Este fanfic fue creado sin fines de lucro, los personajes no me pertenecen, fueron creados y son propiedad de Yumiko Igarashi y Kioko Mizuki.
Capítulo 12
TERRY EN EL HOSPITAL
-Terry tenemos que hablar sobre tu estadía en la compañía Stanford- comenzó a hablar Robert
-Te escucho- fue la respuesta cortante de Terry, se notaba muy tenso
-Señorita, seria tan amable de dejarnos a solas- dijo Robert a Candy
-Por supuesto, volveré en unos minutos para terminar con mi trabajo.- dijo Candy sonriendo, le hubiera gustado mucho quedarse para escuchar
-Gracias- dijo Robert- Terry, esta situación fue sumamente inesperada para todos, en realidad creí que nos quedábamos sin Romeo y Julieta, no sé como lograste quitar a Susana sin que le pasara algo grave… como sea sabes que falta muy poco tiempo para la obra y toda la publicidad ya fue repartida, perderíamos mucho dinero si tuviésemos que retrasar las cosas, eres un magnifico actor y todas las chicas mueren por ir a verte, es una gran pérdida pero no podemos esperar a que estés al cien para comenzar con la obra
-Lo entiendo y estoy de acuerdo contigo, sé que conseguirán a un buen Romeo- dijo Terry tratando de ocultar la desilusión en su voz
-Ninguno como tú, eso te lo aseguro. Veré que puedo hacer para que te mejores pronto y si para cuando estés bien aún está la obra no dudare en llamarte, los gastos del hospital corren por mi cuenta por eso no te preocupes.- dijo Robert
-Te lo agradezco mucho, les deseo suerte- dijo Terry
-Gracias, creo que es hora de que me vaya, recupérate pronto- dijo el jefe de Terrence y salió del cuarto
En cuanto salió Terry golpeo un jarrón que se encontraba en la mesa de noche, Candy llego de inmediato para encontrarse con la imagen de un Terry afligido y derrotado.
-¡Santos cielos! ¿Qué pasa?- pregunto la enfermera mirando toda la escena
-Déjame solo.- contesto Terry con una gran carga de amargura en su voz
-No puedo hacer eso.- dijo Candy con firmeza
-Claro que puede, además no te estoy dando a escoger- fue la dura respuesta del joven
-No se si no te has dado cuenta pero YO soy tu enfermera, YO soy la encargada de que estés bien y es MI trabajo estar aquí, así que lo lamento mucho pero hasta que no termine con mis obligaciones no me iré.- dijo Candy decidida
-¿A no? Entonces creo que pediré a otra enfermera que cumpla con lo que le pido.-
-Hazlo si quieres, apuesto a que todas las enfermeras del mundo darían su pierna izquierda por ser tus esclavas, pero sobre tu conciencia llevaras el dejar a una pobre chica sin trabajo- dijo Candy retadoramente
-Tienes toda la finta de ser una niña de familia, no cargare nada en mi conciencia.- contesto Terry sorprendido porque aquella pequeña enfermera no se intimidaba con sus palabras
-¡¿Niña de familia?! Piensa antes de hablar ¿Quieres?- le dijo Candy a Terry casi gritando por el enojo
-Tranquilízate pecosa, no es como si yo conociera cada parte de tu vida- se apresuró a decir Terry, por alguna extraña razón se sentía culpable de su comentario
-¿Qué demonios? ¿Cómo es que de estar molesto pase a intentar tranquilizar a esta pecosa?- pensó Terry al analizar un poco la situación
-Tienes razón, no me conoces, tú no sabes nada, que vas a saber tú de la vida si eres un malcriado actor famoso acostumbrado a que le den todo en la mano y en cuanto se lo quitan se pone a berrinchar como un niño- soltó Candy enfadada
-Tú tampoco me conoces, las cosas no son así, yo no he tenido una vida tan fácil como la tuya.- dijo Terry igual o más enfadado que Candy
-Mi vida se podría definir con muchas palabras y te aseguro que ninguna de ellas es ''Fácil'', sin embargo no me quejo de ella.-
-Por supuesto que no te quejas, porque no conoces lo que es en realidad una vida complicada.- concluyo Terry
-¿Eso crees? Pues bueno, si tu llamas vida fácil al ser abandonada por tus padres en un orfanato, ser adoptada por la peor familia del mundo, ser acusada de robo y que te quieran mandar a un país totalmente desconocido, para finalmente huir con tu mejor amigo de la infancia, crecer solos rodeados de carencias, enamorarte y entregarle todo para que finalmente él se dé cuenta de que no eres lo que quería y te deje sola y embarazada y se vaya con la joven culpable de todas tus desgracias, porque ella tendrá un bebe de él y entonces tener que irte de la ciudad que fue tu hogar por muchos años y llegar a otra donde no cuentas con nadie para así evitar que algo malo le pase a tu hijo, entonces sí, he tenido una vida muy fácil.- dijo Candy de golpe harta por las palabras del chico
Terry solo la miro pasmado por unos segundos, Candy solo comenzó a juntar los restos del jarrón con cuidado.
