Capitulo 6

Capitulo 11. "Juntos"

Los rayos de sol penetraban por el balcón, alumbraban fuertemente anunciando que la mañana por fin había llegado. Ambos jóvenes seguían durmiendo. Un repentino dolor me hizo recobrar la conciencia…parcialmente. Durante unos momentos el dolor persistió…Pensé que solamente se trataba de una cosa…¡Tenía hambre! Y el único lugar capaz de aliviar mi angustia era la cocina. Sin preocuparme mucho por el bello durmiente deje que mi estómago me guiara. El día anterior había sido bastante intenso, el agotamiento me impedía abrir los ojos…

-Shimon…debe tener…algo delicioso…¡esperándome!…¡¡Allá voy delicioso guisado de cerdo!!-

Evidentemente seguía inconciente. Nadie puede culparme por sentirme agotado y con hambre ¿o si? Atem seguía holgazaneando quiero decir "descansando". El estaba más ausente que yo…No pasaría nada malo si lo dejaba solo un momento, además ya es un chico grande…¿cierto?

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¿Qué sucede?...¿Aún sigo inconciente? Creo que no…¿Dónde estoy?...Lo último que recuerdo es haber estado hablando con Seth…claro, mi habitación…Mi cuerpo se siente pesado…no tengo ánimos de despertar…Aún no…Pero…deseo ver a Mana…

-Despierta…-

Es curioso…puedo escuchar perfectamente su voz…¿Qué me pasa? Solo imaginar a Mana a mi lado hace que mi corazón palpite al doble de rápido…Seth…¿Tendrá razón?

-Despierta-

Esto tiene que ser un sueño… Mana no estaría en mi habitación tan temprano… Estoy delirando…Un segundo…¿Mana en mi habitación?…

Una leve presión sobre su cuerpo comenzaba a incomodarlo, no podía moverse. Había algo sobre él que no le permitía levantarse. Lentamente Atem abrió sus ojos para encontrarse de frente con otro par de ojos color esmeralda. Eso no podía ser verdad. Para despejar cualquier posible duda Atem parpadeó un par de veces, sacudiendo la pereza y el sueño de sus ojos.

¡Mana! ¡¿Qué está haciendo aquí?!

La expresión de su rostro era como la de alguien que acaba de ver un fantasma…Más que emocionado estaba sorprendido, nunca se imaginó tener a Mana en su habitación a tan tempranas horas de la mañana…mucho menos con dicha joven sentada sobre él…No podía gritar o atraería a los guardias, lo menos que deseaba era que los guardias lo encontraran con Mana y menos si ella estaba sobre el solos en su habitación…eso no se vería bien aunque fuera un error. Intentando calmarse se dispuso a cuestionar a la joven que lo observaba con curiosidad. Un torrente de emociones y pensamientos bombardearon su cabeza. Estaba muy confundido.

-¡¡BUENOS DIAS PRÍNCIPE!!- Exclamó Mana inocentemente.

-Ehm…buenos días Mana…¿Qué estás haciendo aquí?-El perturbado chico permaneció inmóvil.

Seguidamente la chica cambió su posición ahora más cerca del rostro del joven. Finalmente Atem pudo respirar mejor. Pero ahora estaba realmente nervioso, era la primera vez que estaba tan cerca de ella. ¡Sus rostros estaban a centímetros de distancia! Eso era suficiente para hacer que el serio príncipe quisiera salir corriendo de esa incómoda situación. Mana era su mejor amiga, habían hecho muchas cosas juntos cuando eran niños…Pero ahora…digamos que…era un poco diferente…Ya no eran niños.

-¿No es obvio? ¡¡Dándote los buenos días tontito!!-

-No me refiero a eso, estas…estás encima de mi…-

-¿ah? ¡¡Eso!! Verás, esta mañana me desperté muy temprano, vi cuando Seth salió de tu habitación y pensé que ya estarías despierto. Entré y resultó lo contrario. A propósito, o tienes el sueño muy pesado o estabas realmente agotado…¡Ni siquiera sentiste cuando subí a la cama! ¡Pensé que eso te despertaría!-

-Espera…¡¿Cuánto tiempo llevas exactamente aquí dentro?!-

-Umm… no lo se…alrededor de 2 horas, como estabas dormido decidí quedarme aquí, me aburrí un poco y creo que me quedé dormida…-

No había pasado un día desde que se reunió con Mana y ya estaba metido en problemas…aunque sea por unos minutos Mana había dormido en su cama…¡A SU LADO! Sin embargo la inocencia en su voz, en su rostro demostraba lo contrario. Mana no se detuvo a pensar que lo que hizo posiblemente se vería "extraño", así era ella. Nunca tuvo malas intenciones...

