Capítulo 12

Frustración y desengaño.

………………………

Frustración…

Eso era lo que Mindmaster sentía agolpado en su chispa. La desesperación invocada por esas ajenas voces que le atormentaban burlándose por sus malas decisiones cada vez que se daba la oportunidad. ¿Pero cómo no hacerlo cuando todo lo que planeaba parecía salirse de control a cada instante? No importaba cuánto esfuerzo impusiera, simplemente todo se iba con Unicron una y otra vez.

Nada estaba saliendo bien.

Sus motores rugieron con fuerza. El Jet aumentó su velocidad, saliendo de los límites de la ciudad para perderse entre las formaciones rocosas que aún invadían Charr y que aún guardaban misterios peligrosos y mortíferos detrás de cada distorsionada hendidura.

Una señal de alerta se iluminó en sus instrumentos, sus paneles y sus radares internos. Le indicaban que abandonaba la zona segura de Charr. Sin embargo, eso ya había dejado de ser importante para él, quien lo único que pedía era liberar esa energía que se acumulaba en su cuerpo cada vez que pensaba en esa maldición que él mismo había creado, aquella a la que alguna vez llamó hermano.

Un engendro con la cara y el cuerpo de tu hermano…, se rieron las voces que invadían su mente, él casi podía verlas bailando si tuvieran piernas, sonriendo si tuvieran cara.

Y el engendro y todos los demás saben lo que hiciste…

-No importa ¡Saben que no me importa! -Repitió, discutiendo contra ellas, las cuales comenzaron a repetir las palabras del mustang negro una y otra vez.

¿Por qué lo hiciste, Mindmaster?, le dijo una, con acento dolido.

Me diste la espalda porque no soy él, Mind…, le insistió otra, imitando a la perfección el tono que su hermano había usado.

-¡Silencio todos! –Rugió, cerrando algunas válvulas no importantes de sus sistemas internos para arremeter y enviar más combustible a sus propulsores- Está equivocado ¡Está equivocado! No está fuera de línea. No se marchó –Exclamó, virando justo a tiempo para evitar una saliente.

Los alerones viraban con precisión en cada giro. La exactitud en esa clase de vuelos era crucial después de todo. Aunque el seeker parecía no poner atención al camino.

-Yo lo traje a la vida ¿Me entienden? Está vivo.

Descendió rápidamente, perdiendo altitud para pasar en medio de dos montañas de piedra. Su cuerpo acostado en vertical y perfectamente sincronizado al movimiento de sus alerones le hacía parecer una delgada hoja rozando las paredes áridas y dañinas.

-Primero ella… luego Dike, y finalmente Kitt –Refunfuñó maldiciendo su suerte, cuando volvió a sentir la luz de la luna brillando contra su fuselaje y ganó nuevamente altitud, reacomodando la posición de su cuerpo.

Volvió en una vuelta curva y ancha que hizo en el aire, esquivando las montañas y las formaciones rocosas para alcanzar una vez más los límites de la ciudad. Estaba muy molesto y distraído, pero no era tan tonto como para seguir alejándose hasta perderse en un terreno desconocido y aislado, rodeado de criaturas insanas a las que en ese momento no quería enfrentarse.

Algunos mechas observaron el vuelo desde abajo, intrigados. En esos días era raro ver volar así a uno de esos jets. Aunque cualquier espectáculo que los arrancara de la monotonía de la vida diaria era suficiente para llamar su atención.

Mindmaster dio otra vuelta hacia atrás cuando sus radares le indicaron la cercanía de los edificios. El seeker dobló su cuerpo hacia arriba hasta que cayó en revés y su cabina quedó abajo, ahí impulsó fuerza en sus propulsores y voló de esa forma unos cuantos kilómetros, enderezándose más tarde con un giro de alas. No se percató del tiempo que estaba perdiendo al negarse a controlar su ira, tampoco escuchó las transmisiones de sus aliados. Ignoró todo lo que sucedía.

Sólo la libertad para volar y alejarse de la realidad era importante.

-Si tan sólo Dike estuviese aquí… Mi hermano Dike. –Dijo con rabia-… El de verdad, no el mecha que me mira como si fuese su peor enemigo, no él -Murmuró con ira.

La figura alada se desvaneció en el horizonte, sin un rumbo definido.

……………………………….

La razón siempre ha existido, pero nunca en una forma razonable.

…………………………………

Darkwar escuchó los golpeteos en la puerta de acceso, los pasos frenéticos y las voces que distorsionadas y revueltas discutían entre sí mismas.

Un grupo de mechas había arribado, e iban junto con Solid.

El seeker de cromas verdes dejó de seguir a su compañera por el pasillo. Se ocultó en una de las habitaciones que estaban abiertas, observando a los intrusos con seriedad. Sus sistemas disminuyeron todo tipo de señal que evidenciara su presencia, intentado pasar desapercibido, hacerse invisible entre ellos. Sin embargo los recién llegados no se molestaron en buscar algún invasor o mecha ajeno, estaban demasiado angustiados como para ocuparse de nimiedades como esa.

Para ellos buscar algo o a alguien a la redonda no era una prioridad. Acababan de enterarse de alguno de los asuntos que estaban, pero Mindmaster había actuado igual de psicótico que siempre como para entrar en detalles. No logró explicarles nada concreto y nunca pareció interesado en hacerlo.

El volador carmesí atravesó el pasillo, pasando a milímetros de su tutor… pero ni siquiera volteó a verlo.

El tetrajet había detectado a Darkwar, miró de reojo el verde oscuro de su armadura internándose en la penumbra de la habitación, pero prefirió evadir otro encuentro. No quería acercarse porque tenía miedo. Le temía a lo que su tutor pudiera hacer o decir, a cómo pudieran seguir viéndolo esos ojos atestados en rencor. Y no pudo evitar que un toque de tristeza invadiera su joven chispa, sobre todo cuando revivió el último roce que tuvieron. Solid jamás imaginó escuchar ese odio en las palabras de su creador, mucho menos dirigido hacia él tan fríamente.

Pero aunque su mente siguiera distraída en esas turbias calamidades, siguió andando por el pasillo, marcando como prioridad alcanzar el taller y prepararlo para atender a Kitt. Tras su espalda otros dos decepticons corrían a mismo su paso, ambos siendo guerreros, ambos de cromas blancos.

Blancos…

… tan blancos como los guardias de ese infierno de prisión.

Como los guardias, reiteró el F-18 en su mente, enfocándolos con atención. Pero el símbolo purpúreo que ambos intrusos vestían le trajo también una nueva respuesta a su enredadera de pensamientos. Esa insignia en el pecho de cada uno, revelaba su verdadero origen.

La diferencia entre tres o cuatro ciclos atrás al de hoy, era que aquí ambos eran decepticons…

Claro… Estamos en Charr…, Repitió su procesador, recordándole la situación: Estaban en el hogar de su desgastada raza.

El seeker los miró avanzar unos cuantos metros más allá de la puerta en la que él se ocultaba. Una ligera discusión entre Solid y Xenon los mantenía ocupados sobre cómo debía el triplecon cargar al herido para pasarlo a través de la entrada del taller. White Spark se dedicaba a intentar callarlos a los dos. Ninguno de los tres puso atención a terceras presencias en ese corredor, mucho menos a la más evidente que estaba frente a ellos, con los brazos cruzados y sus grandes ópticos rojos mirándolos con desagrado.

La voz de Vengala resonó en ese momento, irrumpiendo los movimientos de los presentes.

