Special thanks to the wonderful Kristina (lyricalkris, the autor) for giving me the opportunity again... you won't regret sweetheart.
Traducción: Just a Number
Summary: Los números son a veces obstáculos invisibles. Para Edward, una edad significativa entre él y Bella, determinaba los confines de su relación. ¿podrá ella enseñarle que a veces un número es sólo eso?
Disclaimer -de la autora: Aun no soy SM, solo estoy jugando en el camino con sus juguetes.
Disclaimer - de la traductora: Tampoco soy SM, la historia es solo una traducción y espero que la amen tanto como yo. Nuestra adorable y hermosa Beta: Love dark letter.
Sólo un número
Capítulo 11: Afrontando Consecuencias
No besuquearse en en el sofá familiar era uno de los indeterminados actos que Edward había masterizado a través de los años de secundaria.
Y bueno, nuevamente, eso era parte de su vida hace unos veinte años atrás. Realmente él no estaba en sus cabales cuando estaba intentando pasar desapercibido. Y, por supuesto, con Bella envuelta en sus brazos, era difícil pensar de modo racional, de ninguna manera.
Sólo un beso más y él mismo los levantaría a ambos para hablar. Aunque sería mucho mejor intentar convencerla para que vaya a su habitación. Con ella, estaba esa sensación que no había sentido en años, con respecto a la idea de tener una mujer nuevamente en su cama -incluso si no vivía en esta casa, esa habitación siempre sería de él.
Unos cuantos minutos más. Y estaría oliendo a chica, sudor y sexo. Había algo embriagador e intoxicante en en el perfume. Y ella estaba enredada a su alrededor, rodeándolo de calor, tanto de su piel expuesta para que él pudiese tocarla.
Tibio y más contento de lo que había estado alguna vez según sus propios recuerdos, Edward había caído en los brazos del sueño antes incluso de darse cuenta que estaba muy cansado.
Ahora ambos estaban envueltos en un mundo de problemas. Ésta no era la forma en que querían ser descubiertos, de ninguna manera en realidad. Habían demasiado de lo que él y Bella debían discutir aún, de lo que debían conocer antes de siquiera pensar en enfrentarse a su familia. Sin embargo, se quedó dormido en la sala de estar, con tantas de sus ropas todavía desperdigadas en el piso, que se arrancaron uno al otro previamente.
Emmett tenía una mirada furibunda hacia ellos. Rosalie estaba tras él, cargando a Henry que dormía, con la boca abierta, asombrada.
Los ojos de su hermano mayor se estrecharon antes de acercarse, luciendo exactamente en lo que cabe la expresión, como un toro de carga. Edward se puso de pie el siguiente segundo, poniendo instintivamente entre su furioso hermano y Bella. La lógica, definitivamente no lo había abandonado. Emmett no pensaba hacerle daño a Bella, por supuesto.
Toda su ira y enojo, su conmoción estaba contra Edward.
— Tú, ¡Hijo de puta! -Emmett le gritó, pero Edward estuvo preparado y sólo retrocedió un paso. —¿Qué has hecho? ¡¿Que mierda has hecho?!
— ¡Emmett! ¡Detente! —rezongó Bella poniéndose de pie, mientras veía a Emmett acercarse a Edward y tomarlo por los hombros mientras lo sacudía. Ella se interpuso entre ambos, y Edward la tomó de la cintura, tenso por si tuviese que sacarla del medio.
Si es que Emmett siquiera había notado la presencia de Bella, no se podía decir. Sus ojos aun estaban enredados en los de Edward, sobre la cabeza de Bella, y sus manos engarrotadas a ambos lados de sí mismo. -Ella es nuestra hermana, tú asqueroso enfermo. ¿Qué demonios estabas pensando cuando-
— ¡Emmett Cullen! Detente. Detén todo esto ahora. Estás asustando a tu hijo. —siseó Rosalie, mordazmente.
Efectivamente, Henry estaba completamente despierto ahora, y observaba el proceso frente a sus ojos con temor y llorando. Gemía suavemente, apretándose a su madre como si su vida dependiera de ello.
Una mirada contrita brilló en los ojos de Emmett y tuvo que dar un paso hacia atrás, reluctante. Bella permaneció con la espalda contra en frente de Edward, como un pequeño guardián, fiero y listo para defenderle. Ella encontró su mano mientras tanteó con sus dedos, hasta entrelazarlos.
