¡Hola! Tanto tiempo, al fin estoy de vacaciones espero que la inspiración me acompañe y pueda actualizar todas mis historias…
Ahhhh! Qué bonito se siente volver y encontrar reviews de mis super amigas Xulder y Linis, así como agradezco mucho a Mar y a bettyboop68 (ah!por cierto perdón por no responder antes: Clef tiene la apariencia de adulto de las ovas)
Bien no les molesto más, disfruten!
Disclaimer: Las Clamp monopolizan los derechos de las Guerreras Mágicas pero ya verán cuando les haga una "propuesta que no puedan rechazar" jajajaja! Arashi y esta historia son idea original de Selece's.(eres genial!)
Capítulo 12- Me concederías esta pieza?
Observó su reflejo en el espejo de cuerpo entero: el largo vestido azul noche le quedaba perfectamente bien, los guantes cubrían sus brazos hasta el codo y su cabello caía gentilmente sobre su cintura. Umi suspiró, no podía negar que se veía espléndida. No había llegado ninguna respuesta de Arashi, así que se encontró a sí misma serena y relajada, todo podría funcionar.
Un golpe a su puerta la hizo voltear.
-Entra-permitió ella, entonces la puerta se abrió y Ascot entró, sonriéndola.
-Buenas noches, Milady- dijo mientras sonriente besaba su mejilla.
-Hola, Ascot-respondió con una sonrisa cruzando su rostro al mirarlo, era extraño verlo sin su larga y fluida túnica verde y blanca.
-Te ves bien- comentó guiñándole un ojo. El rió.
-Wow, nunca esperé oir eso de ti-ella rió también.
-¿Qué te trae por aquí?-preguntó, él volvió a sonreír.
-Esperaba acompañar a cierta bella Guerrera del Agua al baile-admitió, ella asintió.
-Esta Guerrera de Agua justamente estaba pensando en el maldito dolor que sería ir sola al baile…
-Perfecto-comentó él ofreciéndole el brazo, Umi lo aceptó y juntos salieron de la habitación.
Una vez allí, encontraron a todos esperándolos.
-Ya era hora, Ryuuzaki…siempre llegas tarde- la molestó Ferio, la aludida lo pegó en el hombro.
-La gente importante siempre se hace esperar, ¿no lo sabias?-le espetó sacándole la lengua, todos rieron.-¡Wow, Fuu! Qué hermosa tiara!- exclamó la Guerrera de Agua examinándola, la Guerrera del Viento se sonrojó.
-Lo sé, tengo buen gusto en joyas-comentó Ferio con una sonrisa traviesa.
-Ferio, de verdad sos un dolor "real"- suspiró Umi, Fuu soltó una risilla.
-De cualquier manera, te ves increíble, Umi-chan-comentó Hikaru.
-Sí, como digas-respondió con escepticismo.
-¡No seas tonta, cariño, te ves perfecta!-exclamó Caldina, entonces picó con el dedo a Ráfaga-Díle que estamos diciendo la verdad, vamos!-él suspiró.
-Sí, Umi, no seas modesta.
Umi se carcajeó, así como Lantis, Ráfaga no era un hombre listo para halagar a una mujer.
-Hikaru, ¿es eso un rubí?-preguntó Fuu al ver el anillo en el dedo de su amiga, Hikaru asintió.
-Sí, me lo regaló Lantis-dijo con orgullo.
-¡Fantástico! ¿Por qué soy la única a quien no regalan nada?-Umi hizo pucheros,todo el mundo rió, solo Clef permaneció silencioso en una esquina sin unirse a la conversación, lo cual no pasó desapercibido para la peliazul, dándose cuenta que lo mejor sería que no se quejara acerca de los regalos.
-Ya recibiste un vestido, así que deja de chillar- bromeó Ferio, Umi casi lo mató con su mirada.
-Ok, ok… ¿porqué no terminan con esto para comenzar la fiesta?-propuso Presea, notando una repentina tensión.
