ENAMORADOS POR PRIMERA VEZ
(Falling In Love A First Time)
Por LavenderGoddessV
Traducido por Inuhanya
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Capítulo 12: Trunks
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Fue un día después que los padres de Bulma llegaron a casa para encontrar a su hija sentada nerviosa en el sofá esperando por ellos. "Cielo, nos extrañaste!?" Preguntó la Sra. Briefs mientras caminaba y le daba a su hija un beso en la mejilla.
"Por supuesto que sí, mamá." Bulma sonrió dándole a su madre un abrazo. "Cómo está la abuela?"
"Oh, ella está bien." La Sra. Briefs anotó rápidamente. "Y, dónde está nuestro apuesto huésped? Apuesto que me ha extrañado estas últimas semanas!" La Sra. Briefs rió mientras el rostro de su esposo lucía una avergonzada mirada.
"Está en la cámara de gravedad." Explicó Bulma rápidamente. En realidad no había visto a Vegeta desde la conversación sobre su hijo; imaginó que vería muy poco de él de ahora en adelante. "Pero por qué no se sientan. Tengo algo importante que decirles."
"Está bien, mi amor." El Dr. Briefs asintió mientras él y su esposa tomaban asiento en el sofá.
"Qué pasa querida?" Preguntó la Sra. Briefs dulcemente.
Bulma tomó un largo respiro pensando que no había una forma más simple de darles la noticia, que con la plana verdad. "Estoy embarazada."
Tan pronto como las palabras dejaron la boca de Bulma, la Sra. Briefs saltó de su asiento y comenzó a estrellar sus manos animada. "Oh querida, eso es tan maravilloso!" Exclamó ella. "Cuando dejé esa nota sobre ti y Vegeta y tu reloj biológico nunca pensé que realmente tomaras mi consejo de corazón, pero estoy tan feliz de que lo hicieras! Oh, voy a ser abuela! Esto es tan excitante; debo ir a felicitar a Vegeta!" La tonta mujer exclamó mientras se movía para dirigirse a la cámara de gravedad.
"Mamá, no!" Bulma saltó para detenerla. "Guarda las felicitaciones sólo para mi. Vegeta y yo no vamos a quedarnos juntos por esto. Él tiene sus metas y diseño de vida, y ellas no incluyen a este niño ni a mi."
"Oh cariño, eso no puede ser verdad. Vegeta es tan buen muchacho, estoy segura que quiere ser un padre para este niño. Déjame ir a hablarle!" Sugirió la Sra. Briefs.
"Dije no, mamá. Soy una mujer adulta y no necesito que interfieras en mi vida. Déjalo en paz." Dijo Bulma, su voz firme.
La Sra. Briefs suspiró mientras se giraba y se dirigía hacia la cocina. "Supongo que iré a hacerte una merienda. Estoy segura que debes tener hambre ahora que estás comiendo para dos."
Bulma cerró sus ojos exhausta antes de desplomarse en el sofá. Ella levantó la vista cuando vio a su padre moverse para sentarse junto a ella con una preocupada expresión en su rostro. "Quieres explicar lo que pasó?" Preguntó él, no tan despistado como su esposa para asumir que su nota fue lo que comenzó todo esto.
"Es una historia larga y complicada papá. Pero no, él no se forzó sobre mi de ninguna manera." Bulma estableció el registro antes de que llegara la inevitable pregunta.
"No iba a sugerir que lo hizo, pero tengo que preguntar." El Dr. Briefs bajó el tono. "Estás enamorada de él?"
El suspiro de Bulma se profundizó mirando su estómago. Colocó sus manos sobre su aún plano vientre considerando la pregunta. "Qué hay para amar, papá? Ese hombre odia todo. Sus valores están centrados en asesinar y la dominación. Sus metas en la vida incluyen la muerte y la destrucción. Es egoísta y cruel, y… Y su interés en mi es sólo a un nivel físico. No sé cómo puedo amar todo eso, o por qué debería. Él no me quiere, y para ser perfectamente honesta yo tampoco quiero a ese hijo de perra."
El Dr. Briefs envolvió un brazo alrededor de la cintura de su hija descansando su cabeza en su hombro. "Confío en tu juicio, cariño. Si piensas que el muchacho será una mala influencia para tu hijo entonces tal vez tienes razón en aceptar su desinterés en tu futuro." El Dr. Briefs dijo las palabras que sabía que su hija quería escuchar. "Sabes que tienes el total apoyo de tu madre y el mío." Él verificó antes de besar a su hija levemente en la frente.