-¿Qué rayos está sucediendo aquí? –Preguntó casi en un grito, un poco exasperada.

Ella no acostumbraba perder el control fácilmente, pero el escándalo por parte de los recién llegados y la falta de respuesta de parte de sus compañeros aéreos le estaban comenzando a colmar la paciencia. Más con los cazadores por todos lados buscando sus chispas, sus alas o lo que fuera que sus insanas mentes quisieran de ellos.

-Odio a los cazadores -Susurró antes de volver a enfrentar al grupo, el cual pasó del repentino escándalo a verla con consternación.- ¿Acaso no ven que estamos en medio de una crisis? -Prosiguió, notando por primera vez la razón por la que sus compañeros se mantenían nerviosos. Levantó un dedo para señalar- ¿… Es ese Kitt? –Preguntó con voz curiosa.

Un asentimiento de tres cabezas fue todo lo que obtuvo, mientras el mecha negro que reposaba en los brazos de Xenon intentó incorporarse, bajarse o caminar, lo que pudiera hacer primero a pesar de la seriedad de sus heridas.

-Tuvimos un accidente, necesito el taller, Vengala -Respondió Solid sin saber qué más añadir, estaba deprimido y el encuentro con Mindmaster sólo había empeorado las cosas.

-Un accidente… ¿Otro en este momento? -Comentó la voladora, contrariada, parecía como si todo se viniera abajo en un momento, desestabilizando la poca paz que habían obtenido.

-¿Cómo que otro? -Intervino WhiteSpark, adelantándose a los otros, -¿Qué quieres decir con otro? -Prosiguió con su interrogatorio- Ah, y ahora que lo mencionas ¿dónde rayos están todos? –Finalizó, buscando algún otro ser vivo en la residencia que ocupaban.

Sus ópticos púrpuras miraron el pasillo de un extremo a otro, disimuladamente volteando al techo con la idea de localizar aunque fuera alguna firma de energía en el edificio. Pero sus audios no escucharon nada y mucho menos sus sensores de rastreo encontraron algo.

-No hay tiempo para detalles. –Vengala sacudió la cabeza- Los cazadores están sobre nuestra pista. Nos encontraron y Terran se enfrentó a uno… pero fueron interceptados y arrestaron a Terran… o al menos eso fue lo poco que alcancé a mirar. –Dijo con molestia- El resto del equipo se perdió en el caos. Y nadie responde a mis transmisiones –Confirmó, resumiéndolo todo sin perder el control.

La experiencia le había enseñado a ser más analítica en esa clase de situaciones. Sus errores le habían aleccionado a prescindir de los sentimientos para pensar con cabeza fría y buscar soluciones más efectivas.

Sus palabras todavía flotaban en el aire, entrando en los audios de los tres transformers que la escuchaban, cuando el silencio no tardó ni siquiera dos astrosegundos en ser nuevamente sometido.

-¡Los cazadores! Primus, lo sabía… lo sabía -Se escuchó la preocupada voz de Xenon,- ¡Justo lo que temía! Ahora no se detendrán hasta extinguir nuestras chispas con sus propias manos –Confirmó, obteniendo una mirada reprobatoria del mustang, el cual había logrado levantarse mientras apoyaba su peso en el muro más cercano para avanzar.

White Spark se cruzó de brazos, ignorando el ataque de pánico de su compañero, de alguna distinguida manera estaba acostumbrado a ellos.

-Bueno, seeker, y ahora que tenemos a ese grupo tras nosotros, ¿cuál es la estrategia a seguir? –Dijo, esperando alguna respuesta inmediata por parte de la femme.

Vengala meditó antes de abrir la boca.

-Pero antes que nada lo primero será atender a Kitt -Intervino Solid en su lugar, desviándose antes de recibir cualquier orden o explicación.

El auto negro, como pudo, le siguió, usando una de las alas del seeker rojo como apoyo para caminar. Kitt nunca dijo nada. Había tenido bastante tiempo para pensar en sus opciones después del encuentro con su hermano, las cuales no exteriorizaría debido a que ese no era el momento adecuado. A pesar de todo la prudencia de quien fuese comandante seguía impresa en esa conciencia, haciéndolo pensar calmadamente en esas situaciones cuando él así lo permitía.

-Eh… Muy bien, pero nosotros seguimos esperando -Repitió el deportivo blanco, atrayendo la atención del grupo nuevamente, especial de la fembot.

-¿Esperando? –Le cuestionó Vengala con un gruñido, haciendo brillar sus ópticos con molestia.

White Spark tomó preventiva distancia. No le apetecía ser el desahogo de un seeker molesto.

-En vez de "esperar" deberías usar tu procesador con un poco de mas autonomía e inteligencia para pensar por ti mismo. –Le dijo la fembot, escuchando de soslayo como Solid entraba con Kitt al taller.

Cuando la puerta se cerró Vengala estiró una mano y señaló a los dos decepticons que se quedaron con ella. White Spark ya estaba preparando su replica ante tal ofensa, sin embargo, la voz de de ella volvió a callarlo.

-¡Los dos! –Gritó el seeker femenino- Los dos ya deberían estar vigilando y reactivando las alarmas de proximidad del edificio si realmente les importara su vida… ¿Qué me miran así? ¡Enciendan lo que deba ser encendido pero ya! Y revisen todo el perímetro… ¡Vamos, muévanse!

White Spark se cruzó de brazos, indignado. Era justo lo que le faltaba, que esa femme se dirigiera de ese modo tan desagradable a su persona. Para empezar, tenía problemas por haber elegido ayudarlos.

-Maldito honor- Murmuró. A lo que Xenon sonrió con mofa.

-Siempre sucede, amigo, las chicas son así, primero lindas y cuando se ven en control mandonas.

-Oh si ¿Y qué ma…?- Comenzó el lamborgini, cuando los pasos decididos del helicóptero lo hicieron callar.

Su amigo lo estaba ignorando de manera deliberada, mientras continuaba con ese toque sonriente y ese brillo seductor en sus ópticos.

-¿Sabías que te miras mas linda cuando estás molesta? –Exclamó el Triplecon, secundariamente tratando de alcanzar el hombro de su compañero para empujarlo y callarlo, mientras le sonreía a Vengala como todo un galán pese a que su vértigo contra los cazadores seguía activo.

El lamborgini se quitó del camino e hizo una mueca de desagrado, paseando la mirada desde su socio hasta el gesto de pocos amigos en el rostro del seeker femenino, quien cada vez se veía más molesta e impaciente, con sus hombros tensos y sus puños a punto de alzarse a tirar golpes.

-¿Bonita? ¡Pero si es todo un monstr…!- Confirmó el deportivo.

-¡Termina esa frase y tu vocalizador saldrá volando junto a tu cabeza, mocoso despreciable! –Rugió la fembot, levantando uno de sus rifles en advertencia.- ¡Ahora vayan y hagan eso o dejen de estorbar para siempre!

-¡Ya! ¡Está bien, de acuerdo! Lo haremos –Gritó White Spark a su vez, levantando las manos en señal de sumisión.

Vengala los miró con desprecio antes de dar la vuelta y recorrer el ligero tramo que la separaba de la puerta del taller, tras la cual se perdió sin mucha ceremonia, olvidando incluso que había estado acompañada de Darkwar.

El pasillo volvió a quedar en silencio en el momento en que las gomillas herméticas del panel se cerraron.

-Primus, ahora entiendo porqué el atrofiado de Mindmaster le dice "Machotrix" –Susurró el Lamborgini, dando unos cuantos pasos para mirar mejor a ambos lados del pasillo. –He comenzado a detestar a los seekers, esta conversación será el recordatorio eterno de jamás fijarme en uno -Continuó.

