ya ¿Cierto?
- No saben con quién se están metiendo – replicó el hombrecillo limpiándose el labio con la mano – Son muy hombres para venir de montoneros ¿No?
- Oh, pero tu oponente soy yo… - dijo Yurikoo – Mis amigos aquí, están para vitorear nada más.
El hombre trató de golpearlo pero mi compañero era demasiado bueno en la lucha, solo un par de pasos y lo tiró al suelo de nuevo, su cuerpo chocó contra un charco de agua.
- ¿Qué es todo este alboroto? – escuché detrás de mí. Eran dos guardias del club, grandes fornidos y con cara de pocos amigos.
- Por fin, Hiramoto, no sé qué tienen estos tipos contra mi… solamente entre a… hacer negocios – dijo él a tropiezos, no me había reconocido, estaba muy poco iluminado el lugar y yo tenía puesto la capucha del suéter.
- ¿Cuál es el problema? – volvió a preguntar pero esta vez dirigiéndose a mí.
Tomé una lenta calada al cigarrillo, que ya estaba casi extinto. Y con premura metí mi mano al bolsillo interno del sueter, sacando las ganancias de las apuestas de ese día, un gran faje de dinero. Pude ver como los ojos del guardia se volvían enormes, saque una gran cantidad y se la puse en las manos.
- No hay ningún problema – dije repartiendo un monto igual a su compañero - ¿Cierto?
Ambos guardias se miraron entre si antes de asentir.
- Muy bien Señor, disculpe las molestias – dieron un leve cabeceo antes de retirarse.
- ¡Oye! – Grito espantado mi pequeña víctima – Hiramoto, espera que le diga a Uzaga, te va ir mal, entiendes imbécil… espera, espera. No te conozco hombre, no sé qué tienes contra mí. Si te debo puedo pagarlo… - le dijo a Yurikoo antes de que este le propinará otro golpe.
- No, hombre… A quien le debes es a él, él es el de la plata… - contesto Yurikoo apuntándome con su cabeza.
Tomé ese momento para quitarme la capucha, manteniendo el cigarro entre los labios, tal vez fue mi sonrisa, la forma en que lo miré pero su cara pasó de miedo a terror.
- Hiiii…
- Tiempo sin vernos, Masao… No te ha tratado bien la vida ¿Verdad?... – dije tirando el cigarrillo a sus pies, el tipo se quedó ahí, mudo y en shock, parecía no comprender muy bien la situación.
- Escucha… - dijo con voz temblorosa – Trabajo para un hombre muy importante, no debes de hacer esto Hiraguizawa… Puede haber consecuencias que no podrás controlar.
- Ah, pero Masao. Yo tengo plata… el mundo gira alrededor de ella. Créeme podré salirme de cualquier cosa siempre y cuando la tenga. – dije con sorna dando unos cuantos pasos hacia él, las manos me ardían, me picaban, podía sentir la sangre revoloteando a través de mis venas.
- Lo estás tomando contra la persona equivocada, Hiraguizawa – me dijo dando unos pasos hacia atrás mirándome frenéticamente – Todo fue idea de Li, él lo ideó todo junto con los demás.
- ¿De qué habla? – Escuché el murmullo de Fuji a lo lejos.
- Ellos se pusieron de acuerdo, no tenía idea hasta que los detectives llegaron conmigo… - le hice una señal a Yurikoo que entendió de inmediato, le dio un fuerte golpe en el abdomen – Maldito… hijo de puta. – dijo entre dientes mientras se sostenía el estómago.
- ¡Con mucho orgullo, pobre diablo! – Dijo Yurikoo sonriendo mientras le daba unas palmadas en la espalda – No aguantas nada.
- Tienes muchos huevos para mentirme en la cara…
- ¡No son mentiras carajo!…
- Escúchalo Eriol, el hombrecito puede estar diciendo la verdad… - dijo Fuji con sorna – pero bueno, eso no quitará los golpes que Yurikoo le dio.
- Está mintiendo, es obvio – dijo Izada poniéndose a un lado de Masao – Se nota que es la clase de hombres que no tienen una pizca de cerebro – acto seguido lo golpeó con la pala en la cabeza – Son pequeñas gallinas con traje de león.
- ¡No te metas en lo que no te importa! – Masao intentó golpearlo pero Izada lo esquivo dándole un puntapié que lo mandó al piso de nuevo - ¡Vamos Hiraguizawa! Ya supéralo, han pasado… que… ¿4 años, 5? Te veo demasiado bien – dijo aun tirado en el piso – Deja el pasado donde esta…
- Parece muy fácil para ti decirlo… - volvía a darle la misma señal a Yurikoo, quien esta vez lo golpeó en la espalda con una patada.
- Pero hombre, levántate… no es divertido golpearte en el piso. – dijo Yurikoo tiendo divertido.
Me coloque de cuclillas frente a él, y ladeé levemente la cabeza.
- ¿Por qué no me golpeas tú? – dijo entre dientes antes de escupir a mis pies.
- Es simple… - le dije tomándolo del cabello y haciendo que me mirará a los ojos – Eres tan poca cosa que no te lo mereces – tomé aire fuertemente, quería golpear, vaya que si quería, pero no podía hacerlo, simplemente no – Pero entiendes que quien carga la cartera es quien tiene el poder, ahora el dinero es solo mío Masao, no te metas en mi camino y será mejor que desaparezcas de mi vista – dije apretándole la mandíbula con fuerza – Haré de tu vida un infierno – tire de su cabeza hasta que lo deje ir.
- Ya te descargaste, déjame en paz…
- No te estoy avisando, es claramente una amenaza… - mire a Yurikoo y este le dio varias patadas, después mirarlo retorcerse en el piso, mi compañero estaba por darle otra cuando levante la mano –Es suficiente… por ahora.
- Vámonos a cenar… Muero de hambre – gimió Fuji caminando hacia mí poniéndome una mano en el hombro.
- De acuerdo, vayamos… yo invito.
- Algún día… No tendrás ni un quinto en tu bolsa y nos veremos la cara, bastardo – me paré en seco al escucharlo, me quite el agua de la cara, la lluvia no disminuía, contemplé un poco mis opciones y al sentir la sangre arder voltee de nuevo a con él.
- Ignoralo… - me dijo Fuji a mi lado – Cállate el maldito hocico – dijo volteandose a darle un golpe en la cara – Anda hay un lugar genial por la calle central, tienen una pastas riquísimas.
- Sí, vayámonos…
- Los cobardes siempre mueren tirados en el suelo – murmuró Yurikoo.
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Shaoran PoV
Llegaron haciendo ruido, con risas y vitoreo, un escándalo realmente. Hizo que todos los comensales incluyendo mi mesa, volteara a la entrada principal.
Lo vi ahí, estaban todos empapados hasta los huesos. Con manchas de lodo en toda la ropa, pero con unas sonrisas de sorna que no cabían en el panorama
- ¿No es Eriol? – susurro Sakura a mi lado, asentí levemente sin cambiar la dirección de mi vista, Daidouji estaba incomoda podía sentirlo, ya no quería estar ahí.
