Ante todo, los personajes de Inuyasha no me pertenecen (como ya se sabe xD)


Se escuchó unas llaves, una puerta abrirse, unos tacones.

- Kouga, ya estoy aquí - dijo una dulce voz.

Los dos se miraron sin moverse, asustados, paralizados. No podían reaccionar aunque escucharan los pasos acercándose a la sala.

- Ayame... - atinaron a decir antes de levantarse con rapidez.

- ca...cariño, que...pronto has vuelto - tartamudeó Kouga, la pelirroja sonrió coqueta y le dio un beso en los labios.

- tuve suerte, no hice cola, ¡es algo histórico! - los pelinegros sonrieron nerviosos - ¿y que tal?, ¿se han divertido en mi ausencia? - preguntó con inocencia mientras dejaba las bolsas en la cocina. Kouga y Kagome intercambiaron miradas culpables.

- aquí, hablando - contestó con un nudo en la garganta el chico de ojos azules.

- bueno, pero aquí está vuestra querida Ayame para alegraros la fiesta - canturreó con una risita, ellos solo pudieron asentir serios - pero alegren esas caras - caminó hacia kagome - ¿te quedaras a dormir aquí? - la pelinegra negó sin mirarle a los ojos, no podía.

¿Cómo había podido besar a Kouga sabiendo que estaba casado, que tenía una familia?. Al fin y al cabo era igual que Kikyo e Inuyasha, no podía culparlos después de haber hecho algo parecido. Se le secó la garganta e intentó no soltar un sollozo.

- Ayame, gracias por todo, pero me tengo que ir ya - fue hacia la entrada a coger su bolso, el matrimonio la siguió.

- pero, ¿te vas a ir así?, ¿a dónde iras?, ¿no pensaras volver a....? - Ayame calló al ver a Kagome negar con la cabeza.

- iré a un hotel o algo, necesito estar sola...

- pero... - Kouga detuvo a su esposa posando su mano en uno de los delgados hombros de la ojiverde, ésta le miro sin entender.

- es mejor así, tendrá que aclarar sus ideas y sentimientos - Ayame asintió.

- bueno, cualquier cosa que necesites, ya sabes donde estamos.

- gracias Ayame - se despidió con una reverencia - denle un besito a Shippo - giró sobre sus talones y abrió la puerta, volteó y les sonrió como pudo. Ayame y Kouga inclinaron la cabeza a modo de despedida. Se cerró la puerta.

Ayame dio un codazo a Kouga.

- ¿qué? - se quejó este sobándose el adolorido hombro.

- acompañala, asegurate de que de verdad va a un hotel y no a casa de...

- si ella quiere ir...

- ¡no seas tonto! - interrumpió la pelirroja con el ceño fruncido - es mejor que hoy no vuelva hasta que se aclare todo, no sé por qué pero tengo el presentimiento de que todo esto fue un mal entendido.

- tsk - se cruzó de brazos y levantó una ceja interrogativa al ver a su mujer riéndose.

- te estas pareciendo a Inuyasha haciendo esos...

- ¿a ese chucho?- interrumpió - ¡ni en broma! - ella volvió a reír - me voy a acompañarla, hasta ahora - farfulló. Ayame le mandó un beso volado sin parar de reír.

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Kagome se detuvo en el portal cuando escuchó a Kouga llamarla desde las escaleras del edificio.

- ¿Kouga? - el chico tomó aire.

- Ayame me obligó a acompañarte, quiere estar segura de que no vas a volver a...

- no iba a serlo, pero gracias.

- venga, te llevo a casa de Sango.

- no, no quiero molestarla.

- pero si no se lo cuentas se va a enfadar, y más si se entera de que yo lo supe antes - sonrió.

- lo sé - rió - pero prefiero irme hoy a un hotel.

- pues deja que te lleve.

- no, yo...

- insisto - dijo quitándole el bolso y yendo hacia su coche. Kagome bufó, y cruzándose de brazos lo siguió.

Kouga puso en marcha el vehículo y salió del aparcamiento. Kagome se puso el cinturón de seguridad (n/a muy importante ò.ò).

- te llevaré al hotel Shikon, esta cerca y es muy económico, ¿te parece bien?.

- si, gracias - se produjo un incómodo silencio.

Cuando Kouga llegó al hotel, estacionó el vehículo, Kagome fue a bajarse, pero éste puso el seguro del coche. Ella le miró interrogante.

- tenemos que hablar Kagome.

- me lo temía...