Xenon soltó una carcajada.

-Seh… Sólo es otro seeker con aires de grandeza, Sparky –Sonrió- Se creen muy listos, muy ágiles y casi invencibles. ¿Pero, sabes? En lo único que estoy de acuerdo es en que son muy atractivos, pero sólo los que son fembots claro, los demás son puro alardeo.

-No se te trabó el vocalizador de casualidad –Ironizó su compañero sin mirarle, pensando por cuál lugar comenzar la inspección.

-¿Bromeas? Son igual de simples que nosotros, de hecho, vivir con ellos ha roto muchos mitos y estereotipos, por si no lo has notado. Casi no entrenan, se la pasan yendo de un lado a otro como desesperados, son tan obsesivos que hasta preocupan, por todo se quejan y enojan ¡y se creen mejores que uno! Además…

-¡Ya, Xenon! Ya. Mejor admite que estás nervioso y que buscas con qué estupidez distraerte, pero ya, ya párale –Se quejó el lamborgini con los brazos en alto, después señaló las escaleras que daban al segundo y tercer piso- Yo iré arriba a revisar todo desde las computadoras, tú quédate y hazlo desde aquí. Si terminas rápido te devuelves a la sala y desmontas la cobertura de los dispositivos de parálisis que instaló Impulse… No, ya no digas nada, ya me voy.- Gruño el deportivo con un toque de hastío.

Con la palabra en la boca y un molesto gesto de indignación Xenon miró a su socio marcharse rumbo a las escaleras apostadas al final de corredor, entre las cuales se perdió después de dos astrosegundos de pasos secos y resonantes que rompieron el perturbador silencio.

…»

En la habitación contigua el seeker verde y negro se recorrió al fondo de la misma; estaba oscura, con la ventana cerrada y sólo una silla como único adorno, parapetada casi al ras de una de las esquinas. No había muebles y en las pocas repisas que colgaban de la pared no parecía haber nada interesante, salvo muchos datapads pobremente ordenados.

Darkwar escuchó los pasos y los movimientos hoscos que el triplecon hacía a la altura del pasillo. Por la luz que llegaba desde la puerta el seeker podía mirar como la silueta se acercaba cada vez más a donde él se encontraba… sin salida, prácticamente escondido.

Eran decepticons, él sabía.

Sólo son Decepticons, se repitió con urgencia, retrocediendo vagamente hasta el centro del cuarto, donde sin darse cuenta rozó con uno de sus pies un pequeño cubo de metal que estaba tirado.

…»

El sonido fue apenas perceptible. Sin embargo Xenon pudo escucharlo. Sus audios captaron la frecuencia y sus sistemas de lógica de inmediato le lanzaron cuatro o cinco puntos referenciales en todo el ancho del pasillo y sus respectivas puertas donde éste pudiera haber provenido.

El triplecon se detuvo unos segundos, analizando con detenimiento… ¿Y si lo había imaginado?

-No- , se dijo, él no estaba igual de loco que sus compañeros de equipo. Si él oía o veía algo, era porque ese algo si existía.

Con esa lógica dominando gran parte de su procesador, el decepticon materializó una pistola amplia en su mano derecha. Talvez ya tenían invitados y ellos ni se habían dado cuenta de ese pequeño y desafortunado detalle.

Sus ópticos naranjas miraron en todas las direcciones que sus sistemas de probabilidad le ofrecían. Pronto fue descartando las menos probables hasta que su mirada se topó con la puerta abierta que no mucho tiempo atrás él y los demás habían pasado de largo, ignorándola por completo.

Alzó su arma a la altura de su rostro, el cual había cambiado hasta tornarse serio y amenazador, como todo un decepticon preparado para desempeñar su programación básica de batalla. Sus hélices se tensaron a su espalda, esperando cualquier movimiento sorpresivo, si pensaban cazarlo estaría listo para enfrentarlos.

…»

La sombra cada vez se hacía más gruesa ante el marco de la puerta. Darkwar miró a todos lados, buscando algo con lo cual poder ejercer defensa pese a que su mente se dividía en dos partes: Una haciéndole pensar que pelear y postergar lo inevitable era una absurda manera de torturarse a sí mismo, y la otra diciéndole que si eran decepticons al igual que él, aquel casual encuentro no tenía porqué convertirse en un altercado.

Sin embargo no pudo evitar llegar a la pared que estaba pegada a la puerta y plegar sus alas sobre ella. Todo haciéndolo en silencio y tan rápido como su raza lo permitía. Con la cabeza inclinada para ver mejor y no perder detalle esperó a que la sombra terminara de acercarse.

…»

Xenon retiró el seguro del arma y se sintió más cómodo cuando percibió la potencia del plasma amontonarse en la boca del cañón. De un último paso el triplecon terminó de alcanzar la puerta, echando un primer vistazo, el cual le hizo saber que en esa parte de la oscura habitación no había nadie, sólo una silla bajo la ventana y uno que otro datapad en el piso, desperdigado.

Pero faltaba la otra mitad que a simple vista no podía observar.

El triplecon dio otro paso, cuando por alguna extraña razón se sintió en riesgo. Sus instintos y presentimientos se dispararon uno tras otro y una sensación de peligro masivo le llegó a su centro de razonamiento. Algo en su interior le decía que ese último paso que había dado sin fijarse acababa de convertirse en su perdición.

De pronto y de la nada, anonadado como sólo su expresión de sorpresa y miedo lo demostró, miró en la oscuridad el brillo distorsionado de una luz verde moviéndose a toda velocidad a la par de la pared que estaba a su izquierda tan sólo para recibir un golpe taladrante que le llegó al rostro, el mismo que lo hizo trastabillar y chocar de espaldas contra el marco de la pared, dejándolo un poco aturdido.

Como pudo Xenon intentó defenderse haciendo un violento aspaviento con la mano, pero se lo impidieron.

Alguien le dobló rudamente las coyunturas de su codo y le arrebató en ese mismo instante la pistola. El helicóptero/Lancer profirió un gruñido de dolor sin saber qué demonios estaba pasando exactamente. Todo había sido rápido y confuso. Y sin dejarlo defenderse lo habían empujado después con una patada en su costado y ahora se encontraba tirado de espaldas en el frío suelo del pasillo tras un estrepitoso golpe. El escándalo de su caída fue mas fuerte que lo que en verdad le había lastimado, sin embargo tuvo que admitir que si fue doloroso, sus hélices latían con la resonancia del golpe, le enviaban ondas de dolor a su confundido procesador.

-Pero qué…- Exclamó.

-¿Ahora quién está en el suelo…? –Escuchó la seria pregunta que le interrumpió después de que un pie le aplastó el pecho, justo donde el cristal que componía la cabina de su forma alterna aérea reposaba, impidiéndole moverse.

Al levantar inmediatamente la mirada se topó con la silueta negra, a contra luz, de un transformer con alas que le veía desde lo alto. También distinguió muy bien los foquillos de colores y el cañón de su propia pistola apuntándole a la cara. Xenon miró con curiosidad el visor verde de su atacante, luego se paralizó por completo cuando el mismo vidrio se deslizó hacia arriba y en su lugar quedaron dos enajenados ópticos rojos que le miraban con un odio incontenible.

Las cuencas rojizas estaban clavadas en él, hostigándole con el desprecio de un verdadero asesino, de alguien cegado por el coraje y al mismo tiempo cargado de frustración y deseos infinitos de venganza. Quien estaba sobre él era alguien que quería matarlo con todo el fervor de su chispa.

