Medicina, tú y yo
12. Revelaciones
Unos días después Karin se marchó, intercambiamos números porque aseguró que me vería nuevamente. Sasuke la llevó al aeropuerto, Al regresar me preguntó que podrías comer y nos decidimos por sushi. Las cosas que hablé con Hinata aún rondan por mi mente. Sin embargo no tengo prisa por aclararlas, disfruto de estos momentos en donde solo somos dos personas disfrutando de la comida.
Ya se acervaban las vacaciones decembrinas y mis papás querían que regrese a casa. Una parte de mi quería ir a visitarlos, pero otra parte de mi quería quedarse aquí, sobretodo desde que escuché que Sasuke no viajaría y sería su hermano quien viniese a visitarlo.
Esta semana habría exámenes y por ende mi humor estaba por los aires, me distraía mucho, tropezaba con todo, olvidaba cosas, en fin, los exámenes semestrales son los que importaban para poder escoger un hospital sede para el siguiente año.
Sasuke, como siempre lo notaba tranquilo, sin ápice de estrés o preocupación. Siempre él era quien me alcanzaba mis llaves y en más de dos ocasiones lograba jalarme a tiempo para no tropezar.
-Debes tener más cuidado, enésima vez que salvo tu trasero en la semana y solo hay pasado tres días. – Dijo con una sonrisa ladeada en tono de burla.
Me sonrojé por la vergüenza y la razón de sus palabras. Ese día opté por ir a casa, la falta de sueño ya estaba haciendo estragos, sin embargo al llegar a casa me llevé el susto de mi vida al encontrar a la copia de Sasuke, algo mayor y con el cabello largo en la cocina.
-Buenas tardes- dije, tratando de no tartamudear. Aquel hombre que me sacaba cabeza y media de alto, sonrío con arrogancia y se acercó a mi. Me encontraba en el marco de la entrada, sin saber si entrar o esperar su autorización, técnicamente si es quien creo que es, en teoría también es su casa.
-Eres justo como te describieron, eso explica la elocuencia recién recuperada de mi hermano. –Dijo como si hubiese hecho un descubrimiento. – Soy Itachi, hermano de Sasuke, tú debes ser Sakura. Pasa, es tu casa.
Mi cara debió ser un poema, con timidez pasé y en sillón dejé mis cosas. Fui a la cocina a preparar algún bocadillo y cuál fue mi sorpresa al ver comida para tres personas en el comedor.
-Esperemos a Sasuke, no debe tardar en llegar- Dijo con mucha convicción. Entonces recordé que no sería así porque me dijo que se quedaría toda la tarde en la biblioteca.
-Recuerdo que me dijo que estaría en la biblioteca esperando, dudo que llegue pronto.-Hablé por primera vez, una vez salido de mi asombro. Me senté en el sillón e Itachi se sentó a un lado.
-Oh, no, no te preocupes, le mandé un mensaje. Por alguna razón cree que puedes estar en peligro, ten por seguro que llega… -No terminó de hablar cuando la puerta se abrió y entró un acalorado Sasuke, al parecer por haber corrido hasta aquí. Me miró de soslayo y concentró su mirada cargada con algo que no supe descifrar hacia Itachi.
-Hermano. Llegaste, no te esperaba hasta la otra semana.- Dijo con los dientes apretados.
Itachi corrió y apretó en un abrazo a Sasuke, Sasuke algo molesto y ¿sonrojado? Se deshizo del abrazo y se acercó a mí.
-Sakura, es mi hermano mayor, Itachi, como verás suele ser impulsivo, espero no te haya sorprendido mucho.
-La verdad es que sí, por un momento pensé que eras tú, hasta que lo vi de cerca, ¿cuántas veces les habrán dicho que se parecen?- Contesté con confianza al tener cerca a Sasuke.
Itachi sonrío socarronamente y Sasuke bufó, con una mirada divertida. Comimos mientras los dos hermanos se ponían al día o más bien Itachi le hacía una entrevista a su hermanito. Por un momento me sentí tan ajena a ellos dos que sentí que no debería estar ahí, tan sumergida estaba en mis pensamientos que no noté cuando dos pares de ojos me miraban fijamente y pronunciaron al unísono mi nombre. Me sobresalté y me sonroje por andar en las nubes.
-Suele ser así siempre, es muy despistada, a veces me pregunto ¿qué pasa por su cabeza?- comentó Sasuke a modo de burla, sin embargo sentí mucha calidez en sus palabras y al parecer su hermano mayor también porque dijo algo del amor y Sasuke comenzó a toser. Me levanté y fui por agua, mientras Itachi se ahogaba en risas.
Por fin llegó la noche e Itachi se excusó de que preferiría un hotel antes de interrumpir, al mismo tiempo que componía una mirada cómplice y Sasuke lo miraba con advertencia. Quizá me hubiese cohibido en otras circunstancias, pero tenía algo de razón, ya me había acostumbrado a ser nosotros dos solos siempre y por nada del mundo quería que eso cambiara.
Sasuke me ayudó a limpiar la mesa y lavar los trastes. Un silencio se instaló, yo tenía muchas ganas de saber más de él, desde lo que me dijo Karin, ahora al ver a su hermano, como un balde de agua fría sentí la realidad, no sé nada de Sasuke. Quiero saber todo de él, sus gustos, su pasado, saber sobre su familia, su comida favorita, escuchar de él anécdotas, sentirme de nuevo rodeada por sus brazos, su calor, quiero todo de él. Quizá debía preguntárselo directamente.
Entonces finalmente comprendí que me había enamorado nuevamente. No cabía de la sorpresa de ese descubrimiento así como de la culpa por rápidamente olvidar a Sai. Tan sumida estaba en esos pensamientos hasta que el sonido de un plato quebrándose llamó mi atención y una manos cálidas me jalaron las mías para meterlas debajo del grifo. Genial, me había cortado.
-¡Últimamente estás en las nubes! ¡Sabía que algo así pasaría, pudiera ser peor, pudieras ser atropellada, asaltada, no sé ¡caerte en un pozo! Me vas a decir qué te pasa, ahora.- Sasuke se encontraba enojado y a la vez preocupado mientras me daba los primeros auxilios, la herida abarcaba toda la palma de mi mano y aunque no era profunda seguía sangrando. Dolía. Sin embargo Sasuke tenía razón en algo, algo me estaba pasando y sentí que necesitaba gritarlo.
Suspiré profundamente, me tranquilicé y aunque estaba segura de que me arrepentiría después de eso ya no iba a esperar más, ya casi un año de que lo conociera, por lo que mejor era dejar las cosas en claro, para bien o para mal.
-¡TÚ! ¡Tú me pasas! Se supone que vine a estudiar, se supone que este era un plan compartido con alguien que ya no está. Sin embargo te apareces tú y cambias todo lo que creí. Me tratas bien, me cuidas, te preocupas por mi, haces que me preocupe por ti, haces que me sienta nerviosa, haces que te piense en todo momento, que quiera estar contigo, que quiera abrazarte. Eso haces, no sé cómo, me distraigo por tratar de ignorar todo esto que no debí decirte y ahí vas tú a llevarme al borde del precipicio. Nunca me dices nada, no sé nada de ti, salvo lo que me han contado, a veces estás ausente, distante, como si no pudiera alcanzarte o comprenderte y duele, duele no saber, duele pensar que soy tan ajena a ti.- Grité como si mi vida dependiera de ello, aunque ahora es literal. Sentí un peso menos en mi espalda pero en un santiamén sentí una enorme opresión en el pecho.
Acababa de arruinar todo.
Bueno, un año después, la conti :D
