Gigoló
Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros ©.
Resumen: Han transcurrido siete años desde el final de la guerra. La Oscuridad domina el Mundo Mágico y muchas cosas han cambiado bajo el orden del nuevo Lord Oscuro, Lucius Malfoy. En ese mundo dominado por la aristocracia un hombre lleva una vida que le place (pero gracias a un trabajo que nadie quiere tener), y este mismo hombre despertará en el Lord sentimientos que él no debería tener para magos de su clase.
Pareja Principal: Remus Lupin y Lucius Malfoy.
Parejas Secundarias:Severus/Bill, Draco/Harry, Blaise/Ron, Cassius/George, Roger Davies/Fred, Theodore/Neville, Viktor/Hermione, Ethan Nott/Arthur.
Aclaraciones y Advertencias: esta historia se lleva a cabo dentro de un Universo Alternativo, esperamos que hayan leído esta advertencia, para evitar las posibles quejas.
La trama contendrá embarazo masculino, OOC (Out-Of-Character) y otras cosas. Como ya mencionamos, la historia es la respuesta a un desafío propuesto por LaDamaOscuradePisis (Ahora MelaniLupin XD).
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: diálogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-Nota: notas de las autoras.
Capitulo 11: Algunas Revelaciones.
Esa tarde un gran estallido interrumpió la calma de la mansión. Bill, al escucharlo, suspiró con cansancio, de seguro habían sido sus niños, mas específicamente, dos de sus niños. Suspiró una vez más antes de levantarse y salir en la búsqueda de sus diablillos.
.- Debe ser algún gen que tienen los gemelos de sangre Weasley. – el pelirrojo negó con la cabeza y rogó porque el daño no fuera mayor. Fuese cual fuese la travesura que cometieron.
Los encontró más pronto de lo que creía. Ambos caminaban con dirección a la casa, pero encontrarlos fue una gran sorpresa, porque los niños estaban completamente, de pies a cabeza, cubiertos de un pigmento. Aidan lucía un tono verde y Garrick un tono azul.
.- ¡Oh, por Merlín! ¿Les salió mal la broma pequeños? – dijo Bill sarcásticamente, se cruzó de brazos y frunció el seño.
.- No pá, la broma salió bien. – habló Aidan.
.- El problema estuvo en que los embromados fuimos nosotros. – continuó Garrick
.- No entiendo. – el pelirrojo mayor descruzo los brazos.
.- Queríamos jugarle una broma a Lucas… - respondió Aidan.
.- Pero él nos la volteó.
En el rostro, hasta ahora serio de Bill, se formó una gran sonrisa.
.- O sea que han encontrado la horma de su zapato.
Los gemelos suspiraron abatidos y retomaron el paso hasta su hogar. Tal vez su padre, Severus, tendría algo para quitar el color que les pigmentaba todo el cuerpo. Después de todo, él ha tenido que luchar con pigmentos desde que los niños habían aprendido a caminar.
Un gran suspiro conjunto fue lo que escuchó Bill, que seguía a sus hijos a unos cuantos pasos, por lo que contuvo la risa.
- Seguramente mis hijos lo pensarán dos veces antes de volver a jugarle una broma a Lucas.- sonrisa – Solo espero que esto no resulte como dice el dicho muggle… Si no puedes contra ellos… úneteles.
Un escalofrió recorrió al pelirrojo.
.- ¡Merlín nos proteja!
Es difícil ser padre…
Remus se paseaba intranquilo por su habitación. Hoy se cumplían ya tres días desde la luna llena y en pocas horas tendría que saldar su deuda con Lucius, el primero de muchos encuentros que, seguramente, tendría con él rubio, porque si solo lo hubiese querido para una noche, no lo hubiese traído desde el barrio rojo.
Tal vez era un tanto irrisorio pensar que un gigoló podía estar nervioso por realizar un trabajo, pero, desde cierto punto de vista, esta sería la primera vez, ya que esta sería su primera vez con un hombre… en el tipo de sexo que Lucius quería practicar.
.- Bien repasemos… Lucas esta con Bill, - el licántropo comenzó a contar con los dedos. – Ya estoy vestido y preparado para la ocasión y… creo que eso es todo, no eran tantas cosas… - suspiró.- pero estoy tan inquieto.