Sin embargo, Xenon no recordaba haber hecho algo tan malo como para merecer ser asesinado de esa manera… Al menos no recientemente. El triplecon se esforzó por pensar y tratar de recordar, pero volvía a la conclusión de que a nadie le había hecho nada de momento. No tenía idea de que su pintura blanca traía recuerdos horribles que desequilibraban emocionalmente a su asaltante, mucho menos pensaba en que el brillo de sus ópticos naranjas era el mismo fulgor de las orbes maliciosas de alguien que fue participe en las tantas torturas que destrozaron y denigraron la mente del seeker.

Darkwar tensó el dedo en el gatillo, escuchó la energía de su arma arremolinarse deseosa por ser disparada. Cómo disfrutaría de ese momento…

El lancer busco en toda dirección algún escape, pero la presión sobre su pecho aumento indicando que él era el perdedor.

-¡Fabuloso!, moriré a manos de un maldito seeker.- Se dijo aterrado, él podía ser un guerrero por creación, pero no podía evitar sentir miedo, las historias con las que se había desarrollado enumeraban el salvajismo de esos seres alados conocidos como cazas.

-¡Por Primus, Darkwar!, ¿Qué estás haciendo?

La pregunta detuvo al agresor, el cual logró salir de su trance y volteó la cabeza para ver a quien le había interrumpido.

Xenon aprovechó esto para deslizarse con la ayuda de sus codos y recorrerse de espaldas hasta quitarse el pie del seeker de encima, quien volvió a apuntarle, sin embargo no de la misma manera que al principio.

Vengala se acercó con cuidado hasta su compañero aéreo. Había escuchado el golpe de la caída de Xenon y tras indicarle a Solid que se mantuviera a la vanguardia y en espera, salió del taller, encontrándose, a diferencia de las miles de fatales escenas que se imaginó, con la menos pensada.

-Darkwar… -Volvió a decir, mirando al otro seeker volver su atención rumbo al triplecon- Él es Xenon. Es un conocido nuestro. Es un tanto molesto, pero si no lo hemos eliminado nosotros no creo que debas hacerlo tú –Quiso hacerlo razonar- Además es amigo de Solid. –Agregó, esperanzada al notar que eso hizo dudar aún más al F-18.

El seeker bajó el arma al escuchar y razonar eso último, dejando caer el brazo a su costado.

Era cierto…, le observó con mas detenimiento, era un maldito triplecon lo que tenía enfrente, sólo un maldito triplecon decepticon.

Sin despegar los ópticos de los ojos temerosos de Xenon Darkwar activó su visor, el cual se deslizó sobre su frente y le cubrió la mirada. Ese odio estaba reservado para alguien más…

……………………………..

Añorar el pasado es correr tras el viento…

………………………………

El disparo resonó, recorriendo las calles con su eco. El choque de una espada contra el piso prosiguió a tal encuentro, mientras el filo giraba lentamente a causa del impulso con el que había aterrizado.

Sin palabras ni ecos, el golpe suave de un cuerpo se hizo presente al tiempo que el goteo de las heridas nuevamente abiertas iluminaba el lugar, acompañándose con las marcas del reciente encuentro.

-No… -Se escuchó el susurro de la cazadora.

Sus ópticos oscuros apreciaron la escena. Sus manos estaban cerradas al entorno del mango de su daga atrapada en el metal de su contraparte. Energon hacía que el arma brillara, luciendo su filo letal.

-Tú -Prosiguió la joven guerrera, separando sus manos de inmediato.

Tormenta retrocedió lentamente, a su espalda el Ferrari se incorporaba sin daño alguno. El casco que protegía su estructura había salido disparado durante el breve percance, mostrando ante todos las excesivas similitudes que tenía con el famoso "guerrero carmesí" de antaño.

-¿Por qué demonios te interpusiste? -Resonó la voz molesta del seeker femenino.

Shadowbird estaba furiosa por las actitudes de su "aliado". El Impala había salido de la nada, justo en el momento en el que ella había abierto fuego. El maldito ingeniero se había interpuesto en lo que ella estaba a punto de lograr. ¿Qué ganaba con cambiar los imprevisibles resultados? Lograría que terminaran dándole caza a ella. Ya no podía seguir peleando con el mismo ritmo con el que inició todo, mucho menos si ahora sumaba la participación de Alud.

Entre los dos la terminarían atrapando sino hacía algo. E Impulse sólo serviría para estorbar. No estaba dispuesta a hincarse y observar cómo esos malditos la sometían y le arrancaban sus alas.

Impulse en cambio demostró solemnidad en su rostro, mirando a ningún lugar fijo en la oscuridad.

-Es irónica la manera en la que Primus nos marca nuestros errores -Susurró, notando la quemadura que recubría la puerta de su otro brazo.

Nadie había logrado interponerse de ese modo en mi ataque, Pensó Tormenta, sin exteriorizar su sentir.

-No sigan con este juego insensato, por favor -Pidió el ingeniero, saliendo de su estupor para mirar con seriedad a los cazadores.

El joven Alfa sabía exactamente la denominación de ese mecha, él conocía muy bien al alférez de la unidad Omega e Ingeniero en jefe de la posterior unidad Avalanche.

Ahora desertor.

-¿A que juego te refieres? ¡Esto no es un juego! -Afirmó la femme de cromas azules, furiosa- Estoy reclamando uno de mis trofeos –Señaló a la petulante Shadowbird con un dedo y un brazo bien erguidos.

Tormenta haría pagar a los culpables, esa era su misión. Empezaría con quién fuera de ellos y al final acabaría con todos. Como debe ser…

Shadowbird enfocó a sus enemigos, en especial a Tormenta, levantando nuevamente el rifle, cayendo involuntariamente en la provocación.

-Claro… Aún podemos repetir la acción –Comentó, cargando el plasma nuevamente en el cañón. Ella tampoco estaba dispuesta a dar por acabada la discusión, ese clan se había metido con los suyos y los defendería con la chispa.

-No –Exclamó de nuevo el Impala, elevando la voz con autoridad- Yo fui el que marcó a Prowl como el objetivo –Reveló, congelando la acción de parte de la cazadora, e incluso del seeker femenino.

Estúpido autobot ¿Qué tienes que andarles dando explicaciones?, pensó Shadowbird, cada vez más molesta.

-Es a mí a quien deben reclamarle algo. Sólo a mí –Impulse se señaló el pecho con una mano.

Tormenta frunció el ceño y relajó su postura corporal, como cada vez que iba a sacar una nueva arma para atacar aprovechando la confusión que causaba en su enemigo. Sin embargo, esta vez si era cierta su repentina calma.

¿Cómo es que ese mecha sabía a quién golpear tan exactamente?, ¿Cómo?, se preguntó, confusa.

-Los seeker no tienen nada que ver, yo hice el plan y por consiguiente elegí al objetivo –Continuó diciendo el ingeniero- Ellos sólo deseaban rescatar a su amigo, sin embargo necesitaban la información del lugar, los códigos, datos y algunas cosas más como los objetivos primordiales, los cuales yo les proporcioné -Confirmó.

Impulse suspiró, limpiando los filtros de su cuerpo con la cálida ráfaga de oxígeno que absorbió. Se veía en paz, se veía a gusto con el hecho de estar confesando parte de la carga que siempre llevó en los hombros.

-Soy un traidor, soy el mecha que buscan -Finalizó con pasividad.