El joven se quedó sin palabras. Se limitó a mirar atentamente cada movimiento de la chica.
-Sabes… creo que no tienes de que preocuparte- dijo Candy más tranquila
-¿Cómo dices?- pregunto Terry saliendo de un trance en el que se encontraba
-Yo pienso que si tienes tantas admiradoras es porque realmente eres bueno en lo que haces y aunque puede que no actúes en esta obra, tendrás muchísimas más oportunidades de triunfar, creo que te estas ahogando en un vaso de agua.- dijo Candy a Terry
-No entiendes, este iba a ser mi primer protagónico, el que me mandaría directamente al estrellato y no poder actuar- dijo Terry cabizbajo
-Si entiendo eso pero ¿Y qué? ¿Acaso no existen más obras? Estamos en Nueva York, no puedes darte por vencido solo porque no podrás actuar en una obra de las muchas que se realizan al año y si pierdes tu empleo no pasa nada, aquí en Broadway existen muchas compañías teatrales, cualquiera te querría en su elenco, así que deja de sentir lastima por ti, pues yo estoy aquí para curarte y dejarte como nuevo, hare lo que este en mis manos para que puedas volver al escenario lo antes posible. .- Hablo la chica con calma y determinación.
-Me hubiese encantado hacer de Romeo- dijo Terry mirando por la ventana
-Talvez aun puedas, dudo mucho que no hagan una gira prolongada, es decir estamos hablando de Romeo y Julieta, hasta a mí me encantaría ir a ver la obra- dijo Candy
-Espero y no te equivoques, no creo que haya un mejor protagonista que Romeo, perdí una gran oportunidad- dijo Terry aun deprimido
-Tu negatividad está ahogándome, lo mejor que puedo hacer ahora es dejarte solo, vuelvo por la noche ¿Si? No destruyas el cuarto en mi ausencia.- dijo Candy saliendo del cuarto
-Es una pecosa entrometida.- dijo Terry para sí mismo
-¡Te escuche!- Grito Candy asomando la cabeza por el lumbral de la puerta, le saco la lengua a Terry y volvió a salir.
-Puede que ella tenga razón… estoy aquí sintiendo lastima por mí solo porque no actuar en una obra cuando ella tiene problemas más grandes, dijo que estaba… ¿Embarazada?...- Terry se quedó pensando toda la tarde sobre su propia vida ¿Qué pasaría con él? ¿Y si el duque lo encontraba antes de poder lograr algo? No soportaba la idea de tener que volver a su antigua vida y más aún derrotado. Después de angustiarse y volverse a calmar varias veces por su futuro incierto no pudo evitar pensar en la vida de su enfermera, nunca se había sentido tan intrigado por la vida de otro ser humano, se reprendía a si mismo por permitirse tener tantas libertades con ella; No podía ir por ahí contándole sus más profundos y confidenciales sentimientos, su vida era algo que no podía confiar a la ligera.
Así los días en los que Terry permanecía en el hospital transcurrían con calma, el joven se dedicaba a leer varias obras de teatro, en especial de Shakespeare, se limitaba a intentar estar tranquilo para su pronta recuperación. Susana Marlow acudía con regularidad a verlo, pero gracias a su pequeña enfermera esta no podía entrar a verlo. A Terry le agradaba tener a esa enfermera, vaya que era atolondrada, pero siempre intentaba subirle el ánimo, no era que le gustara el hecho de que ella intentara meterse en sus asuntos, pero sentir que le interesaba a alguien era algo reconfortarle, aunque la chica lo hiciera solo por los gajes del oficio.