Estaba más delgado, había ojeras debajo de sus ojos, su piel se notaba más pálida, parecía que no salía a la luz del sol durante mucho tiempo, también llevaba el cabello más largo, pero sonreía aunque era una sonrisa hueca, de esas que das por automático. Tenía 4 meses desde la última vez que hable por teléfono, para que fuera con mi madre, no lo llame para preguntarle, sabía la razón, Eriol ya no quería nada que ver conmigo, tenía que, aunque me doliera y no me gustará lo más mínimo, respetar esa decisión. Pero, no se veía bien.
- ¡¿Qué no hay servicio aquí?! – grito uno mientras se sentaban en una de las mesas del fondo. Era el tipo bajito y despeinado de siempre, no recuerdo el nombre de ninguno de ellos. Los conozco de lejos, solo de vista – De prisa, no ve que nos estamos muriendo de hambre… - le dijo a una mesera cuando se acercaba a su mesa, todos estallaron en carcajadas – Pronto estaremos en los huesos y será su culpa.
- Queremos tu máxima atención en esta mesa… - dijo otro el de cabello grisáceo – Te daremos una buena propina…
- ¿Deberíamos de saludarlo? – preguntó Sakura antes de tomar de su bebida, tomo de mi mano para levantarme, no estaba muy seguro de esa acción.
- Ah, lo olvidé por completo tengo que ayudar a Naoko con una investigación, debo de retirarme chicos – dijo Tomoyo rápidamente mientras buscaba en su bolso sacando su cartera. La detuve con una mano.
- Va por mi cuenta, ¿Creí que Sakura se quedaría contigo hoy?
- También creí lo mismo…. – dijo confundida mi novia – Aun sigue en pie ¿Cierto?
- Si claro, puedes llegar al departamento después.
- No, será mejor que se vaya contigo desde ahorita – Dije levantando la mano para llamar al mesero.
- Si es así, podemos llevarte a tu casa.
- No hay necesidad, cubriré a otro internista en la clínica hoy, así que me regresaré…
- Te dejamos ahí – dijo Sakura a mi lado.
Deje el dinero en la mesa, y ayude a las chicas a colocarse los abrigos, la lluvia ya no estaba tan fuerte como cuando llegue así que no tendríamos necesidad de protegernos de la lluvia.
Mire de nuevo la última mesa por unos instantes esperando que nuestras miradas se cruzaran, tratando de ganar tiempo para acercarme y hablarle, pero ni una ni otra cosa paso.
Eriol PoV
- ¿No es esa la chica que llevaste a la fiesta de Yurikoo? – dijo Fuji una vez nos sentamos, si los había visto, había reconocido incluso el auto de Daidouji en el estacionamiento, haberlo visto varias veces cerca de mi apartamento ayudaba.
- ¿Dónde? – Preguntó rápidamente Yurikoo, cuando Fuji le apuntó con una mano donde se encontraban chiflo – Ese cabrón de Li, sí que sabe. Dos mujeres para él solo – chasqueo los dientes.
- Ordenemos – dije ignorando sus comentarios tomando el menú para distraerme. En cuanto confirme que eran ellos, necesite morderme la lengua para no decirles que fueran a otro lugar, yo no era un criminal, no había necesidad de que huyera de ellos. ¿No es así?
– Es mucho, más si son de ese calibre – dijo Fuji – la castaña está preciosa, si le daba duro contra el muro más de una vez.
- Suficiente… - dije serio, sintiendo como mi enojo estaba floreciendo.
- Vamos, seguro que se la quitamos a Li. Hiraguizawa, hermano – me palmeó fuertemente la espalda – Espero que por lo menos te hayas cogido a alguna de esas bellezas…
- Tal vez se cogió a las dos, incluso le sobraba para la Maestra Mizuki – prosiguió Fuji – Todo un semental…
- ¡Basta! – Dije golpeando la mesa con la palma encendida – Deja de decir estupideces si no quieres que te rompa la cara.
- De acuerdo, de acuerdo… - dijo Yurikoo levantando las manos en señal de defensa – No deberías de alterarte tanto, no es como si fueran tus amigos o algo… - dijo de lo más casual sonriéndole a otras muchachas en la mesa continúa – ¿Vienen solas? – Dijo sonando, según él, encantador a lo que las mujeres solo rieron - ¿Gustarían un poco de compañía?
Tenía razón, sin embargo, aunque no fueran mis… amigas, no era correcto hablar así de las mujeres, ¿Cierto?
- Vamos, sonríe, con suerte ambos tendremos una cama caliente esta noche – susurró Yurikoo a mi lado con una sonrisa tiesa en el rostro, las tres mujeres se acercaron a la mesa con los halagos y piropos de Fuji – Ordenen lo que quieran, va por nuestra cuenta.
Por la mía quiso decir.
- Iré al baño… - comenté mientras me levantaba, hizo un leve inclina miento de cabeza antes de salir de la mesa.
- ¡No tardes! – grito Fuji a mis espaldas, divague unos minutos por entre las mesas, saliendo a la terraza desde ahí tenía una perfecta vista al estacionamiento, tal vez inconscientemente pero mis ojos dieron exactamente con el auto de Daidouji, sabía que ya se habían retirado pero no habían salido del restaurante.
Prendí un cigarrillo dándole una calada larga mientras me recargaba en la baranda con los codos, aún estaba lloviendo levemente podía sentir pequeñas gotas en el cabello.
Los miré platicando, Shaoran tenía uno de sus brazos alrededor de la cintura de Sakura mientras que su otra mano hacía señas a Tomoyo, los tres platicaban animadamente sobre alguna cosa trivial. El ya muy bien conocido sentimiento de la endivia inundarme el cuerpo, me mordí los labios antes de volver a inhalar del cigarro, la envidia fue reemplazada calada tras calada por el odio, y no estaba seguro de que fuera por ellos, en realidad no sabía para quién era.
Tiré el casi ya terminado cigarro al piso, necesitaba algo más fuerte, pero aquí no se podía fumar marihuana, era una lástima. Suspiré al tiempo que prendía uno nuevo. Recargue mi cabeza en una de mis manos. Miré como Shaoran tomaba las llaves que Daidouji le entregó y salía corriendo entre los charcos de agua y la lluvia.
Por un momento pensé que bien podrían atropellarlo, pensamiento estúpido. Algo me decía también que yo deberá estar corriendo a su lado, pensamiento estúpido. También se me cruzó que debería de tener mi mano alrededor de Daidouji justo como Shaoran momentos atrás, pensamiento estúpido. Me imagine a su lado sonriendo, charlando tomando su mano, imaginación estúpida. Y era normal ¿No? Desear algo que no podría ser mío, como mis padres, imaginar escenarios imposibles como estos. Era normal, para personas estúpidas como yo.
Lo último que miré fue como Shaoran conducía hacia ellas, decidí regresar con mis compañeros a la mesa, comer algo, probablemente podríamos ir a un bar donde tomaría lo suficiente como para poder conciliar el sueño, demasiada estupidez para una sola noche. Tire el cigarro al piso antes de entrar.
- ¡Estas de vuelta casanova! Las señoritas estaban preguntando por ti. – dijo Fuji en cuanto me miro llegar.
- ¿Oh, En serio? Pues aquí estoy – dije arrastrando una silla para sentarme entre ellas- ¿Para que soy bueno? – dije mostrando mi sonrisa más encantadora haciendo reír a las mujeres.
Shaoran PoV
- ¿Mareos, náuseas, vómito? – Pregunté checando la tabla de diagnóstico de una de las pacientes en la brigada, al recibir una respuesta negativa proseguí – Todo parece normal, si presenta algún dolor o molestia no dude en llamarnos.
