Hola a todas, ¡ya volví! Espero que todas estén muy bien y con muchas ganas de leer.

Les recuerdo que hoy es el cierre de la votación para elegir el próximo fic en ser publicado, si quieren pasen por el grupo de facebook y dejen su voto.

Nos leemos pronto!

Sorpresa

Capítulo beteado por Flor Carrizo, beta de Élite Fanfiction: www. facebook groups / elite. fanfiction /

.Palabras para Paula (La oreja de Van Goh)

Es pronto para comprender...
que pueda mirarte y verme a la vez
que escuches hoy mi voz,
que tanto te cantó
los meses que tu fuiste yo.

Es pronto para comprender...
la vida es tan bella como tú la quieras ver
si lloras cantaré
si sufres te hablaré
si mueres moriré también.

Si te cuentan que lloré...
cuando te cogí en mis brazos
no me pude contener
porque te quiero tanto.

Es pronto para comprender.. (es pronto para comprender)
verás como el mundo es injusto y cruel
por qué un amanecer
sin nada que perder,
es muy difícil de entender.

si te cuentan que lloré...
cuando te cogí en mis brazos
no me pude contener
porque te quiero tanto (porque te quiero tanto)
porque te quiero tanto

como el mar a su verano,
como el dolor a su amigo el engaño
Como el sol.. cuando abrió (en mi ventana)
que hoy nació una flor.

si te cuentan que lloré...
cuando te cogí en mis brazos
no me pude contener
porque te quiero tanto
porque te quiero tanto
porque te quiero tanto...

—¿Lo sintieron? —preguntó ella asombrada por el movimiento.

—Sí —dijeron al mismo tiempo.

Bella de inmediato miró a Edward.

—Edward, ¿cómo puede ser que siendo tan suave el movimiento se haya sentido de ambos lados?

—No lo sé, cariño, realmente fue suave, quizás fue un reflejo lo que sentimos —intentó explicar.

Realmente no le dieron importancia y siguieron con su rutina.

Esa noche cenaron pescado y volvieron a la cama a entregarse a la pasión.

.

.

En los últimos días, Bella había adoptado la rutina de salir y caminar por las mañanas y luego practicar yoga, así lograba relajarse y, además, sabía que necesitaba conservar la flexibilidad en su cuerpo para sobrellevar mejor el embarazo.

Edward y Emmett querían acompañar a su mujer en todo momento, por lo cual decidieron ejercitarse con ella.

Fue muy gracioso para Bella ver las primeras veces que sus hombres intentaban imitar sus posturas. Apreciarlos tan grandotes y musculosos intentado hacer adho mukha svanasana o el perrito mirando hacia abajo, como decía Kate, le pareció lo más gracioso del mundo.

Se divertían mucho, hasta que alguno de los dos olvidaba el yoga y quería practicar las posturas del kamasutra.

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El vientre de Bella iba cobrando mayor tamaño, las hormonas se hacían presentes más veces de lo normal, logrando sacar de quicio a los tres habitantes de la isla.

Lo único que lograba serenarla era preparar cualquier cosa para la llegada de su bebé. Con mucha paciencia, Bella decidió empezar a tejer una cunita para su hijo. Quería al menos que tuviera su espacio. Intentó de muchas maneras, hasta que finalmente el proyecto tomó forma.

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Los días iban pasando y cada momento juntos resultaba inolvidable para los tres.

Con el paso de las semanas, los movimientos del bebé cada vez eran más notorios y rápidos. En un momento se hacía sentir arriba y al instante abajo o a la derecha e izquierda con una rapidez impresionante.

Los vómitos y náuseas fueron algo que definitivamente había quedado en el olvido. Pero llegaron los antojos y, con ellos, la frustración de no poder satisfacerlos.

La mujer tenía sus días, a veces era una persona sumamente optimista que esperaba con ansias la llegada de su hijo y otras, en cambio, era un lamento.

