Hola!

Ejem... lamento la tardanza pero por eso hay actualización en jueves *aplausos*

Este capitulo me conmovió y me a dejado un sabor agridulce espero poder transmitirles ese sentimientos

Letra cursiva: recuerdos y pensamientos

LOS PERSONAJES DE BLEACH NO ME PERTENECEN SON PROPIEDAD DE TITE KUBO LA HISTORIA EN CAMBIO ES MIA

11

"No se lo decían, pero se querían todo el tiempo"…

Un auto pasó a gran velocidad, un par de niños corrieron rumbo a sus casas y los postes se iluminaron en automático producto del sol que ya se había ocultado. Nada de eso fue suficiente para sacar de su ensoñación a la pequeña morena, sus ojos violetas se abrieron y aunque quiso mandar al diablo a la persona que tenía en frente la verdad es que no podía.

-Te hice una pregunta Rukia ¿todavía me amas?- no había rastro de soberbia en su voz ni tampoco ese tono irónico que solía usar con ella desde que se enteró de su relación con Ashido, ella iba a decir algo cuando el volvió a tomar la palabra –Porque yo si te quiero.

Eso la paralizo sus ojos se llenaron de brillo y un calor le inundo el pecho, claro que eso solo duro escasos 15 segundos, su ceño se frunció y sus manos se cerraron en puños ¿por qué decía esas cosas?.

-¿Y qué sucede con Karuta?- pregunto y en esta ocasión dejo a un lado la burla y la ironía, creía que Ichigo pelearía con ella, últimamente lo único que sabían hacer era pelear, en cambio él la observo en silencio

-No estas lista para oír esto, lo he estado haciendo todo mal, pero dejare de comportarme como un niño y demostrare con hechos que en verdad te necesito- dictamino y el brillo en sus ojos fue suficiente para Rukia. Determinación, orgullo, fuerza ¿hace cuánto que no veía esa mirada?.

-¿Qué quieres decir?- le pregunto suave, ambos estaban a tan solo unos pasos de distancia, ella negó en silencio con la cabeza, ¿porque sentía que peleaba una batalla que no ganaría?- Estas demente- afirmó.

-Puede ser pero quiero que sepas que no cometeré el error de alejarme de ti, no otra vez. No necesito seguir irrumpiendo en tu vida has puesto una puerta cerrada entre nosotros y me lo merezco- había cierto grado de ironía en su voz y lanzo una risita antes de alzar su mano e intentar tocar el rostro de la morena, su mano se detuvo milímetros antes de tocarla.

Ichigo lanzo un suspiro, bajo su mano y le sonrió triste a la morena –Voy a pararme en esa puerta hasta la muerte, hasta que me dejes entrar de nuevo- sonrió con ironía antes de despedirse, dejando a Rukia dividida en dos…

-¿Qué es lo que acaba de pasar?- se preguntó mentalmente mientras trataba de respirar con normalidad, ¿eso había sido una declaración?, negó en silencio mientras caminaba a su casa.

Las palabras de Ichigo se repetían como una grabadora, apenas llego a su hogar saludo a sus hermanos y abuelo, amablemente rechazo la invitación a cenar y mientras se dirigía a su cuarto pensó en lo irónico que toda la catarsis de su vida siempre tuviera que ver con Kurosaki Ichigo.

Con una sonrisa irónica, que hace mucho no adornaba su rostro, se metió en la enorme bañera con la esperanza de que eso lograra relajarla un poco, claro que eso se vio eclipsado en cuanto su baño termino y se colocó su pijama. En medio de su cuarto sintió unas enormes ganas de abrazar a su conejo de peluche, tomo al pequeño conejo en uno de sus brazos antes de salir de su cuarto camino al fondo de ese pasillo, había un letrero que a pesar del tiempo aún se podía ver perfectamente.

"Chappy & Pyon-Pyon"…

Sonreiría de manera dulce una vez que entro al cuarto que compartía con Hisana, su vista viajaría de la pequeña cama individual, que estaba en una esquina, hacia la otra. Aunque las hermanas Kotetsu se encargaban de mantener limpio y ordenado el lugar, eran evidente los cambios que había en la habitación.

El papel tapiz de Totoro había sido removido dejando las paredes de un pulcro blanco, los jugueteros habían desaparecido, las pequeñas camas solo tenían una manta cada una, en lugar del juego de sabanas y cobertor de Chappy el conejo, la pelinegra parpadeó un par de veces evitando llorar. Por órdenes de su abuelo el cuarto no era usado, ni siquiera para las visitas.

-Al menos esto sigue aquí- se dijo con mejor ánimo, el enorme librero que aun ocupaba gran parte del cuarto, la mitad era para Hisana, que guardaba todo tipo de revistas y libros, la otra parte era de Rukia; estaban todas sus crayolas y lápices además de sus crayolas, se reiría como una niña pequeña al ver las crayolas que ahora se veían muy pequeñas en sus manos.

