Disclaimer: Los personajes les pertenecen a Stephanie Meyer, la trama es mia :D
POV EDWARD.
Cap.12: Pensando.
— ¿Viste que tenía razón? —Hablo Alice camino a casa — ¡Conocimos a alguien nuevo!
Le aplaudí en broma.
—Bravo bruja.
Ella se carcajeo.
—Es buena, ¿verdad? Me cayó muy bien. Es algo tímida pero una excelente persona.
—Tú lo has dicho —sonreí.
—Espero que Lauren no se mofe demasiado de ella.
—Habrá que protegerla.
—Oh, ¡héroe Edward al rescate!
—Cállate —me reí con ella. Luego me aclare la garganta —Alice…
— ¿Si?
— ¿Cómo es…? ¿Cómo es Bella?
No me contesto enseguida sino que se detuvo a pensar para decirme todo con detalle, cómo me gustaba que hiciera.
—No debe de medir más que uno sesenta —fue lo primero que dijo y asentí. Ya lo imaginaba, la tuve bastante cerca — tiene el cabello largo, lacio y castaño con reflejo rojizos. Sus ojos son marrones pero como el chocolate, no tan oscuros…tiene frente amplia, nariz fina, cejas oscuras y rectas. Em ¡ah! piel blanca y es delgada.
—Suena…bonita.
—Lo es, Edward.
—Me gustaría sonar seguro como tú, pero ni siquiera puedo imaginarla —admití con una sonrisa triste.
Llegamos. Ella detuvo el auto.
—Ten esperanzas, Edward —susurro tomando una de mis manos, dándole un leve y dulce apretón y se bajo del coche.
Suspire, si claro. No era tan fácil.
—Hola mis amores —nos saludo nuestra madre al entrar en casa — ¿Cómo les fue?
—Muy bien, mami —contesto con entusiasmo la pequeña duende —.No nos dieron deberes y conocimos una chica muy amable.
—Me alegro mucho, ¿Tu Edward?
—Lo mismo que Alice —asegure rápidamente —.El plural no es por Rose y ella esta vez.
Amaba escuchar la risa de Esme. Era armoniosa y tranquila. Supe apreciarla más hace poco tiempo. Como otras cualidades.
—Bueno mami yo iré a ducharme.
Sentí los saltitos de Alice alejarse.
Esme se acerco a mí y me quito la mochila, tomo mi brazo y me llevo hacia el sillón.
—Cuéntame un poco más detallado —repuso — ¿Cómo se llama la chica nueva?
—Isabella —sonreí —, pero le gusta más que le digan Bella.
—Te agrada mucho, ¿no es así?
— ¿Qué te hace pensar eso? —pregunte avergonzado intentado ocultar un leve sonrojo por aquel comentario.
—Oh, hijo, esa sonrisa lo dice todo —maldito instinto maternal. Aunque yo me convencía que era algo de las mujeres que seguramente exageraban todo, no había duda.
—No es tan así…ya sabes hace mucho que no me involucro con alguien nuevo, todos me evitan.
—Entonces son todos tontos —era extraño oír a mi madre decir eso. Ella siempre tan buena, tan dulce.
—Bien, creo que hare lo de siempre.
—Espera —me tomo del brazo a comprender el significado de "lo de siempre"—… ¿quieres que te acompañe?
—No, no, hare el mismo trayecto de siempre y una cuadra más, solo una.
—Sabes que cuando vas por una cuadra más en la cual nunca fuiste no puedes ir solo.
—Lo sé, mamá. Pero esta sería mi cuadra numero…no lo sé, perdí la cuenta, debe ser la veintitrés sabes que ahora voy por la derecha. Además sabemos muy bien que apenas Alice termine su baño ira a buscarme así que…Tú haz lo que estabas haciendo, ¿sí?
—Bien —me dio un beso en la mejilla —.Dejare tu mochila en tu habitación. Cuídate.
Asentí con la cabeza, tome el bastón con más fuerza y salí de casa.
Si, esa era mi rutina. Desde el año pasado, poco después de perder la vista y aceptar que todo era negro, que era torpe, que no podía solo, decidí a darle una buena costumbre a mi pobre estado.