-yo siempre te quise, desde la secundaria - los dos esquivaron la vista - pero al ver que nunca podría ocupar tu corazón a pesar de numerosos intentos de seducción - esto hizo que los dos sonrieran - pues intenté olvidarte, y entonces, conocí a Ayame.

- Kouga...

- y la quiero Kagome, al pasar los años, me he dado cuenta de que es el amor de mi vida. Todo cambió.

- si - sonrió con melancolía - Kouga, lo de hoy solo fueron sentimientos contradictorios, no sé, fue como un recuerdo, algo que sentimos tiempo atrás.

- ¿sentimos? - preguntó confuso. Kagome asintió avergonzada.

- pasamos mucho tiempo juntos, estuvimos unidos en lo bueno y en lo malo, yo notaba tus intentos de enamorarme, pero estaba segura de que no sentía nada por ti, pero... - Kouga abrió los ojos - cuando nos separamos por los estudios, y ya no te tuve a mi lado, sentí que quizás si me gustabas, que te quería, me dolió nuestra separación. Lo que yo llamaba amistad, al final era...

- no lo digas - le detuvo el chico de ojos celestes - es mejor que no acabes esa frase - ella se mordió el labio y asintió entendiendo.

- tienes razón, lo pasado, pasado está. Ahora tu tienes una familia y yo... - alzó la vista e intentó darle una sonrisa - mejor olvidar lo ocurrido.

- ¿el qué?, ¿que hemos estado toda la tarde viendo pelis aburridas?, si sí, mejor - ambos sonrieron.

- eres adorable Kouga

- suelen decírmelo a menudo - ella frunció el ceño murmurando un "creído" para luego estallar a carcajadas, el pelinegro la imitó, y así estuvieron varios minutos. Riendo como unos buenos amigos.

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Kagome bajó del coche para ir al hotel.

- buenas noches Kouga.

- buenas noches - la chica se giró y se dirigió a la entrada del hostal - ¡Kagome! - la chica volteó - Ayame y yo pensamos que deberías aclararlo con el chu...con Inuyasha. Siempre he sabido que es un animal incapaz de comportarse, pero aún así es un buen chico, y lo que pasó, a lo mejor solo fue un ma...

- Kouga - él levantó la vista - gracias - sonrió y tras una inclinación de cabeza, se fue hacia el hotel. Kouga solo pudo apoyarse en la ventanilla del coche y suspirar.

- suerte Kagome, te mereces lo mejor en esta vida.

La pelinegra observo la entrada del hotel, y agarrando el asa de su bolso, se dirigió hacia la mujer que se ubicaba en la recepción.

- emm...buenas tardes, quisiera pedir una habitación por favor - la rubia de excesivo maquillaje, tecleó en el ordenador sin mirarla.

- ¿desea alguna en particular?, tenemos libre dos dobles y tres individuales - Kagome quiso jalarle de los pelos, ¿por qué tenían que nombrarle las habitaciones dobles?, ¡estaba sola!. Sola.

Que dolor tan grande sentía con esa palabra, era extraño pues a ella a veces deseaba un poco de paz, estar sola de vez en cuando para despejarse de su estresante trabajo.

- una individual- dijo con un nudo en la garganta.

Cuando pagó la habitación, y le fue entregada las llaves, suspiró aliviada. Tenía suerte de que no estuviera en la época de temporada, porque, de ser así, no tendría habitación...

Subió las escaleras, al hartarse de esperar el ascensor que no llegaba nunca. Caminó hasta la habitación 107, e introdujo la llave en la vieja cerradura.

La habitación de luz tenue, contaba con un baño, un pequeño frigorifico, un diminuto salón con televisión y una cama, al parecer, cómoda.

Las paredes eran de color beigue, las mantas de la cama de color chocolate. Es acogedor, pensó.

Abrió las ventanas para que se ventilara el cuarto. Dejó el bolso en una butaca que hacía juego con la sala, y se dirigió a la cama. Se sentó en un extremo y suspiró. ¿Y ahora que hacía?, no tenía ropa para cambiarse; mañana iría temprano al piso a recoger sus cosas, aprovecharía que Inuyasha trabajaba.

Inuyasha...

- y pensar que nos llevábamos mal - sonrió con melancolía. Fue tan fácil quererte tanto, nunca lo hubiera imaginado, pensó tirándose de espaldas a la cama.

Boca arriba, con los brazos extendidos, la chica de ojos chocolate quedó profundamente dormida.

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Colocó la última lata de tomate en el mueble y cerró la puerta. Las bolsas de la compra las guardó en una cesta, y salió de la cocina suspirando.

