Hola! Buenoo, bueno… que tardé mucho en actualizar, pero a pesar de tener vacaciones, estuve súper ocupada haciendo otras cosas y no pude subir capis como me hubiera gustado

En este capi suceden muchas escenas al mismo tiempo, por lo que son muy cortas y pueden llegar a ser confusas.

La primera escena es un Flasback, para que no se confundan y está en cursiva.

A leer!

Hijos de los elegidos

Daichi, Juni y Tsuki. (14, 9 y 2 años) Hijo e hijas de Taichi y Mimi

Aiko, Yuujou y Fuyu.(14, 11 y 2 años) Hija e hijos de Matt y Sora

Chikako y Kazuyo.(14 y 11 años) Hijas de Koushiro y Mayumi

Akari,Kotaro, Saki y Kibou.(15, 15, 14 y 3 años) hija, hijos e hija de Takeru y Hikari

Amai y Shousha.(15 y 3 años) Hija e hijo de Iori y Hiromi

Miyu, Kenshi e Isamu.(15, 11 y 4 años) Hija e hijos de Yolei y Ken

Yori, Yume y Tenshi.(15, 13 y 2 años) Hijo, hija e hijo de Davis y Noriko

Shun, Souta y Katashi.(16, 16 y 13 años) Hijos de Joe y Momoe

*Ami. (15 años) Hermana menor de TK y Yamato Ishida

Capítulo 12: Iceberg

"La mente del ser humano no es un océano, es un iceberg flotante en el mar.

La puntita del iceberg, que sale a flote y no está bajo el océano, es lo consciente.

Una pequeña parte de nosotros mismos, pero ¿Y todo lo demás?".

MEMORIAS Borradas. -CieloCriss

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Abrió sus ojos con algo de pesar.

Identificó que no estaba en su cuarto, no había rosa por ningún lado.

Vio a su derecha y en el buró estaba una foto de ella y Yori.

Sonrió inconscientemente, esa foto le traía muy buenos recuerdos, era de hace casi un año, cuando fue su aniversario de noviazgo.

Se giró en la cama, y un rubor inocente se apoderó de su rostro al ver que Yori seguía allí. Tenía la boca abierta, e incluso algo de saliva había caído de la comisura de sus labios en la almohada, sin embargo, le daba un toque inocente.

Miyu le acarició la mejilla.

Se levantó de la cama y se vistió. Recordó lo que había pasado hace unas horas.

Había salido con Yori en otra de sus miles de citas, de repente, empezó a llover, por lo que corrieron a la casa del muchacho a resguardarse del clima.

Allí, pues… sus ropas estaban mojadas.

No había nadie en casa.

La situación era bastante sugerente.

El cabello húmedo hacía que Miyu pareciera verdaderamente atractiva, con un toque seductor y esa inocencia tan característica de ella.

Ni siquiera se percataron del momento en que empezaron a besarse.

Con el paso de los minutos, los besos eran insuficientes. Ambos necesitaban de nuevas emociones y sensaciones. Conocer algo diferente en vez de sólo ese cosquilleo en los labios.

Yori abandonó la boca de la muchacha para ocuparse de su mejilla y bajar lenta y cuidadosamente a su cuello.

Como si sus pies tuvieran vida propia, se dirigieron a la cama del adolescente.

Las caricias empezaron a aparecer y a tornarse suaves y delicadas.

Se vieron a los ojos, pidiendo permiso uno al otro para seguir con lo que ambos sabían que pasaría.

Y en los ojos del otro sí lograron decodificar lo que querían… y también lo que pensaban.

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Parecía que el punto de reunión volvía a ser la cafetería del hospital.

Los antiguos elegidos se veían entre sí, esperando a que Izzy terminara de decodificar el último mensaje que Gennai había mandado.

En cuanto a los mayores, todos tenían la misma pregunta en sus mentes, ¿por qué no habían podido ir al Mundo de los Sueños?

En uno de los asientos más alejados del resto, el antiguo portador de la semilla de la oscuridad trató estaba sentado y pensando en la situación por la que pasaban todos, especialmente por la que pasaba su hija.

-Necesitamos hablar del embarazo de Miyu. –susurró a su esposa mientras ella se acercaba.

-Ken, no sabemos si ella está embarazada. Deja de decir eso por favor, que me pones más nerviosa. Yo no creo que…

-¿Entonces de quién es la prueba de embarazo? Quedó muy claro que tuya no era, y ninguna amiga de Miyu ha ido a la casa en los últimos días, así que no empieces con eso porque no me lo creo.

-Aún así, debemos confiar en nuestra hija.

Hiromi ya había sido dada de alta, sólo tenía unas pequeñas puntadas en la herida de la cabeza y ciertos efectos secundarios después de los medicamentos que le habían subministrado, por lo que ya no tenía caso seguir allí.

-Considero que será mejor ir a la casa de alguno de nosotros y tratar de resolver los problemas, no es nada funcional que nos quedemos aquí. Hiro ya salió y el turno de Momoe y Joe está por terminar. –propuso el líder innato, Tai; que a pesar de no tener respiro por las llamadas que le hacían a cada minuto y de la situación de sus hijas, se mostraba sereno, aunque preocupado.

-Pienso lo mismo, además habrá menos tensión. –siguió Iori, quién estaba de pie, detrás de la silla en la que su esposa se encontraba.

-Nuestra casa es la más cercana. Podemos ir allí. –ofreció Yamato.

-Me parece bien, además es de las más espaciosas. –prosiguió Mimi. –Pero debemos darnos prisa.

Todos asintieron y comenzaron a retirarse.

Los chicos fueron informados de las decisiones de sus padres, pero ellos ya tenían otros planes.

-Iremos a la casa de Aiko, desde allí intentaremos abrir la puerta de otra manera. –susurró Chikako.

-No debemos decirles nada a nuestros papás. –finalizó Yori.

Comenzaron a caminar, Amai se quedó un poco atrás debido a que tenía un caminar lento, lo que favoreció a que Kotaro hablara con ella.

El castaño la jaló del brazo, atrayéndola hacia sí.

-¿Qué quieres? –preguntó de mala gana.

-Ve con Miyu. Ella te va a necesitar mucho. –dijo serio.

-¿Qué dices?

-Hazme caso. Entiende que nuestros amigos nos necesitan. Miyu ha estado mal y…

-Y cuando no te guste cortarás la amistad que tienes con ella, ¿no?

-Amai… no empieces.

Hida se soltó de su agarre.

-Descuida, yo no le doy la espalda a las personas que necesitan de mí. Adelántense, como quiera iba a ir a buscarla, fue al sanitario.

Sin decir ninguna otra palabra, Amai se marchó.

Kotaro resopló abatido y resignado. La amistad que tenían nunca volvería. Es lo que pasaba cuando la barrera de la amistad se rompe.

La nueva portadora de la oscuridad caminó rápido hasta el lugar donde su amiga se encontraba.

-Miyu… ya nos vamos a casa de Aiko. –avisó al entrar al cuarto de servicio, pero no la encontró. -¡Qué raro!, supongo que ya se habrá ido.

Sin embargo, antes de salir, escuchó claramente que alguien estaba vomitando. Fue cuando ella puso atención y vio la bolsa de Miyu en el suelo de una letrina.