"Gracias." Susurró Bulma antes de separarse de su padre y enderezarse. "Pero tengo que irme; hay una persona más a la que quiero contarle esto. No quiero que lo escuche de alguien más sino de mi." Explicó Bulma antes de agarrar las llaves de su auto y salir por la puerta.
El Dr. Briefs observó mientras su hija salía; sabía a dónde iba, y en alguna extensión rompió su corazón. Tan encariñado como estaba con el Saiyajín entrenando en el patio trasero, siempre había esperado que su pequeña se organizara con alguien más estable. Él suspiró levantándose para entrar en la cocina. Por tanto como el padre en él quisiera salir para hablar y encolerizarse con el príncipe Saiyajín, se contuvo. Era la vida de su hija, y tenía que manejarla sola. Además no pensaba que hacerse matar ayudaría a la situación.
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"Realmente me alegra que me pidieras encontrarme contigo para almorzar. Estaba comenzando a pensar que nunca me hablarías después de lo que pasó." Dijo Yamcha solemne mientras miraba al otro lado de la mesa a la mujer que había amado por tanto tiempo como podía recordar. Nunca fue el hombre suficiente para dar el siguiente paso.
"Realmente me lastimaste, Yamcha. Pero ahora me doy cuenta que aún con lo enojada que estuve por tus acciones, terminé extrañándote. No tanto como novio, sino como un amigo. Siempre fuiste alguien a quien podía acudir cuando algo estaba mal, o necesitaba desahogar algo de mi pecho. Y aunque no podamos y realmente nunca podamos funcionar como una pareja, funcionamos hermosamente como amigos. No quería perder eso."
Yamcha asintió lentamente forzando una sonrisa en su rostro. "Sí, eres y siempre has sido mi mejor amiga, Bulma. Y en tanto como deseo que dijeras que quieres intentar algo más otra vez, supongo que puedo conformarme con ser amigos."
"Bien." Bulma tomó un largo respiro. "Sólo asegúrate de recordar esas palabras cuando te diga lo que tengo que decir después."
La sonrisa de Yamcha inmediatamente cayó a un frunce mientras se preparaba mentalmente. "Oh Kami, Bulma—qué hiciste?"
Bulma tomó otro respiro antes de comenzar a hablar. "Yo… yo voy a tener un… un pequeño… un bebé." Susurró Bulma, casi haciendo una mueca mientras esperaba la reacción de Yamcha. Su rostro inmediatamente mostró dolor, sus ojos buscaban en los suyos como viendo si esto era alguna broma cruel. Cuando pareció satisfecho de que no lo era, sus ojos comenzaron a inflamarse, casi como si estuviera conteniendo lágrimas.
"Lo sabía." Susurró él; su cabeza gacha. "Sabía que él usaría nuestro rompimiento para tomar ventaja de ti. Kami, deseo poder haberlo detenido de lastimarte. Lo siento Bulma."
"Yamcha." Bulma movió su cabeza. Estaba fascinada de saber que todas las tres personas a las que les había dicho esto adivinaran lo del padre. Se preguntó si sabían algo que ella no. "Vegeta no tomó ventaja de mi." Clarificó Bulma suavemente. "Fuimos tontos y descuidados. Él no me lastimó, lo juro." Ahora esta era la segunda vez que decía esta mentira; más exactamente, no la había lastimado intencionalmente. Pero eso era un asunto completamente diferente; el daño emocional que causó fue aún más que el de una pesadilla.
"Entonces por qué?" Preguntó Yamcha, genuinamente confundido. "Habíamos estado saliendo desde que éramos adolescentes. No dormiste conmigo hasta que estuvimos en nuestros veintes. Te mantenías diciéndome que querías asegurarte que fuera amor antes de que hicieras ese tipo de compromiso. Por qué fue diferente con él?"
El dolor en su voz cuando hizo la pregunta era dolorosamente claro. Tenía razón en su confusión. Su pregunta era una para la que no tenía respuesta; la única justificación que podía ofrecer era la que sabía. "Las circunstancias fueron… bueno… extrañas por decir lo menos. Y aunque exactamente no tuvimos sexo por amor, el acto no fue completamente vacío de emoción."
"De tu parte o la suya?" Preguntó Yamcha muy directamente.