-Terry, te he traído tus medicamentos. ¿Te duele mucho? – Pregunto Candy entrando
- Que confiancitas, estoy bien, gracias.- dijo Terry
-Lo siento pero es que como soy tu enfermera, tienes que confiar en mí, quiero que te sientas cómodo.- le dijo Candy sonriendo
-Entonces quiero salir. Estoy harto de estar en este cuarto.- Dijo el chico fastidiado
- Aun no me autorizan sacarte, pero yo veo que estas mucho mejor… podemos darnos una escapada. –dijo Candy guiñándole un ojo
-¿Una escapada? ¿Es que también eres una criminal, pequeña pecosa? ¿Vas a secuestrarme?, te advierto que no cuesto tanto…-
-Digamos que soy la enfermera más traviesa del hospital, ¡y el riesgo me gusta mucho!- Dijo Candy- Además hace un clima maravilloso, si pudiera estaría en las ramas de un árbol… -dijo soñando despierta
-Así que también trepas árboles, chica Tarzan.- Dijo Terry y comenzó a reír
- ¿¡Chica Tarzan!?
-Vamos, sácame de aquí. –
-Muy bien, pero no tiene que verte tu doctor o me reprenderán por esto, -dijo Candy y acerco una silla de ruedas, ayudo a Terry a subir en ella, y se asomó por la puerta para verificar que no hubiera moros en la costa.
-¡Vamos! – dijo Candy conduciendo a Terry por el hospital, actuaba con mucha sospecha, sonreía a todos y caminaba muy rápida
-Tranquila pecosa, parece que cometes un delito- dijo Terry después de que casi chocan con una enfermera
- Es que no se me autoriza aun a sacarte – dijo Candy llegando por fin a los jardines
- Muy bien, muchas gracias, ahora déjame solo – Casi ordeno Terry
- Pero… - comenzó Candy
- Necesito privacidad, vete. – espeto Terry y Candy pensó que lo mejor era dejarlo solo, aprovecho eso para ir a comer algo, paso un rato y pensó que era hora de ir por su paciente
Llego y vio humo en una de las pequeñas colinas del hospital. De inmediato corrió hacia estas.
-¡Fuego! ¡Un incendio! ¡Hay que conseguir agua!- Iba Candy gritando, -¡Oh! ¡Terry! – dijo al ver que se trataba de él fumando
-¿Qué pasa que estas tan excitada? – Pregunto Terry soplando el humo, Candy tosiendo dijo
-¿Terry qué haces? ¿Por qué estas fumando aquí? –
-No tartamudees ni mires con envidia, si quieres fumar puedo convidarte, - dijo Terry divertido
-No me digas – dijo Candy enfureciendo
-No pongas esa cara, se te ven más las pecas, ¿Sabes qué cuando frunces la nariz se te ven más las pecas? – dijo riéndose
-¿Cuántas veces dijiste pecas? No lo repitas más, mocoso insolente, - dijo Candy muy enojada
-Está bien, entonces debe gustarte más que te diga chica Tarzan… Pequeña pecosa, chica Tarzan… no suena muy bien que digamos ¿Qué te parece el Tarzan pecoso?
-¡¿Y eso qué es?! –
-Es tu nombre. –concluyo Terry
- Mi nombre es Candice White y no respondo a ningún otro.
-Entendí perfectamente Tarzan pecoso, no te enojes o se te notaran más las pecas.- Dijo el chico molestándola
-Eres un grosero, te saco sin permiso de tu habitación y así es como me pagas. ¡Y además estas fumando! Este es un hospital Terry, y no puedes fumar aquí. ¿De dónde has sacado el cigarrillo?-
-Un buen amigo me lo obsequio. – dijo Terry fumando
-¿Un buen amigo? – dijo Candy y al voltear se encontró con un anciano sentado en una banca cerca de donde se encontraban ellos que se veía divertido ante la situación.- ¡Señor Smith! – Lo reprendió Candy, este soltó una risita y se puso la mano en la nuca apenado.
-Lo siento Candy, solo quería hacer su estancia en el hospital más amena- dijo el anciano – Vamos Candy, no me regañes, sabes que soy un paciente bueno. - dijo sonriendo
- Esta bien señor Smith, no lo regañare a usted, en cambio Terry – se volteó a mirarlo – no quiero que vuelvas a fumar. Vamos, arrójalo. – demando Candy
-Está bien Tarzan pecoso – dijo Terry dando una última fumada para después arrojarlo y pisarlo con su pie sano.
- Cuando empezaras a llamarme por mi nombre… Vamos, tenemos que volver a tu habitación. – dijo Candy tomando la silla de ruedas para llevarlo.
