Capitulo 12
El ángel observó a su alrededor y luego la casa frente a él. No tenía idea en qué lugar (ciudad) estaba pero Gabriel lo envió ahí por una razón. Tocó el timbre un par de veces hasta que una mujer de cabello negro y ojos azules.
-¿En qué puedo ayudarte?- preguntó mirándolo fijamente.
-Estoy buscando a…- en ese momento cayó en cuenta que no tenía idea del nombre de la persona que nombró su hermano- No tengo idea como se llama pero aquí debe estar- agregó serio.
-Es difícil que pueda ayudarte, si no sabes lo que buscas.
-Necesito información y me dijeron que aquí podía encontrarla.
-¿Quién te envió?
-Nadie, he venido por voluntad propia.
-Mmm- la mujer lo miró arriba abajo antes de hacerse a un lado- Entonces pasa, Castiel- el moreno obedeció para luego seguirla a la sala de estar.
-¿Cómo sabes mi nombre?
-¿Y quién no lo sabe en estos días?- respondió indicándole que se sentara en el sillón y ella tomó lugar frente a él.
-Necesito tu ayuda.
-¿Y cómo sabes que puedo ayudarte? Ni siquiera sabes lo que has venido a buscar.
-No sé tu nombre ni quién eres pero si sé que mueves información de un lado a otro y eso lo que necesito ahora.
-¿Y si no quiero ayudarte?
-Necesito esa información- respondió el ángel- Por favor.
-Todo tiene un precio, ¿Qué estás dispuesto a dar para obtenerla?
Castiel la miró durante varios segundos, no necesitaba pensar esa respuesta porque era muy obvia: Cualquier cosa. Sino que, había algo que estaba molestándole desde el momento en que vio a esa mujer y sus palabras lo confirmaron.
-Tú no eres la persona que busco, ¿Verdad?- la aludida lo observó fijamente- No soy la primera persona que viene aquí y estoy seguro que cualquiera que acuda a esta lugar, se puede tener una clara certeza: Harán cualquier cosa para obtener esa información- hizo una pequeña pausa- Asumo, que no perderías tu tiempo escuchando peticiones absurdas y las cuales no tienes intenciones de cumplir- se cruzó de brazos- Así que la verdadera pregunta aquí no es que estoy dispuesto a pagar, sino que, si estás dispuesta a ayudarme.
-Muy bien, eres la primera persona que lo capta tan rápido, al igual que lo hizo Gabriel- se giró hacia el umbral de la puerta para ver a la dueña de esa voz y se encontró con una niña de cabellos rubios, ojos azules y no parecía tener más de diez años- Hola Castiel, yo soy la persona que buscas, soy Raziel.
El moreno entrecerró los ojos al oír ese nombre, le sonaba un poco, era un ángel, más bien, un arcángel, que dejó el cielo luego del destierro de Lucifer. Uno de los tantos que desapareció luego de los rumores que Dios ya no estaba con ellos. No sabía con certeza, si podía confiar en ella o no.
-No soy tu enemigo- aclaró la niña- Si puedes confiar en mí o no, es algo que tú mismo debes descubrir.
-¿Eh? ¿Cómo has sabido lo que…?
-¿Estás pensando?- completó- Sé muchas cosas Castiel, y hace bastante tiempo, te has vuelto uno de los temas de interés para mí- hizo una pequeña pausa- Dejamos a solas, Leila.
-Sí señor.
La mujer le dedicó una mirada de pocos amigos antes de marcharse de la habitación. Raziel se sentó en su lugar sin quitarle la vista de encima.
-Gabriel te ha enviado aquí ¿Verdad?
-Sí, dijo que podías ayudarme con lo que necesito.
-¿Y que necesitas?
-Información sobre la marca de Caín y su relación con Lucifer.
-Mmm
-Ya sé como la obtuvo y que él se la dio pero tengo que saber más, ¿Hay una forma de quitarla?
-La marca solo puede ser transferida a alguien digno de ella, así que supongo que estás hablando de Dean Winchester- el moreno asintió- No, no hay forma de eliminarla, bueno, si la hay pero eso no ocurrirá, que sea Lucifer quien la quite.
-Entonces no existe- afirmó algo decepcionado.
-La marca es un símbolo de pertenencia y entrega.
-Caín a cambio de Abel…- murmuró el ángel.
-Correcto, y ahora que la marca fue transferida, se puede decir que hay un nuevo Caín pero no es él en sí.
-¿A qué te refieres?
-Caín se volvió un demonio y dirigió a los caballeros en sangrientas batallas pero es muy distinto hacer un trato con Lucifer que heredarlo de otra persona- Castiel la miró fijamente- Un caballero, es sinónimo de destrucción, caos, un guerrero imparable y sediento de sangre pero.
-Dean no es así.
-¿Y por qué crees que no?- el moreno se encogió de hombros- Caín aceptó dar su alma en el infierno, a cambio de la de Abel en el cielo, todo se reduce a esa diferencia: un alma- Raziel suspiró- Tengo entendido que ya tienes experiencia con eso, sacaste a Sam Winchester de la jaula sin su alma ¿En que se convirtió?
-En… un muy buen cazador, alguien que solo actuaba por razones prácticas.
-Nosotros somos esencia, energía pura, no alma, ¿Sabes por qué?- Castiel la miró- El alma es lo que le permite a los humanos tener sentimientos, emociones y eso no es necesario en un ángel, tampoco en un demonio, podemos aprender pero es más complicado en nuestro caso.