Los ojos de Emmett recorrieron su figura hasta que sus labios se deformaron con disgusto y furia. Edward estuvo más que pendiente del hecho que ambos, tanto él como Bella, estaban a medio vestir, y Bella sobretodo que no llevaba pantalones. -¿Te hirió? ¿Lo hizo? -demandó Emmett, tomando otro paso contra él.
— ¡¿Qué?! -protestó Bella, mientras Edward gruñía al mismo tiempo, —Nunca la dañaría. Jamás. -Edward intentó ponerse frente a Bella, furioso por las acusaciones de su hermano, pero ella se interpuso rápidamente.
— Ve arriba y ponte algo de ropa, —espetó Emmett, dirigiéndose a Bella.
— No le hables de esa forma, —demandó Edward, furioso, a la defensiva, y sobretodo, protector.
Su hermano frunció el ceño. —No te...—
— ¿Qué está pasando aquí? —la voz de Esme sobresaltó a todo el mundo. El corazón de Edward cayó como si una piedra hubiese caído en sus entrañas, retorciendo su interior incómodamente. —¿Qué...? ¡Oh!
Ella se detuvo tan de repente, que Carlisle tuvo que ponerse de barrera en medio de ellos, antes de caer en la cuenta de la situación que mostraba su sala de estar.
— Oh, mierda, —el patriarca Cullen soltó casi de forma inaudible.
Edward apretó la mano de Bella espasmódicamente , mientras ambos jadeaban. Incluso los ojos de Emmett se agradaron en dirección a su padre, registrando el shock de no haber oído nunca soltar esa palabra a su padre.
Repentinamente, toda la habitación estaba repleta de voces, todas reclamando al mismo tiempo. Era un completo sin sentido, y edward deseó nada más que sacar a Bella fuera de allí. Si uno de ellos era el que iba a enfrentarse a la ira de su familia, sin duda era mejor que fuera él.
Pero quizá a modo de suerte, Rosalie apareció.
— Emmet, cálmalo y fíjate si lo puedes acostar, —ordenó ella, poniendo un Henry lloroso en los brazos de su esposo.
Mientras ella hacía esto, Alice quién estaba con Jasper detrás de Carlisle y Esme, se coló entre todos, tomando la muñeca de Bella. —Vamos, cariño. —haló de ella, tratando de alejarla de Edward.
Edward sintió el agarre de Bella apretarse en sus dedos y vio sobre su hombro, insegura. La última cosa que deseaba hacer era soltarla, pero alice tendría mucho cuidado con ella.
Apretando su mano una vez, él cuidadosamente, desunió sus dedos, devanándose lo sesos para elegir la mejor forma de decirle a su madre y a su padre lo que debía, mientras ellos lo observaban con rostros conmocionados.
Pero Rosalie tenía otros planes. —Bella, vete con Alice. Tú, —ella observó a Edward, —ven conmigo. Henry, mami volverá a darte el beso de las buenas noches en un minuto ¿sí? El resto... quédense quietos. Estoy seguro que estaremos de vuelto en menos de lo que esperan.
Antes de que cualquiera pudiese protestar, Rosalie lo arrastró escaleras arriba. Edward se retorció mientras caminaba, intentando encontrar a Bella, pero ella y Alice estaban justo detrás de él.
— Vamos, Romeo. La verás en sólo un minuto, —murmuró Rosalie, impaciente, jalando su cuerpo para que ingrese en su propia habitación, cruzando el pasillo de la habitación de Bella, y cerrando la puerta.
Edward no había caído en la cuenta de que contenía el aliento, hasta que de repente estaba jadeando y mareado.
Tropezándose hacia atrás, Edward se apoyó pesadamente en la cama, su cabeza entre sus manos mientras trataba de retomar el aliento.
— Siéntate, antes que caigas, —Rosalie dijo, a la ligera, cruzándose de brazos y apoyándose en la puerta.
¿Qué mierda acababa de pasar?
— Okay ¿Desde cuando?
Edward observó detenidamente a Rosalie. —Días.
Ella inclinó su cabeza, entrecerrando los ojos. —La verdad, Edward Anthony Cullen. Ahora.