- Hasta luego señor Smith, ha sido todo un placer. – dijo Terry con una sonrisa de lado
- Lo mismo digo. – dijo el anciano sonriendo, Candy los miro a ambos con reproche. Iba guiando la silla hacia el hospital y cuando entraron vieron que Susana era dirigida por el camillero Steven, junto al doctor, - seguramente al cuarto de Terry
- NO PUEDE SER – Dijo Candy
- Sera mejor que te des prisa, pecosa – dijo Terry. Candy fue a toda prisa por otro camino, uno más corto, si el doctor llegaba antes que ellos seria regañada con severidad, hasta podrían cambiarla de paciente a un pabellón, cosa que ella no quería pues era mucho más pesado y le preocupaba que tanto desgaste dejara estragos en su bebé.
Apresuradamente entraron a la habitación y Candy iba casi aventando a Terry, levanto las cobijas con brusquedad y sin ningún cuidad puso a Terry en la cama. Al aventar las cobijas vio que algo cayó del otro lado de la cama.
-Lo siento, ahora mismo lo levanto. – dijo Candy acercándose al objeto, era un libro del cual habían salido algunos papeles
- DEJA ESO – grito Terry al ver que Candy tenia esos papeles, al abrir el libro para ponerlos se encontró con una fotografía
- Es… es la foto de Eleanor Baker, la famosa actriz de Broadway…- dijo Candy viendo, ya sabemos que es una curiosa.
-¡Te he dicho que dejes eso! – grito Terry furioso, muy tarde pues Candy ya había leído la dedicatoria.
-A mi hijo Terry, con todo mi amor. – Leyó mentalmente
- ¡DAME ESO! – Grito con una furia palpable, la miro con un enojo indescriptible en la mirada, Candy se quedó con la boca abierta, jamás había visto a alguien así, su forma de enojarse le ponía los pelos de punta. En automático le entrego todo. Parecía que las cosas pasaban en cámara lenta.
Terry agacho la mirada y rompió la fotografía, como si de un papel basura se tratara. Tomo el brazo de Candy con brusquedad, Candy se sentía asustada e intimidada
- No digas una palabra a nadie, si hablas está perdida. – Amenazo el chico, el al darse cuenta de su reacción se sintió ¿Apenado?, fue todo muy raro, muy rápido, muy violento. Candy se encontraba atónita, shockeada, solo alcanzo a balbucear el nombre de su paciente.
- Largo de aquí. – soltó Terry
- Terry lo siento, nunca diré una palabra, te lo prometo…- dijo Candy arrepentida de haberse metido en asuntos que no eran de ella.
- Vete. – Dijo Terry con enfado
-Candy se dio media vuelta y al abrir la puerta se encontró con el doctor y Susana Marlow, que iban llegando. Al parecer algo los retraso.
- Permiso, Doctor. – dijo Candy saliendo del cuarto. Estos solo le permitieron pasar y entraron a la habitación. Terry estaba serio, más frio de lo normal. Confiaba en que su enfermera no diría nada pues se había dado cuenta de que era una buena persona, confiable. Pero estaba molesto por gritarle como lo hizo. Solo pensaba:
- ¿Por qué no rompí antes esta foto? Le manche la cara… la insulte… No tengo derecho a amenazarla, me odio. No pude romper esa foto… - Se recriminaba
Continuara…
Hola, no sé si aún me recuerdan. Me muero de la pena. No debí de abandonar la historia así, les ofrezco una sincera disculpa.
Deje la historia porque me pareció mal el escribir siendo que tenía una pésima redacción y ortografía. Pienso que tengo mucho que aprender. Pero ahora me parece que fui egoísta al no terminarla, siendo que yo odio las historias inconclusas que solo me atrapan y me dejan con el Jesús en la boca.
Yo pensé que a final de cuentas nadie se fijaría en que ya no estaba mi historia, pero entre y vi unos comentarios de apenas hace un mes y sentí que las estaba defraudando. Mil disculpas.
Si gustan seguir acompañándome les agradeceré mucho y si deciden dejar la historia es muy respetable. Disculpen porque muchas de las cosas se me van olvidando y tengo que re leer (otras 6 veces) lo que escribí antes para no cometer errores.
Si ya se les olvido el cómo íbamos en el capítulo 11 encontraran un recuento de todo. Además he pensado y analizado las cosas y creo que será un Terry fic. Para las que esperan que se quede con Anthony, mejor les digo de una vez para evitar que se lleven un disgusto. Aunque si me piden que haga dos finales, puede ser una opción.
A las que me apoyen se los agradezco y les prometo que daré lo mejor de mí para mejorar y que les atrape más la lectura.
Actualizare una o dos veces al mes. Intentare hacerlo lo más seguido posible, espero su comprensión. Nos leemos pronto, muchas gracias.
