Eran las seis de la mañana cuando Kari encendió la luz del dormitorio de Davis.

- ¡Arrib...!

En cuanto se dio cuenta de que tantos Davis como Mimi estaban desnudos, se giró y siguió gritando:

- ¡Vosotros, arriba! ¡Rápido!

Los dos se despertaron, aunque no abrieron los ojos.

- ¿Qué pasa? - dijo Mimi, con un bostezo.

- ¡Yolei ha desaparecido!

Esas palabras actuaron como un estimulante en los que estaban tumbados, que automáticamente se pusieron en pie y se vistieron.

- ¿Qué ha pasado? - dijo Davis, mientras se ponía las zapatillas.

- Iba al baño y pensé en mirar cómo estaba Yolei. Y, no estaba ni bien, ni mal, sencillamente, NO ESTABA. Y la pistola tampoco.

Los tres salieron corriendo de casa y montaron en el coche de Davis, que hizo rugir el motor según arrancaba, y salieron a buscarla.

Mientras, Tai, TK y Matt, que ya estaban avisados, hacían también un tour de búsqueda en coche, pero Yolei no estaba por ahí... o eso creían.

Yolei y Hawkmon estaban ocultas. Cuando el coche pasó, Yolei salió y siguió corriendo. No sabía donde estaba Edu, pero tenía que encontrarle antes de que la encontraran a ella.

- Yolei, puedo ayudarte a buscar a Edu, pero, ¿qué te propones? Aun no me lo has dicho.

- Matarle. Ese cabrón me ha hecho sufrir mucho... y necesito que vengas, para que me ayudes a centrarme... aún noto que las drogas siguen intentando controlarme...

- Pues será mejor que nos demos prisa. Me quedan dos horas, y sabes que Gennai es puntual como nadie.

De esta forma, siguieron buscando a Edu. "Este tío... ¿dónde puede estar?"

La búsqueda no duró mucho, pues fue interrumpida. Davis apareció al pasar la esquina. Al parecer, se había separado, dejando aparte el coche.

- ¡Yolei!

La chica y Hawkmon empezaron a correr. Davis las persiguió.

- ¡Alto!

Ellas no le hicieron caso, y corrieron durante varias calles. Ambos tenían los pulmones ardiendo por el esfuerzo, pero no podían parar. En un momento, Kari y Mimi se unieron a la persecución. "Davis y su puto teléfono", pensó Yolei, con amargura. Siguió corriendo, hasta que decidió jugarse la carta del miedo. Se paró, dio la vuelta, y disparó. ¡BANG!

Los tres que la perseguían pararon y se cubrieron. Al abrir los ojos, ninguno tenía ninguna lesión de bala en el cuerpo.

- Buen uso del fogueo, Yolei.

- Gracias, Hawkmon.

Siguió corriendo. Justo estaba cerca de la cada de Edu. Decidió entrar, por si se le encontraba.

- Espera, Yolei.

Hawkmon avanzó, y usó su Feather Strike* para partir la puerta. Yolei y el Digimon entraron. Fueron encendiendo las luces de todas las salas, pero no había rastro de Edu en ninguna parte. Parecía que se había dado a la fuga por algún motivo. Volvieron a mirar por todos los rincones, pero no había nada. Sin embargo, al salir, había una sorpresa: una patrulla de policía iba a empezar una redada. Las dos corrieron a la parte de atrás y salieron corriendo antes de que entraran.

- ¿Donde habrá ido? - dijo Yolei cuando paró de correr.

- ¿Donde suele ir?

- Al bar, pero supongo que sabe que estamos buscándole, no habrá ido.

- A no ser que pensara que pensarías que era muy obvio y por tanto no iría.

- Pero quizás pensaba que yo pensaría que el pensara que yo pensaría que seria obvio...

- Y a lo mejor pensaba que pensarías que...

- Hawkmon, basta, que esto parece una conversación de una serie de comedia.

Mientras, Izzy había salido ya, dispuesto a ser el cebo contra Edu. Pocos metros tras él iba Ken, que esperaba a que ocurriera algo para lanzarse.

Yolei siguió buscando, hata que...

- Hola, guapa.

Se giró. Era Edu. Cogió el teléfono, pero de un disparo Edu lo rompió.

- No, no, esto ha durado demasiado ya, Yolei. Con lo fácil que es matar a un tipo... y tú llevas días y días sin resultados... nena, eres un desastre.

- ¿Por qué? ¿Por qué yo?

- Cuando me pediste que matara a Izzy, fue cuando empecé a pensar un plan... y cuando decidiste parar, tuve que actuar por mi cuenta para ver muerto a ese hijo de la grandísima puta.

- ¿Qué tienes en contra de él?

- Todo a su tiempo... antes de matarle, voy a explicárselo, claro... pero lo merece. Ahora...

- ¡Ahora!

Hawkmon había pasado desapercibido, pero en ese momento saltó hacia Edu. Éste retrocedió por el golpe, pero sacó una pistola eléctrica y le paralizó.

- Pájaro de los cojones...

Sin embargo, ese momento de distracción permitió a Yolei sacar su pistola, y apuntar a Edu. Sin embargo, él ya estaba fuera de sí. Sabiendo que Yolei no sería capaz de disparar, corrió, y le quitó la pistola.

- Veo que cuando no estás "colocada", no tienes valor para disparar... pues bien...

Saco de su bolsillo el Rodalortnoc.

- Mierda, no queda casi nada... da igual...

Cogió los restos del anulador de voluntad, y se los inyectó a Yolei mientras la apuntaba a la sien, para evitar que se rebelara. Se dio la vuelta para encargarse de Hawkmon, pero... no estaba.

- Me cago en las putas de Jericó**, ha huido... da igual, seguro que ha ido a alertar a los demás. Ya sólo queda esperar.

No tuvo que esperar mucho. Al poco, empezó a ver a lo lejos a Izzy y a Ken, que seguían a Hawkmon. Por fin iba a culminar su venganza.

* El ataque en el que usa la pluma de su cabeza

** Expresión sacada de un programa español.