Capítulo 11 — Manos traviesas
Shikamaru se encontraba aún en su despacho, intentando vendar su mano ya que al momento de soltar el golpe el mismo cristal lo hirió.
—Ay cariño, estás herido. —Lisa venía entrando. —Déjame vendarte, mi papi me enseñó lo básico.
—Lisa... perdón por irme de repente con mi asistente, tenía que comentarle algunas cosas. —Shikamaru le extendió su mano.
—Ella es... la que nos topamos la vez en la fiesta, ¿no?
—Sí... cambiando de tema, ¿Vendrás conmigo el día de la fiesta?
—Ay bebé, cuando te fuiste con ella, hable con mi papi acerca de eso, me iré fuera de la Ciudad unos días con mis amigas. Perdón, pero cuando regrese podemos pasar todo el rato juntos, ¿no? —Lisa puso la mano vendada de Shikamaru sobre su busto. —O... quizás podemos pasarlo ahora mismo juntos, no hay nadie...
—Lisa, mira mi estado, me duele la mano, espero puedas entenderlo... —El moreno quitó su mano.
—¿Es por ella?
—¿Por quién?
—Por aquella rubia, tu "asistente"
—Claro que no Lisa, tú... tú sabes que eres la única.
—Excelente, así me gusta que sea... porque... ya sabes lo que pasará.
—Sí... —Shikamaru puso una expresión triste.
—Te dejó probar a muchas mujeres para que te des cuenta de que yo soy la mejor y para dejarte en claro que ninguno de sus conocidos doctores puede tratar mejor a la Tía Kurenai y a la pequeña Mirai como mi papi. —Sonrió.
—Sí... Lisa yo de verdad te agradezco lo que estás haciendo, Pero... quisiera que dejarás que otros doctores las asistan ya que quiero saber si hay otras salidas.
—Shikamaru, te estas arriesgando mucho, deja que mi padre las asista, es un honor servirle a un Nara.
—Entiendo.
—Entonces, iré a ver mi papi, tiene una cita en urgencias, pero antes me pasará a dejar al centro comercial, me encantaría que vinieses conmigo y me ayudarás a elegir un atuendo para la playa. —Lisa beso los labios de Shikamaru, pero no fue correspondida. —Debes estar en shock por el golpe, te dejó bebé, llámame si necesitas diversión.
La chica salió de la oficina, Shikamaru se sentó y buscó su teléfono, pero no lo encontró.
"Temari..."
Con el teléfono fijo se marcó así mismo pero la llamada no entraba y era obvio ya que Temari había puesto el modo avión para evitar llamadas, se dispuso a continuar con sus labores, pero la mano le ardía, salió para ir al baño y esta vez ponerse mejor la venda, pero en el camino se encontró a su rubia.
—¡Shikamaru! ¿Estás bien? —Temari apresuró el paso. —¿Qué pasó?
—Nada, un accidente.
—¿Qué es esto? ¿No sabes poner una venda?
—Me la pusó...
—Lisa.
—Sí.
—Para ser la hija de un famosísimo doctor esto deja mucho que desear, vamos a tu oficina.
Los dos regresaron a la oficina, Temari noto que el escritorio estaba completamente cuarteado.
—Eres muy alto, me gustaría que te sentarás sobre el escritorio, pero estoy segura que tu trasero sufriría las consecuencias. —Shikamaru se rio de aquel comentario.
—No estaría mal, así podrías vendarme la mano y el trasero.
—Siéntate en el sillón —El moreno hizo caso, Temari fue por el botiquín que había traído desde su casa ya que Shikamaru no tenía uno en su oficina, se puso de cuclillas para poder tratar mejor la herida. —De verdad, dices que yo soy problemática, pero en este momento dime quién lo es más.
—Ya ya, entendí. —Shikamaru miró con dulzura como Temari tocaba con delicadeza su mano. —Parece que tienes mucha práctica.
—Bueno, que puedes esperar de la mayor de tres hermanos, Kankuro era el que la mayoría del tiempo estaba vendado, Gaara solía llamarle "La momia andante" —Soltó una pequeña risa. —Aunque él tampoco se libra, solía jugar con algunos mapaches en los bosques y a veces llegaba rasguñado.
—Haha, eso suena divertido... ¿Y tú qué hacías?
—La mayor parte del tiempo estaba con el tío Baki, ayudándolo en casa o estudiando cualquier libro que me encontrará.
—Chica inteligente.
—La mayoría de libros eran sobre economía, así que esa fue mi base de estudios. —Temari paró el vendaje. —Ya está, trata de no forzarla demasiado o sino tendré que volver a vendarla.
