Aclaración: "Happy Tree Friends" Es propiedad de MondoMedia. Este fic, está hecho por una fan, para fans, que deseen leer para entretenerse. Sin lucro, ni nada.
Chapter: 12/¿?
Cita
Se removió nervioso en su sofá mientras fingía no escuchar a su hija que en esos momentos se posaba frente a la televisión tratando de tapar con su fino cuerpo de adolescente su programa. Soltó un suspiro por lo bajo, mientras dejaba de pelar aquella naranja con su navaja de caza para darle una mordía generosa.
—¡Anda papi!¡Sé que me escuchaste!— Él poso sus ojos verdes sobre aquellos de igual color pero con la diferencia de que aquellos mostraban plena suplica en sus iris brillantes por la emoción que cubría su cuerpo.
Su rostro de niña ahora era remplazado por el de una mujer hermosa que eclipsaba el rostro de su madre a su edad. ¿En qué momento, su niña se había convertido en esa señorita que le rogaba que lo deje salir a una cita, con quien sabe quién?.
Arrugo su ceño por un momento, mientras pensaba las cosas con frialdad. Necesitaba una fuente confiable que le confirme que lo que decía su hija, de su "amiguito"(Alias, futuro hijo de puta que le robaria a su niña) era cierto. Por lo que solamente un rostro y un nombre llego a su mente al pensar aquello.
—¡Flaker!— llamo gritando un poco, casi de inmediato unos pasos se escucharon en la parte alta y una voz masculina, casi idéntica a la de él se escucho desde el comienzo de las escaleras en la parte alta.
—¿Qué sucede?.
—¡Ven aquí, hijo!...Necesito preguntarte algo— Al instante el rostro de su hija se frunció un poco al escucharlo decir aquello.
Todo lo decía: Su hermano seria responsable si ella podía salir esa noche o no.
Rogando internamente porque su hermano mayor no recordara sus peleas pasadas, aquella vez en la que ella le había robado su netbook para poner a todo parlante su grupo juvenil favorito y de paso abrir su red social y leer sus mensajes, como también publicar una que otra cosa que fácilmente se gano severas burlas por parte de sus amigos, e ignorara el hecho de que todo esto ocurriendo hace aproximadamente quince minutos. Ella mantenía la esperanza de que él no recordaría todos eso deslices que siempre estuvieron entre hermanos, o aquella otra ocasión en donde ella con total inocencia del mundo confeso a sus amigos que desde niño él mojaba la cama…O aquella otra en donde…
¡Está bien! Lo aceptaba estaba derrotada. Su hermano mayor, era el que tenía en juicio que haría ella con su cita, si rechazarla o aceptar. Y conociéndolo, sin duda le haría pagar vilmente su premio por ser la favorita de papá.
—¿Qué pasa?— pregunto su hermano sentándose en el apoya brazos del sofá de su padre, robándole de paso una mordida de la naranja que segundos antes el militar pelaba con tanto empeño.
—¿Conoces al amigo de tu hermana?— La pregunta hizo que la muchacha se tensara. Claro que su hermano conocía a su cita. Es más, en diversas ocasiones él lo había invitado a su casa a jugar video juegos o a dormir.
—No sé…¿Cómo se llama?— pregunto despreocupadamente tratando de bajar sus despeinados cabellos mojados, debido a la reciente ducha.
La de cabellos verdes se mordió su labio tímidamente, mientras bajaba la mirada hacia el suelo. Su hermano, iba con él a entrenamiento, y estaba segura que no tardaría en reconocerlo y su padre prácticamente lo haría de inmediato al darle las características claves.
Lo observo fijamente, su hermano a pesar de entrenar en diversos deportes, también entrenaba tres horas diarias al día con su padre, que lo especializaba en diversas técnicas de ataque y defensa militares, por lo que debido a eso simplemente podría molerlo a golpes si se enteraba que su mejor amigo salía con su hermana.
—Clean— El rostro del de cabellos rojos se contrajo en una mueca fruncida, mientras que su padre simplemente, la observaba a ella con una expresión inexpresiva.
