Capítulo 12: Justo a tiempo
- ¡INUYASHA!- gritó Kagome al verlo completamente indefenso y estático, pero creyó ver una esperanza e instintivamente gritó a todo pulmón - ¡ABAJO!-
El collar en su cuello brilló y de inmediato hizo su efecto, estrellando al híbrido contra el suelo, en el momento preciso en que iba a recibir su propio ataque. Este movimiento tan brusco lo resguardó de una muerte segura y su querida Kagome supo cómo ayudarlo justo a tiempo. Inuyasha se incorporó, muy sorprendido por el rápido acto de ella, devolviéndole una mirada agradecida. ¡Ella lo había salvado!
- Ni estando a punto de morir, ¡¿puedes dejar de interferir?- refutó Naraku muy molesto – Shihai, ¡acaba con Inuyasha de una buena vez! Mientras yo me apodero del último fragmento…-
El monstruo obedeció enseguida y volvió a retomar sus poderosos ataques en contra del híbrido. Naraku, mientras tanto acercó una de sus garras a la espalda de Kohaku para tomar su fragmento.
- ¡KOHAKU!- gritó Sango al ver a su hermano a unos cuantos metros de distancia, corriendo hacia ellos al mismo tiempo.
Kouga, al ver sus intensiones y su segura intromisión quiso detenerla, pero el monje Miroku se atravesó para protegerla, recibiendo el fuerte impacto por ella.
- ¡Su excelencia!- exclamó al voltearse y ver al monje tirado en el suelo.
- No te preocupes Sango… ¡ve y ayuda a tu hermano!- refutó, poniéndose de pie e interceptando un nuevo ataque del hombre lobo con su báculo – Yo detendré a Kouga…-
La exterminadora, a pesar de su preocupación por el monje, le hizo caso y se apresuró en dirección de su hermano para ayudarlo. Elevó su bumerang para abrirse paso, pero se encontró con un campo de energía que los rodeaba, y fue repelida con gran fuerza.
- Ja ja ja… Ya es demasiado tarde…- señaló Naraku victorioso.
En frente a los ojos de todos, tomó el último fragmento, que se encontraba en la espalda del joven exterminador, arrebatándole con éste, su vida también. Kohaku sólo volteo a ver a Sango con sus ojos llorosos, pero más que tristeza, fue a causa de un profundo dolor, por haberle causado tan grande sufrimiento a su hermana, sin haber podido cobrar venganza de su enemigo.
- Perdóname… hermana…- susurró con su último aliento, cerrando definitivamente sus ojos, mientras su cuerpo era arrojado por Naraku como un desecho.
- ¡KOHAKU!...- gritó con aflicción la exterminadora, dejándose caer de rodillas junto a su hermano y quebrando en llanto – No… no… no pude salvarte…-
- ¡Eres un maldito Naraku!- vociferó Inuyasha enfurecido, dándole al mismo tiempo, un fuerte golpe a Shihai, para tratar de detenerlo.
Ya era irremediable, la perla había sido completada, tornándose ahora por completo negra y oscura en manos del ser malvado. La cueva comenzó a estremecerse por tan inmenso poder maligno, que ahora se iba incrementando cada vez más.
- Ahora será tu turno Inuyasha, ¡morirás!…- dijo Naraku, mientras su poder aumentaba desmesuradamente - ¡No tienes escapatoria!-
El híbrido estaba desesperado, no sólo porque la perla estaba siendo absorbida por Naraku, sino que también porque buscaba alguna salida, alguna forma para salvar a Kagome y a Kikyo de la trampa mortal de Shihai, pero no la encontraba. El tiempo se escaseaba cada vez más…
- ¡Infeliz! – gruño el híbrido, cuando de pronto sintió una fuerte descarga recorrer su cuerpo, provocando que encorve su cuerpo del dolor. Shihai, lo tenía nuevamente en la mira.
Levantó su rostro, y se sentía totalmente impotente e indefenso. Kagome y Kikyo, estaban a punto de morir dentro de una trampa de veneno que poco a poco se encogía, hasta el punto de desintegrarlas en su interior. Miroku y Kirara estaban demasiado ocupados, tratando de defenderse de los ataques de Kouga. Y Sango no paraba de llorar, sujetando en sus brazos el cuerpo de su hermano. ¡No sabía qué hacer! Pero no se quedaría con los brazos cruzados.
El híbrido sintió como la feroz cola de Shihai, se enroscaba alrededor de su cuerpo, oprimiéndolo con tal fuerza, que sentía que sus huesos se le romperían en cualquier momento. ¡Tenía que soltarse! ¡Tenía que salvar a Kagome!…
._.*-*._.*-*._.*-*._.*-*._.*-*._.*-*._.*-*._.*-*._.*-*._.*-*._.*-*._.*-*._.