Es cierto, Mana…es muy inocente…probablemente ella ni siquiera se ha dado cuenta de lo que sucede…Creo que lo mejor ahora es que nos preparemos para comer algo y luego la llevaré a dar un paseo al Nilo, siempre le gustó eso…

Más tranquilo y convencido sonrió para sí mismo. Mana lo observaba con curiosidad preguntándose en que pensaba el príncipe.

-¿Príncipe estás bien?-

-Sí-

Tiernamente el príncipe la tomó suavemente por los hombros intentando que se sentara a su lado…y no sobre el, de nuevo…

-Así estaremos más cómodos. ¿Y bien Mana? ¿Qué deseas hacer hoy?-

No sabía exactamente porque sus mejillas se tornaban calientes e incontrolablemente coloradas. Simplemente estaba allí sentada observando fijamente al chico que tenía frente a ella, más bien al torso del susodicho príncipe. No se había dado cuenta que desde el momento en el que él se acomodaba para sentarse las delicadas sábanas que cubrían su pecho caían dejando expuesta su esbelto tórax…a los ojos de la chica el príncipe se veía simplemente atractivo…

Estaba idiotizada no podía retirar su vista, aún sabiendo que el príncipe le dedicaba una mirada interrogatoria, no porque lo estuviera observando sino por la expresión del rostro de la chica. Tras unos breves segundos Mana reaccionó.

-Ehm…¿Qué fue lo que dijiste?-

-Dije que deberías darte un baño, nos encontraremos con Seth para comer ¿Te parece bien?-

-¡Claro! ¡por supuesto!...jejeje- ¿Qué me está pasando? ¡El príncipe puede pensar que estoy loca! Debo calmarme, no es para tanto…¿verdad?...¡¿Verdad?!

-Mana ¿te sientes bien? Tu cara está muy roja…como si tuvieras fiebre…Déjame ver-

-¡jajaja! ¡¡Claro que no príncipe estoy bien!! No debe-

La suerte no estaba del lado de los chicos, porque justo en ese momento…

-¡Oye Atem! ¡Deja de holgazanear! ¡Es hora de-

Un largo, monótono e incómodo silencio invadió la atmósfera. Disfruté cada segundo de dolor…el pobre chico se deshacía de nervios, Mana por el contrario observaba la escena con curiosidad.

-En serio se extrañaron…¡Bueno! Yo me largo, no deseo interrumpir nada…-

-¡Seth! ¡No es lo que tu crees…! Yo, nosotros-

Delicioso. Ya me había provisto de un plan para los tórtolos pero esta vez se me adelantaron. Es fácil saber que sucedió, sobretodo conociendo a los chicos, especialmente al futuro joven rey. No me cabe la menor duda que fue Mana la que inició todo esto, claro…sin ninguna mala intención. No puedo negar que es divertido ver a Atem nervioso de vez en cuando. Especialmente cuando dicho joven raramente da a conocer sus emociones…

-jejeje…lo lamento, es divertido verte sufrir…-

Luego del "incidente-que-jamás-se-volverá-a-mencionar-dentro- de-este-palacio-mientras-yo-viva" como Atem lo llamaba, me dispuse a hablar con Shimon sobre algunos asuntos del reino de los cuales Atem me pidió encargarme "solo por esta vez". Mientras Shimon y yo nos hacíamos cargo del reinado los chicos hacían de las suyas. Esta era la primera vez que compartirían el día juntos sin que nadie los fastidiara; por supuesto hice los arreglos necesarios para cubrirlo. El palacio era un caos. Seto estaba furioso por no encontrar al príncipe listo para sus lecciones de arte militar, Mahat buscaba frenéticamente a cierta estudiante escurridiza, Shada y Kalim tenían unos proyectos de ingeniería que debían ser aprobados por el príncipe, Aknaden…bueno Aknaden siempre estaba molesto. La única capaz de entender era Isis quien no se molestó en absoluto por la ausencia de los jóvenes.

-Ya están grandes, no veo la necesidad de perseguirlos tanto…Además se que no desean ser interrumpidos ¿No piensas lo mismo Seth?-

-Sin duda Isis. Muchas gracias por tu ayuda-

-No te preocupes, juré que protegería al príncipe con mi vida, eso también incluye cubrir sus travesuras.-Dijo Isis sonriendo levemente. -Mahat debería tomarse las cosas más ligeramente. Personalmente creo que le exige demasiado a Mana-

-Eso es cierto, como sea tenemos cosas que hacer. Ese par de tórtolos no regresarán hasta muy tarde…de eso estoy seguro…-

Mientras tanto en los establos, se llevaba a cabo una conversación totalmente diferente.

