Ella realmente debe ser especial

Frente a frente nuevamente se volvían a encontrar, sus miradas fijas y diferentes, dejaban en claro que ninguna estaba dispuesta a perder. Ninguna de ellas estaba dispuesta a poner límites a sus fuerzas para luchar, no cabía la opción de perdedor para ellas… pero sólo una ganará.

Seras aun sin poder entender lo que realmente pasaba, sólo sabía que debían derrotar a su enemigo para poder rescatar a Integra, pero esos gritos desgarradores de quien no podía acercarse ni calmar su dolor atravesaban su alma como balas de plata, jamás vio a Integra tan frágil y indefensa como ahora. No podía imaginar ni siquiera el dolor que sentía su maestro al escuchar esos gritos, si tan sólo ella sentía una amarga impotencia de no poder hacer nada, para eso tendrían que vencer los obstáculos.

Pero esto no era lo único desconcertante sino las extrañas cosas que volaban alrededor de sir Integra, eran horribles que erizarían la piel de cualquiera hasta de ella misma, lo primero que pensó en verlos es que se trataban de demonios y no estaba equivocada.

-¿Asustada?- pregunto Úrsula leyendo los pensamientos de Seras y sintiendo ese miedo que trataba de ocultar- si en verdad quieres rescatar a esa mujer deberías saber que esos demonios que ves son su familia- ella sabía que reacción provocaría ese comentario.

-¡Eso no puede ser cierto! como te atreves a decir eso de sir Integra… yo, yo haré que tragues tus palabras- respondió furiosa la joven muchacha de cabellos cortos.

-Yo tampoco lo creí al principio… fui difícil aceptarlo- respondió ella caminando lentamente a su alrededor- es algo demasiado macabro para creerlo, pero si seres como nosotras existen en este mundo por que no! Es ahí donde empecé a creer- respondió con énfasis.

-…-lo que veo, podría ser cierto algo así-eso no puede ser verdad, alguien como ella no puede ¡CÓMO!-dijo Seras insegura de que pensar.

-Cuando ella desaparezca, cuando se vaya y Lilith la madre de todos nosotros ¿cuál será el lado que elegirás? ¿Seguirás negando lo que eres para ayudar a los humanos?- dijo soltando una carcajada que parecía inocente, pero que nada eso era un reflejo de ella-¡dilo!¡DILO!¡LO EXIGO!- no pudo evitar esa amargura en ella, al ver que un ser como ella estaba de ese lado, ayudando a los humanos para aniquilara los de su propia clase, ella estaba perdiendo la calma.

-Nunca, yo no soy como ustedes. Yo no disfruto matar… no soy como tú- ella había recordado la masacre que habían hecho en un pequeño pueblo, ver los pobres cadáveres de niños, mujeres y ancianos que habían sido asesinados sin piedad alguna.

-Entonces no mereces existir- sus ojos carmesí brillaron con intensidad- eres una vergüenza para los vampiros que no merece estar a lado del conde- respondió Úrsula decidida a acabar con su enemigo.

Alrededor de Seras un gran manto negro empezó a rodearla, girando más y más limitando su espacio hasta quedar rodeada en un circulo cuyas paredes negras tenían formas de lobos de grandes colmillos y ojos rojos por todos lados y frente a sus ojos Úrsula que formaba parte de aquel manto, está la miro como una presa, la joven muchacha miro con terror. Como gran ola cayo todo sobre Seras, hasta rodear todo su cuerpo como un traje adherido a ella, sus gritos de dolor a penas podían ser escuchados ya que hasta su boca había sido tapada, sentía como su cuerpo era devorado y su carne ser rasgada por dentro.

Su instinto de supervivencia hiso que su fuerza saliera a flote, sus ojos rojos brillaban por debajo de la oscuridad hasta expulsar de su cuerpo todo, Úrsula fue expulsado… ella estaba sólo frente a ella observando con calma que la joven muchacha había vencido su técnica. Seras cayó de rodillas al suelo para luego apoyarse sobre sus manos, su cuerpo estaba herido tanto por dentro como por fuera.

Úrsula empezó a reír llevándose las manos delicadamente a su boca tapando su sonrisa, como si quisiera esconder su burla a su enemigo, como una niña que sabe que lo que hace está mal, pero no puede evitarlo- veo que te dolió, pero no te preocupes… haré que tu muere sea rápida- bajo sus manos y inclinando su cabeza a un lado de sus hombres la miro con más seriedad-sólo evita resistir tanto, sino será mas doloroso para ti.

-¡Maldito monstruo!-dijo bajamente Seras mientras trataba de pararse- no creas que dejaré que ganes, la rescataré sin importar los obstáculos que estén de por medio, por que a mi como el maestro nos importa su vida ¡la llevarnos a casa!