"Ambos." Bulma fue rápida en admitir en forma casi defensiva. Lentamente cubrió su rostro por un momento controlando sus emociones. "Sé lo malo que esto debe sonar, pero indiferentemente de cómo fue concebido este hijo voy a amarlo con todo mi corazón."
"Sola?" Yamcha suavizó su tono. Él podía ver lo que esto estaba haciéndole, y lo derrumbaba por dentro.
Bulma pausó otra vez, cada pregunta hacía más difícil de controlar sus emociones. "No crees que pueda criar un hijo sola."
"Eso no es lo que quise decir." Explicó Yamcha rápidamente. Él se levantó y movió su silla para quedar junto a ella. "Realmente quieres ser madre soltera?" Preguntó él usando un pañuelo para secar las lágrimas que habían comenzado a bajar por sus mejillas.
"Por supuesto que no quiero ser una madre soltera!" Espetó ella, un poco más brusca de lo que planeó. "Pero preferiría ser una madre soltera que criar a mi hijo con un hombre cuyo interés sólo es superficial."
Yamcha frunció mientras reunía a Bulma en sus brazos y la halaba contra su pecho. "Sabes que estaré ahí cuando me necesites." Ofreció él honestamente. El niño podría ser el hijo de un hombre que odiaba, pero debido a quien era la madre del niño, fácilmente podría perdonar su paternidad.
"Gracias por entender." Forzó Bulma entre sus lágrimas. Lentamente se separó de él secando sus ojos. "Pero este niño es mi responsabilidad. No puedo pedirte que compartas eso."
Yamcha sonrió sentándose en su asiento. Sabía que Bulma tenía tanto orgullo como Vegeta, y él nunca se atrevería a obligar la ayuda cuando ella quería algo diferente. Sin importar lo que pasó con el bastardo príncipe Saiyajín, estaba seguro que el niño tendría una maravillosa madre. "La oferta siempre seguirá." Añadió él rápidamente antes de regresar al otro lado de la mesa. "Y cómo lo llamarás?" Yamcha pensó que sería inteligente alivianar el tono de la conversación. Deseaba no ver otra lágrima adornar el rostro de su amiga.
Bulma sonrió haciendo exactamente lo que quería; concentrarse en la parte más placentera del milagro dentro de ella. Así era cómo quería centrar el resto de su embarazo, en lo positivo. "Estaba pensando en algo que se ajustara con la familia. Algo como… Trunks."
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Ocho meses habían pasado con pocos incidentes. Vegeta se encerraba en la cámara de gravedad casi veinticuatro horas al día preparándose para los androides que llegarían en cuestión de meses. A propósito cortó todo contacto con Bulma durante esos meses. No le había dicho una palabra desde el día que juró que ella y el niño no significaban nada para él. En raras ocasiones, cuando las noches parecían particularmente solitarias, se arrepentía de esas palabras. Sin embargo, con más frecuencia que un no su 'familia' estaba lejos de sus pensamientos. Al menos hasta hoy.
Temprano esa mañana la Sra. Briefs llegó golpeando a la puerta de la cámara de gravedad para decirle a Vegeta que Bulma había sido llevada al hospital, que iba a dar a luz al mocoso. Esa fue la primera vez que Vegeta escuchaba a alguien además de Bulma reconocerlo como el padre. Naturalmente Vegeta se rió en el rostro de la mujer y animadamente declaró que no le importaba y le tiró la puerta en su cara. La Sra. Briefs lo dejó en paz después de eso. No escuchó nada sobre Bulma y el progreso de su hijo hasta varias horas después cuando recibió otro golpe en la puerta de la cámara de gravedad.
Vegeta estaba listo para gritarle a la rubia por interrumpirlo otra vez, pero se paralizó cuando vio al Dr. Briefs esperando en la puerta. Vegeta tuvo que admirar la compostura del hombre mientras hablaba. Podía decir que el buen doctor estaba enojado con él por el 'desastre' en el que estaba su hija. Aunque nunca verbalizó su decepción en las acciones de Vegeta, los sentimientos del hombre en el asunto eran claros para el Saiyajín.
"Qué?" Vegeta había preguntado fríamente.
