*Asomo la cabeza tanteando el terreno por si hay alguien queriendo matarme. Alguien me tira un zapato a la cabeza* ¡Ouch! Vale, vale, me lo merezco *me paso la mano varias veces por la cabeza*
Después de este desafortunado incidente, el cual voy a llamar "El incidente del Zapatazo" me voy a disculpar por tardar taaaaaaaaanto en escribir y subir este capítulo, peeero no me podeis matar, porque os quedaríais sin fic. MUAHAHAHA! :3
Bueno, espero que os guste chicos. Disftrutaaad. :D
DECLAIMER: ni hora de aventuras ni sus personajes me pertenecen, si no a cartoon network y a sus creadores, gracias por no denunciarme. :3
Ya habíamos montado en todas las atracciones, hay un montón y de todo tipo, hasta una noria que sobrepasa la mayoría de los edificios y hay una vista increible, aunque bueno, no es que se pueda decir que hubiésemos estado muy pendientes de eso precisamente.
Con la boca llena de algodón de azucar voy mirando los enormes peluches que cuelgan de los puestos a modo de cebo para que la gente juegue partidas imposibles donde uno de cada veinte conseguía ganar.
Todo el rato Marcie me pregunta que si quiero alguno de esos regalos que se ganan con los variados juegos que hay.
-Maceline, por enesima vez, no necesito nada de esto, aparte, si quiero abrazar a algo mientras duermo ya te tengo a ti.
Ante esto ella se pone del color de un tomate demasiado maduro y yo me río. Puede ir de chica dura, pero en el fondo es tan adorable.
Voy a proponerle que volviesemos ya a casa en el momento justo en el que me llama la atención algo que hay colocado en uno de los puestos.
-Oye Marcie... tú te acuerdas de aquel peluche que tenías cuando eras niña que te regaló Simon ¿verdad?
-Eh... sí claro, Hambo, ¿por qué? - me mira extrañada.
Señalo el puesto que estaba mirando y la cara de Marceline es un poema cuando ve el ahora demacrado jueguete.
-No me lo puedo creer - susurra.
Se dirige a la caseta en la que se encuentra el peluche sin decir una palabra más. La sigo con el ceño fruncido, intentando entender por qué estaba el peluche de la infancia de mi novia en una feria.
-Hola - le dice Marceline a la mujer que está detrás del mostrador - ¿me podría decir de dónde ha sacado eso por favor?
La mujer la mira con los ojos entrecerrados sin saber muy bien si puede confiar en ella e intentando descubrir sus intenciones. Al final se encoje de hombros, parece que no sabe qué puede tener de malo una pregunta así.
-Lo tenemos aquí desde hace muchos años, ya es casi como de la familia, un chaval nos lo quiso cambiar por... bueno, por algo, qué más dará - la actitud de la mujer tras decir esto se vuelve hosca y nos dice que no tiene nada más que hablar con nosotras.
Marceline se aleja pisando fuerte, se nota que está muy enfadada.
-Marcie...¿estás bien? - le pregunto preocupada y acercandome a ella cuando para.
Ella girandose suelta un suspiro y se pasa las manos por la cara apartandose el pelo hacia atrás.
-No, no lo estoy, que cabron hijo de puta - dice mascullando estas últimas palabras.
-Pero, ¿qué ocurre? - mi mirada de preocupación parece calmarle y le veo dispuesta a contarme algo.
-Veamos... Hace unos cuatro años estuve con un chico que se llama Ash, no me siento muy orgullosa de esa época de mi vida - hace una mueca desagradable cuando lo piensa. - Bueno, dejemoslo en que las drogas estaban muy presentes en mi vida, y Ash fue el que me metió en todo esto, él... él estaba bastante mal, se metió cosas muy duras casi al final de nuestra relación.
Recordar algo así parece causarle mucho dolor y quiero abrazarle y decirle que ya iba a estar todo bien, pero la dejo terminar.