Su hermano poso por un momento sus pesados ojos carmesí sobre ella antes de sonreír con una malvada sonrisa que fácilmente podía ejemplificar a su padre cuando estaba molesto.
—Claro que lo conozco, papá— paso un brazo por encima de los hombros de su padre y volvió a mirar a su hermana con superioridad— Él es mi mejor amigo, aquel que te cruzaste cuando estábamos por ir a entrenamiento…¿Recuerdas?
—¿El hijo de la gritona?— pregunto reprimiendo una risa burlesca al recordar la cara tan seria y de fracciones firmes que poseía ese mocoso de cabello y ojos azules.
—¡Ese mismo!¡El chico con cara de "Tabla" que te cayó mal!— Señalo divertido el peli rojo mientras sonreía a la par de su padre observando a la muchacha de dieciséis años observarlo con el ceño fruncido.
Su hermanita estaba perdida, si quería una cita con ese chico.
Flippy frunció el ceño, al recordar al mocoso hijo de Petunia y Handy. No se llevaba tan bien como su esposa con la pareja, pero sabía por boca de su esposa de su hijo. Sin embargo, jamás se dedico a investigarlo más a fondo. Y ahora ese pequeño pedazo de mierda con patas, representaba una amenaza para sí, al amenazarle con robarle a su pequeña.
—No iras— dijo sin más parándose firmemente del sofá sin pasar por alto la sonrisa socarrona que su hijo mayor le regalaba a su hija. Su hijo era un aliado en la batalla de mantener casta y pura a la princesa de la casa, sin la mirada hambrienta de mocosos con hormonas alborotadas.
—¡Pero papá!¡Clean es un buen chico, no me hará nada!—protesto, pero siendo ignorada olímpicamente por su padre.
—No iras, Flippa, es mi última palabra— Dijo para encaminarse hacia la cocina en busca de otra naranja, siendo seguido de cerca tanto por su hija, como su hijo que observaba la situación curioso, sin dejar de comer la naranja entre sus manos.
—¡No es justo papá!¡A Flaker lo dejas salir con quien quiera y cuando quiera!— protesto ganándose una risa burlona de su hermano, que la ínsito a golpearlo.
—Él ya es lo suficientemente grande como para cuidarse, aparte del hecho que de que sabe defenderse como es debido…Y él es hombre…
—¡Clean no me hará nada!—nuevamente objeto reprimiendo las ganas de chillar como una pequeña— Además…¿Qué tiene que él sea hombre y yo mujer?
—Simple…—Hablo su hermano apoyando su codo sobre la barra de la cocina— Tú tienes dos grandes cosas que nos diferencia, hermanita…—Al instante, ella lo observo molesta al notar hacia donde apuntaba burlón su hermano: Su pecho. Alzo su puño dispuesto a golpearlo, antes de escucharlo continuar— Eres la princesita de la casa y nadie en esta casa permitirá que alguien te haga daño…— Flippy sonrió orgulloso al escuchar a su hijo decir aquello. Tenía un aliado en esta pelea, por lo que cierto grado de confianza lo cubrió al darse cuenta de ello.
—A…a mi no me molesta que ella salga con Clean…—hablo una voz suave que ocasiono que los dos hombres de la casa se tensaran. Flaky estaba en casa.
Su hija, dramáticamente corrió hacia su madre abrazando su cintura, como si fuera un cachorro abandonado que buscaba mimos de su amo. Aunque en su caso, lo único que quiera su muchacha, era tener una cita con el chico que le gustaba.
—¡Ves papá!...Mamá está de acuerdo en que salga con Clean— Sentencio como si esa sola afirmación, fuera un papel autoritario hecho por un juez de la corte suprema.
—Pero yo dije que no— Volvió a decir, pero esta vez en forma de gruñido. Su tímida madre, simplemente sonrió suavemente a su hija antes de llevar un mechón de cabello verde detrás de su oreja.
