Invader Zim no me pertenece, y esto es un pobre intento de Fic (¬¬)

Dedico está historia a Misu-chan o más conocida por el fandom como Eldar Lisswen Sariethel. Espero que le guste, y que no sea un total fiasco.

Estimado lector: Desde ya se le agradece la lectura, los favoritismos y los comentarios (Yay!) Debo admitir que nunca he contado con tanto feedback. Por eso solo quiero decirles gracias a todos por continuar siguiendo esta loca historia, y lamento tardar tanto en actualizar jejjeje

Una vez más Gracias Totales :3


Capitulo 12

Una habitación con un Moose

...

Llegar a la estrella DeltaB34 fue sencillo para Zim y Dib, el viaje fue un poco menos antipático y ambos trataron de hacer lo mejor para planear como encarar la destrucción de las armas del Primero y, si fuera necesario, usarlas para negociar.

Si había manera de hacerlo.

La siguiente Gunslave que buscaban estaba dentro de una estrella, que calificaba como una gigante roja. Ese tipo de cuerpos celestes son raros de encontrar en el universo porque son candidatas propicias en convertirse en una supernova. Siendo así, seguía siendo impresionante que aquella arma sea tan poderosa como para soportar el calor del núcleo de una estrella.

-No debería sorprenderte, los materiales que conforman a la Inmensa pueden soportar el calor de las estrellas sin percibir daños- Zim dice esto como si estuviera orgulloso de semejante hecho. Dib le resto importancia, le costaba comprender la sensación de estar orgulloso de algo de lo cual ya no formas parte.

Zim estaba muerto para el Imperio.

El humano intentó apartar esos malos pensamientos, y los arrinconó en el fondo de su mente, donde no lo molestaran.

-Aún así, esa arma no debería funcionar si estuvo dentro de una estrella ¿Cuánto habrá permanecido allí?- Dice Dib mirando con cuidado las lecturas de la nave, el calor estaba aumentando allá afuera a un ritmo abismal.

-Aproximadamente doscientos años- Zim dice esto con aire distraído –No es mucho tiempo en Irk-

-¿Aún no entiendo por qué el Imperio Irken no usa estas armas?- Dib dice esto algo incomodo, mientras veía brillar la estrella a la que se acercaban. Aunque la nave de Tak contaba con una lamina de protección para que la radiación no les llegue, él sentía calor por solo ver esa impresionante bola de fuego.

-Supongo que no podían usarlas, se necesita el CODE y tal vez el Pak del Primero para controlar la mayoría de las armas- Zim dice esto con calma –Además para muchos, el creador de las Gunslave jamás existió-

-¿Y si el Primero sigue con vida?- Dib dice esto preocupado –Tal vez tiene un Pak como el tuyo y puede controlar las armas, por eso las esta buscando-

Zim se le queda mirando algo molesto. Dib no parecía estar bromeando, por lo que el irken decidió explicarle un poco de lo que le sucedió realmente a ese sujeto.

-La Guerra Civil de Irk de los 1000 años terminó cuando la comandante Miyuki ejecuto ante un amplio público al Primero- Zim dice esto con mucha calma –Se dice que fue la primera ejecución transmitida en todo nuestro planeta y gran parte de la galaxia, fue un acto vil y morboso, pero significativo, muy útil para hundir en la miseria a todo aquel que piense oponerse a Irk-

-Lo transmitieron para… ¿Qué los rebeldes creyeran que perdieron la Guerra Civil?- Dib le sorprendió, era increíble como habían manipulado la información para que ese pueblo que trataba de sobrevivir a un genocidio, tire la toalla y acepte su destino.

Era un movimiento sucio y, aparentemente, muy efectivo.

-Funcionó muy bien, el Primero tenía su mano derecha listo para suplirlo, pero cuando mostraron su muerte en todas las transmisiones disponibles en la galaxia, sus seguidores lo abandonaron- Zim entorno los ojos con cierta molestia, cerro su puño y rechinó los dientes. Sentía mucha ira pero no sabia porque.

-¿A quien se le ocurrió esa idea?- Dib nota que el irken estaba algo alterado. Zim lo mira por un momento y vuelve a la normalidad.

-A la comandante Miyuki- Zim dice esto elevando los hombros, como si fuera algo que todo el mundo debía saber. Aunque casi nadie de los suyos conocía esa historia –Los cerebros de Irk no aprobaban su plan, pero les funciono al final-

-Ella debió odiarlo mucho para humillarlo así- Dice algo ofuscado el humano ante la actitud de la comandante.

-No lo sé- Zim suspira y trata de sonar neutral, pero a Dib le parecía que estaba triste por recordar eso –Realmente creo que solo hizo lo que cualquier soldado hubiera hecho… ya sabes, ella era una excelente soldado y una gran líder-

-…-

Hace cien años atrás, la Más Alta Miyuki llamó a Zim para verlo. Quería conocer al pequeño irken que causaba tantos problemas a los oficiales de Irk.

Cuando Miyuki vio a Zim en persona, su rostro palideció.

-Tu eres…- La Más Alta había abandonado su asiento para acercarse a él con mucha rapidez -…Zim-

-Así es ¡YO SOY ZIM!- El pequeño irken exclama esto, agitando sus bracitos y tomando por sorpresa a Miyuki. Ella retrocedió levemente y entornó sus ojos con algo de molestia.