"Bulma dio a luz a su hijo hace una hora." El Dr. Briefs habló como si sus palabras fueran simplemente una cortesía. Él retiró sus gafas y un pañuelo del bolsillo de su bata y comenzó a limpiar unas manchas. "Bulma pasó por dieciocho horas de labor. Los doctores pensaron que no lo lograría en dos puntos diferentes durante el parto. Su hijo lo hizo muy bien; el niño está en perfecta salud. Bulma sin embargo aún está muy débil; los doctores están monitoreándola… sólo en caso." El Dr. Briefs terminó de limpiar sus gafas y las colocó en su rostro antes de mirar al inexpresivo Saiyajín. "Que tengas una buena noche de entrenamiento, Vegeta. Todos nosotros sabemos lo importante que es para ti volverte un Súper Saiyajín."
Con esa idea el doctor dejó a Vegeta con una mirada casi culpable en su rostro. 'Me insultó?' Se preguntó Vegeta cerrando la puerta de la cámara de gravedad. 'El anciano estaba tratando de implicar que volverme un Súper Saiyajín es menos importante que el parto de la mujer?' Vegeta intentó deshacer la idea, pero las punzante palabras de Briefs las forzaban a regresar a su mente.
Bulma sin embargo aún está muy débil; los doctores están monitoreándola… sólo en caso.
'El anciano estaba implicando que la salud de la mujer estaba en una especie de peligro? Feh… Basura! Estoy seguro que la maldita mujer es muy orgullosa para morir!' Se dijo Vegeta mientras comenzaba a lanzar puños al aire.
Él se detuvo, sin embargo, cuando su mente se rehusó a dejarlo concentrarse. Ideas de la posible muerte de Bulma de repente parecieron… dolorosas para él. Por qué se preocupaba? Si ella muere… tienen las esferas del dragón para desear—no… el maldito dragón no puede resucitar a aquellos que mueren por causas naturales. Vegeta suspiró mientras caminaba hacia los controles y apagaba completamente el simulador. Se dirigió al baño de la cámara de gravedad. Parecía que no iba hacer más trabajo hasta que pudiera silenciar sus—preocupaciones? Vegeta intentó no examinar muy de cerca sus sentimientos mientras se desvestía y entraba en la ducha. Un rápido vuelo para confirmar la salud de la mujer seguramente pondría a descansar esta tonta molestia. O no?
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Vegeta tocó el techo del hospital con un frunce en su rostro. No quería conversar con el débil personal del hospital para encontrar a Bulma, así que cerró sus ojos e intentó concentrarse en su ki. No tuvo éxito en encontrar el ki de Bulma, pero sintió una energía que, tan pequeña como era, superaba a cada otra en el edificio. 'El mocoso.' Pensó Vegeta confiado mientras volaba a donde estaba el ki más grande, asumiendo que encontraría cerca a la madre.
Vegeta atravesó la ventana más cercana a aquella del ki que sintió. Caminó unos pasos por el corredor hasta que finalmente encontró el ki de su hijo. Miró por una ventana a una habitación donde múltiples bebés estaban ubicados. Levantó una ceja cuando encontró difícil determinar exactamente de cual niño era el ki.
"Uno de estos angelitos es suyo?" La voz de una enfermera interrumpió de repente la búsqueda de Vegeta. Él miró acusador a la mujer antes de asentir en acuerdo. "Cuál?" Preguntó la mujer mientras señalaba a uno de los pequeños bebés.
"No sé." Admitió Vegeta en un frustrado tono. La enfermera sólo sonrió concluyendo que el hombre era un padre primerizo.
"Cuál es el nombre de la madre?" Preguntó la enfermera pensando que tal vez resolvería el misterio, ya que había asistido a los nacimientos de muchos de esos bebés.
"Bulma Briefs." Vegeta dijo un nombre que escasamente había usado durante los últimos años.
La enfermera sonrió cuando escuchó el nombre. "Debe ser Vegeta." La mujer comenzó reír levemente.
El príncipe Saiyajín levantó una ceja. "Cómo demonios supiste eso?"
"Creo que todo el hospital lo sabe." La risa de la mujer se incrementó levemente. "La Sra. Briefs estuvo maldiciendo su nombre durante casi todo el parto."
"Sí?" Preguntó Vegeta con una sonrisa. No habría esperado nada menos de la fiera mujer.
"El lindo con el rizo de cabello lavanda y los grandes ojos azules es su hijo." Anotó la enfermera mientras señalaba al apuesto niño.
Vegeta miró al niño con una extraña sensación corriendo por sus venas. Algo de ver la pequeña vida, y de saber que el pequeño niño era su primogénito lo sorprendió. Por siempre tendría a alguien en el mundo que tendría que respetarlo y amarlo por ninguna otra razón que porque ayudó a crearlo. La idea extrañamente era confortante para él. "También le gustaría ver a su prometida?" Preguntó la enfermera suavemente.