-No estoy segura príncipe…-

-Mana, no te preocupes…-

-Es que…Bueno, desde hace mucho tiempo que no cabalgo…y la última vez que lo hice…¡No quiero no siquiera recordarlo! Me da algo de miedo…-

-Tranquila, lo recuerdo bien. Tu caballo se asustó un poco por la serpiente…luego tu perdiste el control, obviamente el resultado fue lo esperado…te caíste de tu caballo. Eso fue todo-

-¡Como puedes decir eso! ¡Fue aterrador!-

-Pero ni siquiera te lastimaste…es más nunca estuviste en peligro…-

-Lo sé, si no hubieras estado allí ese día probablemente me hubiera lastimado mucho-

Atem disfrutaba mucho tener esas conversaciones con su joven amiga, le recordaba todos los buenos momentos que pasaron juntos. Ese día nada se interpondría entre ellos…nada.

-Entonces ¿Qué prefieres hacer? No podemos llegar hasta el río sin un caballo. Nos tardaríamos el doble si vamos a pie-

-Mmmm…y si…solo…-

-Mana ¿me estás sugiriendo que llevemos un solo caballo?...-

Mana le dedicó una de sus inocentes miradas de esas que usaba para convencerlo de llevar a cabo sus caprichos, Atem sabía de antemano lo que ella quería decirle…No estaba dispuesta a cabalgar sola, sobre un peligro que se desplaza a cuatro patas. De alguna extraña manera el príncipe esperaba que ella le hiciera una oferta como esa, conocía su temor de cabalgar sola y esperaba poder de alguna manera cabalgar con ella. Dio resultado.

-Está bien Mana. Vamos, quiero que conozcas a Niankh-

Ambos jóvenes se introdujeron en el amplio establo, donde los mejores caballos residían. Aquellos sementales eran los mejores especimenes de su raza, reservados especialmente para uso exclusivo del rey. Los finos contornos de sus cuerpos, la elegancia de su galope y la fuerza de sus patas los hacen dignos de recibir cuidados especiales. Pero uno de ellos sobresalía por encima de los demás. Su nombre se deriva de la palabra egipcia: Ankh que significa "vida", su nombre proviene del famoso símbolo egipcio que ofrece vida cuyo guardián es el faraón mismo, un objeto conocido como la cruz egipcia. Este joven semental nació en el seno de una familia distinguida su padre era el mejor caballo de guerra del entonces rey Aknamkenón y su madre una yegua de buena estirpe que el rey solía cabalgar cuando salía a visitar a las naciones hermanas. El día que el potrillo nació se decidió su destino, que cumpliría años más tarde al lado de su amo, el futuro rey de Egipto.

-Es hermoso…¡míralo príncipe! En realidad esta muy bien cuidado…¡Hola amiguito!-

-Todo está listo, podemos irnos ahora- Exclamó el joven de cabellos erizados mientras habilidosamente colocaba la montura y la aseguraba. De un salto subió al lomo de Niankh, en un abrir y cerrar de ojos Mana ya estaba en el lomo del animal fuertemente sujetada en…¿El príncipe?... Todo pasó demasiado rápido como para que la joven aprendiz lo registrara en su cerebro. Justo en el momento en que Atem subió al caballo ella terminó de abrir la puerta que separaba al corcel de su libertad, creyendo que su travieso amigo tomaría de las riendas al robusto animal para sacarlo "lentamente", en lugar de eso se topó con la curiosa escena de un príncipe galopando dentro del establo y apunto de chocar contra ella. En un acto de defensa casi reflexivo cerró sus ojos lo más fuerte que pudo, no contaba con que el muchacho lo tenía todo fríamente calculado. Ágilmente se inclinó hacia un costado tomado la cintura de Mana, para su sorpresa ella era realmente liviana, fue muy fácil levantarla y colocarla detrás de el con un rápido movimiento mientras avanzaban.

Mana lentamente abrió sus ojos, sintiendo una brisa correr suavemente por su rostro, el leve movimiento de un bulto tibio frente a ella la hizo reaccionar. Aún no habían salido del palacio, se dirigían a gran velocidad hacia la puerta principal. A pesar de la velocidad que llevaban, la chica no sentía la necesidad de aferrarse a algo para mantener el equilibrio. Por lo menos no hasta que el caballo dio un brinco inesperado, sus patas rozando las cabezas de los pobres guardias que acababan de pasar.