-¡Que emotivo! Es tan bonito que a alguien le importes, pero es por esa ZORRA que nosotras quedamos atrás, luego de tanto años de buscar y esperar, no se lo perdonaré- Úrsula salto sobre Seras dando una fuerte patada sobre su vientre hasta hacerla caer, para luego quedar tras de ella. La joven chica policía escupió sangre al sentir el fuerte golpe derribarla al suelo- no sabes lo que se siente ser olvidado, no sabes lo que se siente estar solo sin importarle a nadie, no lo sabes como yo lo sé¡ ser olvidado hasta quedar solo!- por sus mejilla rodo una lágrima negra.

-Te equivocas, lo sé- Seras recordó con angustia su pasado- sé lo que es quedarse sola y no tener a nadie que te cuide ni importes ¡Pero ya no! Ahora tengo una familia y ¡NO DEJARÉ QUE LO ARRUINES!- se paro con dificultad para verla cara a cara- hay cosas que podré reparar ni olvidar, pero ya no estoy sola, nunca más lo estaré. Ahora tengo un padre, ahora tengo una madre y hermana en una sola mujer, ahora tengo un hogar, ahora tengo un abuelo, un lugar a donde regresar y ser parte de él y es por eso que yo… ahora… ¡NO ESTOY SOLA!- los sentimientos encontrados de Seras habían salido a flote con las palabras de Úrsula.

El viento soplaba más fuerte, se miraban fijamente sin quitar su mirada una de la otra. A distancia considerable un helicóptero había llegado, desde lo alto Pip gritaba dirigiéndose a la joven muchacha.

-¡MIGNOTE!¡MIGNOTE!¡MIGNOTEEEE!- este grito más fuerte-¡ME ESCUCHAAAAS!- este miro a los lejos esas extrañas cosas que parecían avanzar más y más-¡QUÉ DEMINIOS SON ESAS COSAS, MIGNOTEEE!- y yo pensé haberlo visto todo ya- ¡ME ESCUCHAS!

Seras fastidiada no soporto más que la llame mignote y molesta le lanzo una pequeña piedra que lo derribo haciéndole saber que escuchaba alto y claro.

-¡¡DEJE DE LLAMARME MIGNOTE!!- cruzo los brazos molesta de haber sido interrumpida en un momento así, tanto que le hiso olvidar la presencia de Úrsula, quien miraba con desprecio aquel humano, aunque pronto su mente se distancio de eso la ver aquella estrecha relación entre ambos, aunque más se debía a lo confianzuda actitud de aquél hombre, ese trato de confianza y amistad la perturbaba… era odio a los humanos o tal vez… sólo envidia.

-¡ACASO QUIERES MATARME!-respondió Pip parándose dificultosamente por el golpe- he traído tus armas- este las empujo con el pie, cayendo violentamente al suelo.

-HAAAAA-grito Seras por la forma que este bajo su hallconen, que golpeo el suelo tan ruidosamente-¡¡ IDIOTA!!

-¡TÚÚÚ!!- grito Pip dirigiéndose a Úrsula, quien lo miro sorprendida al escucharlo-¡sí! ¡Tú! ¡Más te vale no lastimarla sino te las verás conmigo! No me importa que seas bonita, si la lastimas te las verás conmigo- Úrsula lo escucho sin creerlo, sintió que se burlaban de ella y de sus pies empezaron salir flechas que avanzaban rápidamente hacia por debajo del helicóptero.

Seras grito-¡VÁYANSE RÁPIDO!- ella se dio cuenta al ver las flechas avanzar por el suelo que no lo lograría, por esto ella corrió rápido hasta su hallconen en una carrera con Úrsula que estaba cada vez más cerca de Pip- ¡ESCAPEN!

Su grito fue lo último que se escucho, hasta un lapso de tiempo en que hubo silencio, el silencio fue roto al escucharse una fuerte explosión iluminar el campo, esto había sido provocado por una bomba de napalm explosiva que estuvo a punto de impactar con Úrsula pero esta logro evadirla a tiempo, deteniendo su ataque.

-Recuerda que yo soy tu rival, no ellos- esta miro arriba, donde estaba Pip- es mejor que se vayan capitán, este lugar es muy peligroso ahora… yo no puedo garantizar su seguridad- esta bajo la cabeza.

-¡IDIOTA!- Seras alzo la mirada al escuchar a Pip insultarla-¿cómo puedes decir eso? Si nos acabas de salvar la vida, no vuelvas a decir que no eres capaz de protegernos ¡¿NO ES CIERTO MUCHACHOS?!- pregunto Pip mirando a los demás que estaban a su lado y en la cabina, respondiendo todos afirmativamente-ahora lucha y gana, recuerda que nuestros culos están en tus manos jajajaja- dijo este palmeando su trasero, para luego sonreír al ver la cara de la joven muchacha sonrojar por sus toscas palabras- tienes que traer a la jefa sana y salva- este miro donde Integra- ya ha sufrido suficiente, no dejes que sufra más- dijo esto al ver a su comandante tan demacrada.