—Temari, perdón por mi comportamiento inmaduro hace un rato.
—¿Qué pasa tan de repente?
—Pues sí, más bien, perdóname por las veces en las que he sido posesivo contigo, me aprovecho sólo porque estuvimos juntos una vez y a veces te obligo a hacer cosas como el besarme... y sé que para ti es un error.
—No Sr. Shikamaru, los dos lo hicimos porque quisimos, nadie obligo a nadie. —Temari estaba sonrojada, en parte ella sí quería los besos de su jefe, pero tenía que mantener la compostura.
—Temari, sé que me tomarás como un loco después de lo que acabo de decir... pero en este momento quisiera poseerte como nunca.
—El colmo. –Temari dejó de estar en cuclillas y se levantó para besar a Shikamaru, él la tomo de la cintura y lentamente la sentó entre sus piernas, gimió un poco por el dolor de su mano. —Deberíamos parar, no te encuentras bien.
—Sí puedo Temari... —Shikamaru se dispuso a levantar la blusa que ella traía y después el sostén, aunque este último se le dificulto un poco. Temari se rio de esto, paró el beso y se deshizo de su blusa quedándose solamente con un sostén mal desabrochado, se levantó de las piernas de su jefe y fue hacía la puerta, puso seguro. —Bien pensado, aunque creo que Chouji no entrará por un buen tiempo. —Los dos se rieron, Shikamaru se levantó, pero Temari lo volvió a sentar.
—Sólo porque estas lastimado... hoy te daré un trato especial. —Se agachó y bajó el zíper de su pantalón, de ahí se adentró un poco más hasta sacar su miembro, el cual estaba completamente despierto.
—T-Temari... —Shikamaru recostó su cuerpo sobre el sillón.
Los labios de la rubia besaron aquel miembro, lo metió completamente en su boca y lentamente comenzó a bajar y subir, llevo la mano de su acompañante que no estaba vendada a sus senos, sus dedos acariciaban suavemente el pezón de la chica. La boca de Temari fue cada vez más rápido, Shikamaru estaba completamente rojo, la mano con la venda la tenía en la boca para no soltar ningún ruido.
—O-oye... T-Temari, no te quedarás... a-ahí... te necesito. —Shikamaru levantó la cara de Temari, limpió con sus dedos sus labios, la ayudó a levantarse, una vez de pie levantó su falda, bajó su pantaleta, después la sentó en sus piernas, Temari lentamente tomo el miembro y lo metió en su cavidad, Shikamaru abrazó aquel cuerpo semidesnudo de su empleada, sus bocas se juntaron, las lenguas peleaban una batalla sin fin, los gemidos ahogados se hicieron presentes en aquellas cuatro paredes, de nuevo la mano de Shikamaru descendió hasta acariciar los muslos de la rubia.
—Ah... ah... no es mi estilo estar abajo. —Evidentemente a Shikamaru le hacía falta el aire. —¿Quisieras estar a-abajo?
—Ah... ¿Te preocupas por las posiciones ahora? —Temari estaba consumida por el placer. —Dije que te... dije que te daría un trato especial.
—No me molestaría romper todos los cristales del mundo con tal de que me des estos tratos.
—Hahaha... ¡Ah! ¿V-v-vas a decirme por qué está roto el cristal?
—Si te lo dijera... te molestarías.
—¿C-crees que estoy en posibilidad de molestarme?
—E-estaba furioso conmigo mismo... —Shikamaru gruño. —Quería tenerte sólo para mí... C-cuando me dijiste que Daimaru iría contigo quería mostrarle que eras mía.
—¿S-ser tuya? ¿Hablas de hacer esto frente a él?
—N-no... Temari no podría explicarlo... y menos ahora.
—Cierto cierto... ahh... por... por favor continúa. —Temari estaba sonrojada a más no poder, bajó la mirada, pero Shikamaru la levantó para poder besarla. No fue un beso para callar a la rubia de sus gemidos, fue más lento, cálido, parecía con amor. Pronto el moreno derramo su esencia en Temari y ella se quedó inmóvil.
—Ahhh, por favor, quédate así un poco más. —Shikamaru abrazó aún más fuerte el cuerpo de Temari, los dos trataban de respirar normalmente
—Tu ropa... ¿se ensució? —Era lo único que Temari podía preguntar. —Digo... eres el futuro presidente, no deben verte desaliñado.
—Haha... preocupándote por cosas innecesarias... Tengo un cambio de ropa en algún cajón del escritorio.