-¡Lo lamento mucho!- Gritó divertido el chico de ojos profundos. En efecto, los pobres e inadvertidos guardias no sintieron el momento en que una enorme masa blanca pasaba sobre sus cabezas, casi arrancándolas. En el preciso momento en que alzaron vuelo la chica se aferró fuertemente al torso de su acompañante. Si había algo que aterraba a Mana eran los caballos. No los animales en sí, pero las acrobacias que podías hacer con ellos.

Los escandalizados guardias los miraban alejarse, sabían que debían dejarlo partir. Eran órdenes de Shimon. De cualquier forma…él sería Faraón dentro de muy poco tiempo.

El nivel de adrenalina comenzaba a disminuir mientras se acercaban a su destino. El chico sintió el momento cuando un par de delicados brazos rodearon su torso, no pudo evitar tensarse aún mas cuando sintió a la propietaria de dichos brazos recostarse sobre su espalda. Ella sin embargo lo hizo más por el susto que acababa de recibir que por voluntad propia. Eso no impidió que las mejillas del príncipe se llenaran de un intenso color carmesí. El camino era un poco largo y trascendió en silencio, para la sorpresa de Atem por supuesto. Lo que sucedía en la mente de Mana era una maraña de pensamientos confusos, tanto que la habían dejado en medio de un transe no muy común en ella.

Se remontaba a su niñez al lado del príncipe, cuando jugaban juntos en los jardines del palacio, las veces que hacían enfurecer a Mahat, Seto y todos sus maestros, las veces que se bañaron juntos en el río…Un momento…¿Bañarse? ¿juntos? ¿en el río? Claro, eso sucedió años atrás, ahora que lo pensaba, más bien que lo recordaba no podía evitar ruborizarse.

¿Por qué estoy pensando en esto? Y aún más ¿Por qué me ruborizo? Recuerdo los días que salíamos a pasear juntos por el río, jugábamos y nos bañábamos en el. Siempre terminábamos con las ropas empapadas, tanto que debíamos recostarnos sobre la arena esperando que el sol las secara…Hace unos años éramos casi de la misma altura, ahora es por lo menos 15 centímetros más alto que yo. Ha cambiado mucho, ya no se ve como un niño. Comienzo a verlo como Faraón, es gracioso pensar que el futuro faraón aún haga de las suyas escapándose del palacio…al menos eso no ha cambiado de él…Su rostro es el mismo, pero un leve aire de sabiduría que lo hace ver más atractivo…un segundo…¡¿atractivo?! ¡El es el príncipe! ¡No puedo hablar así de él! ¡no puedo andar por allí pensando en lo guapo que se veía en el momento de subir sobre Niankh…se veía como todo un Rey…un príncipe cabalgando sobre su blanco corcel y…¡AHHH! ¡¡No de nuevo!!

Un leve suspiro la sacó de sus pensamientos.

-Mana ¿podrías…?-

Se había enfrascado tanto en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando sus delgados brazos comenzaron a hacer presión sobre el torso del joven príncipe, presión suficiente como para acortarle el suministro de oxígeno momentáneamente.

-No sabía que fueras tan fuerte Mana- El chico volteó su rostro para enfocar su mirada en la pequeña figura que se aferraba a el, dedicándole una sonrisa irresistiblemente dulce, de las pocas que suele manifestar a otras personas que no sean su pequeña amiga. Mana no pudo pasarlo por alto. Sus mejillas inmediatamente coloreándose. No sabía que más hacer o decir. ¡¿Cuándo en la vida le había pasado algo similar?!

En un pasado no muy lejano, Atem rara vez sonreía o dejaba sus emociones expuestas. No era un insensible, simplemente la única llave que podía abrir ese recinto oculto dentro de lo más profundo de su corazón era nada menos que…Mana. Por supuesto.

-Hemos llegado-

-Sigue siendo el mismo hermoso lugar que recuerdo ¿no lo crees?-

La chica ya se había recuperado de su más reciente ataque de ruborización, admirando el paisaje que permanecía intacto; tal y como su memoria lo atesoraba. Rápida pero delicadamente Atem se bajó del lomo de Niankh, cuidando de no perturbar a la chica. Una vez en tierra se apresuró a ayudar a su bella acompañante.

Estirando sus brazos la tomó por la cintura suave y firmemente. Las miradas fijamente en los ojos del otro, sintiendo como la sangre fluía hasta cubrir sus pómulos casi por completo. Atem estaba por demás nervioso, era la primera vez que tenía dudas sobre como actuar o que decir frente a Mana. La primera vez, más no la última. Tras algunos incómodos segundos ambos se dispusieron a pasear por la orilla del río, tal y como años atrás había sucedido.