Seras en aquel momento reacciono rápidamente al sentir que Úrsula había iniciado su ataque nuevamente, pisando molesta una de sus sombras en forma de flechas que estaban en el suelo.

-No dejaré que los lastimes- esta la amenazo confiando en su propia fuerza.

-No estoy dispuesta a esperar más, empiezo a aburrirme de esperarte- respondió Úrsula.

-Es hora de que se vayan- dijo Seras mirando a Pip, este asintió aceptándolo- entonces empecemos- se dirigió a su enemigo que esperaba impacientemente.

Seras cargo su hallconen preparada a atacar y su rival no espero más para atacar. Evadió las balas de uranio de la joven muchacha, hasta tomo paciencia para verlas pasar por su costado, corrió más y más evadiendo una a una hasta que una impacto su cadera hiriendo su carne, lo cual la distrajo haciendo impactar otra que atravesó su vientre para luego ser regenerado, pero otra impacto más arriba cerca a su pecho. Furiosa miro a Seras, esta inmediatamente se convirtió en miles de murciélagos que volaban velozmente hacia su enemigo, lo cual hiso más difícil para la joven muchacha derribarlas. Cuando esas criaturas llegaron hasta ella está se distrajo tapando su rostro con sus brazos, hasta que sintió sus brazos ser cortados.

Seras grito de dolor, mientras su rival tomo forma frente a ella y de sus cabellos la sujeto con fuerza levantando su mirada- no creas que con ese juguete podrás vencerme- esta la lanzo lejos haciéndola rodar por el suelo tantas veces hasta detenerse quedando en pedazos su hallconen, ella siguió gritando de dolor- luego de matarte matare a esa gente que tanto proteges, los matare uno a uno sin piedad. Les demostrare que eres débil, que no pudiste protegerlos jajajajaja será divertido ver sus caras llenas de dolor y decepción, especialmente de aquel hombre que se atrevió a amenazarme- esta caminaba mientras hablaba lentamente hasta Seras- pero por que no ahora, no están tan lejos, ohh es maravilloso esta virtud en los vampiros… aún puede verlos de lejos- miro por la dirección en que se habían ido-aún puedo sentir ese aroma dulce de su sangre- esta se detuvo al ver en el suelo una de las balas de napalm de Seras, la levanto sin tocarla hasta su vista y giro con ella hacía donde ellos estaban- ellos son insignificantes, sólo son basura- la bala salió disparada tan rápidamente guiada por Úrsula.

Esta se agacho hacia Seras sentándose sobre su espalda y jalando sus cabellos para levantar su mirada- escucha y mira atentamente, escucha como tus amigos mueren- pronto llego a sus oídos el ruido de una explosión a lo lejos- les fallaste, Seras- esta se paro dejándola tirada.

-¡¡NOOOOO!!- grito Seras sentándose dificultosamente, cayendo torpemente una y otra vez al no tener sus manos para apoyarse y levantar su cuerpo- ¡¡NOOOO!!- grito sin creer, había visto aquel impacto dar con sus amigos, había visto a Pip mirar sorprendido como aquella bala de estaba frente a ellos por impactar, había escuchado decir su nombre- ¡NO PUEDE SER!- sus ojos se llenaron de lágrimas que mojaban todo su rostro sucio, ni siquiera podía tocarse llevando sus manos sobre su cara para contener el dolor- les he fallado, les he fallado- miraba desorientada a su alrededor- no puedo haberles fallado- trataba de no creerlo.

-¡Sí! Les fallaste, por que eres débil y tonta, sus vidas son como las flores que no viven mucho tiempo-respondió Úrsula calmada.

-¡NOO! ¡ES POR QUE TÚ LOS MATASTE!- la miro con ira, se paro torpemente dejando caer los restos de su hallconen- es por eso que yo… yo te mataré-una vez parada está con lágrimas en los ojos y el rostro sucio de sangre y barro grito desde lo más profundo d su ser-¡NO TE PERDONARÉÉ!- corrió tan rápidamente como pudo llena de ira y ganas de venganza que no se dio cuenta que sus brazos se habían regenerado nuevamente hasta golpear fuertemente a Úrsula haciéndola volar lejos hasta impactar contra el suelo con tan fuerza que al caer el suelo se hundió.