A los chicos les preocupaba mucho el estado de ánimo de la castaña.

Emmett la encontró recostada a los pies de una palmera muy pensativa. Cuando se acercó a ella se percató de que estaba llorando.

—Bells, ¿qué te sucede, amor?

—Extraño a mi hija, quiero tenerla a mi lado, que esté con nosotros ahora.

—Mi vida, sabes que me gustaría cumplir este y todos tus deseos, pero no puedo.

Intentó acariciarla, pero ella, por primera vez, se negó. Se levantó con brusquedad y salió corriendo.

—¡Bella! ¡Bella, espera! ¡No corras, nena!

Pero ella no escuchaba, definitivamente era uno de esos días difíciles.

Frustrado, se fue en busca de Edward, lo bueno que tenía el hecho de ser un trío era que siempre que se enojaban con uno, el otro intervenía.

—Edward, ¿puedes buscar a Bella?

—¿Qué pasó, hermano?

—Está triste, extraña a Kate y cuando intenté consolarla salió corriendo. ¡Diablos! Te juro que no sé qué dije para que reaccionara así.

—Creo que son las hormonas, de todas formas iré a buscarla y trataré de que reaccione.

Edward tardó mucho en encontrar a Bella, quien a la orilla del mar lloraba. Él simplemente se acercó y la abrazó, ella se acurrucó contra su pecho.

—¿Por qué tuve que alejarme de ella? ¿Por qué no puedo tener a mi bebé conmigo?

—Lo sé, amor, pero no podemos cambiar el hecho de que estemos aquí y sé que te duele que Kate no esté con nosotros, pero mira lo que tenemos aquí. —Tomó entre sus manos su vientre—. Es nuestro hijo y necesita que estés bien.

—Ojalá pueda estar bien, ojalá pueda ser una buena madre para mi pequeño desde el primer día, no como con mi princesa.

—Claro que serás una buena madre, cielo, ya lo eres.

—No, no lo soy.

—¿Por qué lo dices, Bella?

—Porque ahora tendría que estar con mi hija, porque tendría que haber estado con ella mucho más.

—Bella, no es tu culpa que el crucero se haya hundido.

—Lo sé, pero no fui una buena madre para Kate, no le di la familia que se merecía, durante mucho tiempo ni siquiera puede estar bien para ella.

—¿Qué quieres decir?

—Edward, padecí depresión durante el embarazo y luego post-parto. Fui una piltrafa humana durante mucho tiempo, dejé de amamantarla para poder medicarme con antidepresivos. Y ahora que estoy mejorando, que dejé finalmente la terapia, quise empezar esta nueva etapa con un viaje que me renueve y no sé si algún día podré volver a verla.

Edward la estrechó más entre sus brazos y dejó que se descargué mientras pensaba todo lo que significaban las palabras de Bella. Estaba completamente convencido de tres cosas: la primera, amaba a Bella más que cualquier cosa en el mundo y hubiese sido capaz de hacer lo que estuviese en sus manos por evitarle tanto sufrimiento. La segunda, debían estar muy alerta con Emmett sobre cualquier indicio de depresión en Bella. Y, la tercera, estaba sumamente aterrado sobre qué pasaría después del parto. En ese momento sabía que no sólo era un problema un bebé pequeño en la isla, sino que la mujer que amaba corría riesgos de volver a deprimirse y eso podía ser muy serio.

Tras un largo rato, Bella se calmó y él la llevó en brazos hacia el refugio, donde con Emmett se dedicaron a mimarla y protegerla de sus propios fantasmas.

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Cuando pensaban que Bella cursaba el séptimo mes de gestación, para ella era más complicado lograr descansar. Sus piernas se hinchaban, las caderas le dolían horrores y, para colmo, nunca encontraba una posición cómoda para dormir.

Durante el día, trataba de hacer pequeñas siestas, pero a veces era sumamente agotador pasar el tiempo así.

