Bleach y sus personajes no me pertenecen, son creación del gran Tite kubo, yo solo tome a los personajes para hacer esta historia.
Hola! Gracias a todas (os) los que entran a leer el fic, a los que dejan review, y a los que lo ponen en fav o follow.
¡MUCHO TIEMPO! lo sé, pero no me decidía a subirlo, aún creo que esta raro este capítulo, pero es lo indicado para seguir hacia al dirección que tengo pensada ajajajaja, si, yo y mis locas ideas. Espero que les guste, y si encuentran que quedo medio raro, me gustaría mucho que me lo dijeran sinceramente, ah! muchas dudas en mi cabeza, estoy como Ichigo, creo que eso se puedo reflejar un poco, pero no fue con intención, lo juro! Cuzo los dedos para que les guste. Saluditos!
Frase: "Porque para quererte no necesito tenerte, te quiero libre; conmigo o sin mi. Te ofrezco mis brazos para estar juntos, o te doy mis alas para dejarte volar. Tú decides"
PD: Saludito a todas las Mamás que leen esta historia, atrasado, pero lo que cuenta es la intención!
Capitulo 12
Estuvo tentado de volver a visitar a Ukitake, pero el poco coraje que tenía lo había usado en ir el día viernes, así que en vez de eso pasó un tranquilo fin de semana en casa.
-Yuzu, aquí tienes la salsa de soya
-muchas gracias Oni-chan, el almuerzo estará listo en unos minutos.
-está bien-iba camino a su cuarto cuando la voz de su hermana lo detuvo.
-antes de que se me olvide, llegó una carta a tu nombre oni-chan, me pareció raro porque el remitente era de una revista.
-¿una revista?
-si, se llama "Mujeres shinigamis"
Al principio el nombre no le sonó de nada - ¿No será para ti o para Karin?
-no, trae tu nombre escrito, ¿no te habrá subscrito por error?
Entonces cayó en la cuenta de que se trataba, esa era la revista para la cual trabajaba la fotógrafa con la que se había topado cuando fue al parque con Rukia.
El pánico comenzó a recorrer su cuerpo-¿Dónde la dejaste?
-la dejé en el estante de la entrada, si no es tuya, tendrás que informar a la gente de la revista que cometieron un error, porque…
Salió directo hacia la entrada, sin terminar de escuchar lo que decía su hermana. Encontró el sobre donde Yuzu había dicho que estaba ¿Cómo lo había olvidado? Ese día él había dado su dirección, pero sólo porque no creía que ganaran, era una idea imposible, debía tratarse sólo de una carta de agradecimiento por participar. Decidió abrirla en la intimidad de su habitación. Sus manos temblaban cuando rasgó el sobre "Dios, no por favor" era lo único que pensaba mientras vaciaba el contenido sobre sus manos, entonces una revista cayó, era la nueva edición de este mes, junto con una nota y un sobre más pequeño. Estuvo tentado de ver la revista primero, pero se decantó por leer el pequeño sobre.
"Señor Kurosaki: tengo el agrado de informarle que usted y su pareja, la Señorita Kuchiki, han sido elegidos por nuestro comité creativo como los ganadores del concurso de parejas. Como se le indicó, su foto aparecerá en la página central de nuestra revista, además le enviamos las entradas para Chappylandia, las cuales pueden ser usadas cuando ustedes estimen conveniente.
Atte. Revista Mujeres Shinigamis"
Miro bien el pequeño sobre, y corroboró que dentro estaban las dos entradas. Demonios, eso era real. Aun seguía sin poder creérselo del todo. Tomó la nota rosaba que estaba pegada a la portada de la revista.
"Son los mejores chicos, ojalá sepan apreciar lo que tienen y pueda volver a fotografiarlos algún día. NI"
Arrugó el papel en su mano y lo lanzo lejos. Esta debía ser una jodida broma. Le revista descansaba a su lado, cómo si lo incitara a abrirla, tendría que hacerlo en algún momento, pero no ahora, lo que menos quería era encontrar su rostro en ella, y aunque era una idea tonta se piñizcó el rostro, sólo para corroborar que no estaba en una jodida pesadilla, esta acción le dolió, así que esa idea quedó rechazada. Esto era real, completamente real y absurdo.
