Llevo dos horas trabajando con los internos. Hoy debo decirle a Santana quien se lleva la primera cirugía y aunque mi favorita es Rose no se la daré a ella. Le dije que hasta que no empezara a hacerse notar la ignoraría, y debo cumplirlo.

-Chicos. – digo haciéndoles formar un circulo. – Como sabréis tengo que deciros quien se lleva la primera cirugía. Que alguien se lleve esta no quiere decir, ni por asomo, que se llevé el resto o incluso que se vuelva a llevar alguna. Como sabréis al final del curso uno de vosotros quedará fuera, y podría ser el que hoy se ha llevado al cirugía. Así que por favor, pido que sigáis esforzándoos al máximo.

Los internos asienten, impacientes por la respuesta. Me hago derogar expresamente porque reconozco que es divertido hacerles esperar.

-Entonces. Lynn, te la llevas. – digo de golpe. El chico se encoge con al puño alzado y el hermano de Puckerman le da un abrazo para que segundos después lo haga Rose. – sigue trabajando así y incluso esfuérzate más. No te confíes, ni si quiera eras la primera opción.

El chico asiente y me arrepiento ligeramente la brusquedad de mis palabras, por lo que le dedico una sonrisa que no se espera y la responde extrañado. Dejo que se adelanten hacia una clase que tienen con Blaine pero llamo a Rose para que venga conmigo.

-Rose, acércate. Tengo que hablar contigo. – le digo haciéndole un gesto con la mano y la chica se acerca temerosa de haber hecho algo mal. –No pasa nada grave.

La chica suspira ligeramente.

-Usted dirá Dra. Jones.

-¿Sabes por qué Lynn no era mi primera opción? – le pregunto y ella niega con la cabeza. –Porque lo eras tú.

-¿Yo? – pregunta realmente sorprendida.

-Rose, creo que tienes un gran futuro en el mundo de la medicina. Eres dulce con los pacientes e inteligente a la hora de tomar decisiones. Pero… - bajo mi todo de voz para imantarla. –Nadie va a hacer ni puto caso si siempre hablas así.

-Entiendo. – susurra y luego carraspea para subir el tono. –Entiendo.

-Mejor así. En este mundo el que habla más fuerte se impone. Siempre hay discrepancia, habla con seguridad y todo el mundo hará lo que digas. Yo era como tu Rose, por eso quiero que cambies.

-Está bien. – me dice y le sonrío guiñándole un ojo antes de entrar en un laboratorio.

-¿Qué hay Blaine? – le pregunto con una sonrisa y me siento a su lado en un taburete.

Los internos forman un semicírculo de pie delante de nosotros. Blaine va a darles un curso rápido de cardiología para ver si podría ser lo suyo, por lo que el chico empieza a hablar. Fijo que le escucho pero realmente uso ese tiempo para descansar la mente hasta que me percato de que hay un reloj en la pared. La una y media.

-Oh dios mío. – digo sin poderme controlar y me levanto de golpe.

Miro a Blaine que me mira con cara de interrogante. Le he interrumpido la explicación y automáticamente me disculpo.

-Lo siento. Me voy, luego si eso vengo a por ellos. Perdona de verdad. – digo y salgo escopetada por la puerta.

Corro hacía el ascensor y tarda poco en el llegar. Pero cuando llego a la planta ocho en la habitación no queda nadie, por lo que vuelvo hacia el tablón de enfermeras donde aparece Kurt.

-Si te das prisa, lo coges en la entrada.- me dice sonriendo.

Se lo agradezco en lo que parece un susurro porque ya he empezado a correr escaleras abajo por que el ascensor se me ha escapado. En la planta baja miro por todas partes pero no lo veo así que sin bajar el ritmo llego hasta la puerta del hospital y finalmente lo veo. Está con su madre esperando, a 10 metros de mí. Con unos tejanos cortos y una sudadera. Aunque me he parado para mirar si lo veía, vuelvo a correr de nuevo para llegar hasta él.

-Sam. – digo entre jadeos colocando una mano en su hombro.

Él chico se gira sorprendido y automáticamente sonríe. Pone ambas manos en mi cuello y sin pensárselo dos veces me da un beso delante de su madre. Primero me entra el pánico por el público, pero luego me dejo llevar por esos dulces labios. Cuando nos separamos me mira fijamente a los ojos.

-Pensaba que no vendrías. – me dice echándome con una mano el pelo hacía atrás.

-No te voy a dejar escapar. – digo sonriendo y él me da un beso de nuevo, que contesto colocando las manos en su cadera.

Finalmente somos cortados por un carraspeo y ambos nos giramos hacia la madre de Sam. Noto como me sube el rubor las mejillas, pero la mujer está sonriendo.

-Siento interrumpir, pero tu padre está aquí con el coche. – dice Mary y él asiente.

-¿Nos vemos pronto? – me pregunta.