El chico de mirada dorada fue hacia su habitación y la encontró oscura, vacía.

- ¡maldita sea!, ¿por qué debía pasar una estupidez así? - se sentó en la mullida cama - ¿cómo pude confundir a Kagome con Kikyo?.

Recordó el beso y se maldijo por pensar en que le gustó. Era un miserable.

Esa Kikyo...

Apretó los puños con rabia.

Giró la vista y vio su maletín en la cómoda. Genial, encima mañana a trabajar, pensó. Inuyasha se descalzó y gateando sobre la cama, cogió el portaretrato que adornaba la mesita de noche. Pasó un dedo por la fotografía y sonrió con tristeza.

En la foto, una pareja de enamorados, sonreían a la cámara el día de su primera cita. Sonrió y recordó el primer día que la vio.

Inuyasha fue a abrir la puerta por petición de su amigo. Fastidiado y sin mucho ánimo abrió, lo que no se esperaba era que una jovencita se le tirara encima abrazándolo fuertemente. Además, la atrevida chica lo besó en la mejilla dulcemente sin abrir sus ojos. Inuyasha estaba paralizado y confuso, ¿quién era?, ¿por qué lo abrazaba?, lo único que sabía era que se sentía bien así y no iba a impedirlo.

El chico vio como la joven abría los ojos separándose lentamente del abrazo con una sonrisa - ¿sorprendido Miroku? - preguntó ella alzando la vista hacia él. Entonces la vio borrar su sonrisa y enrojecer a más no poder. Quiso reír.

- tu...tu no eres...Mi...Miroku - dijo perpleja.

- vaya, que lista - dijo con ironía, debía haberlo supuesto, otra conquista más de Miroku, pensó. ¡Feh!, por lo menos tenía más gusto esta vez. La examinó lentamente, la chica era de mediana estatura, delgada pero con una linda figura, con cabello azabache ondulado en las puntas y ojos chocolate.

De pronto, la vio fruncir el ceño - me equivoqué, tampoco era para ponerse así - dijo molesta. Inuyasha iba a contestar pero lo interrumpió Miroku que venía para ver quien era. Bufó.

Sus labios se curvaron levemente. Solo habían pasado algunas horas desde que se fue váyase a saber a donde, y ya le echaba de menos, demasiado, se dijo tumbándose en la cama.

Suspiró, se giró y vio el móvil en la mesa. Estiró el brazo y lo cogió, para después marcar.

Tres tonos, y la persona respondió confusa.

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Unas risas, unas acricias.

El chico besó a la joven con pasión, ella abrazó su musculoso cuello y sonrió al notar como la mano del chico bajaba por su espalda. La castaña se separó del beso y alzó los brazos para que su prometido le quitara la parte de arriba del pijama. Él gustoso, se acercó más a ella y rozó con delicadeza la estrecha cintura, para coger la tela de algodón que adornaba el cuerpo de la chica. De pronto, sus miradas se cruzaron, sus labios se entreabieron, sus bocas se acercaron.

Cuando iban a unir sus labios en otro beso, sonó el teléfono. La chica giró la cabeza hacia el aparato instantáneamente.

- Sanguito, no lo cojas...

- ¿y si es importante burro?, "eso" puede esperar - Miroku asintió resignado, y la liberó de sus brazos. La castaña fue hacia su bolso y cogió el teléfono, era Inuyasha; ¿Habrá pasado algo?, pensó al ver la hora que era.

- ¿Inuyasha? - preguntó confusa. Hubo unos momentos de silencio.

- Sango, siento llamar a estas horas - dijo al fin.

- no hay problema.

- ¡si que lo hay! - exclamó un Miroku cruzado de brazos en la cama - y muy grande - concluyó mirándose "su zona". Sango le fulminó con la mirada y el chico carraspeó disimulando.

- Sango, ¿Kagome esta ahí?.

- no...¿por qué?, ¡¿qué ha pasado? - preguntó preocupada, el tono de voz del chico era apagada, turbada .

- nos hemos peleado - dijo con un nudo en la garganta, si le contaba que besó a Kikyo por error, Sango era capaz de cortarle las...se miró un segundo ahí y tragó saliva.

- pero...¿ha sido muy grave? - hubo un silencio, suspiró - no esta aquí como debes suponer, pero me extraña que Kagome no haya venido aquí. Voy a llamarla a ver si esta bien. ¿dónde se habrá quedado? - preguntó más para sí misma.

