Ambas estaban casi conteniendo el aliento al atravesar la puerta del despacho del director, las cartas estaban sobre la mesa. El director estaba serio observándolas, nada más entrar les indico que se sentasen. La madre de Lexa volvía a tener esa expresión de frialdad y calma que tanto le caracterizaba, esa que Lexa tan bien conocía.

- ¿Y bien? - Clarke no pudo evitar hablar, estaba cansada de tanta espera y tanto secretismo. Las malas noticias cuanto antes mejor, así siempre había más tiempo para buscar soluciones.

- Ya que la señorita Griffin no puede esperar solo 5 minutos más – dio un sorbo a su taza de café – Debido a la insistencia de la señora Woods el equipo de lucha deja de tener cualquier relación con el instituto. Por lo tanto, además de las horas de castigo que ambas van a tener, está claro que se acabo el equipo. El profesor Titus seguirá en el colegio pero solo como el profesor asistente.

Clarke miró hacia Lexa que estaba totalmente quieta en la silla, se fijo en sus manos cerradas en un puño, sus nudillos completamente blancos por la fuerza que estaban ejerciendo. No podía acercarse y apoyarla, sabía que lo que menos necesitaba ahora era eso. Pero tenía que hacer algo, tenía que arreglar todo esto porque era su culpa. Había sido idea suya lo de saltarse las clases.

- ¿Por qué cerrar el equipo? ¿Por qué no simplemente expulsarme a mí? – dijo Clarke intentando arreglar la situación- Lexa solo me acompaño porque no quería que fuese sola por ahí. Expúlseme solo a mí, es lo lógico

- No intentes justificar a ese incompetente, los adultos hemos decidido y punto. No hay más que hablar o ¿no es así señor director?

- Si, si. Lo siento señoritas pero no hay vuelta atrás en esto. Si me permiten tengo una reunión pueden volver a sus casas, no es necesario que se reincorporen a las clases por hoy.

Lexa se levantó de la silla como un resorte, salió del despacho como una fiera seguida por su madre. Clarke las siguió por el pasillo, no tenía idea de que hacer ahora. Estaba claro que su madre no iba a ir a recogerla ahora. Al salir al aparcamiento solo pudo ver como Lexa se subía al coche de su madre tirando su mochila al asiento de atrás, ni siquiera había vuelto la mirada para ver si ella la seguía o donde estaba. Estaba claro que ahora mismo Lexa debía odiarla. Empezó a caminar en dirección hasta su casa, prefería ir andando y tomar un poco el aire para pensar que iba a decirle a su madre. Estaba claro que si no estaba allí, estaba muy enfadada.

- ¿Te llevo a algún sitio princesa? - escuchó la voz de Finn detrás de ella, estaba subido en su moto mirándola con una sonrisa.

- Gracias pero prefiero ir andando. – siguió caminando sin ni siquiera darse la vuelta para mirarlo. Lo último que le hacía falta era aguantarle, el colmo de la mala suerte.

- Venga princesa es un largo camino – seguía acompañándola con la moto.

- Finn déjame tranquila, de verdad no me apetece ahora.

El chico aparcó la moto, necesitaba parar a Clarke y estaba claro que por las buenas no iba a poder ser. Se acercó a ella sujetándola por el brazo, obligándola a girarse para mirarlo.

- Clarke, ven conmigo. – aún la tenía agarrada por ambos brazos impidiéndole moverse.

- No quiero – le gritó enfadada, intentó calmarse pero este chico estaba terminando con toda su paciencia- Solo olvídame y lárgate.

El sonido del claxon que estaba aparcando a su lado consiguió que Finn liberase un poco el agarre pero aún así Clarke no podía soltarse. Los cristales estaban tintados y no podía verse quien era. La puerta del conductor se abrió, un chico alto y moreno se bajo del coche. Clarke sonrió al ver a Wells con su chaqueta de cuero y gafas de sol negras bajarse del coche. Estaba claro que su amigo no le había hecho ningún caso y se había quedado para cuidar de ella, una vez más.

- Suéltala o te parto la cara imbécil. – le soltó mientras se acercaba a ambos.

- ¿Y tú quien eres?

- Soy la persona que va a borrarte esa sonrisa de prepotente de la cara como no dejes ahora mismo a Clarke.