Úrsula no podía creer que había sido golpeada, su sonrisa infantil había sido borrada con su fuerte golpe, su rostro manchado de sangre la había hecho enojar más. Esta molesta se paro y liberando de su cuerpo miles de lobos con formas grotescas y anormales que corrían hacía Seras, está fuera de si sujetaba uno a uno de sus cuellos y los estrellaba entre si violentamente mientras los otros eran cortados por sus manos para luego caer como oscuras sombras que regresaban a su dueña.

-NO TE PERDONARÉ- una vez frente a frente Seras sujeto el pequeño rostro de su rival con una de sus manos estrellándolo fuertemente contra el suelo hasta hundirlo, dejando destruido el suelo a su alrededor provocado por la onda del fuerte impacto.

A lo lejos Elisa y Elena detuvieron su pelea por un momento pronunciando silenciosamente el nombre de Úrsula. Vieron con impotencia como ella fue estrellada contra el suelo violentamente.

-¡ÚRSULA!- grito Elisa al ver que esta perdía terreno, por lo que estuvo a punto de intervenir dejando a Elena, pero esta otra la detuvo poniendo frente a ella la vara de su paraguas ahora destrozado-¡COMO TE ATREVES! Traidora- respondió con amargura al sentirse traicionada.

-No… tú no sabes lo que dices, Elisa. No hay nadie más que a mi al que le duela ver a Úrsula así, pero si no las detengo no quedará nada por que seguir, no existirá nada que proteger no habrá más…- Elisa la interrumpió.

-¿Proteger? ¿Acaso dices que nos estas protegiendo? ¡A ESTO LE LAMAS PROTEGERNOS!- esta señalo en donde estaba Úrsula que era golpeada por Seras- ahora quítate de mi camino, no dejaré que ella muera en manos de esa zorra- Elena opuso a su pedido.

-Recuerda que tu lucha es conmigo, si algo le pasa a Úrsula será mi culpa. Pero no dejaré que todo se acabe por tu necedad, no le daré gusto Isabel.

-Es a ti a quien te quieres dar gusto y si debo matarte antes para salvar a Úrsula lo haré- esta levanto su espada- detenme si puedes.

Mientras Seras movida por el odio y el dolor, levantaba a Úrsula de los cabellos manteniendo sus pies sobre el suelo para lanzarla sobre un árbol que cayo por el golpe con todo y ella. En el suelo Úrsula se sentó a penas, viendo con miedo caminar a su rival lentamente hacia ella con sus ojos carmesí antes azules. Desvió luego su miraba viendo luchar a Elisa y Elena que se acercaban, por un momento no pudo entender ni recordar por que ambas peleaban, eran como hermanas ¡No! Eran hermanas, tantas décadas juntas, aprendiendo juntas a ser más fuertes, protegiéndose la espalda una a la otra, no entendía en que momento paso todo esto. A su alrededor todo parecía estar destruido, a lo lejos aquella mujer por la que se habían dividido, se quedo mirándola un momento, se veía frágil, diferentes a antes con ese aire de soberbia y orgullo, ahora se veía desalineada, sudorosa y despeinada, sentada sobre la roca tosca que lastimaba sus piernas tenía la cabeza agachada con la mirada cansada, había dejado de gritar como si su voz se hubiera cansado, como si el dolor se hubiese vuelto parte de ella ¿Que era ella?¿por que Elena ahora quería rescatarla?… tal vez después de todo él se había enamorado de verdad de aquella mujer… tanto como para olvidarla.

Una vez Seras cerca a ella, la levanto como un trapo presionando su cuello con una de sus manos. Úrsula no hiso nada no teniendo más fuerza para defenderse, a pesar del dolor parecía como si su alma y su cuerpo se hubieran separado. Su mente vagaba por otro lugar, su pasado.

Décadas atrás

Londres, era navidad y todos celebraban con sus familias hasta la madrugada. Miles de fiestas por toda la ciudad se habían iniciado con juegos artificiales que iluminaban el firmamento, las tiendas eran abarrotadas por masas de gente que salían a comprar a última hora los regalos de navidad gastando grandes cantidades de dinero por objetos que tal vez serían inútiles, pero significativos. Todos parecían felices, pero no todo siempre era alegrías… no para Úrsula, una muchacha de apenas 20 años cumplidos el día de ayer, antes de navidad, en el que nadie se había cordado de ella y nadie la esperaba en casa con una comida caliente ni a quien preocupar. Una muchacha de aspecto simple y nada llamativo, aunque de rostro fino y figura diminuta, una belleza algo infantil pero bella.

Hace unos cinco años había perdido a sus padres y a su hermano, ellos habían sido asesinados una noche de navidad. Habían entrado varios hombres encapuchados a su casa aquel día de navidad con armas disparándole a cada uno, pero ella sobrevivió a ese día. Al parecer se trataba de un ajuste de cuentas con su padre, él era policía y alguien había querido vengarse de él matando a su familia, a veces ella se pregunta si había tenido suerte de vivir… muchas veces creyó que no.

