Notas de autoras:

Mistralax: Ya es viernes. asi q nuevo cap! nxn muchas gracias por seguirnos ;.;

Carlac94: Ayer fue día de madres, así que felicidades a todas las mamis (?)

Advertencias:

Nezumi haciendo el vago XD


Serie de eventos

Capítulo

XII

"Visita"


Se había levantado temprano. Sus mascotas se habían puesto algo insistentes, chillándole cerca de su oído y correteándole el cuerpo, de verdad que eran unos traviesos.

- Bien, bien ya estoy despierto - dijo tomando al negro de su cola.

Se levanto para asearse, cepilló su cabello que estaba algo enredado. Dejó el cepillo en su estante haciéndose hábilmente su coleta.

Acomodo su uniforme viendo que lucía bien, no se ajusto mucho la corbata, no iba con su estilo.

Vio a su madre en la cocina dejando el desayuno algo apresurada.

- Buenos días hijo, me tengo que ir ya, tengo que llegar temprano a la sesión de fotos - se despidió dando un beso en la mejilla de su hijo - Pórtate bien - dijo como recordatorio.

Nezumi rió con ironía dignándose a desayunar. Después de tantos años esperando volver aquí, nunca pensó en el precio a pagar. Sus padres se habían divorciado, su padre comenzaba a considerar mas importante su trabajo que su familia y al final había terminado perdiendo aquello que no consideraba. Su madre por otro lado tenía una carrera fructífera, la razón de su vuelta era gracias a ella, debido a una propuesta de trabajo.

Fuera como fuera terminaba volviendo a donde estaba él, volvía a lado de Shion. Siempre se quiso preguntar que era lo que sentía. Shion era su amigo, ¿no? Pero a veces sentía que sus sentimientos iban mas allá de lo que pensaba y de como hacia las cosas sin pensar. De un modo u otro quería saber que era exactamente eso.

Había tenido unas cuantas novias durante la secundaria, incluso se había acostado con algunas de ellas, pero algo no estaba bien, no podía dejar de pensar en Shion, siquiera cuando estuviese con alguien por algún interés dizque amoroso, tenía que aclarar que significaba Shion en su vida.

Pero ahora parecía que se hacia mas difícil, se había propuesto cuidar de el. Se lo había prometido a su madre. Era algo que bien sabia que quizás podía dejar a medias ya que su estancia allí podía ser inestable.

Sonaba algo cruel, pero no quería hacerle daño a Shion, pero ahí estaba el acercándose sin ningún cuidado.

Salió del apartamento ordenando a los ratones que cuidaran la casa, después de todo eran animales inteligentes.

Caminó despacio hacia la aburrida escuela, simplemente no deseaba ir pero sabía era una obligación, aunque... giró inesperadamente al lado contrario. Su mente estaba ocupada resolviendo un caso o más bien una confusión. Su amistad con Shion nunca fue vista como algo normal, incluso para él mismo, siempre supo que había algo más que su conexión iba más allá, pero nunca pudo hallar esa respuesta. Cada vez que pensaba en él no podía evitar sentir algo extraño en su estómago, una sensación de cosquilleo, hormigueo en esa área. También era testigo de mirar con detalle cada parte del albino pero ¿por qué?

Nezumi lanzó una carcajada ácida. Tapó su rostro con su mano y controló su reacción graciosa. Después de tranquilizarse caminó hacia un parque, creyendo que sería mejor estar ahí todo el día que en la escuela, viendo el asiento vacío de Shion, soportando a Safu -que en conclusión era la peor parte- y oyendo los intentos de los docentes de dar una buena clase. Todo era absurdo, horrible y bizarro... aunque solo cuando no estaba Shion.

-¿Qué me está pasando? -se preguntó confundido por esa repentina apatía.

Se sentó en una banca bastante apartada de la civilización. Respiró hondo y sintió el aire chocar con su rostro, la sombra de un árbol lo relajó bastante y también el sonido de la fuente y las hojas que caían de la vegetación. Cerró sus ojos y suavizó todos sus músculos -que de cajón ya estaba tensos con tantos pensamientos confusos-. Cuando decidió abrir sus párpados, miró hacia el paisaje que tenía frente. Ahí había varias parejas gozando de su tiempo junto. Algunos, como él, disfrutaban del clima sentados en el pasto, otros saboreaban unos helados y otros más besándose apasionadamente. Nezumi arqueó una ceja, memorizando cada jugada que uso para que algunas de sus compañeras se acostasen con él. Debía admitirlo, el sexo estuvo bien pero siempre hacía falta algo... algo intangible.