Corrió hasta ese lugar y tocó la puerta. -¿Estás bien Miyu?

Recibió más nauseas como respuesta.

Se escuchó la cadena del baño y vio a su amiga salir. Estaba pálida y tenía ambas manos sobre su estómago.

-¿Te sientes bien? –preguntó muy preocupada.

Ichijouji ya no pudo más. Necesitaba decirle a alguien lo que le pasaba. Sin pensarlo un segundo, se abrazó a su mejor amiga y comenzó a llorar.

Amai quedó en shock por la acción de su camarada, correspondió el abrazo e intentó consolarla, pero sólo logró que incrementara su llanto.

-Perdóname amiga… no debo atormentarte con mis cosas. Pero en serio que necesito a alguien, y sé que puedo contar contigo. Yo no quería que esto pasara… se me salió de las manos… y siento que mis padres se van a decepcionar de mí. –logró decir entre sollozos.

-¿Qué sucede?

Miyu tomó aire y rápidamente le explicó lo que pasaba, dejando a Hida completamente sorprendida.

-¿Me odias?

Amai la miró con algo de reproche. No esperaba eso de su mejor amiga.

-Odio que no me dijeras lo que pasaba contigo. La última vez que me quedé contigo en tu casa me dijiste que hablarías conmigo. Y yo me quedé esperando ese momento que no llegó… no hasta hoy. –habló con seriedad. –Pero sabes que tú eres mi hermana, y que siempre me tendrás para todo, amiga.

No hubo tiempo de decir nada más. Debían irse, y tratar de encontrar una forma de llegar al Digimundo.

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El estadio vitoreaba su nombre de la manera más pasional que pudiera existir.

Mientras caminaba al centro de campo veía pancartas con su nombre y fotografías, todas coincidían en tener escrita una de sus frases predilectas: "Nunca dejes de soñar"

Fue difícil llegar hasta el lugar donde estaba. Pero con paciencia, perseverancia y práctica el resultado se hizo más sencillo que el resto del camino.

Un gran silbatazo dio la señal para que el partido iniciara.

-No puedo creer... -Esto es lo que yo siempre soñé.

Yume comenzó a correr y divisó a sus amigos en un palco especial. Estaban todos, en especial… se encontraba Saki. Con unas flores y una sonrisa que la derretía, viéndola a lo lejos.

Lo miró atenta. Enfocó su mirada; y fue cuando se dio cuenta que no era más que otro de los sueños que tenía al dormir… ni siquiera en sus sueños él la miraba con el brillo e ilusión con los que veía siempre a su amiga Chikako.

Sonrió con tristeza, volvió a ver a Saki y ahora sí la miraba con devoción, con ilusión… con amor.

La más hermosa de las sensaciones que una chica de trece años podía experimentar se apoderó de ella. Sin embargo, nada es eterno.

Giró su cabeza para asegurarse que era real, pero no era así. A su lado, se encontraba su amiga pelirroja, parte de su equipo de fútbol; viendo a Saki. Ambos mirándose con esos ojos de enamorados.

Esa efímera felicidad se fue, quedando como siempre esa vaga y diminuta esperanza sobre que algún día alguien la mirara así.

No quiso seguir como testigo en esa escena.

Cerró los ojos e ignoró sus oídos.

De repente nada estuvo como antes. Se escuchaba tranquilidad y paz. Se permitió ver la paz que había a su alrededor y sonrió con sólo ver ese espacio que reconoció de inmediato.

Un salón de clases.

Había mesitas para niños de preescolar.

Yume miró a su alrededor sonriendo de la manera más sincera que pudiera expresar, finalizando con su propio uniforme de maestra que decía "Señorita Motomiya".

Ese era su sueño.

Nadie nunca jamás se podría quitar.

Debo estar soñando.

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-Doctor Kido… la paciente está lista para la cirugía.

El hijo menor de Joe y Momoe volteó cuando escuchó que una enfermera lo llamaba.

-Ya voy. –aseguró con una sonrisa.

Observó su derredor. Era un quirófano. Katashi traía puesta una bata de médico, sus inseparables lentes, y por supuesto esos guantes de látex que desde niño le gustó robarle a sus padres para jugar y "operar" a los digimons.

-Espere doctor. –llamó una enfermera. –Su esposa mandó un recado para usted.

¿Esposa?, esa información era desconocida para Kido.

Tomó el mensaje que la enfermera le daba y lo leyó.

Mucho éxito en la cirugía.

Tus hijos y yo te esperamos en casa.

Te amo. –Yume

Cuando leyó esas palabras, casi se desmayó. No podía creer que fuera verdad.

¿En qué momento ocurrió todo eso que ni cuenta se dio?

Debo estas soñando.

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Se estaba viendo frente al espejo.

No recordaba haber durado tanto frente uno.

No se reconocía. No parecía ser él.

El traje elegante y de buena calidad (justo como los que hace su madre) lo hacía parecer mayor.

No, no era el traje. Es que en realidad sí era mayor.

Se calculaba como unos dieciocho o veinte años.

Escuchó que tocaron la puerta, lo que ayudó a que despertara de su ensoñación y apartara la mirada de su reflejo. Prestó atención a su alrededor, y decifró que estaba en un camerino.

La puerta se abrió lentamente. Demasiado lento para su gusto. Pero la espera e incertidumbre valió la pena. Era su amiga Kazuyo con un bonito regalo en sus manos y un tierno sonrojo en sus mejillas.

De alguna extraña manera, le pareció tener un Deja vu.

-Yuu, te están esperando. El concierto está por empezar, pero antes… quería darte unas galletas, sé lo mucho que te gustan.

Ishida vio con cariño a su amiga, y le otorgó un beso en la frente.

-Gracias por estar conmigo siempre Kazuyo.

Cerró sus ojos para tranquilizarse un poco, pero al abrirlos nuevamente, apareció en un escenario muy refinado. Frente a él estaba un piano de cola negro con su respectivo banquito y un compendio de partituras situadas en el atril.

Por inercia se sentó. Escuchó el compás que el director de orquesta marcó y automáticamente comenzó a tocar en el piano.

Escuchó al resto de la orquesta sinfónica. Esa melodía que no había escuchado jamás, pero que sentía que conocía hasta la más mínima fusa que se atravesara en las armonías y contrapuntos de la sinfonía.

El pelirrojo se sintió tan bien consigo mismo, por fin se sentía parte de un mundo especial, de un mundo que él mismo había formado.

-Esto es genial. –susurró aprovechando un pequeño silencio del piano. –Debo estar soñando.

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Katashi, Yume, Kenshi, Fuyu, Kazuyo y Juni habían entrado en un trance al llegar al Mundo de los Sueños.

Los caprichos y deseos más íntimos se revelaron en forma de visiones para ellos.

Pero a pesar de su inocencia, su raciocinio fue mayor. Lograron salir de esas jugarretas que el iceberg de su inconsciente creó.

Kenshi fue el primero en abrir los ojos. Yuujou le siguió, después Katashi, Yume, Kazuyo, y por último Juni.

-¿Y mi hermano? –cuestionó Juni al ver que su consanguíneo no se encontraba allí.

-Sólo estamos nosotros. –concluyó Kenshi.

