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Se estacionaron detrás del Mercedes de Carlisle, Bella suspiró, Edward la miró con una sonrisa para tranquilizarla, le acarició la pierna para darle fuerzas.
- Es como años atrás… una visita tradicional- Bella volvió a suspirar asintiendo- vamos.
- ¡Edward!- Alice salía por la puerta principal corriendo hacia su hermano, este que venía recién saliendo del auto la recibió con un abrazo haciéndola girar en el aire- que bueno que hayas venido, pensé que serias egoísta y te dejarías a Bella solo para ti- su hermano se rió
- No, esta vez la compartiré- bajó a su hermana y fue a abrirle la puerta a Bella, le ofreció la mano, la cual aceptó
- Bella, no te imaginarás lo cambiada que esta la casa- dijo Alice mientras tomaba del brazo a la chica quien intentaba tomar la mano de Edward- mi madre ha experimentado con ella para su nueva edición de la revista…
Alice no dejó de hablar mientras entraban en la gran casa muy parecida por el exterior a la que tenían en Forks, pero por dentro había cambiado completamente desde la última vez que la había visto. Ahora todos los muebles eran de madera y la decoración en la mayoría era en tonalidades de verdes, parecía como si estuvieran internados en el bosque. Sabía que su amiga no paraba de hablarle, pero ella estaba inmersa en los rincones de la casa, hasta que se cruzó con los ojos de esa mujer que la había considerado su hija.
Al entrar se imaginaba que esa mirada tendría reproches, rencor, todo con tal de defender a su hijo, pero al ver que solo había dulzura y se notaban cristalinos que en cualquier momento derramarían lágrimas, logró que en los de ella ocurriera exactamente lo mismo.
Esme avanzó hacia ella abrazándola con todas sus fuerzas, ambas mujeres se quedaron ahí por mucho tiempo, entregando todo el amor que no se habían dado en ese tiempo que habían estado separadas. Bella sintió como la mujer sollozaba, haciendo que se sintiera más culpable. Tras ella sintió la mano de Edward en su espalda, también sentía como el agarre de Esme se desprendía de ella para ahora abrazar a su hijo con la misma intensidad.
- Ay por Dios, Edward, cuanto espere por este momento… verlos nuevamente entrar juntos…
- Mamá- interrumpió el chico
- Si sé, es temprano para hablar de eso, pero sabes cuánto me emociona esto- la mujer miró a ambos son una sonrisa, luego solo miró detenidamente a su hijo- la próxima vez que te vayas de viaje trata de no ser tan desordenado, estuve dos días enteros tratando de ordenar ese lugar… y más aun con esa habitación que pasa con llave…- se detuvo, no debía decir eso, iba a disculparse cuando vio que Edward sonreía
- Si madre, de ahora en adelante seré más ordenado… y no te preocupes por esa puerta… ya está abierta- Esme tomó a su hijo por las mejillas besando cada una, luego tomó a Bella de un brazo para llevarla hacia el living
- Ay Bella, en solo semanas has hecho maravillas
Edward miró como se iban hacia el sofá las mujeres más importantes de su vida, recodaba esos días en donde pasaban días enteros en la casa de Forks conversando o pasando el tiempo en el jardín. Sonrió, esperaba que esos días se volvieran a repetir. Sintió como alguien tras él le daba un golpe en la espalda, fue bastante rápido para agarrar uno de los brazos del hombre e inmovilizarlo logrando que ambos rieran. Edward soltó a Emmett para abrazarse con todo el cariño que se tenían, sintieron como los rodeaba unos pequeños brazos.
