Capítulo 12: Ante los pies de las escaleras que llevaban al Templo, aquel misterioso General, cuyo rostro no podía verse por aquel casco y la sombra que lo cubría, tenía la vista clavada en Ikki y Nelson, los cuales iban a dirigirse hasta allí para detener a Poseidon.
- Temo de que no podrán ver al Emperador Poseidon -Les negó el General, cortándoles el paso hacia el Templo- ¡Porque Dragón del Mar no se los permitirá!.
- Seas Dragón, deberías proteger un Pilar, ¿o no? Preguntó Ikki serio y sin perder el tiempo.
- Ja, no tengo que protegerlo más. -Respondió el misterioso personaje-.
- ¡¿Qué quieres decir?! Preguntó el Caballero de Fénix.
- Porque son los únicos Caballeros que han quedado ilesos en este Templo -Respondió a su segunda pregunta y comenzó abajar las escaleras para ir hacia ellos dos- al fondo del Mar. Son una ofensa y no quiero que sigan merodeando, Fénix y Capricornio. Continuó hablando Dragón Marino, mientras que Ikki y Nelson podía ver como se incrementaba el Cosmo del rival.
- Esta Cosmo-Energía ya la había sentido antes -Abrió el Fénix sus recuerdos de aquella fuerza, la cual resultaba tan familiar- No es la primera vez, no es la primera vez que siento esta Cosmo-Energía...horrible...poderosa. Ikki comenzó a temblar, lo mismo le pasó a Nelson, al verse cara a cara con el General Marino que ahora estaba a pocos centímetros de ellos.
- ¿Qué clase de Cosmo es este? Se preguntó aterrado el bravucón.
- ¿Qué sucede, "niños"? Parecen dos sapos sin esperanzas cuando son vistos por una serpiente -Les preguntó burlonamente Dragón Marino- Soy una persona tan compasiva que les apartará el miedo, acabaré con ustedes en un instante -Dijo, mostrando una sonrisa malvada a los dos personajes y se preparó para atacar- ¡TOMEN ESTO, FÉNIX Y CAPRICORNIO: "EXPLOSIÓN GALÁCTICA"!. Atacó a ambos con ese increíble poder, el cual destruyó con una gran fuerza, las corazas de Ikki y Nelson, para luego arrojarlos escaleras abajo hasta el suelo. Acto seguido, el General misterioso bajó las escaleras, aún con su Cosmo incrementándose.
Se detuvo a la mitad de la escalera, donde Ikki y Nelson había caído y destrozado parte de los peldaños, aún dando señales de vida, a pesar de aquel golpe tan rudo que habían recibido.
- No puedo creerlo, esta técnica no la conocía -Reconoció el peli azul en ese momento-. Este horrible no es Dragón, ¡Dime quién eres, maldito, dímelo! Ordenó respuestas a su nombre que no conocía, pero simplemente el rival no respondió a su pregunta, permaneció en silencio y el viento movía su capa blanca, pero finalmente, entretenido por el sufrimiento que les había causado, decidió hablar y responder a la pregunta que le habían hecho.
- Jajaja, ¿tanto quieren saberlo? -Preguntó con burla, Ikki alzó la mirada y pudo ver otra vez esa sonrisa malvada bajo la sombra del casco- Muy bien. Dijo y lentamente comenzó a retirarse su casco que le cubría la cabeza.
Una oleada de espanto y sorpresa invadió a Ikki y Nelson al ver quién era ese personaje misterioso.
- ¡No puede ser, no! Gritó Nelson.
- ¡Pero tú estabas muerto: El Caballero Dorado Géminis, Saga! Reconoció Ikki a aquel personaje, pero estaba equivocado, inmediatamente aquel rival de cabellos azules lanzó una risa.
- Jajaja. Río el peli azul.
- ¡Tú no puedes ser Saga, él está muerto! ¡¿Qué haces tú aquí?! Preguntó Ikki, alzando la mirada y la voz.
- ¿Saga dices? -Preguntó- ¿Cómo pudiste confundirme con mi estúpido hermano?. Preguntó irónico y burlón.
- ¿Qué dijiste? ¡¿Tu hermano?! Preguntó, por su parte, Ikki.
A su vez, Dipper y Mabel habían visto todo, ocultos tras las rocas.
- Dipper. Le señaló su gemela al castaño, quien tenía la mirada enamorada sobre aquel General Marino de Cabellos azules.
- Mabel. Dijo Dipper, respondiendo al llamado de ella, viéndola totalmente hechizada de amor por ese personaje.
- Es tan guapo. Suspiró ella, mientras que los corazones le aparecían flotando en el aire.
- ¡¿Quieres decir que tú...?! Volvió a lanzar otra pregunta el Fénix, sorprendido, en ese "interrogatorio"; pero se le adelantó.
- Así es, soy el hermano de Saga: Mi nombre es Kanon de Géminis. Dio finalmente su nombre, mientras que sus dos rivales se levantaban.
- El hermano de Saga, Kanon de Géminis. Dijo el peli azul.
- Jamás escuché que él hubiera tenido un hermano, esto es raro. Reconoció Nelson sobre ese misterio.
- Tienes razón, Nelson y como su estrella vigilante, ¡¿en verdad son gemelos?! Exigió respuestas Ikki y Kanon se les acercó más.
- Correcto, somos gemelos pero yo soy diferente a mi hermano -Comenzó a contarles la historia de aquellos dos hermanos- Saga siempre estuvo torturado entre dos partes, la buena y la mala, pero yo solo tengo una, la mala. Dijo, mostrando su verdadera naturaleza llena de maldad.
- Únicamente la mala. ¡¿Por qué estás trabajando para Poseidon?! ¡¿Deseas realizar la ambición de tu hermano que nunca consiguió?! Preguntó Ikki, furioso, a Kanon.
- ¡No más preguntas, Ave Fénix! ¡Acabaré con ustedes ahora! -Ordenó de que no hablaran más y alzó la mano izquierda, incrementando su Cosmo, ante el espanto de ambos rivales- Je, recuerdo que puedes regresar a la vida tantas veces quieras, como lo dice tu nombre, la famosa Ave Fénix. Entonces sería una pérdida de tiempo matarte ahora mismo, por lo tanto, los enviaré a otra Dimensión, Ave Fénix. Dijo Kanon.
- ¡Eso es imposible! Gritó Ikki junto con Nelson.
- Sí, a un lugar donde nunca podrán regresar. Mostró su poder.
- ¿Tú también utilizas la "Otra Dimensión" como tu hermano? Preguntó el Fénix.
- Ja, pues entiende que no intención de imitar a mi hermano. Respondió a su pregunta y comenzó a formar un Triángulo de energía ante los ojos de los dos rivales y también visto por Dipper y Mabel.
- ¡Ah! ¡¿Qué es ese Triángulo?! Preguntó Ikki ante semejante poder.