—¿Y-ya tienes r-ropa que ponerte, cariño?— Y como si esa sola pregunta fuera la afirmación, ella salto en el aire enredando sus brazos sobre el cuerpo de su madre. Riendo dulcemente la mujer simplemente beso su mejilla, antes de verla perderse en las escaleras y quedar en silencio con su marido y su hijo, que desconcertados la observaban en silencio con sus mandíbulas abiertas.
Sonrió tiernamente regalándole un beso en la mejilla a su hijo, antes de encaminarse hacia su marido y besar sus labios, cerrando de paso su boca. Atrapo sus largos cabellos en una firme cola de caballo, mientras se colocaba un delantal alrededor de su cintura.
—B-bien…¿Qué quieren cenar esta noche?— Pregunto divertida, observando risueña las expresiones sombría que tenían tanto su hijo como su marido.
—Yo nunca dije que si…Flaky— hablo sombríamente su marido observándola a los ojos, con una expresión que en un pasado la hubiese hecho temblar de miedo, pero ahora únicamente le causaba gracia debido a la situación.
—Él nunca dijo que si, mamá— La misma expresión en su hijo era dirigida hacia ella.
Era increíble ver el parecido tanto padre e hijo. Flaker sin duda había sacado el color de su cabello y el color de sus ojos, pero tanto en personalidad como en aspecto, era él fiel reflejo de Flippy. Era un milagro que esa permanente caspa, no la hubiese heredado y en su lugar la forma lacia del cabello de su marido dominaba esos mechones rojos de su cabeza, como también, fue prácticamente escuchada su plegaria de que su niño no desarrollara ese trastorno de personalidad múltiple que tenía su padre.
—Pero yo dije que si— dijo sin más, haciendo que tanto padre e hijo se tensaran, al ver una mirada que pocas veces cubría el rostro de su madre: Decepción.—¿Acá…acaso quieren verme tris-triste porque no apoyan mi decisión?—No caerían esta vez, aunque su corazón se exprimiera en un jugoso vino de lastima y preocupación por ver la cara triste de la peli roja, no caerían.
—Nada de eso Flaky.—Sentencio esta vez con una voz más gruesa que lo usual Flippy. Basto una mirada por parte de ella, para que notara el encogimiento de sus pupilas. Debía tomar otras medidas con esa faceta de su marido. Su muñeca fue capturada con fuerza en un agarre firme—No me vas engañar con ese truco a mí, Flaky— Ronroneo su nombre, dándole la espalda a su hijo para que ella pudiera ver claramente la llama viva en sus ojos dorados.
—¡Así se habla, papá!— Apoyo su hijo escupiendo una semilla de la fruta en un tarro cercano.
Poniendo una clara expresión molesta, lo observo a ambos. Raramente se molestaba, pero su hija la necesita en ese momento.
Su niña era una chica alegre y dulce, que la mayoría del tiempo vivía más entre libros que en la vida real. Y si bien no era tímida, no era una muchacha que demostrara sus sentimientos hacia alguien más de la cuenta, que no perteneciera a la familia. En eso, era prácticamente idéntica a Flippy, ella era divertida, alegre y simpática, pero torpe a la hora de demostrar lo que sentía hacia los demás, en ese ámbito, demostraba esa timidez heredada que ella tanto odio en el pasado de sí misma. Contrario a su hijo, que tenia la espontaneidad de su padre y la trasparencia de ella, prácticamente era casi imposible ocultar lo que sentía.
Con el tiempo ella desarrollo una tendencia dulce de leerle a Flippy todas las noches cuando llegaba del trabajo. Se sentaba en su regazo y pasaba horas narrando historias de princesas que tanto su marido como su hijo, escuchaban con atención. El ámbito de la lectura, solamente se vio más nutrido con el trabajo de bibliotecario de su marido, ella prácticamente se lo pasaba toda la tarde con él hasta el momento de ir a casa.
Fue prácticamente un hecho histórico que ella decidiera aceptar una invitación del hijo de su amiga Petunia, para salir en una cita. Por lo que a riesgo de las consecuencias que aquello llevaría con su marido, ella no permitiría que su marido y su hijo, arruinen una noche mágica de su niña.
