Capitulo 12: Luchando Hasta El Final

Entre risas y chismes pasó el almuerzo, era increíble pero a medida que más se hablaban más a gusto se sentían.

—¿Enserio?, hay Marina yo no me imagino eso— Lucy se tapaba la cara con ambas manos mientras se reía.

—Pero fue así, me dio un beso y yo perdí el encanto, casi mato a mi amiga por haberme arreglado una cita con el —Marina suspiró —, mi primer beso no fue nada especial, pero ¿qué hay de ti Lucy?

Lucy paró de reírse y se sonrojó un poco —este la verdad yo… yo no lo recuerdo, a demás no fue nada especial, pero mejor pregúntale a Anais ¿cómo fue su primer beso?, o mejor aun ¿cómo fue que resulto besando a mi hermano Maciel? — preguntó volteando a mirar a Anais, quien se sonrojo como nunca al escucharla.

—¿Enserio?— preguntó Marina sorprendida—, uy Anais cuéntanos.

—¡Hay Lucy! ¿Porque me haces esto?, Yo ya te explique qué paso —Anais miraba a Lucy con ganas de matarla.

—Pues si pero nuestra amiga Marina no sabe así que dale— dijo sonriendo —, a demás estamos hablando de nuestro primer beso y si mal no recuerdo el tuyo fue con mi hermano.

—Está bien —Anais suspiró —era el cumpleaños 16 de Lucy, a mi no me gustan mucho las fiestas, pero como se trataba de mi amiga ni modos; recuerdo que todos estaban muy animados, Lucy me dejó botada con Lulu que por cierto ya andaba en algo con Saturno y pues…

...

Anais permanecía sentada aburrida y pensativa.

¿Te molesta si me siento aquí? preguntó el muchacho sonriente.

Claro que no contestó Anais sin prestarle mucha atención.

Maciel se quedó viéndola ¿te ocurre algo?

Anais suspiró y lo miró indiferente ¿te conozco?

Verdad, mucho gusto yo soy Maciel Shidou… y si mal no recuerdo tu eres la amiga de Lucy de la que tanto habla y la hermana de la nueva enamorada de mi hermano Saturno.

¿Nueva? preguntó confundida y molesta.

Maciel sonrió nada olvídalo, pero dime como es que es tu nombre, soy un poco distraído y no suelo aprenderme los nombres de nadie tan rápido.

Anais Hououji y si soy la hermana de Lulu la novia de Saturno.

¿Novia?, Vaya eso es nuevo, Saturno no quiere tener nada enserio con nadie dijo riéndose.

La rubia puso cara de pocos amigos y se levantó – con permiso.

—Oye espera — Maciel la tomó del brazo — no es para tanto, quédate.

—Tengo que irme — Anais intentó soltarse — suélteme —dijo alzando la voz.

Era común que la guerrera del viento se comportara de esta manera con las personas que hasta hora conocía, desde aquel día el ánimo de Anais había cambiado considerablemente, no soportaba ningún comentario malo hacia ella o hacia las personas que quería.

—¿Sueles ser así de cascarrabias con todo el mundo? —Maciel la miró fijamente.

"Cascarrabias" esa palabra hizo eco en la mente de la guerrera de viento, sus ojos se abrieron hasta más no poder y un enorme vacío se formo en su corazón.

—Oye te estoy hablando — dijo mirándola extrañado.

Anais cerró sus ojos apretándolos – con permiso – dijo antes de salir corriendo.

Maciel confundido corrió tras ella.

Al llegar al jardín la rubia miró hacia el cielo, intentando buscar una explicación a esa tristeza que la estaba consumiendo desde hacía más de un año.

—¿Qué es esto? — se pregunto –quiero dejar de sentir esto… ¿Por qué siento como si extrañara alguien?

—Ejem, disculpa ¿te encuentras bien? — Maciel se acercó algo dudoso — lo que te dije allá adentro era una broma, no quería que lo tomaras enserio.

—Si lo que digas, ahora si me permites quiero estar sola.

—Oh vamos no es para tanto – dijo tomando un sorbo de la bebida — la verdad es que siempre quise conocer a la mejor amiga de mi hermana.

—¿A si? — preguntó mirándolo — ¿por qué?

—Bueno es que Lucy no hace más sino hablar maravillas de ti.

—Entiendo – Anais sonrió levemente — bien ya me conoces.

—Si — dijo sonriendo y tomando otro sorbo.

—¿Es alcohol? — preguntó mirando la bebida.

—Por supuesto, a diferencia de lo que opinan mis hermanos ya tengo edad para beber y divertirme.

La rubia se rió – si tú lo dices.

—Claro que si… ¿quieres?

—No gracias.

—Vamos, con un trago no te vas a emborrachar.