- ¡CAIGAN, FÉNIX Y CAPRICORNIO, LES LIBERARÉ DEL TIEMPO Y EL ESPACIO: "TRIÁNGULO DORADO"! -Exclamó Kanon, lanzando su ataque, el cual atrapó a los dos personajes, quienes gritaron de horror al caer en esa brecha de poder, todo siendo observado por Dipper y Mabel- Jajaja, hay un lugar llamado el "Triángulo Diabólico" en el Atlántico Norte, la gente le teme porque una vez que entras, no pueden salir. Se irán para siempre, Ave Fénix, ahora estás en la zona, sus cuerpos estarán vagando allí, ¡Eternamente! Dijo el peli azul y mientras que los dos desaparecían en aquel ataque, éste desapareció por completo.
Pronto, todo quedó en silencio.
- "Saga, no pudiste realizar nada con tu tibia actitud, ahora entenderás de lo que yo dije era correcto: Porque no solo controlaré la Tierra, sino que también regiré el Mar, jajajaja. ¡Jajajajaja!" Mostró sus verdaderos motivos y el proyecto de conquistar el Mundo, mientras que esa risa llena de maldad podía sentirse en el ambiente.
- Ese sujeto está loco. Dijo Dipper aterrado.
- Loco, pero guapo. Suspiró Mabel al verlo y tomó una fotografía de Kanon.
Por su parte, las Crystal Gems iban en camino hacia el Pilar del Océano Atlántico Sur, mientras que Shaina se encontraba enfrentando a Thetis de Sirena, en ese momento, una punzada de desaparición llamó la atención de la peli verde.
- "La Cosmo-Energía de alguien ha desaparecido otra vez. ¿Han muerto todos los Caballeros sin dejar destruido el Atlántico?" Se preguntó ella, mientras que se le acercaba la rubia danesa.
- ¿Quiénes serán ellas de ahí? Señaló Amatista, tras ver a las dos rivales quedar cara a cara, listas para otro enfrentamiento.
- No lo sé, pero no podemos perder tiempo, hay que ir a ese Pilar, rápido. Pidió Garnet y se pusieron en marcha.
A su vez, en las ruinas del Océano Antártico, Seiya y Bart recuperaron el conocimiento.
- ¿Dónde estoy? Recuerdo que estaba peleando con Kasa de Lymnades. -Recordó el castaño, alzando la mirada y contemplando la destrucción del Pilar del Océano Antártico.- "¿Ah? El Pilar ya no está, Athena" Se sorprendió de ver las ruinas y pronto recordó a Saori, quien seguía en el "Gran Soporte Principal", el cual ya estaba completamente tapado por las aguas y ella continuaba resistiendo con su Cosmo.
- Je, parece que todo está terminado, ¿verdad?. Seguramente Athena debe estar muerta en el agua en estos momentos. Dijo Thetis, sonriendo burlonamente hacia Shaina, mientras que por los pasos montañosos cruzaban las Crystal Gems.
Shaina no respondió e inmediatamente salió corriendo a toda velocidad hacia el Oeste.
- ¡¿Adónde vas, Shaina?! Preguntó la rubia danesa, persiguiéndola.
- ¡Qué pregunta tan tonta, llegaré hasta Poseidon y haré que salve a Athena! Respondió a su pregunta, mientras que iba hacia su destino.
Inmediatamente, Thetis saltó en el aire, cortando el paso a la peli verde.
- ¡Quítate de mi camino! Le ordenó ella.
Pero la rubia no obedeció, simplemente se quedó allí, bloqueando el paso.
- ¡Ahora verás: "GARRA DE TRUENO"! ¡PRUEBA MI FUERZA! Exclamó ella, lanzando su ataque, el cual arrojó a la chica de Dinamarca por los aires, ante la mirada de asombro de las Gems, quienes no daban crédito al increíble acto de poder de Shaina. Thetis cayó al suelo tras ser arrojada por los aires y su casco rojo también golpeó la superficie, mostrando sus cabellos rubios al descubierto. Acto seguido, la peli verde volvió a la carrera.
- Espera, Shaina -Pidió Thetis, temblando aún por el ataque recibido y la chica se detuvo- Mi Maestro, el Señor Julian ya no es más un Humano, así como Athena, él es un Dios ahora. ¿Cómo puedes pelear contra un Dios, Shaina? Que horrible debe ser recibir el castigo de un Dios. Le advirtió la rubia.
Después de escuchar las palabras de advertencia de Thetis de Sirena, Shaina ingresó en el Templo de Poseidon, a toda velocidad y con la misión de salvar a Athena.
- "Ahora que Seiya y los demás Caballeros están derrotados, soy la única que puede salvar a Athena. Tengo que salvarla por todos los medios o de lo contrario, no habrá esperanza para todo el Mundo" Pensó ella, temiendo el cruel destino que podría tener la peli violeta y lo mismo para la Humanidad. Pronto llegó a las puertas de donde estaría el Emperador de los Océanos.
Se detuvo y miró la gran entrada, en la cual podía apreciarse un gigantesco Tridente, símbolo de la autoridad del Emperador.
- "Al otro lado de la puerta, está el asiento de Poseidon. Poseidon fue originalmente el hijo de un Rey del negocio marino, él nunca tuvo ningún entrenamiento para combatir, podré acabar sola" Pensó ella e ingresó por la puerta a la Sala del Trono, la cual estaba a oscuras y comenzó a subir las escaleras hacia donde le estaba esperando el Emperador.
Pronto llegó al final de la misma y en lo alto estaba el trono, donde una figura ensombrecida permanecía sentida, para que luego se iluminara el Cosmos de ese personaje, revelando quién era.
- Poseidon. -Dijo Shaina, al estar cara a cara con él- Su Cosmo-Energía es incomparablemente poderosa, la única persona que tiene una Energía-Cosmo poderosa es Athena. Reconoció ella el poder al que estaba por enfrentarse.
Inmediatamente, el peli azul se dirigió a ella.
- ¿Quién eres tú? -Preguntó pero no obtuvo respuestas- ¡Contéstame! -Ordenó, elevando el tono de voz, pero Shaina no respondió. Acto seguido, un rayo azul dio contra la máscara de la peli verde, partiéndola a la mitad y revelando su rostro-
- "¡Agh! Siento una horrible Cosmo-Energía saliendo de su cuerpo, seguro que él es el Emperador del Mar. Julian Solo ahora es un verdadero Dios" Reconoció Shaina que las palabras que Thetis le había dicho eran de verdad.
- ¡Mujer, ¿también eres uno de los que intentan salvar a Athena?! Preguntó con ese tono de autoridad y severidad, el Emperador.
- ¡Así es, Poseidon, solo he venido hasta aquí para conseguir tu cabeza! Respondió ella a su pregunta y se lanzó al asalto.
- ¡Tonterías, ¿cómo te atreves a pelear en contra de un Dios?! Preguntó furioso por ese acto de blasfemia y volvió a lanzar todo un conjunto de rayos azules, los cuales dieron contra ella, paralizándola en el acto.
- No...puedo...moverme...Es una...sensación extraña. Dijo ella, sometida al poder del enemigo.
