He vuelto! No estoy muy segura cuánto tiempo tengo sin actualizar pero creo que ha pasado bastante. A) o mis cálculos son correctos o B) el tiempo se ha pasado muy lento.
En fin, estoy aquí con nuevo capítulo para ustedes y estoy emocionada porque ya es #CastleMonday y al fin podremos saber qué pasó con Beckett… he visto los sneak peeks y son intensos…
Agradezco sus comentarios a writerboy35, Martha AlwaysCB, guiguita, Mily, Ruth Mara, elibeckettpower, Always1514 y Guest...
Disculpen si hay errores porque no tuve tiempo de revisarlo ;s háganmelo saber en los comentarios si hay algún error, por favor…
Disfruten
XI
Katherine Beckett se asomó por enésima vez al pasillo que daba al área de convivencia del hospital que a su vez conectaba con la entrada por la que Rick Castle llegaba todos los días cargando consigo sus cosas y un ramo de flores en caso de que las anteriores se hubiesen marchitado. La mujer no podía calmar sus ansias de verlo, de contarle las nuevas noticias que tenía para él. Era una impaciencia imperiosa, una necesidad primordial con más ahínco que las veces anteriores; era una urgencia que ni en lo más mínimo se esforzaba por ocultar.
Abría la puerta, se asomaba y volvía a entrar a la habitación con desilusión palpable, sentándose en el sofá sin dejar de moverse; después el proceso se repetía.
Amanda se encontraba haciendo llamadas en recepción, atendiendo a otros pacientes y sobretodo, echando rápidas miradas a la habitación de Katherine. Sonreía cada vez que ella se asomaba por la puerta, pues le parecía graciosa tanta ansiedad. Y es que Kate había dejado de disimular desde que le prestó el teléfono para que le llamara a Richard. Desde entonces sonreía sin motivo aparente, lo esperaba cada día sin enmascarar su estado impaciente, lo llamaba cada noche que él no se quedaba con ella, le permitía abrazarla y llamarla preciosa. Kate estaba dejándose llevar por lo que sentía por Castle sin llegar a expresarlo todavía. Era un avance enorme y que la llevaría muy pronto al lugar donde quería estar.
Luego de un par de minutos, Amanda dejó el teléfono y rodó los ojos antes de encaminarse lentamente a la habitación de Beckett. Abrió la puerta y la encontró sentada en el sofá hojeando uno de los libros que Rick le había traído días antes, sin prestarle mucha atención. La enfermera se recargó en el marco de la puerta y arqueó una ceja con insinuación.
— ¿Qué? —Inquirió Kate sintiéndose pillada. Sabía que Amanda la observaba cada vez que abría la puerta, pero pensó que no le diría nada por ello. Cuán equivocada estaba.
— ¿Por qué no sales al área de convivencia y te sientas ahí a esperarlo? —Kate achicó los ojos y se mordió el labio, meditando la sugerencia. Luego de pensarlo unos segundos se levantó colocando pulcramente el libro en el sofá y se encaminó hacia afuera no sin antes darse una rápida mirada en el espejo para evaluar su presentación.
Una vez en la sobria sala que se esforzaba por evocar alegría y relajación observó a varias de las demás internas ahí que permanecían sentadas en lugares apartados en su propio mundo de fantasía. ¿Qué hacía ella con mujeres, en las cuales su mente estaba más que perdida? Era incómodo pensar que si no fuese por Castle ella correría con la misma suerte, hacia un futuro incierto y desastroso sin esperanzas de absolutamente nada. Presa de la tragedia y las enfermedades mentales; de los recuerdos dolorosos que la acecharían sin tregua alguna. La luz al final del túnel resultó ser alguien quien ni ella misma se imaginaba; que llegó a su vida de la manera más bizarra posible y que se quedó contra todo pronóstico. Evadiendo sus propios muros y acantilados para asentarse en uno de los lugares más difíciles de llegar; su corazón.