—Tú debes alejarte de los escritorios... —Temari le sonrió, después se levantó de las piernas de Shikamaru, levantó su pantaleta y se la puso. Fue hacía el escritorio y sacó un pantalón negro. —¿Siempre estás preparado?
—Algo así, mi madre pone eso ahí porque a veces me quedó a dormir en la oficina.
—Tu madre de verdad te quiere.
—Hmp. —Shikamaru metió a su bóxer su "herramienta de trabajo" y camino hacía Temari. —¿Y tú? ¿Te ensuciaste?
—No, lo bueno fue que levantaste la falda, sino hubiese sido un desastre limpiarlo.
—Oye... lamento... lamento haberme venido dentro de ti.
—No te preocupes, pasaré a la farmacia por la pastilla después del trabajo.
—Normalmente no hago eso, disculpa, contigo siempre me descontroló.
—Lo entiendo, nadie se puede resistir a mí.
—Eres una traviesa. —Shikamaru le sonrió. —Pero hablo en serio...
—Ya, lo captó. —Temari miró su reloj. —Tengo que regresar a mi jornada normal, ¿algo más?
—Un último beso por favor, siempre soy yo quien te los roba. —Shikamaru encaró a Temari.
—Sólo porque es una orden. —Temari sujetó la corbata de Shikamaru, lo jaló hacía ella y lo besó, fue de esos besos largos, donde quisieran detener el tiempo, lentamente se separaron por falta de oxígeno. —Si seguimos así, querré hacerlo de nuevo con usted.
—No estaría mal un segundo round. —Shikamaru la pegó hacía él.
—No gracias, me tengo que ir, con permiso. —Temari salió de la oficina de su jefe, llegó a la oficina de Recursos Humanos y vio a Ino, ésta se abalanzó hacía la ojiverde.
—Y bien, ¿con quién irás? Shikamaru ya debió pedírtelo.
—¿Hablas de la reunión? —Ino asintió con la cabeza. —No, ni siquiera hablamos de aquello.
—¡¿Haaa?! ¡Qué dices mujer!
—Escucha, entre el vicepresidente y yo no hay nada.
—¿Ajá? Y entonces, ¿Cómo me explicas esto? —Ino levantó un mechón de pelo de Temari y podía verse la marca de un beso. —Oh cariño, no soy tan tonta.
—Es la picadura de un mosquito.
—Sííí clarooo, y el mosquito seguramente olía a "Hugo Boss." —Ino empezó a reírse y Temari se ruborizó. —Entonces simplemente se besaron o ¿pasó algo más?
—Huelo a él porque le vende la mano, se lastimó con un vidrío.
—Buena táctica mujer, pero a mí no me engañarás. —Se acercó más a Temari. —¿Sientes algo por él?
—Claro que no, no juntes el trabajo con el amor, siempre salen fatales las cosas.
—De acuerdo... pero eso es una simple regla, nadie le dice al corazón a quién debe querer, yo decía lo mismo con Sai, pero pronto descubrí que no podía estar sin él, nos hicimos novios y vamos bien.
—Ino, yo no puedo querer a Shikamaru, está prohibido.
—¿Es por qué es tu jefe y próximamente será el de todos? ¿O es por qué siempre sale con mujerzuelas?
—Las dos, además... tengo más razones.
—Nadie sale del juego del amor tan fácil Temari y sobre todo cuando eres la protagonista. —Ino se separó.
—¿Por qué piensas que estoy enamorada de él? Llevamos unas semanas trabajando juntos, no es posible querer a alguien tan rápido.
—Ahhhh, es tan complicado contigo Temari, entonces trata de comprenderlo más, yo lo conozco y sé que tú de verdad le encantas, el pobre hombre siempre me manda mensaje para qué le diga dónde estás o cómo te va en el trabajo.
—¿Hace eso? Es un acosador...
—Shikamaru de verdad siente algo por ti, dale aunque sea una oportunidad.
—No Ino, él sólo siente atracción SEXUAL.
—No y ya no hables más porque no cambiaras mi parecer de las cosas. —Ino volteó a ver el reloj en la pared de la oficina. —Se me hace tarde.
—¿Tarde para qué? Si secretariado y recursos están en la misma oficina.
—Tarde para decirle a Shikamaru que te lleve al baile.
—Ah, no hagas eso, iré con el gerente de producción.
—¿Daimaru? Por dios mujer, ustedes dos no se ven nada bien juntos, si lo llevas al baile tendré en serio pesadillas.
—Ya quedé con él y no puedo fallarle.