Con decisión se puso en cuclillas y tomó un álbum de fotos bastante gordo, abrazando al conejo caminaría a la que fue su cama se sentó en la cabecera y pondría el conejo al lado suyo para abrir el álbum.

Las primeras fotos mostraron a Sojun y Rei Kuchiki en compañía de su primogénito que aún era un bebé, las siguientes mostrarían a un pequeño Koga pellizcando la mejilla de su hermano pequeño, su sonrisa se volvería triste al ver a su madre con una bata de hospital cargando dos pequeños bultitos y soltó unas lágrimas al ver la foto que se tomó con Hisana meses antes de la muerte de sus padres. Ellas tenían cinco años.

Con los ojos rojos debido al llanto, intentando controlar los leves sollozos que aun salían de su boca Hisana abrazo a su gemela que se negaba a dejar de llorar, ambas vestidas de negro se refugiaron en su habitación.

Tragándose el enorme nudo en su garganta, la mayor de las pelinegras meció a su hermana como si de un bebé se tratara. Rukia alzo la vista, sus ojos violáceos chocaron contra sus iguales, Hisana le sonrió triste mientras trataba inútilmente de controlar su propio llanto.

-One-chan…- susurro Rukia antes de que ambas pelinegras volvieran a sollozar, esta vez sin ningún recato.

Al terminar de recordar ese doloroso momento se limpió las lágrimas que salieron de sus ojos, pasaría las siguientes fotografías, ambas uniformadas para ir a la escuela, en la playa, incluso había una en donde estaban con Byakuya estando el varón en medio y cada una recargada en uno de sus hombros. Volvería a reír cuando la foto de su abuelo vestido de Santa Claus apareciera, el hizo lo imposible para que no sintieran la ausencia de sus padres.

El olor a galletas y pino, la cena servida y sus cuatro nietos comiendo. Ginrei sonreiría bonachón mientras sus ojos se llenaban de felicidad, miro a Byakuya, que era el vivo retrato de su padre, a su lado su hermano mayor se servía un poco más de sidra.

Su sonrisa se extendería al ver a las gemelas, ambas vestidas con un bonito vestido rojo y botas invernales a juego, comían su cena como dos perfectas señoritas y ahogaría una pequeña risita al ver su cabello perfectamente peinado para la ocasión viendo con atención ese mechón que les caía entre sus dos ojos.

-Bien, si ya terminaron la cena es momento de ir a la sala- alzo la voz, Byakuya solo negó en silencio sabiendo lo que vendría más adelante mientras que el mayor rodaría los ojos.

-¿Qué vamos a hacer?- pregunto entusiasmada la pequeña Rukia.

-¿Vamos a abrir los regalos?- su gemela pregunto suavemente y de inmediato fue corregida por su hermana.

-Nooo- canturreo y alargo la o- Los regalos se abren hasta mañana en la mañana ¿verdad?- cuestiono a su hermanos. Sin quererlo una sonrisa se posaría en el rostro de los más grandes viendo a sus pequeñas hermanas, sus mejillas se encontraban sonrosadas producto del crudo invierno.

Por un momento Ginrei noto a Hisana mas pálida… sin embargo no le prestó atención, animo a sus nietos a ir a la sala mientras que él se vestía con el enorme traje de Santa Claus. La siguiente escena fue compuesta por las pequeñas gemelas que jugaron con su amigo de traje rojo hasta entrada la madrugada.

La morena sonrió ante ese recuerdo y vería la última foto en donde estuvieran Koga y Hisana juntos, la última Navidad en familia antes de que Koga se fuera. Su corazón se apretó al ver las siguientes fotos, donde una vez más su hermana y ella eran protagonistas, con sus kimonos para el festival de verano, ambas con las sudaderas blancas de conejo, había una en donde ambas estaban dormidas en la misma cama abrazadas la una a la otra y su favorita seria cuando Hisana dejo crecer su cabello y ella lo dejo corto hasta la barbilla, la última foto que miro fijamente observó que ellas ya no estaban solas esta vez aparecían tres personas más, un chico de cabello rojo, una guapa chica de cabello naranja muy largo y otro de un vistoso cabello naranja, los cinco vestían el uniforme del Instituto Komaeda.

Los alumnos veían a las gemelas Kuchiki como embobados, a pesar de su corta edad las pelinegras destacaban por tener una piel blanca que contrastaba con su cabello.

-Otra vez nos miran raro- murmuro Hisana encogiéndose de hombros.

Su hermana se encogió de hombros también- El abuelo dice que un Kuchiki siempre llama la atención- hablo orgullosa haciendo sonreír a su hermana- ¿Tú te encuentras bien?, estas muy pálida y casi no comiste en el desayuno.