-Oni-chan, el almuerzo está listo
-voy-estuvo tentando de darle un vistazo rápido, pero prefirió posponerlos y bajar a comer.
No sabía por qué tenía la estúpida idea de que cuando volviera a su cuarto todo habría desaparecido, y con eso en mente disfruto la comida, pero cuando entró en su habitación, todo estaba como lo había dejado. Ya no podría seguir aplazándolo como un cobarde, mejor dicho como un estúpido niñato, solo era una foto, además estaba disfrazado, con eso en mente tomó la revista y la miró detenidamente, en la portada salía el anuncio del concurso, con el número de página en el que estaban las fotos, aunque lo sabía de igual manera fue una sorpresa comprobar que la sección estaba en el centro de esta, y la foto más grande, junto a unas llamativas letras que decían "la pareja más adorable" era la de ellos. Al principio no se reconoció, pero esto no sólo debía a la peluca que usaba, si no por la expresión que estaba en su rostro. La foto había sido tomada justo después de que él cayera a la pileta, allí se le veía claramente sentado en el agua, mientras Rukia estaba en el borde riendo y él la miraba con…no sabía cuál era la palabra correcta para describir su expresión, pero era parecido a la adoración, como si la sonrisa de la morena fuera el mejor regalo que le podrían dar, y no se quisiera perder ni un solo segundo de ella, grabando ese instante para rememorarlo cada vez que sintiera que el mundo era un lugar horrible para vivir, como si sólo por recordar su expresión de felicidad, toda las razones para vivir volvieran a tener sentido. Demonios, lucía como si estuviera enamorado de Rukia.
-¿enamorado?-cerró la revista y la tiró contra la pared.
No podía creer ni en sus propios pensamientos. Era imposible que él estuviera ena…eramo…eso de ella. Podría aceptar que le tenía aprecio, que en poco tiempo se habían hecho cercanos, y que no quería dejarla sola, pero de ahí a hablar de amor, eso era algo totalmente diferente, totalmente extraño para él, era un terreno inexplorado, y no estaba dispuesto a empezar una cruzada ahora.
Aunque quería olvidarlo, la idea quedó rondando en su cabeza, cada vez que la descartaba una situación, una mirada, un roce de la piel de la morena volvía a su mente para hacer tambalear su férrea convicción.
Tan distraído estaba que el lunes por la mañana se quedó dormido, llegando quince minutos tarde, para su desgracia le tocaba con su profesora jefe, y a penas abrió la puerta, dando un paso dentro, un borrador aterrizo en su cara.
-llegas tarde Kurosaki.
-eso ya lo sé, no es necesario utilizar el implemento escolar como proyectil.
-tal vez así aprendas a ver el reloj-su mirada se desvió al fondo del salón-y usted también señorita Kuchiki-todos voltearon para ver como la morena intentaba colarse por la puerta del fondo.
Mala idea, esta vieja loca parecía tener poderes casi psíquicos para detectar a los atrasados que intentaban infiltrarse en su clase. Pero fue una mala idea voltear a verla, pues sus ojos se encontraron y la foto volvió a aparecer en su mente. Maldición ¿Dónde estaban los malditos hombres de negro cuando se necesitaban?
-¿se van a dignar a ir a sus asientos o prefieren sentarse en la oficina del director?
-¡NO!- ahora hablaban a coro.
-esto me parece curioso-la mujer paso la mirada de uno al otro-llegan al mismo tiempo ¿no habrán venido juntos a la escuela?
-¡por supuesto que no!-gritar al mismo tiempo no ayudaba en esta situación.
-ya parejita, vayan a sus puestos antes de que los reporte por conducta amorosa.
Tuvo que morderse la lengua para no decir alguna otra estupidez. Con paso diligente fue hasta su asiento, pero, demonios, hasta se sentaban uno al lado del otro, esto obviamente hiso que todos los vieron con expresiones curiosas, genial, ahora sería el chisme de la semana.
