Los personajes son de SM. La historia es mía.


Capítulo 12

Una brisa demasiado fuerte para ser real me pegó de lleno en el rostro. Creo que el gélido aire fue lo que hizo que mis instintos despertaran, pero de alguna forma quiero creer que solo fue cosa mía.

Me puse de pie lo más rápido que me permitió mi alcoholizado cuerpo, todo me dio vuelta pero ignoré eso y el malestar de mi estómago, solo me concentré en el fondo del bosque, por donde había desaparecido mi hermosa Bella.

Mi andar era torpe pero eso no hizo que desistiera, al contrario, me empeciné en mi objetivo y apuré el paso todo lo que pude. Conocía este bosque como la palma de mi mano así que saqué ventaja de ello y utilicé un atajo, algo complicado, pero que me llevaba directamente al patio trasero de mi casa. Cuando vi el destartalado columpio que usaba de pequeño supe que la borrachera se me había pasado porque en otras circunstancias, jamás hubiera llegado tan rápido, usando ese maldito atajo.

Afortunadamente no tuve más tiempo para darle vueltas al asunto, porque Bella salió de entre los árboles, su rostro estaba descompuesto y se descompuso aún más cuando me vio. Sentí sus intenciones de pasar de mí, por eso mismo me adelanté y me planté frente a ella, aunque mi equilibrio no fue el mejor y terminé por trastabillar.

Parecía que el alcohol aún estaba en alguna parte de mi sistema.

- Bella… - mi voz terminó por confirmarme que aún lleva alcohol en mi sangre -, yo…

- ¿Qué estás haciendo Edward?

Su mirada no era la mejor, estaba enfada y la entendía – Te seguí – me enredé y despejé mi cabeza, por más que sintiera los restos del Vodka, no iba a arruinarme este momento -, porque la cagué, soy un pendejo cabrón, siempre lo he sido pero contigo… creo que llegué a un nuevo nivel de imbecilidad.

- ¿Qué…? – se movió tratando de concentrarse, pero yo fui más rápido.

- Me gustas, te quiero y yo… ¿aceptas ser mi novia?

Si es que aún quedaba Vodka en mi sistema no lo sentí. En esos momentos solo pude ser consciente de mi lucidez y de la hermosa chica hippie que estaba a mi lado.

- Edward, no entiendo…

- La carta – me adelante nuevamente cortando sus palabras -, en la carta te dije que necesitaba hacerte una pregunta pero quería hacértela mirándote a los ojos – la tomé de la barbilla y alcé su rostro para que nuestros ojos se conectaran sin ningún problema -, así que te pregunto… ¿aceptas ser mi novia?

- No – su respuesta fue tan rápida y concisa que me heló la sangre, pero lo peor vino después cuando estiró las comisuras de sus labios en una endemoniada sonrisa. Para ese momento creí morir, pero mi verdadera muerte vino cuando alzó los brazos y rodeó mi cuello con ellos -. No soy del tipo de chica que tienen novios, solo lo he intentado una vez – me erguí por sus palabras, pero ella supo relajarme nuevamente -, y por lo que veo tu tampoco eres de ese estilo, lo que pasó la otra noche me lo deja en claro, así que…

- Lo de la otra noche fue un error, un error de mierda.

- Sí, y por ese mismo error cometiste otro en la mañana.

Sus brazos siguieron estando en mi cuello, por lo que cuando no la vi con intenciones de separarse, me aproveché y la tomé de las caderas – Y ahora estoy tratando de hacer las cosas bien, de hacer lo que tendría que haber hecho hace un tiempo ya, pedirte que seas mi novia. ¿Quieres?

- Sí – asintió.

Yo sonreí y me dispuse a besarla, pero Bella, corrió el rostro antes de que mis labios pudieran tocar los suyos. La odié por eso, no había peor castigo para mí que me negara el sabor de su boca, y no solo porque casi siempre tenía restos de su plantita, sino porque su sabor era fabuloso por sí solo.