Hice una reverencia antes de salir del cuarto. Caminé hacia la estación de enfermeras haciendo unas cuantas anotaciones.
- Habrá una cirugía pronto, el Dr. Miramoto ha solicitado su asistencia – dijo Kyouske Hana, compañera de la facultad que también hacía sus prácticas en la misma clínica que siempre entraba de ayudante en las cirugías.
- ¿Qué tipo es y a qué hora? – pregunté sin voltear a verla.
- Será solo un legrado, dentro de dos horas, creo que estarás fuera de tu turno…Su anestesiólogo le canceló de último momento – dijo riendo al ver mi expresión, esa no era mi rama, pero al parecer al Dr. Miramoto siempre quería que lo asistiera de esa manera.
- ¿No quieres cubrirme? – le dije en modo de súplica - Anda, no llevas muchas horas dentro de la sala, sería bueno para tu reporte.
- No he trabajado nunca con ese doctor. Tiene fama de cascarrabias – me dijo dándome el expediente de la siguiente paciente que necesitaba chequeo.
- Vamos, sabes que no puedo anestesiar muy bien… - le dije con un suspiro – ¿Recuerdas aquella vez que entre por ti a esa cardiovascular para que fueras con tu novio a la boda de su prima? Deje plantada a mi novia por eso…
- Ah, buena hora para recordármelo – dijo recargándose en la silla, sus ojos azules me miraban divertidos – Tienes suerte de que me agrades… - dijo en un suspiro.
- ¡Muchas gracias!
- Pero… pero… deberás de estar listo para una reprimenda de parte de Kinomoto – dijo seriamente recordándome a mi cuñado quien era el director general, mi relación con él y con su hermana eran privadas – Sabes que le gusta que estemos cuando somos requeridos…
- No te preocupes por él… - le dije, le temía a la ira de Touya pero realmente detestaba anestesiar – En forma de agradecimiento te compraré el almuerzo…
- ¡Por eso es que me agradas! – dijo levantándose de un golpe.
- Después de terminar los chequeos – dicho eso le avente con las carpetas de los pacientes faltantes.
- Debería de saber que siempre pones primero el trabajo… no eres nada divertido – dijo tomando unas cuantas de mala manera.
- Esa actitud, Kyosuke. Sonríe… - le dije dándole jalándole la mejilla y quitando la mano antes de que me golpeara – Anda, entre más rápido terminemos mejor.
Hoy era el cumpleaños de Eriol, me pasé una mano por el cabello mientras sacaba mi celular. ¿Debería llamarlo? Había pasado más de un mes desde que lo vi en el restaurante. ¿Un mensaje? Abrí la sala de chat y escribí rápidamente una felicitación, mi dedo dudo un poco al enviarlo pero al final de cuentas lo hice.
- ¡Termine! – grito Kyosuke dejando las carpetas enfrente de mí – Ahora sí, estate listo… pediré lo más caro del menú.
- ¡Es no lo habíamos acordado! – Dije levantándome del escritorio – Apiádate de un pobre estudiante como yo.
- ¡Si tú eres quien gana más honorarios! – dijo colocándome una mano sobre el hombro, Kyouske era mucho más abierta sobre el contacto entre amigos que el resto de las personas, tal vez estaba en el hecho que parte de su niñez la pasó en América donde todos tenían un poco más de libertad mental y física.
- Le diré a tu novio que me andas toqueteando… - le dije en broma.
- A mi amor no le interesa… - me dijo sacándome la lengua para caminar delante de mí sobre el pasillo – Pero… seguro que a Kinomoto no le gustará la imagen de su novio dejándose tocar por otra chica.
- ¡Oye! – Dije poniéndome a su paso – Está bien, tú ganas. Lo que quieras del menú.
- ¡Ah, te tiene muy bien agarrado! – dijo riendo como loca.
- Pero no le vayas a decir a Sakura…
- Bien, bien…. – dijo moviendo una mano de un lado a otro – ¿Has visto el rol de esta semana? Tu fan número uno estará con tu guardia de mañana en adelante… - dijo con sorna.
- Ni me lo recuerdes, Sabrá Dios que hizo para que le cambiaran el turno… - dije pasándome la mano sobre el rostro.
- Si fuera tú, le daría una visita a RH para poner una queja, sabes que eso es acoso ¿No?
- No es tan fácil… - dije bufando cansado – No es como que puedo ir y decirles que una de las enfermeras me está molestando…
- Claro que puedes, te molesta, acosa y se te ha insinuado indecorosamente… es acoso… por donde quieras mirarlo – me dijo mientras tomábamos asiento en una de las mesas.
- No quiero hacer un escándalo de esto…
- Tal vez deberíamos de darle un susto… - dijo colocándose una mano sobre la barbilla - ¿Qué tal si actuó como novia psicópata? – Solté una carcajada – No, es en serio. Tomé un par de clases de actuación en los extracurriculares en preparatoria… seguro que puedo hacerlo.
- No lo dudo, Hana… pero no creo que me ayude mucho en mi problema.
- Sí, te aseguro que en un par de días te la quito de encima – dijo chasqueando los dedos.
- No, hablaré con ella.
- Con la gente loca no se habla, Shaoran. Actúa, ve a HR y diles. No importa que sea la hija de uno de los socios de la clínica, no es correcto su comportamiento.
- Lo sé, pero apenas estoy empezando mi carrera Hana, sabes que está clase de cosas pueden cerrarme las puertas a muchas oportunidades…
- Pero tienes a Kinomoto de tu parte, podemos arreglar un brief, debe de haber una solución… o.. ¿Dejarás que te siga tratando como si le pertenecieras? ¿Hasta cuándo?
- Una vez terminadas las prácticas pediré un cambio a alguna otra clínica…
- Si la mujer está tan loca como me lo imagino, te seguirá hasta el infierno mismo… - dijo en suspiro – Piénsalo bien.
- Lo haré… - le dije sonriendo.
- Ahora vacía tus bolsillos – golpeó la mesa haciendo que una de las meseras se acercara – Te dejaré limpio…
- Tranquila, ¿Cuánta comida puede caber en ese pequeño cuerpo?...
- Oh, amigo. Te sorprenderías…
- Hoy es cumpleaños de mi mejor amigo…- dije una vez terminamos de ordenar, sorprendiéndome a mí mismo, mientras miraba mi celular, el mensaje que él no había contestado a un.
- ¿En serio? ¿Tienes planes para él?
- No… - reí sin humor, sería el primer cumpleaños que no lo festejamos juntos, ah, qué triste – Él no quiere saber nada de mi…
- ¿Oh?
- Le mande un mensaje de felicitación, y no me ha contestado, demonios, ni siquiera lo ha mirado…
- Tal vez está ocupado… - ofreció ella con voz suave.
- No, me está ignorando, lo sé, pero… simplemente tengo está extraña y deprimente sensación en el pecho de que algo no está bien… - le dije masajeandome el lado izquierdo de mis pectorales.
- Solo son imaginaciones tuyas, los hombres se pelean por cualquier cosa y se reconcilian así de fácil – dijo poniendo su mano sobre mi hombro, oh cómo quisiera que eso fuera verdad – Seguro que más tarde responde, o bien podrías darte una vuelta por su casa, la visita no le caería mal.