Finn le miró de arriba abajo pero obedeció inmediatamente intimidado por las palabras de Wells. Parecía que ese tipo no estaba bromeando. Subió a su moto y se largo de allí sin ni siquiera decir una palabra.

Wells rodeó la cintura de Clarke con su brazo pegándola hacia él mientras se quitaba las gafas de sol y sonreía. La rubia se apoyo en el cuerpo de su amigo le temblaban hasta las rodillas, habían sido demasiadas emociones por hoy. Podía haberse defendido de Finn ella misma pero nunca estaba mal tenerle como ángel guardián, le dio un abrazo como hacía mucho tiempo que no hacía.

- Gracias, por una vez no está mal que seas un pesado sobreprotector cuidándome.

- ¿Por una vez? – Wells empezó a reír mientras caminaban juntos hacia el coche- Por favor rubia te he salvado de demasiados embrollos, es hora de que lo reconozcas.

- Ya claro – Clarke imitó a una princesa en apuros - oh mi héroe salvador.

Ambos no pudieron evitar reírse con aquella imitación de la rubia. Se subieron al coche, abrocharon sus cinturones y antes de que Clarke se lanzase a encender la radio Wells se giró para decirle algo.

- Antes que tu héroe prefiero ser otra cosa Clarke- le dijo mirándola.

- ¿Te vas a poner sentimental? Sorpréndeme– intentó no mirarle sintonizando la radio del coche, odiaba los momentos en los que su amigo se ponía así.

- Sabes que para mí eres como una hermana pequeña no solo una amiga, quiero que lo sepas. Pase lo que pase, me mudo donde me mude siempre puedes contar conmigo.

- Que si bobo, venga vámonos a casa que seguramente voy a necesitar mucha ayuda de tu parte cuando llegue mi madre.

- Oh si, de eso puedes estar segura – sonrió al arrancar el coche.

(Lexa)

En el trayecto a casa no había dicho ni una sola palabra. Solo sentía como la rabia recorría todo su cuerpo, con el tiempo había aprendido a no decir las cosas que se le pasaban por la cabeza en ese estado. Su madre tampoco había abierto la boca y eso si que le estaba pareciendo extraño. Aunque lo único que le apetecía era llegar a casa y encerrarse en su cuarto o simplemente irse al gimnasio y quemar todo el mal humor que sentía. Era increíble todo lo que se había liado por saltarse un par de clases, pero sabía que en realidad todo era culpa de la exigencia extrema de sus padres y del maldito profesor Pyke. Era algo típico en adolescentes decir eso de que el profesor me tiene manía pero en este caso Lexa sabía que era completamente cierto, sobre todo desde aquel día que le descubrió en aquella situación.

(Flashback)

Llevaba media hora en la entrada esperando a Costia que le había casi rogado que no se fuese a casa sin ella. A veces no entendía el temor que Costia tenía a esas estúpidas revisiones que Pyke hacía con algunos alumnos, por suerte ella nunca había tenido que ir a ninguna. Nunca lo había pensado hasta ahora pero era especialmente raro que su chica siempre tuviese casi la misma nota y casi siempre estuviese obligada a ir al despacho a revisarlo.

Volvió a revisar la hora en su teléfono, se le estaba haciendo demasiado tarde y se iba a ganar una bronca de sus padres. Decidió ir hacia el despacho y decirle a Costia que se tenía que marchar, seguro que a Pyke no le molestaba que entrase solo 5 minutos para avisarla.

Caminó hasta el despacho, se detuvo un momento pegando su oído en la puerta para escuchar si interrumpía algo importante o solo iba a interrumpir una regañina más de la que seguro su chica estaba deseando librarse.

- Pero me acaba de decir que mi examen esta aprobado, ¿entonces por qué ese 4 y medio? – Podía escuchar perfectamente la voz de Costia enfadada a través de la puerta.

- Si le acabo de decir que esta aprobado, pero no pienso aprobarla sino hace algo por mi – el tono de Pyke había cambiado.

- ¿Qué quiere que le entregue un trabajo o algo así?

Escuchó el ruido de una silla y a Pyke murmurar algo que no pudo entender bien. Después de eso, solo escuchó el ruido de cosas caerse al suelo y a Costia gritar. Fue un pequeño gritó pero lo suficiente para hacer que Lexa entrase en alerta y el corazón se le acelerase. Algo pasaba dentro, estaba claro. No pudo evitarlo y abrió la puerta encontrándose a Pyke tapándole la boca a Costia con una mano y sujetándola contra la mesa con la otra. Estaba intentando abusar de ella, apretó los puños en sus costados. Pyke se quedo inmóvil mirándola en la puerta, después de unos segundos soltó a Costia que agarró su mochila y se colocó detrás de Lexa inmediatamente.