-Lo sé - Ella se retrajo un poco y comenzó a rodearlo, observándolo con cierto cuidado -¿Qué edad tienes Zim?-

-Zim tiene veinte gloriosos años trabajando para conquistar y destruir a los enemigos de Irk- Grita eufórico el irken.

-Ya veo, eres demasiado joven- Miyuki cierra los ojos y suspira con suavidad -¿Hace poco ocasionaste un apagón en una de nuestras estaciones de investigación?-

-¡Solo estaba mejorando los sistemas de la estación! ¡Las mejoras son buenas!-

-Veo que eran demasiadas "mejoras" para la energía que contaba ese sitio, piénsalo mejor antes de hacer algo así- La Más Alta se sonrió maliciosamente, clavando sus fríos ojos azules en el pequeño irken. Lamió delicadamente su labio superior antes de continuar hablando.

-Si sigues ocasionando estos problemas, cualquiera pensaría que detestas al Imperio y deseas sabotearlo, Zim-

-Eso no es cierto- Zim ruge sin medir las consecuencias señalando a Miyuki como si fuera su igual –Yo amo a mi planeta, daría todo por mi mundo y por mi gente, desde mi sangre hasta mi ultimo aliento de vida…-

Miyuki abrió los ojos desmesuradamente. Zim se quedo en blanco, no sabía porque dijo eso, pero sin pensarlo mucho, grito con euforia.

-¡Zim los destruirá a todos en nombre del Imperio! ¡Traerá ruina en nombre del Imperio!- Y siguió un buen rato hablando de lo mismo.

La Más Alta le sonrió levemente.

-Solo quiero saber una cosa más, Zim- Miyuki lo mira con algo de intensidad -¿Tú me odias?-

Zim se sintió algo acongojado cuando escucho esa pregunta. Trato de responder, pero no pudo hacerlo. Las palabras que debía decir no querían salir de su boca. Se quedaron atoradas a medio camino y solo pudo articular una frase que no tenía planeado decirle:

-Hiciste lo que debías hacer, yo no te odio Miyuki-

La MásAlta se quedo rígida de un momento a otro. Sus ojos se desorbitaron por un momento y su rostro adopto una expresión furiosa. Sus dedos se encresparon. Estiró sus brazos a una velocidad impresionante y tomó el cuello de Zim con sus manos provistas de solo dos dedos cada una.

El pequeño irken sintió miedo en ese instante, no movió un solo músculo esperando su final. Ella lo mira con rabia, sus ojos azules se oscurecieron más de lo normal, parecía que estaba por salirle espuma de su boca y trato de hablar le entre dientes.

-Como te atreves… asqueroso montón de mierda-

Zim no podía respirar bien. Todo se estaba volviendo borroso y se sentía mareado. Para su sorpresa, la Más Alta lo liberade sus garras, lo empuja y le da la espalda,todo en un solo movimiento.

-Puedes marcharte- Miyuki dice esto con suavidad –Si vas a matarme en algún momento, no me resistiré-

Zim no comprendió lo último que le dijo la Más Alta. Y tampoco lo entendió cuando su experimento fuera de control la devoro por completo

...

"Fue solo un accidente"

"Un accidente"

"No lo hice a propósito ¿Verdad?"

-…-

-La Más Alta solo hizo lo que tenía que hacer- Dice fríamente Zim.

Dib estaba un poco sorprendido ante la expresión del irken, pero decidió no preguntarle que tenía en mente. Estaba preocupado por él, pero mucho más preocupado por Skoodge y Vitralia.

No habían recibido comunicación de parte de ellos, ni siquiera peticiones de rescate de sus posibles secuestradores. Era una situación por demás delicada, y esperaba que pronto aparezcan o que por lo menos, les dieran alguna señal de vida.

Por ahora, tenía que mantener concentrado a Zim en sus objetivos, debía ayudarlo en todo lo que pudiera, porque era el único del grupo que quedaba a su lado.

-¿Cómo entraremos en esa estrella?- Dice con aire distraído Dib.

-No lo sé… podríamos usar a Gor-Nova y abrirnos una brecha para entrar a la estrella- Zim dice esto con algo de calma, Dib jadea levemente. No le apetecía hacer tal cosa.

-Esto sería más sencillo si tuviéramos a Mekkah-liho a mano- Dib dice esto, olvidando que Zim estaba sensible aún por la desaparición de Skoodge y Vitralia. El irken lo observa con algo de dureza y el joven humano sonríe nerviosamente.

-Lo siento- Le dice en voz baja.

-Tienes razón, sería mas sencillo- Zim dice esto tratando de no enojarse con Dib. Todo menos con él, no tenía la culpa de lo que estaba pasando.

Aunque le encantaría saber a que demonios se estaban enfrentando. El kraennar que los había atacado resulto ser muy difícil de vencer, pero estaba seguro que solo era un subordinado ¿Quién estaba detrás de todo esto? ¿Por qué lo estaban haciendo?

Y si realmente venían detrás de su Pak ¿Sería conveniente que Dib siga arriesgándose de esta forma por su culpa?

-Zim, hay movimiento allá afuera-

-¿Qué?- Zim mira hacía la ventana y se queda con la boca abierta, mientras Pam-demonium LaCorsaria,emergía del interior de aquella moribunda estrella. Era enorme, casi del mismo tamaño de la Inmensa, aunque tenía un diseño arcaico y desquiciante, que le daba un toque tétrico. Desde allí podían ver los gigantescos cañones de plasma, los gruesos escudos y la enorme proa fuertemente armada con lásers.