El día no podía ser mejor, solo los dos amigos juntos después de tantos años correteando en la orilla del río como en su infancia lo habían hecho. Ambos demasiado felices como para pensar en deberes tontos y lecciones ridículas. ¿De que servían? Eso era lo que pensaban en aquel instante, cuando un exhausto príncipe se dejó caer casi sin aliento sobre la arena.

-¿Ya te cansaste?-

Le preguntó la figurilla traviesa que lo miraba desde arriba, sentada cerca de su cabeza.

-No puedo creer que no estés agotada…¿De donde sacas tanta energía?- Dijo entre risas el chico. Ella por su parte se dejó caer en la arena quedando justo al lado de Atem. Sus cabezas lado a lado, sus pies en direcciones contrarias, bajo la sombra de las palmeras…A lo lejos, bebiendo, se encontraba Niankh. Observando con curiosidad.

-¿Y bien Mana?-

-¿Mm? ¿A que te refieres?-

-Cuéntame que estuviste haciendo todos estos años…ya sabes…-

-Pues…¿Qué me dices tu? Tu padre murió hace poco y- Rápidamente Mana se cubrió la boca con sus manos. En realidad no quería sacar el tema tan bruscamente, pero desde que se enteró de la noticia sintió curiosidad de preguntárselo personalmente al joven futuro rey. La culpa se hizo presente en su corazón.

-¡¡Lo siento mucho príncipe!! No fue mi intención, simplemente…Es que-

-No tienes nada de que preocuparte Mana. Está bien. Algún día todos vamos a morir y el momento había llegado para mi padre…El me dejó un legado, no puedo defraudarlo. Prometí que me convertiría en un Faraón justo…se lo prometí en su lecho de muerte…así como también se lo prometí a alguien más…-

Mana lo miró un tanto confundida, una mezcla de sentimientos la invadió. Sentía pena por la muerte del antiguo Faraón. Jamás pudo agradecerle todo lo que había hecho por ella, al mismo tiempo sentía admiración y felicidad por Atem. Por fin reclamaría su lugar en el trono. De nuevo absorta en sus propios pensamientos se sorprendió al escuchar la suave voz del príncipe frente a ella.

-¿No lo recuerdas? Te prometí que me convertiría en un gran rey, que sería justo, que seríamos todos iguales…que ya no tendrías que preocuparte por lo que el Consejo opinara…-

-Lo recuerdo…lo recuerdo muy bien- En efecto, lo recordaba. Al mismo tiempo una idea y otra promesa iluminaron su mente.

-¿Recuerdas mi promesa? ¿Qué me convertiría en una gran maga?-

-Claro que si…-

-¿Quieres que te lo muestre?... ¿Es decir mis habilidades? ¡He mejorado mucho! ¡De veras!-

Atem le dedicó otra de sus hipnotizantes sonrisas dispuesto a ver que tanto su mejor amiga había progresado.

-Me parece una propuesta interesante-

-Con una condición…-

-¿Cuál?-

-Tu también debes mostrarme tu progreso no solo en la magia sino también en otras áreas…¿de acuerdo?-

-Me parece bien, tu primero-

-Está bien…mmm…¿Qué puedo hacer primero? ¡Ah! ¿Ves esos peces?...¡Haré que uno de ellos flote!-

Atem la observaba con curiosidad, desde el momento en que la vio supo que sus habilidades mágicas habían mejorado notablemente. Estoy ansioso por ver de lo que es capaz. Su energía mágica ha aumentado mucho pude sentirlo cuando la vi de nuevo, sin embargo debe tener un control perfecto sobre sus hechizos de lo contrario…

Mientras pensaba su amiga de toda la vida se concentraba o al menos lo intentaba. Una vez canalizada la magia lanzó el hechizo pero el pez en lugar de flotar…encontró un cruel destino producido por una inesperada explosión, que no dejó nada del pobre pez.

Atem estuvo a punto de soltar una carcajada, no para burlarse de su querida amiga sino por el simple hecho que el pez explotó. ¡Ah el ser humano se goza en la desgracia ajena! Les provoca una sádica satisfacción. La víctima: el pez.

Intentando suprimir ese sentimiento de placer enfermizo ante la desgracia del pobre pez, el le dedicó una mirada curiosa a la chica.

-¿Y bien Mana?-

-Eh…yo..ehm…bueno…¡Lo ves te dije que lo haría "explotar"!- La chica reía nerviosamente mientras rascaba su cabeza con una mano.