- Si, tienes razón. Iré a verlo más tarde – dije pensativo, podría llevarle un poco de comida, y algo de vitaminas, para que repusiera ese estado tan pálido que tiene – Es solo que… se ha conseguido unos amigos que no me agradan para nada.
- Has considerado que tal vez… ¿Estas celoso?
- ¿Celoso? Eriol no me gusta de esa manera… - dije rápidamente frustrado.
- No, no… - contestó riendo – Me refiero a que bueno, ustedes se encuentran distanciados y que él tenga otros amigos puede que, no sé, te haga sentir que te ha sustituido…
Eso… podría ser cierto. Si Eriol no se hubiera encontrado esos amigos suyos, tal vez para estas fechas habría conseguido que nos reconciliemos, o estaríamos en el proceso, y no más separados que nunca. Era posible que estas personas, sus amigos, lo aconsejaran en mi contra, porque bueno, Eriol era muy bueno y aunque no lo pareciera mucha gente quería aprovecharse de eso.
- De todas maneras no me gustan, lo hacen andar de fiesta en fiesta, estoy seguro que falta regularmente a clases y que lo usan de cajero automático.
- ¿Y tu amigo… sufre de algún retraso mental?
- ¿Eh? No, claro que no. ¿Por qué lo preguntas? – dije curioso mirándola fijamente, me había sentido ofendido.
- Bueno, sino que más explicaría que se dejase tratar así. – Dijo sonriendo al mesero que venía con nuestras ordenes, espero a que se marchara para continuar – ¿Alguna vez te conté como conocí a mi novio?
- No… - ladeé la cabeza hacia un lado, sorprendido por el cambio de tema, tomé su botella de jugo para abrirla – No creo…
- Bien, él tuvo ciertos problemas en su adolescencia, viene de una familia bastante humilde y su padre trabajaba demasiado pero no bastaba, así que él junto con algunos de sus… digamosles amigos empezaron a involucrarse en asuntos ilegales, formas fáciles de conseguir dinero, eran jóvenes y estúpidos… al parecer algo salió mal por lo que tuvo que dejar la ciudad y sus estudios. – Tomó un sorbo de su jugo con una mirada triste – Se mudó a Shibuya, donde trabajó como conserje en el Dojo que dirigen mis padres, los demás estudiantes lo trataban mal, y aunque él era de complexión robusta y fuerte no se defendía.
- ¿Por qué?
- Me parecía que se estaba auto castigando por algo, nunca me dijo que fue el incidente exactamente pero supongo que si le afecto bastante, por eso vivía miserable y en depresión. Dejando que los demás hicieran con él lo que quisiese, yo comprendí que estaba mal, porque… incluso si daño a alguien, él no debería de desperdiciar su vida de esa manera.
- ¿Por qué me dices esto?
- ¨Mi novio cambió después de que vino aquí, 3 años atrás más o menos, y en sus palabras me dijo que tuvo la oportunidad de mirar a quien él lastimó. Dijo que estaba bien y que aunque no había conseguido su perdón. Quería presentarse a él con una nueva cara, aprovechando la oportunidad que había robado en el pasado. – dijo sonriendo con ternura - Su actitud cambió, y dejo de malgastar su tiempo, es un boxeador, una profesión que no me agrada mucho pero que lo hace sentir bien consigo mismo – suspiró – Sea lo que sea que tu amigo lleva en su corazón, debe de hacer las paces con eso, si fue el problema contigo o con cualquier cosa, para poder seguir adelante.
- Vaya… - dije en un susurro – Te importaría hablar con él.
- Sí, habla tú con él. Pero con tu temperamento dudo que logres de decir más de dos palabras antes de exaltarte – dijo riendo.
- Ah, sí. Tienes razón.
Eriol PoV
Una gran casa, una mansión en un lugar de inglaterra, un día soleado, había risas y niños jugando. El jardín estaba decorado de bonitos globos de colores llamativos, el viento era suave y en la mesa un pequeño pastel con una vela.
Yo era pequeño, ¿Cuántos años podría tener? ¿4? No lo sé, tal vez fue mi último cumpleaños ahí, pero estoy seguro que las fechas no coincidían, muy seguro, yo ya no era él, era yo, pero a veces tampoco me podía reconocer. Somos dos personas que no saben existir.
Me tomaron de los brazos colocándome frente al pastel, mi madre, oh mi preciosa madre, me sonrió tiernamente, mi hermana estaba a mi costado, con un pequeño sombrerito en la cabeza, una gran sonrisa de inocencia en su rostro.
- ¡Sopla! - dijo emocionada - Y pide un deseo… ¡Sopla! - sople las velas, pero no pedí ningún deseo, no sabía qué era eso, ambas aplaudieron a mi alrededor y me llenaron de besos el rostro, yo reí, reí… reí verdaderamente de alegría.
- Muy bien querido - murmuró mi madre en la coronilla de mi cabeza
A lo lejos pude ver a mi padre y abuela, él me miraba intrigado, confundido. Pero la mirada de ella era severa, cruel.
Ese día no pedí un deseo, debí haberlo hecho. tal vez por eso todo se volvió un torbellino de secretos y mentiras, me volví quién soy y no soy, y no sé como dejar de ser.
- ¡Un hurra por el cumpleañero! – Grito Fuji desde arriba de una de las mesas del club sosteniendo una copa - ¡Hurra! ¡Hurra! ¡Hurra! – la multitud lo siguió en coro - ¡A tu salud, hermano! – dijo levantando la copa en mi dirección, sonreí levemente y lo imité.
Caminé entre la multitud, había tanta gente ¿Quiénes eran estas personas? Me sentía levemente mareado, era muy temprano para estar bebiendo, pero en mi cumpleaños podía hacer la excepción. Tal vez debería de ir por una aspirina, me pase la mano sobre la frente.
- ¿Qué ocurre? – preguntó Yurikoo a mi lado, llevaba un cigarrillo en la boca aun sin encender.
- Me molesta un poco la cabeza…- dicho esto sacó un pequeño paquetito de su bolsa.
- ¿Aspirina?.. – No respondió - Gracias… - no sabía si era seguro mezclar medicamentos tan simples como estos con bebidas alcohólicas pero era mejor que seguir sintiendo esa molestia. Ví a Itzada levantarse de repente y caminar hacia nosotros, su expresión no era de buenos amigos
- No, algo mejor… - dijo riendo, medio de su botella para pasar la pastilla – Te sentirás en las nubes en un segundo… - Itzada le puso una mano en el hombro – No pasa nada hombre, una no es ninguna.
- Yurikoo… hablemos en privado… - dijo Itzada supuse por su tono que era algo realmente serio.
- Ahorita no, que no ves que estamos de fiesta – le dio un trago a su bebida – Tranquilízate… - palmeó a Itzada quien lo alejó bruscamente – Bájale… - murmuró suavemente con los ojos entrecerrados – No lo tomes personal… - dicho eso se fue al bar con la mano en la cintura de una rubia.
- ¿Algún problema? – pregunté preocupado, realmente muy pocas veces había visto a Itzada demostrar tantas emociones, se quedó mirando el camino por donde nuestro compañero se había ido, abrió y cerró la boca varias veces antes de mirarme.
- Ten cuidado… - murmuró dando la media vuelta.
- ¿Te vas?
- Sí, debo estar en otro lugar – dicho esto caminó.