-Luego de esta interrupción, continuaremos con la clase.
Intentó poner atención, de verdad, pero era muy consciente de la persona a su lado, y cada pequeño movimiento de su parte lo distraía. Lo odiaba, odiaba esto, el no era así ¿Qué le había hecho esta enana endemoniada?
Durante todo el día dio lo mejor de si pasa evitarla, y a duras penas lo logró, pero lo que no se espero era que ella, a la salida, se plantara delante de su taquilla de los zapatos. Verla allí lo dejo aturdido, su mente estaba llena de mil y un pensamientos, pero no podía decirle ninguno, ni él se entendía a si mismo, así que todo lo que salió de su boca fue un leve "hola".
-¿eso es todo lo que tienes que decir?-se cruzó de brazos y aunque él le sacaba fácilmente 40 centímetros de diferencia, la vio muy intimidante-me has evitado todo el día como si tuviera la peste negra, y sólo dices "hola".
-si, bueno, no fue mi mejor jugada-ahora hablaba como un cretino, "bien hecho Ichigo"
-¿jugada? -sus ojos parecieron arde-¿Es que acaso esto te parece un juego?-por lo visto él tenía una facilidad impresionante para hacerla enfadar-¿Se puede saber a qué estás jugando? Porque no me parece un juego en el que quiera participar.
-no quise decir eso-intentó arreglarlo
-eso espero-se acercó y lo pinchó en el pecho con un dedo, levantando la mirada para poder verlo directo a los ojos-porque venir a clases siguiendo tu concejo, aun cuando mi mejor amigo está muriendo, y sentir que pierdo cada segundo que podría estar junto a él, no me causa ninguna gracia.
Mierda ¿cómo podía ser tan tonto? Se había centrado en algo tan insignificante, olvidando lo realmente importante. Era verdad que sus pensamientos estaban en completo caos, pero no por eso debería haberse comportado así con ella, aunque fuera la causante de todo, ella nunca había hecho nada adrede, sólo era él consumiéndose en ideas estúpidas, mientras en su vida habían problemas reales y serios.
-lo siento, hoy no me sentía bien-su mirada perdió un poco la dureza.
-¿estás bien?-retiró el dedo de su pecho, pero no perdió el contacto, en vez de eso posó su mano en su brazo.
-si, solo dormí mal.
Lo miró a los ojos unos segundos-entonces haré de cuenta que no has dicho nada-se sorprendió del rápido cambio en su expresión.
-gracias-respondió dudoso
-bien, empecemos otra vez-dejó su brazo y cerró los ojos un momento, cuando los volvió a abrir su mirada había cambiado por completo-Hola Ichigo
Eso lo sorprendió-Hola
-que día tuvimos hoy ¿eh?-sólo asintió-la verdad me costó mucho entender los problemas de matemáticas.
-si, fueron difíciles-no entendía a donde quería llegar con esto, y lo peor era que lo miraba cómo si esperar algo de él.
-demonios fresa, estás haciendo esto muy difícil, de verdad estás muy distraído-se tomó la cabeza y se apoyó en las taquillas-me rindo-suspiró y tomó su bolso-nos vemos
Mientras la veía alejarse su mente pareció salir de sus letargo, y comenzó a trabajar de nuevo-te ayudo-ella se volvió lentamente-volviste hoy, y yo te dije que te ayudaría con las materias, así que…
Sus labios se curvaron en una sonrisa-hasta que por fin despabilaste-entonces hiso una mueca-¿Qué tal mañana? Nos podemos juntar en la biblioteca después de clases ¿te parece?
-si, seguro.
-bueno, hasta mañana Ichigo.
-hasta mañana Rukia.