Hisana solo hizo un gesto con su mano- Estoy bien, solo estoy algo mareada- su hermana la vio unos segundos y aunque no estaba muy segura termino aceptando la excusa de su gemela.

Momentos después Renji, Ichigo y Orihime se unirían a las gemelas, el grupo subió a la azotea a tomar su almuerzo, Rukia siempre se recargaba en la malla de protección a su derecha su hermana y a su izquierda Ichigo.

-¿Qué trajiste de comer?- le pregunto el pelinaranja a la morena, observando las curitas de conejo que llevaba en sus rodillas producto de las continuas escalas que le daba a los árboles.

-Onigiri y pepinos- anuncio y le mostro su bento.

-Psh... por eso no creces- la golpeo en la frente con un dedo.

-¡Cállate! pelos de zanahoria.

Las pequeñas riñas eran habituales en ellos dos, la pelinaranja los observaría y terminaría por suspirar ligeramente decepcionada. Cuando fue la hora de volver a clases todos se levantaron y Rukia espero a su hermana como siempre pero ella se levantó para solo caer al suelo casi de inmediato.

-¡Hisana!- grito con fuerza Rukia mientras se hincaba al lado de su hermana.

Recordaría siempre ese día, al que le gustaba catalogar como el principio del fin, nunca terminaría de agradecer la compañía de sus amigos que hicieron todo más fácil, sus lágrimas se acumularon en sus ojos al ver la foto de ambas nuevamente abrazadas la una a la otra, solo que esta vez estaban en una enorme cama de hospital.

-¿Quién demonios saco esta foto?- pregunto en voz alta secándose las lágrimas. Lo siguiente que aconteció a la muerte de su hermana, fue el fin. Nadie en su sano juicio está preparado para ver morir a alguien amado, siempre es doloroso ser uno el que tiene que dejar atrás, eso lo sabía muy bien la morena, su mirada se posaría en el pequeño conejo de felpa.

Estaba muerta… le parecía increíble que pudiera seguir respirando con el enorme hueco que tenía en el pecho, no había sollozos al menos ese día pero seguía habiendo lágrimas y estás caían de forma silenciosa, su mirada barrio su cuarto que en estos momentos parecía más grande de lo que era.

Rukia se abrazó con más fuerza a su peluche, se sentía tan sola y perdida. No solo había muerto su hermana, murió su mejor amiga, su alma gemela, la otra parte de ella misma. Así se sentía.

Su abuelo volvió a tocar pero ella ni siquiera se inmuto, nadie podía comprender su dolor y no esperaba ser comprendida lo único que quería era llorar, llorar hasta que no le quedaran más lágrimas.

-¡RUKIIIA!- reconoció de inmediato la voz de Ichigo y Renji, se volteó hacia la puerta- ¡ABRE LA PUERTA O LA ROMPERE A PATADAS!- su ceño se frunció al escuchar la orden del pelinaranja.

-¡Váyanse!, ¡no quiero ver a nadie!- exclamo y del otro lado de la puerta los chicos de 15 años se vieron a los ojos, Renji dijo que iría por Sentaro, el debería tener llaves de todos los cuartos. Sin embargo Ichigo solo vería la puerta una vez más y la abriría con una fuerte patada, sorprendiendo a la chica que estaba sentada en el piso.

Ambos se vieron a los ojos y al joven se le encogió el corazón al ver el estado de Rukia, seguía en pijama sus ojos y nariz estaban rojos mientras apretaba el peluche contra su pecho. La pequeña morenita se vio reflejada en esos ojos ámbar y nuevas lágrimas saldrían de sus ojos, nunca más vería los de su hermana, quería gritarle que se fuera pero solo sintió unos brazos alrededor suyo, el calor de Ichigo la reconforto y ambos se dejaron caer al piso de rodillas.

Ichigo la dejo llorar mientras le acariciaba el cabello y la espalda, la apretaría contra su cuerpo al sentir sus brazos fríos.

-No estás sola- le dijo y tomo con delicadeza su mejilla- Deja de cargar con todo esto tu sola, yo estoy aquí para ti.

Sus palabras hicieron jadear a la pelinegra, le contaría la culpa que sentía y aunque se sintió mejor al sentirse reconfortada y escuchada, no fue suficiente para aligerar la culpa de su corazón.

Con el paso del tiempo había aprendido que no tenía el control de ciertas cosas, no quería llamarlo destino porque eso sonaba a manga, pero era muy joven cuando sus padres y Hisana murieron, ahora sabía que el suceso imprevisto y las enfermedades terminales eran cosas que nadie podía controlar o premeditar.