Beckett se acomodó en una de las sillas frente a la puerta y se alisó su blusa y el cabello, muy animada por las noticias que le habían alegrado el día:
Kate se encontraba sentaba en su posición habitual en el enorme sofá en el consultorio del doctor Burke. Era otra de las sesiones diarias a las que debía enfrentarse, en donde se dedicaba a contar sus pensamientos para poder ordenarlos y en parte desahogarse. Burke la observó paciente y Kate exhaló.
—Quiero salir de aquí ya —Dijo en un susurro. Después de 3 meses de haber entrado al hospital quería volver a su apartamento, a su rutina, a su vida. Al principio se conformaba con su estadía en un hospital en donde no había tantas restricciones y con comidas ricas, pero con el paso de los días cada vez se sentía más encerrada y con ganas de mandarlo todo a la mierda, pero no quería que la cosa terminara como la última vez.
—Me han dicho que no has tenido otra crisis de PTSD en más de 2 semanas. 18 días para ser exacto —Kate asintió algo orgullosa. Tenía 18 días desde que Castle se había quedado a dormir por primera vez con ella y desde entonces las crisis habían cesado. Sus pesadillas se había esfumado al punto de ser reemplazadas por armoniosos sueños donde la protagonista era ella y por supuesto él—. He visto que ya es necesaria una dosis regular de desipramina, Kate. ¿Algún motivo especial para tu rápido proceso de recuperación?
Castle.
Ese era el motivo, y tanto Beckett como Burke estaban al tanto de esa respuesta, pero el psiquiatra quería escucharla de la boca de Kate. Quería que ella fuese quien lo aceptara abiertamente. Esa era la "prueba final". Una vez aprobada entonces Kate podría irse.
—El apoyo… el apoyo de Castle. Rick ha estado aquí conmigo desde que entré al hospital y creo que cada avance es gracias a él. Es como si de alguna manera yo quiero ser mejor, superarme, pero no solo por mí, sino también por él —Burke la observó con una pequeña sonrisa y anotó algo en la libreta que llevaba con él y que tenía grabado el nombre de Beckett al frente para su posterior archivado.
—Kate, te he preguntado esto durante mucho tiempo y jamás he obtenido una respuesta concreta… —Kate tragó saliva y esperó. Lo sabía, realmente sabía cuál era la habitual pregunta y estaba dispuesta a contestar. Tenía que contestar para hacerlo real. Para que con alguien empezara el proceso de asimilación—. ¿Qué sientes realmente por Castle? —Hubo un momento de silencio antes de que Kate se acomodara mejor en el sofá y dijera las 2 palabras que cambiarían su percepción de todo y el rumbo que llevaría su vida.
—Lo amo —Hubo otro intervalo de silencio que Kate consideró necesario para que Burke asimilara sus palabras—. Amo a Rick Castle —Un peso cayó de su pecho en ese momento; se sintió liberada y ligera. Al fin había dicho en voz alta lo que sentía por Castle. Al fin después de más de 3 años lo había admitido. Sí, definitivamente eso sellaría un nuevo comienzo.
Después de eso Burke le había dicho que arreglaría todo para que la dieran de alta y que podría irse en un par de días. Eso alumbró la mirada de Beckett y en ese momento esperaba la llegada del hombre que de alguna manera la había salvado del tormento para contarle la novedad.
Castle llegó minutos más tarde identificándose en la entrada como parte del protocolo del hospital y sonrió al divisar a Kate sentada con un ánimo que parecía ser muy bueno. Se acercó hasta ella y se detuvo a unos pasos, observándola intensamente haciendo que Kate se sonrojara.
—Buenos días, señorita Beckett —Saludó Rick sentándose en la silla conjunta y colocándose su identificación de visitante en el cuello de su camiseta azul. Kate ensanchó su sonrisa y recibió el café que Castle le llevaba cada mañana desde que su dosis de pastillas bajó. Le dio un buen sorbo e hizo un sonido en señal de satisfacción.