— ¿P-piensan quedarse sin galletas por todo lo que resta del año?— Justo en donde más les afectaban. Tanto padre como hijo, habían desplegado una obsesión con las galletas que ella preparaba, si le negaban ese placer, simplemente lo tenían dominados en su totalidad.
La cena paso en silencio. Con una muchacha alegre que le contaba a su madre lo maravilloso que era ese chico, a lo cual Flaky asentía divertida, acotando algún otro detalle del mismo.
Ambas ignorando exitosamente los comentarios ácidos del hijo mayor de la familia, así como las promesas de muerte que la mirada dorada del patriarca profetizaba.
Flaky, sonrió dulcemente al escucharla suspirar dulcemente antes de sonrojarse con dulzura al recordarlo. Era un buen chico, ella desde pequeño lo vio crecer, era sumamente adorable y la educación dictada por Handy y Petunia, lo habían convertido en un chico muy cortes y dulce. Sabía que iba a cuidar a su hija, sin embargo, a pesar de eso. Aun, sentía las mirada molesta que le dirigía su marido desde el otro lado de la mesa, mientras que su hijo— a su lado— observaba con una mirada arisca a su hermana mostrar alguno que otro adorno que se puso en su cabello. Ya habían terminado de comer, y ella ya estaba lista para salir.
El timbre sonó, y el corazón de Flippa exploto. Era él, acomodándose el largo cabello un poco se levanto para caminar hacia la puerta, sin embargo fue detenida en seco por su padre que junto a su hermano casi la lanzaron hacia el living para que esperara sentada.
Pero como siempre su madre entro a su rescate al atrapar suavemente de la oreja a ambos y encaminarlos nuevamente a la sala de estar. Dándole la posibilidad de atender a su cita ella misma. Con cordialidad y amabilidad, Clean la saludo, enviándole saludos que sus padres le enviaban.
Flaky lo encamino hacia la sala de estar, donde dos hombres lo observaba como felinos ariscos, dispuesto a morder su yugular.
—¡Traidor!— grito Flaker parándose del sofá y siendo detenido por la mirada seria que le dio su madre por un momento.
—Tu hermana siempre me gusto, y siempre te lo dije— Hablo con la típica calma que caracterizaba a su padre. Pero evitando a toda costa posar su mirada sobre el señor Flippy que lo observaba inexpresivo al lado de su esposa.
¿Era su imaginación, o los ojos estaban más dorados que lo usual?
—¡En fin!¡Jeje!¿N-nos vamos?— interrumpió la chica, saliendo casi disparada por la salida. No sin antes dedicarle un sonoro beso a sus padres y una patada en la pantorrilla a su hermano que aulló de dolor.
—¡Di-diviértanse!— Se despidió Flaky dedicándole un tímido abrazo a ambos.
—¡A las ocho la quiero aquí, mocoso!— le gruño Flippy ocasionando que un suave escalofrió recorriera la espalda del muchacho que no pudo evitar resistir esa mirada pesada en su persona.
—¡Pero papá!— protesto tozudamente la de cabello verdoso, elegantemente sujetados en ese hermoso adorno de cabello.
—¡"Pero papá", nada!¡A las ocho, señorita!— gruño.
—¿Treinta minutos más?
—No.
—Pero…
—Fliqpy…—susurro Flaky a su lado, perforando sus costillas con uno de sus codos. Observo a su lado la mirada dulce que le regalaba su esposa, para luego posar su mirada sobre la mirada de suplica que su hija daba por otra parte.
Soltando un suspiro se replanto su posición. Él antes era un guerrero, para él la sangre y la muerte eran lo más importante, asesinar era primordial para la supervivencia. ¿Desde cuándo se había vuelto tan voluble? Se arrepintió internamente por todas las veces que le perdono la vida a la mujer a su lado. Si nunca la hubiese dejado con vida en todas sus masacres, no estaría pasando por ese estado de debilidad que en esos momentos estaba experimentando.
—Hasta las nueve. Ni un minuto más ni un minuto menos. ¿Quedo claro?— Firmemente se dirigió al de mirada azulada que observaba todo en un silencio solemne.