- ¡Vete de aquí, Mujer, este es el lugar menos indicado para ti! ¡Vete ya! Le pidió, tal vez en algún modo de compasión, el peli azul, pero Shaina no iba a acatar esa orden.
- He venido hasta aquí y no pienso irme, ¿cómo podría hacerlo sin ni siquiera regresarte un ataque? Se negó a marcharse y se preparó para lanzar su golpe.
- Morirías si no lo hicieras de esa manera. Dijo el Emperador al ver que Shaina alzaba su brazo izquierdo, a pesar del control que ejercía sobre ella, él simplemente se limitó a sonreír y otro ataque arrojó a Shaina hacia atrás.
- "¿Qué hay de malo? No puedo sentir ninguna fuerza en mí. No, no solo la fuerza, sino todo, todo está siendo succionado, así que esto es...Ahh, el poder de un Dios...Seiya" -Reconoció ella el poder de Poseidon, mientras que caía al suelo derrotada y las lágrimas caían de sus ojos- ¡SEIYA! Gritó ella y el mensaje llegó hacia el castaño y su Aprendiz.
- "Ah, ah, es la Cosmo-Energía de Shaina" Dijo, mientras que no podía ir hacia ella, lamentablemente e inmediatamente, tuvieron que seguir su camino hacia el siguiente Pilar.
Por su parte, en el Pilar del Océano Índico, Shiryu estaba recuperándose del golpe sufrido, Martin estaba aún allí, esperando a que despertara.
- ¡Maestro! Gritó el chico, acercándose para ayudarlo.
Shiryu se levantó y miró a ambos lados y a Martin.
- "Athena" Pensó él y se levantó.
- "Otra Cosmo-Energía está terminada en el Templo, hum, parece que Poseidon se logró librarse de ella está vez, jejeje. Los Caballeros de Athena están todos muertos ahora, igual que los Cinco Generales están muertos también, hasta aquí todo va como lo pensé" -Pensó triunfante Kanon, quien comenzó a caminar hacia el Templo, sabiendo que su plan, por el momento iba funcionando, hasta que una melodía familiar le sacó de sus pensamientos y se volteó, encontrándose al General Sorrento de Sirena, sentado en una de las rocas, tocando su bella pero letal flauta- Saren (Sorrento). Dijo él, viéndolo y el el General de cabellos lila dejó de toca su melodía.
- Dragón del Mar, ¿qué haces aquí? Deberías estar vigilando el Pilar del Norte. Dijo Sorrento, viendo que su compañero no estaba cumpliendo las órdenes del Emperador.
- Dos de los Caballeros los encontré tratando de entrar en el Templo del Emperador, así que tuve que acabar con ellos. Respondió a la pregunta de Sorrento.
Sorrento cerró los ojos y permaneció en silencio.
- Hemos acabado con todos los Caballeros que pretendían atacarnos, ahora la victoria le pertenece al Emperador Poseidon. Dijo, mostrando esa falsa victoria que le daba a su líder.
- No estoy muy seguro. Mostró su desconfianza el austriaco.
- ¡¿A qué te refieres?! Preguntó, cambiando de humor, Kanon.
- Nos hemos reunido entorno a la figura del Emperador Poseidon, cuya meta es destruir la Tierra, la cual está corrupta y sin esperanzas, para poder restablecer la utopía como en la Mitología, ya que la Tierra es para gente pura de corazón. Para ese propósito, tenemos que pasar por batallas, enfrentando a Seiya y a los otros Caballeros, que insisten en proteger la paz en la Tierra. Sin embargo, me pregunto si la batalla fue realmente la voluntad del Emperador Poseidon. Le explicó el motivo de los deseos del Monarca de los Mares, reconociendo que algo extraño había allí y ponía más a Kanon contra las cuerdas.
- ¡¿Qué dijiste?! Preguntó furioso de nuevo.
- Supongo que el Emperador tuviera que morir así como Athena en la batalla, el que esté conspirando para controlar a la Tierra y el Mar, mataría a dos pájaros de una pedrada, lo cual sería lo más lógico, ¿cierto?. No podemos permitirlo. Siguió explicándole todo y aumentaba más el enojo del peli azul.
- Saren, ¿de qué estás hablando? Quiso saber Kanon, mientras que ocultaba su enojo.
- Dragón del Mar, dime quién eres realmente. -Preguntó Sorrento pero Kanon no respondió, simplemente se escuchaba el viento en la zona- ¿Has sido el Comandante de esta batalla en nombre del Emperador?, ahora tengo esa duda. ¿No eras tú quien empezó esta batalla con la resucitación de Poseidon?. Preguntó Sorrento con un tono de duda y serenidad, Kanon se acercó a él y habló.
- Escucha, Saren, deja de hablar ahora o esto te va a pesar. -Le ordenó bastante severo el peli azul, en la vista del General austriaco pudo verse la maldad que llevaba dentro el gemelo de Saga. En ese momento, algo extraño se sintió en el ambiente- ¿Qué será esa Cosmo-Energía?. Preguntó.
- Una horrible Cosmo-Energía se dirige hacia los Atlánticos Norte y Sur. Detalló Sorrento y Kanon dio unos pasos hacia adelante.
- ¡No, no puede ser, todos los Caballeros deben estar muertos ahora! Exclamó el peli azul, viendo que ahora se estaba poniendo más complicada la situación.
Dirigió su mirada hacia Sorrento.
- Saren, hablaré contigo más tarde. Regresa a tu Pilar ahora. Le ordenó Kanon, mientras que la mirada del peli lila temblaba al escuchar las palabras del General Marino.
A su vez, el agua seguía cayendo sobre Athena, mientras que ella resistía todavía, esperando que sus Caballeros pudieran llegar y rescatarla.
Shun y los Hermanos Flanders estaban en las escaleras de ascenso hacia el siguiente Pilar, al cual llegaron rápidamente.
- "Este es el Pilar del Atlántico del Sur, pero...¿dónde está el General que vigila este Pilar?" Pensó para sus adentros Shun, cuando en ese momento, escuchó una melodía que lo sacó de sus pensamientos.
Detrás de las columnas, subiendo las escaleras, se hallaba tocando aquel instrumento bello pero letal, el General Sorrento de Sirena.
- ¡Ahí está! Señaló Rod al rival, quien se dio la vuelta, observándolos con sus ojos color violeta y estando de pie a los pies de las escaleras.
- Tú eres Sorrento de Sirena, no puedo creerlo, creí que habías muerto con Siegfried. Recordó Shun el nombre del peli lila, quien pensaron que había caído junto con el Dios Guerrero de Asgard.
- Jejeje. Se río Sorrento y Shun hizo un viaje hacia los recuerdos suyos.
Flashbacks: Él y sus Aprendices en Asgard, estando en el suelo tras el combate contra el Dios Guerrero Siegfried de Doble Alfa, vio cuando éste se sacrificaba, llevándose al General Marino hacia el Espacio, donde ambos morirían, pero ese sacrifico que había hecho el rubio era por la Gobernante Hilda de Polaris, a quien amaba con toda pasión y no podía permitir que ni ella ni Asgard cayeran en la desgracia.