-Verdadero amor -sonrió burlón -Me estoy volviendo un sensible -aumentaron sus risas. Vaya hombre que era, se sentía en ese momento realmente patético. Observó con más detalle el noviazgo que se dejaban tomar aire. De un momento a otro se imaginó a él con la chica. Hizo una mueca de disgusto. Finalmente su mente se mal viajó y alucinó a Shion a su lado. Sintió sus mejillas arder y, como reacción, desvió la mirada y negó con la cabeza -No puede ser -murmuró asustado.

Se puso de pie y decidió ir a comprar algo helado, necesitaba enfriar sus pensamientos tan locos y sus mejillas... esperen, también su cuerpo.

- Demonios.

Un te helado le haría bien, ¿no? el sabor ácido del te de limón le hizo bajar de golpe la calentura.

Maldición, actuaba como un completo idiota en la calle.

Algunas chicas lo miraban curioso. Sabia que no podía negar su encanto natural pero esto ya era molesto.

Las muchachas sentadas en la mesa frente a el no eran nada discretas mientras cuchicheaban obviamente sobre el. Era un cuarteto de mocosas quiso pensar pero se fijo que tenían el mismo uniforme del instituto. Solo una de ella no volteaba. Le causo curiosidad mientras las otras insistían que lo hiciera.

Se hacia la dura, pensó, pero al final no resistiría su encanto.

Ella al final se digno a mirarle de reojo y la escucho suspirar. Sintió eso como una victoria.

De pronto vio que ella se levanto de su mesa acercándose a el. Entonces pudo reconocerla. Entonces prefirió que no hubiera volteado.

- ¡Vaya! no pensé que estuvieras aquí dándotela de genial - dijo ella en un tono burlón sentándose frente a el sin ninguna invitación.

Sus compañeras se habían quedado boquiabiertas mordiéndose las uñas incapaces de acercarse.

- Como puedes ver solo vine por un té, nada especial.

- Si lo que sea, pensé que habías desaparecido para siempre.

- Pues estoy aquí, lamento decepcionarte.

- No lo tomes a mal, aunque eres un galán, todas babean por ti - rió señalando a sus amigas allá atrás.

- Ló siento, pero no estoy interesado ahora... - dijo con desgano viendo a las jovencitas suspirar - Pero veo que no cambias, sigues siendo tan pedante como siempre.

- Es parte de mi carácter.

Nezumi hizo una pausa larga tomando lo que restaba en el vaso.

- ¿Y el cachorro? Digo, ya debe ser un perro grande, ¿cómo esta? - trató de sacar un tema ya que le hacía aburrido quedarse allí callado.

- Pues bien, ha crecido mucho - dijo ella recordando lo sucedido, de pronto vio su reloj algo alterada - ¡Es tarde! - se levanto bruscamente.

- Sigues siendo tan extraña como siempre.

- Y no esperes que cambie - ella tomo su bolso para largarse - A propósito soy Inukashi, por si lo has olvidado - ella sonrió.

Agradeció él dato, no recordaba su nombre. La vio largarse mientras sus amigas iban tras ella haciéndole el interrogatorio.

¿Pero que demonios le pasaba? Un grupo de chicas babeando por y el solo las rechazaba.

Pago su cuenta y se fue del lugar. Quizás si se verificaba de una vez por todas que eran esos sentimientos, se sentiría mejor. Pero si aquello resultaba solo un capricho, solo lastimaría a Shion.

Recordó su cumpleaños, sentía que debía hacer algo, tal vez invitarlo a salir nuevamente.

Sin pensar sus pasos lo llevaron frente a la casa de Shion. Al parecer sus pies se sabían a detalle el camino. Sonrió antes de tocar el timbre.

Tocó una... tocó dos... tocó tres veces, pero nadie le abrió. Estaba a punto de darse la vuelta e irse, después claro de lanzar un suspiro, pero la puerta fue abierta rápidamente. Shion se asomó curioso al tiempo que se disculpaba por tardar tanto.

Nezumi contuvo el aliento. El albino lucía un conjunto de pijama color azul cielo con nubes dibujadas, algo infantil pero que lo hacía ver realmente tierno, además el color resaltaba de una buena forma su color de piel, ojos y cabello, el cuál, estaba muy despeinado.