-Sí, creo que es una proposición inteligente-concedió Lantis mirando a Ascot. El invocador asintió para seguidamente entrar a la habitación, todos voltearon a verlo.
Ascot aclaró su garganta ligeramente y habló en voz alta.
-Damas y Caballeros de Céfiro, aquí tienen a su Majestad el Rey Ferio y a Fuu Houoji, Guerrera Mágica del Viento- el silencio cayó en la habitación al momento en que la pareja hizo su entrada. Fuu se ruborizó a más no poder, pero la mano de Ferio envolvió la suya, reasegurándola. Los cefirianos sonrieron gentilmente a la chica, sabiendo que probablemente se encontraban frente a su nueva Reina.
-Lantis, Capitán de la Real Armada y Hikaru Shidou, Guerrera Mágica del Fuego.-Ascot llamó a la siguiente pareja, Hikaru avanzó con una sonrisa soñadora adornando su rostro, Lantis casi soltó una risa, divertido por su expresión.
-Ráfaga, General de la Armada Real y Caldina, embajadora de Cizeta-continuó el invocador, la mujer pelirrosa empujó a su hombre para que bajara las escaleras, sonriendo a todos. Claramente, se sentía muy satisfecha con su trabajo y sus maneras hacían que Ráfaga se sonrojara ligeramente, avergonzado por su comportamiento. Pero a final de cuentas, no es que le importara, después de todo, era su actitud lo que la hizo enamorarse de ella.
-Presea, herrera real-llamó Ascot nuevamente, la rubia se dirigió al salón de baile, se veía serena, sonriente y elegante en su vestido blanco y dorado: los hombres admiraban su belleza y las mujeres su elegancia.
-Umi Ryuuzaki, Guerrera Mágica del Agua-anunció el invocador,estaba a punto de ingresar al salón cuando Clef la detuvo tomándola del codo, ella se volvió con sorpresa.
-Ya sabes, antes, los otros tenían razón-dijo cohibido.
-¿huh?-expresó Umi.
-Esta noche te ves… Espléndida-el rostro de la chica se tiñó de rojo.
-Gra-gracias-dijo, intentando no sonar muy halagada a pesar de que por dentro sentía que se derretía, ¡se sentía tan bien recibir cumplidos de él! Clef sonrió y chasqueó los dedos.
-Y bueno, tienes razón.-añadió- No es justo que seas la única sin obsequios- rápidamente deslizó un brazalete con zafiros incrustados y un pendiente en forma de dragón por su muñeca.
-¿Estás loco?- preguntó riendo. Sí, estaba muriendo de placer. Él sacudióla cabeza y sonrió.
-Umi Ryuuzaki, Guerrera Mágica del Agua-volvió a llamarla Ascot, entonces se giró para verlos y susurró-Continuen después, va a ser una laaarga noche.
-Tiene razón, vamos Umi, entra-dijo Clef empujándola suavemente, Ascot sacudió la cabeza aguantándose la risa al ver a Umi con expresión medio soñadora pero confusa al enfrentar a la multitud.
Inspiró profundo y manteniendo la cabeza en alto, se introdujo en el salón, notó a Hikaru y a Fuu enviándole miradas curiosas, por lo cual hizo un movimiento ligero en la muñeca para que notaran el brillo de su nuevo brazalete. Ambas Guerreras se guiñaron un ojo, Hikaru no pudo evitar soltar una risilla.
-Mago Supremo Clef, Madoshi de Céfiro-anunció Ascot, Clef suspiró dirigiéndose junto al resto, con una sonrisa en los labios y los ojos clavados en la Guerrera Acuática.
Cuando alcanzó al resto, Ferio inició su discurso de bienvenida. O algo así
-Gracias, Ascot- el invocador asintió con la cabeza y se reunió con ellos, entonces el Rey se dirigió a la gente- Bueno, creo que podemos empezar con esto… Pasen una buena noche-Fuu rió.
-Definitivamente, los discursos al público no son tu fuerte.