El castaño soltó otro suspiro y miro el reloj, aun faltaba una hora para su cita con Malfoy, caminó hasta el espejo de pie que tenía en la habitación y observó su atuendo una vez más. Miró su reflejo ladeando la cabeza de un lado a otro, su cabello castaño había sido cepillado unas cien veces (tal era su nerviosismo que tarde se dio cuenta de ello) y lucía reluciente. Escogió una de sus mejores túnicas de trabajo para la ocasión, ésta había sido un regalo de una amiga. La túnica era de un tono azul oscuro, la cual se ajustaba a su fisonomía sin problemas, bajo ella llevaba unos pantalones negros y un camisa blanca de seda.
Volvió a darle un vistazo al reloj, aun faltaban quince minutos para el encuentro, dio un suspiro frustrado y busco algún libro en que entretenerse mientras pasaba la hora.
En otro lugar
Lucius había recibido la noticia de que sería abuelo la mañana de ese mismo día. Cuando su unigénito entró a su despacho, el rubio Lord esperaba alguna queja sobre la su mascota, gatito Potter, o un minuto de: "Padre, Harry no me ama." y todo lo demás, pero grande fue su sorpresa al ver el rostro serio de su hijo y, con algo de incredulidad, escuchó la noticia.
Definitivamente no lo esperaba, principalmente porque el embarazo masculino tiene dos requisitos fundamentales para que se de. Primero, que ambos progenitores se amen y segundo que ambos deseen al niño. Imaginen su shock al enterarse de esa noticia entonces.
Él sabía que su hijo amaba a Potter, un amor tal vez obsesivo, pero amor al fin y al cabo. Seguramente, Draco deseaba tener un hijo con su amor, ¿pero era que acaso Potter amaba a Draco?
Ambos Malfoy compartieron la noticia con algo de incredulidad, los dos tenían muchas preguntas que resolver.
Como siempre, Lucius sacó a relucir su lado precavido y le sugirió a su hijo que realizaran una prueba de paternidad. Tal prueba era sencilla, solo se recitaba un hechizo con ambos progenitores presentes, el hechizo comprobaría la compatibilidad de la magia del feto con el de los padres, si la compatibilidad es positiva brillaría formando una esfera entre los padres.
Gracias a la sugerencia de Lucius, una duda se instaló en Draco ¿Y si él sino era el padre?
Draco dejo el despacho de su padre un tanto más apesadumbrado de lo que había llegado. El lord permaneció en su despacho gran parte del día y, con un vaso de whisky de fuego, meditaba los últimos acontecimientos.
.- Si resulta que el hijo que espera Potter es de Draco… se aseguraría la descendencia Malfoy y tal vez mi hijo tome las responsabilidades que le corresponden. Quizás la paternidad lo centre…
Estiro una de sus manos hasta su escritorio y removió unos cuentos papeles que estaban en el. Hojeó algunos informes con poco interés, no había mucho de que preocuparse, su control era total y los rebeldes hace mucho que no actuaban y, sinceramente, no le preocupaba un puñado de insurgentes. Lo que no significaba que bajara la guardia.
Observó el reloj que tenía en la mesa.
.- 19:30, hora de retirarme a mis habitaciones. Espero que Lupin conozca de puntualidad.
Bebió el último sorbo de su vaso y se retiro del despacho.
Habitaciones de Lucius
Puntualmente a las 20:00 horas, un elfo domesticó llevó a Remus con Lucius. El elfo miraba extraño a la criatura que guiaba, puesto que podía sentir su nerviosismo. Bien, él también estaría nervioso si tuviera que estar en presencia del amo… que no era el mejor de los amos.
Tocó suavemente a la puerta y, luego de recibir el permiso, hizo entrar al lobo. Lo primero que los ojos grises de Lucius vieron fue el sencillo, pero costoso y seductor atuendo de su "prisionero". En verdad se veía hermoso y solo esa ropa bastó para que su miembro despertara. Bien, si el licántropo era una puta antes de que llegara a sus manos, tal vez no habría necesidad de alargar esto demasiado.
.- Desvístete y acuéstate en la cama.- masculló. Esos pensamientos de hace un rato lo habían puesto extrañamente enfadado.
.- ¿D-Disculpa…?
.- Lo que escuchaste, Lupin. ¿No actuarás como una virgen ahora, o si?
Los ojos de Remus se angostaron, pero asintió, tratando de que el rubio no viera su nerviosismo y caminó hasta la cama. Con dedos temblorosos se fue deshaciendo de a poco de toda la ropa que lo cubría, eso podría hacerlo bien, pero temía el momento en que el rubio se le acercara, aunque, no entendía porque su lobo interno se estaba revolviendo a la expectativa de lo que iba a pasar. Era como si lo esperara con ansiedad.