¡Jesús! Henry estaba jodido.
— No sé como responder a eso.
Ella apretó sus labios, mientras que sus cejas se iban arqueando. Mientras lo observaba, sus ceja se levantaban centímetro a centímetro hasta llegar a su frente. —Oh. Dios. Mío. —tosió ella. —Sabía que estaba compitiendo con alguien pero ¿una chia de dieciséis?
— Rosalie, —gruñó Edward, poniendo sus manos sobre sus ojos, frotándolos cansina mente.
— No. No. —ella soltó una pequeña carcajada. —Sólo es un largo misterio para mí. Y saberlo ahora... —ella meneó la cabeza, sonriendo un poco. —Wow, si podía tenerte en sus manos en esa época, sólo imagino como te tendrá ahora.
Edward la vio perplejo. —¿Realmente se nota?
— Bueno, te diré una cosa. ¿Tu y yo? Éramos tan fríos como el hielo, cariño. Ni siquiera tibios. Y eso está bien, porque con eso me trajiste hasta aquí, donde debía estar. Pero, lo que sea que ésta cosa entre ustedes sea... —ella le soltó un gesto. —Mírate, Edward. Estabas tan ensimismado en lo que sea que estuviste haciendo con ella que ni siquiera oíste la puerta abriéndose. ¿Acaso eso suena como tú? Solías interrumpir lo que sea que estuviésemos haciendo solo para responder un texto.
— ¿Crees que es demasiado raro?
Rosalie rodó sus ojos. —Edward. Me enamoré de tu hermano con ir unas tres veces de visita contigo, mi en ese entonces novio, a la casa de tus padres.
— Mientras yo te besaba frente a Bella, para alejarla —,dijo Edward con una sonrisa.
— Sep. Eso suena más cómo tu. —Ella se dirigió a su maleta, para sacar una de sus camisetas. Se la tiró. -Y ponte esto, maldita sea.
Mientras se ponía la camiseta, Rosalie se sentó a su lado. -Esto es tan Edward, -dijo ella cariñosamente, palmeando su mejilla. -Okay, ahora un par de preguntas importantes, y luego tendrás que enfrentar las cosas antes de que entren cual tornad o aquí arriba. -ella lo observó directamente a los ojos. -¿Alguna cosa pasó entre ustedes cuando ella tenía dieciséis?
Edward meneó la cabeza, alejando la mirada, rascándose la nuca, culpable. -La besé.
— Okay. Lo que sea que hagas... no menciones eso. Nunca. Nunca, nunca, nunca.
~0~
Bella salió de su habitación casi al mismo momento que Edward lo hacía.
Ella no cayó en la cuenta de cuán nerviosa estaba hasta que sus ojos hicieron contacto, sin embargo, cuando él sonrió, con una expresión un poco decaída pero genuina, los nudos en su estómago cedieron lo justo para que ella estuviese segura de que ambos pasarían esta prueba.
Él la buscó, tomando su mano y entrelazando sus dedos. Bella sonrió en ese momento.
—Bella —, él susurro su nombre, apretando su mano así ella podía estar cerca de él. Él envolvió su brazo alrededor de Bella, con su cálida mano en la parte baja de su espalda. La besó suavemente, sin importarle las dos mujeres que les acompañaban en el pasillo. —Solo necesito saber una cosa —.Él acarició su espalda gentilmente, viendo en lo profundo de sus ojos. —Se que debemos mucho de que hablar y otro poco mas que descubrir de nuestra relación. Pero aun quieres estar conmigo? Sabes que te amo, y yo se que me amas, pero ¿Quieres que haya un nosotros?
Ella presionó sus labios, intentando mantener a raya la ridículamente enorme sonrisa que intentaba hacer acto de presencia en su rostro, a través de sus nervios. —Sí —, susurró.
La sonrisa que obtuvo de Edward en respuesta era radiante. Él acercó su rostro hacia ella, atrapando sus labios en un beso.
Sin embargo, fue interrumpido por el estruendo del sonido de unos pasos acercándose. Bella separó su cabeza, con las manos en el pecho de Edward. Sintió alivio al saber que se trataba sólo de Jasper.
El hombre rubio les sonrió. —Será mejor que bajen allí ahora antes que su hermano los arrastre abajo.