"Prometida?" Repitió Vegeta, no registrando el término.
"Sí, la Sra. Briefs me informó que usted y su hija estaban comprometidos para casarse." Explicó la mujer.
Vegeta se infló molesto imaginando lo que esa rubia había maquinado en su mente referente a él y a su hija. "Llévame a la mujer." Demandó Vegeta después de darle una mirada final al niño.
La enfermera guió a Vegeta por una serie de corredores antes de que finalmente llegaran a la habitación de Bulma. "Ella aún está muy débil, así que le sugiero dejarla dormir. Pero si despierta, intente mantenerla tan calmada como sea posible." La mujer explicó antes de que dejara el príncipe con su mujer.
Vegeta caminó lentamente hacia la cama de Bulma, examinando con cuidado su apariencia a cada paso. Lucía horrible en estándares amables. Estaba extremadamente pálida, y su cabello, el cual notó estaba a la altura de sus hombros, estaba más desordenado de lo que lo había visto en sus peores días. Y aún había algo sereno en su apariencia, que aún el arrogante príncipe no pudo ignorar, algo absolutamente perturbador.
Vegeta se sentó gentilmente en el lado de su cama observándola dormir unos minutos. Sólo había querido confirmar su salud y ahora todo lo que parecía querer hacer era mirar el suave rostro que había rechazado esos últimos meses. Inconscientemente su mano se movió a su sien moviendo un sudado mechón de cabello que se había enredado en su mejilla.
El movimiento fue sin intención, pero no obstante expuso su presencia cuando de repente la mujer abrió sus ojos. Bulma parpadeó varias veces como si se asegurara de que lo que estaba viendo era un hecho. "Vegeta?" Ella susurró su nombre suavemente, casi anhelante.
"Escuché que llamaste por mi." Él sonrió pensando en el comentario de la enfermera. "Pensé que podría consolar a la bruja que me maldijo."
Bulma frunció levemente mientras cerraba sus ojos y giraba su cabeza en el lado opuesto al cual estaba sentado. "Realmente escogiste un mal momento para venir a insultarme. Preferiría dormir en paz que escuchar tu mierda."
Su amargo tono asustó a Vegeta, pero se preocupó más cuando la observó hacer una mueca mientras se alejaba de él. "Qué tan adolorida estás, mujer?"
Bulma hizo una mueca preguntándose si esto era algún inicio para una corriente de insultos sobre lo débil y frágil que era. "Estoy bien." Gimió ella nada convincente.
Vegeta reconocía muy bien el arte de esconder el dolor; él era un experto en eso. Con un amortiguado gruñido colocó gentilmente sus manos sobre el vientre de Bulma y concentró su energía hasta que pudo transferirla suavemente.
Bulma, confundida por lo que estaba haciendo, iba a objetar, pero se contuvo cuando de repente sintió una confortante sensación de afuera hacia adentro. Cerró sus ojos mientras el calor envolvía su cuerpo. Después de unos momentos lo sintió remover sus manos, terminando el calor, pero su dolor pareció mucho más fácil de soportar. Lentamente lágrimas comenzaron a formarse en los ojos de Bulma girándose para mirar al hombre que alivió su incomodidad. "Por qué?" Preguntó ella mientras las lágrimas comenzaban a caer libremente.
El rostro de Vegeta mantuvo su típica máscara mientras lentamente se inclinada y depositaba un sobrio beso en los agrietados labios de Bulma antes de levantarse lentamente y caminar hacia la ventana de la habitación. La abrió, pausando antes de dejarla. "Nunca seré lo que quieres, mujer; eso no está en mí. Pero eso no significa que desee verte a ti o al mocoso lastimados."
Con esas honestas palabras Vegeta dejó la habitación de Bulma, y regresó a la Corporación Cápsula. Sabía de qué era hora. Había estado entre esos sensibles humanos por mucho tiempo. Era hora de que regresara a donde su verdadero ser creció—Al espacio. Para cuando le dieran de alta a la mujer del hospital, se habría ido. Era su única oportunidad para finalmente alcanzar aquello que quería más que nada en la vida—su meta de volverse un Súper Saiyajín. La única meta de la que sabía era digno.
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Nota de LGV: Ouch, las cosas no se están viendo mucho mejor para nuestra pareja. Las cosas cambiarán? No voy a decirlo, tendrán que esperar hasta el próximo capítulo…
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