Lo único que agradeció fue el que Ichigo la sacara de su cuarto ese día, volver a comportarse como un humano normal le tomo tiempo y en todo el proceso de duelo siempre estuvo él, acompañándola y haciéndole ver que ella no tenía por qué cargar con todo sola, una risa escaparía de sus labios al ver la foto de ellos dos juntos, estaban haciendo un cosplay sobre los protagonistas de Bleach, había una foto de ellos patinando, ellos en Capypa Land*, ambos haciendo un gesto con las manos sonriendo con los ojos cerrados en el festival de verano, ambos con kimonos, se detuvo en una en donde ella estaba sentada en una banca, la cabeza de Ichigo estaba en sus piernas y ella le tironeaba el cabello.

-No sabía que teníamos tantas fotos juntos…- medio murmuro, las siguientes fotos eran de su grupo de amigos agregándole a Tatsuki, se rio cuando recordó la llegada de Ulquiorra a sus vidas y como Orihime dejo de llamar "Kurosaki-kun" a Ichigo, para empezar a llamarlo por su nombre, a penas inicio su relación con el pelinegro. Las fotos seguían y seguían se notaba el cambio que iban teniendo tanto física como emocionalmente y sus ojos se aguarían cuando Ichigo dejara de salir en las fotos. Fue con la llegada de Ishida que el joven de cabello naranja noto como podía conseguir lo que quería tan solo por tener un apellido prestigioso y un rostro perfecto. Se alejó de ella y de sus amigos en el momento exacto en que empezó a ser popular en el círculo de sociedad.

Cerro el álbum con un sabor agridulce, hacía mucho que no veía ese álbum de fotos, las más recientes las había hecho Orihime e incluso ella misma, sabía en qué momento se había enamorado de él. Cuando terminando la preparatoria él fue su pareja en el baile de graduación, le molestaba hablar de eso porque Ichigo solo lo describía como un favor entre amigos ya que él tampoco tenía pareja, pero para ella se convirtió en la culminación de una bola de emociones que se generaría desde los 13 años.

Lo amaba por haberla sacado de su duelo, por haber estado ahí cuando más lo necesitaba y ser su amigo sin importar nada y al mismo tiempo lo detestaba porque la volvió dependiente de él y por esos cuatro años de noviazgo sin sentido. Se masajearía el cuello y caminaría rumbo a su cuarto, en realidad quería dejar de pensar en las palabras de Ichigo y consiguió lo contrario, mientras se acostaba boca abajo y restregaba su rostro contra la almohada se daba cuenta que no era sincera con ella misma, quería a Ashido pero no al grado como a Ichigo.

¿Eso la convertía en una mala persona?, no quería pensar en ello, se acomodaría y por primera vez en esos meses ignoraría la llamada de su novio esa noche.

oOo

-¿Quiere más jugo?- le pregunto Hantaro al pelinegro que leía el periódico.

-¿No, podrías servirme algo más de fruta?- pregunto suavemente mostrando una ligera sonrisa. El pequeño pelinegro asentiría llevándose la taza al interior de la cocina, aunque en un principio las cosas estaban demasiado tensas con el regreso del primogénito, ahora todos parecían llevarse mejor.

-Aquí tiene- dejo la taza con cuidado y saludo a la pequeña morena que se sentaría luego de saludar a su hermano mayor. Hanataro le dejó el desayuno y saldría del comedor en silencio.

-¿Pasaste buena noche?- le pregunto a la morena que en ese momento tomaba muy despacio su té verde, ella negó con la cabeza.

-Mucha cafeína antes de dormir- le respondió y le sonrió - ¿Y qué hay de ti?, ¿aún acosas a Yadomaru-san por teléfono?- lo pico con una sonrisa divertida en el rostro, Koga se atraganto con el café.

-¿C-como sabes que yo…?- ella se encogió de hombros.

-Las paredes tienen boca y oídos- respondió tomando un poco de las verduras hervidas, vio de reojo como su hermano parecía entrar en corto circuito por su declaración, desde que empezó a llevarse mejor con él, sentía como si hubiera ganado un hermano- ¿Por cierto donde esta Byakuya y el abuelo?.

-Mi abuelo fue a una consulta- vio su reloj en la muñeca- Debe de tener unos 15 minutos que se fue y Byakuya tenía una reunión en la mañana- su hermana le contesto y volvió a concentrarse en su desayuno. Koga había pensado en contarle sobre los celos de hermano que tenía Byakuya sin embargo lo dejo de lado entendiendo que el solo quería protegerla, por eso no le dijo que la junta que tenía era con Kurosaki, era su manera de protegerla.

-¿No vas a irte?- pregunto extrañada al ver como su hermano, que había terminado su desayuno seguía leyendo el periódico.

El alzo la vista del papel- Iba no está, no creo que quieras tomar el metro- anuncio dejándola pasmada por su indirecta.

-¿Vas a llevarme?- pregunto suavemente.

-Solo si tú quieres, además creo que es hora de conseguirte un buen automóvil.

-No en esta vida- anuncio, lo más seguro es que quisieran comprarle un BMW o un lamborghini murciélago.