Esa no era una nave espacial ordinaria, era la pesadilla de cualquier soldado en su sano juicio, y tener que enfrentar a semejante armatoste te hacia perder la esperanza en vivir para ver el siguiente día.

-Esto no puede existir- Dice aterrado Zim –Esta cosa no debería existir-

-Zim, alguien está controlando la nave desde adentro- Dib trata de revisar los controles de voot para poder interceptar alguna señal proveniente de esa enorme nave espacial que estaba saliendo lentamente de aquella gigantesca estrella roja.

El irken comenzó a escuchar la transmisión cuando el humano la colocó en el altavoz. Era clara, pero incomprensible para él.

-No entiendo el idioma ¿Es irken?- Dib dice esto algo preocupado. Zim frunció el seño.

-Parece Irken, pero suena más tosco…- Zim trato de concentrarse, era un idioma muy antiguo que no se usaba en su planeta hace siglos. Siquiera era utilizado en la época del Primero, pero lo podía comprender a medida que escuchaba la transmisión.

-Dice que el CODE fue suficiente para hacer funcionar a Pam-Demonium pero que necesitan el Pak del Primero para activar las armas- Zim dice esto con voz neutral.

-¿Han mencionado algún prisionero? ¿Nos están buscando?- Dib trata de que la transmisión este lo más limpia posible, fue buena idea conectar la mayoría de sus computadoras a la nave de Tak.

-No, pero planean llevarse la nave…- El irken entorna los ojos haciendo un gesto de total concentración –…Para entregársela a un sujeto llamado Lard Nar-

Zim se rasca la barbilla pensando en el nombre que acababa de escuchar.

–Ese nombre tan raro… podría ser de origen Vortiano-

-Tal vez ese sujeto este aliado con los espías de Kravat- Dib dice esto algo aturdido –Tenemos que evitar que se la lleven-

-Y destruirla- Zim dice esto muy decidido y mira con intensidad a Dib -Como sus armas no funcionan, probablemente podamos invadirlos si conducimos la nave a energía mínima. Apagaremos todas las funciones innecesarias, armas, refrigeración y luz-

-¿Has visto que tan cerca estamos de esa estrella? Nos vamos asar- Dib comenzó a cortar la energía de la refrigeración y las armas. Los cohetes estaban en mínimo, usando la gravedad del sol para ahorrar energía y acercarse con cuidado a Pam-Demonium.

-Esto es una mala idea- Dice Dib cruzándose de brazos.

La enorme nave a la que se acercaban con lentitud tenía cerrado su hangar, pero las entradas de emergencia estaban todas abiertas, de seguro que las personas que la invadieron y la estaban pilotando habían ingresado por esa zona.

-Que calor- Dib se quita su gabardina negra. Pero el calor seguía sofocándolo.

Nota que Zim también estaba acalorado, y se quita la parte superior del uniforme, quedando con el torso desnudo y sus pantalones negros ajustados.

El chico se quedo algo sorprendido ante esa visión. Nunca había visto el cuerpo desnudo de Zim, ni siquiera se lo habría imaginado. Era delgado, pero parecía que estaba conforma solo por fibra. Tenía el cuerpo marcado con una fina musculatura que le daba un aire femenino. Le resultaba agradable a la vista, y a pesar de ese color de piel tan extraño, parecía que congeniaba muy bien con su estructura.

Todo el cuerpo decía "Soy Zim". Era extraño, pero a él le parecía eso.

Dib se dio cuenta que se había quedado mirándolo demasiado tiempo, y tal vez de una forma inquietante, porque el irken no dudo en señalarle lo obvio.

-¿Qué tanto miras?-

-Nada- Dib dice esto y se quita la camisa. Tenía más calor del que se sentía en el ambiente. Finalmente las luces se apagan y quedaban solo las de emergencia.

-¿Te parece raro mi cuerpo?- Zim noto que el humano lo estaba evadiendo. Eso le provocaba mala espina.

Dib se sonrojo mucho, y agradeció que solo hubiera luces rojas para que Zim no notara como su cara estaba toda encendida ¿Qué le podía decir sobre su cuerpo? ¿Qué le gustaba mucho o que estaba bien? De seguro que debía ser una respuesta acorde a la situación, que no genere mas tensión de la que le generó su pregunta.

-No, para nada- Dib trata de sonar lo mas calmado posible –Es que me sorprendí, nunca había visto tu torso desnudo-

Zim entrecerró los ojos, y miro hacia otra dirección. Dib suspira, deseando llegar lo más pronto posible a la nave que estaban siguiendo.

-¿Qué te parece?- Zim dice esto con voz apagada.

-Que es bastante grande y que será difícil encontrar a los espías de Kravat allí adentro-

-No la nave- Zim casi rechina los dientes antes de continuar hablando –Mi cuerpo ¿Qué te parece?-

Dib se sentía algo nervioso. No sabía que decir. Era la primera vez en toda su vida que se había quedado sin palabras. Zim le estaba preguntando que le parecía su cuerpo, lo cual podría considerarse como un anatema ¿Desde cuando le importaba su opinión?

Desde que empezó a fallar su pak, si mal no recuerda.

No podía contestar cualquiera cosa, siquiera pedir que lo olvide. Era una de esas dudas que uno necesita resolver cuando quiere mucho a la otra persona y está decidido a ser correspondido.