- "No te culpo, los que observaron desde la Tierra, pensaron que morí" Le dijo Sorrento a ellos.
Desde el Espacio, ya los dos había cruzado la barrera se acercaban hacia su destino.
- Estoy satisfecho que de que pueda llevarte conmigo al Otro Mundo, Sorrento de Siren. Dijo Siegfried, ejerciendo un gran control sobre su rival, sin dejarlo escapar.
- ¡Déjate de tonterías! ¡Vámonos, Siegfried! Le ordenó de que lo soltara, pero el rubio no lo iba a hacer. Por desgracia, Sorrento guardaba un as bajo la manga, tomó la forma de una Sirena, mostrando su verdadera cara tras la máscara, aterrorizando a Siegfried, acto seguido liberó su mano del pecho de su rival y tomó su flauta, hipnotizando al rubio, quien finalmente lo soltó y se arrojó al Espacio, volviendo a la Tierra.
- ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! Se escuchó el grito del Dios Guerrero, quien seguía su camino hasta el Cielo donde sus amigos lo estaban esperando.
- Adiós, Siegfried. Se despidió del rubio, el General Marino, viéndolo llegar a su destino pero sin él.
Fin del Flashback: - Estoy seguro que fue una batalla de vida o muerte. Reconoció el austriaco los riesgos de aquel combate.
- Ahora entendemos. Dijo Shun serio y con sus Aprendices listos.
- Estoy asombrado de sus fuerzas, han venido hasta aquí con todas esas heridas, pero temo que no tendrán más energía para pelear, están casi muertos y no estoy interesado en pelear con ustedes. Reconoció Sorrento la valentía y fuerza de sus rivales, tras haber bajado las escaleras.
Shun y los suyos se prepararon.
- Ahora, retírense. Les pidió como orden.
- ¡No seas tonto, nuestra batalla aún no termina, mientras uno de nosotros esté vivo, pelearemos hasta que estemos muertos! -Exclamó Shun, mientras que las Cadenas se preparaban- No podemos para la pelea hasta que salvemos a Athena y a la Tierra. Dijo el peli verde.
Y de ahí, lanzaron la ofensiva.
- ¡¿Estás listo, Saren?! ¡"CADENA DE ANDRÓMEDA"! Le gritó Shun y los tres lanzaron su ataque contra el peli lila.
Pero el General Marino formó una burbuja de bronce, la cual le protegió del ataque y devolvió el mismo a sus rivales, quienes cayeron al piso.
- Se los diré una vez más: Ya no les queda energías, si no quieren morir, váyanse de aquí ahora. Les dio su consejo.
- Ya te lo hemos dicho...mientras estemos vivos, no nos podemos rendir. -Le hizo recordar Shun sus palabras-.
- Entiendo, ya que insisten tanto en morir, escucharán la "Tonada de la Muerte". -Les dijo, mientras que preparaba su flauta- La "Sinfonía de Muerte Final". Sentenció y comenzó a tocar aquella bella pero letal melodía, la cual comenzaba a entrar en la cabeza de los tres Caballeros.
- ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, no, aléjense, aléjense! Pedía Todd, mientras que era atormentado por aquellas representaciones de Sirenas, las cuales eran horribles criaturas de pesadilla.
- ¡Todd, hermano, resis...ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! Pidió Rod, pero también cayó víctima de aquella canción.
- ¡Niños, no! ¡No deben, no deben oír esta tonada! -Gritó Shun, tratando de ayudarlos, pero no podía hacer nada al respecto-.
- Es inútil, aunque se cubran los oídos, esta tonada llegará hasta sus cerebros y los matará. Les dijo Sorrento a ellos, quien ya estaba a punto de matarlos, pero de golpe, una bella canción, diferente y tranquilizadora, se empezó a escuchar en el ambiente, lo cual llevó al General Marino a detenerse.
Hasta el propio Sorrento se detuvo, su canción letal llevaba a que todos los que lo desafiaran, cayeran víctimas de su poder, incluso llegó su música hasta el grupo de Mordecai y Rigby, quienes habían ido a destruir el Pilar del Pacífico Norte, pero al encontrarse con que éste había sido destruido, ellos se dirigieron hacia el Pilar del Atlántico Sur, el próximo al que debían derribar en lo inmediato.
- Dios, esa música, nos volvió locos. Dijo Rigby, levantándose del suelo junto con Eileen.
- No cabe duda, Sorrento de Sirena se ha enfrentado a alguien, a un Guerrero de Athena, será mejor ir y ayudarlo. Pidió Skips y ellos asintieron.
- Nosotros ya le tenemos una sorpresa a Sorrento. Dijo Mordecai, mientras que tomaba su guitarra y lo mismo hizo Rigby.
- ¿Qué es eso? ¿Qué es esa tonada? -Se preguntó el austriaco, mientras que dirigía su mirada hacia el Norte, al "Gran Soporte Principal"- Athena, Athena está cantando. Reconoció Sorrento el canto de la Diosa, mientras que era atraído por ella.
Saori estaba cantando, había abierto los ojos y su canción hipnotizaba a todos los que combatían, inclusive a los civiles que se habían unido a la Guerra Santa, todo el Cielo Marino se cubrió de un color rosa, reflejado por el canto de la Diosa.
- Esa canción, es tan hermosa. Dijo Steven asombrado, mientras que Connie, también atraída por la misma, le tomaba de la mano al joven.
El propio Sorrento no lo podía creer, con la mirada hacia el "Gran Soporte Principal", no podía despegarse de la misma.
- "Athena está cantando, más que una canción, es una plegaria. Probablemente estoy escuchando su Cosmo-Energía que se ha transformado en una tonada, pero no puedo entender por qué no me hace sentir asustado o arrumado, es confortable, no es molesto y hasta siento adoración" -Reconoció el austriaco y se levantaron Shun y los suyos- Parece que les ha salvado la canción de Athena, pero su destino ha cambiado, debo liquidarlos, Andrómeda y compañía. Perdóname. Dijo Sorrento, mientras que se preparaba para el enfrentamiento.
- "Alguien ha entrado en el Templo de Poseidon otra vez. ¿Pero qué es esta Cosmo-Energía tan ofensiva? No puedo saber de quién es, pero es una Cosmo-Energía muy fuerte. Uno de los Caballeros debe de estar aquí." Dijo para sus adentros Kanon.
Seiya y Bart avanzaban a pasos lentos y temblorosos, pero a su vez decididos, a los pies del Trono del Emperador, quien dirigió su mirada hacia ellos, tan débiles y fatigados, pero reconocía ese espíritu de lucha de ambos.
Comenzaron a subir las escaleras y finalmente llegarán hasta él.
- ¿Estará aquí Poseidon? -Se preguntó Seiya y con la vista nublada por momentos, pudo ver a Shaina en el suelo- ¡Oh, Shaina! -Gritó el castaño y con Bart se arrodillaron para ver cómo estaba, mientras que Poseidon los observaba desde el trono-. ¡Shaina! ¡Shaina, ¿estás bien?! Le trató de llamar pero no reaccionaba.