Ella había cambiado mucho desde entonces, ya no había esas salidas semanales con su madre y hermano mientras su padre trabajaba debido a sus turnos. La típica sonrisa en su rostro con el que andaba había desaparecido, esa muchacha habladora y alegre había sido consumida por el dolor, sus ojos llenos de vida sólo reflejaban un gran vacio como un pozo profundo y oscuro, nadie sabía que había en él, pero era más que obvio que era odio y sufrimiento. Se había vuelto amargada y callada, se sentaba muchas veces frente a su casa en una silla de madera y observar, no observaba nada, su mirada estaba vacía y desorbitada. Había intentado suicidarse varias veces, pero sus intentos eran en vanos, a veces creía que la muerte se le había prohibido.

Al principio muchos dijeron estar dispuestos a ayudarla por pena y así lo hicieron, amigos de la familia aunque con el tiempo la olvidaron. Así fue medio año hasta que dejaron de tocar su puerta para saber como estaba, nadie volvió a tocar, nadie pregunto por ella, se había quedado sola.

Había pasado dos años en ese estado de muerta en vida, un día despertó temprano y decidió salir a comprar, compro todo para navidad, compro pavo, champan, verduras, leche y paneton, se la paso todo el día preparando la cena hasta caer la noche, puso cuatro platos sobre la mesa y se sentó. Comió y bebió, antes rezo, cuando había terminado miro como si sus padres y su hermano estuvieran presentes y pregunto.

-¿Les a gustado la comida? Verdad que me salió bien, mamá- pregunta mientras de sus ojos brotaban las lagrimas sin parar.

-Papá, sé que no es correcto que una mujer beba, pero hoy es navidad y yo James ya estamos más grandes que antes ¡mírame! Ya estoy más grande, soy la niña de tus ojos y estoy más bonita que antes como dijiste, seré una gran mujer- dijo Úrsula ya con 17 años- es más papá, ya estoy pensando en casarme.

-Qué dices hermano, seré una gran esposa… por cierto- se paro para salir corriendo a su cuarto, bajo con una pequeña caja de madera- recuerdo que una vez te atrape tratando de robarte mi cadenita de plata, querías dársela a tu enamorada pero yo me moleste mucho y te la quite, sabes… no me importa dártela, sé que a ella le gustará mucho y por eso te la regalo.

Úrsula soltó la caja como si este pudiera recibirla con sus manos, pero está cayo al suelo. Ella no podía más, grito, grito tanto hasta no poder, jalo el mantel haciendo caer todo rompiendo los platos y todo lo que había preparado.

-HAAAAAAAAAAAAAAAAA ¡ESTOY SOLA! ¡ESTOY SOLA! No puedo más- miro al suelo- de que sirve vivir si estoy sola, no tengo más familia, no tengo a nadie, todos me dejaron- miro los fragmentos de los platos en el suelo, sujeto uno fuertemente cortando su mano, la acerco a su muñeca pensando en cortarse las venas nuevamente. Tal vez está vez lo lograría, ya nadie venía a verla como antes ni por pena, pero está vez ella no pudo lastimarse, está vez ya no lo hiso.

Grito y lloro toda la noche hasta que su voz se apago de dolor, se había quedado dormido en el piso, se fue a lavar la cara para luego recoger todo y tirar lo roto a la basura. Aquel día se había desahogado como nunca, aquel día decidió también dejar de llorar, se cambio y paseo toda la tarde, compro ropa y comida, luego decidió que era hora de buscar trabajo aunque fuese una mujer y en esos tiempos no era algo muy bien visto.

Había ya pasado cinco años de la muerte de sus padres y de su hermano, un día como hoy ya con veinte años ella acababa de salir de trabajar. No tenía muchas amigas ni amigos, la veían como un bicho raro, como un zombi, como acostumbraban llamarla en su trabajo. Ya era tarde y las plazas habían varios grupos de jóvenes tomando alegremente, cuando ella paso por su lado un grupo de ellos la empezó a seguir, ella camino más rápido tratando de perderlos hasta que uno de ellos de puso frente a ella rodeándola.

-Déjenme en paz- dijo Úrsula bajamente-

-No te asustes, sólo queremos divertirnos contigo- ellos se rieron en grupo, uno de ellos la quiso obligar a beber, pero ella lo empujo.

-¡NO ME TOQUES!- está lo hiso caer, estos la miraron furiosos- lo siento, no fue mi intención… yo…yo…-ella corrió por un callejón llena de miedo.

-¡MALDITA PERRA!- grito levantándose uno de ellos, para luego correr tras de ella.