—Buenos días y gracias —Dijo Kate llevando su mano libre para entrelazarla con la de Rick. Desde aquella llamada Beckett se permitía mucho más contacto físico del que jamás hubiese tenido con él. Roces demasiado inocentes de los cuales ninguno mencionaba nada al respecto. Quizá porque temían romper la magia que envolvían esos momentos; quizá porque simplemente no había palabras para enfrentarlo; o porque ambos esperaban la oportunidad adecuada para hablarlo sin barreras de por medio—. ¡Oh! Te tengo una noticia.
—Pude notar tu humor desde que entré —Kate sonrió agachando la mirada, dándose cuenta de cuánto la conocía él. Se sintió de alguna manera expuesta, pero le agradó serlo. Era un buen indicio de que sus muros estaban cayendo.
— ¿Quieres adivinar? —Preguntó ella arqueando una ceja. Castle aceptó el reto, intentando con varias posibilidades diferentes que hicieron que Kate negara con la cabeza. Con cada respuesta errónea ella negaba y bebía un sorbo de café, sonriendo tras el vaso que llevaba escrito su nombre con una letra casi ininteligible—. ¡Oh, vamos Castle! No puedo creer que seas tan malo adivinando —Rick achicó los ojos fingiéndose ofendido.
—Para su información, detective, soy muy bueno adivinando. Solo que quiero darte algo de ventaja.
— ¡Ja! —Rio Kate—. Sí, claro. Qué hay de tus… 12 respuestas erróneas ¿huh? Además no necesito ventaja cuando no estamos en ningún tipo de competencia.
—Kate, Kate, Kate. ¿Cuándo aprenderás que la vida es una competencia? —Kate volvió a reír negando con la cabeza y Castle se alegró de que ella pudiese permitirse ese tipo de libertades con él, después de verla tanto tiempo sumida en su trabajo y sin socializar con nadie.
— ¿La vida es una competencia? ¿Quién lo dice? ¿El señor llevo-doce-respuestas-mal-y-soy-demasiado-infantil-para-aceptarlo? —Rick la miró antipatía y se encogió de hombros. Él sabía cuál era la noticia de Kate. Sabía a qué se debía tan buen humor. Pudo intuirlo pero quiso jugar un rato con ella para divertirse.
—No te burles señorita estoy-a-pocos-días-de-salir-de-este-hospital —Kate levantó la cabeza hacia él y le sonrió. Él lo sabía, claro que lo sabía. Castle la conocía demasiado como para no poder adivinarlo a la primera. ¿Qué otra cosa tendría a Kate Beckett tan emocionada que no fuese el regreso a su vida normal?
—Así que fingiste —Afirmó Kate. Castle asintió sonriéndole.
—Felicidades Kate. Realmente me enorgulleces —Beckett no se iba a permitir llorar ante las palabras de él, pero claramente la conmovieron hasta el punto de apretar más el enlace de su mano con la de Castle y sentirse muy cómoda con eso. Más cómoda que las veces anteriores.
—Y todo gracias a ti —Castle fijó su mirada en sus manos entrelazadas y luego volvió a los ojos de Kate que lo observaban con cariño y… ¿amor? Castle no pudo descifrar la intensa mirada de ella, pero era seguro que le dio muchas esperanzas.
Sí! Kate saldrá ya del hospital! Tengo ya planeado más o menos el otro capítulo pero aún no lo he escrito y no sé cuándo lo escribiré así que no prometo una fecha (de hecho casi nunca lo hago)…
Espero les haya gustado este capítulo (yo estoy como 80% conforme) y me permitan saber qué piensan… adoro leer sus reviews y me animan a seguir, la verdad…
Bonita semana, #HappyCastleMonday y… no sé, ¿sean felices?
*Grace*