-Es por eso que necesito a una Reina como tú, ¡para que redacte mis discursos!- Fuu lo pegó juguetonamente, él peliverde solo rió y la besó.
En ese momento, Caldina se acercó a Umi, quién examinaba su brazalete. La cizetana guiñó un ojo tomando su muñeca y alzándola al nivel de sus ojos.
-Ahhhhh…el amor es simplemente bello, ¿no lo crees?-comentó observando el dije, Umi puso los ojos en blanco.
-No sé de qué estás hablando, Caldina-murmuró la peliazul en un suspiro, la pelirrosa alzó una ceja.
-Escúchame, jovencita, no me eché una fiesta solo para verlos parados en las esquinas mirándose de reojo, así que termina con eso y haz lo que debes hacer.
-Caldina,basta, yo…
-Te mostraré como se hace si quieres arreglar todo esto… ¡Solo observame!-le cortó la cizetana, para buscar a Ráfaga.
-Vamos, señor General, ¡espero que bailes tan bien como esgrimes la espada!-exclamó tomando su mano.
-Pero Caldina…
-Sin peros… ¡vamos ya!-agregó la bailarina con brusquedad, mientras literalmente lo arrastraba a la pista de baile, Hikaru observó la escena y volteó a ver a Lantis.
-¡Oh, vamos! ¿Bailamos?-preguntó, el espadachín suspiró.
-Por qué no…ehem… ¿vamos a pasear afuera, en vez de bailar?
-Porque yo quiero bailar… ¡ay, por favor, porfa, porfa, pooooorfa!-exclamó con ojos de corderito a medio degollar, Lantis soltó un suspiro, derrotado.
-Está bien, ganaste, pero solo una vez-respondió rendido, la Guerrera de Fuego chilló de emoción y acompañó a Caldina y Ráfaga, Umi no pudo evitar reírse de las caras de Lantis y Ráfaga. Sus mujeres los estaban torturando. Giró a ver a Fuu.
-¿Por qué sus Altezas no están bailando?-preguntó burlona, Ferio se encogió de hombros.
-¿Te gustaría bailar?-la rubia miró a la peliazul.
-¿Te molesta que vaya a bailar? No tardaré mucho…
-Oh, no te preocupes Fuu. Solo vine para darle el gusto a Caldina, no a divertirme, así que siéntete libre…-la Guerrera del Viento solo atinó a suspirar frustrada.
-Tu optimismo me impresiona, Umi.
-Ya vete con Ferio a pasar un buen rato- respondió la Guerrera del Agua restándole importancia, Fuu asintió.
-Umi, quiero que pienses que esta noche podría traerte algo bueno así que no lo lo hizo por ti, no lo olvides…
-Ferio, está esperándote-repitió la chica azul, la rubia volvió a suspirar y se dirigió a su rey. Por Dios, Umi estaba imposible.
Se sentó en una esquina viendo a sus amigos bailar, estaba feliz por ellos y se encontró a si misma sonriendo de oreja a oreja al ver a Ascot y a Presea bailando y riendo juntos, el invocador la notó mirándolos y le sonrió de vuelta.
-Diviertanse- le dijo con los labios, él asintió y le guiñó un ojo.
Entonces cayó en la cuenta de que Clef estaba fuera de su rango visual, bueno, sabía que no disfrutaba este tipo de actividades,al contrario, así como Lantis y Ráfaga, odiaba las fiestas grandes. Solo participaba en ellas porque era uno de los personajes más influyentes e importantes del país. Según él, era uno de sus tantos deberes y seguramente el más desagradable.
La Guerrera de Agua, suspiró. Seguramente el mago se retiraría a su estudio para leer algunos libros y tener un poco de paz. Era esta faceta suya la que más le fascinaba, ¿cómo podía un hombre ser tan sereno y pacífico? Le daba ese aura solemne que le encantaba destruir con sus gritos y reclamos. Suspiró otra vez, deseaba con todas sus fuerzas pasar la noche con él, incluso si solo tuviera que quedarse allí en silencio como solía hacer, disfrutando de su compañía.