Entonces salió por la puerta principal, dejándolo más confundido que antes. Se había sentido un tonto por cómo había actuado con ella, tenía que aceptar que se había comportado como un completo idiota, pero lo había perdonado, ni siquiera había pedido una gran explicación, sólo acertó lo que él le dijo sin ningún rencor, ella hacía que todo pareciera tan fácil, que ahora ya ni siquiera podía recordar porque se había comportado de esa forma con ella en primer lugar. Mientras iba saliendo del instituto se metió las manos en los bolsillos y sintió un papel dentro del izquierdo, entonces lo recordó "las entradas". Al ver a Rukia esperándolo, se le había olvidado todo lo demás, pero ya no podía seguir evitando el tema, era ridículo, pero por hoy no había nada que hacer, mañana actuaría normal, y le diría todo sobre la revista, la foto y las entradas, después de todo había sido su idea participar, así que tendría que compartir la vergüenza, aunque dudaba que la morena se sintiera de ese modo con respecto a la situación. Demonios ¿acaso no podía tener un día en paz?
Decidió tomarse con calma el regreso a casa, no tenía prisa, y necesitaba despejar su mente. Pasó a la tienda a comprar cosas que Yuzu había dicho que necesitaba, y de paso se compró un helado, aunque el día estaba más bien frío, y después de dos mordidas se dio cuenta de su error.
-hasta que por fin llegas-grande fue su sorpresa al ver quienes estaban sentadas en la entrada de su casa.
-¿Tatsuki? ¿Inoue?
-vaya, aun recuerdas nuestros nombres, me siento halagada-dijo en un tono sarcástico.
-Tat no seas así-la pelinaranja hiso una leve reverencia-buenas tarde Kurosaki-kun
-buenas tarde Inoue-decidió ignorar a su amiga.
Los minutos pasaban y Tatsuki seguía seria, por otro lado Inoue se veía cada vez más nerviosa, pero ninguna decía nada. Cómo la paciencia no era una de sus virtudes, él fue el responsable de acabar con ese extraño silencio.
-bueno ¿me van a decir por qué están aquí? ¿O quieren pasar y hablar dentro?-su tono fue más rudo de lo que pretendía.
-¿Qué demonios ocurre contigo Ichigo?-la pelinegra fue la primera en hablar.
Ahora sí que se perdió en la conversación-¿de qué hablas?-miró a Inoue, pero esta bajo la vista, no había ayuda ahí.
-has estado actuando extraño estos días-ahora él estaba nervioso- desapareces de la nada, cancelas nuestros planes, andas más pensativo de lo normal, e incluso te relacionaste rápidamente con los nuevos estudiantes ¡TÚ!-estaba subiendo el tono de voz-de todas las personas, tú te acercaste a ellos, cuando apenas nos hablas a nosotros, tú que odias hablar con gente nueva-ese era un claro reproche-todo esto es muy extraño.
Si lo ponía así, claro que sonaba extraño, y lo era, más si hablaban de él, el antisocial por excelencia, pero era una interrogante para la cual no tenía respuesta.
-sólo se dio de esa forma.
Sus ojos se estrecharon-a ti no sólo se te dan las cosas ¿cómo es que un día no quieres relacionarte con nadie y al siguiente estas pegado a una completa desconocida? No es lógico-lo estaba acorralando.
-bueno, así uno conoce a la gente.
-pero tú odias conocer gente
-las personas pueden cambiar.
-tú no-ahora sí que no entendía-tú eres constante, eres seguro.
-Tatsuki ¿a qué viene todo esto?
-te estás alejando de tus verdaderos amigos.
-ahora esta sobrepasando los límites ¿estás en tus días o algo?-un combo le cruzó la cara, aunque no podía enojarse, en el fondo sabía que se lo merecía.
-eres un imbécil-entonces salió corriendo, dejándolo sólo con la pelinaranja.
Por un momento ambos se quedaron en un silencio incomodo, él sobándose la mandíbula intentando entender lo que había pasado, y ella sumida en sus pensamientos. Nada tenía sentido, y la ojigris sólo se quedó allí de pie, aturdida y avergonzada, pero de pronto pareció armarse de valor y terminó por hablar.
-creo…creo que te sobrepasaste Kurosaki-kun - le tendió un pañuelo - pero tienes que comprender que tú para…todos nosotros eres importante, y-pareció dudar-sobre todo para tat, ella…ella es especial.
Aceptó el pañuelo y se limpió la comisura del labio-lo sé.