- Esto no es lo que piensa señorita Woods y la próxima vez conserve sus modales y toque la puerta antes de entrar a mi despacho- se limitó a decir colocándose su corbata.

- ¿Y qué es lo que se supone que tengo que pensar? – dijo intentando contenerse porque lo único que le apetecía ahora mismo era partirle la cara.

- Me da igual lo que alguna de ustedes piensen, solo les advierto que si alguien llega a enterarse de esto tendrán muchos problemas.

- ¿Está usted seguro de ello profesor? – le miró sorprendida, no podía creerse que encima tuviese la cara de amenazarlas.

- Solo inténtalo y verás, nadie va a creer a dos niñatas antes que a mí. –se sentó de nuevo en su silla mientras recogía las cosas que había tiradas por el suelo- Largo de mi despacho ahora mismo.

Costia tiró de su brazo hacia la salida, estaba llorando y nunca la había visto así de rota. La siguió asimilando aún lo que acababa de pasar. Cuando por fin estaban fuera del instituto Costia se abrazo a ella, escondiendo su cara en el cuello de Lexa que solo puedo abrazarla fuerte. Necesitaba hacerla sentir protegida pero aún estaba helada por todo aquello. Si ella no hubiese entrado interrumpiendo aquello, posiblemente habría pasado algo mucho peor y ella ni siquiera se hubiese enterado porque Pyke obligaría a Costia a no contarlo. Tenía que hacer algo.

- Tenemos que contarle al director lo que hemos visto - le susurró mientras la abrazaba.

Costia negó sin apartarse de ella, parecía que se iba recomponiendo poco a poco pero no se alejaba ni un momento de su cuerpo.

- Es lo mejor cariño, así no intentará esto con nadie más- le dio un pequeño beso en la cabeza.

- No, solo quiero olvidarlo. – le dijo mientras se limpiaba las lágrimas y se alejaba a de ella- solo vámonos de aquí, no quiero que encima ese imbécil nos meta en problemas, nadie nos va a creer.

Lexa la observó incrédula no podía estar diciendo eso, tenían que hacer algo para impedir que ese imbécil volviese a repetir aquello con cualquier otra alumna. Se acercó de nuevo a Costia agarrando su mejilla y limpiando las últimas lágrimas que corrían por sus mejillas.

- Quiero irme de aquí, por favor. - La miró fijamente a los ojos. Lexa pudo observar esos esos ojos marrones que tanto adoraba ahora llenos de tristeza y miedo, rogándole que dejase todo pasar, ahora enrojecidos por las lágrimas. - Olvidémoslo, no ha pasado nada gracias a ti y estoy bien. Hazlo por mí, Lex.

- Está bien, ven – La abrazó por la cintura y la besó en la frente.

Se mantuvo toda la comida callada, escuchando como su madre le contaba a su padre todo la charla que había tenido con el director. No podía aguantar más asi que se levanto de la mesa recogiendo su plato para marcharse a su cuarto, pero antes de que pudiese dar un par de pasos.

- Lexa, vuelve a la mesa ahora mismo- ordenó su padre en tono serio- Aún no hemos terminado de comer.

Le obedeció y volvió a colocarse en su sitio, no le quedaban fuerzas para discutir ahora mismo. El solo pensar en cómo iba a cambiar su vida ahora sin equipo ya había consumido todas sus energías de hoy. Era el único lugar donde podía olvidarse de todo y simplemente ser ella, Titus había conseguido que se controlase y adquiriese una disciplina que antes no tenía. Sus padres deberían estar agradecidos con él por eso y en lugar de eso le habían despedido por ellos, por defenderla había perdido su trabajo. Un nudo se lo formo en la garganta.

- ¿Ni siquiera vas a darle explicaciones a tu padre? – le dijo su madre que la miraba enfadada.

- No tengo nada que contar que no hayas dicho tú, además de que diga lo que diga no servirá para nada. Para vosotros sigo siendo una maldita niña que no sabe nada de la vida.