No es que él deseara entregarse de esa manera, pero por una vez después de mucho tiempo su chispa parecía estar verdaderamente en paz, y eso era lo correcto. No arriesgaría todo nuevamente en tonterías, menos teniendo a ese joven frente a él.

Su viva imagen, Pensó, aunque su vocalizador no exclamó nada.

-¿De que rayos hablas? No te metas Autob… Argh, maldito ingeniero -Gruñó la voladora tratando de llamar la atención de los otros mechas para finalizar el combate, y si era con ambos cazadores muertos mucho mejor. Pero, aunque si voltearon a verle, fue Alud quien replicó, aproximándose al Impala para ayudarlo, por lo que podía ver, éste estaba mal herido y necesitaba auxilio.

-Estamos aquí por un aliado, eso es todo -Susurró el mecha de cromas rojos, levantando al otro auto.- Es un placer conocerte, Impulse –Prosiguió, sin tomar en cuenta la cara de incredulidad que embargaba a su compañera.

¿QUÉ?... Impulse, el mismo impulse de antaño, ¿cómo no notarlo?, el amigo de Terran… el mustang que había dejado a manos de Mesala, el otro cazador.

Por un momento todo se convirtió en confusión pura para Tormenta. ¿Qué diablos estaba sucediendo?

-No buscamos culpables ni venganzas o trofeos –Dijo Alud con firmeza.

Su voz era tan similar a la de Avalanche que por un momento el auto azul creyó ver nuevamente a su comandante erguido frente a él, como aquel día en el que lo conocieron cubierto de aceite mientras intentaba reparar una vieja nave. La misma figura, la misma altivez al hablar y el brillo pasivo y ceremonioso de sus ópticos decididos.

El Impala sonrió con la mueca alegre y juvenil que todo el tiempo vistió para sus compañeros de unidad.

-Entonces sé lo que buscas –Afirmó- Y Él ha vuelto a casa -Finalizó.

Tormenta no podía ni quería creerlo, ¿Por qué Alud estaba siendo tan amable?, ¿Por qué especialmente con ellos?

……………………….

La sabiduría viene de hablar, de escuchar el arrepentimiento.

……………………….

White Spark corrió hacia la habitación donde se encontraba el resto, había bajado nuevamente del segundo piso y se había dirigido de inmediato al primer lugar de donde le llegaran sonidos.

Xenon no dejaba de observar al seeker denominado "Darkwar" mientras mantenía su guardia alta en uno de los rincones. Estaban de esquina a esquina y la tensión crecía, inundándolo todo. La luz de la parpadeante lámpara del techo, aunque era escasa, acentuaba la incomodidad del triplecon, quien intentaba a toda costa que su rostro se quedara igual de inexpresivo que el del seeker.

Ahora si se hallaba preparado para todo y al primer movimiento extraño por parte del F-18 él sacaría su arma y no dudaría en vaciarla. Al demonio que el demente ese fuera creador de quien fuera, él se defendería.

La única que se veía tranquila era Vengala. La fembot estaba parada frente al marco de la ventana, dándoles la espalda, parecía conversar por el transmisor con su hermana, quien le explicaba la situación, volteando apenas de reojo cuando escuchó entrar a White Spark.

-¿Qué rayos sucedió aquí? -Preguntó el lamborgini, exasperado, mas tarde localizando la figura de Darkwar en la esquina más lejana del cuarto.

White Spark relajó su semblante de manera positiva. Él recordaba al volador verdoso. Darkwar había hecho algunas cosas por él que le habían salvado de los renegados autobots e incluso que le habían garantizado su salvo regreso a Charr.

Su vista se posó por completo en el volador y caminó en su dirección descuidadamente, sonriendo. No sabía que éste seeker se distanciaba mucho del mecha que le auxilió alguna vez en Cybertron.

-Darkwar, es un honor tenerte de nuevo en acción –Dijo, aproximándose al jet cuando la mano del triplecon lo detuvo.

-Hey, qué…

-No te le acerques -Le advirtió el Lancer fríamente.

-¿De qué hablas, Xe? -Replicó el lamborghini, queriendo sacudirse de su agarre- Él fue quien me salvó en Cybertron –Señaló a Darkwar- De no ser por él seguiría atrapado en una de esas prisiones Autobot y sin razón alguna -Continuó, defendiendo al F-18.

-Ah… Así que esa era la deuda -Susurró el helicóptero, liberándolo,- ¿Fue por él que hicimos todo este alboroto entonces, cierto? –Preguntó- No por pagos o deudas sobre créditos -Continuó para sí, dando a entender que estaba muy molesto pero que estaba guardando todo su coraje y sus reproches para mas tarde.

El lamborgini asintió. Xenon gruñó entre dientes, murmurando pestes y maldiciones.

-Rayos, White Spark, ¿acaso no aprendiste nada conmigo?, siempre tienes que tener ese maldito sentido del honor a pesar de ser lo que eres, ¿Por qué? –Dijo, al fin alejándose de los seekers hasta pararse debajo de la puerta, aunque no lo hizo por el tema a discusión que trataban, sino por la presencia del F-18, quien simplemente los miraba a los dos, ocultando toda expresión tras ese visor verde.

-Bueno y ¿qué importa si fue por eso?, a ti te sirvió ¿no? -Respondió el deportivo, alcanzándolo.

El triplecon exhaló algo de aire antes de auscultar nuevamente a los presentes con una mirada rápida.

-Tal vez así fue, Sparky, pero tú también te viste beneficiado por ello. No fui el único.

-Si pero… si, es verdad –Afirmó el otro con desgano.

La conversación de Vengala finalizó, lo que la llevó a despegarse de la ventana y dar un pasivo giro sobre sus pies, dirigiéndose visual y vocalmente hacia el par de decepticons.

-Hey, al parecer Shadowbird tiene todo bajo control. Ella e Impulse volverán pronto, pero… -Sonrió de una manera tan dulce e inocente que por un momento cautivó incluso a White Spark antes de volver a hablar- Pero seguimos teniendo el problema de Terran y el otro cazador.

Xenon sacudió levemente la cabeza, saliendo de su estupor.

-¿El cazador…? Pero eran más de un cazador, según dijiste -Hizo una mueca- Y ya los tiene bajo control –Murmuró, analizando todo- Oye ¿Cómo hizo para detenerlos?, ¿Acaso los eliminó?, ¿Les ofreció más créditos o sus alas? –Exclamó, olvidando la discusión con su amigo.

Vengala se encogió de hombros, con los codos flexionados y las manos en el aire

-No lo sé, pero me comandó que sacáramos a Terran de prisión. –Terció, levantando la cabeza para mirar al triplecon- Xenon, tú tienes buenos contactos por todos lados, mi líder sugiere que tú y el auto vayan a ver eso. Anda, y cuiden que nadie los siga de regreso.

-¿Qué?

-Genial, ahora tengo líder, ¡Fabuloso! –Ironizó Xenon entre reniegues cuando un brillo suave pero peligroso delineó el borde del visor de Darkwar, cuyo semblante levemente se inclinó a verlos.

El triplecon detuvo toda queja y retrocedió los pocos pasos que lo separaban del pasillo, después girando y dirigiéndose a la salida.

-Vamos, antes de que Unicron pase por aquí –Afirmó, alejándose.

White Spark torció levemente el cuello y le dedicó una leve inclinación de cabeza a Darkwar como cortés saludo de despedida, luego salió corriendo detrás de su socio. Después de todo, él nunca supo lo que acababa de pasar y percibía como extraña la actitud arisca de Xenon.