-¿En qué piensas?- detrás de ella, una voz cálida la interrogó. Su ritmo cardíaco se aceleró, mientras una sonrisa se formaba en sus labios, allí estaba. La Guerrera volteó y le sonrió abiertamente.
-Me preguntaba donde estabas…-respondió con sinceridad, él sonrió y se sentó a su lado.
-Estaba por ahí, afuera en el jardín…aquí hay demasiada gente-admitió él, ella rió ligeramente.
-Guru Clef, el solitario Mago Supremo. Nunca cambiarás-comentó, él se encongió de hombros.
Umi observó al brazalete que envolvía su muñeca.
-No te agradecí por esto…-dijo balanceando el dije frente a él.
-No hay problema, hay mucho por lo que debo ser perdonado…Tómalo como un regalo de disculpas.
-Ya hablamos de eso, así que deja de disculparte-respondió con firmeza, él asintió.- De todas maneras, es hermoso-añadió la Guerrera del agua, él sonrió satisfecho.
-…así como tú-susurró Clef, ella lo miró con los ojos muy abiertos y él se maldijo mentalmente.-Yo…lo siento, no quise…
-E-Está bien…de verdad, nunca recibí algo tan, tan…especial-lo cortó ella, él sonrió amargamente.
-Sólo es un brazalete, el obsequio que ese…hombre te dio era mucho mejor-comentó, ella sacudió su cabeza, y suavemente posó su mano en la de él, era cálida. La chica atesoró la sensación de su piel en contra de su mano enguantada.
-Es mejor, porque me lo regalaste tú… Es por eso que es especial para mí- él no pudo responder, solo miró a sus manos unidas, tomando la de ella besó la punta de sus dedos, Umi sonrió.-si no hubiera sabido que te burlarías de mí al rechazar mi oferta, te hubiera invitado a bailar-siguió hablando, animada por el comportamiento de Clef, él sonrió burlonamente.
-¿Por qué crees que haría algo tan cruel?
-Oh, por favor Clef…tú bailando…es casi ridículo. ¡Sin ofender!-él rió abiertamente esta vez, entonces se puso de pie y le ofreció su mano.
-¿Y esto qué significa?- preguntó en tono divertido.
-Será un placer bailar contigo-fue lo único que dijo, los ojos de Umi casi salieron de sus sintió como si pudiera tocar el cielo, era demasiado bueno para ser verdad. Levantó una ceja.
-¿Estás seguro?
El asintió, por lo cual tomó su mano sin dudar.
En poco tiempo se encontró a sí misma en la pista de baile, uno de los brazos de Clef envolvía su cintura, con su otra mano sostenía la de ella. Le pareció increíble el hecho de que el Mago Supremo bailara tan bien, de verdad no podía haberlo imaginado.
-Sabes? La verdad nunca pensé que podrías bailar así-comentó en su sorpresa, él sonrió arrogantemente.
-Uno puede aprender muchas cosas en 7 siglos…-fue su respuesta. Umi rió con ganas.
Se sentía tan feliz, después de tanta tensión entre ellos, ya había dejado de tener esperanzas de que las cosas volvieran a ser normales. Pero allí estaban, riendo y bailando juntos como si nada. Disfrutando de su cercanía, recostó su cabeza en el pecho de Clef, mientras él la apretaba con más firmeza cerrando el espacio entre ellos.
Fuu y Hikaru al ver la escena asintieron satisfechas mientras bailaban con sus novios, de repente Caldina guió a Rafaga cerca de sus niñas.
-¡Sabía que funcionaría!-exclamó emocionada, Fuu y Hikaru rieron mientras que Lantis, Ráfaga y Ferio rodaron los ojos. No entendían porqué simplemente no dejaban en paz a Umi y a Clef.