—¿Por qué los dos son tan lentos? ¡Ámense de una vez!
—Ino... ¿Tú quieres que yo este con Shikamaru para qué el deje de salir con mujerzuelas?
—No Temari... yo lo digo porque conozco los sentimientos de Shikamaru y porque eres mujer igual que yo y comprendo los tuyos también.
—Ya veo...
La conversación acabó en un punto muerto, Temari estaba centrada en que no se enamoraría del chico por nada del mundo, sólo era sexo con su jefe, tenía la prioridad de ganar el dinero y ser feliz más tarde, además de ayudar a Kurenai en lo que pudiera sin que Shikamaru se enterará de nada.
La jornada de trabajo de Temari terminó, se despidió de Ino y fue al estacionamiento, su jefe estaba recargado en su coche
—¿Qué hace aquí? –La rubia espetó.
—De tanta diversión hace rato, se me olvido pedirte que me regresarás mi teléfono. —le sonrió.
—Ah, de verdad lo siento, quise cumplir con su orden de mantener todo en seguridad, —Temari sacó el celular del bolso. —tenga.
—Gracias... —Los dos se miraron y después se rieron.
—Entonces... tengo que irme, permiso.
—Oye, hablando de celular, no tengo tu número.
—¿Debería dárselo? —Temari enarcó una ceja. —¿Quién me garantiza que no recibiré llamadas a las 2 de la mañana?
—Yo mismo te lo garantizo, normalmente te marcaré a las 3.
—Gracioso, dámelo, yo lo anoto. —Shikamaru le dio el celular, se marcó así misma. —Ya está, ahora los dos tenemos nuestros teléfonos.
—Deberíamos celebrar este avance, ¿no?
—Aquí hay cámaras.
—Por favor mujer, te vieron subirte a mi carro.
—Estabas a punto de desmayarte por el cansancio, obviamente pensaron que era una buena acción.
—Entonces me quedaré con las ganas.
—Algo así... —la rubia le sonrió. —No podemos conseguir todo lo que queremos, hasta mañana.
—Temari, mañana es tu día de descanso. No tendré tus labios hasta pasado mañana.
—Lástima.
—¡Cruel! —Temari pasó de él y entró a su coche, ya dentro, bajó la ventanilla y le hizo una seña a Shikamaru de que se acercará, le plantó un beso en sus labios. —No era lo que esperaba, pero estoy satisfecho. —Temari se despidió y arrancó el coche.
En la avenida estacionó su coche frente una farmacia, entró y compró los anticonceptivos y otras cosas para el botiquín de emergencias.
Salió de la farmacia y mientras leía el ticket de compra tropezó con una persona, la bolsa con las medicinas cayo dejando todo regado.
—Lo siento no me fije. –Temari volteó a ver quién era. —¿Sr. Sasori?
—Nos encontramos diariamente ¿coincidencia? perdóname tú a mí, quería comprobar si eras tú, pero cuando me di cuenta ya habíamos chocado. —Sasori le sonrió. —Déjame ayudarte a levantar esto.
—Sí, gracias.
Mientras lo hacían Temari se percató de que Sasori paró de recoger las medicinas para leer la caja de los anticonceptivos, miró a la rubia y después regresó la mirada a lo que estaba haciendo, tomó los demás medicamentos para dárselos a Temari.
—Gracias... —la ojiverde no sabía que más decirle, estaba nerviosa.
—Ese medicamento... ¿Estás viéndote con alguien? —Los ojos cafés se posaron sobre los aguamarina. —Perdona, no es de mi incumbencia, entonces, nos vemos.
—Sr. Sasori, no... no es lo que piensa, esto sólo es para mí botiquín en la oficina. —Se le notaba a Sasori una tranquilidad en su rostro.
—No son mis asuntos, pero gracias por explicarme... —Se giró para seguir caminando, aunque pronto volteo a ver a Temari de nuevo. —¿Ya cenaste?
Sin saber cómo rayos pasó, los dos se encontraban en un restaurante familiar a dos calles de aquella farmacia.
—¿Qué vas a pedir? —Sasori bajó la carta y encaró a Temari.
—Me has agarrado de sorpresa que no sé qué pedir.
—Bueno, yo también y eso que fui yo quién te invito.
—Con un café me basta, Sr. Sasori.
—Me hubieses dicho, te hubiera llevado a un mejor lugar... —Sasori puso una cara triste.
—No no, ya se tomó la molestia de traerme, quisiera un café y unos brownies.
—Quiero lo mismo entonces.