- ¡Shaina, no...Por favor, no!. Pidió Bart, angustiado por ella.
- ¡Shaina, por favor, contéstame, por favor! Le trató de reanimar Seiya pero no surtía efecto, en ese momento, una pequeña luz iluminó el sitio, para luego crecer y revelar a la figura del trono.
- Ese es...Poseidon. Reconoció Seiya al rival.
- Así es, Seiya y Bart, Athena está en punto esencial de la supervivencia. Les dijo el Emperador.
- ¿La Princesa Saori? Preguntó el castaño, dirigiéndose hacia él.
- ¡NO TE MUEVAS! -Ordenó de que se detuviera y éste acató.- Ya es muy tarde, está lleno de agua ahora; la oí cantando hace un momento, pero también se detuvo. Dijo, volteándose y mirando al "Gran Soporte Principal".
- No digas tonterías. Dijo Seiya.
- Probablemente fue la última plegaria de Athena, ahora, ya no tienes a nadie a quien proteger, así que, ¡retírense! Les ordenó de nuevo el Emperador.
- No bromees, porque la Princesa Saori, quiero Athena, pasó por las penurias de las 12 Casas, Asgard y al Mundo del Hielo, ella sobrevivió a todo, estoy seguro de que ella vive y vamos a salvarla. Se negó a irse el castaño, mientras que daba unos pasos hacia él.
- Ya lo escuchaste, así que apártate de nuestro camino, Poseidon, te lo advertimos, si no lo haces, te lo obligaremos. Amenazó Bart al Emperador y entonces incrementaron sus fuerzas.
- No importa si tenemos que morir en el intento, vamos a acabar contigo, ¡Prepárate! Se prepararon para la batalla.
- Es inútil, nunca podrás herirme porque soy un Dios, se los advierto. Trató de advertirles.
- ¡Estás loco, toma esto! Gritó Seiya y lo atacaron, pero les devolvió la ofensiva.
Terminaron cayendo por las escaleras tras la explosión.
- "No puedo creerlo, mi "Meteoro" se está regresando en contra nuestro" Se dijo para sus adentros el castaño.
- Les he dicho que soy un Dios. Volvió a decirles el Emperador.
- ¡¿Qué?! Preguntaron ambos, levantándose.
- Cualquiera que se atreva a pelear en contra de un Dios, será castigado, el poder en contra un Dios, se regresará en contra suya. Señaló lo que pasaba si alguien se lo enfrentaba a Poseidon. Seiya y Bart volvieron a subir, aún con el golpe recibido, donde los estaba esperando el rival.
- No digas eso. Se negó a creerse lo que les estaba diciendo.
- ¡Qué mal perdedor que son! ¡¿Van a pelear conmigo otra vez?! Preguntó molesto el peli azul, cuando de golpe, la Armadura de los dos Caballeros se volvió dorada.
- ¿Cómo podría rendirme? Ves estas Armaduras que llevamos puesta, volvió a la vida gracias con la sangre de los Caballeros Dorados, no podemos rendirnos ahora, porque sino ellos nos despreciarían. Tenemos que seguir luchando...aunque caigamos. Dijo Seiya con Bart, todavía listos para combatir y avanzaron hacia el rival.
- Esas débiles armaduras parecen ser una obligación, ¡se las quitaré entonces! Dijo el Emperador Poseidon y con su poder destruyó las dos Armaduras de Seiya y Bart, dejándolos sin protección.
- "Mi Armadura ha sido tan poderosa como la de los Caballeros Dorados, nunca había tenido ni siquiera una rasgadura, sino de lo contrario, moriremos" Pensó el castaño y comenzó a diseñar un plan.
- ¡Serán los siguientes, Seiya y Bart, sus cuerpos se extinguirán ahora! Proclamó Poseidon su orden y sus ojos comenzaron a brillar, dando otro golpe contra ellos pero en ese momento, Shiryu y Martin aparecieron de golpe, evitando el ataque.
- ¡¿Y ustedes, quiénes son?! Ordenó que dieran sus nombres al Dragón y al Intelectual.
- Soy el Caballero Dragón Shiryu. Se presentó el Oriental.
- Y yo soy el Caballero de Capricornio Martin. Añadió el chico que portaba la Excalibur, en ese momento, Seiya y Bart cayeron al piso.
- Shiryu, Martin. Dijeron ambos.
- Seiya, Bart, no les dejaremos morir solos. Dio su palabra de luchar contra el Emperador, quien no emitió ningún sonido pero una sonrisa se dibujó en su rostro.
Animados por Saori, los Caballeros que aún seguían allí continuaron con su avance hacia los últimos Pilares, ya faltaba poco para rescatarla a ella de las garras de Poseidon, solo necesitaban terminar la misión que se habían encomendado.
Hyoga con Allison, después de recibir la ayuda de Star y Marco, los cuales continuaron para el Pilar del Atlántico Sur, tomaron caminos diferentes el ruso y su Aprendiz, subiendo los peldaños de las escaleras.
- "Seiya, Bart, allá vamos" Dio su palabra el rubio de ir a ayudarlos.
La lluvia seguía cayendo por todo el Mundo, en especial en Atenas, Grecia, donde Mu de Aries y Aioria de Leo, donde el primero tenía los ojos humedecidos por las lágrimas, cuando en ese momento, otros tres Caballeros aparecieron en escena.
- Milo y Aldebaran. Dijo el castaño.
- Shaka. Señaló al Caballero de la Casa de Virgo, el peli lila.
- Sí Aioria y yo nos unimos a su lucha, podemos derrotar a los Siete Generales fácilmente, así Seiya y los otros Caballeros no tendrán por qué morir, deberías de saber eso, Mu. -Le dijo Milo de Escorpio al Caballero de la Casa de Aries- ¿Por qué no podemos hacer eso? ¿Qué es lo que está pensando el Maestro? Dímelo. Pidió saber el Caballero pero Mu no respondió.
A su vez, en las Cascadas, el Maestro Dohko abrió los ojos.
Volviendo al Salón del Trono, Shiryu y Martin se lanzaron contra el Emperador Poseidon, pero ambos fueron rechazados en sus ataques, ya que el Monarca de los Mares era muy fuerte y con su gran poder, los arrojó con violencia contra el suelo.
- Shiryu, Martin, han usado toda su energía y ahora están acabados. ¿Cómo se atreven a venir solos para ayudarlos?. Le preguntó Poseidon, viendo que ya los había derrotado.
- No están solos. Nosotros también estamos aquí, Poseidon. Dijo Hyoga, quien entró en escena con Allison.
- ¡Hyoga, Allison! Exclamaron los dos Caballeros al ver a sus amigos allí y el Emperador dobló la mirada hacia los nuevos enemigos.
Enseguida, el rubio se arrodilló en el piso donde habían caído Seiya y Bart, viendo que aún estaban vivos, se dirigió al Oriental y su Aprendiz.