-¿Pero por qué? Todos entramos por la puerta. –preguntó Juni.

-Pero tal vez sólo nosotros llegamos. –infirió Izumi.

-En ese caso… ¿por qué nosotros sí logramos entrar? –siguió Yume.

-Es lo que debemos averiguar. –estableció Katashi, tomando el liderazgo del nuevo grupito.

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Las familias de los primeros elegidos llegaron rápidamente a la casa de los Ishida.

Se instalaron en la sala y con suma tensión empezaron a hablar sobre lo ocurrido.

-¿A qué te referías con que es necesario que los chicos recuperen los sueños para entrar a ese mundo? –preguntó Taichi, impacientemente.

Koushiro tomó suficiente aire en sus pulmones, se relamió los labios, aclaró su garganta y decidió leer la información que Gennai les había hecho llegar.

-"Hola digidestinados. Se habrán dado cuenta que los digimons han desaparecido de la Tierra. Esto se debe a que las puertas entre su mundo y el digital se han debilitado grandemente ante la destrucción de las Piedras Sagradas, y el Digimundo se trata de autoproteger; cerrándose sí mismo, y reclamando lo que era suyo para poder restaurarse. No hay manera en que entren por medio de su mundo, sólo podrán hacerlo a través de otros, como el de los Sueños, o en su defecto, el Mar Oscuro."

-Ni hablar, ese lugar no lo pisan mis hijos. –exclamó Yamato.

-No me interrumpas. –pidió Koushiro. –Además tu hijo menor ya está allí. Creo que incluso sería mejor ir allí que es donde se encuentra Akari, que ir al Digimundo. –opinó, pero decidió seguir leyendo. –"Como notaron, solo algunos de sus hijos lograron entrar a ese mundo, pues quienes no lo hicieron es porque deben recuperar los sueños que perdieron. Las tarjetas que se le hicieron llegar a Juni por medio de un sueño los llevaron a ese lugar, aunque faltaba una."

-Yo les di la tarjeta faltante. –compartió el hijo de Yagami.

Koushiro se alteró por la nueva interrupción.

-Déjenme terminar. –pidió. –"Si quieren entrar a ese mundo, para poder ir al Digimundo y después entrar al Mar Oscuro y reestablecer la estabilidad de los mundos, es necesario que recuperen los sueños que perdieron. Al mundo de los sueños sólo pueden entrar los soñadores. Suerte, elegidos"

Todos escucharon con atención lo que Izumi leyó.

-Ese viejo siempre nos confunde más. –espetó Mimi.

-Entonces ¿qué es lo que hay que hacer?, nuestros hijos están en manos de Dark, y Akari a punto de convertirse en la reina de ese lugar. –cuestionó la diseñadora de modas.

-Creo que esperar hasta que tengamos noticas de Katashi y los demás. –sugirió el mayor de los hijos de los elegidos, Shuun.

-No pienso que tengan problemas. –dijo Daisuke, teniendo confianza en su hija.

-¿Eso crees? –lo retó Ichijouji. –Ese lugar es engañoso. Pueden caer en una jugarreta de espejismos y perderse entre sus mismos deseos.

-No pienses así, son nuestros… nosotros pudimos con eso, y ellos se darán cuenta. Lo llevan en la sangre. –afirmó Motomiya.

-Eso lo dices porque tú fuiste el único que no cayó en la trampa.

-Pues quizá mi hija sea la única que no caiga en eso y le haga a los demás entrar en razón.

-La verdad no lo creo, porque al final es una Motomiya, y siempre van detrás de sus impulsos. –azuzó contra su amigo.

-¿Estás queriendo decir otra cosa entre tus palabras? –el segundo líder de los elegidos se levantó de su asiento, caminando hasta donde el policía se encontraba.

-No lo sé… ¿entendiste algo más? –Ken también se levantó de su lugar y encaró a su contrincante.

Todos miraban la escena incrédulos. Nunca habían visto una pelea así, eran los mejores amigos. Aunque sí las habían visto entre los elegidos del valor y la amistad, pero nunca entre ellos.

-Chicos cálmense, es cómo sí tuvieran una rencilla que no arreglaron. –intervino Takeru, fue en vano, pero Noriko le hizo una señal con la mano para que no se metiera donde no había sido llamado.

Miyako también se puso de pie, veía venir una gran bomba sobre su familia.

Miyu y Yori eran los más alterados. Fue tanto, que el chico se acercó a su ex novia para apoyarla aunque ella no lo hubiera solicitado. El ex emperador de los digimons lo notó y se acercó decidido al asustado muchacho.

-Motomiya, aléjate de mi hija. Después de que terminen estos problemas del digimundo, no volverás a verla ni a causarle deshonor a mi familia. Yo mismo me encargaré. –habló con voz imponente e irrefutable.

-Ken, por favor tranquilízate y permite que lo arreglemos después entre nosotros.

-Cierra la boca Miyako.

Tanto los adolescentes, así como los grandes, no tenían idea de lo que ocurría.

-Papá, ¿qué es lo que pasa para qué hables así? –preguntó tímidamente la presunta embarazada.

Ken miró a su hija con decisión, aunque también con amor. La observó y notó que había bajado de peso, estaba pálida y con ojeras. ¿Cómo no se había dado cuenta que su hija estaba mal? ¿Había vivido tanto tiempo en la utopía de una vida hermosa y perfecta?

Le había echado la culpa al rompimiento de ella y Yori, por lo que había decidido no intervenir, pero esa falta de comunicación le había causado mucho mal.

-Nunca me habías decepcionado tanto Miyu Ichijouji. Tú también Yori Motomiya.

La adolescente agachó su cabeza y su mirada, avergonzada.

-Te permití salir con ella porque pensé que eras buen chico. Pero no, traicionaste la confianza que te dimos.

-No te permito que le hables así a mi hijo. –intervino Daisuke, por quinta vez ese día.

-¿Qué ocurre? –preguntó Sora en un susurro.

-¿De qué hablas? –preguntó Miyu, aterrada por ver a su padre en ese estado.

-¿Que de qué hablo? –preguntó con ironía y burla. – ¡Que nos has ocultado que estás embarazada!

Por fin dijo esas palabras.

Miyu se llevó las manos a la boca. Yori cerró los ojos decepcionado y con miedo. Amai se desconcertó. Kotaro permaneció igual. El resto de los chicos miró incrédulos a la parejita; y los adultos… los adultos entendieron el estado de Ken.

-¿Qué dices? –preguntó rabiosa la chica en cuestión. -¿De dónde has sacado eso?

-Miyu no está embarazada. –defendió Amai.

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-Debemos encontrar la manera de ir al Digimundo. –opinó Kazuyo, con su computadora, tratando de averiguar algo.

-Y tratar de buscar por qué nuestros hermanos no entraron con nosotros. –siguió Yuujou. –Estoy preocupado por Aiko.

-Trataré de contactarme con mi padre.

Los demás asintieron a Izumi, en su interior, recordando lo que había pasado en sus sueños, principalmente Juni, que seguía sonriendo por haber visto un castillo entre las nubes, ella como la suprema princesa del reino.

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-Jamás creí que pensarás así. ¡Qué vergüenza! –expresó Miyu. -¿De dónde sacaste que estaba embarazada?