Temari analizó el cuerpo de Sasori, era bastante delgado y de altura... los dos tenían la misma 1.67, lo comparó con Shikamaru, pero se quitó esa idea de la cabeza.
—Aquí está su cena, con permiso. —La mesera se fue.
—¿Vienes aquí a menudo? —preguntó la rubia.
—Algunas veces, está siempre es mi última opción cuando los demás restaurantes están cerrados, además de que hay mucho ruido.
—Te entiendo, me gusta el silencio, pero cuando estoy rodeada de personas, me gusta hablar.
—Ahora que recuerdo, ya terminé el libro que me prestaste.
—¿Aún lo tienes? Pensé que lo tirarías.
—Oh no, es bastante especial porque... "Me lo diste tú". –masculló, pensando que Temari no lo escucharía, pero se escuchó tan claramente que los dos se sonrojaron. —Que diga, e-es especial porque ese día Deidara llegó al poder de la empresa.
—Ah, claro.
—Temari... ¿Tú... tú tienes pareja?
"Directo al grano, este hombre es un peligro."
—No... —Temari trataba de tranquilizarse, Sasori era bastante apuesto, pero por algo siempre lo comparaba con Shikamaru.
—Y... ¿Estás interesada en alguien?
—Por el momento no... ¿A qué viene esa pregunta?
—Eres una chica preciosa, tengo que reconocerlo, eres como el arte... y para mí el arte es algo que perdura a través del tiempo, hermoso y delicado, el verdadero arte es belleza eterna. —Los ojos aguamarina lo miraron, la mirada del chico estaba seria.
—Gracias... tu concepto del arte es precioso, pero yo no cumplo con esas características.
—No digas eso... yo de verdad estoy interesado en ti Temari, eres bella, inteligente, delicada, cuidadosa y bondadosa, eres la mujer perfecta. —Sasori tomo delicadamente la mano de Temari. –Por favor, sal conmigo.
—Sasori... —Temari iba a responder, hasta que el timbre de teléfono del chico sonó.
—Ese Deidara...
—Tienes que irte, ¿verdad?
—No sin antes una respuesta tuya... yo... detestó que me hagan esperar. —Los dos de nuevo se miraron, Temari se dio cuenta de que con Sasori reinaba el silencio, no era como con Shikamaru y sus insinuaciones, o que cuando callaba a Temari lo hacía con un beso.
"Deja de compararlos Temari..."
El timbre de teléfono de Temari ahora era el que sonaba.
—Yo... tengo que ir a contestar... ten. —le extendió algo de dinero a Sasori. —Es... urgente tengo que irme.
—Ni siquiera has contestado.
—Sé que es una emergencia con solo saber quién me llama... Sr. Sasori, por favor... déjeme ordenar mis sentimientos, después le daré una respuesta correcta.
—De acuerdo... pero necesito una respuesta afirmativa. —Temari sonrió ante su comentario, tomo sus cosas y salió del restaurante.
Se sintió mal por dejar a Sasori, pero esa pregunta no podría contestarse con un sí tan fácilmente, tener a Sasori como pareja significaría dejar a un lado el trato, ya que estar con Shikamaru cuando pudiera y ayudarlo era vital para ganar el juego, además de que cada vez que besará a Shikamaru sentiría una daga en el pecho porque sería como engañar a su pareja.
—Aún no puedo ser feliz, eh... —Temari miraba el cielo mientras caminaba a su coche.
Entrando, dejó las cosas en el asiento del copiloto y se dispuso a regresarle la llamada a su jefe.
—¿Bueno?
—¿Ya estás en casa?
—Aún no, vine a la farmacia a comprar la píldora.
—Eso mismo te iba a decir, por favor cuídate, sé más o menos los efectos de esa píldora.
—Tranquilo, no es como si nunca la hubiese tomado.
—No sé si sentirme aliviado o enojado por eso.
—No sientas nada entonces, por cierto, ¿cómo está tu traviesa mano?
—La venda que pusiste tenía algo mágico, me siento como nuevo.
—Hahaha... sólo fue una simple venda, no exageres.
—No, claro que no, funcionó porque la pusiste tú, muchas gracias.
—De nada... entonces, me voy a casa, por favor evite llamarme a las 3 de la mañana y también descanse mucho, parece mapache con esas ojeras...
—Haha, lo tendré en cuenta. Buenas noches.
—Buenas noches.
Temari sintió felicidad de escuchar que se preocupaba por ella.
"¿Y si es verdad lo que dice Ino? Pero, aunque sea verdad, no puedo caer enamorada... estoy dentro de un juego sin fin..."
Capítulo 11 Finalizado.