-entonces no nos alejes, busca la forma de estar con todos- le sonrió levemente-por favor-entonces hiso una pequeña reverencia y se fue por la misma dirección por dónde había salido corriendo su amiga.
La vio alejarse, pero decidió no seguirlas, primero quería ordenar sus ideas, así que entro apresuradamente a su casa antes de cambiar de idea.
-oni-chan hasta que por fin llegas-Yuzu tenía el ceño fruncido-no puedo empezar las cena sin eso-señalo la bolsa que traía en las manos.
Demonios ¿acaso era el día de que todas las mujeres que conocía se molestaran con él? Parecía que tenía un don natural para eso. Definitivamente no tendría que haberse levantado este día.
O mejor se hubiera quedado acostado el resto de la semana, cada vez que hacía algo parecía empeorar la situación. Cuando al día siguiente, a la hora del almuerzo, sus amigos le preguntaron si almorzaría con ellos, dijo que si, y por mero impulso invitó a la morena también, ella aceptó y todos se dirigieron a la azotea, nunca se espero que no todos pensaran que era una buena idea. Él intentaba comportarse normal, pero entre la mirada de odio de Tatsuki, la de miedo de Inoue, y la expectante de Rukia, sentía que no podía ni respirar sin que lo juzgaran.
-se está muy bien comer en la azotea-Kojima fue el encargado de romper el tenso silencio.
-hace tiempo que no lo hacíamos-disparó la karateka
Vuelta al silencio incómodo. Y para rematarlo, se le estaba yendo el apetito, perfecto. Hasta Asano estaba en silencio, y eso si que era inusual. Sólo se escuchaba el masticar de cada uno, lo cual no era muy agradable como sonido ambiente.
-creo que traje mucha comida ¿alguien quiere?-esta vez fue Rukia quien intentaba romper el tenso ambiente, eso lo sorprendió.
-¿comida hecha por Kuchiki? Yo la quiero-salto el castaño.
-si tienes hambre como esto-Tatsuki se interpuso y le embutió un pan en la boca, pero al hacer eso paso a llevar el bento de Rukia, tirándolo al suelo.
Esa fue la gota que rebalso el vaso-¿Qué te sucede Tatsuki?
Todos voltearon a verla. Se notaba que ella se avergonzaba de su propio actuar, entonces miró a su amiga, pero Inoue no dijo nada, sólo la miraba con asombro y confusión, al igual que el resto del grupo, entonces la karateka se levantó y salió corriendo, justo en el momento en que sonó el timbre. Por unos segundos nadie hiso un movimiento, la situación había sido demasiado extraña, pero el día debía seguir, y todos guardaron sus cosas en silencio. Ichigo estaba completamente aturdido, y solo un pensamiento estaba en su cabeza ¿Qué demonios había pasado?
Cuando volvieron al salón Tatsuki no estaba allí, y no apareció por el resto del día. Al terminar la jornada Inoue la vino a buscar, y se sorprendió al ver que sólo estaba su bolso.
-¿estará bien?-la preocupación estaba asentada en todos sus rasgos
-si, tranquila, es Tatsuki-el tomó ambos bolsos, había pensado durante todo el día, y había resulto terminas con esta extraña situación-yo iré a hablar con ella.
-kurosaki-kun-se veía temerosa de decir algo, pero al final se decidió-no seas duro con ella.
-¿duro?
-es que a veces puedes ser severo al hablar, y ella, Tatsuki, no es tan fuerte como aparenta-su mirada se ablandó-ella es más dulce de lo que parece.
Reflexiono un poco las palabras de la ojigris, era cierto que él no solía medir sus palabras, pero nunca había tenido que hacerlo con Tatsuki, ella siempre parecía aceptar esa rudeza, y respondía con algo más duro, pero también era cierto que ella se ocultaba detrás de esa fortaleza, igual que él, por eso la consideraba una gran amiga, y por esa amistad la enfrentaría. Si ella quería decirle algo, tendría que hacerlo claramente y directo a su cara, no la trataría mal, pero no sería blando tampoco, había un punto medio, y esperaba que cuando la encontrara, hubiera descubierto cual era.
-lo sé, no te preocupes Inoue.