-A mi… - Dib trago saliva, y trato de ser lo mas conciso posible -…me parece…-

"Ni se te ocurra decir lindo, él no es una mascota" Dib repensaba esto mientras trataba de seguir hablando.

-…Bien-

-¿Cómo?- Zim no entendió su respuesta.

-Que me parece bien, no tienes heridas y parece que estas de un verde muy saludable- Dib dice esto como si tuviera idea de lo que estaba diciendo, aún así, sabía que solo estaba amontonando palabras que sonaban completamente neutrales –Por eso digo que te ves… bien-

-Esa no fue mi pregunta- Zim parecía estar bastante molesto, pero finalmente se resignó –Solo olvídalo, ya casi llegamos a la nave-

Dib suspira aliviado, pero estaba seguro de que volvió a lastimar a Zim. No se molesto en decírselo, ni siquiera pensaba en disculparse porque el daño ya estaba hecho. Sabía que algo estaba mal, pero no sabía que más decir para solucionarlo.

¿Por qué tener una relación era tan difícil? ¿Era normal en un chico de su edad ser tan insensible con la persona que estima? Una parte de él deseaba ser solo un tonto adolescente que no sabe expresarse y no preocuparse más por su falta de emociones.

Para su suerte al llegar a la nave, seguían sin ser detectados, y eso los llevo a ambos a pensar en otras prioridades. El cambio de temperatura los obligó a colocarse la ropa de nuevo. Dib y Zim no se dijeron nada después de aterrizar en las salidas de emergencias, las cuales eran espantosamente grandes.

Dib seguía un poco incomodo, no solo por la situación en la que se encontraba, sino porque su ropa estaba completamente destruida, a diferencia de la que llevaba Zim, no era tan resistentes.

-Vamos a ingresar a la computadora de la nave, si este es el pak del Primero no tendré problemas- Finalmente Zim decidió hablarle. Estaba siendo muy indiferente, aunque a Dib lo alivio un poco que no estallara en llanto o intentara matarlo a golpes.

Aún así, casi podía afirmar que el irken estaba demasiado molesto como para decirle lo que le molestaba. Ese tipo de reacciones le parecieron tan femeninas, que Dib no pudo evitar comparar a Zim con una chica en pleno periodo menstrual.

-Suena bien, pero ¿Por donde piensas acceder?- Dib sigue a Zim hasta el panel de control de salida del hangar.

El irken conecta su pak de forma manual a la computadora e ingresa a esta con mucha velocidad. Después de un largo lapso de silencio en donde solo se escuchaba el sonido del disco de aquel ordenador y los pitidos de su Pak, Zim finalmente articulo algunas palabras.

-Esto es malo-

-¿Qué es malo? ¿Nos descubrieron?- Dib dice esto algo nervioso.

-No. Pero ellos están en el otro extremo de la nave, nos llevara más de dos horas alcanzarlos- Zim suspira algo desilusionado –Tal vez sea demasiado tarde-

-Ya veo- Dib estaba un poco preocupado. La desventaja que tenían era enorme.

-Tendremos que movernos rápido, aquí cerca está el laboratorio principal de la nave, de seguro encontraremos algo que nos ayude a defendernos-

-Esto me parece demasiado improvisado como para ser un buen plan, Zim-

-Contamos con dos horas para pensar que hacer con ellos- Zim estaba siendo demasiado distante, siquiera lo miro cuando le estaba hablando –Si se te ocurre alguna idea mejor, soy toda antena-

Dib casi se ríe, si no fuera porque Zim le dio la espalda para marcharse sin siquiera guiarlo como solía hacerlo. Siempre era lo mismo, esa manera de enfadarse sin decirle nada era molesta. Como que le intentara hacer entender que hasta que no se disculpe no cederá.

Pero Dib no iba a ceder. Él no tenia la culpa de que Zim sea tan sensible.

No paso mucho tiempo para que llegaran al primer laboratorio. Zim se quedo pensando por un momento. Necesitaban comer algo, él estaba famélico y también le urgía recargar su Pak.

Tal vez podría usar esas instalaciones sin que se den cuenta que estaban allí, podía hackear el sistema por un corto periodo y alterar los patrones de energía de la computadora. Por suerte toda esa nave respondía a las órdenes que le diera su Pak, pero no se atrevía a empujar demasiado su sistema. No tenía idea de hasta que punto lo obedecería.

-Deberías descansar un poco- Dice Zim mientras abre la habitación del Primero que se encontraba al otro extremo de ese lugar –Tal vez podamos asearnos y cambiar de ropa-

-Pero con que, no veo…- Dib se quedo callado y observo la habitación que estaba continua al laboratorio –Parece que este lugar es muy bien conservado-

Eso era cierto, la habitación estaba impecable. Había un par de camas y un armario con ropa empaquetada en plástico. Costaba trabajo creer que esa nave tuviera más de doscientos años sin ser usada.

-Toma un baño y cámbiate, veré si hay algo que podamos usar para detener a los espías de Kravat-

-Deberías ver esto, creo que le perteneció al Primero… ¿Zim?- Dib se da vuelta para enseñarle un abrigo de color negro al irken, y se da cuenta que Zim no estaba allí. Por primera vez en todo ese viaje comenzó a sentir una rara angustia, y la sensación de estar separándose de alguien. Sentía nostalgia. Extrañaba el trato que se tenían antes de comenzar esa tacita pelea que solo una pareja podría entender.