Edward le mostró una sonrisa alentadora, sin dejar de soltar sus manos mientras bajaban por las escaleras.
Su familia estaba reunida en la sala de estar, Carlisle y Esme sentados, con las palmas de sus manos unidas. Emmett caminaba alrededor de la habitación, con los brazos cruzados y la expresión fiera.
— Cristo —, murmuró Edward conteniendo el aliento.
Hubo un tenso silencio que provocó en Bella el deseo de salirse de su propia piel. Habían pasado muchos años de sentirse de esta forma. Esme y Carlisle nunca necesitaron levantar la voz o la mano cuando sus hijos cometían errores. La decepción de ambos era suficientemente lamentable.
Ahora, ella se sentía irritada. Ella era feliz. Edward era feliz. ¿Por qué estaban enloqueciendo?
Esme respiró profundamente. —Siéntense —, dirigió, gesticulando al sofá que estaba frente a ella, con su mentón.
Edward y Bella se vieron a los ojos, pero tomaron asiento, aún con las manos unidas.
Carlisle se aclaró la garganta. —No estoy seguro de qué es lo que estamos dis…—
— Oh, yo sé exactamente lo que discutimos aquí. Algún perverso, e incestuoso poco de mierda, eso es lo que vemos —, se estremeció Emmett, más enojado de lo que Bella podía recordar haberlo observado alguna vez.
Era bastante más amenazante así y más que sólo cargoso.
— Emmett —, dijo Carlisle, a modo de prevención. Él observó hacia donde Edward y Bella estaban. —Vamos a darles una oportunidad de explicarnos.
Edward soltó un gran resoplido. —La verdad es, que aún estamos intentando saber ciertas cosas por nosotros mismos.
— Seh —, terció Emmett, acercándose amenazadoramente. —Debe hacerlo mucho más fácil hacerlo sin llevar ropa encima.
— Con un carajo, Emmett —, Rosalie le gruñó a su esposo, exasperada.
— Esto está jodido —, argumentó Emmett.
— Sólo ¿Qué es lo que crees que está pasando aquí? Tal vez podrías empezar por eso —, le retó Edward, sonando realmente enojado.
— Lo que yo creo es que estás tomando ventaja de una niña que siempre te ha admirado. Ella solía seguirte como un cachorrito, y que ahora lo des vuelta a tu favor para obtener lo que quieres. Es enfermo. Enfermo —. Él rondaba a través de la habitación mientras hablaba, intentando gritarle a la cara a Edward. Edward se puso de pie, con una expresión furiosa.
— Whoa. Okay —Bella estuvo en medio de ambos nuevamente, levantando su mano para detener el siguiente movimiento de Emmet. —No es que no aprecie tu preocupación por mí, Em, pero dame un respiro. Ya no soy una niñita. Y Edward no hizo nada malo.
— ¿Estás de broma? Él es tu hermano.
— No, no lo es.
— No fuimos criada con ella, Emmett —, puntualizó Edward, paseando su mano despreocupadamente por su cabello. —Ella no es mi hermana —no biológicamente o de otro modo. Nunca la sentí de ese modo, nunca la sentía como mi hermana.
— Con un carajo Bella, me presentas como tu hermano.
— Te he presentado a ti como mi hermano. —Bella acarició sus brazos de manera inconsciente. —Eres el hermano mayor perfecto. Así es cómo yo te percibo. Nunca ha sido igual con Edward. Jamás.
— ¿Entonces cómo fue? —el tono de voz de Carlisle y su expresión extremadamente incómodos.
Los ojos de Edward se entornaron. — ¿Qué estás preguntado?
— ¿Por cuánto tiempo ha estado ocurriendo esto, Edward?
— Días —, contestó Bella rápidamente, antes de que la culpa de Edward hiciera la situación mucho más volátil de lo que necesitaba ser. —Todo es… bastante nuevo.
— Cómo dije antes, hay muchas cosas que necesitamos entender —, estuvo de acuerdo Edward.
— Sólo que no puedo entenderlo —, dijo Esme. Han sido tan extraños por años. Y estos últimos días, sólo estaba feliz de que ambos finalmente podían permanecer juntos en una misma habitación, seguir adelante y trabajar juntos.
— ¿Qué es lo que te preocupa? —preguntó Bella, sin precisar si ella realmente quería conocer la respuesta.