Úrsula corrió lo más rápido que pudo, pero se encontró con un callejón sin salida. Las piernas le temblaban y el corazón le palpitaba de terror, busco por el suelo algo con que defenderse al ver que se acercaban, encontró una vara de fierro. Cuando ellos llegaron la rodearon en un circulo, pero ella los amenazo.

-Baja ese fierro muñeca, no te vamos a hacer daño- uno trato de acercarse para quitarle la vara, pero esta lo alejo mostrando que estaba dispuesta a defenderse.

-¡NO SE ME ACERQUEN! Malditos cerdos, no dejare que me toquen, que si aléjense de mi- está moviendo amenazantemente la vara de fierro fue abriéndose paso para poder salir, pero uno logro quitarle la vara, está grito pero uno de ellos le tapo la boca con su manos.

-Deja de patalear, maldita mujerzuela- está le mordió la mano y este la dejo caer por el dolor.

Aquel al que había empujado antes al ver esto le tiro una fuerte bofetada dejándola tonta, había reventado uno de sus labios con el fuerte golpe. Estos la arrinconaron, para luego romper su vestido y dejar expuesto su pecho, entre ellos se empujaban queriendo ser primero. Pero alguien que no habían visto en que momento apareció, un hombre de talla mediana parado detrás de ellos, con ojos penetrantes, sombrero alto y ropas elegantes de cabellos negros, este tenía un bastón con el que golpeo el suelo sin hacer un fuerte sonido que fue escuchado como si lo fuese.

-Será mejor que dejen a la señorita en paz- dijo este, ellos voltearon mirándolo molestos.

-Quien te crees maldito viejo, busca tu propia mujer- le respondió acercándose a este y empujarlo.

-Espera, este viejo parece rico- uno camino a su alrededor- no debería meterse donde nadie lo llama, viejo estúpido- este trato de golpearlo, pero cuando trato de hacerlo su brazo había sido arrancando.

-No soy yo el que parece rico, sino ustedes- sus ojos brillaron con un rojo carmesí tan fuerte que ellos trataron de salir corriendo y otros parecían haberse quedado paralizados por el miedo- los muchachos de hoy no entienden por las buenas- dijo este con su extraño ingles, que hacía notar que era extranjero.

-¡MALDITO MONSTRUO!- gritaron, pero en pocos minutos este extraño hombre los despedazo dejándolos en silencio uno a uno, bebiendo su sangre hasta dejarlos secos.

Este limpio la sangre de su boca y bajo sus pies la sangre en el suelo fue absorbida por su cuerpo, se acerco hasta quedar frente a la joven muchacha y se agacho hasta que su rostro quedo frente al de ella. Toco con su palma su mejilla, ella estaba inconsciente por el golpe que le habían dado además de la herida que le habían provocado, por lo cual este limpio su boca con su pañuelo y la cargo llevándosela de ahí.

Era luna llena, cerca al puerto está era más bella reflejando su luz en el mar. Habían pasado como tres horas, Úrsula estaba echada sobre una banca tapada con un saco y a su lado el hombre que la había rescatado. Esta fue abriendo los ojos, sobresaltada se sentó dejando caer tras sus hombros el saco que la cubría y miro a su alrededor asustada.

-Ya no hay que temer, señorita- respondió este misterioso hombre

Está volteo inmediatamente donde él- fue… ¿sólo una pesadilla?- este respondió no con la cabeza- entonces…. Fue real- miro sus ropas, su vestido estaba roto. Ella empezó a llorar llevando sus manos a su cara tapando la vergüenza que sentía- ¿usted me rescato?- pregunto llorosa

-Sí, ellos recibieron lo que merecían- este sonrió mirando el cielo que empezaba a cambiar de color- puedo decir que disfrute mucho darles lo que se merecían, mucho.

Esta sólo lloro- gracias- no dijo más, ya que no sabía que decir.

-Creo que sería mejor que se tape con el saco que le di- dijo este mirando sus ropas que dejaban expuesto parte de su pecho.

Está sonrojo inmediatamente tapándose con el saco que había dejado caer, se abrazo fuerte a este y agacho la cabeza- discúlpeme- dijo está dejando escapar una pequeña sonrisa.

Se quedaron un instante en silencio, ella tomo este instante para ver donde se encontraba, aún no amanecía. Estaba en un puerto, frente al mar y hacía mucho frío, ella empezó a temblar llevando sus manos a su boca tratando de calentarse con el air caliente que salía de su boca.

-Oh- este sonrió- lo siento, pensé en traerla aquí para ver el amanecer, pensé que le gustaría verlo pero olvide el frío que hacía en este invierno.

-Sí, ya veo que usted parece no tener frío- esta lo miro, estaba sólo con su camisa. Ella no sabía por que realmente, ya que este no era un humano realmente sino un vampiro.