Miyako se acercó a su hija. -¿No lo estás?

-¡Por supuesto que no!

Yori suspiró de alivio, mientras que Miyako, Ken, Daisuke y Noriko se vieron entre sí; algo tranquilos, pero aún con muchas dudas.

-¿Por qué andas diciendo eso?

-Isamu encontró una prueba de embarazo hoy en la mañana, creímos que era tuya…

-¿No es de mamá?

-¡No!, yo no estoy embarazada. –repitió la señora Ichijouji.

-Pues sea de quién haya sido, eso no les daba derecho a adelantar las cosas antes que hablar conmigo.

-Pero si no es tuya ni de Miyako… ¿de quién es? –preguntó Daisuke.

Todos empezaron a indagar.

-No es tuya, ¿verdad, Amai? –preguntó el imprudente Saki, pues haciendo uso de su correlación a la amistad entre ella y Miyu, consideró que tal vez era suya. Haciendo que la mencionada se ruborizara e Iori se mantuviera alerta. Hida estaba a punto de hablar y defender su honor, pero su amiga se adelantó.

-¡Claro que no!, ella no ha ido a mi casa en mucho tiempo. –defendió, pero se volteó de inmediato con ella. -¿No es tuya verdad?

Amai sólo se ruborizó y negó con la cabeza de manera frenética para tranquilizar a todos.

-Nos estamos desviando demasiado del tema. Si ustedes deben arreglar algo, que sea en otro momento, además de ser algo exclusivamente entre sus familias. –dijo Chikako con voz dura. –Por ahora debemos tratar de solucionar esto.

Koushiro y Mayumi miraron a su hija orgullosos. El resto asintió, especialmente los involucrados en el malentendido.

-Sólo para quienes, tenían dudas. –comenzó una voz femenina. –La prueba de embarazo es mía. Mi bolsa cayó al suelo el día de ayer en casa de Miyako, y seguramente salió esa prueba sin darme cuenta. Lamento por haberles hecho pasar un mal momento. –terminó Momoe.

-¿Estás embarazada? –preguntó Mayumi, asombrada porque su amiga no le dijo nada horas antes cuando platicaron.

-Nos enteramos hace dos días. Pero creíamos que no era momento para decirles aún. –siguió Joe, abrazando a su esposa por la cintura.

-Seremos hermanos otra vez. –susurraron al mismo tiempo los cuates Kido.

Pese a toda la mala vibra de las cosas del Digimundo, los elegidos se alegraron por el nuevo integrante. Mayumi quiso decir también sobre su estado y ser partícipe de esa alegría y gozo sobre la noticia de un bebé, pero se contuvo porque aún no hablaba con Koushiro… y no estaba segura de hacerlo antes de que firmaran el divorcio.

-Chicos, entiendo que hay cosas que algunos de ustedes deben hablar. Pero en serio es importante esto además… -el científico miró su laptop. –¡Kazuyo me ha enviado un mensaje!

Rápidamente lo abrió y se dispuso a leerlo mientras que los demás prestaban atención.

Por un lado, Ken aún estaba algo confuso por todo lo ocurrido. Claro que le gustaba que su nena no estuviera embarazada, pero como quiera había algo que no le convencía del todo.

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-¡Mi papá me respondió! –informó Chikako. –Dice que los mayores se quedaron en la Tierra. Y que nosotros debemos encontrar la manera de regresar al Digimundo.

-Pues al menos sabemos que están bien. –comentó Yuujou, aliviado por su hermana.

-¿Entonces cómo vamos al Digimundo?

De la nada, apareció Tanemon entre ellos.

-¡Juni! –saltó emocionada para ir a brazos de su camarada.

-¡Te extrañé mucho! –musitó la hija de Taichi.

Todos los demás fueron testigos del reencuentro entre las inocentes del grupo.

-Yo también quiero ver a Heiwanamon. –musitó la portadora de la paz con nostalgia.

De igual modo, el digimon solicitado apareció.

Los niños ya no dijeron más, simplemente tomaron su cresta-digivice, cerraron sus ojos y pidieron con tener a su compañero digimon a su lado.

Un haz de luz iluminó a los pequeños, permitiendo que los digimons de ellos aparecieran.

-¡Tsunomon! –sonrió Yuujou, abrazándolo con toda la fuerza que un niño de once años podía ofrecer.

Fue un conmovedor reencuentro.

-Pensé que estarían en el digimundo. –comentó Katashi.

-Creo que sí. –dijo Tanemon. –Todos, incluso Shousha. Pero de repente nos vinimos para acá. ¿Qué es este lugar?

-Espera, espera… ¿Shousha está con ustedes? –preguntó Kazuyo, recordando que no sabían de él.

-Sí, él se fue junto con nosotros.

-¿Al Digimundo?

-No sabemos… sólo estábamos todos juntos. –respondió Heiwanamon. –Pero Gennai nos dijo que debíamos cuidar de Shousha, que mientras Dark no lo encontrara, teníamos más oportunidad de triunfar.

-Entonces Sushi está bien.

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Se escuchó un pequeño sonido, proveniente de la D-terminal de Amai, por lo que muchos la observaron.

-Es un mensaje de Kazuyo. –murmuró para sí misma. Leyó rápidamente el contendió de dicho mensaje, y suspiró de alivio con una sonrisa. –Me dice que los digimons de ellos aparecieron en ese mundo y que le dijeron que Shousha se encuentra en el Digimundo con Armadillomon y los otros; está bien.

Hiromi respiró de tranquilidad, mientras que Iori sonrió al tener información del niño.

-Al menos sabemos que Dark aún no lo encuentra.

-Y que si no lo hace, no le hará daño a los niños. –estableció Amai, sin poder superar lo que había ocurrido en el Mar de la Oscuridad.

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-¡Ya!, ¡Ya basta Juni! –gritó Kenshi, desesperado. -¡Deja de pensar en tantas cosas!

La castañita se ofendió y lo miró con enojo.

-¡No puedo controlarlo!, pero… para mí esto es lo mejor que me ha pasado. –dijo al ver cómo ese lugar en el que estaban, comenzaba a llenarse nubes, de repente todos tenían disfraces de príncipes y princesas, y que un castillo aparecía de la nada.

-Juni, en serio controla lo que piensas. –pidió su mejor amiga. –Sé a la perfección que todo esto te gusta y que son tus sueños, pero ahora no tenemos tiempo de andar con esto. Tenemos muchas cosas que resolver.

-Son unos aguafiestas. –musitó con un capricho. –No tiene nada de malo que mis sueños se cumplan.

-Todos los sueños son hermosos, y todos pueden hacerse realidad, pero no todos los necesitamos en nuestras vidas. –habló el mayor de todos, Katashi.

Después de que los digimons llegaran al Mundo de los Sueños, ellos empezaron a hablar de las alucinaciones que habían tenido antes de despertar.

Sin embargo, al empezar a relatarlo, debido a la magia del mundo, cada palabra que los niños decían se hacía verdad.

Por suerte –o quizá por mala- las únicas ilusiones que se materializaron fueron las de Juni, por lo que ahora todos trataban de controlarla.

-¡Juni! –le gritaron todos al verse rodeados de ponis rosas.