-Nos vemos pronto. – asiento.

Me da un último beso y me quedo ahí hasta que sube al coche. Me despido con la mano y él me manda un beso. Que tonto es. Me encanta.


-Mírala, parece que está en otra galaxia. – dice Santana pinchándome con el dedo en la mejilla y yo se lo golpeo con la mano suevamente.

-Déjame tranquila Santana. – le digo sin dejar de sonreír. Hoy soy incapaz de no hacerlo.

-Es que está en otra galaxia. – dice Quinn haciendo una pausa para meterse una cucharada de pasta en el boca. – En la galaxia "love".

Santana, Mike y Blaine se echan a reír y yo ni siquiera puedo fulminarla con la mirada. Me siento demasiado bien para que me afecte

-Love, love, love. Is the only way… - canturrea Blaine animadamente.

-Queréis dejarme en paz. – les digo y los voy mirando a uno cuando a continuación digo sus nombres. – Santana estas en plan romanticismo extremo con Alex. Mike, estás saliendo con Tina desde hace cuanto… ¿7 meses? Blaine, tu eres más chica que yo estos días con tu royo coqueto con Kurt y Quinn… se te ve a distancia que entre Puck y tu ya ha pasado algo. Estás extremadamente radiante estos últimos días. – la chica se sonrosa y sonríe más para si misma que para los demás. –Así que dado que todos somos habitantes de la galaxia Love, pido un poco de paz para mí en esta comida.

Todos se quedan en silencio unos segundos hasta que Santana lo rompe.

-Eres la última en llegar. Tenemos todo el derecho del mundo de meternos contigo.

Todos asienten y vuelven a ponerse a la carga. En el fondo, no me molesta, es solo que me apetece estar más a mi rollo feliz de hoy. Aun así, contesto a todas sus preguntas hasta que Blaine se percata de lo que he dicho de Quinn.

-Eh chicos. – dice para que nos callemos y mira a la rubia.- Que Quinn no ha negado que haya pasado algo con Puckerman.

Los cuatro nos apoyamos en la mesa para acortar distancia y medio intimidar a la rubia que enseguida se sonroja.

-Ya estás hablando bonita. – le digo entrecerrando los ojos.

-Eres vengativa. – me dice sacándome la lengua.

-Ojos por ojo… - le guiño un ojo con una sonrisa.

-Pues…bueno. La cosa es que quedamos para ir al cine. Y después del cine fuimos a cenar a su casa y una cosa llevo a la otra… Y bueno ya sabéis. – dice tapándose la cara con ambas manos por lo que todos empezamos a reír.

-Que fuerte, te has acostado con Puckerman. – dice Mike de repente y todos le miramos. – Es gracioso por que he dicho lo que todos pensáis pero yo no sé ni quién es él.

Todos volvemos a reír de nuevo.

-¿Y sois pareja? – pregunta indiscretamente Santana.

-Todavía no, pero hoy hemos quedado para hablarlo. Si no me lo pide él, se lo pido yo. – dice sonriendo con rubor en sus mejillas.

-¡Que mona! – decimos Santana y yo a la vez provocando una carcajada en el resto.

-Tienes el sí asegurado. – le dice Santana.

La rubia sonríe de nuevo y seguimos hablando de cuatro tonterías más hasta que tengo que irme.

-Chicos, me voy. Tengo que ir buscar el correo por si ha llegado el papeleo de mis maravillosos internos. – digo sonriendo con pocas ganas.

-Pregunta si ha llegado el mío anda. Y me mandas un mensaje. – me pide Mike haciéndome ojitos tiernos.

- Está bien… - le contesto rodando los ojos.

-Ya que estás pregunta por mí, si no es molestia, por favor. – se apresura a decir Quinn.

-¿Desde cuándo soy vuestra secretaría? – digo sonriendo y ellos me contestan con carotas divertidas. – Os digo algo en cinco minutos.

Salgo de allí y bajo las escaleras tranquilamente. No tengo prisa pero 10 pisos se hacen una eternidad. Y más, al ritmo que llevo.

-Emma. – digo dando tres golpes suaves en el tablón alternando las manos. -¿Han llegado los papeles de seguimiento de mis internos?

-Lo miro. – la chica sonríe y se levanta. Pero la paro antes de que se vaya.

-Mírame si han llegado también los de Fabray y Chang, que si están pasarían luego. – la pelirroja asiente y se mete en una sala donde probablemente este el correo.

Me apoyo con ambas codos en el tablón esperando a que vuelva cuando oigo mi nombre a mis espaldas.

-Scarlett.

No puede ser. Esa voz imposible de no reconocer. La que me hizo la persona más feliz del mundo y la que me destrozó el corazón. Me giró y allí lo veo.

-Brody. – es lo único que acierto a decir.


NA: Esto termina ya. Mañana subire el ultimo cap en dos partes. :)