- yo pensé que estaría contigo, estoy preocupado. Voy a salir a buscarla - dijo con voz desesperada.

- tonto, la ciudad es muy grande, deja que primero la llamé yo y ya te digo. Pero tu tranquilo, esto se solucionará.

Lo dudó, pensó el chico.

- gracias Sango, llamame en cuanto sepas algo, por favor - rogó.

- lo haré.

- ¿qué ha pasado? - preguntó Miroku al ver a la chica colgar con la mirada perdida.

- Inuyasha y Kagome se han peleado, y pues...- la chica observó los ojos azules de su novio - no sabe donde esta tu hermana, Miroku.

- ¿cómo que no sabes?, déjame el móvil.

- ¿para qué?.

- para gritarle un par de cosas a Inuyasha, Kagome nunca se ha ido por una pelea tonta, y si lo hace, siempre va a tu casa. ¡Mira que hora es!, es muy tarde, debería de haber vuelto ya...

- Miroku, no vas a gritarle a Inuyasha, deberías ver como estaba, bueno, oído. No sabemos quien tuvo la culpa, no sabemos nada, así que, relajate y espera que voy a llamarla a ver si me lo coge.

- pues llama ya - Sango asintió y Miroku se levantó pasándose la mano por el pelo. Nervioso, fue hacia al baño a mojarse la cara. ¿dónde estaría su hermana?.

- vamos, coge el teléfono Kagome, por favor, cógelo - pedía mordiéndose el labio Sango mientras caminaba de un lado a otro por la habitación.

Mientras la castaña seguía llamando una y otra vez, la pelinegra dormía plácidamente, sin enterarse de nada. Sólo se le escuchaba balbucear un nombre, el del chico que amaba.

Inuyasha que no recibía la llamada de Sango, se tensaba más, se incorporó de la cama y farfulló un par de cosas mientras se dirigía al salón.

- Kagome, ¿dónde estas? - vio la carpeta de trabajo de su novia. Fue hacia allí y cogió un cuadernillo de uno de los alumnos de Kagome.

Cuando lo observó, una luz le vino entonces recordó.

El "amiguito" ese que tenía, ¿cómo se llamaba?, sarno...no, no, ese era el apodo que le puso. Kogu...Kougi...¡Kouga!.

A lo mejor él si sabía donde estaba Kagome. Al pensar eso, la sangre le hirvió, gruñó y apretando los puños, fue a buscar la agenda de teléfonos. Rezaba para que el número de la casa de ese chico estuviera apuntada.

-

De repente, el teléfono sonó, un par de ojos que mostraban preocupación, miraron el teléfono con esperanza.


HOla!!! hacía tiempo que no actualizaba, es verdad pero es que la musa no tocó a mi puerta xp, pero creo que voy a remontar (a ver si es verdad -_-u).

Muchas gracias por los que siguen leyendo msi historias, y muchisimas gracias a los que me mandan reviews, porque ayudan mucho, de verdad ^^

Athena_s, gracias a ti por seguir leyendola ^^; SARITZ, muchas gracias!! y bienvenida ^^, me alegra mucho que te guste, espero mejorar, y sí, el beso de Kouga es genial (nere sueña) gracias n_n ; Blossom012, waaaa gracias!! espero que algú día sea capaz de escribir una gran hsitoria, por ahora, intentaré mejorar, gracias! ^^ ; Ampis, hola!! si la verdad es que duré bastante jeje, pero ya estoy aquí wahahaha, un saludo, y gracias por seguir mirando mi fic, un beso n__n ; Yeray, gracias, me alegro que te haya gustado. Es cierto que se ve un poco raro el que se hayan besado asi de repente, pero Kagome tenía tantas cosas juntas, lo de Kikyo y eso, pues al ver el apoyo de Kouga, su dulzura, su lindura, su.. (ya esta nere ¬¬) ejem, y los sentimientos que tuvo en su pasado, todo eso se acumuló y explotó, dando así rienda suelta a ese beso lleno de ternura y desesperación. Después de soltarte este rollo xD muchas gracias por leer y comentar la historia ^^ ; Dark_yuki, jajaja pobre, q mala soy ò.o, pero ya regresé con un capi nuevo!, a ver si te gusta. Gracias por leer mi historia, a pesar de q fuera a las 4 de la mañana xD, eso me halaga, de verdad :). Y si, yo tb espero q me llegue inspiración, porque... no sé, noto los últimso capitulos... un poco sosos u_u, pero hay que seguri intentándolo ò.o ..xD. Muchas gracias! ^_^