-De donde vengo el frio es algo común, tal vez por eso el frío de Londres no me afecta- este pensó en Rumania.

-Puedo ver claramente que no es de aquí, a pesar que habla muy bien el ingles se puede ver que es extranjero- esta recordó que ni siquiera se habían presentado- haa discúlpeme, ni siquiera me he presentado, me llamo Úrsula- esta extendió su mano hacia él.

-Yo soy el conde Drácula- este beso su mano- vengo de Rumania, mi país natal y es un gusto conocerla señorita- este la miro a los ojos, ella se quedo casi hipnotizada por sus ojos, era un hombre muy atractivo. Está reacciono y quito avergonzada rápidamente su mano, este sólo sonrió amablemente.

Ambos se quedaron ahí callados viendo llegar el amanecer, para luego este llevarla hasta su casa. Cuando llegaron está lo invito a pasar, ella preparo el desayuno pero este argumento que no tenía hambre y comió sólo ella.

-¿Vives sola?- pregunto el conde

-Sí, hace cinco años- ella bajo la cabeza recordando su gran dolor

-Lo siento- este había visto en su mente lo que le paso-no quería hacerle recordar algo tan triste.

-Usted… usted como supo eso- dijo algo extrañada ella de que este se hubiera dado cuenta de esa angustia.

-Puedo verlo en sus ojos, señorita- este la volvió a mirar a los ojos- hay un profundo vacio en ellos, puedo ver que ha sufrido mucho largo tiempo. A pesar de esa belleza tan llamativa es como una rosa sin olor, vacía por dentro- esta dejo escapar de sus ojos lagrimas al escuchar sus palabras.

Úrsula desvió la mirada, se paro para irse a la cocina a lavar los servicios que había usado-discúlpeme, ya termine- se retiro.

Cuando regreso este le dijo- discúlpeme si la incomodo, tal vez deba ya irme- este se paro, pero ella lo detuvo, ella no supo por que… tal vez era la soledad la que la impulso a hacerlo.

-¡No!... no se vaya aún- esta sujeto su brazo- quédese un rato más, por favor- dijo dificultosamente.

Habían pasado cinco semanas desde aquella vez que se conocieron y él siempre regresaba tres veces a la semana y se quedaban conversando hasta tarde, él le contaba de las cosas que había leído y de su tierra, como sus antepasados, en si hablaba de él sólo que lo ocultaba. Aquél día ella estaba dispuesta a hacerle comer de su comida, la cual siempre rechazaba diciendo que ya había comido, ella estaba muy animada últimamente desde que él apareció que hasta sonreía y le había contado todo lo que había vivido. Pero también estaba enamorada de él, era un hombre apuesto, inteligente, caballeroso y pero en cierta forma parecía ser reservado, ella sentía que este le ocultaba algo.

Úrsula estaba tan perdida en sus ideas que no se dio cuenta que se había cortado el dedo, su sangre atrajo al conde inmediatamente que sin darse cuenta esta él estaba parado a lado suyo mirando su herida. Está lo miro, no miraba su rostro sino hacia abajo, ella bajo la mirada.

-Haaa- recién se había dado cuenta que se había cortado, cuando soltó el cuchillo este sujeto su mano inmediatamente. Llevo su dedo herido a su boca, saboreando su sangre, ella no supo que hacer. Úrsula no pudo más con sus sentimientos y se impulso hacia él besándolo, este respondió a sus besos empujándola contra la mesa.

Apretó su cuerpo contra el suyo rodeando su espalda con sus brazos, la cargo y la llevo hasta la habitación de ella. Ella beso su cuello apasionadamente, beso su rostro sin dejarlo a este besarla y él entonces sujeto sus manos contra las camas para que él ahora pueda besarla, poco a poco se fueron quitando las ropas para luego volver a besarse apasionadamente, era como fuego que ardía intensamente con el viento. Cuando habían terminado, este la volvió a besar, ella sintió que este mordía sus labios hiriéndolos hasta hacerlos sangrar. Ella se dejo hasta que este bajo a su cuello para luego morderla, ella sintió como sus colmillos se incrustaban en sus venas absorbiendo su sangre, golpeo su espalda de dolor pero este no la soltó.

-Eres tú la que a decidido entregarse, pero yo ya te había elegido antes y es así como yo te recibo de esta forma, sangre de mi sangre y carne de mi carne, eres parte de mi desde ahora y mi mujer- este se paro de la cama completamente desnudo dejándola semiinconsciente- pronto el dolor pasará, cuando despiertes verás la nueva vida que te he dado, ser inmortal, superior, más que los humanos y podrás vengar a tu familia con tus propias manos, Úrsula… por ahora duerme, yo te alimentaré cuando regrese.