Dentro de la enramada de veneno Kikyo y Kagome habían comenzado a discutir, a pesar de las circunstancias en las que se encontraban.
- Kohaku…- comenzó a sollozar la muchacha.
- ¡Ya déjate de lloriqueos Kagome!– exclamó la sacerdotisa muy molesta – ¡Deja de fingir que te preocupas por lo demás!…-
- ¡Cállate! ¡No tienes ningún derecho a hablarme así!- objetó la muchacha, viéndola directamente a los ojos –
- ¡Claro que lo tengo! ¡Eres una infeliz Kagome! ¡Tú me robaste el amor de Inuyasha!-
- Pero ¿qué estás diciendo Kikyo?… este no es el momento para hablar de eso…- refutó Kagome algo ofendida – ¡Tenemos que encontrar la forma de salir de aquí!-
La muchacha tomó su arco y una flecha, que por suerte no dejó caer al ser atrapada por Naraku, apuntando al frente, para abrirse camino y poder escapar. Pero la sacerdotisa la detuvo, quitándole su arma.
- Por mí, ¡que te mueras Kagome!… yo veré la forma de salir de aquí sin ti…-
- ¿Eh?... ¡Ni creas que moriré en manos de ese monstruo! Además, Inuyasha nos necesita… su vida corre peligro… ¡Tampoco permitiré que Kohaku muera!- afirmó la muchacha sin importarle nada más. – Así que ¡devuélveme mi arco Kikyo!-
- No puedo creer que te preocupes por él en estos momentos… y mucho menos que tengas aún la esperanza de salvar a ese niño… ¿qué no ves que tu vida está en juego también?…-
- Pues… yo… ¡tengo que ayudarlos!-
- Lamento decirte esto, pero…- se burló Kikyo con una mirada fría – ¡No sobrevivirás!-
La muchacha no comprendía la maldad de la sacerdotisa, ¿cómo era posible que ella la tratara de esa manera? Después de tantas veces que ella misma la había ayudado e inclusive salvado la vida… De pronto vio como Kikyo se rodeó con una especie de campo de energía de color azul, cubriéndola por completo, desapareciendo justo en frente de sus ojos.
- ¡Kikyo!– gritó al tratar de alcanzarla, pero no lo logró.
Al estirar su mano, una diminuta gota de veneno le cayó encima, provocándole un gran dolor. Las paredes de la enramada, comenzaban a encogerse cada vez más, al punto que ella tuvo que ponerse de rodillas para no ser tocada por aquella sustancia mortal.
- Inuyasha… ayúdame…- comenzó a sollozar, al darse cuenta que su vida pronto llegaría a su fin.
._.*-*._.*-*._.*-*._.*-*._.*-*._.*-*._.*-*._.*-*._.*-*._.*-*._.*-*._.*-*._.
Una gran bola azul se posó en frente de Naraku, y al desvanecerse su resplandor, pudo ver que se trataba de la sacerdotisa, quien había logrado escapar, por lo que rió malévolamente.
- Veo que no será tan fácil eliminarte Kikyo…- dijo, viéndola directamente a los ojos – y por lo visto dejaste a Kagome atrás para que muriera…-
- ¡¿Qué?– exclamó Inuyasha al escuchar a Naraku, mientras luchaba por soltarse del agarre de Shihai… - ¡KAGOMEEE!-
¿Cómo pudo ser capaz Kikyo? En una ocasión, ya había tratado de matarla, pero… dejarla ahora de una forma tan despiadada… No podía ser tan cruel… ¿O sí? Todo parecía estar perdido, no lograría ir en su rescate… La desesperación lo invadía cada vez más, sus temores se comenzaban a apoderar de su mente… ¡tenía que ayudarla!... ¡tenía que salvar a su querida Kagome!
De repente un gran rayo de poder, salió disparado hacia la mortal enredadera, que ahora más bien parecía un nido de veneno, partiéndola en dos. La muchacha que se encontraba en su interior, quedó tirada en el suelo y sin denotar ninguna reacción. ¿Seguirá con vida?
Todos voltearon a ver hacia la dirección de donde había provenido aquel ataque. Inuyasha, al reconocer a la persona que había rescatado a Kagome, amplió sus ojos dorados completamente sorprendido y quedó estupefacto.
- Sessho… maru…- musitó algo incrédulo, ya casi sin aliento debido al fuerte agarre de Shihai.
- Vaya… veo que tenemos visitas…- dijo Naraku muy calmado, sonriendo maliciosamente.
El poderoso demonio de cabellos plateados se acercó a ellos lentamente, observando detenidamente el lugar, dirigiendo su mirada a cada uno de los combatientes, deteniéndose en el híbrido.
- ¡Ya deja de jugar Inuyasha!- le dijo a su hermano, al verlo casi derrotado.