Quería salir, no quería quedarme en mi cuarto encerrado, lamentándome. Así que con Alice ideamos un plan: por si me aburría, yo salía a dar una vuelta afuera caminando obviamente, porque no me gustaba mucho ya el auto ahora que no podía conducirlo.
Al comienzo fue difícil. La primera vez le pedí a Alice que me dejara hacerlo solo, pero era inexperto y con el bastón era inútil. Solo había caminado una cuadra, en la cual no tuve ningún accidente. En la calle me cruce con una amable anciana que me ayudo a cruzarla. Ahí me sentí demasiado mal: era yo quien tendría que haberla ayudado. Me dejo y se fue para otro lado y continúe con mi camino pero tropecé con un poste. Por supuesto cuando me caí y me quede allí tirado, indignado y furioso Alice grito mi nombre y fue a ayudarme…Por lo que se hizo habitual aquello. Todos los días que salía Alice era mi sombra, mi guía por lo que en los fines de semana siempre le cumplía el capricho de ir a tiendas sin quejarme. Se lo merecía. Muchas veces le confesé que me sentía apenado al quitarle su tiempo y que no tenía que hacer eso por mí, pero ella me decía que solo hablaba estupideces y que me callara.
Actualmente estaba más adaptado y hacia poco comencé a ir por la derecha en vez de la izquierda. El progreso mejoraba, ya era costumbre caminar evitando accidentes y cuando tenía que cruzar la calle escuchaba como los autos se detenían y algún conductor me indicaba que cruzara a menos que hubiese alguien para ayudarme.
Iba por la cuadra número doce cuando Alice me alcanzo.
— ¡Por qué no me esperaste!
— ¿Por qué habría de hacerlo? —me salí por lo tangente.
—Pues porque siempre voy contigo.
—Sabes que no tienes qu…
—Calla ahora mismo, Edward Cullen. Nunca, nunca te libraras de mí. Hasta que tengas una novia que te soporte como yo.
Me reí.
—Lo dudo. Gracias duendecillo —estire mi brazo para que lo tomara y así lo hizo.
—De nada, tonto.
Decidimos dar media vuelta al llegar a la cuadra numero veintitrés. Me había equivocado. El viernes pasado solo había llegado a la veintidós.
—Alice… ¿Qué fue exactamente lo que le contaste a Bella? —le pregunte al volver a casa.
—No sé de qué me hablas —se hizo la tonta y puse los ojos en blanco ante su tono de inocencia. Muy pobre, por cierto.
—Sabes a lo que me refiero —oí como resoplaba.
—Nada, le aclare lo de Lauren…que tu habías sido popular y luego perdiste la vista…
— ¿Le dijiste el motivo?
—Eso no me concierne a mi —hablo bajito. Le sonríe.
—Te lo agradezco.
—Bien…le explique más o menos que hicieron todos cuando apareciste con el bastón y tus horribles lentes —ella siempre estaba en contra de mis lentes porque decía que tenía una mirada muy bonita para taparla —y tú rechazo hacia Lauren y lo que la arpía comenzó a hacer.
— ¿Y ella que te dijo?
—Tiene una mente amplia, pensó en todo mientras le decía eso…y saco la conclusión de que si yo te defendía de Lauren se metía también conmigo y le explique lo de…Jasper —gruñí al escuchar su nombre y la tristeza de mi hermana —.Y le dije que con Rose la enfrentamos y ya sabes el resto —completo para intentar distraerme.
— ¿Estás bien? —pregunte y estire mi brazo hasta rodear sus hombros y pegarla junto a mí. Sus pequeños brazos me rodearon.
—Sí, no te preocupes. Hoy solo lo vi pocas veces y él ni siquiera se dio cuenta que estaba cerca…
—Es un idiota, Alice.
—Edward, no digas eso. Vamos, apresurémonos que estoy muerta de hambre.
Sabía que era una patética excusa pero no mencione nada después de eso.
En la noche, luego de cenar fui a acostarme y como lo sabia no pude dormirme. Me quede pensativo hasta que recordé que en un momento había dicho que tenía que analizar algo cuando estaba con Bella.