-¡No! –gritó decidida. –Yo me quiero quedar aquí. Es la primera vez que lo que quiero se cumple.

-Ay no seas mentirosa, tus padres te cumplen cada capricho que tienes. –reprendió Kenshi.

-Pero no un castillo rosa con ponis. Ustedes busquen la manera de ir al Digimundo, al rato los alcanzo.

Los demás, tanto como digimons y humanos, se vieron entre sí.

-Está bien. –accedieron. La castaña ni las gracias dio y se regresó a vivir la realidad que los sueños le permitían experimentar.

Kenshi dio un paso al frente.

-Yo me quedaré con ella. Mientras tanto ustedes sigan y traten de encontrar la manera de ir al Digimundo.

-Mejor me quedo yo. –se ofreció la mejor amiga de la chica en cuestión.

-No Kazuyo, si te quedas tú, Juni querrá seguir jugando, además tú sabes más sobre computadoras y puertas entre los mundos, por lo que creo que es conveniente que seas tú quien se quede en el grupo. –detuvo el hijo de Kido.

-Katashi tiene razón, además Kenshi tratará de hacerla entrar en razón. –comentó Tsunomon.

De esa manera, los chicos menores del grupo se separaron momentáneamente.

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-Me siento tan impotente por no haber ido a ese lugar. –manifestó Daichi, dando un golpe contra la pared.

-Todos nos sentimos igual Yagami. –expresó Aiko, trayendo de tomar a sus amigos. –Pero no te desquites con los muros de mi casa.

-Lo siento.

Los únicos ausentes a todo eso eran Yori y Miyu, quienes fueron a hablar con sus respectivas familias y aclarar los malentendidos.

-¿De dónde sacaron que Miyu estaba embarazada? –cuestionó Ami.

-Y escuchaste, mis tíos confundieron una prueba de embarazo. –dijo Souta.

-Aún así, Miyako y Ken no debieron sacar conclusiones así de la nada y pensar mal sobre sus hijos.

-Le preguntaron a Yori, y el confirmó el embarazo. Fue por eso que se quedaron con esa idea, además de que Miyu no fue al campamento al que se enlistó para vacaciones. –informó Kotaro, recargado en la pared, con un aura raro y cautivador.

-¿Quieres decir que ellos se acostaron? –preguntó Saki, haciendo que los demás se ruborizaran, en especial las chicas.

-Eso no es de nuestra incumbencia. –regaño Chikako, ruborizada también. –Lo que importa ahora es tratar de ir y ayudar a nuestros hermanos. –trató de salir de ese tema incómodo.

-Da igual. Escuchaste lo que dijo ese viejo… "Necesitan recuperar los sueños que perdieron" –Shun imitó a Gennai, haciendo que los demás sonrieran un poco. Parecía que el antiguo Shun aparecía de nuevo.

-¿Qué querrá decir con los sueños? –preguntó Amai.

-Que no tenemos una motivación para soñar. –infirió su ex novio.

-¿Y nuestros hermanos sí? –indagó Souta.

-Es lo más probable. –Aiko desvió la mirada al hablar, como si le diera vergüenza comentar sobre eso.

-Yo no sé ustedes amigos, pero mi sueño de este momento es ir al Digimundo y ser un héroe otra vez. –se escuchó la animada voz dl portador de la confianza.

-Yori. –susurró su mejor amigo. -¿Está todo bien?

-Sí. –habló tranquilo. –Y para que no malpiensen nada… nunca ocurrió nada entre Miyu y yo.

-¿Entonces por qué me dijiste lo contrario?

-Kotaro... ya se enterarán a su debido tiempo. Por el momento debemos concentrarnos con las cosas del Digimundo. A ver… según el señor Gennai dijo que "Al mundo de los sueños sólo pueden entrar los soñadores. Suerte, elegidos" –retomó Yori.

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-Esto es lo que siempre quise. –susurró Juni, con una sonrisa en su rostro.

-¿Es en serio?

Al escuchar otra voz, la ojimiel se volteó.

-Kenshi, pensé que te habías marchado con los demás.

-Estuvimos a punto. –comentó su digimon.

-Pero nos quedamos para no dejarte sola.

-Excelente, entonces tú puedes ser mi príncipe. –ideó ilusionada mientras le daba una espada de caballeros.

-No, no, Juni… espera. –la detuvo antes de que le pusiera de nuevo ese vestuario que se acababa de quitar. –Esto no está bien.

-Claro que sí. Yo soy una princesa y tú un príncipe… es lo que le faltaba a mi sueño.

-¿Estás segura que esto es lo que quieres?

-Por supuesto. –asumió con seguridad, acomodándose su tiara.

-Yo creo que eres capaz de muchas cosas más, Juni.

-¿Qué cosas?

-Pues que puedes hacer algo mejor con tu vida que sólo portar una coronita.

-Se llama tiara.

-Pues como se llame. Tal vez sea una ilusión, y es bueno tener esos sueños, pero Juni… aquí todo es posible, pero no todo es conveniente. –comenzó a sermonear amigablemente. –Es un mundo que hará realidad hasta el más mínimo pensamiento, pero a la vez te ayudará a darte cuenta de las cosas que en realidad necesitas.

Juni escuchaba atentamente a su "príncipe".

-Ser princesa no es malo. –defendió la niña de nueve años.

-Claro que no, pero creo que puedes hacer mucho más con tu vida. Además, tú siempre serás nuestra princesa. –alentó. – ¿No quieres salvar a tu hermanita?, Tsuki y los demás esperan que los ayudemos, ¿no crees que sería egoísta de tu parte quedarte aquí sin hacer nada?

Yagami meditó sus palabras, su amigo tenía razón.

-Kenshi está en lo correcto. –apoyó Tanemon.

La niña respiró hondo. –Sí, vamos a buscar la puerta al Digimundo. Gracias Kenshi.

Juni le dio un beso a Ichijouji en la mejilla, y por primera vez es su vida, él sintió algo más en lugar de asco.

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Chikako resopló por quinta vez.

-No se puede. Ni siquiera me permite ver el lugar donde siempre entramos y salimos del Digimundo.

-Sigo sin entender por qué no pudimos ir. –mencionó Souta.

-Ya sabes que es porque perdimos ciertos sueños… al menos es lo que el viejo dice. –respondió Aiko.

-Pues si esa es la forma de ir a ese lugar con nuestros hermanos, pues tratemos de volver a soñar. –propuso Yori. –No sé ustedes, pero para mí, es incómodo solo tener los brazos cruzados.

-Para empezar, ¿qué rayos es un sueño? –preguntó Saki con inocencia.

-Un sueño es un proyecto, deseo o esperanza sin probabilidad de realizarse. –dijo Miyu, quien recién entraba al círculo de conversación. –Es lo que dice el diccionario.

Todos le dieron la bienvenida con la mirada a Ichijouji.

-Sin probabilidad de realizarse… -repitió Amai. –No creo que sea verdad. A veces creer que pueden realizarse es lo que los vuelve sueños.

-De todas formas, si nosotros perdimos eso, es nuestro deber recuperarlo en los próximos diez minutos para ir con nuestros hermanos. –lideró Yagami.

Todos asintieron, y tomaron la decisión de reflexionar un par de momentos.

