Capítulo 11

Shaka se dedicó a admirarla por algunos segundos. Era mucho más bella de cerca. Su cara era perfecta, de facciones fina y labios carnosos y en forma de corazón, pero se arrepintió casi de inmediato de haberle quitado su máscara. Los ojos de Shaina reflejaban muchas cosas: estaba asustada, triste y decepcionada pero no había ira ni rabia en su mirada y entonces él también se asustó. No era eso lo que esperaba ver y no sabía cómo reaccionar.

Le soltó las manos y dio un paso atrás. Carajo! Eso no le había salido como había planeado. Mucho menos podía hacer lo que Cassius le pidió. Por qué se había dejado llevar por las palabras de un ex alumno enamorado?

Shaina le arrebató su máscara de las manos y volvió a colocársela.

- Por qué lo hiciste?– dijo Shaina suavemente - Acabas de echarlo todo a perder.

- Yo solo quería evitar que siguieras haciéndote daño – se justificó Shaka

- Tu sabias que yo nunca podría matarte porque no tengo tu nivel – dijo Shaina cerrando los puños y comenzando a temblar – Que es lo que intentabas conseguir con esto? Sabes que? Ya no puedo con esto. Es… es demasiado para mi.

- Hey Shaka! – se escuchó detrás de él.

Afrodita y Milo estaban muy cerca y Shaina, aprovechando que el caballero de Virgo volteo a verlos, echó a correr dejando a Shaka solo en espera de sus compañeros. Shaka suspiro aliviado. Al menos no tendría que enfrentar otra incómoda situación.

- Shaka! No esperábamos verte acá abajo – dijo Milo – Que se te perdió?

- No seas insolente Milo de Escorpio – contesto Shaka muy digno – Tengo derecho a caminar por donde plazca.

- Lo sé. Solo te estoy molestando – dijo Milo checando que su capa estuviera bien puesta – En fin, nos vamos. Deséanos suerte.

- Irse? A dónde? – preguntó Shaka

- No podemos decírtelo – dijo Afrodita – Pero no nos tardaremos. Tenemos una misión encomendada por el mismísimo patriarca en persona.

Shaka enarcó las cejas incrédulo.

- En serio? Y por qué entonces los mandó a ustedes? Acaso quiere que fracase la misión? – preguntó Shaka

- Hey! Eso sí me dolió virgencita – dijo Milo mostrándole Antares – Luego me la pagas porque ahora tenemos prisa.

Shaina corrió tan rápido como pudo hacia su cabaña. Cassius no estaba pues era la hora del cambio de guardia así que aprovechó para tirarse boca abajo en su cama y sacar todo lo que le había ocurrido en el día golpeando y gritando contra la almohada. Cuando se cansó de ello se percató que tenía un gran dolor de cabeza, por lo que se levantó por un paño de agua fría y alcohol. Se acostó y se lo puso. Su cabeza era un caos y se atrevió a llorar un poco por la humillación. Por qué tenía Shaka que haberle quitado su máscara aun sabiendo que iba en contra de las reglas? Y que decían las reglas de una situación como la de ella? A quien tenía que matar ahora? A Seiya o a Shaka? Por qué tenía que hacerlo justo cuando ya se había resignado a tener que amar a Seiya. Estúpido Shaka!

Se quedó pensando en mil y un formas de salir del problema moral y ético en el que estaba metida. Ya ni siquiera por el asunto del honor de Saint femenino que estaba en juego, sino porque su mente regresaba a cuando vio el mismísimo cosmo de Athena en la chica que el Patriarca quería matar. No sabía qué hacer. Ella era y siempre le sería fiel al Gran Maestro por todo lo que había hecho por ella, pero al mismo tiempo, todo lo que él le había ensenado, era que estaban ahí por el amor y veneración a Athena que se suponía estaba detrás del trono de Arles, pero si ella la había visto fuera del santuario y era la misma chica por la que sus compañeros Saints de plata habían muerto… Arles sabía que peleaba contra la Athena? O tal vez no lo sabía y ella podía detener todo esto diciéndoselo?