La sensación era abrumadora, no estaba preparado para afrontarla. Así que decidió ocupar su mente en otras cosas, tratando de aclarar su mente con un baño.

-…-

Zim no estaba bien.

Sabía que algo no funcionaba bien entre él y Dib, lo sabía muy bien y temía que el humano se hubiera dado cuenta. No tenía nada que ver con que Dib no fuera para manejar una relación con otra persona que no sea su hermana o su padre.

El problema era las limitaciones de su cuerpo.

El invento de Skoodge le ayudo hasta cierto punto, pero no podía seguir temiendo que el agua del cuerpo de Dib destrozara los tejidos de su cuerpo si alguna vez decidiera abrazarlo mientras estaba todo sudado, o si quisiera besarlo sin necesidad de pedirle permiso para mascar esa sustancia neutralizadora.

Estaba convencido de que su relación podría mejorar si lograba encontrar una forma de solucionar esa limitación. Nunca en su vida había estado tan inseguro con su cuerpo, y realmente no se lo había planteado, pero resultaba poco probable intimar en un futuro cercano con Dib si seguía así.

Miro en todas direcciones del laboratorio y encontró los discos de bitácora del Primero. No sabía si había generado conocimientos sobre los problemas con el agua, pero como la mayor parte de su tecnología estaba dada por pérdida y estaba prohibido usarla, supuso que no lo sabría hasta revisar todo lo que haya dejado.

Reviso todos los directorios, hasta que encontró un raro disco llamado "Los experimentos de Skoodge"

-¿Eh?- Zim entorno los ojos con algo de duda, y luego coloco el disco. La imagen que apareció en la computadora era la espalda de Vitralia -¿Qué hace ella ahí?-

"La cámara está encendida, Zeta" Esa era la voz de Vitralia, Zim la reconocería en cualquier parte.

"Excelente, Vitralia querida muévete unos seis paso a la derecha, gracias"

La kraennar se quita del frente de la lente, y la pantalla muestra a un irken muy alto, extremadamente parecido a él.

El corazón de Zim se aceleró, sintió como sus mejillas se calentaban y su boca se reseco.

-¿Es… el Primero?- No lo podía creer, jamás se lo hubiera imaginado así. Su apariencia, la forma de moverse y de hablar la consideraba inquiétate y familiar. Le resultaba incomodo que fuera tan extraño, tan excéntrico. No era como él, pero tenía la sensación de que compartían algunos rasgos en común. Zim toco la pantalla, como si pudiera sentir ese momento su presencia. Se despabiló al escuchar los quejidos de Skoodge.

Para su sorpresa, su amigo también estaba en el video.

"Ahora que llegamos al 45% de mapeo cerebral, de seguro los programas de respaldo del Pak de nuestro estimado Skoodge trataran de bloquear los datos"

"Deja de jugar con mi cerebro" Esa era la voz de Skoodge "No hay nada que puedas usar para tu beneficio"

"Tranquilo. Recuerda que a mi no me importa tu opinión" El Primero parecía estar muy cabreado, pero luego le sonrió afablemente al resto del equipo "Todos preparen sus sombreros de papel de aluminio y colóquenselo en la cabeza"

Zim mira el video escéptico. Todos los presentes le obedecieron. Excepto Vitralia, que se negaba a colocarse el suyo.

"¡Oh, vamos Vitha! ¡Lo hice especialmente para ti!" El Primero le obliga colocarse el sombrero de aluminio en la cabeza a la chica y luego sonríe con calma "Así la computadora de Irk no te leerá el pensamiento"

"¿Puede leer el pensamiento?" Dice aterrada la kraennar. Zim también se sintió asustado, recordaba los sueños que tenía en la academia, y un escalofrío recorrió su espalda.

"No lo sé, pero no esta demás ser precavidos" Zeta le sonríe a la cámara y guiña un ojo. Zim sonrío levemente, no sabía porque, pero comenzaba a sentirse más tranquilo.

Ahora sabía donde estaban o estuvieron Skoodge y Vitralia, ellos se encontraban con el Primero. O se habían encontrado con él. Eso no importaba mucho, porque ese irken no dudo en experimentar con Skoodge como si perteneciera a una raza inferior. Realmente ese irken era un ser terrible.

Zim no pudo seguir viendo el disco, porque se termino allí, y comenzó otro.

Allí estaba Skoodge, acostado en un quirófano, unido a cientos de aparatos con electrodos y recibiendo un suero, y a su lado, monitoreándolo constantemente estaba el Primero.

"Esto te ayudara con tus problemas con el agua" El Primero le muestra un frasco de donde extrae una dosis en una jeringa. Antes de verterla en el catéter del suero, le pregunta impasible "¿Seguro que quieres continuar?"

Zim frunce el seño. Realmente Skoodge parecía tener una rara relación con esa humana que llevo a casa de Dib, y si se rebajo a pedirle ayuda al primero, debía estar desesperado.

"Ya tome mi decisión"

"Espero que no me hayas malinterpretado, esto es peligroso para alguien como tú, modificaron su información genética para que pudieran regenerarse más rápido, a costa de que las sustancias neutras puedan actuar como un potente acido sobre sus tejidos" Primero dice esto con vehemencia pero parecía que Skoodge no estaba dispuesto a escuchar su explicación. El irken más grande suspira con algo de molestia y le inyecta la sustancia en el catéter.