- ¿Qué pasa?, ¿por qué no me dejas besarte?... tengo todo el derecho de besar a mi novia – afiancé mi agarré de sus caderas y la removí más cerca de mí. Esperaba que mi tono de voz juguetón la hiciera sonreír, pero no fue así -. ¿Qué pasa? – ahora yo también había cambiado mi tono.

- Pasa que no somos novios, Edward.

Pese a sus palabras, sus manos seguían enganchadas a mi cuello – No entiendo… recién dijiste que si quería ser mi novia.

- Sí, quiero… pero no acepto – negó con la cabeza pero su sonrisa no se borró.

- Bella – me quejé -, me estás confundiendo y no de buena forma.

- Ed, ya te dije, hiciste las cosas mal así que ahora te toca hacerlas bien… es solo eso.

- ¿A qué te refieres?

- A que tienes que resarcirte, yo no soy nadie para juzgarte y mucho menos para no perdonarte, pero necesito saber que si estamos juntos, no correrás a los brazos de cualquier chica a la primera pelea.

- No lo haría Bella.

- Lo hiciste anoche.

Gemí, ella tenía razón y yo era un cabrón – Pero… te quiero a ti.

- Lo sé, y por eso necesito saber que si te digo que sí, estarás consciente de que somos exclusivos.

- Pero…

- Piénsalo, ve si quieres hacer algo o no, yo no te guardaré rencor en el caso de que elijas dejar esto – "eso nunca", rugí en mi cabeza -, pero ahora me voy que es la hora del agüita de mi plantita.

- ¿Y Garrett?

Si alcanzara, juro que hubiera pateado mi propio culo - ¿Qué pasa con él? – Bella se encogió de hombros de una forma tan relajada que me puso nervioso.

- Ustedes… ¿seguirán…? ¿eso? - ¡Dios!, parecía un púber que no podía pronunciar la palabra "cogiendo", me sentí tan malditamente pendejo que quise gemir, pero sabía que si lo hacía, terminaría por cagar la situación.

- ¿Qué es eso?

Sus manos se movieron lentamente hasta posarse en mi pecho, ahora sí que gemí – Ya sabes a lo que me refiero – cerré los ojos por un segundo, pero los abrí rápidamente cuando la escuché reír.

- Supongo que tendrás que quedarte con la duda, ahora todo depende de cuánto te demores tú en arreglar todo esto.

- Es tan injusto – murmuré solo para mí pero ella me alcanzó a escuchar -. Es solo que… ¿podría tener un beso por lo menos?

- Sí, creo que en eso puedo complacerte.

Sonreí como idiota cuando la sentí ponerse de puntillas y alzarse ante mí. Esperé expectantes sus labios, y los tuve, solo que no donde quería, sus malditos labios esquivaron a los míos y aterrizaron en mi mejilla derecha. Aun así era un placer sentirlos sobre mí, pero no se acerca ni de cerca al placer que sentía al meter mi lengua en la suya.

- Y ahora sí me voy antes de que mi plantita se enoje.

Se dio vuelta tan rápido que su cabello ligeramente rizado en las puntas me dio como un látigo en el rostro, pero ella no volteó, siguió avanzando hasta que su cuerpo se perdió por la puerta trasera de su casa.

Me costó un par de segundos reaccionar pero cuando lo hice, obligué a mis piernas a reaccionar y corrí adentro de mi casa.

- ¡MAMÁ! – como también entré por la cocina me la topé casi de frente.

- Edward, cariño… ¿Qué son esos gritos? – se me acercó un olió sobre mi -, ¿hueles a alcohol?

- No – negué mintiendo rápidamente -, pero necesito tu ayuda.

- Esta bien, siéntate, cálmate y me cuentas – le hice caso, me senté en la silla más cerca y la vi como me servía un vaso de agua bien helada -. Ahora cuéntame que es lo que pasa.

Me madre se sentó frente a mí y obtuve su completa atención – Hice algo mal y ahora Bella quiere que lo arregle pero no tengo ni idea de cómo hacerlo.