- Yo también quiero un abrazo de hermanos- los dos hombres sonrieron a su hermana
- Entonces ven aquí diablito- dijo Emmett colocándola entre ellos dos para abrazarla sin que pudiera respirar
- Suel-ten-me… es-toy… mu-rien-do…- ambos hermanos se reían sin soltar a su hermana dándole cada uno un beso en cada mejilla
- Creo que ya están bastante grandecitos para molestar a su hermana- los regañó Esme con una mirada severa, Edward y Emmett fueron hacia ella para cada uno besar una mejilla de la mujer
- Si mamá- dijeron al unísono
- Ay, estos niños nunca cambiaran- dijo Esme entre un suspiro aunque sin dejar de sonreír
Los cinco se acomodaron en el living a conversar mientras esperaban que llegaran Carlisle, Rosalie y Jasper, hablaron de cosas cotidianas, el trabajo, como iba "Ambientes y Diseños Cullen", estaban en proceso de sacar unas nueva línea de decoración donde faltaban algunos detalles para sacar la revista, Esme había estado probando con su propia casa, pero todavía no estaba totalmente convencida, Alice por otro lado decía que todo estaba bien, era solo cosa de dar la aprobación. Bella miró a su alrededor, todo estaba precioso, la mejor decoración que había visto, pero igual que cuando entró al departamento de Edward, faltaban algo que marcara la línea. Sonrió para su adentro, ella antes de conocer a los Cullen, era una persona más en lo que se refería a la decoración, con suerte podía combinar su ropa, fue muy divertido cuando Edward y Alice entraron a su casa en Forks y comenzaron a comentar que habían cosas que desentonaban en el lugar. Fue cuando entró a la mansión Cullen que les dio toda la razón, esa casa era una maravilla. Luego de eso no discutió más y dejó que hicieran lo que quisiesen para arreglar la casa de Charlie quien dejaba que la pequeña Cullen hiciese lo que quisiera, lo mismo debía soportar con su guardarropa, horas y horas de compras para obtener un aceptable.
Ahí aprendió a combinar, a decorar y preocuparse más por el lugar en donde uno vivía, miró a Edward que también pasaba una ojeada por el lugar.
- Si el tema es el bosque- dijo Bella mientras Alice y Esme asentían- creo que falta algo de otoño, es decir, tenemos el verde y el marrón pero el toque de hojas secas le daría algo más de color
- Ósea colores café claro, mostaza, dorado… si, tienes razón- dijo Edward sin dejar de mirar el lugar
- ¡Eres una experta amiga!- gritó Alice dando pequeños saltitos- mamá, eso es… elección entre el verdor del verano, las noches en el bosque o el otoño
- Eres magnífica, Bella- dijo Esme dándole una abrazo a la chica- deberías trabajar en la empresa…
- Oh no, Bella está bien donde está… me es de gran ayuda- interrumpió Edward colocándose de pie y tirando de Bella para rodearla con sus brazos
- Que egoísta- dijo Alice cruzándose de brazos haciendo un puchero- igualmente tu también deberías estar en la empresa, no sé qué haces todavía en "Denali Ltda."
- Ya hablamos de esto, no comiences- Edward ya se veía enojado pero trataba de disimularlo
- Hermano, es tu vida… creía que solo yo y papá éramos los que no teníamos el don… ustedes decoradores, nosotros doctores- dijo Emmett
- Dejen tranquilo a su hermano- Edward sonrió a su madre- solo denle tiempo al tiempo- la cara del chico cambió
- Madre- Esme sonrió
- Bueno, mientras esperamos, iré a la cocina, ustedes dos podrían ayudarme- dijo señalando a Emmett y Alice
- ¡Mamá!- se quejaron ambos
- Nada de mamá- luego miró a la pareja- Bella si quieres puedes ir a ver la casa, todo sigue igual pero la decoración cambió, así podrías darme tu opinión
Bella asintió, vio como los tres Cullen se dirigían a la cocina, luego miró a Edward quien miraba hacia el piso queriendo ocultar algo, sabía lo que era, luego hablarían de eso. Le tomó la mano y lo jaló hacia las escaleras para ir a ver la decoración de las habitaciones.
Siempre en silencio, entraron a los dormitorios de Emmett y Rosalie, al de Alice y Jasper y por último al de Esme y Carlisle, cada uno decorado distinto a la última vez que los vio pero con la personalidad de cada pareja. También entraron al escritorio de Carlisle, el cual no había sido tocado en nada, se rió por lo bajo, ese lugar era un santuario, nadie podía tocar nada sin la autorización del jefe.
Esta casa solo tenía dos pisos, no como la de Forks que tenía tres, al fondo había dos puertas más, conocía esas dos puertas como la palma de su mano, había pasado varios fines de semana entre esas dos puertas. Fue ahí cuando recordó algo que todavía no había preguntado, soltó al chico y a paso rápido avanzó hacia una de las dos puertas, tomó la manilla y se quedó ahí. Edward no se movió del lugar en donde estaba, no sabía las intenciones de la chica.
Lentamente giró la manilla, Edward hace ya mucho tiempo que no vivía en esa casa, por lo que no sabía lo que podría encontrar, en una de esas ya solo era una habitación más de la casa, pero lo dudaba, Esme jamás haría eso. Abrió la puerta sin mirar, lentamente levantó la mirada para sonreír al ver que todavía estaba el piano en esa habitación. De cierta forma, no era el piano de Edward, no había querido que lo movieran de la casa de Forks ya que para él ese era su hogar para siempre, además de que ellos iban a quedarse en esa casa mientras terminaban los estudios, por lo que sus padres decidieron comprar otro piano, una para cada casa. Los fines de semana que iban a Phoenix, Edward de vez en cuando tocaba el piano, decía que al no ser el suyo, no sonaba igual… mañas.