El moreno asintió ante esas palabras, antes no lo hubiera entendido pero durante el tiempo que fue humano, tuvo que lidiar con todas esas sensaciones, emociones y sentimientos raros pero también comprendió, que eran parte de las fortalezas de la creación de su Padre. Eran mismos lazos que se formaban gracias a los sentimientos y emociones, los que permitían que el par de hermanos pudiera enfrentar a cualquier enemigo. Fue lo mismo que le ayudó a Sam para tomar el control sobre su cuerpo y saltar a la jaula. Sin mencionar, que un alma albergaba un gran poder y por eso eran muy valiosas.
-Dean nunca le entregaría su alma a Lucifer.
-Exacto, y él lo tiene muy claro, así que está buscando otra forma de someterlo, a través de la marca.
-Pero…
-No sé el funcionamiento técnico de esto pero te lo pondré así: Cuando Dean Winchester deje de sentir algo, se convertirá por completo en un caballero bajo las órdenes de Lucifer. Los humanos son frágiles, Castiel, a veces caen en algo como un "vacío existencial" creo que así lo llaman ellos y las cosas comienzan a darle lo mismo. Lucifer aprovechara eso.
-Está obligando a Dean a matar indiscriminadamente, un montón de demonios que han poseído humanos, al principio se negaba pero… luego simplemente lo hizo.
-Entonces es cosa de tiempo para que termine dándole lo mismo todo a su alrededor, para que ya no encuentre diferencia entre matar a un demonio, a un ángel o un humano, es cosa de tiempo, para que sus actos se vuelvan mecánicos, y olvide esas diferencias.
-Tiene que haber una manera de impedirlo.
-Eso debes descubrirlo tú pero te diré una cosa más, no es una opción para ti, devolver a Lucifer a la jaula por dos razones- elevó el dedo índice- La primera, lo necesitas de tu lado si quieres detener todo esto, si quieres parar las peleas entre los ángeles.
-¿Cómo sabes eso?
-No estoy muerto, Castiel. Y segundo- levantó el dedo de en medio- Aún si lo devuelves a la jaula, eso no impedirá que siga teniendo el control sobre Dean, debes entender, que desde el momento en que aceptó la marca y tomar el lugar de Caín, se volvió su caballero- el moreno apretó los puños- Pero tienes una opción.
-¿Cuál?
-Sé que estás lo suficientemente desesperado como para intentarlo, cuando Lucifer deje de serte útil, simplemente mátalo y se acabó.
-No es fácil.
-Lo sé pero tú lo intentaras, por eso te lo he dicho- respondió Raziel.
Castiel mantuvo la mirada en el suelo durante varios segundos. Si era realista, no tenía ninguna posibilidad de matar a Lucifer, y mucho menos ahora que perdió sus alas y su gracia. Lo más lógico, seria acabar también con el rubio o podría volverse un peligro en el futuro pero no era una opción para él, no podía acabar con su familia y mucho menos con Dean. Ese último pensamiento lo tomó de improviso.
-Eres interesante, Castiel- éste alzó la vista a la niña- Lo que te diré ahora, ira por mi cuenta, un caballero equivale a alguien sin alma, mientras esa condición no se cumpla, Lucifer no conseguirá lo que quiere.
-No puedo- admitió resignado- Sin mi gracia, sin mis alas…
-Hay un solo ángel que ha tocado el alma de Dean Winchester.
-¿Eh?
-Y dudo mucho que ese ángel permita que otro lo haga.
-Raziel.
-Hay un sentimiento, lo suficientemente fuerte, que puede ayudarte cuando las cosas estén muy mal.
-¿Un sentimiento?
-Caín lo descubrió y tú también lo harás, a su debido tiempo- ambos se miraron fijamente.
-¿Cuál es el precio por la información que me has dado? No me lo dijiste.
-No había necesidad de hacerlo, sin importar lo que te pidiera, aceptarías ¿Verdad? Después de todo es por el bien de tu querido amigo- Raziel se levantó para colocar una mano en su cabeza- Muchas personas acuden a mí, ofreciéndome todo tipo de cosas a cambio de la información que quieren pero tal como has dicho, no tengo tiempo, ni ganas, para desperdiciar con ellos, solo acepto cuando puedo obtener algo interesante a cambio y tienes suerte, porque en tu caso es así.
Su palma brilló un poco para luego apartar la mano de su cabeza mientras sostenía una pluma blanca que hizo desaparecer. El ángel la miró con curiosidad, no se sentía raro ni nada por el estilo, y seguía conservando la gracia que consiguió.
-No he tomado tu gracia- el moreno la miró fijamente- He tomado algo aún más valioso, tu experiencia como humano.
-¿Eh?
-Fue interesante ¿Verdad?
-Raziel.
-Es hora de que te vayas, tienes otras cosas que hacer.
-Sí… gracias- se levantó algo confundido pero la voz de la niña lo hizo detenerse en el umbral de la puerta.
-La próxima vez será un precio más alto, tómalo como un obsequio de mi parte.
-¿Próxima vez?
-Nos vemos Castiel.
Antes de que pudiera decir algo, apareció al lado de una carretera cerca de Illinois. Sacó su teléfono y llamó a Claire, primero se aseguraría de que las cosas estuvieran en orden en la pequeña facción que dirigía, además, así tendría algo de tiempo para pensar en las palabras de Raziel y que haría al respecto.