A ver Edward, pensé, Bella…
Todo comenzó porque le tuve pena, después ella me tuvo pena a mí…Una persona simpática, algo diferente a los demás, por así decirlo extraña. Única. Hacía mucho que no era tan sincero con alguien que no sea ni mi familia y Rosalie y lo peor de todo es que solo la había conocido hoy…
Era extraordinario todo lo que podía pensar con tan poco tiempo de ella. Bueno, Edward, continua, me decía a mí mismo.
Me agradaba estar junto a ella, su compañía…me ponía de buen humor y hacía tiempo que nadie era así conmigo.
¡Ah! Ya recordaba lo que tenía que analizar:
"—Si quise y quiero mucho a un amigo que deje en Forks. Vive en una reserva. Jacob Black se llama. Es alguien realmente bueno, pero lo considero más como mi mejor amigo..."
Un extraño sentimiento me tomo cuando ella menciono a ese tal Jacob… ¿Celos?
No, definitivamente no Edward. Debe de haber sido que te volviste protector con ella en ese instante, como si fuese tu familia o una amiga importante como Rose, nada más.
Intentando convencerme, me dormí.
Al otro día cuando llegamos al instituto nos encontramos con Bella, apenas la salude llego Rose y nos dirigimos a nuestra primera clase mientras ellas se iban a la suya. Al finalizar Rosalie me acompaño a la segunda clase que estaba con Alice.
En la tercera clase me dije mentalmente que iría a buscar a Bella para ir juntos, por lo que al terminar, en el receso fui rápidamente a mi casillero y luego al suyo. Aun no estaba cuando llegue. Al comienzo me pregunte si ya había ido y estaba en el salón pero un minuto después oí su voz mientras se aproximaba.
—Edward, ¿Qué haces aquí?
—Te estoy cuidando —sonreí intentando que mi rostro estuviese en dirección de donde escuchaba su voz. Cuando había despertado repuse que si mis sentimientos hacia ella eran por protección debía hacerlo bien.
—No tienes porque hacerlo —creí que me sonreía.
—Por supuesto que si…tú me defendiste ayer y yo no hice nada, entonces esta vez estaré junto a ti hasta cuando pueda, eres mi nueva amiga, de alguna manera tengo que ayudarte.
—Oh, claro —la sentí algo alicaída pero quizá era imaginación mía así que no mencione nada y ella suspiro.
— ¿Estás bien?
—Claro, estaba pensando que es un lindo detalle, ¿vamos a nuestra clase?
—Con gusto, señorita —sonreí al escucharla mejor. Extendí el brazo y ella apenas tomo un pedazo de tela de la camisa y fuimos juntos.
Amable y testarudamente cuando tenía que ir a la próxima clase ella decidió acompañarme como agradecimiento.
El almuerzo fue algo silencio o al menos por parte de Bella y Rose, ya que Alice se la pasaba hablando de…no sé, una marca de ropa me parece.
En la siguiente clase donde estaba con Bella y también Lauren no sucedió nada. Al parecer no estaba. Como precaución en la salida Rose nos esperaba para ir al gimnasio. En el camino Bella le hablaba de su hermano a Rose que en un momento dijo avergonzada:
—Estaba bromeando, Bella, no hace fal…
—Oh, vamos Rosalie, sé que se caerán bien uno al otro… ¿o no Edward? —pregunto buscando algún tipo de apoyo.
—No te lo puedo asegurar, pero deberías intentarlo, Rose.
—Seria grandioso tenerte de cuñada —añadió con voz dulce Bella.
Otra vez en gimnasia Bella me concedió el honor de estar a mi lado. No quiso jugar conmigo por su poca capacidad pero la profesora llamo su atención. Si no hacía nada le iría mal. Con más cuidado que un niño ella jugo conmigo mientras yo reía.
Holaaaa bellas lectoras :D
Creo que muchas se quedaron con lo de la escoba JAJAJJA xD Gracias por sus reviews ! *-*
tayloves no te das una idea de todo el tiempo que tengo, termine la secundaria el año pasado iba a ir a la universidad pero deje la carrera y ahora estoy más vaga que nunca ! (hasta que consiga trabajo) xD así que tengo tiempo de sobra por pasarme a alguna historia tuya para leer, lo cual voy a hacer en un rato :D
Bien, este Edward es algo testarudo y no quiere admitir que lo que siente hacia Bella es amor, hay que darle tiempo ! xD
Nos leemos :D
Reviews? :)