"Te lo advertí, a partir de ahora, no podrás serle útil al futuro Imperio Irken" El Primero se notaba muy preocupado. Skoodge le resto importancia.

"Lo sé, pero…"

Zim detuvo el video para ver el nombre de la sustancia en la que estaba trabajando, luego ingreso en la computadora el número de lote y el nombre para poder encontrar los archivos de aquella formula.

Efectivamente, era una sustancia que afectaba directamente la información genética para restaurar los tejidos de manera acelerada. Antes de seguir investigando sobre esto, Zim saca todos los videos sobre Skoodge, los cuales eran demasiados, y trata de ordenar sus prioridades.

-Discúlpame amigo, pero seré algo egoísta- Zim vuelve con los archivos sobre la sustancia que resolvería su conflicto con el agua –Luego investigare tu paradero-

-…-

A Dib le resultaba increíble que la ropa del Primero le haya quedado, y agradeció haber encontrado un uniforme negro entre todos los de color magenta que abundaba en el armario. Le quedaba bien a Zim, pero realmente a él no le apetecía parecer una especie de dulce masticable.

Aquel abrigo negro que había encontrado en ese armario también le había quedado, tal vez era un poco mas largo de los que acostumbraba a usar, pero era de su talla. Realmente eso era una agradable coincidencia.

Al llegar al laboratorio, no encontró a Zim a la vista. Caminó lentamente por el lugar mirando los anaqueles con aire distraído. Esperaba que se apareciera de repente, pero eso no sucedió. Luego entró a una sala pruebas, pero no había nadie allí.

-¿Zim?- Dib comenzó a preocuparse. Caminó un poco más rápido por el lugar -¡Zim!-

Revisó los armarios, los contenedores de basura, la sala de cirugía, la cámara de cultivo, pero Zim no aparecía. Ahora estaba aterrado, comenzó a pensar en cosas horribles. Su cerebro mostraba varias imagines que iban desde la muerte prematura de Zim hasta el hecho de ser abandonado a su suerte en ese lugar.

-Zim ¿Dónde estas?- Dib dejo de caminar alrededor de ese lugar y se sentó en el piso. Rasco sus ojos, y resopló con fuerza. Trato de calmarse, y pensar donde podría encontrar al irken.

Mientras reflexionaba, escuchó como sonaba el ordenador que Zim había encendido, también sintió otro sonido que se le hizo familiar. Era el mismo ruido que hacían los transformadores de electricidad… y había algo más que hacia ese sonido.

-Zim- Dib se levanta y corre hacia el único lugar en donde no había buscado, un pequeño espacio en donde estaba la conexión precaria que usaba el Primero para recargar su Pak. Allí estaba, completamente dormido y conectado al panel de carga, el irken que estuvo buscando durante los últimos quince minutos.

-Maldición, se que estás enojado conmigo- Dib se sienta delante del irken que seguía en estado inactivo –Pero no me vuelvas hacerme esto-

El joven humano lo mira aliviado, pero algo le llama su atención. Había una ampolla y una jeringa automática al lado del cuerpo de Zim. Dib enarca las cejas y toma uno de los brazos de Zim para verlo de cerca. En el derecho no encontró nada, pero el izquierdo tenía una pequeña y minúscula herida en forma de punto. Una aguja había entrado allí.

-¿Te inyectaste algo?- Dib se dio cuenta que estaba hablando solo, Zim dormía profundamente mientras se recargaba.

–Que raro- El chico sentía que la piel del brazo de Zim estaba caliente. Lo suelta para poder comparar su temperatura con la suya, colocando su mano en su frente. Era terrible, su fiebre estaba demasiado alta, y parecía aumentar.

-No, no te enfermes ahora- El humano trato de despertar a Zim, pero no sirvió de nada. Había entrado a modo fuera de línea y parecía que no iba a volver en si.

–Zim, despierta, estas ardiendo en fiebre ¿Qué demonios te inyectaste?-

(…)

Themka se encontraba meditando, sentado en posición de loto en una de las sillas del cuarto de mando. Rei Li estaba ocupada controlando la nave Pan-demonium, sentada en el asiento del control principal. Estaba usando el CODE, que estaba dentro de Mimi. Había conectado la unidad SIR de Tak a las computadoras de mando.

La vortiana se estaba aburriendo por el silencio y la monotonía de solo ver el espacio lleno de estrellas y algún que otro meteorito. Themka no iba hablarle por horas porque estaba meditando, así que tomó su sistema de audio portátil y comenzó a escuchar música. Estaba algo somnolienta, empezó a relajarse y terminó dormitando por unos momentos.

El plan funcionaba, no había salido nada mal, pronto llevarían la nave ante los Resisty y…

-Hay intrusos-

La voz de Themka tomo por sorpresa a Rei Li, que perdió el equilibrio de su silla y cayo al piso, golpeando su espalda con este.

-¿Qué pasa Themka?- La vortiana se levanta dolorida –Los sensores no detectaron a nadie-

-Cierto, pero hay intrusos aquí…- Themka mira con seriedad a Rei Li y luego cerró sus ojos con algo de calma –Se encuentran muy lejos, pero están dentro de esta nave-

-Que terrible ¿Y si son irkens?- Rei Li dice esto aterrada, colocando sus manos delante de su boca –Si nos descubrieron esta misión deberá ser abortada-

-Tendremos que eliminarlos, no quiero fallar aquí, el Primero tardo años en construir a Pan-Demonium para enfrentar al Imperio y no podemos dejar que caiga en sus manos-

-¿Pero si son muchos? Tenemos que pensar bien que haremos para enfrentarnos a un comando de asalto- Dice incomoda Rei Li.