- Shiryu, Martin, si morimos, lo haremos juntos. Les dijo, mientras que incrementaban ambos sus poderes.
- Ja, dijeron que morirían juntos, así que dejaré que ustedes que puedan partir al Otra Mundo Feliz: ¡Muy bien, dejaré que ustedes seis mueran juntos! Exclamó Poseidon y volvió a lanzar su ataque contra ellos.
- ¡Cuidado, Hyoga, Allison! Alertó Shiryu, yendo a proteger a sus amigos con la ayuda de Martin, los cuales utilizando el Escudo del Dragón y la Espada Excalibur, detuvieron el golpe de Poseidon.
- Shiryu, el Cosmo de Poseidon está desgarrando nuestras armaduras, siento que nuestros cuerpos se harán pedazos. Advirtió Hyoga a sus amigos.
- Realmente es un Dios, el Escudo del Dragón, el Escudo que volvió a la vida con la Sangre de los Caballeros Dorados se esta desgarrando. Reconoció Shiryu el temible poder del adversario. Ellos trataron de mantener la defensa, pero el golpe fue tal que no solo destruyó el Escudo de Shiryu, sino que también desgarró las armaduras de aquellos Guerreros, elevándolos por los aires.
Pero en ese momento, otra vez la canción de Athena se hizo escuchar en el Templo, deteniendo al Emperador, quien se dirigió con la vista al "Gran Soporte Principal".
- "Athena, creo que escuché otra vez su plegaria" -Dijo pensativamente y caminó hacia el monumento- ¡¿ASÍ QUE TODAVÍA NO MUERES, ATHENA?! -Preguntó elevando la voz.- Te dejaré orar hasta el último momento por consideración a los moribundos de la Tierra y por los Caballeros que trataron de salvarte, arriesgando sus vidas, te dejaré dormir en paz, Athena. Dio su palabra, cuando en ese momento, Seiya y Bart, cubiertos por la energía del Cosmo, avanzaron hacia él.
- Seiya...Bart. Dijeron Shaina, Shiryu, Hyoga y sus amigos, quienes estaban heridos, para Poseidon iba a ser un juego fácil, un golpe mortal más y los eliminaría por completo a ambos.
- Apártate de nuestro camino, Poseidon, te dije que salvaría a Athena, no importa cómo. Le ordenó Seiya al Emperador.
- Me ofenden -Dijo, lanzando su mirada autoritaria a ellos- Distingo el fuego de sus vidas latiendo débilmente, ustedes que están luchando contra la muerte, los desapareceré del Mundo. Ahora váyanse. Juró Poseidon en eliminarlos y volvió a ordenar a ellos que se fueran del Templo.
- No puedo permanecer más aquí sin hacer nada. Iré y me uniré a los Caballeros. Dijo Aioria de Leo, quien bajó las escaleras, estando decidido en ayudar a sus amigos.
- Aioria, ¿cuántas veces tengo que decírtelo? Si no cambias ese modo de pensar, tendré que matarte por revelarte contra Athena, serías un vil traidor. Le amenazó Mu de que volviera al puesto donde estaba.
- ¿Escuché bien? ¿Dijiste que me matarías? -Preguntó sin importancia a las amenazas-.
- No quiero, pero tendría que hacerlo. Reconoció las órdenes el peli lila.
- ¡Mu! ¡Basta, Señores! ¿Qué obtendrán de pelear entre Caballeros? Tenemos la obligación de hacer algo o de lo contrario Athena y todos los Caballeros estarán muertos. Todos nos hemos reunido aquí para pelear con todo nuestro poder y salvar a Athena, ¿no es cierto, Caballeros?. Se interpuso y preguntó Milo de Escorpio, nadie respondió hasta que una luz dorada apareció en la zona, llamando su atención.
- Pero, ¿qué?...Preguntó asombrado Aioria y vieron la dirección de aquella luz.
- Viene de la Casa de Sagitario. Me pregunto si se dirige para salvar a los Caballeros. Dijo Mu.
- Mu, parece que ni el Maestro con todo su increíble poder pudo detener a mi hermano Aiorios. Reconoció Aioria el poder que iba desde la Casa de Sagitario hacia el Norte.
- "Aiorios, gracias, por favor salva a los Caballeros que nosotros no podemos salir del refugio" Rezó Mu a aquella luz.
- "No puedo creerlo, una Cosmo-Energía se está acercando al Templo, debo detenerla, de lo contrario no podré llevar a cabo mi plan si dejo que Poseidon enloquezca más" -Pensó Kanon, aterrado de lo que podría pasar y se preparó para partir para detener ese Cosmo- "Pero si abandono el Pilar del Atlántico Norte, este será destruido. Estoy seguro que el que tiene esa Cosmo-Energía lo haré. ¡¿Quién será?!". Se preguntó sobre el responsable de ese poder, mientras que en el Templo de Poseidon se iluminaba todo con el color dorado.
En el Cielo se pudo ver aquella luz, la cual Poseidon se cubrió, ya que era muy brillante y fuerte, pero para Seiya y Bart no, era un regalo enviado para ayudarles a combatir al Emperador.
- Ahí está. Señaló Seiya.
- Aiorios. Dijo Shaina el nombre del Caballero.
- Es la Armadura de Sagitario. Mencionó Shiryu.
- El alma de Aiorios ha venido a ayudarnos. Agregó Hyoga, mientras que la Armadura descendía hacia el centro del Templo. Allí estaba la antigua Armadura de Sagitario, la que en su pasado utilizó el Caballero Aiorios, salvador de la infanta Athena, quien iba a ser asesinada cuando era una pequeña niña, a manos del traidor de Saga, quien controlaba a los Caballeros Dorados. Pero gracias al heroico sacrificio del hermano mayor de Aioria, puedo ser salvada de una horrible muerte, ahora esa Armadura venía en ayuda de ellos, desarmándose y uniéndose a Seiya y Bart, todo ante la vista de Poseidon, quien se cubría de la fuerte luz segadora, la cual comenzó a desaparecer de a poco.
A su vez, en el Pilar del Atlántico Sur, un chasquido metálico resonó en el ambiente, siendo las Cadenas de Shun y sus Aprendices, las cuales resistían al ataque de la Flauta Mágica de Sorrento.
- A diferencia de sus miradas pura e inocente, ustedes son unos rudos, un mal perdedor. Les dijo serio el austriaco, mientras que trataba de derribar a sus enemigos.
- Escucha, no quiero morir ni retirarme...todo lo que queremos es ¡Salvar a Athena! Exclamó Shun con los Hermanos Flanders, los tres agarraron a Sorrento de su brazo y lo lanzaron por el aire con mucha fuerza, pero antes de golpear el suelo, éste pegó un salto en el aire y voló en picada contra ellos, golpeándolos fuerte con su instrumento musical, el cual los inmovilizó y de ahí, corrió hacia ellos a toda velocidad, volviendo a utilizar su flauta, con la cual los golpeó con más fuerza en el estómago.