Una vez terminada su tarea, intentó ponerse en su papel de Gigoló y se acostó sensualmente en la cama, ladeando un poco su cuerpo y dejando a vista su miembro para que el mayor lo viera. Sus acciones hicieron efecto inmediato, pues vio que los ojos grises lo miraban con hambre y lujuria evidentes.
.- Maldita sea, Remus. ¿Dónde estabas antes de esto…?- gruñó el rubio antes de comenzar a desvestirse él mismo.
Remus se apresuró a levantarse y detuvo las manos de Lucius. El mayor enarcó una ceja y Lupin solo sonrió. Él comenzó a desabrochar los botones del rubio, dejando un beso en cada parte de piel que quedaba al descubierto. Tener a un Malfoy gimiendo por sus acciones, indudablemente tornó más pícaro a Remus, por lo que dirigió sus dientes a uno de los pezones del otro para mordisquearlo y lamerlo.
Lucius tomó los cabellos castaños y empujó su cabeza para juntar más esos dientes a su cuerpo. Sin embargo, su deseo aumentó grandemente, por lo que gruñó y empujó a Remus a la cama. Se ubicó entre las piernas delgadas y musculosas y descendió su boca directamente hasta el pene del otro. Lo tomó entre sus manos y comenzó a bombear antes de que su boca tomara posesión de la carne. Remus jadeó y arqueó su cuerpo hacia el contacto, de a poco olvidando su nerviosismo.
Cuando la culminación del lobo estuvo en su boca, Lucius usó ese mismo líquido para lubricar sus dedos y llevarlos a la entrada del castaño. Lo extraño sentir la tensión de otro por su acto, pero pensó que era solo un acto del menor. Seguramente eso hacía con todos su clientes, para hacerlos satisfechos. Gruñó y saco los dos dedos que tenía en la entrada y ubicó su pene. Si su prisionero era una puta antes… era evidente que la preparación iba a estar de más.
Se empujó de una sola vez en la estrecha entrada y sus ojos se abrieron como platos.
.- ¡Arg! ¡Oh, dios…!- gimió lleno de dolor.
.- ¡Por Salazar! ¡¿Eras tú…?!- preguntó incrédulo.
Remus evitó su mirada y solo asintió, tratando de acomodarse y evitar lastimar más si entrada.
.- ¿Pero como…? ¿Si tú eres…? Y Lucas es…
.- Lastima…- lloriqueó el licántropo.
Asustado como nunca en su vida, el rubio intentó salir, pero Remus lo detuvo, rodeando su cintura con sus piernas.
.- Si sales ahora vas a causarme más dolor.
Lucius asintió, sabiendo que tenía razón. No preguntó nada, este momento no era para preguntas. Así que, para aligerar el dolor del menor, tomó el pene ya flácido y comenzó a masturbarlo. Su idea surgió efecto enseguida y el Gryffindor comenzó a gemir bajito, entonces fue cuando Lucius tomó posesión de sus labios. Ellos eran suaves y expertos, lo que hacía un contraste enorme con la entrada virgen que había descubierto.
Pronto, gracias al acostumbramiento del ano de Remus y la sangre que había salido con el primer empuje, que Lucius se moviera dentro de él se hizo más fácil. Comenzó con embestidas cortas y pausadas, hasta que ellas se volvieron desbocadas y salvajes.
Remus se aferró a su espalda y comenzó a jadear como si estuviera corriendo una maratón. Lucius hacía lo propio, escondiendo su rostro en el cuello del más joven. Oh, que bien se sentía. Que bien se sentía poder poseer al licántropo y saberse el primero aumentaba su ego viril. Era increíble poder sentir como estas nuevas sensaciones activaban cosas desconocidas dentro de Remus, que parecía sorprendido cada vez que su pene golpeaba su próstata y lo que ello causaba.
.- Lu… Lucius…
Lo inevitable enseguida se hizo presente. Y ambos sintieron el orgasmo golpear sus cuerpos con una fuerza que no conocían. El rubio no pudo evitar caer derrumbado sobre el cuerpo más pequeño, porque ni siquiera tuvo fuerzas para hacerse a un lado. Pasado unos minutos, ambos se recuperaron de su letargo y el mayor conectó sus ojos grises con los ambarinos.
.- Tienes muchas cosas que explicarme Lupin…
Remus desvió la mirada del rostro de Lucius, con cuidado se movió en la cama, tapando su cuerpo desnudo y sudado, antes de volver a conectar su mirada con el rubio.