-¿Nezumi? -preguntó incrédulo el albino. El susodicho no respondió, demasiado cautivado por la apariencia del otro -Nezumi... Oye, ¿estás bien?

Se acercó al pelinegro y lo zarandeó levemente, así despertó de su mundo.

-¿Qué? -cuestionó por inercia. Shion arqueó una ceja.

-¿Te sientes bien?

-¿Por qué lo dices?

-Porque te estaba hablando y no me respondías, además... - bajó la mirada - No dejabas de verme.

Nezumi permaneció en silencio, reprendiéndose internamente. Él pensó que sólo habían pasado segundos, más parecía un hecho que fueron minutos. "Demonios" reflexionó. Pero la simple imagen de Shion no lo dejaba pensar, ni siquiera actuar cómo lo hacía tan bien, esa pijama... ese cabello... esos labios. Negó con la cabeza exageradamente.

-¿Nezumi? -lo llamó preocupado. Pero otra vez su amigo no respondía, entonces detectó lo rojo que estaba. Corrió hacia su casa y buscó una jarra, la llenó con agua; se aceró a Nezumi y le aventó el líquido. Nezumi se sobresaltó y empezó a cuestionar, después le reclamó -Lo siento -se disculpó y abrazó la jarra de plástico -pero me estabas preocupando.

-No tenías que empaparme, Shion -rugió furioso. Luego tembló ligeramente al sentir la brisa fría.

-Pero es que no reaccionabas -se defendió enojado. Suavizó la mirada -lo siento... ven, entra. Debes secarte o te enfermarás.

Lo invitó a pasar y le pidió que subiera a su habitación. Así hizo. Mientras Shion buscaba algo con qué taparlo, Nezumi se fue hacia la ventana, donde entraba algo de luz solar, al menos se calentó pero se sentía más ridículo en esa esquina.

- Oye -llamó a Shion -¿Dónde está tu mamá?

-Salió, tenía que comprar ingredientes -explicó simple. Se acercó con varias prendas de ropa - Fue por eso que tardé en abrirte... por cierto, ¿por qué tocaste tantas veces? Hasta me asustaste, pensé que algo malo había pasado.

-Es tu culpa por tardarte. No tengo mucha paciencia -tomó la camisa que le ofrecían. Rápidamente se quitó su uniforme.

Mientras tanto Shion permaneció algo distante, observando curioso y bastante sonrojado el cuerpo bien formado de su amigo. Empezó a sentirse acalorado, por ello se dio vuelta y se dirigió a la puerta. Llamó a Nezumi desde ahí.

-Iré por algo de beber -le avisó y huyó despavorido. Corrió a la cocina y se mojó el rostro para bajar la sensación de calor. Rápido preparó dos tazas de té. Cuando subió Nezumi estaba observando a Hamlet -Ah! ¿te acuerdas de él? -sonrió alegre.

- ¿Cómo no acordarme...? -acarició al roedor - Hubiera traído a los otros dos.

-Nezumi... ¿no entraste al instituto? -preguntó tontamente al recordar que traía el uniforme y por la hora aún era algo temprano.

-Qué pregunta tan absurda, Majestad.

-Pero ¿por qué?

-No quise -se tornó serio. A veces Shion se asustaba exageradamente por cosas tan normales -Olvidemos eso... ¿cómo te sientes? - dijo viendo que Shion planeaba reprocharle.

-¿Eh?... Mejor, gracias.

-¿Cuándo te dieron de alta?

-Hoy en la mañana.

-Ya veo... -y se hizo un prolongado silencio. Nezumi observó la estantería de Shion, mientras seguía acariciando a Hamlet. Entonces detectó dos libros, bastante polvosos. Frunció el ceño al reconocerlos. Los tomó tras dejar al ratón en su jaula y los limpió. Shion lo observó apenado. Empezó a tartamudear.

-Yo... lo siento, no quería verlos porque... me recordaban a ti y...

-Shion -lo interrumpió - No te estoy reclamando nada -seguía limpiándolos. El otro se avergonzó aún más.

-Lo siento mucho. Debí cuidarlos más -bajó la mirada.

Nezumi lo observó detenidamente y se mordió el labio. Todo eso era su culpa.

Se dio cuenta de que aquel abandono le había afectado. Termino de sacudir el libro abriendo la gruesa portada.

"El príncipe y el mendigo"

Sonrió cerrándolo de golpe.

- Solo es algo de polvo, pero siguen estando bien.