Edward se apoyó en el marco de la puerta mientras veía como Bella acariciaba el piano, miles de imágenes de vinieron a su cabeza, cada canción que había compuesto para ella, todas las tardes que pasaba sentado tocando hasta altas horas de la madrugada, o cuando su madre le pedía que tocara solo para escucharlo tocar. Salió de sus recuerdos cuando escuchó a Bella.
- Hoy en la mañana descubrí que el piano no estaba en tu departamento- ambos se quedaron en silencio, Bella levantó la tapa que cubría las teclas- este es el que te regalaron tus padres… el tuyo…
- Sigue en Forks, no quise traerlo, el pertenece a ese lugar
- ¿Desde cuándo que no tocas?- Edward bajó la mirada
- Casi seis años…- Bella suspiró, sabía desde cuando
- Desde que perdí…
- Perdimos- le corrigió- si, no he vuelto a tener inspiración- ambos se quedaron en silencio, Bella sonrió
- ¿Y ahora?- la miró fijamente, no, todavía no estaba preparado
- No creo, debemos bajar- se dio la vuelta, sintió como le tomaba la mano
- Quiero escucharte
Tiró de él para sentarse en el banco que se encontraba frente al piano, Bella se sentó a su lado regalándole una sonrisa para mostrarle que estaba ahí con él, como en los viejos tiempos. Edwards deslizó sus dedos por las teclas, rosando una por una, cuando encontró la tecla adecuada la presionó. El sonido más dulce que había escuchado hace tanto tiempo, no podía negar que lo extrañaba, adoraba tocar, sentir como son solo presionar salía música, con solo tocar podía crear una melodía de la nada, y más ahora que tenía a una persona especial sentada al lado que le pedía que tocara.
Poco a poco fue tocando, una tecla tras otra tratando de improvisar algún tema que se le viniera a la mente, luego comenzó a juntar nota por nota para tocar la nana que había compuesto para Bella, para esas noches de insomnio, donde debía tocar cada noche para lograr que la chica se quedara dormida en un sofá que estaba al lado del piano. Desde que los padres de Bella se habían ido a Francia, todas las noches era difícil quedarse dormida, solo lo lograba cuando Edward tocaba para ella, cayendo rendida, como arte de magia. Se apoyó en el hombro del chico mientras este seguía tocando, como si nunca hubiese dejado de tocar, recordaba cada nota, cada sonido.
Cuando terminó de tocar la nana siguió por otra melodía, Bella la reconoció inmediatamente, era la canción que le había compuesto a su madre, miró las manos del chico como se movían ágilmente por el piano. Sintió como alguien los miraba desde la puerta, Edward estaba con los ojos cerrados concentrado en lo que tocaba. Emmett miraba con una gran sonrisa tentado a aplaudir en cualquier minuto, pero con el temor de que si lo hacía, no volvería a escuchar nunca más a su hermano. Al tocar la última nota, Edward se giró hacia la puerta.
- No sé como lograste retener algún comentario- Emmett se rió
- Si quieres que lo diga… tendré que amarrar a Bella a ti con tal de que no se vaya nuevamente, no sabes lo bueno que es no volver a ver a Eddy el gruñón- Bella y él se rieron mientras Edward negaba con la cabeza- deberías ir a consolar a mamá, no para de llorar desde que escucho el piano, además los demás llegaron.
Los tres bajaron las escaleras, Bella se acercó a los recién llegados, saludó a Carlisle de un abrazo, a Rosalie y a Jasper quien le sonrió cordialmente y le dio un beso en la mejilla. Por otro lado Edward trataba de calmar a su madre con un abrazo prometiéndole que vendría a tocar más seguido para que no ocurrieran estos acontecimientos.
Todos se reunieron en el living para conversar antes de la cena, Carlisle comentó sobre la cantidad de pacientes que había atendido ese día, y algunas mujeres con solo la intención de ver al guapo doctor Cullen, Emmett bromeó con el tema diciéndole a su madre que tuviera cuidado y vigilara de más de cerca a su marido, logrando que Rosalie le diera un coscorrón para que se quedara en silencio, mientras los demás reían con la escena.