Sin embargo, en el momento en que uno de ellos iba a decir alguna idea de su mente. Un fuerte estruendo llegó desde la sala de la casa Ishida, seguido de un grito por parte de una de las mujeres.

Los adolescentes se miraron entre sí y corrieron hasta donde estaban sus progenitores para tratar de ayudar en lo que fuera posible.

Ni siquiera fue necesario que preguntasen nada… las escenas hablaron por sí solas.

-¿Qué quieres? –retó Taichi, tratando de acorralar al mismísimo Dark, quien aparecía entre ellos.

Con una sonrisa burlona, emitió un chasquido de dedos y apareció a su lado la rubia Akari.

-Esta muchachita intentó burlarse de mí. Redujo a mi máxima fuente de poder a una cresta, diciéndome que ella la tenía… pero la mandó a otro lugar.

-¡Quita tus sucias manos de mi hija! –enfureció Takeru, caminando un par de pasos hasta donde estaban ellos.

-Ni se te ocurra retarme. –dijo cínicamente Dark, mandándolo muy lejos con sólo un movimiento de su mano, provocando que TK se estrellara contra la pared, golpeándose en la cabeza y quedando inconsciente.

-¡Takeru! –gritó Hikari al ir con él, seguida de su cuñado, Yamato.

Akari miró horrorizada el estado de su progenitor. Intentó zafarse del agarre, pero decidió no hacerlo, después de todo, los niños seguían allá en el Mar Oscuro.

-Dime niña tonta, ¿a dónde mandaste el emblema de la oscuridad?

En cuanto Amai escuchó esto, no sabía si entregarse o persistir en ocultarse. La chica sintió unas manos sobre sus hombros, eran las de su padre.

-Habla y di de una buena vez quién es la persona a quien le mandaste ese poder, o los destruiré a todos. –amenazó.

-Yo tengo ese poder. –Kotaro dijo, caminando hacia ellos. –Mi hermana me lo hizo llegar.

Amai miró horrorizada lo que su amigo estaba a punto de hacer, no iba a permitirlo. Por un breve momento le ilusionó que el la ayudara, pero vio su mirada, no la defendía a ella, simplemente cuidaba de su hermana. Tomó aire para hablar con voz fuerte y decir la verdad, sin embargo, alguien más se adelantó.

-Yo lo tengo. –afirmó Ami.

-No es verdad, lo tengo yo. –expresó Miyu, casi con su habitual entusiasmo.

-Yo lo tengo. –ahora sí fue el turno de Amai.

Souta, Shun y Yori también mintieron al decir que tenían el emblema de la Oscuridad.

-Lo poseo yo. –manifestó, al último Amai, sintiéndose mal por ver que todos trataban de protegerla.

Saki estaba con su madre, tratando de ayudar a su papá a que despertara, por lo que no pudo contribuir al plan de sus hermanos.

-No me gusta que me traten como tonto.

-Huy, pues qué lástima porque ya lo eres. –retó Daichi, obteniendo como respuesta un golpe igual que su tío.

La hija de Yamato se asustó por ver a su amigo así. Miró con rabia al ser oscuro que invadía su casa.

-Eres un… -Aiko ni siquiera terminó de hablar cuando iba a darle una buena patada, aunque su amiga Chikako la detuvo para que no lo hiciera. Sin embargo, Dark ya pensaba en el escarmiento.

-Insolente niña malcriada. –espetó, mandándole un golpe de fuerza que también la llevó varios metros atrás; y como su amiga Izumi estaba cerca de ella, el ataque también le causó efecto.

Al ver eso, Yamato se levantó del suelo donde auxiliaba a Takeru, para ir a darle unos buenos golpes a ese ente de oscuridad.

-Me da pena dejar esto así, pero tengo otros planes.

Dark observó detenidamente a quienes confesaron tener el emblema oscuro. –Presiento entre ustedes al portador de la Oscuridad, aunque también la fuerza negativa que emanan me cautiva. Me los llevaré, quizá me pueden ayudar, especialmente tú, poseedora de la Alegría, tu emblema es el más manipulable de todos.

No se dijo nada más, a todos los envolvió en una burbuja, y mágicamente los llevó al otro mundo… al mundo de la oscuridad.

Sólo quedaron los tres chicos inconscientes y Saki, que había pasado por desapercibido.

-Qué desgracia… primero los más pequeños, luego nos sabemos en qué parte del mundo de los sueños están los otros, y ahora los mayores. –expresó Miyako. –Esto es demasiado.

-Creo que está bien que mi hermano y los demás hayan ido. Podrán ayudar a Akari con los más chicos y quizá logren escapar.

Los adultos asintieron.

Aiko, Chikako y Daichi seguían inconscientes al igual que Takeru.

El resto no tenía a sus hijos, no tenía sus compañeros digimons, no tenía casi nada… excepto la misma y latente esperanza de que al final todo se resuelva.

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-Este mundo es cada vez más engañoso. –musitó Yume.

-Sí… ni me di cuenta el momento en que entramos todos a este laberinto.

-No es un laberinto, Juni. –comentó Yuujou. –Es como un almacén de biblioteca.

-¿Y qué guardara? –cuestionó Kazuyo.

-¿No estaremos en otra de las fantasías de alguien? –preguntó Kenshi, quién junto con Yume se había reintegrado al grupo, sólo con desearlo.

Los niños observaron su alrededor. Tratando de buscar la salida a ese lugar, se habían topado con un pasillo largo, largo en el que había muchas puertecillas.

-¡Miren lo que dice allí!, es el nombre de Amai! –señaló Kazuyo.

-Amai Hida. Deben ser sus sueños y más profundos deseos, que ni siquiera ella misma debe saber que tiene. –observó Kenshi para verificar que la información era real. -¿Y si echamos un vistazo?

-No, eso es malo. Mi mamá dice que no debemos entrometernos en las vidas de otros. –reusó Juni.

-Pero Amai es nuestra amiga. Sólo vamos a ver sus sueños… ya saben, para conocerla mejor. Vamos… ¿no les da curiosidad saber lo que oculta su Iceberg? –preguntó Kenshi.

Los niños siguieron observando a su alrededor. A los pocos segundos identificaron las puertas de sus padres, hermanos y amigos.

-¿A qué te refieres con su Iceberg? –preguntó la inocente Juni.

-Los humanos sólo dan a conocer un poco de sí mismo. Pero en realidad, lo que verdaderamente eres, nunca la vas a mostrar a los demás… por eso es que quiero ver qué nos ocultan todos.

-A eso se le llama ser metiche. Nadie entrará a esas puertas ni nada. Seguiremos adelante y encontraremos la puerta al Digimundo. –ordenó el correcto Kido.

-Oigan… -Yume se detuvo. –Por qué no intentamos soñarlo.

-¿Soñarlo?

-Sí. Así como deseamos que los digimons estuvieran con nosotros, podemos desear que la puerta al Digimundo se abra.

Los digimons y niños se miraron entre sí.

-Podemos intentarlo.

Parecía que habían regresado tres años atrás, justo cuando el digihuevo de Yuujou estaba por romperse, todos los chicos alrededor, con su cresta-digivice en la mano, con un sueño en común.

Un rayo de luz iluminó ese mundo.