- ¿Se fue?... oh, ese Itzada, no le hagas caso… ahorita trae en otra parte su cabeza… - dijo Yurikoo llegando a mi lado - ¿Cómo va ese dolor de cabeza?
- Bueno… ya no está. - dije levemente sorprendido.
- Bien, muy bien. Pero… toma otra - dijo poniendo la pequeña píldora en mi mano - Por si las dudas.
La miré con curiosidad, pero la guarde en mi bolsillo, tal vez sería más provechosa en el futuro.. por si las dudas.
- Hiraguizawa, ven acá… - gritó Fuji con una gran sonrisa - Unas lindas señoritas te quieren conocer…
- Ahorita te alcanzo - dije sacando mi celular, me senté en uno de los sofás cercanos.
Tenía varios mensajes. Abrí el primero que me llego.
Farren
¿Dónde está mi pequeño principito Azul? Tengo un pastel de merengue de mango solo para ti, eso sí deberás de venir por él. No te perdono por completo que no me has contactado por las últimas semanas. Pero es tu cumpleaños, así que tienes un pase gratis. Te espero. Feliz Cumpleaños Principito. Besos.
Futie
No sé qué estás pensando. Con quién te has peleado es con el estúpido de mi hermano. Te has desterrado por completo de esta familia, Eriol. No está bien, que nosotros no te hemos hecho nada. No quería empezar así este mensaje en fin, Feliz cumpleaños, contactame… pronto.
Femei
¡Eriol! ¡Hermosura! Feliz cumpleaños, te extraño, ¿Podrías hablarme de vez en cuando? Para saber como estas, tal vez salir a comer en la semana… Besos, cariño. Cuidate.
Shiefa
Feliz Cumpleaños Eriol, espero que estes festejando sanamente, tal vez podrías venir a cenar entre semana, prepararé una muy buena comida para ti, muchos besos y abrazos.
Shaoran
Feliz Cumpleaños….
Mantuve una sonrisa en el rostro hasta que llegue al último mensaje. El dolor de cabeza había regresado, sin pensarlo saque la otra píldora y la trague sin alcohol ni agua. Guarde mi teléfono y me encaminé hacia donde estaba Yurikoo.
¿Feliz… Cumpleaños… a mi?
Shaoran PoV
Pasé por Sakura a la universidad, saliendo de la clínica mientras hablaba por teléfono con ella y le comenté que quería ir a ver a Eriol a su departamento, ella también quiso acompañarme, no sabía si era una buena decisión pero no podía decirle que no, esperaba que Eriol estuviera de humor para los dos.
Tal vez sería bueno ir a su facultad, para ver si se encontraba por ahí. Desgraciadamente no me sabía sus horarios y a no conocía a ninguno de sus compañeros.
Levanté la mano para que Sakura pudiera verme desde donde bajaba las escaleras, me sonrió, esa misma sonrisa que lograba que todo el día valiera la pena para poder venir a verla. Sonreí levemente mirando como se escurría entre los demás alumnos. En cuanto estuvo lo suficientemente cerca la jale hacia mí, envolviendo su menudo cuerpo entre mis brazos, una ligera risa vibro en su pecho.
- ¿Cómo estás? - preguntó besando mi mejilla ligeramente.
- Mejor ahora, ¿Qué tal tu día? - nuestros rostros estaban separados levemente, recargue mi cuerpo en el auto llevándola conmigo.
- Ha estado bien, desayuné con Tomoyo y las demás chicas.
- ¿De casualidad no has visto a Eriol alrededor?
- No, la verdad tengo algunos días que no lo veo, antes podía encontrarme con él en la cafetería cerca de su edificio pero últimamente he estado muy ocupada como para ir tan temprano por ahí. - me dijo ladeando la cabeza tiernamente - ¿Ya comiste?
- Sí, en la clínica con Kyouske. ¿Y tú? - pregunté quitando unos mechones de cabello de sus ojos.
- No, esperaba que comiéramos juntos - dijo en un susurró mirando hacia otro lado, solté un suspiro.
- Podemos ir por algo, ¿Que se te antoja?- ofrecí sonriendo, tomándola por la cintura.
- No, está bien. Comeré con Touya más tarde de todas maneras.
- ¿Estas molesta?
- No, solo esperaba eso. No me enojaré por algo tan tonto. - me dijo sonriendo, colocando ambas manos en mi mejillas, para besarme con suavidad en los labios. - ¿Deberíamos de llevarle algo? - preguntó separándose de mí, abrí la puerta del auto para que se subiera
- Ya te me adelante… - le dije una vez estuve dentro del auto, apunté a la parte trasera del auto - Fuí con Farren y ya tenía un pastel listo, el favorito de Eriol, además de un control para PSP, se volverá loco cuando lo vea.
- Shaoran, te preparaste demasiado…
- No, bueno, el control lo compre hace unas semanas atrás… Podemos ir a comprar un poco de ese sidra de manzana que el gusta.
- Muy buena idea, llamaré a Tomoyo para invitarla…
- Entonces en marcha - le dije encendiendo el auto - Deberías haber visto como me robé el pastel…
- ¿Lo robaste? - me preguntó sorprendida, sus brillosos ojos verdes mirándome perplejos.
- Lo tomé sin permiso. Farren ya lo tenía listo pero no quería dármelo, me dijo que le había avisado a Eriol para que fuera por él…
- Farren es muy linda…
- Sí, pero no había ningún otro listo, y no quería tardar más tiempo buscando otro, además fue hecho para él… Farren estaba siendo posesiva.
- ¿Nada más lo tomaste?
- Me colé por la parte de atrás y persuadí a una de las empleadas, con mis buenos rasgos… y dije que me habían mandado por el - dije con una sonrisa.
- Farren te va a matar…
- Oh, si. Lo bueno es que ya no vive conmigo. - le dije dándole mi celular.
Farren
¿Te llevaste el pastel? Tu… ¡Grandísimo Idiota!, por lo menos hubieras pagado por él. Espera a que vaya este fin de semana… te voy a sacar el pastel a fuerzas.
Dale a Eriol un abrazo de mi parte.
- ¿Ni siquiera pagaste por él?
- Compre ese control, y no he tenido tantos honorarios últimamente… Además trabajé muchos veranos ahí gratis, ella me debe a mi.
- Ah, lo bueno es que de todas maneras es para Eriol… ¡Cierto, le llamaré a Tomoyo!
- Ya no hay necesidad, ahí viene - le dije señalando una vez llegamos al área de aparcamiento en el edificio, Tomoyo estaba tres hileras arriba de nosotros.
- Oh, me bajaré. ¡Tomoyo! - gritó emocionada una vez se encontró a fuera del auto, la miré trotar al encuentro de su amiga por el espejo retrovisor.
Salí del auto, tomé el pastel junto con la caja de sidra y el control que le llevaba de regalo.
-Anda, Tomoyo… - alcance a escuchar cuando me acercaba.
- No creo que sea buena idea… recuerda… - dijo ella por lo bajo deteniéndose cuando me vió cerca - Hola, Shaoran… vienes con las manos llenas.
- Ah, sí. ¿Nos acompañas? - comencé caminando hacia la entrada del edificio.
- Entre más mejor… - dijo Sakura de colgaba de su brazo - Seguro a Eriol le gustará.
- Lo dudo… - la escuché murmurar. Y tal vez fue la fuerza de ternura que Sakura logra irradiar, Tomoyo ya no se resistió el resto del camino.