—Si..si…señor.
El silencio rondo esa casa, mientras escuchaban las perillas del reloj resonar como los segundos contados antes de que una bomba estalle detonante, rompiendo todo a su paso.
Flaky se levanto dedicándole una alegre sonrisa a ambos.—¿Me ayudas a levantar la mesa, amor?— Flippy soltó un gruñido leve, antes de levantarse y atrapar su cintura por detrás. Besando suavemente su mejilla.
—Sabes que me haces molestar con esto…¿Verdad?— le dijo, haciendo que ella riera nerviosamente para encaminarse hacia la cocina.
Flippy en cambio, antes de acompañarla, le lanzo una mirada a su hijo, que perezosamente cambiaba de canal la televisión evitando las ganas de maldecir. Su hijo sonrió, con la misma malicia que él, al observar aquellos ojos dorados.
Él sabía qué hacer cuando esos ojos dorados le ordenaban una orden silenciosa que ni su hermana, ni su madre entendían. Sin duda, algo de Fliqpy, había heredado él en esos asuntos.
Odiaba que alguien cortejara a su hermanita. Mataría a ese tarado, que se hacía llamar su mejor amigo, si llegaba a tocar a su hermana. Y así, mientras su padre entretenía a su madre, él se encargaba de vigilar de cerca a la muchacha y a su cita.
Eso le serviría como lección, por haber publicado en su red social que él estaba enamorado de Sammy. La hermosa hija de Lammy y Splendid. Su padre tuvo una seria charla con el súper héroe por ese hecho. ¡Claro! Si "hablar" seria, si esa charla consistía en bombas y rayos laser que mataron a la mitad de la población de la ciudad, en esa pequeña "Charla".
Su hermanita era un dolor en el culo, pero a pesar de eso era su hermanita y ningún idiota tendría el derecho a acortejarla.
Rebuscando entre sus ropas, tanteo bajo su campera roja la navaja de su padre. Porque tanto su padre como él, tenían una princesa y una reina en su casa. El hecho de que alguien más se atreva a sacarlas de su lado, era como un detonante que impulsaba a Fliqpy a salir, para entrar en acción.
Pero él era alguien inteligente, sabía que si salía de casa en busca de ese jodido pendejo, Flaky se iría de casa o, en su más arrebato de enojo, no lo dejaría entrar en casa por dos semanas. Por lo tanto, para eso estaba él, para hacer el trabajo mientras su padre se contentaba con su madre.
Caminando con calma, dispuesto a crear un "accidente" contra la vida de ese traidor de mirada azulada. Se quedo estético en su lugar al ver como en el cielo una ráfaga azulada descendía bajo a un callejón cercano. Una sonrisa ladeada se poso sobre sus labios, quizás podría encargarse de Clean más tarde.
No tardo mucho tiempo a que la imagen de una chica vestida con ropa casual se viera ante sus ojos. Casi se doblega como un cordero manso al ver como esos azules se posaban sobre su persona y una sonrisa extrovertida fuera dirigida a él.
Recibiría una paliza de parte de su padre por no cagarle la cita a su hermana, pero estaría feliz por recibirla si pasar un tiempo con esa chica era la recompensa.
Tenia escrito este fanfic, hace tiempo. Cuando apenas era una mocosa que comenzaba a saber lo que era escribir jajaj xD Basto darle una pulida por encima, para que la idea de publicarlo me agradara. Adoro a la nueva generación que puede existir a raiz de las parejas ficticias. :)
Muchas gracias por sus comentarios dulces del capitulo anterior, en verdad me subieron mucho el estado de animo. Tanto asi, que me puse a trabajar en la idea de ese fanfic secuela de "Demonic Love" ^^ Esperare a desarrollar un poco más la idea y a adelantar los fics que tengo pendiente, para dejarlo ver la luz! :D
Gracias por leer y darme ese aliento delicioso que en ocasiones en la vida real te hace falta. Se los agradezco mucho, los amo! :)
Nos leemos! :)
