El Instituto de Nueva York era un lugar lúgubre y silencioso ahora después de todo lo ocurrido en Idris. Muchos de los que allí habitaban estaban ahora muertos.

Pero muchos vendrían a alojarse en ese lugar, muchos refugiados y huérfanos.

Los Lightwood serían juzgados allí por la Inquisidora porque eran seres indeseables para la Clave y para toda Idris.

La Inquisidora Imogen Herondale era tal vez la peor jueza que pudieran tener, odiaba al Círculo más que nada y los Lightwood se preguntaban qué era peor, si estar en contra de Valentine o si estar en contra de Imogen…

La desesperación se veía en el rostro de Maryse, quien cargaba a su pequeño Alec an brazos mientras que Robert llevaba al hijo de Valentine.

La Inquisidora los recibió amargamente esa noche, dispuesta a castigar a los desertores del Círculo incluso con la muerte, pero la presencia de los bebés ablandó su corazón. Le recordaban a su Stephen asesinado hacía poco…

-¿Y bien?- exigió explicaciones. Todos los nefilim estaban en batalla, y buscando a los prófugos en esa noche nefasta. La mujer estaba sentada en un escritorio enorme lleno de libros, y la acompañaba el famoso gato Iglesias que siempre había vivido en ese lugar (Era obvio que ese gato era algo así como inmortal)

-Imogen, por favor. Tú nos conoces- clamaba piedad Maryse, con el rostro blanco y cadavérico por el sufrimiento –No queremos ya nada, sino vivir en paz para que nuestro hijo crezca…-

-Tienen que ser castigados por traición y asesinato, Maryse. La Clave los espera, serán juzgados por la Espada Alma y tal vez sentenciados a muerte. Todos los que fueron del Círculo. Eso te incumbe a ti también, Hodge- añadió clavándole los ojos a Hodge que estaba escondido tras una columna.

El hombre se estremeció.

-Nosotros dejamos a Valentine antes del Levantamiento- Robert tenía más fuerza para mentir –Fuimos castigados por él, porque lo abandonamos. Nunca formamos parte de esta traición. Pedimos indulgencia y refugio, a cambio de nuestra lealtad a La Clave. Además... necesitamos estar protegidos, porque los del Círculo han amenazado matar a nuestro Alec-

-El Círculo se acabó- mintió Hodge.

La Inquisidora titubeó con rostro severo.

-¿Quién es ese niño?- preguntó suspicaz observando el regordete bebé que Robert cargaba, era rubio, muy hermoso. Sabía que un niño así podía ser el hijo de los Morgenstern -¿Qué hacen con él?-

-¿Es que no lo ves? Son huérfanos que rescatamos de Idris. Este pobre bebé lo encontramos tirado al lado

de sus padres asesinados por Rangborn- mintió Robert con dureza y Maryse le lanzó una mirada de soslayo –Lo vamos a cuidar si ustedes nos perdonan, a los niños huérfanos de Idris-

La Inquisidora titubeó pero no dijo nada.

-Imogen. Si tú hubieras visto lo que yo vi- intervenía Maryse -no dudarías de nosotros. Valetine se volvió loco, asesinó a todos… a todos- el rostro de la nefilim era una máscara de horror al contar eso –La casa de los Fairchild, su propia familia… mató al bebé de Jocelyn ¡¿Crees que ahora nosotros queremos estar de su lado?!-

-¿Dónde están ellos?- Imogen preguntó severamente –Los Morgenstern y Lucian Greymark ¿DÓNDE?-

-Muertos- en defensa de su esposa, Robert no escatimaba explicaciones mal fundadas.

-¿Estás seguro?-

-Ehh, no- reconoció él ante la mirada atónita y nerviosa de Hodge. Admiraba aquel temple de Robert Lightwood –Pero de seguro lo están. Lucian no pudo escapar de la ira de Valentine, Imogen, era el primer objetivo. Y Jocelyn… Jocelyn quería quitarse la vida después de lo que vio. No creo que esté viva ahora-

Maryse soltó un grito ahogado ante las cosas que decía, pero lo disimuló y apoyó lo dicho por su esposo.

-Tú sabes lo que es perder a un hijo, imagina el dolor de Jocelyn al ver el su familia entera muerta y … el cuerpo de su bebé de poco tiempo de nacido… No dudo que se haya suicidado-

La mujer se estremeció de pies de cabeza.

-Bien…- Imogen podía creer aquella historia –Pero de él, el peor de todos… no me han dicho nada. No está muerto ¿Verdad?-

-Valentine, no lo sabemos. Pero, aquí estamos, Imogen. Con la Clave. Nos necesitan- afirmó Robert con firmeza de hierro -Y nosotros a ustedes-

-Por favor, sálvennos, y a mi bebé- rogaba Maryse sujetando a Alec con fuerza entre sus brazos.


La situación de los Lightwood y de Hodge no se resolvería tan fácilmente pero esa noche tenebrosa, la Inquisidora accedió a que Maryse y Robert se quedaran en el Instituto con los bebés, para que los cuidaran.

El tiempo diría que decidiría la Clave con respecto a ellos.


Alojados en una habitación enorme, austera y fría. Maryse cuidaba de los dos bebés con cariño. Su corazón estaba condolido, sus lágrimas eran ardientes.

Robert llegó y la abrazó fuertemente.

-Siento mucha tristeza por Jocelyn, Robert. Me cuesta ser lo que soy- sollozó en sus brazos.

-Lo sé, pero es mejor así. Jonathan no tendría chance de sobrevivir si estuviera con sus padres, en cambio aquí, Jonathan tiene un chance de crecer junto con nuestro hijo-

El rubio bebé retozaba en los brazos de Maryse totalmente al margen de la tragedia que rodeaba su existencia. Crecería sin saber nada, al igual que su hijo Alec.

-Se parece a ellos. Tiene los ojos de Valentine, la dulzura de Jocelyn- decía ella recordando los días en Idris cuando ella y Jocelyn compartían una bonita amistad, se contaban sus cosas. Jocelyn era feliz, y ella también.

-Sí, es un Morgenstern…-

-Y Valentine lo educará…-

-Así tiene que ser- sentenció Robert.

Luego un tierno beso calmó a su esposa. Se amaban mucho los dos, y sentían por el destino que habían sufrido los Morgenstern.

-¿Crees que sea como él, Robert?-

-Es un bebé inocente- le decía Robert.

-Es hijo de Valentine-

Los dos callaron, Jonathan era hermoso pero había algo extraño en él. Sin embargo no hicieron caso, se besaron como padres que tenían dos hijos.

Parecía todo un mal sueño, todo desde el momento en que empezaron los problemas. Robert y Maryse allí abrazados esperaban despertar y entonces ver que nada de eso en verdad existía, que estaban en realidad en su casa de Idris como si nunca hubiera ocurrido el Levantamiento.

Pero ésa era su realidad ahora, ellos eran del Círculo, y los que antes fueron amigos ahora eran enemigos. Valentine les hizo jurar que perseguirían a Lucian y a Jocelyn allí en el mundo humano.

Y así sería.