-O-

Estabas en el lugar que debías estar o al menos eso pensabas Rey, con toda tu indumentaria de alto ejecutivo mirabas detenidamente las reacciones del hombre frente suyo.

No cabía duda que Koga tenía solo el nombre de la empresa, el verdadero cerebro de toda la empresa era Byakuya lo sabias una vez que ordeno todo tu plan de trabajo y lo volvió a colocar en la mesa.

-Realmente es un trabajo admirable, demuestras la educación que se te inculco- te dijo- No veo problema para no realizar una fusión empresarial.

¿De verdad?, ¿después de darle vueltas a su reunión aceptaba tan fácil?. Tu rostro se contrajo en una pequeña mueca que disimulaste muy bien.

-Firmaremos los papeles a final de mes, ¿te parece?- preguntaste y el asintió- No creo necesario hacer una rueda de prensa, bastara con un anuncio breve.

-Me parece bien- aceptó, tu sabias que el buscaba pasar lo más desapercibido posible luego de que se supiera que el compromiso del año se rompió, estabas a punto de despedirte cuando el volvió a hablar- Sabes que la relación que nosotros tendremos será meramente laboral ¿no es cierto?, no existe motivo para que entables otro tipo de relación con ningún Kuchiki.

Tu frunciste el ceño y después una sonrisa se asomó en tu rostro- Ambos somos adultos, puedes decirme lo que quieres de frente.

Byakuya te sonrió con altanería- No te quiero cerca de mi hermana, aunque ella ha decido tomar decisiones que no me agradan, es mi deber velar y protegerla- sus manos se encontraban entrelazadas a la altura de su barbilla, cerró los ojos tan solo para volver a abrirlos- Pero no debo informarte que ha hecho Rukia con su vida ¿o sí?- te pregunto irónico y tu supiste que te hablaba de Ashido, él también lo sabía… viste como bajo sus manos y su semblante se endureció- Él no me agrada en lo absoluto pero tú me desagradas muchísimo más.

-¿Y qué pasaría si ella me aceptara otra vez?- le preguntaste aunque ni siquiera tú estabas seguro de esa respuesta, viste de inmediato como su mandíbula se tensó.

-Ten por seguro algo Kurosaki, yo hare cualquier cosa para proteger mi orgullo- dijo serio, ambos compartieron una mirada, sabias a lo que se refería, si volvías a dañar a Rukia de alguna manera no solo perderías el contrato con Kageyoshi… él era capaz de matarte con sus propias manos Rey.

Te sonreíste internamente por eso, te pusiste de pie y te despediste educadamente, claro que él respondió por educación en realidad lo único que quería hacer era arrancarte la cabeza y lo sabias, entraste en tu auto y no te tomo más de media hora llegar a la oficina, hiciste tronar tu cuello últimamente estabas demasiado tenso, no era el trabajo lo que te tenía estresado en realidad, era cierta pequeña morena.

Mientras caminabas rumbo a tu oficina te diste cuenta que si te mostrabas vulnerable y patético, ella parecía guardar aquella fogosa personalidad dentro suyo, tras platicar con Shinji te diste cuenta que habías dejado de ser sincero contigo mismo, habías olvidado lo importante y te dejaste seducir por un buen par de pechos Rey, por eso muy en el fondo esperabas que no fuera muy tarde para rectificar ese error.

-Buenos días Nanao- saludaste y ella se paró de tu asiento.

Carraspeo un poco antes de hablar- Saotome- san está en su oficina esperándolo- le preguntaste si se refería a Yashamaru, ella negó diciendo que era la flamante pelirroja supiste que estabas en otro problema, con sigilo entraste a tu oficina.

-No acostumbras a levantarte tan temprano- te dijo mientras se acomodaba mejor en el sillón de tu escritorio.

-Tú tampoco- le dijiste mientras te sentabas en la silla frente al escritorio- ¿Qué haces aquí?.

-No contestas mis llamadas, ni mis mensajes, no nos hemos visto y tengo la ligera sospecha de que planeas dejarme definitivamente- viste las ojeras en sus ojos y supiste que al igual que tu no había estado durmiendo bien- Lo cual me extraña porque siempre he sido una constante en tu vida.

Sabías que te comportabas como un imbécil, no podías seguir haciéndolo y con toda la delicadeza posible le hablaste –Escucha esto no nos llevara a ningún lado, nosotros compartimos muchas cosas pero no puedo seguir contigo, no cuando esto perjudica a terceros.

-¿Y por esos terceros te refieres a Rukia?- era la primera vez que ella se refería a la morena por su nombre tu negaste con la cabeza.

-No es solo ella, piensa en tu padre y en Senna, no se merecen tu comportamiento- dijiste con suavidad, ella se inclinó sobre tu escritorio y te tomo el rostro con delicadeza.

-Atrévete a decirme que no es por ella que haces esto- te suplico, tu cerraste los ojos y retiraste su mano con delicadeza.