……………………..

Se hizo un silencio mientras las pisadas de ambos decepticons se marcharon a través del pasillo.

Darkwar separó su espalda de la pared y comenzó a dar pasos lentos, livianos, sobre el piso percudido. No sabía dónde estaba cada cosa o habitación dentro de ese edificio, pero se daba una ligera idea. Recordaba vagamente las manías de sus compañeros, y si su sentido del orden seguía siendo el mismo entonces las armas debían estar arriba, entre algún almacén o cuarto de…

-Darkwar –Le llamó vengala detrás de él, interrumpiéndole en sus pensamientos.

El F-18 se detuvo. Sin voltear a verla se quedó parado un poco antes de cruzar el marco de la puerta.

-¿Estás seguro de qué estás bien? –Prosiguió ella, con un tono de voz que indicaba su repentina desconfianza.

La puerta que estaba al final del pasillo externo, llegando a la sala, se deslizó sobre sus rieles, cerrándose, después un peculiar sonido de transformación llegó desde la calle y el motor de dos vehículos rugió alejándose.

Darkwar asintió. Sin embargo, su compañera le rodeó con precaución, buscando su rostro, siempre manteniendo moderada distancia con él.

-¿Es que entonces por qué atacaste a Xenon? –Exigió una explicación.

-Estaba armado y entró con intenciones hostiles a la habitación, Vengala –Respondió él con calma.-… No me dijiste dónde estaban las armas. –Desvió el tema, dando el anterior por saldado.

La fembot suspiró, cruzándose de brazos.

-Ya no estoy muy segura sobre si debas andar armado, Dike –Dijo, entre apenada y decidida, luego cuando miró que su compañero volvió el rostro hacia ella repuso:- No desconfío de ti, nadie aquí lo haría, pero… Pero no pareces sentirte muy bien. Impulse ya viene en camino, él podría diagnosticar si…

-Toda mi maldita vida he andado armado, fembot –Gruñó él, despectivo- No te tomes tú también el papel de decidir por mí… Están arriba ¿verdad?

Vengala dio dos rápidos pasos al frente cuando él volvió a moverse. Al momento ambos se detuvieron. Ella junto a la pared, él debajo del marco de la puerta.

-Es lo que cualquiera te diría, no sólo yo. –Vengala frunció el ceño, molesta, también tenía carácter y al no saber cómo lidiar con su compañero estaba comenzando a exasperarse- Atacaste a Xenon, Darkwar ¿qué esperabas que te dijera? Si estaba dentro de esta casa y estuvo hablando con nosotros debiste deducir que no era un enemigo. Pero claro… eso sólo lo harías si estuvieras bien.

-Quiero esas armas para mí protección –Argumentó él, pasando por alto lo que acababa de escuchar, sintiéndose cada vez más molesto.

La fembot gritó con hastío, apretando los puños a sus costados.

-¡Y por protección nuestra yo no quiero que las tengas! Quiero que vuelvas a tu cuarto y ahí esperes a que todo esto se solucione. –Terminó, modulando su voz lo mejor que pudo- Parece que los cazadores se retirarán, no sé si sea verdad, pero esperemos que así pase… Después podremos ver si ya estás… Darkwar, escúchame… Hey…

-He escuchado suficiente.

El F-18 se adelantó hasta el pasillo, dejándola atrás a ella. Iba a ir en busca de lo que su mente y su instinto exigían, sólo centrándose en localizar verdaderas utilidades que le ayudaran a permanecer libre, como una buena pistola o un rifle de asalto, pero los dos o tres pasos que escuchó, provenientes del interior del cuarto, le hicieron detenerse.

Todo pasó muy rápido, confuso incluso para ellos mismos.

Vengala había salido de la habitación, aún ordenándole firmemente que se detuviera. Sin embargo él no había dado ninguna señal de estarle escuchando. Darkwar continuó caminando, deteniéndose enfurecido cuando la mano persistente de su compañera le sostuvo de la muñeca derecha y le jaló hacía atrás.

La fembot lo había hecho por instinto al no mirar otra solución, el mismo estímulo que lo obligó a él a sacudir su brazo con violencia y asparlo en su contra, logrando darle una fuerte bofetada en la mejilla con el revés de la mano que la arrojó al suelo de sentón.

Cuando Vengala logró volver a estabilizar sus rotores y sus centros de equilibrio notó y sintió un hilillo de energon escurriendo de sus labios, sangre que sus dedos palparon y sus ópticos miraron con incredulidad. Era la primera vez que era tratada de esa manera, pero sobretodo, era la primera vez que alguien tan cercano a ella, en quien ella confiaba plenamente, llegaba a hacerle algo así. Ni siquiera Mindmaster, que era del que siempre esperaba cualquier cosa, había llegado a tocarla con ese grado de hostilidad y fuerza. Nunca esperó nada parecido de ninguno de ellos tres…

Para Darkwar, en cambio, ver caer a otro transformer de esa manera se había convertido en algo tan cotidiano y deprimente en los últimos ciclos de su vida que ya no le sorprendió que ese acto brutal proviniera incluso de su propia mano. Pura violencia y maltratos fue lo último que estuvo viviendo en sus recientes ciclos de línea. Mirar ahora a su compañera en el suelo no le causaba ninguna sorpresa, salvo… quizá por ahí un pequeño deje de arrepentimiento…

Vengala nunca le había hecho nada, razonó. Vengala era la que nunca se quejaba, siempre obedecía y no dejaba de sonreírles pese a lo mal que ella misma se sintiera.

Darkwar quiso acercarse a su compañera caída. La miró con una especie de culpa, la misma que gracias a su visor era escondida. Intentó estirar una mano para ofrecérsela, pero la fembot malinterpretó éste último movimiento e inmediatamente alargó uno de sus brazos, apuntándole con su rifle. El arma estaba apagada, pero dejaba en claro la demanda de distancia que pedía entre ambos.

-Haz lo que quieras hacer, Darkwar. –Dijo, sonando tan fría como podía sonar su propia hermana- Pero no vuelvas a intentar nada contra nosotros… Ya no confundas al enemigo, por favor. Ahora déjame, yo me puedo parar sola.

El seeker la miró por varios segundos más y dio la vuelta, internamente reconociendo su error. No pidió disculpas ni mucho menos dijo alguna otra palabra antes de marcharse rumbo a las escaleras, no obstante la posición tensa de sus alas era más que suficiente para evidenciar su pesar.

Sentía que estaba destruyendo lo equivocado y al mismo tiempo lo correcto, el único problema se basaba en diferenciar qué valor y posición tenía cada quien… Algo de lo que aún no estaba muy seguro. Y esa misma inseguridad ya empezaba a ser notada y repelida por los que le rodeaban, en especial sus compañeros aéreos.

…………………

Las grandes almas tienen voluntades, las débiles sólo deseos.

…………………….

Shadowbird no confiaba en ellos. No podía admitir que esa pequeña conversación había sido más que suficiente para calmar las ansias de los cazadores, porque estaba segura de que no era así… Ellos nunca renunciaban a algo con tanta facilidad.

Con pasos firmes, dio la vuelta e inició a caminar al lado del Ingeniero, el mecha que aún ahora, a pesar de todo, seguía teniendo la cálida chispa de cualquier autobot. La insignia púrpura que había impreso en su pecho ahora más que nunca le parecía un limitado disfraz al seeker que lo acompañaba.

Pero ¿Por qué?