— Demasiado. ¿Acaso…? La relación que habían tenido cuando eras más joven, Bella. ¿Estuvo bien que permitiésemos que él te reconfortara? Ibas a él antes de que vinieras a nosotros, por cualquier cosa. —Ella frunció el ceño. —Supongo que estoy preocupada de que podrías haberte vuelto dependiente.
— Mamá. ¿Realmente crees que tomaría ventaja de algo así? —Edward sonaba herido y horrorizado.
Esme dio a su hijo una mirada arrepentida. —Lo siento, corazón. Realmente no sé qué pensar ahora.
— Incluso si ese fuese el caso, es como dijiste. Hemos estado separados por muchos años —, puntualizó Bella. —Me he vuelto distante. —ella observó a Esme, Carlisle, y Emmett uno por uno. —Sé lo que quiero.
Los tres aun lucían disgustados.
— Aunque no fuera tu hermano, la cuestión de la edad es solo… raro —, soltó Emmett mal humorado, la expresión de su rostro denotaba la misma que alguien pondría después de morder un limón. —Y de cualquier forma que lo veas, ustedes son familia. Es como… juntarte con tu tío decrépito.
— Gracias por eso Emmett, —dijo Edward, rodando los ojos.
— Bueno, es que estás lo suficientemente cerca de los 40, y B es sólo una bebé. Y no pretendo ofenderte, kid. Sé que eres una adulta y eso, pero es sólo… asqueroso.
— Si, y tú eres el epítome de madurez, —soltó Rosalie, com una expresión mordaz. —Ewww, es asqueroso —, imitó ella.
Él torció la boca en su dirección, pero la mirada que le dio no era tan fiera como antes. —Vamos, nena. Sólo piénsalo. ¿Qué tal si la futura esposa de Henry tiene dieciséis años ahora? Probablemente a perdido su ya su virginidad y—
— No estoy seguro si ser tan obsceno ahora sea necesario, Emmett —, interrumpió Carlisle, dándole a su hijo una mirada severa. Él se pasó la mano sobre la boca, con una expresión que sugería que estaba debatiéndose en elegir las palabras adecuadas. —Creo que se puede entender, esto es mucho de lo que debemos pensar.
Él vio en dirección a Bella, captando su mirada. —Cariño, siempre hemos sabido que no podíamos reemplazar a tus padres en tu corazón. Ninguno de nosotros lo esperamos. —él observó hacia un lado, y Esme asintió fervientemente de acuerdo. —Aun así, nunca te traté o pensé en ti de manera diferente a como lo haría con una hija de mi sangre.
— Claro que lo sé —, dijo Bella suavemente. —Son mis padres. Mi padre y madre. —Ella tomó una gran bocanada de aire, volviéndose a ver a Edward, acercándose para tomar su mano de nuevo. —Y también se que eso hasta esto… poco convencional. Pero, piénsenlo. Toda mi vida, toda la vida me han dicho que lo que quieren para mí es la felicidad, que sea feliz, justo como creo que desean para Edward. Bueno, saben la clase de hombre que es Edward, y la clase de mujer que soy. Si piensan en nosotros, sus hijos, por separado ¿acaso un chico como Edward no sería maravilloso para una chica como yo, y viceversa?
Este pensamiento fue tomado en silencio, pero al menos no estaba repleto de alegatos.
— Papá, dijiste hace algunos días que creías que era infeliz —, puntualizó Edward. —Y no estabas equivocado. Pero ahora… —él vio en dirección a Bella, y su expresión era tan clara, que le robó el aliento a Bella. No había duda alguna. Su amor por ella estaba escrito en todo su rostro. Ella apretó su mano y él apretó la suya de vuelta. —No estoy infeliz, ya no —, le dijo a su padre aunque no apartó a mirada de Bella. —Y elijo no estar sólo.
Nuevamente, tomaron todo en silencio.
— Esto es tan jodidamente raro —, murmuró Emmett conteniendo el aliento, sobándose los ojos como si así pudiese deshacer lo que veía.
— Bueno, espero que te acostumbres —, soltó Edward con voz plana. —Esto no es una frivolidad. Ni un juego. Esto no para pasar el rato. Bella y yo tenemos mucho que discutir, y les voy a pedir que respeten eso ante todo.