- Lexa no es así, yo no pienso eso – intervino su padre.

- Tú quizás no, pero mamá sigue viendo como una niña ¿no lo ves? – gesticulo mirándole llena de tristeza.

- Tu madre no te ve como una niña, sabe que eres mayor ya no te queda nada para cumplir la mayoría de edad- su padre agarro su mano intentando animarla. Él tampoco estaba de acuerdo con todo el jaleo que había montando su esposa y mucho menos si eso hacía tanto daño a su hija. Verla así le dolía demasiado.- Intentaré arreglarlo de algún modo.

- Esto es el colmo- dijo su madre gritando enfadada- encima la defiendes, el colmo.

- Pero mujer, solo ha sido una tontería, es mayor. No volverá a pasar, ¿verdad cariño?

Lexa afirmó con la cabeza observando cómo ambos la miraban, su padre siempre había sido mas compresivo con ella y había intentado mediar en sus peleas con su madre. Su madre comenzó a recoger la mesa, pero antes de salir en dirección a la cocina se giró para gritarle de nuevo.

- ¿Sabes que es ser mayor? Tener que aceptar tu responsabilidad y las consecuencias de tus actos cuando no cumples.

Lexa no pudo contenerse más, se levanto de la mesa mirándola enfadada. Con las manos cerradas en un puño, no podía aguantarse más. Su madre se estaba pasando demasiado.

- ¿Y crees que no lo hago? Tengo las mejores notas posibles desde que entré en el equipo y es la primera vez que me equivoco, estar allí ha hecho que mejore en todo deberías darte cuenta de ello en vez de intentar estropearlo. – le gritó enfadada.

- ¿Estropearlo yo?

- Si, tú que has removido cielo y tierra para que echasen a una persona que no tiene culpa de nada.

- La culpable no soy yo, eres tú quien se ha ido por ahí con una niñata que seguro que es una de esas chicas que te llevan por el mal camino como la otra, que por cierto el director ya me ha informado de que la han expulsado. Si ya llevaba razón yo con que esa chica no era de fiar, solo hacía faltar mirarla una vez para darse cuenta.

- Ya basta las dos, Lexa sube a tu cuarto a calmarte un poco- su padre gritó levantándose de la mesa enfadado. Odiaba verlas discutir así.

Lexa subió a su habitación cerrando el pestillo de la puerta, lo que menos le apetecía era que su madre entrase para agobiarla aún más. Se tumbó en su cama cerrando los ojos, necesitaba calmarse un poco y pensar que podía hacer ahora. No podía esperar que su padre solucionase las cosas, quería hacer algo ella misma para demostrarles que podía hacerse cargo de sus actos. Encendió su ipod y se dedicó a pensar mientras escuchaba música.

( Vetusta Morla - La Deriva watch?v=S4JldbwKiJQ)

Habrá que inventarse una salida,

ya no hay timón en la deriva.

Has tenido pulso para engancharme

alistado en ejércitos suicidas.

Me adentré en el bosque y no encontré al vigía.

Habrá que inventarse una guarida,

no quiero timón en la deriva.

Cada cual que tome sus medidas.

Hay esperanza en la deriva.

Habrá que inventarse una salida.

Que el destino no nos tome las medidas.

Hay esperanza en la deriva.

Aún estaba sorprendida de que Titus las hubiese defendido, es cierto que siempre había intentando ayudarla de un modo u otro. Desde que empezó a entrenarlas siempre había notado que Titus se esforzaba más con ella, exigiéndole más que a ninguna otra y dándole consejos para mejorar. Fue él quien le puso el alias a la hora de empezar a combatir, decía que no podía ir por ahí simplemente siendo Lexa. Necesitaba un nombre que intimidase a sus rivales, entonces se le ocurrió lo de "Heda" que significa comandante. Al principio se rió con ese apodo pero después se había convertido en algo más que una simple manera de intimidación, era una parte de ella. El nombre de su parte guerrera. Estaba claro que Titus le tenía un cariño especial. Incluso una vez se había permitido darle un consejo más personal, le había recomendado alejarse de Costia, aún recordaba la discusión por aquel comentario y como su entrenador prometió no volverse a inmiscuirse en sus asuntos. Pero esta vez había vuelto a hacerlo, aunque esta vez no era solo a ella, sino también a Clarke. Al contrario que con Costia a Titus si parecía gustarle la rubia, lo notó desde el principio.