Sin decir nada más, elevó su poderosa espada Tokijin, y con un sólo movimiento le cortó la cola al monstruo que oprimía el cuerpo del híbrido. Éste cayó abruptamente al suelo, tosiendo, tratando de llenar nuevamente sus pulmones de aire. No podía creerlo… por más que le costara admitirlo, Sesshomaru había llegado justo a tiempo, salvándole la vida a él y a Kagome… ¡Ay no! ¡Kagome! Incorporándose por completo, se apresuró hacia el cuerpo inerte de la muchacha, olvidándose por unos instantes de todo lo demás.
Inuyasha la levantó un poco, recostándola suavemente sobre sus brazos, y para su tranquilidad, ella aún respiraba, parecía estar ilesa.
- Kagome… Kagome, despierta por favor…- le susurraba turbado.
La muchacha dio un leve gemido, abriendo lentamente sus ojos castaños, y al hacerlo, se encontró con la mirada preocupada de su amado híbrido.
- Inu… yasha…- musitó.
- ¡Que alivio!– dijo en un suspiro - ¡Pensé que te había perdido! ¿Te encuentras bien?-
Kagome asintió con la cabeza, aún algo consternada por lo sucedido. Estuvo a punto de morir, y lo peor del caso, era que Kikyo prácticamente había tratado de matarla… Pero no era capaz de decírselo a Inuyasha… ¿Cómo reaccionaría? No quería hacerle más daño…
Mientras tanto, Sesshomaru se había dispuesto a atacar a Naraku, sin embargo, Shihai se interpuso en su camino.
- ¿A dónde crees que vas? ¡Yo seré tu oponente!- lo desafió el monstruo con cabeza de víbora.
Al mismo tiempo en que dijo eso, para el desconcierto de todos, Shihai, restauró su cola en tan sólo una fracción de segundo. ¿Podía reconstruirse? Sin más pérdida de tiempo, el poderoso demonio de cabellos plateados endureció su rostro y se lanzó contra tan desagradable criatura.
Para sorpresa de Sesshomaru, aquel monstruo resultó ser más fuerte de lo que se imaginaba, dificultándosele la batalla. Shihai, era muy escurridizo, y lograba esquivar cada ataque que fuera dirigido hacia él. Con su poderosa cola, trataba de inyectarle de su veneno mortal, pero Sesshomaru lograba contrarrestarlo con la ayuda de su espada, evitando ser tocado.
Durante tan terrible batalla, Kikyo quien ahora se encontraba en frente de Naraku, lo desafió con el arma que le había quitado a Kagome.
- ¡Morirás maldito!- lo amenazó la sacerdotisa, templando el arco y apuntándole con una flecha – Te purificaré junto con la perla de Shikon…-
- Ja ja ja… dudo mucho que logres hacer tal cosa Kikyo…- se burló Naraku – Tu corazón se ha contaminado por completo… Después de todo, resultamos ser iguales…-
- ¡¿Qué dices?- refutó ella, agudizando su mirada – ¡No me compares contigo! Somos muy diferentes…-
- No tanto como tú crees… analízalo… ambos sentimos rencor por aquella persona que nos arrebató lo que más deseamos en esta vida… ¿O acaso me negarás que sientes odio y rencor en contra de Kagome? Así como yo aborrezco a Inuyasha.-
Kikyo se quedó completamente paraliza ante ese comentario. ¡Era cierto! Su corazón ya no era puro, ni tampoco tenía sentimientos nobles por las demás personas. Los celos la habían cegado por completo, su egoísmo y orgullo le habían marchitado el alma. ¿Cómo pudo caer tan bajo?
Continuará…
N/A: Pues bien… el muy maldito de Naraku al parecer se salió con la suya y ya tiene la perla completa en sus manos, para este propósito, el pequeño Kohaku tuvo que morir, pero ¿acaso habrá muerto definitivamente?
Por otro lado, el apuesto de Sesshomaru volvió a aparecer en escena y llegó justo a tiempo para rescatar a Kagome y a su vez salvar a nuestro afligido y muy querido Inuyasha. Su aparición en esta batalla será de mucha ayuda, sobre todo para derrotar a Shihai.
Bueno, y por lo que pueden ver, Kikyo también se encuentra en aprietos… ¿acaso se cambió al bando de los malos? XDD
Hola mis queridos lectores! Aquí estoy nuevamente reportándome… ya sé… nunca me había tardado tanto en actualizar, pero he estado con un montón de trabajo, que por estas fechas trae loco a cualquiera xDD.
Espero que les haya gustado el capi! Quiero agradecer a cada uno de ustedes por tomarse la molestia de leerme y dejarme un review: Miradel-Emel, Kagome-chan1985, AllySan, Ichi-Ichi, Lolichan36, ustedes son mi motivación para continuar con este fic! Los quiero por montones!
Cuídense mucho y sin olvidarme por supuesto de todas aquellas personitas que sólo leen también! Muchas gracias!
Besos y hasta el próximo capítulo!