Una vez en frente del apartamento, Sakura tocó el timbre.
-Es posible que no esté… - murmuro a mi lado Daidouji.
- ¿Lo viste salir en la mañana? - preguntó mi novia.
- Tengo días que no lo veo… - contestó desanimada, Sakura volvió a tocar pero no consiguió respuesta.
- Espero que no haya cambiado la clave - dije más para mi que para ellas - Es probable que se encuentre dormido.. - razoné, coloque la clave de 4 dígitos y la puerta emitió un pitido indicando que daba acceso - Ah, abrió - dije sorprendido mirando a mis acompañantes - Creí que cambiaría la clave después de que me fuí.
- Eriol te estima mucho… - comentó Daidouji a mi lado - Creo que siempre espera que regreses.
- No puedes asegurar eso… - conteste entre dientes sin mirarla. No estaba de humor para tocar ese tema.
Había decidido no seguir intentándolo, parecía que las cosas se complicaron más, era mejor dejar que el tiempo decidirá. No forzarlo.
Esperaba que por lo menos estuviera de buen humor como para recibirnos, sería una lastima que terminara en una discusión que nos aleje el uno del otro aún más.
- No parece haber nadie aquí… desde hace un buen rato - comentó Sakura mirando el lugar, estaba todo sucio, desordenado, había platos sucios alrededor del lugar, como también cajas de comida, tal vez lo más impactante eran las botellas de alcohol y bachas de cigarrillos tirados alrededor, eran demasiados.
Me acerque a la mesa, dejando en el único espacio limpio el pastel, me pase las manos por la cara soltando un leve suspiro. Oh, Eriol… ¿Qué es esto? ¿Qué te estás metiendo?
- Parece que ha estado de fiesta… Tal vez la armo larga este fin de semana - dijo Sakura sonriendo, tomando un par de cosas y poniéndolas en una bolsa.
- Es Miércoles, Eriol nunca falta a clases… - dije imitandola empezando a recoger el desastre, que estaba en la cocina, abrí la puerta del refrigerador a excepción de unas cajas de cerveza y una mayonesa que ya estaba caduca, se encontraba vacío - oh hermano… - murmuré por lo bajo.
- Será mejor que me vaya… - escuché a Daidouji decir levemente, su voz se escuchaba extraña, cuando volteé a mirarla ya no estaba, la puerta aún seguía abierta.
- ¿Te ha dicho que ha pasado entre ellos? - le pregunté a Sakura quien aún se encontraba en la tarea de seguir limpiando el lugar.
- No, creí que se llevaban bien, salieron juntos varias veces… para serte sincera realmente pensé que Tomoyo gustaba de Eriol, aún lo creo.
- ¿Qué crees que fue?..
- Tomoyo… - la miré morderse el labio mientras pensaba, al parecer se debatía entre hablar o callar - Tal vez, fue por esto… - dijo señalando el lugar - Es probable que discutiesen por sus nuevos amigos.
- Sí, yo también le daría un sermón por lo mismo - dije entre dientes molesto. Caminé hacia su habitación - No entiendo qué hace con esos idiotas…
- Comportarse como un idiota el mismo… Mira esto… - dije levantando un par de cajetillas de cigarros - ¿Desde cuando fuma?
- Tal vez es de sus amigos… Es probable que ni siquiera sean de él.
- Tu lo viste la otra noche… está acabado… Se le nota en la cara.
- Es que.. no lo entiendo… no es esto… - le dije mostrando las colillas de lo que seguramente no eran solo cigarillos - Peor de lo que yo le hice… pero ahí está - señala hacia afuera - de… de parrando con esos delincuentes…
- No puedes expresarte así de ellos - me dijo suavemente pero con una mirada de reproche - No los conoces…
- ¡Me basta esto!.. - tire las bachas y latas de cerveza con fuerza a la bolsa - No puedes realmente creer que está bien… que ellos… Eriol no era así.
- La gente cambia, Shaoran. No podemos ser los mismos de siempre… - ambos nos detuvimos en nuestra actividad y nos quedamos viendo fijamente, se metió una parte de cabello detrás de la oreja soltando un leve suspiro - Lo sé. Sé que lo que está haciendo esta mal. Pero no es como que ellos le han puesto una pistola en la cabeza para que se meta toda esa porquería.
- Pero… están influenciando… Eriol nunca haría algo así sino fuera…
- Sea cual sea su motivo. Son decisiones que él tomó. Eriol no es un niño, debes de dejar de visualizarlo como tal…
- Entonces… significa que debo hacerme un lado y ver como se destruye… - dije desesperado levantando la voz
- No - dijo Sakura sonriendo levemente, colocó sus dos pequeñas manos en mi cara acariciando mis mejillas - Significa que debes de estar listo para cuando se canse… ambos, tu y yo, sé que volverá. Asi que preparemonos para poner las piezas de nuevo en su lugar.
Eriol PoV
Había algo de magia en eso de estar tomando. Te terminabas tu trago y de repente se llenaba solo. ¡Zas! Y había chicas a las que no le importaba que tan roto y desgraciado fueras. Se dejaban tocar, besar y muchas otras cosas más.
¿Cuántas? Mujeres sin nombre, de rostros borrosos han pasado ya. Volví a beber. ¿También estarían rotas, incompletas… vacías?
- ¡Mamacita! - gritó alguien a lo lejos - Sigue asi… - estaban teniendo sexo en algún lugar.
- Cariño… - ronroneó una en mi oreja mientras la otra me daba una gelatina recargada… de esa que llevan alcohol y quien sabe que otra cosa, la tomé sin protestar para luego besarla
Era fácil, sencillo y se sentía bien. ¿Se sentirá mejor hacerlo con afecto? La única mujer a la que besé con sentimientos fue Kaho… pero no había nada diferente a estos.. vacíos…
- ¡Eres el hombre! - escuché vítores y chiflidos a lo lejos.
- Felicidades hombrecito.. - dijo la Señora Li dándome un abrazo y un beso en la mejilla.
Era mi cumpleaños número 12. Y Shaoran me invitó a su casa, no esperaba que me hicieran una pequeña reunión, regalos, globos y pastel. Unos cuantos pequeños obsequios adornaban la mesa. Hacia tiempo… ya no recuerdo cuando fue mi último cumpleaños.
- ¡Muchas felicidades principito! - Gritaron las chicas encantadas dándome besos por toda la cara.
No pude evitar reír. Me sentía… ¿Como era la expresión?.. En familia… ese aire de que pertenecías a un lugar. La sensación de que eras necesitado y querido.
Era… un hogar… en el cual yo era bienvenido.
- Ahora… apaga las velas y pide un deseo - me dijo la mamá Shaoran mientras me colocaba el pastel, merengue de manzana hecho en casa, mi favorito.
La sonrisa se me borro del rostro. Le tenía miedo a los deseos. Daban esperanzas falsas…
- Pidelo… - murmuró Shaoran a mi lado - Te ayudaré a cumplirlo… - los ojos empezarón a picarme.
- ¿En serio?...
- Sí. Ahora hazlo antes de que las 4 brujillas te ganen…
- ¡Oye!... - gritaron las cuatro al mismo tiempo.
- Bien… - dije tomando aire, aun recuerdo ese deseo.
Déjame quedarme donde estoy, donde me quieren, donde me necesitan.