- ¿Qué tan mal?

- Muy, muy mal, Esme.

Me volteé para ver a Jasper entrando a la cocina, por su cabello rubio mojado, supuse que venía desde el baño - ¿Qué haces acá?

- No me sentía bien como para irme a casa.

- Sí – el rostro de mi madre ahora estaba serio mientras miraba a mi amigo y a mi -, Jasper dijo estar algo… descompuesto.

Estaba claro en el tono de sus palabras que ella sabía a qué se debía su estado – Esme, sabes que te quiero como a una madre pero en esto debía apoyar a Eddie acá – no lo sentí acercarse pero sí cuando me palmeó la espalda -, y sabes que siempre un poco de alcohol da algo de perspectiva.

- No me gusta que beban, chicos, eso no es sano.

- Lo sabemos madre, pero solo fue esta vez, lo juro – si hubiera podido, lo habría negado todo, pero desafortunadamente tanto Jasper como yo, aún olíamos a Vodka barato.

- Y aclarado ese punto, ahora podemos concentrarnos en cómo Eddie puede lograr que lo perdone Bellita.

Jasper se sentó a mi lado y juntos, los tres, comenzamos a idear una y mil formas para atraer la atención de Bella, pero esta vez no era fácil, la había cagado con ganas y además, Bella no era una chica como el resto, ni siquiera como las que estaba acostumbrada a tratar, por lo que pedir su perdón era algo mucho mas difícil, y dudaba mucho, que estaba vez, hacerle una pulsera, me ayudara.

Hoy era miércoles y estos habían sido los peores tres días que tenía desde hace mucho. Por más que el domingo pasado nos esforzamos, ni mis ideas, ni las de mi madre y ni mucho menos las de Jasper, fueron útiles, por lo que hoy había decido dejar de pensar tanto y permitirle a mis instintos salir a flote, después de todo eso lo que Bella siempre hacía y parecía que le iba muy bien con eso.

- Vas a necesitar más que un ramo de flores para que mi hermana te perdone.

- No estás ayudando, Emmett – me quejé.

Él se encogió de hombros, si hasta a veces parecía que había sido con él con quién la había cagado, pero también tenía que darle algo de razón porque, por lo que me dijo, me vio en pleno acto con… no me acuerdo quién.

- Bueno, quizás todo esto te ayude a pensar en la próxima vez que quieras cagarte a mi hermanita.

Rodé los ojos, no era necesario ni que lo mencionara – No habrá una próxima vez, eso te lo aseguro – lo apunté con un dedo y traté de sonar lo más serio posible para que se diera cuenta de la veracidad de mis palabras.

- Aún estás a prueba, chico; además… Garrett me está cayendo mejor ahora…

Solo ayer me había enterado que Emmett odiaba a Garrett, bueno, eso lo supe cuando él me fue a buscar a mi casa con un par de ideas para reconquistar a Bella, parecía ser que el ex de su hermana lo exasperaba con sus ideas revolucionarias y su amor y paz, además, por lo que me contó, odiaba que su madre le tuviera tanta estima.

- Entonces supongo que ya no te molesta que se lleve el plato más grande de comida.

Reí cuando lo vi fruncir el ceño, supongo que no – No quiero hablar de ese tema…

- Eres un llorón, te quejas solo porque tu madre lo quiere más que a ti – sabía que con eso lo estaba picando, pero se lo merecía.

- Tienes razón – oh no, no me gustó para nada la sonrisa que puso -, y es muy probable que lo quiera tanto porque ve lo feliz que hace a su hija.

No me gustaba ser agresivo, y menos con mi futuro cuñado, pero no me pude aguantar y está vez dejé que mi pie le diera una pequeña patada en las canillas.

- ¡Auch!

- Ahora – interrumpí sus quejas -, será mejor que nos pongamos manos a la obra, se nos está acabando el tiempo.