.- Si quieres que te confirme que era virgen, lo hago. Sí, era virgen, pero tú ya te encargaste de que no lo sea más.
.- Yo, bien… no lo sabía. Tu anterior trabajo no me dio pistas de que esto pudiera haber pasado. Aún así… me disculpo por ser tan brusco. – el rubio titubeó ante la actitud dura de Lupin.
.- Mmmhhh… lo acepto. Porque tienes razón… no podías saber.
Lucius se sentó en la cama y apoyo la espalda en la cabecera de la cama.
.- Pero, se suponía que tú eras un gigoló. ¿Por qué conservabas tu virginidad allí…?
.- Y lo soy, uno retirado, pero lo soy. Aunque mis clientes eran en su mayoría mujeres y si atendía a algún hombre, nunca fui el sumiso.
.- Tú tienes un hijo. ¿Acaso no es tuyo?
Los ojos de Remus chispearon con furia y el dorado de sus ojos brillo con fuerza.
.- Nunca repitas eso, Malfoy.- siseó. - Mi hijo, Lucas, es mío. Soy su padre y ni siquiera tú puedes decir lo contrario. Espero haber sido muy claro, Lord Malfoy. – el castaño terminó sus palabras con un leve gruñido.
El rubio solo pudo enarcar una ceja, temiendo ser atacado por un licántropo furioso. Aunque, si se ponía a pensar, él era un ex Mortífago y ahora encargado de gobernar el Mundo Mágico, si se presentaba una lucha con el lobo… él sería el ganador.
.- No estás en condiciones de amenazarme, Remus.
.- Entonces, si me lo permite, deseo regresar a mi habitación. – Lupin intento sentarse y una punzada de dolor lo atacó, pero, habiendo sufrido dolores más intensos después de sus trasformaciones, logró sentarse en la cama y deslizar sus pies fuera de esta.
Lucius suspiró, masajeando sus sienes. La actitud de Remus se le hacía horrorosamente familiar a la que Potter tenía con su hijo.
.- Espero un momento Lupin, te ayudaré a llegar a tu habitación.
Remus observó con incredulidad a Malfoy, que se levantaba de la cama con movimientos felinos. Se colocó una bata y calzó sus perfectos pies con unas pantuflas de seda, caminó hasta él y se coloco a su lado, ofreciéndole un brazo. El castaño lo acepto, hoy ya había jugado mucho con su suerte al enfrentarse con el rubio por Lucas.
.- Gracias. – susurró, se levanto y se coloco una bata.
En silencio, ambos caminaron hasta la habitación de Remus, la cual estaba relativamente cerca, puesto que estaba en la planta del castillo que ocupaba Malfoy. El rubio quiso asegurase de tenerlo lo más cerca posible.
Cuando llegaron, Lupin entró a su habitación, dejando fuera de esta a Lucius, quien en ningún momento dejó de mirarlo con sus intensos ojos color plata. Había sido una noche extraña y, estando ya solo, dejó salir un suspiro. Llamó a un elfo y le solicitó que le prepara un baño en el amplio jacuzzi que tenía, lo necesitaba y mucho.
Una vez dentro del agua, dejó salir un suspiro y sintió como el agua caliente y las burbujas relajaban la tensión de su cuerpo lastimado. No pudo evitar que el encuentro con Lucius llegara hasta sus pensamientos. Era la primera vez que su lobo había saltado excitado ante una de sus parejas, el animal en su interior se había regocijado ante el toque de esas manos blancas y los besos de la boca del rubio. El Gryffindor podía jurar que su lobo interno había ronroneado en algún momento, como un gatito manso.
Remus se sumergió en el agua, intentando alejar los pensamientos que claramente lo estaban excitando. Siendo que, claramente, debería estar enfadado por los hechos.
.- Maldito Malfoy, no puedo estar sintiendo cosas por ti. – cerró los ojos y dejó que su mente y cuerpo se llenaran del olor de las sales que tenía el agua. Era mejor no pensar por ahora, solo relajarse y luego ir a la cama.
Al día siguiente, Lupin fue por su hijo a donde residía el matrimonio Snape-Weasley, a la hora que sabía que el niño despertaba.
.- Buen día, Remus.- saludó sonriente el joven pelirrojo.
.- Buen día, Bill. ¿Cómo se comporto mi niño?
El pelirrojo soltó una risita.
.- Bien. Aunque no lo creas… rodeado de estos pequeños diablillos, Lucas se comportó perfectamente.