- Muy bien… - dijo la Señora Li, cortando el pastel - El primer pedazo es para el cumpleañero - aclaró al ver las manos extendidas de sus hijas, ellas lanzaron un pequeño quejido.
- Esta bien, pueden tenerlo… - dije sonriendo a lo que ellas se contentaron de inmediato.
- No, siempre el primer pedazo es para el cumpleañero… - repitió Ieran sin dejar de sonreír - Ya lo saben niñas… - dijo poniendo mi pieza en frente de mi, tome un tenedor y les dí un poco a cada una haciéndolas sonreir - Ah, Eriol… eres un niño muy bueno. - dijo besandome la coronilla de la cabeza.
- Usted ha dicho que soy un hombre… - conteste algo confundido.
- Realmente espero que te falte mucho para que te conviertas en hombre… sigue siendo un niño, querido….
-¡Mordida!..¡Mordida!... - empezaron a gritar todos en unísono.
Le habían embarrado una gran cantidad de pastel en los pechos a la chica que estaba en mi regazo. Ella reía, y yo también. Aunque no me sentía muy bien.
- Vamos guapo… - me tomó la cara con ambas manos y todos vitoreaban, silbaban y gritaban. Removí la mayor parte con mi boca y lengua. Resistiendo las ganas de vomitar, podía sentir como se me revolvía el estómago. La solté para poder tomar un poco de aire, necesitaba beber algo.
-Toma… te sentirás mejor - Yurikoo me entregó un shot y otra pastilla, si me había sentido mejor con ella, sin dudarlo las bebi. Sintiendo el alivio pronto recorrer todo mi cuerpo, la adrenalina… y esa felicidad vacía… pero felicidad al final de cuentas.
De pronto el alboroto se calmó y la gente empezó a darle campo a unos 5 sujetos, de complexión alta y robusta.
-¿Quien es Hiragizawa? - habló uno de ellos, haciendo que la música se bajará, tenía la voz fuerte pero en realidad nadie pareció ponerle atención - Busco a Eriol Hiragizawa… - repitió golpeando la mesa para hacer énfasis.
- Soy yo, hombre…. ¿Para que me buscas? - dije lentamente sintiendo mi boca un poco dormida, quite a la chica de mi regazo y con pereza me puse de pie no sin antes de darle un trago a mi bebida.
- Tengo entendido que hace unos días tuviste un encuentro con uno de mis empleados… - contestó cruzándose de brazos.
- ¿Y usted es? - pregunté tallandome los ojos - No recuerdo a nadie de sus empleados… - dije mirando a los hombres que estaban atrás de él.
- ¡Masao, ven aquí!... - de pronto el pequeño debilucho se dejó ver, tenía la cara hinchada y un par de cortes en el rostro - ¿Es este? - preguntó apuntandome.
- Oh por dios, Masao… te lo dije… no vuelvas a meterte en mi camino… - dije entre dientes.
- Sí, es él. Se me amontonaron con otros tres… - dijo mirando para todos lados - El idiota ese y aquel otro… - me imagino que encontró a los otros dos.
- Callate, marica. Él único que peleó contigo fui yo… - esa era la voz de Yurikoo a mis espaldas - No tuviste las suficientes agallas para defenderte.
- Eso no fue lo que nos dijiste…. - replicó de nuevo él quien supongo es su jefe.
- Bien, si. Masao y yo teníamos unos asuntos que arreglar, Masao tenía una deuda conmigo. Mi amigo… - le puse la mano a Yurikoo en el hombro - Me ayudo un poco… a mi no me gusta pelear... pero realmente sentía que esa deuda debía ser pagada. Ambos pelearon a la par, pero Masao siempre ha sido un cobarde que le gusta escudarse… - le hice un ademan a su persona - en los demás.
- ¡Mientes! Eso no fue lo que paso… ustedes cuatro vinieron a mi mientras estaba descuidado no tuve oportunidad ni de levantar las manos - dijo agitado tratando de tomarme la camisa pero solamente lo empuje un poco para quitarmelo de encima - ¡Hijo de tu perra madre!...
- Es por eso que este tipo se mete en problemas… ¡Mira el caracter que tiene! - exclamó Yurikoo riendo - Estamos festejando a mi hermano… y ustedes están acabando con el ambiente…
- No puedo dejar el asunto así… - dijo el tipo mirando con desaprobación a Masao.
- ¿Cuanto? - pregunté con un bostezo - ¿Cuanto para que olvides el asunto? El problema es con él - señale al enano - no quiero nada contigo.
El me miró con los ojos entrecerrado, y asintió un par de veces, miró el cigarrillo en mi mano y tal vez el montón de pastillas que estaban regadas en el bar.
- Veo que disfrutan de mi mercancía…
- ¿Ah?... ¿Eres Usaga? ¡Tienes un magnifico producto! - dijo Fei quien se había mantenido callado todo el rato - especialmente tus "Suspiros" son lo mejor que he probado, ninguno como ese.
- Bien, los dejaremos en paz. Espero que hayas quedado satisfecho con Masao ya… - se dio media vuelta.
- ¡Pero… pero… Usaga… no puedes…!
- Callate antes de que te haga callar - dijo molesto tomando al enano de la chaqueta.
- Eso fue… bueno… terminó mejor de lo que esperaba… - murmuró Fei algo extrañado.
- Te dije que estas cosas nos salvarán la vida… - dijo Yurikoo a mi lado sonriendo - ¡Muy bien, que siga la fiesta! - aplaudió.
- Ya… ya me voy a casa… - murmuré limpiandome los ojos, no me sentía bien.
- Tonteras, como se irá el cumpleañero… ven acá… necesitas energizarte un poco… - me dio otra pastilla.
Y todo se volvió de colores, la música y la risa se hicieron un solo sonido… y el malestar como por arte de magia se había ido.
- Mi padre no estará este fin de semana…. - dijo Shaoran a mi lado, regresamos de la escuela con rumbo a la cafetería de Farren. Le quitó la cadena a su bicicleta mientras yo hacía lo mismo - Tal vez podrías quedarte en casa. Dicen que habrá una gran tormenta.
- Sí, lo ví en la noticias esta mañana. ¿Estará bien?
- Ya le he preguntado a mi Madre, dijo que no había problema. Es posible que al igual que yo no le guste que pases esos días solos.
- Ah… gracias - dije incomodo pasándome una mano por el cuello.
- Toma… - dijo dándome una pequeña caja - Feliz cumpleaños…
- ¡Pensé que se te olvido! No te hubieras molestado… - dije riendo mientras lo habría - Oh… ¿Donde lo conseguiste? - dije mirando Wing 00 de la serie Gundam Wing, la primera edición de 1985 - Busqué por todos lados…
- Había un chico… en Europa, lo estaba vendiendo… no fue muy difícil…
- !Oh! Muchas gracias - dije dándole un abrazo - Con esto completo la colección… en serio… gracias… esto debió costarte una fortuna… Dime cuánto fue y…
- Ya, no digas estupideces… - dijo subiéndose a su bicicleta - No importa cuánto costó… es mi regalo… no me darás dinero por ello. No me ofendas.
- Eso quiere decir que realmente me amas…
- ¡Callate! - grito sin voltear a verme.
- ¡Shaoran Li me ama!... - dije pedaleando fuertemente para alcanzarlo.