Clarke, casi se había olvidado de ella con todo el jaleo. Ni siquiera se había preocupado de como se había ido a casa, una oleada de culpabilidad instantánea recorrió su cuerpo. Le prometió que estarían juntas en esto y en cuanto todo se puso difícil se olvidó de ella, se había dejado llevar por sus emociones olvidándola totalmente. Agarró su móvil y le escribió un mensaje.

[Lexa]: Clarke ¿estás bien? Lo siento por no haberte dicho nada al marcharme, pero estaba enfadada y no quería estar más allí.

[Clarke]: Si, tranquila. Con ayuda de Wells mi madre se ha tranquilizado un poco ¿tú qué tal? Creo que soy yo quien tiene que pedir disculpas, si no te hubieses fugado conmigo nada habría pasado.

Tenía que intentar quitar importancia al asunto, lo que menos quería era que Clarke se sintiese culpable por todo. Mañana buscarían una solución y si su padre la ayudaba seguro que en nada el director entraría en razón. Se le ocurrió una manera de que Clarke dejase de comerse la cabeza por todo lo que había pasado. Sonrió al enviar el mensaje.

[Lexa]: Bueno he tenido una pequeña bronca con mi madre pero se le pasará. Creo que ha merecido la pena todo por pasar un rato como ese en la cocina de Wells, una pena que apareciese, no? ;)

[Clarke]: jajaja estás loca de verdad, pero sí es una pena que haya aparecido interrumpiendo.

[Lexa] : ¿Loca yo? Perdona pensaba que estabas disfrutando mucho en esos momentos.

[Clarke]: Lo hacía y mucho pero si estás loca. ¿Sabes que me apetece ahora?

[Lexa] : Mmmmmm… un sándwich?

[Clarke]: Jajaja no, inténtalo de nuevo. Piensa algo más interesante

[Lexa]: Interesante. No tengo ni idea, sorpréndeme.

[Clarke] : Que pronto te rindes

[Lexa]: Contigo es difícil no rendirse ;)

[Clarke] : Me apetece que estés conmigo ahora en mi habitación, aunque solo sea un ratito sin adultos molestando e interrumpiendo.

[Lexa] : A mí también me apetece mucho.

Unos golpes en la puerta hicieron que guardase el teléfono, y se levantase a abrir. Era su padre que tenía que decirle algo importante. Estaba más relajada después de hablar con Clarke pero no le apetecía nada volver a hablar del tema, por suerte era su padre y no su madre quien quería hablar con ella. Entró a su cuarto, acercando la silla que estaba al lado de su escritorio a su cama donde ella había vuelto a sentarse. Estaba bastante serio, solo esperaba que no viniese él también ha echarle la bronca.

- Creo que lo que te voy a decir no te va a gustar, espero que entiendas que no he podido hacer nada más.

- ¿Qué ha pasado?- dijo intrigada por las palabras y el tono que su padre había utilizado.

- Pequeña he llamado al director – pasó su mano por su mandíbula, un gesto que su padre hacía cuando estaba nervioso, Lexa lo sabía- Ya sabes que es un buen amigo mío pero no hay manera de que vuelva a dar luz verde al equipo.

- ¿ Por qué? Si mamá no va a decir nada más.- no pudo evitar interrumpirle.

- No es solo tu madre y lo de hoy, parece que hace un par de semanas también hubo un pelea entre dos chicas y tuvo que expulsar a una de ellas.

- Vale, ¿Puedes dejarme sola ? Por favor – le miró casi suplicándole. No necesitaba escuchar nada más, todo se había ido a la mierda por su culpa.

Su padre salió de su habitación dejándola sola, volvió a tumbarse en la cama tapándose la cara con el brazo. Todo estaba saliendo mal y parecía que no tenía solución. Se sentía impotente ante todo lo que estaba pasando. No podía creerse que acabase de perder algo tan importante para ella como era el equipo, pensar que nunca más volvería a entrenar con sus compañeras ni a sentir la euforia por ganar algún torneo. No pudo evitar que unas lágrimas escapasen de sus ojos.

Lo siento por el drama, espero que no os resulte demasiado largo. Pobre Titus :( ¿Y ahora qué? Espero leer que pensáis que va a pasar ahora tengo curiosidad por saber que ideas se os ocurren. Un saludo

Twitter: eli_gon_23