Chapter 12: Después de todo, amistad.
Cuando las estrellas ya se posaban en lo alto del cielo haciendo dulce compañía a la luna, Karumi y el dragón ya se encontraban dentro del castillo el cual parecía diminuto con él dentro. El cuerpo estaba totalmente enroscado de manera en que pudiera caber, en la que para él, era una diminuta sala. En cambio para Karumi aquélla sala era inmensa, enorme y atravesarla se le hacía sumamente largo. Pero hoy ya estaba sumamente exhausta, agotada por haber corrido enormes distancias por su vida. Toda aquella agitación le había hecho gastar considerables cantidades de energía. No podía dar un paso más cuando de pronto se quedó dormida a los pies del dragón. Este la miraba con gran asombro, silencioso y pensativo, sus ojos mostraban una gran confusión y nostalgia. ¿Qué sería lo que estuviera pensado aquella majestuosa y legendaria criatura? ¿Qué misterios guardan el corazón de un dragón? ¿Podrá algún día Karumi comprender su corazón a la perfección? No lo sabemos, solamente el tiempo lo dirá. Por fin el dragón terminó dejando caer sus párpados lentamente hasta cerrarse por completo y comenzar a descansar.
La noche transcurrió silenciosa y tranquila, pasiva con un millón de estrellas destellando en el firmamento sobre la inmensa mansión de los Tao. Ahora aquella mansión pertenecía a todos los que la habitaban. Después de todo Karumi había aprobado la prueba, domando al dragón. Gracias a eso ahora formaba parte de la legendaria dinastía. La noche transcurrió lenta pero inexorablemente amaneció. El sol empezó a mostrar su belleza a todo lo que rodeaba el castillo, lástima que la preciosa y radiante luz tan solo fuera un pequeño resplandor, apenas percibible en el castillo Tao. Sin embargo el dragón se despertó inmediatamente al primer pequeño resplandor de luz que recibió su rostro. Karumi tardó unas cuantas horas más en despertarse porque para ella aquellos destellos de luz eran casi impercatables. Se levantó lentamente para después frotarse los ojos, su cuerpo le dolía y por lo mismo le costo trabajo mantenerse de pie. Sin embargo sabía que eso era lo que tendría que afrontar siempre viviendo en aquel castillo. No tardó mucho tiempo más en llegar En finalmente a la sala, donde se encontraban el dragón y Karumi. Fue ahí cuando la pequeña niña se enteró de algo terrible, de un completo trauma para ella.
Aquella mañana sintió un frío que nunca antes había experimentado, un frío que invadía cada parte de su cuerpo. Cada rincón, cada callejón estrecho se veía envuelto por el mismo frío, por el mismo sentimiento que traía consigo mucha frialdad, mucha crueldad. Karumi estaba parada en medio de todo, pero para ella en medio de nada. Sus ojos se habían tornado blancos con desesperación en lugar de la calma y el bello color café que siempre habían mostrado, su piel se puso tan pálida y fría como la nieve que su cuerpo parecía estarse convirtiéndose en hielo. Estaba estática sin ningún movimiento, sin ningún pensamiento, sin nada que vieran sus ojos, era como estar parado en medio de la eterna oscuridad. De repente una parte de su cuerpo cobró el sentido del movimiento, eran sus puños que se apretaban con gran fuerza, con la fuerza del odio. De repente sus ojos no lo soportaron más y se cerraron bruscamente para después abrirse lentamente mirando hacia al suelo, viendo como Caían gotas de agua una tras otra a través de ellos. El suelo lentamente se empezó a llenar de puntos negros de sombras de lo que alguna vez habían sido lagrimas. Miles y miles de ellas invadían el suelo que rodeaba a Karumi, mientras una mancha desparecía cinco más caían con una rapidez inimaginable. Aquella noticia había sido brutal para el pobre corazón de la chica. ¿Qué podría hacer ahora?
La peor noticia que Karumi nunca creyó que fuera a escuchar:
Su mejor amigo, su fiel compañero, aquel que la acompañó desde siempre cuando se encontraba sola, cuando necesitaba a alguien, cuando necesitaba ayuda y protección, estaba apunto de desaparecer esa misma noche aquel día. Su querido y valioso amigo White Tiger sería exterminado por En esa misma noche. La única razón… ser un espíritu de poca utilidad, ser inservible, poco poderoso. Pero para Karumi, White Tiger no era ni débil, ni inservible, era mucho más que eso, mucho más que un simple espíritu.
White Tiger era su amigo y un amigo no es una cosa, no es una herramienta, es un compañero que siempre está ahí cuando lo necesitas para reír, para desahogarte, nunca te abandona. Y ahora todo lo que habían vivido juntos, su historia unidos llegaría a su fin, ya no habría más que contar. En tan solo mediodía más su amigo sería exterminado, solamente tenía mediodía para salvarlo. Doce horas continúas en las cuales necesitaría más agilidad y astucia que nunca. Después de un lapso de haber quedado en shock total, se talló lo ojos desapareciendo todo rastro de lagrimas y no mostró más esa cara de debilidad. Ahora sus ojos mostraban rabia y odio profundo hacia En. Nunca se lo perdonaría y jamás nunca se rendiría … Jamás. Fue en ese instante cuando Karumi sin pensarlo estalló gritando:
-¡No puedes hacer eso! ¡No te atrevas!-
-¡Jajajaja! Pero si es inevitable Jajaja. Nadie me detendrá además no tienes porque preocuparte, ahora cuentas con una nueva poderosa herramienta. Ya no necesitas más de ese inservible espíritu.
-¡NO, jamás permitiré que le hagas daño! ¡No te atrevas a tocarlo!- Gritó la pequeña niña aún más enfurecida, pero ya no pudo retener más las lagrimas que continuaban saliendo una tras otra.
Continuará…
