Carta de un viejo amor.

Bella Pov.

— Hemos llegado, gracias.

El conductor comienza a bajar mi maleta, le sigo, hasta la parte trasera del auto y tomo de él. Suspiro cuando observo como el auto deja la calzada, es demasiado tarde para tener algún arrepentimiento, no es el momento.

La majestuosa casa de tres pisos azul parece burlarse de mí. Aquel lugar que un día me trajo felicidad ahora solo me causa melancolía. Me permito inundar mis pulmones del con el suave aire de Phoenix, casi puedo saborear el olor del sol. Aarón solía burlarse de mí cada vez que le decía que amaba su olor el calor que emitía en mi piel cada vez que la tocaba.

Emprendo mi camino hasta la entrada, mi puño tiembla cuando toco a la puerta, los pasos al otro lado no se hacen esperar. Me sorprendo soltando una respiración que no era consciente de que retenía cuando la puerta se abre frente a mí. Me encuentro con los ojos de April, una sonrisa cruza su rostro cuando me abraza. La recibo por completo y me permito soltar unas cuantas lágrimas, luce cansada, sin embargo mejor que el día que tuvimos que decirnos adiós.

— Has venido, hija —Su cuerpo tiembla, ella solloza—. ¿Robert…?

No permito que termine de formular su pregunta, solo asiento. —Fue a Forks, me explicó lo que sucedió, no me dio más detalles. Dijo que tendría que verlo por mí.

April asiente simplemente, le sigo al interior. Sigue justo todo como lo recordaba, las paredes de un luminoso blanco, las enormes ventanas cubiertas por cortinas crema y la hermosa decoración hogareña que siempre le ha distinguido. — ¿Y Harry?

— ¿Quién es cariño? —Inmediatamente aparece Harry, sus labios dejan la pregunta al aire cuando me ve, y sin esperar sonríe y me abraza. Ahora las lágrimas son incontrolables, me escucho a mí misma hipar mientras intento recuperar el aliento y formar una oración coherente.

— Lo siento… —me disculpó, apartándome— Debí haber venido antes.

April me observa, sus ojos nunca dejan los míos mientras nos guía al sofá —Entendemos, cariño. Ha sido difícil para todos.

— Te pediré un té —Habla Harry, observó cómo desaparece en el pasillo, seguramente buscará a Dorothea, la dama que realiza el aseo—.

— Robert fue a verme —comienzo—. Dijo que había algo que tenía que ver. Me explicó que habían entrado a…su cuarto —Aún duele pronunciar su nombre—.

— Hablaremos de eso más tarde, querida—April toma mi mano, intenta reconfortarme, la conozco—. Ahora es tarde, son casi las ocho, pediré a Dorothea que te prepare algo de cenar.

— He cenado durante el vuelo—Miento, no había sido capaz de terminar un solo bocado del sándwich que había ordenado—. He venido tan pronto he llegado, por eso mi maleta. Mamá y Phil no saben que he venido —Agrego—. Jasper ha reservado una habitación para mí en uno de los hoteles.

— De ninguna manera te quedarás en un hotel teniendo tu casa aquí —Irrumpe Harry en el Living, me entrega una taza humeante, la tomo y doy un sorbo—. Te puedes quedar el tiempo que sea necesario, sigues siendo lo más cercano que tenemos a una hija.

Sonrío agradecida y permito que el cálido líquido se deslice por mi garganta.

— Robert no me dio muchos detalles —comienzo de nuevo—. Mencionó una carta. ¿Qué dice?

Un nudo se forma en mi garganta al pronunciar mi pregunta. Observó a Harry y April intercambiar una mirada, evalúan mi situación, están preocupados por mí. No obstante, Harry se pierde en el estudio.

— No lo sabemos cariño, la escribió dirigida a ti. Quisimos mantenerlo así.

Asiento en comprensión. Estaban respetando su deseo.

— Aquí tienes, hija —Suspiro y tomo el sobre que Harry me ofrece—. El sobre estaba sobre este cofre.

Lo tomo de él, es un pequeño cofre de roble que cabe en la palma de mi mano, es antiguo y moderno a la vez. Se encuentra cerrado con una combinación. Las letra se encuentran grabadas en él, entrelazadas. Siento una lagrima rodar por mi mejilla.

— Dorothea preparo el cuarto que ocuparas, descansa. Lo necesitas, puedes leerla después…

— No —le corto—. Quiero hacerlo ahora, no quiero estar sola. Por favor.

April toma mi mano, Harry por su parte toma asiento junto a su esposa. Ambos están aquí para mí, con cuidado abro el sobre, desprende de él su perfume, es como si Aarón estuviera aquí, desdoblo el papel cuidadosamente, contengo la respiración.

Diciembre, 25, 2013.

Mi dulce Isabella.

No sé cómo comenzar, amor; Así que seré directo.

Nunca creí que esto sería amar a alguien, he descubierto que eres lo único que me hace sentir vivo. Querer reír, llorar, gritar todo a la vez.

He descubierto que eres mi hogar, y que el amor es capaz de hacerte fuerte, he descubierto que un hombre enamorado es capaz de mucho. Y por ti, oh por ti amada mía, he hecho locuras que nunca creí que sería capaz de hacer.