-Está funcionando. –se escuchó la voz de Tsunomon.

Un haz de luz blanca se abrió paso en medio de ellos.

Era la puerta del Digimundo.

-Es nuestro Digimundo. Entremos. –musitó Kenshi, motivando a los demás a seguirle.

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Con algo de lentitud, Aiko fue abriendo sus ojos.

Lo primero que vio fue a su preocupada madre. Sora respiró profundo en el momento en que ella la miró.

Con ayuda de ella se levantó de su cama, ¿cómo había llegado hasta allí?

En cuanto vio a su padre al lado, dándole una mano a su mamá, supuso que él la había cargado y llevado hasta su habitación.

En un santiamén recordó lo que había pasado, y también sintió un leve golpe en la cabeza, el cuan había sido tratado con un poco de hielo.

-¿Qué pasó?, ¿qué ocurrió con Dark?

Sora, trató de tranquilizarla, pero como la rubia era la mezcla exacta entre sus padres, su terquedad le impidió quedarse donde estaba.

-Dark atacó a Daichi, Chikako y tú. Sólo ustedes tres y Saki se quedaron aquí. Los demás se fueron al Mar de la Oscuridad.

La rubia Ishida trató de entender las cosas en su totalidad, estaba a punto de hacer otra pregunta, cuando su padre se adelantó.

-Todos están bien, hija.

No hubo más que hablar. Lo que quedaba de la familia Ishida Takenouchi bajó a donde estaba el resto de los elegidos.

-Quiero ir al Mundo de la Oscuridad. –declaró Daichi.

Todos los oyentes le escucharon, quedando sorprendidos por tal comentario.

-Hijo, no digas eso. No sabes de qué se trata. –el embajador trató de persuadir.

-Claro que lo sé papá. Por eso es que no dejaré a mi hermana menor ni a mis amigos en ese lugar.

-No hay manera de ir, si ustedes no fueron llevados es por alguna razón. –dijo Koushiro, que estaba más tranquilo ahora que su niña pelirroja había despertado.

-No es justo que los demás estén en problemas y nosotros aquí sin hacer nada. –siguió el rubio.

-Si no se les manda llamar se quedarán aquí. No se hablará más de esto. –ordenó Yamato, quien junto con Sora, trataba de no perder a otro de sus hijos.

Los adolescentes sabían que sus progenitores no permitirían que corrieran otro riesgo.

Calladamente aceptaron lo que ellos tenían que decir y bajaron la cabeza en señal de obediencia; mas en su interior, prometieron hallar la manera de ir al Mar de la Oscuridad, o al Mundo de los Sueños.

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-Este no es el Digimundo. –murmuró extrañada Yume.

Los niños habían logrado entrar al mundo digital a través del portal que se abrió en el mundo de los sueños.

Llegaron al inicio de todas las aventuras: La Isla File.

-Antes de venirnos aún estaba con más color. –informó Heiwanamon.

-¿Qué habrá pasado? –cuestionó preocupada Tanemon.

El Digimundo estaba sumergido en la oscuridad. No había vegetación viva ni tampoco color. Todo era color gris.

-Vinimos de un mundo que era todo color rosa, ¿para esto? Mejor me regreso y sigo soñando.

-Ay Juni… ¿no te has dado cuenta? –preguntó Yume, quien a pesar de estar preocupada por su mundo digital, emanaba un gran sentido de aventura.

-No se trata de sólo soñar las cosas, no todo puede hacerse realidad.

-¿Entonces para qué seguir soñando? –cuestionó Kazuyo.

-Es que en lo sueños siempre ocurre sólo lo que tú quieres. –prosiguió Katashi, suponiendo el punto que su amiga-amor quería mencionar.

-Y en la realidad no tienes idea de lo que ocurra, y aún así tienes la oportunidad de que suceda lo que deseas. Por eso es que la Realidad es mucho más interesante y divertida que los mismos sueños.

Los chicos sonrieron con complicidad, a pesar de estar en una situación a la que no se habían enfrentado nunca.

-Tratemos de localizar a Gennai y a los digimons de nuestros padres. Hay que ver qué es lo que necesitan de nosotros. –lideró Katashi.

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Hikari tomaba la mano de Takeru. Esperaba que él despertase y la volviera a ver con esos azules ojos que le daban esperanza y ganas de vivir.

-¿Sigue sin dar respuesta? –preguntó Momoe, acercándose al sillón donde descansaba el rubio.

La antigua elegida de la luz negó con la cabeza. –Sigue igual.

La doctora se acercó un poco para revisar ciertos signos vitales. Hikari le prestó atención.

-¿Cómo siguen los chicos?

-Los chicos ya despertaron. Están bien.

-¿Y por qué TK aún sigue inconsciente?

-Supongo que por el golpe que recibió.

Las mujeres quedaron sumergidas en un silencio muy melancólico.

Hikari observó a su amiga, y le provocó una sonrisa muy agradable ver su mirada.

-Yo ya sabía que estabas embarazada. –confesó.

-¿Cómo dices?

-Emitías más luz. –dijo con simpleza.

Momoe sonrió. Su amiga seguí teniendo esa cualidad de detectar la luz en los demás.

-Por lo que he notado, una mujer cuando está embarazada irradia luz, incluso sin saber el estado en que se encuentra.

-Vaya, y yo soy la doctora.

La castaña se encogió de brazos. –Es algo que noto sin proponérmelo. Así como sé que tú no eres la única embarazada.

-¿Qué dices?

La ex Yagami notó que había hablado de más. Disimuladamente volteó a ver a la mujer en cuestión.

-Es increíble que lo notaras Hikari. –mencionó sorprendida.

Las mujeres sólo observaron a Mayumi, cómo conversaba con Hiromi y lo bien que ellas dos se llevaban.

-Me di cuenta de Mayumi hace rato que la vi. –comentó luz.

-Yo me di cuenta hoy también, con los estudios que se le hicieron al donar sangre… y no fue lo único que me enteré.

Hikari estaba a punto de preguntar qué era eso que había descubierto, pero su esposo abrió sus ojos, y nuevamente sólo se enfocó en ellos. Fue la luz que le regresó a su vida, a darle esperanzas sobre que todo iba a estar bien.

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-Chikako… podrás abrir la puerta, ¿verdad?

La pelirroja no dejaba de teclear por debajo de la mesa para que sus padres no la vieran.

-Hago lo posible Daichi. Pero al parecer las puertas están cerradas. Probablemente pueda abrir la puerta al Mundo de los Sueños. Pero como escuchaste, hay que recuperar esas ilusiones que perdimos.

-Ya trabajamos en eso, sí podemos hacerlo. Sólo inténtalo.

Saki quedó embobado viendo la manera en que la pelirroja hacía su deber, despistando a la perfección para que los demás no se enteraran de lo que hacían.

-¿No será que tampoco podemos entrar a ese mundo a causa de los emblemas? –preguntó Izumi.

-¿Qué tienen que ver los emblemas? –cuestionó Aiko, tomando entre sus manos la cresta-digivice que colgaba de su cuello.

Chika dejó de teclear para enfocar a su amiga.

-Antes de que nuestros padres lograron abrir las puertas del mundo digital y la Tierra de forma permanente, la conexión entre los mundos se debilitó porque algunos de ellos negaron sus cualidades.