Esa era una pregunta que nadie podría replicar en ese momento. La femme sin embargo no podía ser confiada, manteniendo su guardia en alto mientras de reojo observaba al par de cazadores que también se alejaban en sentido contrario.

-La cazadora de negros ópticos y el guerrero carmesí -Susurró para sí.

-No comprendo por qué suceden las cosas, pero me alegra saber que todo tenía solución, después de todo -Se escuchó la voz de Impulse irrumpir los pensamientos de la voladora, quien simplemente le miró antes de replicar con un toque frió a tal afirmación.

-… No te confíes demasiado, "Impulse", las cosas no siempre se solucionan así de fácil, menos cuando son de esta magnitud. Cuando un cazador se fija en un premio no se detiene hasta ver cumplido su objetivo -Dijo la tretrajet, cuando el toque desinhibido del mecha le sacó de su estupor.

Impulse se había acercado hasta ella y le había tomado del brazo, asintiendo animadamente mientras parecía revisar y cerrar superficialmente la herida que enmarcaba su brazo. Con sus dedos quitó astillas de metal que estaban encajadas por el rifle y cauterizó lo mejor que pudo para parar la fuga de energon.

-Tal vez tengas razón, Shadowbird, pero el momento no es ahora. Y gracias a Primus ellos comprendieron eso. - Respondió el Impala, liberándola.

Ella le miró, renuente, sin hacer muy evidente que bajó la vista hasta su brazo para comprobar lo que él acababa de hacer. Se quedó en silencio, el mismo que duró unos cinco astrosegundos…

-Será mejor volver antes de que todo se complique –Comandó con voz queda, obteniendo una sencilla afirmación de parte de su acompañante.

………………………..

-Alud, esto es… él admitió su culpa -Argumentó la cazadora, frustrada, su daga aún goteaba el energon del ingeniero, revelando su uso reciente como amenaza para cualquiera que quisiera aproximarse.

-Lo sé, pero no estamos aquí por eso. Además le prometí a Prowl que volveríamos con "él" y por el momento es nuestra prioridad -Replicó el Ferrari con tono suave.

-Bah… Nuestra prioridad es extinguir la chispa de los objetivos –Insistió ella.

El joven mecha carmesí detuvo sus pasos al escuchar la última oración. Sus ópticos rojos miraron fijamente a las orbes oscuras de su compañera.

-¿Qué sucede Tormenta? Tú no eres así -Preguntó finalmente después de un breve lapso de silencio.

La cazadora, que había estado con la cabeza volteada a otro lado, le miró al escuchar la pregunta. Ella… ella no era atrabancada, ni cazaba sólo por diversión, sus movimientos siempre eran motivados por alguna razón justificable, lo que hacía que sus trofeos tuviesen un valor mayor. Pero…

-Detesto que las cosas se queden así -Respondió la chica finalmente.- La mera idea de saber que puedo perder a… a Prowl me… -Susurró, cuando los brazos de Ferrari rodearon lentamente su figura.

-El es un gran guerrero, Tormenta. Créeme: no lo perderías por algo como eso. Prowl ha enfrentado una gran guerra, ¿qué podría ser peor a eso? –Fue el ánimo que ofreció Alud, tratando de confortarla.

Tormenta no replicó, ella sabía que sus creadores habían sido grandes y fuertes guerreros, temidos y respetados en todas las áreas.

-Y aún así partieron -Se dijo en un murmullo, permitiendo que el Ferrari le confortara.

-Sabes que eso jamás lo permitiré -Susurró él, mientras sus cromas contrastantes y al mismo tiempo similares permitían que las luces de las callejuelas iluminaran sus formas, creando infinidad de formas sobre sus estructuras mientras se entre perdían en el transito de la ciudad.

El mundo alrededor seguía caminando, cada quien en sus pensamientos. Pasando a sus costados sin tomarles atención. La privacidad era respetada porque no era asunto concerniente de todos.

……………………………

Un tropezón puede prevenir una caída.

…………………………….

Xenon se detuvo frente a la gran estructura que los enforcers dominaban "Prisión Sur de Chaar". El edificio se levantaba altivo, tan amplio e imponente como la misma fortaleza de Galvatron, ahí los prisioneros reposaban en su variedad de celdas, esperando la sentencia que enmarcaría su futuro dentro de esa sociedad.

A diferencia de las leyes de Cybertron, en Chaar toda fuerza era utilizada para el provecho del "Pueblo", como le llamaban a sus artículos, invocando con eso sentencias de trabajos que la mayoría de los habitantes evitaban, sin embargo eran necesarios para el debido funcionamiento de una sociedad como aquella. Galvatron poseía muchas facetas y esta era sólo una de ellas.

El triplecon suspiró levemente, odiaba aquel lugar, el cual evitaba rondar cada vez que podía, no obstante esta vez no era él a quien arrastraban, si no a otro aliado, otro de su grupo.

White Spark se detuvo a su lado, observando todo de manera desinteresada, para él aquello no significaba nada. Una prisión en Chaar, mientras no fuera dentro del mismo palacio de Galvatron, parecía más un centro de hospedaje para pasar el ciclo que un lugar de muerte. Más temía las leyes Autobot que las suyas.

-Bien, esto va a costar caro, pero con todas las pérdidas que ya hemos tenido, ¿Qué más da una más, verdad? -Comentó el Lancer con sarcasmo, dirigiéndose a su compañero de aventura.

El lamborgini se encogió en hombros levemente y sonrió, asintiendo.

-Tal vez -Replicó como si nada, ignorando el toque suavemente agresivo de su amigo para después adelantarse al interior del edificio.

El helicóptero no tuvo oportunidad de continuar con la plática. Corrió para alcanzar a su aliado.

Ambos mechas se detuvieron en la entrada, desde donde se percibía la gran actividad que reinaba el lugar. Enforcers de todos tamaños y estilos pasaban de un lado a otro, con algunos detenidos esposados que caminaban a empujones frente a los enormes guardias. El vestíbulo burbujeaba de actividad. Unos entraban y otros salían, todos atravesaban los pasillos y cruzaban de un lado a otro la brillante habitación mientras otros esperaban la resolución de los jueces de turno, sentados en una larga banca que estaba pegada en una de las paredes laterales.

-Ugh, no me agrada este lugar -Susurró el triplecon, aproximándose a la barra de recepción.

Un transformer de color vino y gris oscuro levantó su roja mirada del monitor holográfico.

-Disculpe –Dijo Xenon nuevamente, intentando ser lo más cortés posible- Necesito información sobre… Es un mecha que detuvieron hace unos breems en el sector turístico, su denominación es Terran… Es como de este tamaño –indicó la medida con un movimiento de mano- Es amarillo y…

-Con la denominación basta. –Gruñó el enforcer.

-Bueno. –Contestó Xenon bajando su mano, voluntariamente aceptando el regaño.

El guardia deslizó sus dedos por el transparente teclado y miró rápidamente la información, volviendo a levantar la cabeza.

-Son dos prisioneros. ¿Pagarás por los dos?

Pagar… Xenon odiaba con toda su chispa esa palabra.

-¿Dos? –Preguntó tras quedarse meditando seriamente.

Vengala sólo le había dicho que capturaron a Terran cuando peleaba contra un cazador, luego le dijo que el resto del equipo no contestaba… ¿Y si era el maniaco seeker púrpura el otro preso? Después de que había volado ya no lo habían localizado, además nunca supo si Mindmaster siguió peleando después de irse o… O talvez era Impulse.

No. No podía ser. Negó con la cabeza. Impulse estaba con la linda Shadowbir, eso si lo dijo Vengala.