Finalmente después de algún tiempo, se levantó decidida a subir a hablar con el patriarca ya mismo. No tomó el camino habitual para evitar ser interceptada por Cassius o encontrarse de frente a Shaka. Tampoco corrió hacia allá. Necesitaba aún mucho tiempo para pensar.

Para cuando llegó arriba, Phaeton estaba hablando con Arles, por lo que decidió esperarlo. Minutos más tarde Phaeton se retiraba y ella salió al encuentro del Patriarca sin ser anunciada. Sabia que ningún guardia la detendría.

- Gran Maestro – dijo poniendo una rodilla al piso en señal de respeto

- Shaina! Que haces aquí arriba? No te di ninguna audiencia – dijo Arles con voz sonora

- Lo lamento. – dijo Shaina viendo hacia el suelo – Necesitaba hablar con usted de un tema un poco delicado y…

- En este momento no estoy de humor… - dijo Arles levantándose de su trono con intención de irse.

Shaina tuvo que quemar su cartucho.

- Yo vi el cosmo de Athena! – dijo Shaina ciertamente llamando la atención del patriarca, quien se detuvo en seco y volvió la cara hacia ella.

- Que dices?

Shaina titubeó un momento, pero ya lo había dicho así que no tenía más opción.

- El cosmo de Athena… Yo lo vi.

- Donde lo viste?

El tono en el que lo dijo hizo a Shaina temblar.

- Yo…

- Habla! – gritó Arles dando un paso hacia ella

- La… la chica que Jamian intentó secuestrar… - dijo Shaina con valentía – La que controla a los caballeros de bronce…

- Tu estuviste ahí cuando Jamian fue derrotado? – exclamó Arles.

De inmediato Shaina recordó que había ido sin el permiso ni del patriarca ni del Sanbocho. Estaba en problemas.

- Sí.

- Tu no tenías permiso de salir del Santuario!

- Lo sé. Pero tenía que intentar matar a Seiya.

- Pero no lo conseguiste! Como es posible que nadie pueda contra ellos? Estoy muy molesto!

Shaina no dijo nada.

- Y también estoy extremadamente decepcionado de ti. – dijo Arles – Las clases con Shaka no las has seguido! – dijo señalándola – Te has vuelto desobediente, terca, y muy débil. Ni siquiera puedes matar a alguien de un menor rango al tuyo.

- Señor, le juro que lo he intentado pero…

- Silencio! Estoy harto de tener únicamente inútiles a mi servicio!

- Pero… no puede caber la posibilidad de que… Esa chica sea la verdadera Athena? Que estemos cometiendo un error y terminemos pagándolo con la vida?

Arles no dijo nada y se sentó en su trono para poder verla mejor. Shaina volvió a bajar la mirada. Cada que abría la boca se hundía mas y más.

- Maestro… humildemente le pido… que deje… que me dé permiso de dejar mi puesto y el santuario – dijo Shaina – No soy digna de su confianza y… ciertas razones personales no me dejaran concentrar en mi puesto nunca mas…

- Por cuanto tiempo pretendes irte? – pregunto Arles

- Para siempre.

Se hizo un silencio de miedo.

- No.

- Pero…

- Nadie renuncia, nadie escapa… Tú lo sabes. Te diviertes diariamente al ver morir a quienes lo intentan, no es cierto?

Shaina no hizo ningún comentario. Ya esperaba esa respuesta de parte de Arles. Aspiró profundo y tomó una decisión.

- De ser así… respetuosamente… le pido que sea usted quien acabe con mi vida. – dijo Shaina con voz firme.

- No estás hablando en serio!