- ¡Que te calles! - grito tratando de alejarse de mi.
Shaoran PoV
Me puse la bata en cuanto salí del estacionamiento. Saludé al turno nocturno que salí de la clínica con unos cuantos inclina mientos de cabeza y me dirigí a paso veloz al descanso médico para dejar mis cosas y dirigirse a la estación de enfermeras. Eran las 6 de la mañana, había llegado una hora antes porque Kyousuke necesitaba irse temprano. Revisé mi teléfono, ninguna llamada, ningún mensaje
Después de terminar de limpiar el departamento, que nos tomo una muy buena cantidad de tiempo, esperamos todavía un poco más para ver si Eriol llegaba, aún después de que le hice como, no sé, miles de llamadas nunca obtuve un respuesta. Nos retiramos a las 9 de la noche, le deje una nota avisando que hoy en la tarde iría de nuevo y que más vale que estuviera ahí.
- ¡Buenos Días! - saludó una de las enfermeras, cerré los ojos fuertemente, no tan temprano.
- Buenos días, Wang - saludé sin mirarla, pusé ambas de mis manos en mis bolsillos pegando mis brazos lo más que se pudiera a mi cuerpo así no intentaría tomar de ellos.
- No es genial que podamos hacer guardia juntos de nuevo - dijo sonriendo tocándome el hombro, no le conteste - Mi padre estaba muy contento cuando le dije que mejor estaría en la guardia matutina, en realidad nunca quise estar en la nocturna.
- Es un alivio que a usted se le deje escoger… - dije entre dientes.
- Lo he extrañado mucho Doctor Li. Podemos ir a almorzar juntos…
- No, lo siento. Ya tengo un compromiso previo… - conteste rápidamente.
- Ah, ¿En serio? Podría aplazarlo…
- Disculpame - dije antes de que terminará una vez vía a Kyousuke cerca - ¡Buenos días! ¿Cómo estuvo la noche, Doctora?
- Buen día, relativamente tranquila.
- Deja que la enfermera de turno me entregue los expedientes, seguro tienes prisa.
- No, mis planes se cancelaron - dijo con una mueca de disgusto, levante ambas cejas - Una discucion con mi novio, no quiero hablar de eso.
-¿Segura? Un punto de vista masculino tal vez pueda ayudar…
- O empeorar… - negó repetidas veces la cabeza antes de soltar un suspiro - ¿Como te fue con tu amigo ayer?
- Ah, tampoco quiero hablar de eso…
- ¿Así de mal?..
- Y la cosa va a empeorar. Vas a imaginar que la primera persona que me tope hoy fue Wang - le dije recibiendo la carpeta de ingresos nocturno.
- Me lo esperaba, no ha dejado de darle vueltas a la entrada de personal… parecía hacer guardia. - me puso la mano en el hombro - La que te espera - miró hacia la estación de enfermeras donde el turno nocturno se despedía.
- Ya ni me lo recuerdes… - suspire cansado caminando al pasillo - ¿Cuántos ingresos?
- Una mujer por un esguince de tobillo, ya la miró el traumatólogo, se le colocó una férula y se le dió para el dolor. Ya la dí de alta, está por irse. Es probable que regrese más tarde por el medicamento. - me dio el expediente para firmar de entregado - Tendo dos hombres, uno se cortó el dedo, se le realizaron rayos X y el equipo de traumatología está trabajando en la reconstrucción, no ha sido algo muy grande.
- ¿Cuenta con seguro? ¿Habrá necesidad de comunicarnos con su compañía? - dije mirando las hojas de ingreso.
- No hay necesidad, un representante lo trajo, se arreglaran entre ellos, solamente mantenlo con suero, le dimos una transfusión mínima de sangre, tenemos que esperar - me dijo caminando hacia el área de camillas - al tercero se le ingresó por una intoxicación que casi pasa por sobredosis, una mezcla grande de alcohol y drogas, lo dejaron a la entrada aquí pero no traía identificación, le realizamos un lavado gástrico y se encuentra estable aunque algo débil
- ¿Está despierto? ¿Llamaste a las autoridades? - no era muy raro que alguien ingresará con intoxicación de esa clase en una clínica de este estilo pero como todo con dinero se pasa, los riquillos podían venir a limpiarse sin dar aviso.
- No, aun no sé si darle aviso a la policía. - me encamino a la habitación donde estaba el paciente, tocó pero no obtuvo respuesta, la abrió y ambos ingresamos- Creo que sería mejor esperar a que se despierte.
Levante la mirada del expediente para encontrarme con el demacrado rostro de una persona que me resultaba completamente muy familiar.
- ¿Eriol?
- ¿Lo conoces?
- Sí, sí, él es el amigo del que te hable - dije exasperado acercándome a él. Revise sus signos vitales, sus ojos, la coloración de su rostro rápidamente - Vaya estás hecho…
- Una mierda… - dijo la doctora a mi lado - Debiste haberlo visto cuando lo ingresamos… lo aventaron a la entrada, tendrás razón cuando hablas de sus amigos…
- Malditos hijos de puta… - murmure por lo bajo sintiendo un calor inmenso correr por mi cuerpo.
- Esto es serio, sabes que debemos de avisarle a la policia de estos casos, principalmente con su estado, venía muy grave, un poco más y habría sido una sobredosis.
- Escucha Hana, no demos aviso a la policia. Eriol es un hombre de dinero… - dije rápidamente recordando el trago amargo que le hice pasar por cause de lo mismo pero con diferentes circunstancias
- Esto no se le irá a Kinomoto cuando revise los reportes, al menos que cambiemos los papeles.
- No será la primera vez que lo hagamos… yo lo haré - le dije firmando unos cuantos - Tu no sabes nada y las enfermeras tampoco. Si se sabe asumo toda la responsabilidad.
- ¿Sabes en el problema que te meteras por esto?
- Lo sé, pero es mi amigo y lo vale.
- No, ese es el problema de él.
- Te lo pido como favor… es lo último que te pediré, si le damos reporte a la policía vendrán por el.
- De acuerdo pero sus amigos deben de asumir responsabilidades por esto.
- No te preocupes de eso me encargo yo - saque mi celular llamando rápidamente - ¿Tomoyo? Necesito un favor, Eriol se encuentra en mi clínica… si, esta bien entre lo que cabe, tienes que venir por él urgentemente, trae a Sakura - colgué y miré a Hana - Te podrás quedar con él un rato más, necesito encargarme de otro asunto
- No puedes darlo de alta… no sé que planeas pero esta bien, te haré caso, solo espero que te lo agradezca.
- Eso no importa… - le dije caminando saliendo del lugar a paso apresurado, vi a Wang pero no me detuve, estos malditos idiotas me la iban a pagar, seguramente estaban aún con el carro de Eriol, sería fácil localizarlos.
¡Malditos hijos de perra!
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Boberías de la autora: ¿Qué tal? ¿Como les va? Aquí les traigo otra publicación, no salió casi Tomoyo pero en el siguiente si, ya está tomando más matices la historia y espero que aun esten dispuestos a leerla a hasta el final.
Dejen review me interesa saber sus opinones.
¿Vieron el nuevo OVA de Sakua?
A que el diseño esta bonito, me ha encantado aunque claro esperaba que fueran no sé un poco más fieles a la historia, espero con ansias el estreno del anime, ya estoy leyendo el manga.
Blouson out…