Salió del salón con la mente más clara, aún no sabía que le diría exactamente, pero estaba decidido a resolver este problema. No se sorprendió al ver que sus zapatos no estaban, era obvio que se había ido del instituto, y sólo se le ocurría un lugar en el cual la podría encontrar.
Abrió la puerta de dojo, y allí estaba ella, en medio del Tatami, practicando katas*. Se sacó los zapatos y subió a las colchonetas, cuando ella se giró, él bloqueo su patada, al verlo su cara de tiñó de asombro y algo cercano a la ira.
-yo diría que te falta potencia en la pierna izquierda, además no pareces del todo concentrada.
Rápidamente frunció el ceño-¿Qué haces aquí?
-una despistada dejó su bolso en el salón-lo levantó para que lo viera.
Sólo entonces bajó la pierna y se lo arrebató de las manos, pero no hiso ningún otro movimiento, sólo se lo quedó mirando.
-ahora es el momento en que usualmente se da la gracias.
-no te pedí que me lo trajeras, podrías haberle dicho a Orihime que lo hiciera.
-puede haberlo hecho, pero quería hablar contigo.
Su expresión se endureció-¿no tienes otra cosa que hacer? Con tu nueva amiga por ejemplo-ese comentario lo molesto, esto ya era suficiente.
-¿pero qué problema tienes con Rukia?
Su cólera pareció aumentar-pero si hasta la tratas por el nombre-agitó los brazos-¿Qué te pasa a ti? ¿Cómo te acercas tanto a alguien en tan poco tiempo?
-es sólo un nombre y además ¿Por qué te importa tanto?
-eres mi amigo.
-pero no eres mi dueña
-pero te has alejado-gritó-ya no eres igual, o más bien si.
Se perdió en la conversación-ahora sí que no te entiendo.
Tomó una gran respiración-estas volviendo a ser como eras antes de…antes del accidente.
Esa declaración le llegó como un balde de agua fría ¿era cierto? ¿Estaba volviendo a ser…él? Y si eres así ¿Qué importaba?
-¿y eso es algo malo?
-si-negó-no ¡agh! No lo sé
- Tatsuki ¿Qué te pasa? no entiendo
-no lo sé-para su sorpresa ella se dejó caer de rodillas al tatami-sólo sé que siento que todo está cambiando y…no me gusta.
Así que de eso se trataba todo. Sabía que a ella no le gustaban mucho los cambios, porque a él tampoco, pera estaba llevando la situación al extremo.
Se sentó a su lado-te entiendo
-¿cómo? Tú pareces sobrellevarlo muy bien-lo dijo con un deje de rencor en la voz.
Se debatió sobre que decirle, pero se decanto por contarle la verdad, ella lo necesitaba, además era su amiga, no debería dejarla fuera, aunque le fuera difícil abrirse a los demás, esta era Tatsuki, su amiga de la infancia, no podía seguir excluyéndola.
-sólo dejé de resistirme-lo miró confundida-al principio odie la forma en que estaban cambiando las cosas, no comprendía que pasaba conmigo, sentía que algo era diferente, pero no quería aceptarlo.
-todo fue por Kuchiki ¿verdad?-preguntó temerosa
No quería reconocerlo, pero a esta altura era estúpido intentar ocultarlo-creo que si, ella ha tenido mucho que ver en esta especie de cambio.
-pero ¿por qué ella? Tienes muchos amigos a tu lado que han intentado ayudarte, Chad, Mizuiro, Keigo, Orihime, yo.
-lo sé, pero no puedo explicarlo-este interrogatorio lo estaba desesperando-sólo sucedió, no fue algo que planeara, sólo pasó de forma natural
-¿natural?
-si, en ningún momento fue adrede -le costaba explicarse la situación a si mismo, menos podía hacerlo a alguien más-yo tampoco lo entiendo muy bien-Se rasco la nuca nervioso - sólo sé que de un momento a otro ella llegó y todo se sintió distinto, más tranquilo, pero a la vez más caótico.
-eso no tiene sentido
-dímelo a mí-por un momento lo miró en silencio, como si lo quisiera analizar.