-Tu dijiste que lo harías "flotar"…- El joven se estaba divirtiendo mucho. Con otra sonrisa cruzándose por sus labios, se levantó. Aproximándose al lugar donde su amiga se encontraba.

-Ehmm…¡está bien!...Creo que eso no debió haber pasado…- Decía molesta y avergonzada Mana. -¿Crees que puedes hacerlo mejor? ¿Eh príncipe?-

-Claro que puedo hacerlo mejor…- Mana tenía un punto débil, no soportaba ser superada. Ni siquiera por su querido príncipe.

-¡Ah sí! ¡Demuéstralo!-

-Está bien- Atem habló con un singular tono inocente. Actuando como un niño. ¿Cuando en el palacio actuó de esa manera? Siempre guardaba ese aspecto firme y sereno, característico de él.

Atem tomó posición. Canalizando su energía mágica o Ka. Mana sintió un escalofrío recorrer su espalda. ¿Desde cuando el poder del príncipe era tan fuerte? ¡Este nivel de ka rivaliza con el de Mahat!…o incluso lo supera…

Hábilmente el joven príncipe lanzó el hechizo, en cuestión de segundos el pez flotaba a voluntad de su manipulador…Enseguida apareció otro, dos más…en fin. Habían cerca de veinte animales flotando sobre sus cabezas. Atem los dejó ir rápidamente. No quería ser el responsable de un genocidio de peces. Mana estaba estupefacta. No podía creerlo. Aún le faltaba mucho por aprender.

-Es fácil. Solo debes mantener tu mente concentrada. Pude sentir que tu canalización de ka vaciló en el último segundo, creando como consecuencia una explosión. No debes dejar que tus sentimientos te controlen-

-¿Qué? ¿Sentimientos?- Mana estaba nerviosa. ¿Cómo rayos Atem se dio cuenta de eso? Era cierto, Mana estaba concentrada hasta el momento en que recordó que Atem estaba con ella. En ese breve segundo, su mente y demás sentidos vacilaron un poco. El notó esa vacilación. ¿Pero como? Entonces…¿habrá percibido la causa de mi distracción? Estaba decidida a averiguarlo.

-Ehmm…Príncipe…¿Co-como es que detectaste eso?...es decir…-

-Es el resultado de mucho entrenamiento, Seth me lo enseñó con ayuda de Shimon. Básicamente se trata de predecir el siguiente movimiento de algún adversario. Te concentras en sentir su nivel de ka y ba. El equilibrio de ambas fuerzas se ve afectado por las emociones, por ejemplo, en tu caso. Tu concentración y equilibrio fueron perfectos, pero te dejaste dominar por el nerviosismo, solo por un segundo. Segundo que resultó en pez frito-

-Entiendo…lo que quiero saber es…¿¡si pudiste detectar la causa de mi nerviosismo?!-Mana estaba agitada, no sabía porque. Era como si algún secreto profundo estuviera en peligro de ser descubierto. ¿En que estoy pensando? El no pudo haber leído mi mente…no tiene esa capacidad…la habilidad de percibir cambios tan sutiles son básicas para un mago. Yo misma estuve aprendiendo a hacerlo con Mahat…debo tranquilizarme.

-Me temo que no Mana…¿Por qué?- Atem no tiene idea que ha entrado en territorio prohibido. La chica estaba confundida, todas estas experiencias con Atem han despertado algo en ella. Pero no puede nombrarlo. No debe nombrarlo. Si da nombre a ese sentimiento cálido que la invade cada vez que está con él, cada vez que lo ve, cada vez que él le sonríe…cada vez que sus pieles se rozan tímidamente…cada vez que se imagina estando con él para siempre, viviendo juntos…sin nada a su alrededor que los perturbe…

-Por-por nada…es que…- Atem se acercó un poco más a ella, Mana se sobresaltó e inesperadamente se tropezó con una roca, perdiendo el balance y cayendo en los oportunos brazos del joven. El momento era perfecto.

Ella alzó su rostro en dirección a Atem. El no pudo evitar que una placentera sensación invadiera su cuerpo. No podía explicarlo, parecía una combinación de felicidad, nerviosismo y desesperación todo al mismo tiempo. Recordó el momento en que estaban juntos esa mañana, ella inocentemente sentada sobre él, cuando ella acercó peligrosamente su rostro al de él…súbitamente el sonrojo se hizo presente. Mana por su lado, se sentía emocionada, las piernas le temblaban. Una oportunidad única. Ella estaba arropada por sus fuertes brazos, resguardada en los contornos de su pecho, aspirando el dulce aroma que emanaba de él. Sin pensar ella lo rodeó con sus finos brazos tan rápido que él no lo vio venir. El repentino acto hizo que Atem perdiera el balance y ambos cayeran sobre la arena. Sujetados el uno del otro.