Ella estaba tan débil que no podía hablar sólo escuchar, pero sobre todo lo que escucho lo que se quedo en ella como nunca fue "podrás vengar a tu familia", así ella cerro los ojos tranquilamente sin saber lo desconocido que le esperaba, en cierta forma no tenía nada que perder… ahora ella sentía que a alguien ella le importaba, aunque aun sentía miedo de lo que pasaría ahora, a lo extraño… él se lo explicaría al despertar.

Aquellos días Úrsula había recordado hoy, cuando ella se sentía por debajo de su rival. Pero él le había dado la oportunidad de vengar a su familia, de ser parte de algo, ser parte de él… como es que el la había olvidado ahora, olvidado esos momentos juntos. Tal vez ella sólo busco llenar el vacio que su familia había dejado, esa soledad y por fin ella sr parte de algo, que alguien la espere y la haga sentir importante. Ella miro con odio hacia Integra, olvidando que estaba a punto de ser derrotada por la muchacha que subestimo, aquella mujer les había robado todo, sólo la quería a ella, pero que de especial tenía, por que ella fue capaz de hacer que él dejara al olvido su pasado hasta el hecho que sea su familia la que lo esclavizo. Odiaba a esa mujer, la odiaba tanto, ella era la culpable de que ella se haya vuelto a quedar sola, pero ella era realmente especial… para que él la amara tanto.

Tal vez Elena tenía razón al querer salvarla, pero ¿dónde quedaban ellas?, pensó y pensó hasta que se dio cuenta de que nunca estuvo sola desde que él se fue, le había dejado una familia por la que seguir, Elena y Elisa eran sus hermanas. Tal vez eso vio Elena, fue así como Úrsula fue aceptando su destino y conformando con lo vivido, miro a los ojos a su rival que la tenia en sus manos y dijo con dificultad dejando caer sus lágrimas ahora cristalinas, como si su alma su hubiese limpiado.

-Ella… real…mente… debe… debe…ser… especial- fueron sus últimas palabras al sentir la mano de Seras acabar con su existencia, cerro sus ojos y sonrió con aquella dulcera con la que respondía a su madre al llegar a casa.

Elena y Elisa sintieron la presencia de Úrsula desaparecer, Elena corrió hacia ella dejando atrás a Elisa, está empujo a Seras quien acabada de reaccionar, trato de sujetar a Úrsula cuyo cuerpo caiga; pero llego tarde, su cuerpo caía en cenizas y Elena golpeaba el suelo no pudiendo creer que ella no estaba mas.

-NOOOOO- grito como nunca de dolor Elena.

Elisa dejo caer su espada sin creer lo que pasaba, sólo veía como el viento dispersaba las cenizas de su hermana. Seras sentía su cuerpo desplomarse hasta quedar inconsciente, había usado mucha energía y ahora está mostraba su vacio. Elena se paro conteniendo su dolor, volteo hacia Elisa dispuesta a seguir, sabía que ellas ahora pelearían entre si para vengarla, ella aceptaba su muerte sobre sus hombres.

-Te prometo Úrsula que te vengaré, detendré esto y luego ¡MATARÉ A ESA MUJER!- dijo decida caminando hacia Elisa, no pretendía acabar con ella sino dejarla inconsciente hasta que todo termine, ella lo hacía por ellas, si Lilith regresaba no habría futuro para ellas en este mundo, por eso debía rescatar a esa mujer y luego la mataría por ser la culpable de que ellas hayan quedado al olvido.

Elisa recogió su espada dispuesta a pelear- los lamentos no sirven ahora, Elena- esta se camino hacia ella lentamente- Isabel ya no volverá a intentar matarnos a nuestra espaldas, ahora sé sus intenciones y es por eso que me uní a ella, seré más fuerte, más que ella y tú. Seré yo la que camine a lado de Lilith, seré quien reine y acabaré con él por habernos olvidado, por amar a otra… no será mejor, será él quien muera en manos de lo que más ama, ese será mi mayor placer.

-Cuanto has cambiado, Elisa-dijo lamentando Elena saber lo que pretendía su compañera d tantos años.

-No somos humano, Elena- ella recordó al muchacho que esta había salvado- pero veo que tú tienes rastros d humanidad como para haber salvado a aquel niño llamado Marco y para haber llorado por Úrsula, ella perdió por ser débil, yo no perderé.

Elisa escondía su dolor y Elena lo sabía muy bien, era como leer un libro abierto, es por eso que ella sabia que debía protegerla aún así ella no quisiera, sabía que un ser como Lilith sólo traería caos a este mundo y eso no era lo que ella quería en verdad, ella las traicionaría al igual que lo haría con Isabel y no se equivocaba en su deducción.

Continuará