— Eso es inquietante en tantos sentidos —, dijo Esme, con la mano en su mejilla. Ella cerró los ojos. —Pero no. Estas en lo cierto. Tal vez lo mejor sea que vayamos a descansar un poco y lo dejemos aquí, para que se resuelva.
Carlisle y Emmett asintieron de mala gana. —Tienes toda la razón. Todos estamos un poco a la defensiva en estos momentos. Lo mejor es dar un paso al costado —, estuvo de acuerdo Carlisle. Su palabra daba todo por sentado.
Bella sintió como la presión de su pecho y sus hombros disminuían considerablemente. Estaba desesperaba por salir de la línea de fuego.
Carlisle se puso de pie, llevando a Esme consigo. Él observo a Edward y Bella directamente. —Mañana nos vemos en el desayuno. Estoy seguro que tendremos muchas cosas más que decir.
Cuando todos los demás estuvieron de acuerdo, Carlisle y Esme abrazaron y besaron a la pareja. —Saben que los amomos.
— Por supuesto.
Edward tiró de la mano de Bella, tan deseoso de escapar como ella, aparentemente. Cuando llegaron a las escaleras encontraron a unos divertidos Alice y Jasper sentados en los escalones. Esperándolos. —Eres el epítome de un florecimiento tardío, Edward. Es un poco tarde para superar la meta de ser atrapado mientras te manoseas con tu chica en el sofá de la sala.
Bella le hizo una mueca y Edward echó fuego por los ojos. —Muévete —, es todo lo que soltó.
Carcajeándose, Jasper se levantó, apretando a Alice a su lado. -No eres mi hermana, ¿verdad dulcecito?
— Oh, diablos no, —Alice sonrió.
— Gracias a Dios por eso —.él le ofreció a Edward otra sonrisa, palmeando su espalda mientras se alejaba, dirigiéndose a la habitación de huéspedes que ahora compartían.
A su lado, Edward suspiró, pero pasó sus brazos alrededor de la cintura de Bella, inclinándose hacia ella mientras continuaban subiendo hacia el tercer piso. -¿Te quedarás conmigo ésta noche? -murmuró él en su oído, tan suavemente para que sólo ella pudiese oírlo.
Bella sonrió, complacida. Temía que él deseara mantener su distancia nuevamente. -Sí, -murmuró de vuelta.
Él se detuvo un momento, acariciando su mejilla con la parte trasera de sus dedos, y volviendo a tener la serena sonrisa de siempre. Se acercó a ella para besarla suavemente, sólo siendo detenido por la interrupción de alguien que se aclaraba la garganta muy audiblemente.
Edward y Bella levantaron la mirada para encontrar a Emmett de pie en el final del pasillo, observándolos directamente.
Con una mirada maquiavélica, Edward rodeó a su hermano mayor, trayendo a Bella consigo y cerrando la puerta de su habitación después de entrar.
Ambos oyeron el resonar de las carcajadas de Emmett.
Nadie adivinó que era Emmett... :( bueno, pero se lo esperaban, creo, —algo de este drama. Ya no podemos hacer muchos juegos con estos dos ni hacernos de la vida gorda con los familiares pasivo-agresivos que tienen. Y... buahhhhhhh queda poco y me pongo feeling. :'( Sólo tres capis más... Buahhhh. Y yo estuve sin tiempo para subir antes y me disculpo.
Tengo buenas noticias, soy parte del grupo de Traductoras de Élite Fanfiction (yayyyy) Y lo comento, ya que gracias a éste fic es que lo soy :D
Entre otras cosas, creo que soy la única que recién lee If I Stay o Si Decido Quedarme, y debo decir que es completamente hermosa. He llorado como nenita de kinder. O peor. Es tan hermosa. Bueno, si alguien no leyó la historia, debe hacerlo... ok, bueno, si quiere. Pero yo la recomiendo. Y también, Olvidé Olvidarte de Megan Maxwell, es el primer libro que leo de ella, pero es muy bueno.
Besos.
Ale!
PS: Por cierto los errores que encuentren son míos, ya que este capi también está sin betear. No se molesten conmigo... que he puesto mucho de mi parte para que el capi salga, ya iba a tirar la toalla, tengo muchos problemas personales :/