Repentinamente Lantis se detuvo en medio de la pista de baile, mirando a Ferio, el Rey le devolvió la mirada con confusión, por lo cual el espadachín dirigió su mirada al balcón, el peliverde siguió su mirada se detuvo bruscamente.
-¿Ferio, qué pasa?-preguntó Fuu preocupada.
-Quédate aquí-fue lo único que dijo, luego se volvió a Lantis y le hizo un gesto para que lo siguiera.
-Hikaru, no te muevas de aquí-dijo el espadachín con firmeza, aflojando la presión en la mano de la chica y siguiendo al Rey.
Ráfaga liberó a Caldina de su agarre.
-Discúlpame-pronunció para luego seguir a los otros, mientras que la pelirrosa corrió a buscar explicaciones en Hikaru y Fuu.
Una vez afuera en el balcón, Ferio observó furiosamente al hombre de pie frente a él.
-Pensé que fui claro cuando dije que te quería fuera de mi reino, Arashi-espetó el rey. El hombre compuso una sonrisa sarcástica.
-Qué cálida bienvenida…-respondió con sarcasmo, entonces vio al espadachín.- Lantis, es un placer verte de nuevo.
-Al contrario, no encuentro nada placentero en esta situación. Sal de Céfiro-se apresuró a responder el interpelado.
-Me temo que no lo haré.
-¡Fuera de mi castillo!-gritó Ferio, en ese momento Hikaru,Fuu y Caldina alcanzaron al grupo.
-¿Qué está pasando aquí?-atinó a preguntar la pelirroja.
-¡Sí! ¿Quién es este hombre?-agregó Caldina.
-Creí que te pedí que te quedaras adentro-espetó Lantis a la Guerrera de Fuego.
-Queremos saber qué está pasando-replicó Fuu, Ferio movió la cabeza, negando.
-Fuu, vuelve a entrar. Ahora.
-No. Está claro que hay problemas y como Guerreras Mágicas queremos saber qué pasa-respondió con firmeza. Arashi fijó su mirada en las chicas.
-Así que finalmente tengo el placer de conocer a las otras Guerreras… Uds. Deben ser Hikaru y Fuu, supongo.-Hikaru lo miró escrutadoramente.
-Ya te recuerdo, eras el hombre que estaba hablando con Umi hace un par de días…-en la respuesta de la pelirroja se notaba un tono filoso.
-Así es, soy Arashi, Rey de Iris.
-Ya sabemos quién eres-replicó Fuu gélidamente.
-¿Por qué no te largas de aquí y evitas arruinarlo todo? No eres bienvenido aquí.- dijo Caldina a su vez, Ráfaga le picó el hombro, pero ella se sacudió.
-Escucha, no me importa el por qué estás aquí, pero te puedo asegurar que sabemos tus verdaderas intenciones-espetó Hikaru.-Así que vete, no nos desafíes, no acostumbramos perder ninguna batalla.
-Qué chica tan segura de si misma-comentó dando un paso hacia ella, Lantis lo detuvo agarrándolo del brazo.
-Aléjate de ella. De todos, de Céfiro. Es mi última advertencia.-amenazó el espadachín.
- ¿Y entonces qué?-lo cuestionó Arashi, Lantis movió sus manos apareciendo su espada.
De repente una risa gentil alcanzó sus oídos, era Umi.
-Oh, vamos, Mago Supremo, paremos un poco, necesito un poco de aire…-escucharon decir a la peliazul, todos intercambiaron miradas, horrorizados pero antes de que cualquiera pudiera evitar que saliera, ella se aproximó al balcón.-Clef, estaba pensando que… ¿Pero qué demonios está pasando aquí?-los interrogó al ver la escena.
-Umi-chan, nosotros solo…-intentó explicar Hikaru.
-Buenas noches, Umi-la cortó Arashi, en ese momento Clef la alcanzó. Su fija mirada se volvió de hielo cuando se posó en el hombre de ojos verdes frente a él.
-¿Qué haces aquí?-preguntó, instintivamente se colocó frente a Umi.