- Ahora ya no tengo tiempo para seguir jugando con ustedes. ¿Por qué siento esta extraña Cosmo-Energía que está dentro del Templo de Poseidon? -Les dijo, para luego levantarse tras haberlos atacado y preguntado sobre la presencia de esa fuerza en el lugar nombrado- Algo debe de haber pasado cerca de él. Debo llegar hasta donde está el Emperador ahora mismo. Teorizó su idea y se dirigió a las escaleras que lo llevarían al Templo, para averiguar lo que estaba ocurriendo.
Pero los pasos de Sorrento se detuvieron antes de que llegara a las escaleras.
- No debo esperar más. -Dijo y se dio la vuelta, para observar a sus tres rivales levantarse, listo para tocar su flauta de nuevo.-
- ¡"DEFENSA RODANTE"! Exclamaron Shun y los Hermanos, mientras que las Cadenas formando un tornado de defensa.
- Que tontos que son, las Cadenas no son rivales para mi Flauta, la "Tonada" no atacará a tu cuerpo pero si a sus mentes. Advirtió bastante tranquilo Sorrento del peligro al que estaban metidos ahora sus tres enemigos.
- Escucho sonidos viajando por el aire, así que si las Cadenas bloquean al aire con sus giros, la "Tonada" no nos alcanzará. ¡No nos vamos a dar por vencido tan fácilmente! Respondieron a sus amenazas.
- No sé acerca de eso. Negó conocer acerca de lo dicho, Sorrento, quien apretó los botones de su Flauta.
- ¡¿Qué dijiste?! Preguntaron el peli verde y los suyos.
- Mi flauta no es así de simple, tendré que acabar con ustedes: La "Sinfonía de la Muerte Final". Dio su sentencia Sorrento y comenzó a tocar su instrumento musical.
A pesar de que habían resistido, las palabras del General Marino eran ciertas, la música logró traspasar sus defensas y los derribó fácilmente, no había forma de escapar o evadirla, era una bella melodía pero tenía su lado oscuro, el control que ejercía sobre ellos, esas escenas de terror representadas por aquellas criaturas, ahora eran de pesadilla, las cuales los atormentaban en vida y despiertos.
- La "Tonada" que sale de mi flauta, llega a sus cerebros directamente, no a sus oídos. Les dijo Sorrento, deteniéndose por unos momentos.
- Mi Cosmo-Energía. Dijo Shun sin fuerzas.
- No sé cómo se atreven a conspirar contra Poseidon para establecer la utopía, es hora de que mueran. Volvió a llevarse la flauta a sus labios, volviendo a tocarla de nuevo.
- ¡ELEVA TU PODER, COSMO-ENERGÍA! Gritó Shun, incrementando su fuerza con los Flanders.
- ¿Eh? ¿Qué es eso? Se preguntó Sorrento, deteniendo su "concierto".
- Esto es el "Vapor Nebuloso". Caballero, ahora has quedado inmovilizado. Le advirtió ahora Shun, pero eso no afectó al General Marino.
- No digan tonterías. -Ordenó de que se callaran, pero su cuerpo no le respondía al querer volver a tocar la flauta- No puedo controlarme...No...no puedo. Reconoció de golpe Sorrento, mientras que atrás del Pilar, llegaban Mordecai y Rigby junto a sus amigos.
- Tampoco puedes tocar al Flauta, por lo tanto, ¡acabaremos contigo! Se prepararon Shun y los demás para atacar, mientras que Sorrento trataba de volver a dominar su cuerpo y la Flauta.
- No digan tonterías, tocaré mi flauta una vez más y su fin habrá llegado. Volvió a advertirles.
- Detente, Sorrento de Sirena, el "Vapor" puede cambiar de acuerdo a cada uno de tus movimientos. Trató de avisarle Shun.
- Pero...¿qué rayos es esto?. Preguntó sorprendido y totalmente inmovilizado.
- Y al final se convertirá en una "Tormenta" y matará al enemigo. Pero mi deseo no es matarte, sino el de salvar a Athena, así que ríndete ahora, si lo haces, te perdonaremos. El peli verde trató de evitar pelear contra el General Marino, su único objetivo era destruir el Pilar del Atlántico Sur, no quería que se repitiera el mismo error con Io de Escila, pero en el corazón de Sorrento aún persistía la lucha.
- Que tontos que son, Sorrento, el Guardián del Atlántico Sur nunca se rendiría. Mírense así mismo, son ustedes quienes están muriendo, si toco ahora, definitivamente estarán muertos, no importa por cuánto eleven el "Vapor" no me detendré en tocar hasta el fin. Volvió a negarse a rendirse y volvió a tocar su instrumento.
- ¡No, no queremos acabar contigo, Sorrento, no eres una mala persona, créeme! Trató Shun de hacerle entrar en razón, el General Marino se detuvo unos instantes y miró a sus rivales.
- ¡¿Qué?! Parecía que había surtido efecto sus palabras.
- Los hombres malos nunca tocarían tan bellamente la flauta, la "Melodía" conmueve a cualquiera que la escuche, puedes hacer esos sonidos porque eres un hombre de mente realmente bella. ¡Compréndelo!. Shun le habló con razonamiento, intentando una vez más hacerlo entrar en razón, de que dejara la batalla, no merecía morir una persona así en una guerra tan injusta y maquinada por uno de los propios Generales Marinos, tal vez podría tener suerte esta vez.
- Vaya, nunca creí que alguien dijera cosas tan bellas acerca de mi persona. Quedó sorprendido por aquellos halagos.
- No, por favor, Saren. Rogó Shun de que se detuviera.
- Ahora escucharás hasta el sufrir máximo y todo estará terminado. No habían logrado en convencerlo, el peli lila se llevó los labios hacia su flauta una vez más, listo para tocar su canción de la Muerte.
- ¡Basta ya, Caballero Sorrento, estamos peleando por la Justicia, si, en realidad no me gustaría pelear por nada! Gritó Shun, mientras que el rival empezó a preparar su melodía.
- ¡Sorrento, por favor, escucha a nuestro Maestro, te está hablando con el corazón, no queremos que mueras, trata de reaccionar, abre los ojos! Le rogaron los Hermanos Flanders.
- "Clímax Final". Dijo, nombrando a su ataque.
- ¡SAREN, "TORMENTA NEBULOSA"! Ya no había opción, Shun y los suyos atacaron a Sorrento, el ataque de la "Tormenta Nebulosa" envolvió al peli lila, el cual fue levantado por los aires ante su gran sorpresa.
- ¡Agh, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! Se escuchó el grito de terror de Sorrento, siendo levantado por los aires por ese tornado, mientras que a su vez, Mordecai y su banda llegaban al Pilar del Atlántico Sur.
El cuerpo del austriaco golpeó con fuerza el centro del Pilar, mientras que se deslizaba y caía hacia el suelo junto con su flauta, ambos golpearon la superficie, donde a su vez llegó Kiki con el cofre de la Armadura de Libra.