Moví mis pies impacientes mientras miraba mi reloj de pulsera. ¿Dónde mierda estaba Jasper?

- ¿Repasamos en plan de nuevo?

Bufé molesto e impaciente - ¡Emmett!, lo tuyo es lo más fácil, solo debes preocuparte de que Bella esté ahí… de hecho – lo empujé pero no pude moverlo -, ve a buscar a tu hermana, se nos acaba el tiempo.

- Pero yo quiero quedarme acá – el tono de Emmett era tan chistoso, pero hice hasta lo imposible para no reírme.

- Bueno, tú quisiste ayudar así que ahora te conformas con tu parte.

El grandote iba a replicar pero justo llegó mi amigo corriendo, parece que lo venía haciendo desde hace mucho porque cuando llegó se dobló y comenzó a respirar como si estuviera aguantando un infarto cardiaco.

- ¿Jasper? – pregunté pero solo recibí un gesto que hizo con su mano para indicarme que esperara.

Lo hice, hasta que el pudo levantar de nuevo la cabeza – Todo listo… y hombre – respiró hondo antes de seguir y apuntarme con su dedo índice -, me debes una grande.

- Ok… Emmett… ve a buscar a Bella.

- Bien, pero quiero estar en primera fila – nos apuntó a ambos antes de darse media vuelta.

Cuando Emmett entró al colegio respiré hondo porque supe que esa era mi señal. De pronto mis manos comenzaron a sudar y mi cuerpo a molestarme, me sentía nervioso y al punto del colapso, de pronto esto ya no parecía ser tan buena idea.

- Jasper, creo que no…

- Oh no – se me acercó -, tuve que coquetear con una mujer de sesenta años para que pudieras hacer esto, es más – alzó un poco su voz llamando por completo mi atención -, ¡la mujer hasta tocó mis partes!

- Bueno, ese es tu problema Jazzie – me burlé -, cada uno sabe hasta dónde puede llegar.

- ¡Maldito!

Me dio un empujón pero solo me movió un poco. Luego de ese momento ambos nos miramos y asentimos, había llegado el momento.

- ¿Estás listo?

- Nervioso, pero listo – dije con seguridad.

- Bien, entonces mueve tu culo.

Caminamos de regreso al colegio, el timbre parecía haber sonado hacía poco porque los pasillos estaban prácticamente vacíos y la gente que los habitaba se movía en dirección a la cafetería.

- Jasper, si esto no resulta, promete que me golpearas con una silla hasta que pierda la conciencia – aunque no estaba mirando a mi amigo, sé que asintió -. Bien, entonces… ¡que comience el show!

Caminamos hasta la cafetería con un paso normal pero para mí era como si no me estuviera moviendo, el pasillo se hizo larguísimo y casi no podía ver el final, solo el ramo de flores silvestres que lleva en mi mano derecha, me hizo recordar lo que estaba a punto de hacer.

- Tranquilo, Edward – eso lo murmuré yo pero me sirvió mucho.

- Bien, ahora solo debes entrar ahí y hacer tu parte, yo me preocuparé de que todo este coordinado.

Me volteé hacia Jasper y lo abracé con fuerza – Muchas gracias por hacer esto… sé que no he sido el mejor amigo pero tú siempre estas a mi lado, y aunque no te merezca, no pienso dejarte ir.

Jasper se removió incomodo, sé que mis palabras le habían llegado, y lo esperaba porque eran sinceras - Ey, hombre, será mejor que entres antes de que quieras besarme.

Sonreí y entramos a la cafetería, casi nadie nos puso atención y lo agradecí. Entre la multitud busqué el enorme cuerpo de Emmett y, como acordamos, estaba sentado junto a su hermana en la mesa indicada.

Me acerqué a ellos y Bella me vio solo cuando me aclaré la garganta – Hola, Bella.

- ¡Oh!, Edward, hola… ¿Cómo estás?, bien siéntate – apuntó a su silla vacía pero yo no me moví.

- ¿Recuerdas que me pediste hacer algo para resarcirme?