Una noche, no aguantó más, el bebé no dejaba de moverse, realmente debía ser un bebé sumamente grande para poder presionar debajo de sus costillas a la vez que parecía brincar sobre su vejiga. Se levantó intentando no despertar a los chicos y, tras hacer sus necesidades, decidió recostarse en los troncos que tenían junto al fuego. Sumida en sus pensamientos acariciaba su vientre.

—¿Puedes dejar de moverte, cariño? Mami necesita descansar, necesita dormir un poco.

El bebé se movía más aún.

—Bebé, por favor, cálmate un poquito y deja de jugar al fútbol con mis riñones.

—¿Estás bien, amor? —preguntó Edward.

—Sí, sólo que no puedo dormir. Te juro que mataría por un colchón —respondió haciendo un adorable puchero.

—Comprendo, amor, pero debes descansar.

—Explícaselo a este bebé, porque parece que me hubiese comido dos conejos que no dejan de saltar. No sé cómo logra moverse tanto y tan rápido.

—¿Cómo dices, Bella?

—Se mueve mucho más que Kate y con movimientos más bruscos y rápidos. Te juro que siento que no tiene espacio ya.

—Cielo, ¿en tu familia hay mellizos o gemelos? —preguntó después de meditarlo un rato.

—Sí, mamá tiene una hermana gemela, la tía Carmen, y por el lado de mi padre uno de mis primos tiene dos adorables mellizas, Tanya e Irina.

Edward se levantó de golpe y comenzó a caminar al rededor de Bella.

—¿Qué te sucede, cariño?

—Bells, ¿realmente sientes que el bebé se mueve más de lo normal?

—Sí, Edward —dijo confundida por el estado de él.

—Acuéstate un momento —pidió mientras ponía las manos en el vientre y presionaba para que el bebé se moviera.

Se quedó asombrado por cómo logró distinguir dos cuerpitos. Eso no podía ser cierto.

—¡Edward, puedes decirme qué diablos pasa!

—Creo que son dos —murmuró aún confundido.

—¿De qué hablas?

—Creo que tendremos mellizos o gemelos.

—No puede ser.

—Ojalá me equivocara, Bella, pero las medidas de tu vientre no coinciden con el tiempo de gestación y de otra manera no sé cómo explicar que esté tan grande tu panza.

—No te gustaría tener dos bebés.

—Mi vida, no es eso. —Él se arrodilló y tomó el rostro de su mujer rostro con sus manos—. Es que tengo miedo de que te sucede algo a ti o al bebé o bebés.

Cuando la joven tomó conciencia del riesgo que suponía para su vida y la de sus hijos, se aterró.

—Edward... prométeme que harás cualquier cosa que sea necesaria para que el o los bebés estén a salvo. No importa qué suceda, nuestro bebé está primero que yo.

—No me puedes pedir eso.

—Promételo, Edward.

—¿Qué debes prometerle? —preguntó serio Emmett.

—Cariño, Edward debe prometerme que ante todo deberá proteger la vida de nuestro hijo sobre la mía.

—¿A qué viene eso, Bella?

—Viene al hecho de que puede que Bella esté esperando mellizos o gemelos.

—¡Dios! Eso es muy peligroso. —Emmett abrazó a la mujer y acarició su vientre.

—Emmett, prométeme que pase lo que pase harás que Edward se ocupe primero del bebé o de los bebés.

—Nena, no puedo prometerte eso, te amo demasiado.

—Son nuestros hijos. —Se levantó muy nerviosa—. ¡¿En qué diablos piensan?! ¿A caso creen que yo podría vivir si algo le pasara a nuestro hijo? Dejen de ser tan egoístas y piensen más en la vida de este bebé o estos bebés que son lo realmente importante ahora.

Ya estaba amaneciendo cuando ella dio por terminada la conversación, se puso sus zapatillas y se largó a caminar; dejando a los dos hombres completamente aturdidos y pensando en todo lo que habían hablado.

¿Qué les pareció? ¿Serán realmente dos bebés?