- No quisiera que mi vida sea tomada por alguien de algún rango inferior al mío cuando intente salir a la fuerza del santuario y sé que los caballeros dorados son demasiado… altivos para rebajarse a siquiera estar dentro de los limites donde yo tendría que estar para que tuvieran que eliminarme y sé que me defendería y me dolería más – dijo Shaina – Para mí, sería mucho mejor sufrir la misma suerte que Gigas, después de todo le he fallado como él.

Arles la miro por unos minutos mientras sentía que Shaina estaba hablando en serio. Al mismo tiempo no podía hacerlo. A Shaina la había elegido el. El la había traído junto con Geist y nunca lo había defraudado antes. Pudo sentir que el cosmo de Shaina estaba confundido y tal vez eso junto con sus hormonas femeninas, la hacían tomar decisiones drásticas y estúpidas, pero de nuevo: No podía hacerlo. Y menos ahora que necesitaba de todo el apoyo posible de sus subordinados, pues se avecinaba una guerra. De pronto se levantó de su asiento y Shaina alzó la cabeza..

- He tomado una decisión. Estas lista?

Shaka se encontraba meditando lo más que podía. No podía olvidar la mirada triste que Shaina le había dado la última vez que la había visto. Para colmo todos los caballeros dorados parecían estar recibiendo una misión especial de parte del Patriarca menos el: Afrodita, Milo, DeathMask, Aioria… Acaso su fracaso para ensenarle a Shaina había mellado la confianza que le tenía el Gran Maestro? No. Años de lealtad absoluta no iban a ser echados a perder por tonterías.

Escucho fuertes pasos que se detenían en la puerta trasera de su casa y ya que estaba solo decidió ir a ver quién era.

Grande fue su sorpresa al ver a Cassius indeciso si tocar o no.

- Que haces aquí? – dijo Shaka – Tu no deberías estar en este lugar.

- Lo lamento. Pero es algo que tenía que hacer. Donde tienes a Shaina? – dijo Cassius con voz preocupada

- Yo? Tiene varios días que no la veo – dijo Shaka – Buscaste en su cabaña?

- Ella no ha ido a dormir desde hace 4 noches – dijo Cassius – Creí que estaría en alguna misión, pero he preguntado a los guardias y a quienes resguardan la puerta y fue contigo con quien la vieron por última vez. Solo quiero saber que está bien.

Shaka perdió el color en su cara. Cinco días? Era el día en que él le había quitado su máscara. Ella se había echado a correr pero al distraerse con Milo y con Afrodita, no se fijó el rumbo que había tomado. No sería lo suficientemente estúpida para haber hecho alguna tontería verdad? Pronto desechó esa idea de su cabeza. Estaban hablando de Shaina.

- De verdad que no la he visto desde que la saque del cañón donde había caído. Justo hace cinco días… - aseguró Shaka – Ya le preguntaste a Phaeton o al Gran Maestro?

- Ninguno de los dos aceptaría darme una audiencia a mí, un pobre soldado. – dijo Cassius – Pero tu si puedes. Eres miembro de su Elite. Si ellos la mandaron a alguna misión secreta, lo entenderé. Pero… cuando eso pasa ella siempre me avisa para darme instrucciones para la guardia. Esta vez desapareció sin más!

- Cassius… ve tranquilo y espera noticias mías. En este momento subiré a hablar con alguno de nuestros líderes. – afirmó Shaka.

- Muchas Gracias por ayudarme – dijo el grandote haciéndole una pequeña reverencia corriendo escaleras abajo.

Shaka se puso su armadura y subió las escaleras hacia la sala del trono. Pidió permiso para ver a Arles y le fue concedido de inmediato.

Cruzó la sala sobre la alfombra roja. Arles ya lo estaba esperando. Shaka se hinco sobre su rodilla.

- Maestro…

- Shaka. Me sorprendió mucho que quisieras verme.

- Lo lamento señor, pero quería hablarle sobre Shaina

Arles se acomodó es su trono para estar más cómodo.

- Eso sí que es nuevo. Sé que ella dejó las clases que te encomendé y no me dijiste nada.