Ahora sé que eres la única que puede terminar conmigo con una sola palabra, aún recuerdo cuando te conocí, de una extraña manera me preguntaba constantemente ¿qué será ser su amigo? ¿Qué será poder ser más qué amigos?¿Tendré alguna vez esa posibilidad?¿La oportunidad de poder depositar un beso en esos labios carmín?

Recuerdo tener diecisiete años y haber caído preso de tus ojos.

¡Así es amor! ¡Estoy contigo por tus ojos!

Por esos que aunque tú crees que son comunes, no lo son. Esconden secretos que me propuse descifrar. Enigmas que nadie dijo que serían fáciles de descubrir.

¡Eres un enigma Isabella Swan! Uno el cual me he descubierto amando y deseando cada vez más.

Adoro tu sonrisa, y el sonrojo que casi puedo apostar estás teniendo mientras lees esto. Antes de ti, antes de conocerte…estaba perdido. Jugaba con cualquier mujer, pero entonces llegaste y me convertí en un caballero, o en lo más cercano que pude para ti.

Descubrí que cada segundo que pasaba junto a ti significaba algo, de pronto los segundos se volvieron minutos y estos, horas que me encontré disfrutando, recuerdo que sin ti me sentía perdido, roto.

Recordé mi vida antes de ti corazón, y sé que somos jóvenes, apenas tengo veinte y tú, bueno diecisiete, la misma edad que yo tenía cuando te conocí. Sin embargo, no puedo esperar para hacer esto… he descubierto que necesito tenerte a mi lado, ver el brillo de tus ojos, escuchar la melodía que emites al reír.

Me has hecho descubrir a un nuevo hombre en mí, me has transformado en alguien que nunca creí que podría ser.

Nunca me he dejado llevar por mis impulsos hasta que te conocí, y ahora, hoy que cumples dieciocho considero que es el mejor momento para hacer esto amor.

Sabes que no soy el mejor poeta, escritor…ese es tu trabajo. Sin embargo, aquí estoy, escribiendo para ti. Para la mujer que se robó mi corazón, por qué hay algo en mí que me dice que mi lugar es y será siempre a tu lado.

Isabella Marie Swan Hale. No soy valiente como te he hecho creer todo este tiempo, pero estoy seguro de que te quiero sin importar, así como estoy seguro que incluso el hombre más cobarde es capaz de convertirse en el más valiente por la mujer que ama. Por amor hacemos todo.

Y, eso amor, eso es lo que siento que he hecho por ti. Me siento diferente por ti, siento que he cambiado.

Pero, cariño, aún tengo miedo. Tengo miedo mientras escribo esta carta de saber cuál será tu reacción. Tengo miedo de saber que responderás, sé que he encontrado en ti lo que nunca creí necesitar, y ahora que finalmente lo he aceptado y he reunido "valor", me pregunto qué dirás.

¿Recuerdas el día que nos conocimos?

¡Sí, amor!

¡Nuestro aniversario!

Eso es todo lo que necesitas saber para abrir el pequeño cofre.

Sé cuándo odias las sorpresas y más cuando gasto en ti, pero cariño… ¡Prometo que no he gastado!

¡Lo he hecho yo mismo!

¿Recuerdas la temporada que tuve mis manos vendadas? ¿Las supuestas quemaduras? Bueno, han sido por el cofre y el contenido.

Ahora solo espero tu respuesta amor, sin importar la que sea quiero que sepas que te amo y seguiré amando. Así como seguiré esperando por ti.

Solo recuerda, somos jóvenes.

Lo sé.

Pero también sé que te amo, que te quiero en mi vida y que estoy dispuesto a intentarlo siempre, así como a volver a intentarlo cada vez que alguno flaquee, porque sé que si aceptas lo haremos.

Flaquearemos, tendremos miedo, pero saldremos adelante recordando que fue lo que nos unió.

"Solo necesitamos una razón, una pequeña para no hacer esto". Aún recuerdo cuando te pedí ser mi novia, esa fue mi excusa, y ahora aquí estamos amor.

Espero tu respuesta, por siempre tuyo, Aarón.

Las lágrimas cubren mis mejillas, tomo el cofre con devoción. Aarón había escrito la carta meses después de que cumpliera diecisiete, pensaba entregármela cuando cumpliera dieciocho, el falleció un mes antes de ello. Torpemente muevo los números, nos habíamos conocido en navidad del 2010. Una cena navideña cuando nos habíamos hospedado en uno de los hoteles Stanford.

¡Clic!

El cofre emite ha emitido un suave clic. Respiro profundo y levanto la tapa. April junto a mí suelta un sollozo, soy consciente de como Harry la abraza cuando ambos ven el contenido.

En la parte superior del cofre aparece una leyenda.

¿Isabella Swan, serías mi esposa?

Un anillo de compromiso descansa en el centro. Y, aunque Aarón ya no está aquí, la respuesta flota en mi mente. No hay nada que pueda decir.

Dos años sin actualizar, sin embargo, espero que les guste a quién, o quienes aún me lean en esta historia o H2O que también ya ha sido actualizada.

Un pequeño aviso, menciono 2013 por que remota a la época que escribí la historia, se re-edita esta historia puesto que estaba en la prepa y no es lo mismo mi escritura de aquel entonces a la de ahora.

A. Alex.