-Necesitas irte Karuta- se vieron a los ojos y una pequeña lucha de egos surgió entre ambos, ella se mordió el labio antes de salir de tu oficina, te frotaste la frente para después suspirar en silencio.

Necesitabas manejar una empresa y reconquistar a una chica. ¡Todo en el maldito mes Rey!.

-Un puto mes de maldito estrés- te dijiste mientras le hablabas a Nanao.

-¿Qué necesita que?- te pregunto ligeramente consternada por tu petición.

Tú bufaste mientras veías su rostro de consternación, la llegada de un nuevo correo te hizo desear haber dormido un poco más –Necesito que mandes una canasta de fresas con chocolate blanco de la tienda de Chappy, a esta dirección específicamente y a ese salón- escribiste el nombre en un pequeño adhesivo y se lo entregaste.

Nanao te vio enternecida y antes de salir murmuro "Las mujeres prefieren los chocolates" aunque claro la mujer a la que se lo enviabas prefería las fresas.

-O-

Caminaba tranquilo hacia el pequeño auditorio de su especialidad, con la guitarra en su funda y su mochila en su otro hombro, Ashido quería un tiempo para el mismo, su primera opción había sido ir a fumar como chimenea pero aún era muy temprano y por eso decidió ocupar su tiempo en algo más productivo, estaba a punto de entrar cuando el sonido característico de un chelo lo freno en seco, justo en el umbral de la puerta.

Miro detenidamente la figura de quien fue su novia mucho tiempo, sus dedos se movían con gran maestría sobre su instrumento, tenía los ojos cerrados y su pequeña boca se movía tarareando la canción que tocaba, con la espalda ligeramente encorvada Riruka termino de ejecutar la canción con gran maestría y una sonrisa se posó en su rostro, había visto ese gesto muchas veces estaba orgullosa de ella misma.

La observo mientras guardaba su instrumento, Riruka era un prodigio y eso lo sabía, pensó en retirarse pero lo considero absurdo ya había pasado mucho tiempo. El sonido de la puerta cerrándose alerto a la joven, alguien más estaba en la sala con ella.

Sus ojos se abrieron al ver la figura de su ex novio, llevaba el cabello más largo y en su opinión se veía ligeramente más alto, aunque tal vez era que hace mucho no lo veía, Ashido miro a la chica y aunque quiso evitarlo su vista se enfocó en la piel que había entre el termino de sus calcetas y su falda. Ambos compartieron muchas cosas y en el ambiente se sentía una mezcla de melancolía y decepción.

-Disculpa no sabía que estabas aquí- hablo primero él joven e intento pasar de largo a la chica, ella solo se encogió de hombros y apretó sus pequeñas manos en puños.

-Estaba a punto de irme- contesto – Se perfectamente que no toleras estar cerca mío- murmuro apenas audible y aun así fue escuchado por el joven, él recordaría su última pelea cuando le grito que era traidora.

-Riruka…- le hablo mientras ella se encaminaba a la salida, en dos zancadas tomo a la joven por el brazo impidiendo que ella siguiera avanzando, el trago visiblemente antes de encontrar su voz- Lamento lo que dije esa vez…yo... yo solo estaba muy enojado ¿lo entiendes?.

A ella se le cristalizaron los ojos y sorbió por la nariz antes de voltearlo a ver- Jamás te dije una mentira, tu sabes mejor que nadie lo que la música significa para mí- bajo la mirada y hablo con voz tranquila- Sin embargo mis sentimientos siguen siendo los mismos- con gran agilidad se soltó de su agarre y salió del cuarto, evitando en todo momento la mirada del joven.

Ashido la observaría partir, ellos rompieron justo dos semanas antes de que el conociera a la morena de ojos violetas, incluso Mashiro y Kensei les hicieron hacer varios proyectos finales con el fin de reconciliarlos pero ni eso ayudo. Como tampoco ayudo que el iniciara una nueva relación con Rukia, bufo cansado y se sobo el cuello, hablar con Riruka siempre drenaba su energía sobre todo desde que ella fue aceptada en Julliard.

Ahora si necesitaba un cigarro.

oOo

Su mirada violeta miraba incrédula lo que tenía enfrente suyo, maldito Ichigo, malditas fresas que se veían deliciosas, malditas miradas de sus compañeros, levanto la vista y se topó con la sonrisa diabólica de su maestra.

-Oh valla Kuchiki parece ser que eres muy popular pero…- abrió los ojos y aura terrorífica rodeo su cuerpo- ¿Le importaría guardar la compostura en mi clase?.

Rukia asintió con rapidez mientras tomo la pequeña canasta de regalo, que le habían llevado, salió disparada del aula y de su clase impartida por Unohana Retsu con grandes pasos se dirigió hacia uno de los espacios designados para fumadores, se sentó en una banca e intento inútilmente de controlar el constante martilleo que tenía su corazón. Con una mano tomo la tarjeta que venía.