La calidez de sus cuerpos los sobresaltó. Era la primera vez que estaban tan cerca el uno del otro. Mana había caído sobre él, su pequeña figura amoldándose perfectamente sobre él. Los latidos de sus corazones acelerándose cada vez más. Permanecieron así breves segundos, inmóviles y tratando de asimilar que era lo que había ocurrido.

-¿M-Mana? ¿Estás bien?- Atem rompió el silencio, pero no la postura.

-S-si…estoy bien…¿Y tú?-

La amena conversación comenzó a impacientar al joven, igual que sus hormonas. Distancia. Separación. ¡Ahora!.

-Mana, debemos revisar tu tobillo. ¿Podrías…?- Mana estaba ausente, perdida en esos ojos púrpura que la volvían loca. Hipnotizada. Para ella nada más importaba. Atem la observó con detenimiento. Mana sin duda se había convertido en una hermosa joven, al igual que ella, se hundió en un trance atormentador. Despacio y sin pensarlo la distancia entre ellos disminuía, lenta, sutilmente. Llegando por fin a un solo destino. Los labios del otro.

De esa manera, cálida, tierna e inocente, ambos se fundieron en un beso de primerizos. Dudoso, impreciso. Su primer beso. Un momento digno de recordar por siempre, el momento del primer beso, recibido directamente de la persona esperada. El sentimiento se hizo mutuo, el mundo dejó de girar. Solo existían ellos dos.

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-No pueden mantenerme encerrado de por vida…¡debe haber una manera de salir! No. Debo permanecer sereno, algo se me ocurrirá pronto. ¡Ese estúpido de Seth cree que arruinó mis planes!...Pero el debió tener algo que ver con el incidente en las minas de Toshka y Buhen. Hay algo que estoy obviando…¿Qué es?...¡¿QUÉ ES?!...¡Claro! ¡Eso debe ser! Aquella noche en el templo de Anubis…la noche que me encontré con Bahir…¡El estaba allí! Para ese entonces yo desconocía que el brazalete del milenio ya tuviera dueño, ¡¡peor aún que su dueño sería un pulguiento miserable como él!! Esa noche escuchó mis planes, seguramente el me tendió la trampa, evitando que descubriera los secretos de los artículos. Sin embargo, no creo que conozca el verdadero propósito de mi búsqueda…¿Todas esas molestias solo para conseguir los estúpidos artículos? ¡Por favor! ¡¡Tienes que ser una animal para creer eso!! Todos en este miserable palacio tienen los sesos del tamaño de un escarabajo, eso me beneficia. No niego que esos famosos objetos son poderosos, los he visto funcionar con mis propios ojos. Pero, hay algo todavía más poderoso que esos artículos, un poder que va mas allá de los límites conocidos…una vez logre conseguirlo, ¡¡Egipto perecerá!!…Cálmate Horemheb, aún es demasiado pronto, pensándolo bien…creo que mi captura no ha sido un obstáculo después de todo. Mis hombres actúan de acuerdo a lo planeado…si nada ocurre mientras yo sea mantenido aquí, las posibilidades que me dejen libre son bastante altas, sin mencionar que permitirá a mis hombres trabajar sin ser perturbados…obteniendo resultados más pronto…Cometiste un grave error, Seth…hasta ahora no te has dado cuenta que todos tus inútiles esfuerzos…han trabajado a mi favor…-

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-¡Seth, esto es inaceptable! Tu deber es proteger al príncipe en todo momento ¡¿Cómo puedes quedarte aquí sin hacer nada?!-

-Seto, amigo, relájate. No he descuidado mi deber. Digamos que es más fácil vigilarlo a "distancia"…Isis es buena en eso…En cuanto a ti, no lo sé…estás muy estresado…mírate un mar de nervios, ¿Por qué no sales a divertirte? Deberías buscarte una chica ¿no crees? ¡Vamos! no querrás que se te pase el carruaje ¿o si?...pensándolo bien no creo que ninguna mujer en su sano juicio soporte ese mal carácter que tienes…-

-¡YA BASTA! ¡¡NO TENGO TIEMPO PARA ESTUPIDECES!!- El rostro de Seto estaba tan rojo que podía jurar que le salía humo de las orejas. Es divertido verlo enfurecerse. Es un buen tipo y solo desea proteger a Atem, pero es divertido hacerlo enfadar. Debe tratar de relajarse más seguido. Todos los guardianes estaban allí y Shimon también, creo que se me pasó la pata…

-Si claro como digas, sin embargo-

Me paré en seco. Todos en la habitación se percataron de que algo andaba mal conmigo. Una sensación inexplicable me sobrecogió. No puedo describirlo. No era temor ni angustia, mucho menos alegría o felicidad. Era una sensación que no despertaba emoción alguna, pero paralizaba.