Anais tomó el vaso y tomó un sorbo.

—Ves que no te hizo nada — Maciel sonrió.

— Tienes razón, esto está muy rico — dijo tomando un sorbo más grande.

Cielos ¿quieres que traiga más?

Anais afirmó con la cabeza — aja ve y yo te espero aquí.

—Ok ya vuelvo, pero toma más despacio ¿sí? — el chico la miraba sorprendido.

...

—¿Te emborrachaste? — preguntó la peli azul sorprendida.

—No, solo me tome unas copas de más, pero borracha no estaba.

Lucy soltó la carcajada — Anais tomarte unas copas de mas es lo mismo que emborracharse.

Marina se rió —Tienes razón, pero bueno, ¿qué paso?

—Bueno después de tomarnos unos cuantos tragos, el se puso un poco romántico conmigo…

...

Enserio, pues por lo que me cuentas se nota que eres una mujer muy interesante, inteligente y sobretodo… — Maciel levantó su mano acariciándole la cara— muy bonita.

Anais se rió —pero que cosas dices, yo no soy la gran persona que piensas, a decir verdad soy una tonta, porque jamás dije lo que sentía — señaló bajando la mirada — soy una tonta porque lo tuve cerca y nunca fui capaz de decirle cuanto lo amaba.

—¿Qué? ¿De qué hablas?

La rubia levantó la mirada y comenzó a reírse.

—¿Te sientes bien? — preguntó preocupado.

—Sí, estoy mejor que nunca, ¿que no ves? — Anais tomó el vaso desocupándolo — quiero más.

—No creo que sea conveniente, mejor te llevo adentro — Maciel la tomó de la mano levantándola.

—No quiero, el viento es mi amigo y por eso me voy a quedar aquí… Windom y yo somos uno.

Maciel suspiró— de razón son amigas, Lucy también suele decir esta clase de incoherencias. Solo que ella lo hace dormida — dijo acercándose – Anais no hagas esto y mejor vamos — el chico la tomó fuerte de la mano levantándola.

Al levantarse la guerrera del viento se quedo viéndolo fijamente y lo abrazó. Maciel sorprendido le correspondió el abrazo.

—¿Que te afije tanto? — le preguntó alejándola un poco.

Anais suspiró y sonrió — no lo recuerdo.

Maciel se quedo viéndola fijamente acercándose hasta tocar los labios de la guerrera mágica.

...

—Y ya eso fue todo — dijo Anais sonrojándose.

—Eso sí que fue interesante — dijo Marina —pero y después de eso, ¿qué paso? ¿Hablaron? ¿Paso algo más? ¿O qué?

—Lucy me puso una trampa, es que ella quería que yo siguiera el mismo camino de mi hermana, pero no fue así, porque a diferencia de lo que ella creía, nos vimos y hablamos y todo quedo claro. Afortunadamente — contestó sonriendo.

—¿Les pusiste una trampa?

Lucy afirmó con la cabeza — sí, pero todo salió al revés — dijo decepcionada.

—Bueno Lucy ya dije lo que querías, ahora te toca a ti.

—Eso es verdad, vamos Lucy cuéntanos — habló Marina.

—Está bien –—Lucy suspiró — mi primer beso también fue en esa misma fiesta.

—¡Que! — Exclamó Anais — a ya por eso me dejaste sola.

—Lo siento — Lucy bajó la mirada — yo no quería.

—Pero, ¿dime con quién fue?

—Fue con Ryota — contestó sonrojándose.

—¡Que! ¿El estuvo allí? —preguntó Anais.

—Un momento, ¿Ryota no es el hermano de tu amiga la de la bienvenida? — preguntó Marina.

La pelirroja afirmó con la cabeza.

—Perfecto con más razón cuéntanos —dijo la peli azul.

—Bueno todo comenzó porque…

...

—Hola Lucy — saludó Misuki — ¡feliz cumpleaños! — dijo abrazándola.

—Amiga gracias — Lucy sonrió— que bueno que pudiste venir.

—Hice todo para venir, le rogué a mi papá para que aplazara el viaje.

—¿Al fin te vas? — preguntó Lucy.

—Si Lucy ellos dicen que es lo mejor — sonrió — a por cierto espero que haya venido con mi hermano.

—Por supuesto que no — dijo riéndose.

—Hola Lucy ¿como estas? — Ryota se acercó — Feliz cumpleaños.

—Gracias — dijo sonrojándose.

—Por cierto amiga donde esta Cameo necesito preguntarle algo — le susurro al oído Misuki.

—No sé, tienes que buscarlo.

—Ok, lo que digas adiós — dijo alejándose tan rápido como pudo.

Lucy volteó a mirar Ryota sonriendo inocentemente — creo que tu hermana está loca.