- A...¡Andrómeda! ¡Shun, ¿qué hacemos ahora?!. Dijo el pelirrojo, dirigiéndose hacia el peli verde y sus Aprendices, los cuales yacían inconscientes, a los cuales trató de despertar hasta que lo logró.
- Kiki...definitivamente...debemos destruir...el Pilar del Atlántico de Sur. Respondió a sus llamados y se levantaron del suelo.
- Oh, correcto. Lo haremos. Dijo el chico y depositó el cofre.
Éste emitió una fuerte luz dorada y comenzó a abrirse.
A su vez, Sorrento había recuperado la consciencia pero se vio rodeado por Mordecai y sus amigos, quienes le cortaron el paso.
- ¿Así que has vuelto, traidor? Le preguntó, aún estando herido y tomó la flauta.
- Hemos venido a detener a Poseidon, ¿dónde está ese malvado? Preguntó Mordecai, pero ese insulto fue una blasfemia contra el Emperador.
- Por esa ofensa les haré pagar. Les dijo, mientras que se preparaba para tocar su flauta.
- Eso ya lo veremos, ¿quieres una batalla musical? Entonces te la vamos a dar. Señaló Rigby, tomando su guitarra.
- ¡Chicos, ¿qué hacen?! ¡¿Están locos?! Preguntó aterrado Skips al ver que iban a enfrentarse al General Marino.
- Ustedes vayan y destruyan el Pilar, nosotros lo vamos a detener todo el tiempo posible. Les ordenó Mordecai.
- Mordecai...Se asombró Benson.
- ¡¿Qué esperan?! ¡Váyanse, ya! Les pidió el Arrendajo azul.
- Sí, tienen razón, ¡Andando! Ordenó Musculoso y se pusieron en marcha.
- Cuídate, Mordecai. Le pidió Nube y lo besó en los labios.
- Lo mismo tú, Rigby, pateen el trasero de Poseidon cuando hayan vencido al General Sorrento. Deseó lo mejor Eileen para su novio mapache, a quien también besó en los labios, para luego dirigirse con los demás al Pilar.
Ambos amigos quedaron solos ante el peli lila, quien tomó su Flauta, dispuesto a atacar a los que se estaban dirigiendo hacia el Pilar suyo.
- ¡Les haré pagar caro: "Sinfonía de la Muerte"! Exclamó Sorrento, listo para tocar su instrumento letal, pero en ese momento, un fuerte acorde de guitarras llamó su atención.
- Esto es entre tú y nosotros. Le hizo recordar Mordecai.
- Sí, pagarán muy caro por habernos destruido nuestro hogar. Agregó Rigby.
- Bien, ¿Quieren una batalla musical, Caballeros? Entonces así será. Aceptó la oferta de ellos y se dirigió a sus rivales.
Los dos amigos tomaron sus guitarras y se sacaron sus Armaduras negras que se habían hecho, mostrando las camisetas que decían el nombre de la banda: "Mordecai y los Rigbys", los pantalones negros, zapatos del mismo color y lo mismo las chaquetas (camperas), tomaron sus púas y se prepararon.
- ¿Listo, Sorrento de Sirena? Preguntó Mordecai al peli lila.
- Soy todo oídos. Respondió a su pregunta y acercó sus labios a su Flauta.
- Hoy sentirás el poder del Rock and Roll sobre tu música letal. Agregó Rigby.
- ¡Muy bien! Admiro su valentía -Les dijo antes de empezar, halagando su forma de combatirlo- ¡COMENCEMOS! Dijeron los tres a la vez y comenzaron con la batalla musical.
- Es aquí. Señaló Dipper al ver que estaba con Mabel llegando al Pilar del Atlántico Norte, cuando en ese momento, se encontraron con el grupo de Stan y Ford.
- ¡Niños! Se escuchó la voz del pariente de ellos, quien fue corriendo para el encuentro.
- ¡Tío Stan, amigos! Se alegraron ellos de verlos, pero la alegría duró poco, ya que en ese momento, se sintió la presencia del General Marino que custodiaba el Pilar.
- ¿Quién será? Se preguntó Wendy.
- Pase lo que pase, nosotros lo enfrentaremos, ¿sí? Les pidió Mabel a ellos, quienes, a pesar de que se negaron, tuvieron que acatar las órdenes de los Gemelos.
- Tengan mucho cuidado. Les pidió Stan, mientras que veían bajar por las escaleras al Guardián del Pilar.
Dipper y Mabel tomaron posiciones de combate y allí estaba el responsable de ese monumento, el mismo que había enviado a Ikki y Nelson en aquel Triángulo de las Bermudas en un viaje sin retorno.
- ¡¿Quién se atreve a venir hasta aquí e intentar destruir el Pilar del Atlántico Norte?! Se escuchó la voz seria y autoritaria del General Marino.
- ¡Nosotros: Dipper de Triángulo! Respondió a la pregunta el castaño.
- ¡Y yo, Mabel de Pavo Real!. Se unió ella al desafío.
Kanon de Dragón Marino, el hermano gemelo de Saga de Géminis los observó desde las escaleras, sacándose su casco, a la vez que dejó hipnotizada a Mabel por su belleza.
- Pelearé contra ustedes y luego llevaré sus cabezas con el Emperador Poseidon. Lamentarán el día en el que se atrevieron con venir aquí. Se preparó Kanon para la batalla.
- "Dipper, Dipper, espero que te acuerdes que yo estoy para darte una mano en el camino oscuro de este encuentro" Volvió a escuchar el castaño la voz de Bill Cifra en su cabeza.
- Es por aquí, vamos a llegar. Dijo Star, quien había ido con Marco hacia el Templo del Dios del Mar para destruirlo, tarea que no sería fácil.
- Llegamos muy lejos pero por fin hemos encontrado el Templo. Se alegró y ambos emprendieron la subida hacia el interior del sitio.
Por otra parte, Clarence, los Osos con los demás sobrevivientes se estaban preparando para dar el gran salto e ingresar en los dominios del Imperio Marino.
- ¡Ahora! Ordenó el chico, mientras que todos ingresaban en el remolino.
- Muy bien, el Pilar del Atlántico Norte está aquí, vayamos a por él. Señaló Steven y con las Gems, Connie y Ronaldo se pusieron en marcha para derribar aquel Pilar, el cual se quedaba ese y el del Atlántico Sur, luego de eso, vendría el combate final contra Poseidon en el Templo.
- Andando, pero con cuidado, todavía las tropas imperiales nos están buscando. Pidió Garnet extremo cuidado y llegaron hacia la zona asignada para terminar su misión.
Bueno, Camaradas, otro capítulo largo y estamos cada vez más cerca del final de esta Saga para dar comienzo, en Agosto, a la de Hades. Espero que les guste, como siempre digo, dejen reviews y comenten :3. Pero antes que me vaya, una pregunta, ¿alguien más ha estado teniendo problemas con los reviews? A mí me llegan a mi casilla de Mail pero no a mis historias, debe haber algún problema para cargarlos. Espero que se solucione este problema.
Saludos para Shadowkitty Moon1999, aletuki01 y lady-sailor :D.