-Ichigo-lo miró seria-¿acaso te gusta Rukia?
Si hubiera estado bebiendo algo, lo habría escupido en su cara-¿Qué? ¿Por qué piensas eso?
-una vez mi abuela me dijo que sólo el amor logra cambiar a un hombre, y no respondiste mi pregunta.
Podría decirle que no, negarlo rotundamente, y morid defendiendo esa postura, pero ella le estaba reclamando que se había alejado, y mentirle no era la mejor forma de intentar arreglar la situación. Así que resignando contesto a su pregunta con la mayor sinceridad que pudo, y la realidad era que no tenía respuesta para esa interrogante.
-no lo sé-esa era la verdad-cuando estoy con ella me siento diferente, más ligero, más…yo, y me preocupo por ella, pero no sé si esto es amistad o amor.
Ella reflexionó-sólo piensa un poco ¿has sentido eso por alguien más? ¿Por Inoue o por mi?-en sus ojos había rastro de esperanza, pero no sabía cuál de las dos posibles respuesta que podía dar era la que quería escuchar.
-no, es algo que…-diablos, esto era difícil-sólo he sentido esto con ella-entonces una cortina de pestañas cubrió sus pensamientos.
-ya veo-suspiró-eres un idiota.
-oye, te digo todo esto ¿y tú me insultas?
-pero es que lo eres-se pasó una mano por el pelo-todo este tiempo has tenido a alguien cerca y ahora aparece una chica de la nada y lo cambia todo.
-¿alguien?-una idea azotó su mente y le revolvió el estómago de una manera extraña-acaso…no será que … ¿ese alguien eres tú?
-¿Qué?-preguntó encolerizada-claro que no imbécil-lo golpeo con un puño en el brazo.
-menos mal-suspiró aliviado mientras se sobaba, la chica pegaba fuerte-no quería tener que rechazarte.
-tienes ideas malditamente estúpidas, no vuelvas a decir eso, jamás.
-está bien-dejó el tema ahí, temía preguntar de quien se trataba en realidad.
Un silencio se asentó entre ellos, pero era un tranquilo, cómo los que habían compartido desde niños, tranquilo y puro.
-¿y qué vas a hacer?
Por un momento perdió el hilo de pensamiento-¿sobre qué?
Lo miró incrédula-sobre Kuchiki ¿le dirás lo que sientes?
Se rió de su broma, pero ella no lo acompaño en las carcajadas, entonces comprendió que lo decía en serio
-Tat, ni siquiera yo no estoy seguro de lo que siento ¿cómo le puedo decir algo a ella?
-tal vez así aclaras tus dudas.
-eso no tiene sentido
-eso piensas tú, pero puedes estar equivocado-guiño un ojo y se puso de pie.
La puerta principal se abrió y muchos niños entraron corriendo.
-Tatsuki-nee-chan-los pequeñajos se lanzaron a los brazos de la morena.
-Hola enanos ¿Cómo están? ¿Listos para las clases?
-si-gritaron todos a coro.
-bien, cámbiense de ropa y comencemos.
Todos corrieron a los camarines, ninguno reparó en la presencia del pelinaranjo.
-creo que es hora de irme.
-Ichigo-la morena lo miró seria- lo siento por todo, es solo que me asustan los cambios, y sólo…
Vió el miedo en su mirada, y lo comprendía perfectamente, el también estaba aterrado-lo sé.
-pero a decir verdad creo que estás mejor ahora.
La miró alzando una ceja-¿de verdad?
-si, ya no estás tan malhumorado-sintió su ceño fruncirse y ambos rieron
-no creo haber cambiando tanto.
-puede que tu no lo notes, pero ahora eres más tú, cómo si recobras una parte de ti que habías perdido-entonces la seriedad volvió- pero ten cuidado.
Su advertencia lo dejó helado-¿Qué tenga cuidado de qué?
-es solo que tengo la impresión de que ella te puede hacer mucho daño
-¿hacerme daño?-asintió en el momento en que los niños volvieron corriendo y rodearon a la karateka, acaparando toda su atención.