—Ni que lo digas, pero cuéntame Lucy ¿como estas? ¿Cómo va tu vida?

—Bien contenta, creo — dijo bajando la mirada.

—¿Ocurre algo? — preguntó preocupado.

La pelirroja negó con la cabeza — todo está perfecto — sonrió— todo es perfecto, excepto mi vida y sin razón aparente — pensó.

—No parecen muy convencida de tu respuesta — Ryota la tomó de la mano —, te molestaría si te invito a dar un pequeño paseo, la verdad es que siempre he querido decirte algo, a demás podemos hablar de lo que te pasa.

—Me parece bien, vamos — sonrió Lucy.

Al salir de la casa Ryota se detuvo y suspiró — es ahora o nunca — se dijo a si mismo mientras Lucy se adelantaba.

—Y dime Ryota que eso que quieres decirme — Lucy volteó a mirarlo.

Ryota se acercó a la pelirroja — veras Lucy, tu sabes que me cae bien, te conozco desde hace mucho tiempo y siempre me has parecido una persona con una gran personalidad, me encanta esa alegría con la que siempre te expresas.

A medida que hablaba Lucy se ponía más nerviosa, no podía ni sostenerle la mirada — ¿por qué me dices eso?

—Déjame terminar — le dijo tomándola de las manos — Lucy solo quiero que entiendas que desde hace un tiempo deje de verte como la amiga de mi hermanita — poco a poco se fue acercando — me gustas — dijo antes de besarla.

Lucy quedo en shock nunca antes había besado a alguien, a demás no sabía cómo reaccionar, solo cerró los ojos, una gran tristeza y desesperación se apoderaron por completo de ella. Era imposible, su corazón no estaba con ella, su mente estaba en blanco, sus ojos se llenaron de lagrimas, no quería y no podía corresponderle como debía, se pregunta y una y otra vez el porqué, Ryota era un chico muy guapo, tierno y cariñoso, había escuchado hablar maravillas de Mizuki, aun así no podía, esta no era la forma ni la persona con la que soñó su primer beso. Hacía más de un año que no era la misma, sencillamente no se había acostumbrado a vivir con ese dolor, el dolor de perder una parte de ella, no podía quererlo, porque ella no se quería, no quería su vida, no quería lo que era o lo que quedaba de ella.

—Perdóname — dijo Lucy bajando la mirada — yo… necesito estar sola.

—Espera Lucy… no quiero que sientas que te estoy presionando, no voy a obligarte a hacer algo que no quieras. Lo de ahorita no importa si quieres lo olvido.

—Es que no se si quiera olvidarlo, solo necesito tiempo… tengo que pensar — Lucy se alejó del lugar.

...

—Pero Lucy, ¿en que estabas pensando? — preguntó Marina.

—No lo sé, por eso tengo miedo de lo que pueda pasar ahora.

—¿Lucy porque nunca me contaste esto? – preguntó Anais.

—No lo sé, tal vez me sentía como una tonta, nunca he entendido el porqué pasa siempre lo mismo.

—¿A qué te refieres?

—Uds. nunca han sentido que la vida que viven no es lo que deberían vivir, como si esta no debería ser la realidad.

—Como si algo de lo tu vida no encajara —la peli azul suspiró.

—Te acostumbras vivir algo que no deseas, sencillamente porque la felicidad estuvo cerca, pero se esfumo y tú no sabes cuándo ni cómo — la rubia dirigió su mirada a la ventana.


Desde su regreso Clef permanecía en el balcón mirando la gran ciudad mientras analizaba la situación, a pesar de que en el mundo místico no podía usar su magia en todo su esplendor, había logrado percibir algo extraño, no pretendía que con solo verlo lo iba a reconocer e iba a correr a sus brazos, no solo porque no sabía si ella sentía algo por él, sino porque su apariencia física era distinta a como Marina lo recordaba, aun así algo no estaba bien y el necesitaba saber que ocurría, la necesitaba más de lo normal . Paris permanecía recostado en su cama pensando en lo sucedido, por una parte se sentía feliz la había visto y por la forma en que lo vio, en su corazón se había sembrado una mínima esperanza, pero no podía dejar de pensar en lo que iba a pasar, tarde o temprano tendrían que hablar, y no se sentía preparado para dejarla ir y resignarse, lo molestaba bastante la idea de pensar que mientras el no podía sacarla ni un segundo de su cabeza, ella andaba por ahí feliz de la vida con su novio. Latis a diferencia de ellos había decidido salir, necesitaba estar solo, la situación cada vez se ponía peor, la mirada de Lucy lo había inquietado, se sentía desilusionado, la niña que había conocido ya no existían, sus ojos se lo había dicho, el al igual que Clef había percibido algo raro, una energía extraña cubría a Lucy por completo. El hubiera deseado mil veces que al encontrarla ella hubiera corrido a sus brazos, gritando y sonriendo como ella siempre acostumbraba hacerlo con todos, pero no fue así, el tiempo había acabado con todo, ese era su presentimiento y su más grande temor.