- Sí – su ceño se frunció pero no pude verlo muy bien ya que este día llevaba una pañoleta de mochos colores sobre su cabeza -, ¿y ya has pensando cómo hacerlo?

- Sí, así que ahora solo espero que te guste.

Retrocedí un paso y tomé el micrófono que me ofrecía Jasper, así mismo, me subí a la mesa que Emmett se había preocupado que estuviera desocupada y esperé porque Jasper le diera "play" a su i-Pad que había conectado a los parlantes del colegio. Cuando "The reazon" comenzó a sonar, afiné mi garganta y recé porque mi voz no aflojara.

Canté sin vergüenza y mirando solo a Bella porque sabía que si miraba a alguien más iba a perder todo el sentido de esto. Con esta canción no solo me estaba poniendo en ridículo para que ella viera lo mucho que me importaba sino que estaba abriéndole mi corazón. No había elegido esta canción por nada, nos representaba y aunque aún había un montón de cosas que no podía contarle, esperaba que viera que estaba tratando de ser lo más sincero posible con ella.

I've found a reason for me
To change who I used to be
A reason to start over new
and the reason is you.

Ella era mi razón, se lo había dicho así que lo sabía, pero ahora lo estaba reconociendo ante el resto, porque quería que todos supieran que era así. Sobre todo un par de chicas que había tenido erróneamente entre mis piernas. No quería ser un cabrón ni un mentiroso, porque no sabía lo que me depararía el destino, pero con esto también le estaba firmando mi fidelidad a mi hermosa hippie.

I'm sorry that I hurt you
It's something I must live with everyday
And all the pain I put you through
I wish that I could take it all away
And be the one who catches all your tears
Thats why I need you to hear

Yo sabía que había hecho mal y lo reconocía, en cierto punto no me arrepentía, pero solo porque esperaba aprender de mis errores y seguir adelante. No podía negar quien era, solo esperar ser mejor desde ahora en adelante.

I'm not a perfect person
I never meant to do those things to you
And so I have to say before I go
That I just want you to know.

Estas últimas palabras eran tan ciertas como podían serlo, así que cerré los ojos por un segundo para luego clavarlos por completo en Bella, en cuanto nos conectamos, sé que pudo ver todo eso en mí que tenía dentro y que era solo para ella.

Ella me sonrió y fue mi vida, Bella me daba esa vida que me faltaba.

Terminé las últimas líneas y esperé hasta que la música se cortara, cuando lo hizo todo fue un completo silencio, no es que esperara aplausos ni mucho menos, pero hasta una burla en estos momentos hubiera sido mejor.

- ¡Así se hace, Cullen!

Bien, por lo menos un grito, me bajé de la mesa y caminé hasta una muy choqueada Bella. Estiré el ramo de flores silvestre ante ella y lo tomó enseguida.

- Dime algo por favor – rogué en voz baja.

Bella me miró fijamente y poco a poco amplió su sonrisa – Quiero tener sexo… contigo… ahora.

Se puso de pie y me tomó de la mano pero yo no dejé que me moviera, la detuve y acerqué mi rostro al suyo, este era nuestro momento – Antes que todo… ¿quieres, y aceptas ser mi novia?

- Sí, ahora no solo quiero… también acepto.

No pude aguantarme más y la besé, la besé como nunca porque sabía que sus labios eran el remedio para mi alma, no me importó el resto pero sí fui consciente de ellos, de otra forma ya hubiera comenzado mi camino para desvestirla. Pero este no era el lugar y ella merecía más que una mesa de cafetería con toda la escuela mirando.

- ¿Ahora sí podemos ir a tener sexo?... ¿o es hacer el amor ahora que somos novios?

Sonreí, su desfachatez y su inocencia, la hacían única para mí.


Hola!

Primero, la canción se llama "The reazon" :)

Ahora, gracias a todos los que me siguen leyendo y a mi beta, Erica Castelo que le da sentido a mis historias.

Besos, Joha!