Shion suavizó su mirada, estaba preocupado porque Nezumi le fuese a decir algo malo.

- Si quieres te puedo prestar otros...

Se emociono por la propuesta que accedió inmediatamente.

Leería lo que Nezumi le trajera.

- Creo que soy algo patético por haber dejado la lectura - dijo casi en un susurro.

Nezumi rió, diciéndole que estaba bien.

- Oye Nezumi en que club, ¿te has apuntado? - pregunto curioso, recordando que recientemente se había unido a aquel club.

- No lo tengo decidido aun, pero es una molestia que sea obligatorio. ¿Tú en que club estas?

- Pues... Yo me uní al club de literatura - dijo algo tímido.

- Bueno puede ser una buena opción, aunque... Me gustaría probar en teatro.

Shion parecía haberse emocionado eventualmente, seria genial si se unían al mismo club, pero vio que tenía otro interés.

- ¿Te gusta actuar?

- Un poco, ver tanto a mi madre haciéndolo me ha hecho agarrarle el gusto.

- ¿Entonces por qué no te les unes?

- Veré mañana si aun hay vacantes. Ya que tanto insistes - dijo fingiendo una sonrisa.

Creía que Shion se pondría triste o por lo menos le pediría unirse al mismo club que el, pero nada de eso paso, incluso se había hecho varias escenas, en las que el terminaba aceptando.

- Será genial. ¡De seguro serás el mejor!

- Oye, no creo que... - vio algo de pena en los ojos de Shion - Supongo puede ser una meta a trazar.

Era bueno actuando, pero consideraba que habían personas que seguían estando por encima de el, aunque bueno no se puede subir a la cima de un minuto a otro.

Rodo su vista analizando la habitación, había cambiado de como la recordaba, pero seguía teniendo esa esencia.

Vio entonces colgado en la pared el calendario.

¡Era cierto! Recordó su motivo de visita.

- Shion...- le llamo.

- Que ocurre?

- Bueno... - maldición! Por que se le hacia difícil decir aquello, ni con una chica se le trababa la lengua así - Veras, estaba viendo que tu cumpleaños paso hace unos días - señaló el calendario.

Shion bajo un poco la mirada.

- Quería saber si tu quieres...- maldición! Dilo! - ¿Quieres que salgamos juntos? Ya sabes como en los viejos tiempos! - se quedo callado al ver el gesto de sorpresa en la cara de Shion, ¿por que ponía esa cara? Sintió sus mejillas arder.

- Yo... - estaba atento a todos sus movimientos hasta cuando despegaba los labios para hablar - Claro que acepto - dijo con una sonrisa.

Aquellos habían sido los minutos más estresantes de su vida.

- Bien, ¿entonces que te parece mañana, al salir de clases? - Shion acepto alegremente.

Vio al albino sonreír y pensó que su corazón se le iba a salir.

Demonios, esto será...

Shion se levanto recogiendo los vasos vacíos para llevarlos de vuelta a la cocina.

- Te ayudo- se levanto para ayudarle.

- No es necesario... - dijo algo apresurado tropezando con la mesa.

Nezumi reaccionó tomándolo del brazo pero perdió el equilibrio en el transcurso. Ambos cayeron, Nezumi encima de él. Permanecieron un par de segundos en esa posición, ninguno sin reaccionar, sorprendidos por la caída. El pelinegro abrió los ojos lentamente y extendió sus brazos a lado de la cabeza del otro, soportando su peso con eso. Notó las tazas rotas muy cerca de ellos y el líquido esparciéndose en todo el piso de madera. Lanzó un suspiro.

-¿Estás bi...? -se quedó callado al notar al albino completamente rojo, entonces comprendió la posición tan comprometedora en la que estaban. Pero además de eso, le impactó más la sensación que tuvo al verlo debajo de él. Sintió calor, mucho calor. Se perdió en aquellos orbes rojos, su piel blanca y suave y esos labios que no lo dejaban pensar lógicamente. Trató de moverse más no podía.


Notas de autoras:

Respuesta a reviews anónimos:

Sora: Gracias por el comentario! Lástima que fue viernes xDD Ojalá te haya gustado mucho este capítulo, esta vez tenemos a un Nezumi más ido. Un beso!

YukoSama No fue tanto tiempo Dx Que estuvo tan WTF? ;.; Gracias por el review, ojalá te guste el nuevo capítulo y el cumple de Nezumi... es un misterio. Un beso!