"Sé que te encantan las fresas, porque no te tomas un descanso y muerdes una".

Ichigo.

-Es un maldito cretino- murmuro, muchas veces deseó que él tuviera algún detalle con ella- Pero no ahora, lo único que logra hacer es confundirme- se reprochó a si misma sus sentimientos hacia el pelinaranja y el mandarle fresas de la tienda de Chappy era algo que definitivamente no quería que el hiciera.

Vio la canasta y negó en silencio antes de ponerse de pie y dirigirse hacia la cafetería, tal vez Ichigo logro emocionarla un poco con el detalle, sin embargo no le daría el gusto de comer las fresas, no señor, se las daría a Hisagi o alguien más.

Horas más tarde cuando el descanso general tuviera lugar en el enorme campus universitario Ashido junto con su novia y sus amigos se sentaron en una de las bancas de lugar, habían estado comiendo en tranquilidad hasta que Hisagi hablo.

-Por cierto Rukia esas fresas estaban deliciosas- la mirada de Rangiku se posó en la pelinegra mientras que su novio la veía de reojo.

-¿Qué fresas?- pregunto Ashido sin quitar la vista de su comida.

-Mi hermano me trajo fresas con chocolate y no tenía ganas de comerlas- mintió y se esforzó por sonar natural, claro que sus palabras solo sirvieron para calmar a su novio, Rangiku la observaría en silencio.

Minutos más tarde todos regresarían a sus últimas clases de la tarde, caminando por el camino adoquinado y tomados de la mano Ashido vería el semblante de su novia, se le veía preocupada y tensa.

-¿Te encuentras bien?- le pregunto obligándola a detener sus pasos, ella le sonrió y se excusó teniendo algo de estrés, ambos compartieron una sonrisa antes de besarse efusivamente, la razón por la que quería a Ashido no era extraña para Rukia, él le había devuelto la confianza en ella misma y le había enseñado sentimientos y sensaciones que nunca había conocido.

Ella paso las manos atreves de su cuello y enredo sus dedos en su cabello, ambos recordaron la única noche que compartieron juntos cuando el joven bajara sus manos a su cadera y la acercara más a él.

El beso terminaría segundos después cuando el aire se les terminara, y una sonrojada morena termino por sonreír –Todavía tengo dos clases- le dijo cuándo rompieron todo contacto físico, el solamente bufó.

-Mis clases terminaron, ¿quieres que te espere?- le pregunto y ella solo negó.

-Tengo que conseguir un par de libros, te llamare cuando llegue- su novio acepto a regañadientes. Los dos fueron a sus clases y por el momento Ashido ignoro la inquietud que rodeaba el hermoso rostro de su novia.

-O-

Las clases habían terminado hace un par de minutos y los pocos alumnos que quedaban caminaban despacio en pequeños grupos, otros hablaban enérgicamente sobre cualquier tema o fiesta.

Su mirada analítica y fría se posaría en la joven de vestido morado y medias rasgadas que caminaba apresurada, con decisión caminó y su vistoso cabello rojo llamaría la atención de más de uno así como el vistoso escote que portaba.

-Buenas Noches Rukia-san…- saludo quedando enfrente de la joven, algún tiempo antes su mera presencia era suficiente para intimidarla pero Karuta se dio cuenta que eso ya no sucedería cuando la mirada violeta adquiriera un tono índigo muy oscuro y su ceño se frunciera.

-¿Qué haces aquí?, no me digas que también estudias aquí…- su tono irónico hizo que la pelirroja se molestara.

-No te hagas la idiota, sabes porque estoy aquí- le respondió y ambas se retaron con la mirada- Dime que le dijiste a Ichigo para que el me dejara.

Rukia quedó impactada breves segundos por ese comentario, pero no lo demostraría al formarse una sonrisa en su rostro – No sé… tal vez ya se cansó de ti- le respondió hablándole al oído.

-¿Me crees estúpida?- pregunto molesta y la sostuvo del brazo, la pelinegra se liberó con fuerza provocando que Karuta se desequilibrara un poco.

-No soy yo quien lo ha dicho- dijo y se marchó dejando a una molesta pelirroja más que confundida.

Sus pasos perdieron fuerza una vez que se aseguró que había dejado atrás a Saotome, sus hombros se relajarían sin embargo las palabras de la pelirroja la embargaron nuevamente.

-¿Ichigo dejo a Karuta?- se preguntó mentalmente, termino por negar en silencio al no encontrar una respuesta clara a esa pregunta caminó al estacionamiento donde su hermano quedo en recogerla una vez que terminaran sus clases pero no se dio cuenta como era observada por un joven hasta que este hablo.

-Siempre me pareció que el color azul te quedaba mejor- las orbes violetas se abrieron y observaron al chico que caminaba hasta quedar frente suyo- Pero admito que el morado también te queda bien, combina con tus ojos.