Él único que quedaba era Mindmaster… Maldición ¿Por qué nunca le aclararon eso?

-¿Podría decirme quién es el otro? –Pidió, disimuladamente estirando la cabeza para alcanzar a ver los resultados de los monitores.

-Son dos, triplecon –Espetó el guardia- Pagas por los dos o no sale ninguno. –Volvió a su trabajo.

Derrotado, Xenon sacó de uno de sus brazos un dispositivo pequeño, era su clave de cuenta, y era algo que con la mano temblorosa se negaba mentalmente a ofrecerle al molesto recepcionista que le veía con ojos asesinos.

-Ya… Pago por los dos –Dijo, con la voz más baja y dolida que nunca antes había empleado al hablar.

…»

WhiteSpark esperó pacientemente a su amigo, mientras analizaba todo con detenimiento. Nunca había estado en el interior de tal fortaleza y simplemente era más que impresionante.

-Cualquiera diría que no hay escasez de nada en este lugar-Se dijo encaminándose hacia un pasillo.

Pero otro mecha de mayor tamaño le detuvo antes de que siquiera pensara en cruzar el umbral. La forma grande y amenazadora del guardia no revelaba mucho, excepto una cantidad de paranoia y odio entremezclados en el carmesí de su mirada. Un par de alas puerta a su espalda se elevaron con fuerza, implementando un mayor enfoque de peligrosidad a sus cromas negros.

-¿A dónde vas, enano? –Preguntó con un vozarrón muy acorde a su imponente rostro. Miraba fríamente al deportivo.

Sin embargo, White Spark le contestó la mirada, sin miedo, después dio media vuelta y volvió sobre sus pasos.

-Tss… Sparklings -Exclamó el aburrido enforcer, retomando su posición en el poste, donde parecía reposar para cuidar a los prisioneros de la banca.

White Spark se paró al lado de Xenon, auscultando a todos lados con discreta curiosidad.

-¿Y bien? –Preguntó finalmente, recibiendo una mirada adolorida de su amigo.

-¿Puedes creerlo?, ¡Fue una fortuna! -Exclamó Xenon con exasperación- Todo porque uno de los dos dañó parte de la estructura visual de la zona turística –Confirmó, aspando las manos con molestia.

-¿Dos? –Preguntó White Spark- ¿Y sólo te cobraron el daño de la calle? Je… Pensé que sería más por los heridos, los daños extra y eso –Agregó con malicia, sonriente.

Él conocía a su compañero y sabía que el triplecon podría soportar lo que fuese, excepto pagar extra por cualquier cosa, el mecha simplemente amaba los créditos, eso era parte de su personalidad.

-¡Cállate que te van a oír! No lo invoques, Sparky, que sólo eso falta -Continuó el quejido, cuando la forma de los dos mechas se hizo presente en uno de los pasillos.

Terran se esforzó por ignorar al cazador, quien caminaba a su lado sin revelar nada. Poco faltaba para que comenzaran a intercambiar empujones hasta estrellarse en las paredes.

-Orgulloso -Susurró el Mustang, divisando la forma de los jóvenes decepticons.

Xenon y White Spark simplemente le siguieron a las afueras de la edificación, no sin antes un rápido vistazo hacia donde Mesala se detuvo a esperar después de salir primero que ellos. No hicieron falta palabras para revelar que la disputa seguía en pie, sin embargo la situación ameritaba una salida estratégica.

Ya me imaginaba que había pagado de más, pensó Xenon con enojo, sabía que Mesala era ese otro cazador contra el que había estado peleando Terran… ¿Sería prudente cobrarle lo que pagó por él?

No, tal vez no.

-Hey, por cierto, de nada, cazador… -Comentó el triplecon en cuanto estuvieron fuera del lugar, pero dirigiéndose únicamente a Terran- Ni pensar que uno gasta sus pocos ahorros en estas cosas y no recibe ni un gracias.

-Ya deja de quejarte, Xe. Podremos recuperarlo en un futuro, de algún modo… espero- Comentó el lamborgini.

-¡Y soy caza recompensas, Xenon, no CAZADOR! - Corrigió el mustang antes de transformarse para salir a toda velocidad hacia su hogar.

-Encima de todo me grita –Volvió a rezongar el triplecon, transformándose.

Detrás del Shelby dorado los otros dos vehículos le acompañaron, ignorando a Mesala por completo. Después de todo, ellos no lo conocían.

-Adiós, vishiriu cybertronia -Comentó el guerrero del clan de la zarpa con una suave pero retadora sonrisa.

Él podía esperar.

……………………….

Todos llegamos a ser sabios, unos antes, otros después.

……………………….

Kitt miró el techo del taller mientras Solid trabajaba en su estructura. Al parecer los daños eran más vistosos de lo que parecía y el jet podría encargarse solo de ese detalle. Aunque eso no evitaba que el mustang se concentrara en lo que estaba sucediendo, Kitt podía esperar a que las cosas se calmaran.

¿Y entonces…?

Entonces me marcharé y haré mi vida, -se dijo, notando por primera vez la presencia de Vengala en la entrada.

Con los brazos cruzados y la cabeza recargada en el marco de la puerta, la mirada de la fembot se denotaba en cierto modo perdida, pensativa tal vez. Estaba preocupada.

-Ya pasará –Exclamó Kitt, llamando la atención de la voladora.

La tetrajet enfocó al mecha negro. Ella sabía que él no era el comandante que alguna vez conoció en Nova Cranium. Sabía que Mindmaster a veces lo trataba como un hermano, un amigo e incluso un estorbo, que ya había familiaridad en ellos, pero a pesar de todo ella no podía acostumbrarse a tratarlo como lo hacían todos, para ella seguía siendo hasta cierto punto un extraño con un rostro familiar.

-No sé de qué estás hablando -Respondió la femme.

-Lo que te aqueja –Explicó Kitt- ya pasará –Reiteró después de recargar nuevamente la cabeza en la cama- No importa que tan malo sea… siempre pasa, porque el mundo sigue avanzando y no espera a que pensemos o hagamos lo correcto. Sólo nos queda continuar -Prosiguió devolviendo la atención al techo de la habitación.

-¿Y eso fue lo que hiciste?, ¿Así lo haces siempre…? ¿Sólo acomedirte a que "pasará"? -Preguntó ella después de un rato.

-Podría ser -Respondió el vehículo negro,- Podría ser que la mejor opción era dejar pasar el incidente mientras se aprende de él –Agregó entre debrayes.

Vengala sonrió, distraída. Aparcó la mirada en la ventana que estaba detrás de Solid.

-Es gracioso, te escucho y siento que tal vez… -Comenzó, deteniendo toda frase- No importa, lo mejor será que vuelva arriba, no quiero dejar que Dike ande solo mucho rato.

Con la mera mención del nombre Solid se congeló, volviendo a su trabajo momentos después, tal vez parecía ser algo imperceptible, pero no lo era para él, simplemente ese recuerdo era doloroso, quizá demasiado. Sin embargo, como todo, se empeñó en dejar que pasara, tal como decía Kitt. No era el único con esa clase de conflictos y al juzgar por la actitud de vengala, los problemas con el F-18 apenas estaban comenzando…

-Apenas comienza la verdadera prueba -Exclamó el Shelby de cromas oscuros, enfocando la ventana más cercana, desde donde se apreciaba la forma bípeda del Mig-29 aterrizando.

……………………

La vida esta plagada de líos y problemas, pero la única cosa que no tiene solución es la muerte.

…………………….

Continuará…