El castaño no pudo evitar enviarle una mirada incrédula a Bill, él conocía a su hijo, sabía que sus ideas de diversión podían ser explosivas. Tan parecido a él, su papá… pensó con amargura.
Bill guió a Remus hasta el pequeño comedor de la cocina, donde Lucas y los niños Snape tomaban su desayuno. El castaño abrió los ojos con sorpresa al ver que los gemelos tenían el cabello de colores llamativos… verde y azul.
.- Buen día, niños. – saludó con un sonrisa desconcertada.
.- ¡Buen día, Señor Lupin! – respondieron los pequeños al unísono. Claro no todos con la misma claridad, unos por tener la boca llena y otros por que su dicción aun se comía algunas letras.
.- ¡Hola, papi! – chilló Lucas desde su puesto, mostrando su dentadura, a la que le faltaba un par de dientes, al sonreír.
El niño de inmediato fue besado por su padre en al frente.
.- ¿Fuiste buen niño, Lucas?- preguntó con sospecha. Tal vez si había hecho alguna de las suyas y Bill simplemente no lo notó.
.- Claro, papi. ¿Por qué habría yo de hacer algo maloso?– el moreno colocó su mejor carita de ángel ingenuo.
.- Bien…- aceptó con renuencia.- Termina tu cereal que tenemos que ir a la habitación. Por cierto, me informaron que hay un profesor que atiende las necesidades escolares de los gemelos y tú incorporaras a las clases desde mañana.
.- ¿Qué? No… pá.- puchero – Yo quiero estudiar contigo.- gimoteo.
.- Lo seguiremos haciendo Lu, pero es bueno que compartas con chicos de tu edad. Además, yo no lo sé todo… el profesor podrá enseñarte otras cosas… y darte libros que en casa no teníamos. Eso sin contar que el Castillo está más equipado para que puedas aprender…
Lucas le sonrió a los gemelos con su carita de ángel y ellos le sonrieron de la misma manera. Remus y Bill conocían esas expresiones en sus hijos, solo esperaban que el castillo sobreviviera a los pequeños.
De camino hasta la habitación que, ahora, era su hogar, Lucas le relató a Remus como los gemelos le enseñaron su cuarto de juegos y que recorrieron algunos sectores del castillo. Claro, omitiendo el "accidente".
.- ¡Papi, este lugar es genial!- el morenito suspiró emocionado.- ¡Hubiésemos venido antes! ¡Hay tanto que ver y explorar!
.- Lo sé hijo, aquí pase los mejores años de mi vida. – el licántropo acarició la roca de pared. – Entremos.- una vez adentro, Remus guió al niño a unos de los sillones de su sala de estar.- Ven Lu, hablemos.
Lucas se sentó en sillón y Remus se acuclillo frente a él.
.- ¿Qué pasa? ¿Por qué estas todo serio?
.- Lucas, ¿recuerdas cuando te hablé de que eras un pequeño afortunado, porque me tienes a mí que te adoro y te quiero? – Remus abrazó al pequeño y el hizo cosquillas, logrando que Lucas riera. – ¿Y además dos personas que están en el cielo y que te aman tanto que dieron su vida por protegerte?
.- Si, papá. Me acuerdo de eso.
.- Bien mi niño, si el señor rubio que nos fue buscar a casa te pregunta por ellos, no le digas nada y si se pone pesado te permito hacerle una travesura chiquita.- guiñó un ojo.
Los ojos de Lucas brillaron.
.- ¿Puedo molestar al señor que parece una señora bonita?
.- Si Lu, pero solo si molesta con ese tema que acabo de decirte. ¿Trato? – Lupin extendió la mano.
.- Trato. – el niño dio su mano y el trato se cerró.
.- Ahora ve a cepillarte los dientes y luego te enseñare los jardines del castillo.
Lucas aplaudió y dando saltitos se dirigió al baño. Remus observó al niño hasta que cerró la puerta.
.- No importa lo que pase, siempre cuidaré de ti Lucas… Te lo juré – Remus miro al cielo, a un interlocutor imaginario - y también me lo juré a mí. No permitiré que nadie lo dañe, crecerá y vivirá feliz. – El castaño cambio su rostro serio a uno sonriente. - Y si Malfoy intenta averiguar algo con Lucas, conocerá lo que es un Merodeador de cepa. - Una sonrisa más amplia ilumino su rostro y, con los recuerdos de los buenos momentos del colegio, fue por su capa para enseñarle los jardines a su hijo y porque no, tal vez, también alguno de los secretos aprendidos cuando él era un Merodeador.
Continuará…
Angeli & Uko-chan