-Creo que tengo la solución a nuestros problemas- Themka toma a Mimi desde su cabeza y la lleva con él mientras sale del centro de mando –Mantén esta puerta cerrada, y pase lo que pase, no abras esta puerta y no cambies el rumbo-

-Ten cuidado- Rei Li no termina de decir esto que Themka cierra la puerta y la sella.

-…-

Themka atravesó un par de pasillos corriendo lo más rápido posible, corto camino por un ducto de ventilación y finalmente llego a un estrecho corredor que a penas lo dejaba caminar erguido. Al final de ese corredor, había una puerta de titanio reforzado, con una enorme marca en forma de cruz hecha con pintura roja color sangre.

Toca con cuidado la pintura, estaba seca y quebradiza, restos de ese material quedo pegado en sus dedos. Sonrío levemente mientras habría la cerradura manual de esa bóveda, no sabía porque estaba pintada la puerta de ese color, pero no le importo.

-Vamos a liberar a una Bestia, Mimi- Dice con tranquilidad Themka.

Mimi asiente levemente y al abrir la puerta delante de ella entra sin mucha ceremonia. El lugar era enorme, mucho más grande de lo que aparentaba desde el exterior. Themka comenzó a palpar las paredes y dio con un interruptor. Encendió la luz y todo ese enorme espacio estaba siendo ocupado por un gigantesco recipiente de vidrio reforzado. Dentro de este había algo que parecía respirar y dormitar, liberando eventuales burbujas blancas en medio de ese líquido color verdoso que lo rodeaba.

-Es Moose, La Bestia… es tal como lo contaba el abuelo- Themka acerca su mano y toca el vidrio. Estaba caliente, pero no quemaba, la cosa que estaba ahí adentro tenía vida. Era una biomaquina creada para destrozar todo a su paso como un animal, la cual fue creada por el Primero hace siglos atrás para liberarlo en los laboratorios de Irk y desbaratar la creación de las unidades Pak. Era la encarnación de la destrucción indiscriminada y bastarda que solo una verdadera bestia inconciente podría realizar.

-Bien, liberemos a Moose- Themka toma a Mimi y la acerca al centro de estabilización de la criatura. La unidad SIR extiende sus cables de forma automática a las unidades de enlace y se une al sistema.

-Descargando CODE, activando módulos de reanimación-

La criatura dentro del tanque no hizo un solo movimiento, pero las burbujas invadieron todo su contenedor, cubriéndolo de una espesa espuma blanca. Themka usa su sombra para tomar a Mimi y la sujeta entre sus brazos. Con la misma hace un escudo y se cubre con ese material negro, formando una coraza de impenetrable.

Suponía que iba a soportarlo.

La criatura se estremeció y comenzó a agitar el tanque. El vidrio se agrieta y comienza a fluir el agua de las hendiduras que estaban apareciendo en el recipiente. De un momento a otro estalla y se escucha un horrible alarido.

Moose la Bestia, chillaba de una forma horrible. Themka tuvo que concentrarse mucho para no desmayarse ante tal ataque sonoro. Era horrible, la enorme bestia movió sus tentáculos en todas direcciones, sus garras destrozaron el resto de su jaula de vidrio. Luego comenzó a moverse con pesadez, sus múltiples bocas con dientes surgían del centro de su cuerpo, sus garras rayaban el piso. Finalmente, comienza a usar sus tentáculos para moverse por el pasillo de forma más rápida.

Cuando salio de la habitación, el kraennar miro con cierta duda la trayectoria del monstruo. No tenía dudas de que los intrusos no podrían detenerlo si se atravesaban en su camino, pero él tampoco estaba capacitado para hacerlo.

Solo restaba esperar que el monstruo Moose destruya a los invasores, ya encontraría la forma de tranquilizarlo más adelante.

(…)

-Ya está, con esto estarás más cómodo-

Dib había traído una de las almohadas de la habitación del Primero, y una manta para cubrir a Zim. A pesar de estar inconciente, tiritaba mientras dormía. La fiebre aumentaba y no parecía dar señales de estar mejorando.

-Zim, que diablos te inyectaste- Dib se encontraba muy angustiado, no podía creer la mala suerte que estaba teniendo. Skoodge y Vitralia podrían darle una mano con el irken, porque él no recordaba haberlo visto enfermo de algo parecido. No sabía si tenía una infección, no tenía heridas externas y no estaba conciente para decirle si le dolía alguna parte interna de su cuerpo.

Aún lamentándose por esto, escucha un sonido extraño. Era lejano, pero como estaban cerca de los ductos de ventilación pudo sentirlo. Sonaba algo hueco y tosco, como si alguien o algo estuvieran golpeando las paredes de la nave.

-Que extraño ¿Serán los motores de la nave?- Dib dice esto algo preocupado. Los sonidos cesaron finalmente. Eso lo calmo un poco. Solo escuchaba el Pak de Zim recargándose y los ordenadores.

Tal vez solo fue su imaginación, nadie sabía que estaban allí. Nadie sabía que habían invadido ese lugar…

El sonido volvió y un poco más fuerte que antes. Aumentaba cada vez más a un ritmo demasiado vertiginoso, era como si algo enorme se estuviera acercando.