-No teníamos apenas dinero y todo lo que conseguía nos lo gastabamos en eso... Creo que desesperado vino con Hambo y les pidió algo acambio de él. Es un muñeco que no se encuentra en ningún otro sitio, pero dudo mucho que unos feriantes fuesen a reconlcer eso. Seguramente si le dieron algo sería porque les daría pena el estado en el que se encontrase. Cuando me enteré de ue había dado mi osito me enfadé tanto que acabé cortando con él.
En lo que acaba de hablar le abrazo y le doy un beso tierno.
-Eso pasó hace ya tiempo mi vida, no te preocupes, vamos a recuperar a Hambo. - me dirijo hacia el puesto.
Tras varios minutos hablando e intentando llegar a un trato con la mujer consigo que me de el peluche a cambio de mi camiseta, esa camiseta, la que me había regalado marceline. Me la había puesto debajo de la chaqueta y en un momento que me la desabroché la mujer la vió y no se le ocurrió otra cosa que pensar que a su hijo la quedaría muy bien... En fin, me ha costado darsela, tiene mucho significado para mi, pero Hambo es mucho más importante para Marcie.
Cuando Marceline ve que me alejo del puesto hacia ella me mira con los ojos interrogantes, pero sin demasiada esperanza en ellos.
-Creo que alguien te ha echado mucho de menos Marceline - digo mientras saco el peluche de detrás de mi espalda extendiendolo hacia ella.
Su expresión cambia de la sorpresa a la alegría y de la alegría a las lágrimas. Lo coge y lo abraza, debió de dolerle mucho perder algo tan valioso.
Volvemos a casa habiendo dejado algo importante atrás, pero llevando algo que lo es aún mas.
-¡Marceline vuelve aquí! - grito persiguiendo a la pelinegra por toda la casa.
Hace un rato que hemos llegado y en el momento en el que he visto que iba a meter al peluche en la cama me he negado rotundamente.
-¡No! No me vas a quitar a Hambo otra vez - abraza al muñeco huyendo de mi.
-No quiero pensar la de mierda que tiene que tener, tengo que lavarlo, ¡ni se te ocurra meterlo en la cama!
-¡Que no!
-¡Que me lo des!
En un momento llego a tenerla acorralada contra el sofá y a la "inteligente" de mi novia (notese el sarcasmo) solamente se le ocurre saltarlo, a lo que se le queda el pie trabado en el respaldo y se da el golpe de su vida contra el suelo. Rodeo el sofá y veo que está tirada aún abrazada al peluche.
-¿Me lo vas a dar ahora? - extiendo la mano hacia ella.
-Vaaaaaale - hace un mohín con los labios y me da el peluche.
-Ni que lo fuese a meter en la lavadora... - me dirijo al baño y lo meto en un barreño con detergente.
-¿Cuándo crees que se secará? - Marceline hace pucheros.
-Mañana ya podrás dormir con él pesada - me acerco a ella, me siento a su lado y le paso los brazos por los hombros atrayendola hacia mí. - ¿Te has hecho daño con el golpe?
-¡Ah! Ahora te preocupas ¿eh? - me mira con los ojos entrecerrados.
-No seas boba, sé que no te ha pasado nada grave - le levanto la cabeza y pongo mis labios sobre los suyos, dandole un tierno beso que termina nuestra absurda discusión.
Perdiendo su pena por lo del peluche Marcie hace el beso más profundo, con más pasión. Me levanta del sofá llevandome a la habitación. Y bueno... el resto de la noche se queda entre las sábanas.
Ezpero que oz haya guztado ^/^
Y después de tanto tiempo... *redoble de tambores* HORA DE REVIEWS.
STRIDERvantasxX
Quieeeerooooo (*Q*) dame nutella jo ;-;
Muchas gracias jo, la verdad es que escribo lento porque aunque tengo muchas ideas a veces me cuesta encontrar una manera de exponerlas o meterlas en la historia. Pero nunca lo dejo del todo, no me gusta quedarme con las cosas a media :3
vickynya12 , loregordoytapia, hola, mblaqplus02, alecita122, anonymus raid
Aquí os tengo el capítulo, muchas gracias por el apoyo chicos, espero que lo hayais disfrutado ^^
Nos vemos en el siguiente cap chicos, hasta prontoooo.
Yomi.
Bisu (~^3^)~