Ese era el momento de retirarse, pero antes de irse la vio otra vez, ella levantó la vista y sus miradas se encontraron.
-¿estamos bien?-quería asegurarse de que ambos estaban en la misma página
Ella apreció dudar, pero al final contesto-estamos bien.
Ambos se sonrieron de lado, típico de ellos, y entonces salió de allí, mientras los niños se ponían en línea para saludar a su maestra, quien se aseguraba su cinturón negro.
Había sido una charla amena, aunque había sacado a relucir temas que no había compartido con nadie más, ni consigo mismo, pero ahora la idea había sido planteada en su cabeza, y no podía sacarla ¿Le gustaba Rukia Kuchiki? Una cosa era que él pensara en esa estúpida idea, pero algo muy diferente era que alguien más se lo dijera, y sobre todo alguien tan cercana y seria como Tatsuki.
Toda la conversación se repetía en su mente y se planteo en el caso hipotético de que fuera cómo decía su amiga ¿Qué haría? Él no sabía nada del amor, nunca había querido a nadie de esa manera, e incluso si se sentía así, eso no significaba que Rukia sintiera lo mismo por él, quedaría en ridículo si le contaba sobre su caos mental y ella se riera de él en su cara por pensar tamaña estupidez. No, eso nunca pasaría. Lo mejor sería que se concentraba en las cosas cotidianas que tenía que hacer, primero llegaría a su casa, cenaría, haría su tarea, ya después intentaría desentrañar sus confusos sentimientos.
Lo que no se espera era que su padre quisiera cambiar de lugar algunos muebles de la consulta para poder instalar una nueva camilla, por lo cual tuvo que andar de un lado para otro, lo que lo dejó en extremo cansado, tanto su mente como su cuerpo estaban agotados, así que después cenar se fuera directo a la cama, sin terminas sus deberes escolares ni comprobar los mensajes de su celular.
Katas: serie de movimientos rituales, bloqueos, y golpes al aire.
Sibreka: Hola! Gracias, me alegro de que te guste, de a poco vemos como va superando sus traumas. Ese es un misterio que más adelante se descubrirá. Bye!
Athefrod: Hola! =D si, me pierdo mucho tiempo, pero siempre vuelvo jajaja Sé que todos pasamos por altos y bajos, y sólo debemos intentar superarlos, afrontar lo que nos toque, porque no hay de otro, sólo poner el pecho a las balas. Aunque a veces cuesta entender el meollo del asunto, pero de eso se trata, caer pero aprender de los errores. Aunque a veces siento que yo misma me estoy poniendo barreras, a veces yo soy la que me impide relacionarme con la gente y tener más experiencias, pero no sé como cambiar, me es muy difícil, y a veces siento que ni merece la pena el esfuerzo. Mi vida es un completo subir y bajar, unos días creo que lo puedo todo, y otros que estoy en un pozo sin fin. Ajajaja En cuanto al capítulo, siempre me ha gustado mantener la intriga en lo que se refiera a Rukia, es que ella es tan reservada con su vida, que es fácil verla como una persona que aunque se relaciona con todos, esconde un gran secreto. Aun no estoy segura de que le pasara a Joushiro, pero es que está tan enfermo! D= Pero sabemos que si eso llega a pasar Ichigo estará para ella, o eso esperamos. Él siempre es protector con ella, aunque quiera aparentar lo contrario, es tan tonto! xD Gracias a ti por tus palabras, me animan mucho. Me demoré un montón y lo siento por eso, pero ya vienen más cositas emocionantes. Un abrazote! =)
Fer: Hola! bien ¿ y tú? espero este bien! Ichigo siempre se enfrentará a todo por Rukia, aunque no lo acepte en voz alta. Algún día tenía que darse cuenta Renji del error que cometía. Gracias por apoyarme siempre! me hace feliz que siguas todas mis locuras ajajja. Hasta el próximo capítulo, cuídate mucho!
netokastillo: Hola! muchas gracias, me alegro de que te haya gustado la historia, espero te guste este capítulo también, aunque nos desviamos un poco creo, pero es lo que salió de mi mente. Saludos.