—Está bien Yuki entonces veámonos… muy aquí te espero, adiós — colgó su celular y miró a sus amigas.

—¿Vas a hablar con él? – preguntó Lucy.

—Sí, creo llego el momento de aclarar las cosas entre los dos – Marina cerró los ojos.

—Marina piensa bien lo que vas a hacer, no cometas el mismo error que yo — señaló Anais

—Si lo reconoces, ¿por qué no haces nada? — Lucy miró a Anais.

—Hay Lucy por favor no comiences.

—Como digas — dijo mirando a Marina —, ¿qué piensas hacer?

—Todavía no lo sé — suspiró — Yuki es una persona muy especial para mí, el siempre ha estado conmigo y se ha sabido ganar mi cariño.

—¿Lo amas? — preguntó Lucy.

—Por supuesto… es solo que bueno no sé si de la misma manera que el a mí.

—Amiga ojala sepas diferenciar muy bien lo que es el amor, el apego, la costumbre o... —Lucy miró a Anais — la lástima.

Al escucharla Anais la miró con cara de pocos amigos mientras que Marina bajó la mirada.

—Perdón chicas pero ya tengo que irme —dijo Marina levantándose —hablaremos después, no peleen Uds. Se quieren mucho, a decir verdad yo también, así no lleve mucho conociéndolas.

—Se a lo que te refieres — Lucy sonrió tomando a ambas de las manos — seremos las mejores amigas a partir de ahora.

—Tienes razón — Anais miró a las dos.

—Muy bien, adiós — se despidió Marina y corrió hasta el ascensor.

—No tomes a mal lo que te estoy diciendo amiga.

—Tú no entiendes nada Lucy.

—Entonces explícame.

—Será mejor que hablemos en otro momento Lucy —dijo levantándose.

—Pero Anais…


Al ver a su novio Marina sonrió de la mejor manera que pudo.

—Hola Marina llegue tan pronto como pude— Yuki se acercó depositando un pequeño beso en los labios de la guerrera— ¿a dónde quieres ir?

—Vayamos a un lugar más tranquilo donde podamos hablar.

—Muy bien vamos —dijo tomándola de la mano.

—¿Todavía estas molesto conmigo? —preguntó sin mirarlo mientras caminaban.

—No, nunca estuve molesto contigo, en cambio tu sí.

—¿Por qué te perdiste un día entero y no me llamaste?

—Porque pensé que necesitabas tiempo para pensar —contestó deteniéndose — amor yo no quiero presionarte, si no estás preparada para dar el siguiente paso no importa— dijo abrazándola —Marina te amo y es lo único que importa.

—Yo también…

...

Amiga ojala sepas diferenciar muy bien lo que es el amor, el apego, la costumbre o la lástima.

...

—Te amo— dijo cerrando los ojos. De repente a su mente llego el recuerdo de aquel muchacho con el que había chocado, sorprendida abrió los ojos.

—Mi amor no sabes lo feliz que me hace escucharte y tenerte tan cerca mío —Yuki sonrió besándola.

Amor… —Marina lo miró fijamente.

...

Anais se quedo mirándolaMarina… ¿te puedo decir algo?

Marina la volteó a mirar afirmando con la cabeza.

Tú no lo amas… tu no amas a Yuki como dices…

...

—Soy tan feliz— Marina lo abrazó — Te equivocas Anais nuestra historia es diferente, yo no voy a dejar que esto se acabe así, me esforzare y luchare hasta el final.


—¿Clef puedo hablar contigo? —preguntó Latis.

—También lo sentiste, ¿no es cierto? —el mago lo miró fijamente.

Latis afirmó con la cabeza — pero no se qué significa.

—No sé muy bien lo que está pasando, solo te pido que te prepares porque esto va a hacer mucho más difícil de lo que imaginamos.

—Por ellas vale la pena luchar, por Lucy soy capaz de todo.


Hola de nuevo a todos! aqui les dejo un nuevo capitulo.

Gracias a todas las personas que leer esta historia y sobretodo a aquellas que se tomana la molestia de dejar un review.

Vuelvo y les digo esto es solo el comienzo, nuestros amigos los extranjeros lograron percibir algo raro, ojala que Guru Clef logre decifrar lo que ocurrio con los recurdos de las chicas, que no parecen esta muy dormidos que digamos. Las tres estan pasando por una situacion dificil, Marina y Anais estan viviendo algo muy similar y Lucy no deberia olvidar las palabras de Luz, bueno y creo que por hoy los dejo asi.

Hata la proxima adios.

Lina A. Aleman