Rukia retrocedió un par de pasos, era esa actitud tranquila y seductora la que la descolocaba y confundía, trago apenas visible -¿Qué haces aquí?- le pregunto mordazmente.

Ichigo se encogió de hombros y con aire cautivador la miro escondiendo sus ojos tras sus pestañas –Vine a averiguar si te comiste las fresas- con una infinita delicadeza tomo el mentón y se acercó a su rostro.

La pelinegra abrió sus ojos y su garganta se secó.

¿Ichigo iba a besarla?.

oOo

En su departamento Ashido miraba el cielo desde su habitación, su mente vagaría de su novia hasta la chica de coletas fucsia, abriría su laptop momentos más tarde y se perdería un rato en Facebook, la noticia que llamo su atención en la página de estudiantes de música era que Riruka Dokugamine rechazaba beca en Julliard.

Negaría en silencio, mientras se ponía de pie y caminaba al baño- No es momento de pensar en tonterías- se dijo a sí mismo, él amaba a su pequeña novia de ojos violetas y consideró los sentimientos que tenía por su ex novia como tonterías.

Notas Finales

*Capypa Land: es un parque de diversiones ficticio del anime/manga Noragami

Actualizare este fic antes que otro que tengo en curso, solo para no dejarlos en suspenso mucho tiempo. Ademas hemos entrado en la recta final de este fic, ya vimos como Rukia ha recuperado la confianza y seguridad a ella solo le hace falta escoger a uno de los dos chicos..

Sherry uwu: Aunque lo parezca la relación AshiRuki no se enfriara, gracias por comentar y espero te guste mucho este capitulo

Shinny26: Espero que la respuesta de Nee-san te guste, gracias por tus palabras

Ane-berry92: Siempre pensé que Nii-sama se parecía a Sesshomaru de Inuyasha, todo frio y sexy jajaja yo entiendo sus celos de hermano no quiere que lastimen a Rukia otra vez. Ulquiorra es un amor que hace lo que sea para complacer a Inoue, me encanta Sai lo amo cuando veo melones lo recuerdo y empiezo a reir como loca XD. Yo amo el ShinjixHiyori y me la imagino embarazada y es demasiado para mi *muero de ternura*Gracias por tus palabras de verdad..

Sinaloca86: Te agradezco que sigas leyéndome pese a los aspectos que no te gustaron, espero te guste este capitulo

Lightdesired: Riruka no es mala...Aunque todavia siente algo por Ashido solo quiere verlo feliz

Zelda-24: Nat! Nada de esto seria posible sin ti (me sentí importante diciendo eso) Pero si te soy sincera te debo mucho, no me hubiera atrevido a publicar esta historia sin las palbras tuyas y de Araceli... Gracias. Claro platicamos por Facebook Coofmecoofdascoofspoilers

Vinsmoke Ursidae: Gracias por seguir por aqui y bueno la verdad... Yo tampoco supero a Melones-san XDD

Valquiria: Te agradezco tu comentario, lo de Ichi es real aunque necesita mas que simples detalles para recuperar a una chica no crees?

Guest: La mayoria prefiere a Ashido y bueno tomare la opinion de ustedes, no lo dudes. Gracias por tus palabras

Kei: Espero te guste este capitulo

Fer: Sai volverá aunque despues que Ulquiorra se recupere del sindrome por comer almejas... XDD. Ichigo ya hizo su primera jugada..espero te guste este capitulo

Fer Diaz: Tienes razón en todo, me encanto como lo dices "El remolino de emociones" y sera protagonizado por Rukia *o*

Yocel: Sabias palabras las tuyas... aunque falta la desicion de la taicho

Yuki05: Gracias a ti por seguir comentando y por desearme suerte (la necesito) Rukia es una mujer muy fuerte y realista, tal vez no caiga tan facil no crees?

Sara-nadia: Oye! Me gustan mucho tus ideas 7u7

diana carolina: Gracias espero que te guste mucho este capitulo :33

IchiRukikawaii: La primera jugada de Ichigo empezo.. osea inicia el juego.

Zuszy: Choca esos cinco! A mi me gusta mas el Hitsukarin, Momo no se.. no me parecía que estuviera interesada en Toshiro. Y siempre me gusto como se miran Tatsuki y Renji 7u7 aunque no se conocieron XD Espero te guste este capitulo y gracias por tus comentarios me hacen el dia lo juro! Cuidate mucho

Nozomi-chan: Aquí esta la actualización, espero te guste mucho :33 cuídate, besos

Megalex: Ni yo pude decirlo mejor *o*

Información sin relevancia: Hace una semana empece a ver un anime llamado Nanbaka, es sobre comedia y drama. Me ha hecho reir como no tienen una idea y bueno si les gusta la burla y el humor negro (como a mi) se los recomiendo

Cuídense mucho :))