Sentí como si dentro de mí se rompiera un sello. Inmediatamente mi artículo se liberó. Un poder extraño emanaba de mí, segundos más tarde mis compañeros estaban en el mismo estado que yo. Todos excepto Shimon. Nos miraba atemorizado al mismo tiempo que se preguntaba la causa de ese fenómeno. Los demás artículos milenarios reaccionaron ante la descarga descomunal de poder, no sabíamos que estaba pasando. Esto se me hacía familiar, como la vez que mi artículo hizo despertar el poder de los demás, durante la batalla en la que Aknamkenón perdió la vida. Curiosamente, el efecto duro unos cuantos minutos.

Todos estábamos sorprendidos.

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Ambos se separaron al mismo tiempo, buscando desesperadamente oxígeno. Nunca habían experimentado algo así. El beso duró un par de minutos, hasta que se quedaron sin aire, sin aliento y sin entender.

¿Qué es lo que pasó?...solo puedo decir que fue impactante. Me sorprende a mi mismo las ansias que tengo de volver…¿de volver a besarla?

Atem respiraba pesadamente, Mana había logrado separarse de él. Silencio. Sus rostros ruborizados evitaban la mirada curiosa del otro. ¿Qué fue lo que en realidad pasó? ¿Cómo es que ocurrió? ¿Por qué están tan felices de que eso haya sucedido?

-Mana, yo…- El joven intentó encontrar las palabras adecuadas.

-Príncipe, creo…creo que debemos volver al palacio- Su voz apagándose por la decepción. Estoy confundida. Me alegra que esto haya pasado así, pero…entonces ¿Por qué me siento tan mal? ¿Fue correcto?...No. No es eso…mi mayor temor, es que el desee que esto no se vuelva a repetir…no soportaría…no…

-No quiero que me rechace…- Mana dijo esto sin pensar. Atem la miró curioso, su exaltación se había disipado un poco. Dentro de los profundos ojos de la chica notó algo que lo entristeció. Lágrimas. Si había algo en este mundo que Atem realmente no soportaba era el hecho de ver a Mana llorar. Simplemente no lo resistía. Armándose de coraje se acercó a ella, hablándole tan tiernamente que la chica no pudo evitar sonrojarse, de nuevo.

-Mana, no llores. Dime, ¿A que te referías hace un instante? Si es por lo que pasó hace unos minutos, yo lo lamento…no quise…en ningún momento fue mi intención lastimarte-

El nudo en su garganta no la dejaba hablar. Tu no tienes la culpa…soy yo… La joven le dedicó una leve sonrisa, abrazándolo delicadamente.

-Supongo que no deseas que nadie se entere de esto ¿verdad?...- Ella asintió suavemente, su cabeza descansando sobre el hombro del chico.

-Bien, nadie lo sabrá…será nuestro secreto…Vamos, regresemos a casa-

Atem tenía razón anteriormente, Mana se había lastimado un tobillo. No podía levantarse, mucho menos caminar. El príncipe la levantó en sus brazos, cuidadosamente colocándola sobre el lomo de Niankh. Acto seguido montó sobre su caballo, cuidando que Mana no perdiera el balance. Ella iba sentada frente a él, sujetada por uno de sus brazos.

El día casi terminaba, Atem calculó que llegarían al palacio antes del anochecer. El tiempo vuela cuando te diviertes…Sonrió para sus adentros, nunca se cruzó por su mente que terminaría besando a su mejor amiga, mucho menos que lo haría a orillas del río Nilo, recordando los momentos felices de antaño.

- Todo resultó mejor de lo que esperaba…-

Recorrieron el camino en silencio. Las emociones del día terminaron por agotar a la frágil joven, sin darse cuenta se quedó dormida en los brazos de su querido príncipe.

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Toya1255: Dos cosas. Primera, agradezco mucho sus reviews!! gracias por apoyarme siguiendo de cerca esta historia. Segundo, quise hacer un homenaje a esta bella pareja. ¿El resultado? El capítulo más largo hasta ahora. Si les gustó este fragmento AtemxMana espero entonces que les agrade el siguiente capi!! xD xP :)!! x3