-Es cierto. –murmuró Saki, recordando las historias que sus padres le narraban antes de dormir durante toda su infancia.

-La verdad es que he llegado a creer que las puertas entre el Digimundo y el nuestro se han cerrado porque no se estaban alimentando de los emblemas.

-¿Quieres decir que somos culpables de lo que está sucediendo? –cuestionó Daichi.

-Tal vez no culpables, pero sí responsables.

Los cuatro adolescentes se sumergieron en un silencio algo incómodo mientras reflexionaban sobre la situación a la que se enfrentaban.

Aiko se levantó de lugar y caminó a su cuarto.

Cerró su puerta al mismo tiempo que cerró sus ojos.

Se recargó en ella e hizo su cabeza para atrás.

Negar su emblema. Lo estaba haciendo de nuevo, negaba sus sentimientos y negaba todo aquello que tu viera que ver con el afecto a los demás.

Tenía claro que amaba sus padres, a sus hermanos, a sus amigos… hasta allí. La lista no podía ni debía continuar.

¿Qué negaba? ¿Lo que sentía por Daichi?

¿O acaso negaba alguna otra cosa?

Se dirigió al buro de al lado de su cama. Allí, en el segundo cajón, bajo una cajita musical que su padre le regaló estaban sus más apreciados tesoros.

Con sumo cuidado la abrió. Había un par de cosas, como la carta que su padre le dejó al morir hace tres años, la cadenita de oro que sus padres le dieron al nacer (la cual volvió a ponerse debido a la nostalgia), un par de cartas de amistad entre ella y Chikako, así como una que otra tarjeta que Yagami hijo le dio en la relación secreta que mantuvieron.

Cada persona en el planeta oculta lo que en realidad es. Tiene un Iceberg propio.

En el caso de Aiko, ese Iceberg son sus sentimientos. Justo debajo de esas cartas y fotografías, yacía una pequeña bolsita. La rubia la tomó delicadamente y fue capaz de aguantar un par de lágrimas que aparecían en sus ojos.

Guardó ese pequeño regalo y se prometió a sí misma, buscar la oportunidad de entregarlo a su dueño en el momento más oportuno.

Salió de su habitación y se encontró con Chikako.

-Logué abrir la puerta Aiko… debemos irnos ya. –declaró, en voz baja que sus padres las oyeran.

-¿Cómo lo lograste?

-De se abrió hacia el Mar Oscuro. Utilicé una función que mi padre estaba investigando… tal vez no sea segura, pero creo que es mejor que estar aquí con los brazos cruzados.

Ishida asintió, caminado con sus amigos.

-Necesito una computadora Ai, debo llevarme la mía.

-Claro, podemos usar la de la casa, está en el despacho de mi papá.

Una luz entre morada y negra salió del estudio de Yamato Ishida, la cual llamó la atención de todos, temiendo lo peor.

Cuando los adultos llegaron, era demasiado tarde. Los chicos ya no estaban.

Koushiro rápidamente observó las coordenadas y toda la información que había en la computadora

-Creo que los chicos no fueron al Digimundo ni a al Mundo de los Sueños.

-No debimos dejarlos solos. –respingó Taichi.

-¿Qué esperabas?, son peor que nosotros. –comentó Sora, arrugando una nota que su primogénita le dejó: Descuida, iré a derretir mi Iceberg.

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Notas de la autora:

Gracias por haber leído el capi.

Bueno, que ya nos estamos enterando de muchas cosas.

Vimos que Miyu no está embarazada, (un hurra para Marin que siempre me estuvo dice y dice que ella no lo estaba), en el próximo capi se dirá lo que tiene y lo que le pasa.

Y Shousha está en el Digimundo como digimon… me gustaría leer lo que creen sobre esto.

Los mayores se separaron, unos fueron al Mar de la Oscuridad llevados por Dark, y otros… bueno, otros a ver si han ido allí.

Momoe está embarazada, a ellos les quería dar otro hijo desde D:EPE, pero se me hacían que ya eran muchos , así que esperaron. Creo que son todos los bebés que habrá, aunque ya saben… de repente se me ocurre algo.

En fin, lamento haber tardado tanto, pero en serio que mis estudios y el servicio social me absorben demasiado.

Muchas gracias por su apoyo en todo.

Los romances entre los hijos de los elegidos están de la siguiente manera.

Kotaro x Amai: 31 puntos. El MISTICO Takari de la nueva generación, los dos más tiernos, los más maduros, los más responsables... los que acaban de terminar una perfecta relación. ¿Kotaro en realdiad ayudaba a Akari, o quería proteger a Amai diciendo que él poseía el emblema de la oscuridad? Portadores de La luz y la Oscuridad… Primer lugar para ellos por tercer vez consecutiva!

Yori x Miyu: 23 Puntos. Un Motomiya y una Inoue… Ya se dijo que no serán papis… ¿ya no merecen estar juntos?, en el próximo capi se dirán muchas cosas sobre ellos. Segundo puesto para ellos.

Daichi x Aiko: 21 Puntos.El Yagami y la Ishida. Una Ishida y un Tachikawa. Un Tachikawa y una Takenouchi. Una Takenouchi y un Yagami… esta rara mezcla de genes tenía que fusionarse con los herederos del Amor y el Valor… arreglaran sus problemas?, o Ai se quedará con la idea de una traición, o peor aún, Daichi sí jugaba con Ai?... tercer puesto para el Daiko.

Saki x Chikako: 14 puntos. El rubio y la pelirroja. El terco y la cuidadosa… el sorato de la nueva generación va en el segundo lugar. Una historia con contada sobre unas galletas de un 1 de agosto de hace tiempo… Parece que la falta de comunicación es demasiado peso para ellos, ¿qué pasará? Como plus te digo que próximamente estos chicos tendrán una escena especial.

Kazuyo x Yuujou: 12 puntos. Los inocentones del grupo. Algún día Yuujou entenderá el significado de las galletas? Ahora se ha demostrado el "sueño" de Yuu, y parece que Kazu sí está en sus anhelos.

Shun X Ami: 5 puntos. El Kido estricto y correcto con la liberal… funcionará esta pareja que se parece a Joe y Momoe?, habrá que decidirlo en esta etapa difícil para Kido. Se fueron juntos al Mar de la Oscuridad, ¿qué pasará allá?

Souta X Akari: 4 puntos. El otro Kido libre pensador con la tierna y mística Akari ahora tienen un puntito de más? Se fueron al Mar de la Oscuridad, pasarán muchas cosas allá.

Yume X Katashi: 2 puntos. La parejita inocente y mega tierna en la que Katashi ya hasta la imagina con hijos.

Juni x Kenshi, 2 puntos La princesa y el científico. Dos puntos, a ver si suben de puesto con la participación de este capi.

Tsuki x Fuyu, Isamu x Kibou: 1 punto. Los más peques con sus romances... habrá que ver cómo van esto chicos que reciben su primer voto.

Apoyen a su favorito!

Ya saben. Tres votos por review con tres razones.

Voy a tardar en actualizar, así que ahora no hay adelanto, jijijiji, sorry…

Gracias por leer!

Dios los bendiga

**Amai do**

14 de abril de 2013