-Suena como una alce corriendo por un pasillo- Comenta algo aterrado Dib. No tenía idea como se escuchaba un alce corriendo por un pasillo, pero estaba seguro que el miedo estaba afectándole su juicio.

-Zim- Dice Dib moviendo al irken –Algo viene-

Zim no respondía.

El sonido se hizo mucho más fuerte. Dib desconecta el Pak de la fuente de energía y zarandea un poco al irken. No se despertaba.

-Esta bien, solo estas dormido…- Dice Dib, tratando de ignorar la fiebre que tenía Zim. El sonido de lo que fuera que se estuviera acercando aumentaba más y más, pronto llegaría hasta allí. Tenía que moverse rápido, era como si eso presintiera que ellos se encontraban en el laboratorio ¿Tenía una especie de rastreador? ¿Era un animal o un robot?

No había tiempo para hacerse preguntas, Dib cubre a Zim con el abrigo negro, lo recarga en su espalda y comienza a correr por el pasillo, en dirección contraria al sonido que escuchaba.

-¿Qué demonios será?- Aunque no sabía de lo que huía, Dib no quería averiguar lo que era. Iba a correr y esconderse junto con Zim, no tenía deseos de encontrarse con lo que estuviera buscándolos con tanta insistencia. Sabía que los estaban buscando, no necesitaba que esa cosa se presentara delante de él para darse por enterado.

Dib no sabía por hacía donde estaba corriendo, y Zim le comenzó a pesar demasiado. Sus piernas estaban cansándose, se sentía perdido dentro de esos interminables pasillos y depósitos de apariencia infinita. Lo único que le quedaba era ocultarse y esperar que la cosa que los esté buscando, no tenga tan buen olfato como aparentaba.

Se oculta en un estrecho espacio entre las escaleras de emergencias y el armario de mantenimiento. Podía sentir el olor a desinfectante saliendo de ese cuarto, de seguro los químicos habían caducado hace mucho. El silencio le permitió escuchar los sonidos de su propio corazón y la respiración entrecortada de Zim. No había indicios de que despertara pronto y para colmo de males, sentía a esa cosa cada vez mas cerca.

Dib trato de no perder el control y mantenerse firme. Sujeto con fuerza a Zim, cubriéndolo con sus brazos.

La bestia ya había llegado allí, y era espantosamente grande. Tentáculos de color morado se movían por todo ese sitio, palpando con sumo cuidado cada rincón y destrozando con sus garras todo lo que se interpusiera en su camino.

Dib cerró los ojos, había sudado mucho y Zim estaba muy afiebrado, de seguro que los iba a percibir. Hasta él podía percibir el aroma del irken, que era mucho más fuerte de lo habitual.

No podía asegurar si iba a salir con vida de esa situación. Era casi seguro de que no iban a lograrlo. Pensando en eso, se dio cuenta de que estuvo perdiendo el tiempo al no decirle las cosas que pensaba a Zim sobre su relación y ahora se iba a morir, sin tener ninguna oportunidad de redimirse.

¿Por qué fue tan cerrado? Ahora que se daba cuenta le resultaba completamente ridículo.

-Zim, probablemente este sea nuestro fin- Dib no quería llorar ni mucho menos quejarse, ya no había tiempo para eso -Solo quiero que sepas, que realmente me gustas mucho y aunque me cueste admitirlo, eres la segunda persona que realmente quiero-

Zim abrió los ojos repentinamente.

-Yo también… te quiero- El irken dice esto separándose de Dib. Estaba completamente despierto y le sonríe levemente –Es suficiente, yo me encargo a partir de ahora-

-¿Qué…?-

Dib no termina de decir esto, porque Zim le da una descarga eléctrica con un táser que salió de su Pak, haciendo que pierda el conocimiento. Con cuidado, le empuja dentro del tubo de lavandería y deja que caiga en este. Iba a estar lejos de allí el tiempo suficiente para que pueda distraer a ese extraño monstruo.

Apenas terminó de poner a salvo a Dib, esa enorme criatura sujeta la cintura del irken con uno de sus robustos tentáculos y lo arrastra sin piedad hasta sus enormes fauces llenas de colmillos.

Zim pudo ver mientras era suspendido en el aire cabeza abajo, que esa masa de carne y escamas era mitad robot. Noto un brillante cráneo provisto de un cerebro positrónico y un ojo biónico de color rojo que parecía no perderlo de vista.

Rápidamente Armor-Scarlet lo viste por completo.

Zim no tenía idea si esa armadura iba a ser suficiente para salir con vida del interior de esa criatura. Aun así estaba seguro de que sabía como detenerlo. No sabía de donde provenía ese conocimiento, pero lo intuía.

Solo esperaba que ese bicho no tuviera la costumbre de masticar su comida.

Después de juguetear con él por unos segundos, Moose la Bestia, se traga por completo a Zim. Como no había nada más allí para engullir, se marcha hacía la dirección contraria a la que se dirigía.

Había tres criaturas más dentro de esa nave que podrían saciar su hambre con un retraso de más de 200 años.

(Continuara... O.O)

...

N/A: Lo único que puedo asegurarles es que, la cosa que se tragó a Zim, no es un Alce. Gracias por leer :3

N/A2: Los errores que puedan hallar en este capi serán corregidos proximamente.