- Fui yo quien abandonó y le pido disculpas.

- Era demasiado para ti?

- En cierto modo, sí señor. Pero hace varios días que no se encuentra en el santuario y yo quisiera…

En ese momento se escuchó un gran escándalo afuera de la sala: Una pelea entre varias personas. Arles le hizo una señal a Shaka para que se escondiera detrás de una columna. Aioria abrió la puerta abruptamente haciendo que Arles se levantara de su silla.

- Que sucede Aioria? Por qué regresaste? No has cumplido mi orden aun.

Aioria esta vez no se arrodillo.

- Regresé para poder ver a Athena

- Jajaja no puedes – respondió Arles – Athena no ve a nadie. Si tienes algo que decirle, yo lo hare.

- Si trata de impedirlo y detenerme, lo derrotare y la veré!

Arles estaba perplejo.

- Te has vuelto loco Aioria? Ni mataste al enemigo ni tienes el traje dorado de Sagitario y ahora vienes diciendo que me vencerás y veras a Athena? Ja! Y también eres hermano del traidor Aioros. – se burló Arles.

Aioria no se quedó callado.

- Silencio! Tu eres el traidor – dijo tuteándolo por primera vez – Athena no está en la habitación que está detrás de ti. – dijo señalándolo – Haz estado actuando como si realmente estuviera ahí pero ella no está en el santuario desde hace 13 años!

- Qué?

Shaka solo escuchaba e intentaba calmarse. No podía permitirle a Aioria tal falta de respeto hacia el Patriarca, pero si intervenía y Arles no lo aprobaba sería contraproducente así que decidió esperar.

- Hace 13 años mi hermano Aioros logró salvar a esa pequeña criatura de tus manos diabólicas cuando trataste de matarla y logró escapar a oriente. – aseguró Aioria

- Jajaja entiendo. Aioria… tu sabes la verdad. Ahora no me queda nada más que matarte como a Aioros. – dijo Arles encendiendo su cosmos.

Shaka podía escuchar la pelea y sentir ambos cosmos al máximo tratando de destruirse mutuamente y ya no pudo más y salió de su escondite.

- Detente Aioria. Atacar al maestro es lo mismo que traicionar a Athena. Deberías saberlo ya que eres uno de los caballeros dorados.

- Tú también eres uno de nosotros Shaka de virgo. – respondió Aioria

- Aioria, debes rendirte ahora, de lo contrario, tendré que matarte – amenazó Shaka

- No puedo rendirme hasta que vea a Athena Shaka. No tengo tiempo para entrar en detalles, pero creo que ahora eres tú el que debería rendirse.

Arles encontró ahí su oportunidad.

- Shaka, Aioria no merece compasión. Mata a ese traidor.

Shaka y Aioria comenzaron la pelea. Ambos eran poderosos y la pelea no parecía inclinarse hacia ninguno de los dos.
Ambos encendieron sus cosmos y chocaron sus técnicas volando varios metros por el impacto.

- Basta! Se mataran entre sí!

Enfrascados en la pelea ninguno de los dos parecía escucharlo. De un momento a otro, la pelea fue terminada abruptamente por el Satán Imperial del Patriarca.

Shaka quedo asombrado. Nunca había visto en acción esa técnica.

Cuando Aioria salió con una actitud totalmente cambiada de la cámara del Patriarca, este se dejó caer en su trono.

- Es una lástima que haya tenido que utilizar de nuevo mi Satán imperial – dijo para sí mismo – Dos veces en una semana no me gusta nada.

Shaka volteó a verlo. Que estaba pasando por alto?

- Señor…

- Shaka… El más fiel de los caballeros dorados. Quieres saber dónde está Shaina verdad?

- Si

- Te la entregaré en bandeja de plata una vez que los enemigos del santuario hayan sido eliminados - dijo – No antes. Tráeme la cabeza de los traidores y volverás a verla.