Pronto pasaron a la mesa donde siguieron riendo y conversando, recordando anécdotas de años atrás y comentando de los preparativos que se estaban realizando para la nueva publicación de la revista de la empresa donde se expondrían los nuevos productos.
Todos volvía a la normalidad, la familia Cullen se reunía por completo. Bella miraba a todos los presentes, veía cada sonrisa en sus rostros, luego se detenía en la de Edward y se preguntaba hace cuanto que no sonreía así. Esme sentada a su lado no dejaba de tomarle la mano en forma de cariño, sentía el cariño que le trasmitía esa mujer, siempre la había considerado su madre, en especial, cuando Reneé se había ido junto a su padre a Francia. Sintió como se colocaba una mano en una de sus piernas, miró la mano, luego miró a Edward que estaba sentado a su otro lado que hablaba con Alice sobre el ataque de periodistas que había habido esa mañana.
- Logre que me creyeran que no había nadie en el departamento esta mañana, pero no dejaron de preguntar donde era que vivía Bella… no se cuánto durará esto- decía Alice sobre lo que había ocurrido esa mañana
- ¿Bella estaba en tu departamento esta mañana?- dijo Emmett con una gran sonrisa mirando a Edward, la chica se sonrojó tratando de no mirar a los señores Cullen
- Emmett no es el tema en este momento- gruñó Edward, luego miró a su hermana- hay que dilatarlo lo más posible, no quiero que hayan malos entendidos
- Saben que Isla Esme está ahí para ustedes para cuando quieran- dijo Esme con una sonrisa
- Madre, no les des ideas, a lo menos que quieras nietos- interrumpió Emmett
- Ay hermanito, tu cerebro no da más allá del sexo- dijo Alice mientras negaba con la cabeza- sería una buena idea ir a la isla, pero sería muy sospechoso que desaparecieran de "Denali Ltda." De un día para otro
- Además no puedo dejar el trabajo así como así… Eleazar me necesita- dijo Edward mirando su plato
- Bueno, hay formas de evitarlos… que no nos vean juntos por un tiempo- trató de opinar Bella cuando sintió como la mano de Edward apretaba su pierna. Cuando lo miró pudo ver que con solo la mirada le decía que no era una idea
El tema cambió cuando Rosalie y Emmett comentaron que pronto se irían de viaje a Europa como una segunda luna de miel, aprovechando que no había trabajo que hacer hasta que no se inaugurara el nuevo año. Estuvieron comentando todos los lugares que podrían visitar, Bella les aconsejó lugares que visitar en Francia y luego entre miradas cómplices, Edward les dio nombres de lugares que habían visitado en Italia
Tiempo después Emmett y Rosalie se marcharon a su casa, siguiéndolos Bella y Edward. Se despidieron de todos haciendo prometer a la chica que iría más seguido para colocarse al corriente de todos los temas, además de que debía acompañar a Esme y Alice a "Ambientes y Diseños Cullen" para que viera como había progresado la empresa.
Edward le abrió la puerta del coche, luego se despidió de su madre y su padre de un abrazo diciendo que se mantendrían en contacto para ver que harían con los periodistas con tal de que no le afectara a ninguno de los Cullen.
Se fueron en silencio hacía el departamento de Bella, Edward se bajó para abrirle la puerta. Se quedaron mirándose durante un buen rato, ninguno de los dos quería dar el paso que los separaría por esa noche, luego de haber pasado todos esos días juntos, pero debían mantener distancia si querían que la prensa no siguiera con los rumores. Edward se acercó a la chica para darle un pequeño beso en los labios. Sonrieron deseándose las buenas noches y esperando verse mañana temprano en el trabajo.
Bella camino hacia la entrada mirando a cada paso hacia atrás mientras veía como Edward entraba en el auto para luego mirarla hasta que se perdiera de vista dentro del edificio.
Puso en marcha su Volvo para volver a su departamento, el cual se sentiría vacio luego de haberse impregnado del olor a la chica.
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Nota de la Autora:
¡Ay! Cada vez me gusta más la historia, me encanta ver a esta pareja tan feliz y que la Familia Cullen este completa y sea tal cual debía ser.
¿Qué les pareció? Quiero sus opiniones, así poder seguir con la historia.
Lamento no poder haber actualizado antes, pero no se si ha sido mi conexion a internet u otros problemas, ya que cada vez que intentaba subir el capitulo, la pagina no me lo permitia, pero porfin lo he logrado y aqui estoy!
Bueno, no los aburro mas, espero sus reviews con toda opinión, besos y muchas gracias por leer. Nos vemos
Camili