-Intento unirme a la fiesta-respondió con una sonrisa burlona en los labios.
-No eres bienvenido aquí-replicó el mago.
-No lo creo-respondió Arashi, Clef lo miró confuso, así que el Rey sacó de su bolsillo un fino pergamino y se lo entregó.
-Lea, Mago Supremo-fue su atrevida respuesta, Clef miró fijamente al papel y lentamente lo desenvolvió, detrás de él, Umi tragaba saliva terriblemente nerviosa al reconocer la invitación que había enviado a Arashi hace unos días.
Los ojos del Gurú quedaron fijos en las últimas dos palabras a un costado del pergamino.
"Te extraño"
Se sintió enfermo, casi había olvidado la relación entre Umi y ese hombre, el haber estado con ella esa noche lo volvió inconsciente de toda la situación.
Instintivamente arrugó el pergamino en su puño, entonces volteó a ver a la ojiazul detrás de él y por la mirada que le dio, Umi sabía que estaba mortalmente furioso.
-Clef, yo…-él no le dio tiempo de explicarse, solo salió con ferocidad del salón sin decir una palabra.
Arashi sonrió al ver la salida del mago.
-¿Lo ve, viejo Gurú? Siempre obtengo lo que quiero- esas palabras hicieron eco en la mente de Clef, el Madoshi solo atinó a cerrar los puños. En poco tiempo estuvo en su estudio, se sentó frente a su escritorio y tomó su cabeza en sus manos. Era un tonto, un grandísimo estúpido. ¿Cómo pudo olvidarlo todo? Pero por encima de todas las cosas, ¿cómo pudo Umi ser capaz de hacerle algo tan repugnante? Deseó poder odiarla con todas sus fuerzas. Pero sabía que le era imposible, la amaba demasiado, lo había confirmado la noche que la tuvo en sus brazos y sintiendo su mano en la suya, se sintió el hombre más feliz del mundo. ¿Por qué siempre que las cosas iban bien entre ellos surgían nuevos problemas? Notó que todavía sostenía la invitación de Umi, por lo que la arrojó al suelo y la pulverizó.
Un trueno rugió en el cielo. Umi sabía muy bien cómo Céfiro era espejo de sus sentimientos.
-Lárgate-susurró, el hombre la miró con los ojos muy abiertos.
-¿Qué?-preguntó aproximándose a ella con sombría sorpresa, Ferio se colocó entre ellos.
-Ya la oíste.-siseó.
-Umi yo…
-Basta…No veré a nadie más ahora-lo interrumpió la peliazul.
-Pero…
-¡Vete ya!-gritó, la lluvia empezó a caer, el océano rugió en la distancia, por lo cual el hombre asintió.
-Como quieras-con un movimiento de sus manos desapareció.
Umi cerró los ojos y luego alzó la vista para ver como un rayo rompía la continuidad de la lluvia, y tragó saliva.
Fuu la abrazó.
-¿Estás bien?-la chica azul negó con la cabeza, Hikaru le sonrió gentilmente.
-Te acompañaremos a tu habitación.
-No-se opuso la Guerrera del Agua.-Preferiría estar sola. No lo tomen a mal, por favor.
-Claro, Umi-chan…ve a descansar-coincidió la Guerrera de Fuego asintiendo, la peliazul asintió también y se marchó a su cuarto.
Se odiaba a sí misma. Lo había arruinado todo.
Inconscientemente se dirigió a la puerta de Clef, al llegar se dio cuenta que estaba viendo las altas puertas de su estudio. ¿Debería entrar y hablar con él? Claro que volvería a enojarse con ella, y no podía negar que esta vez tenía toda la razón. Colocó una mano en la puerta, pero no golpeó. ¡Si tan solo fuera menos impulsiva! Negó con la cabeza y se alejó de allí, esperaría a que se calmara.
Sí, a veces quiero matar a Umi. Arghhhh! Como pudo arruinar una noche de lo más Clemi? Grrrrr!
