Nadie escoge a su amor,

nadie escoge el momento,

ni el sitio, ni la edad

ni la persona...


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Esa mañana, los profesores decidieron juntar algunos cursos distintos, al azar, para después, hacer parejas de dos entre los alumnos, y mandarles trabajos para hacer en casa.

Al principio la clase fue imposible. Si ya en clases comunes no paraban de hablar, esa mañana no había persona viviente que lograra apaciguar los gritos y las risas de esa clase.

Varios profesores tuvieron que acudir a la llamada de auxilio del profesor encargado de aquella clase "especial", los primeros minutos sin resultado, pero después, a base de amenazas y golpes en el mobiliario escolar, consiguieron que el dulce silencio se hiciera presente en la sala.

-Como podéis observar...-Habló un profesor de grandes lentes y espalda encorvada, con la voz demasiado suave, por desgracia.-Hemos decidido unir varias clases y varios cursos, y...

Antes de que el hombre terminase de hablar, alguien de la fila de atrás gritó una grosería hacia su profesor, que agradó a sus compañeros, los cuales comenzaron a reír, mientras el maestro agachaba la cabeza avergonzado, buscando las palabras adecuadas para responder y seguir explicando la tarea.

Entonces, un incómodo ruido inundó la sala, haciendo que todos los presentes se callaran, y por acto reflejo llevaran las manos a sus orejas, tapándolas. Todos clavaron sus miradas en la procedencia del ruido. Era, ni más ni menos, que el nuevo profesor de ojos violetas, pasando la tiza por la pizarra, provocando un ruido irritable.

Cuando se percató de que todo el mundo callaba y prestaba atención, dejó la tiza a un lado y se sacudió las manos.

-Bien, cómo decía vuestro profesor,-Tomó la palabra.-Hemos decidido, como podéis notar, unir varias clases y cursos. La razón es sencilla, vamos a hacer grupos de dos personas, completamente al azar, y tendréis que hacer un trabajo en casa, que será puntuado de forma generosa.

El silencio que hasta ahora había permanecido intacto, se rompió para dejar paso al murmullo de los alumnos, y después, un par de personas alzaron sus manos, dispuestos a preguntar.

-Profe, ¿cuánto dice que cuenta este trabajo para la nota?

-Tres cuartos de la nota final.

-¿Y cómo se decidirán los grupos?

El profesor sonrió, se acercó a su escritorio y puso una mano sobre una urna transparente, la cual estaba llena de papeles.

-En esta urna están todos y cada uno de vuestros nombres. Sacaré de uno en uno los papeles, y así se decidirán los grupos. Como veis, es completamente al azar, y no se manipula nada. -Explicó con una amplia sonrisa, mientras los presentes se miraban entre ellos, algunos confusos, otros enojados, otros nerviosos, o emocionados...

Sin nada más que añadir, el profesor de ojos violetas comenzó a sacar papeles.

-Veamos...-Habló en voz alta, mientras empezaba a decir nombres.-Fiona Fox y Cosmo the Plant. Chess the Hedgehog y Mina Mongoose. Tikal the Echidna y Melody the Hedgehog. Shiro the Fox y Silver the Hedgehog. Blaze the Cat y Sonic X, "Exe", the hedgehog. Scourge the hedgehog y Akari Harukaze. Sonic the Hedgehog y Amy Rose.

El tiempo se detuvo para Sonic, y el corazón comenzó a latirle rápidamente. De todas las personas que había en la sala, de casi los 100 alumnos que había en esa habitación, el destino, el azar, decidió que él debía ser el compañero de Amy Rose.

Buscó con la mirada a su querida rosa, y la encontró sin mucho esfuerzo, pues ella también tenía sus hermosos ojos clavados en él, mientras una sonrisa dulce se dibujaba en su rostro, haciendo que el cuerpo del erizo azul reaccionara, y sus rostro empezara a acalorarse.

La clase transcurrió lentamente, mientras explicaban en qué consistía el trabajo y terminaban de nombrar los grupos. Al final, resultaron ser impares, y hubo un alumno que no tenía compañero, y tendría que hacerlo solo...

-Oye viejo, te olvidas de mi.-Habló la gata de pelaje color crema y cabello añil.-A mi no me has puesto pareja. Y si esperas que lo haga sola, no vas a encontrar ningún trabajo con mi nombre este curso, creeme.-Protestó molesta. El erizo pareció divertirse ante la manera de actuar de la gata, y no dudó en responderle.

-¿No tienes pareja? No pasa nada, ya me lo esperaba, salíais impares, debido a la ausencia de algunos de sus compañeros, los que parece ser que no quieren aprovechar el curso...

-Déjate de discursos de viejos y dime qué hago yo sin una puta pareja.-Replicó impaciente, mientras apretaba el lápiz. El erizo no pudo evitar soltar una carcajada.

-No te preocupes, sé quien te va a ayudar a hacer el trabajo. Después de clase, pásate por la sala de profesores, te explicaré lo que tienes que hacer, y con quién.

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Finalmete el timbre sonó, y en la puerta de la clase se formó una gran masa de gente, empujándose entre ellos, para salir lo más rápido posible.

Cuando la salida pareció despejarse un poco más, la eriza verde se atrevió a salir a paso rápido, para volver cuanto antes a su clase, pero una mano agarró su muñeca, deteniéndola.

-Ey, Harukaze.-La voz del erizo verde, de nombre Scourge, hizo que un escalofrío recorriera cada parte del cuerpo de Akari.

-¿Necesitas algo...?-Preguntó con una voz suave y cortada, lo que provocó una sonora carcajada en el erizo, el cual la empujó suavemente hasta acorralarla en la pared.

-Claro que necesito algo. Como has escuchado, ese estúpido nos ha puesto juntos en el trabajo. Eso significa que tendremos que trabajar juntos. Y tú no quieres decepcionarme, ¿verdad que no?-Habló, acercando sus labios a los suyos, mientras su aliento, que era una mezcla de tabaco y menta azotaba el rostro de Akari, que intentaba no toser.

-N-No, no quiero decepcionar a nadie...-Musitó con miedo, mientras una sonrisa fría y a la vez sexy se dibujaba en el rostro del erizo.-Entonces, esta tarde, iré a tu casa.

-¿Sabes dónde está mi casa...?-Logró preguntar, sin poder disimular su asombro. Él sólo respondió con una risa entre dientes.

-Hasta esta tarde, Harukaze.-Sentenció finalmente, y le guiñó un ojo, para después irse, dejando a la eriza verde con el corazón en la garganta, y un agujero en el estómago.

-Empieza el plan...-Dijo con voz fría, mientras sonreía sádicamente.

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"Es increíble cómo alguien puede romper tu corazón, y sin embargo, sigues amándole con cada uno de los pedazitos..." "Cuando alguien en muy poco tiempo se ha ganado tu cariño, sabes que esa persona es especial..." Esas cortas pero significativas frases provenientes de los libros que tanto le gustaban a la pegaso turquesa, no paraban de pasar por su mente, mostrando indicios de que no desaparecerían pronto.

Pensó que ya no podría volver a amar, que ya no podría volver a confiar en ningún hombre, pero se equivocaba. Un completo desconocido la salvó sin esperar nada a cambio, (o eso quería pensar) y había conseguido entrar en su corazón, pero no pensaba salir fácilmente. Cerró los ojos unos instantes, recordando lo que sintió aquel día, la sensación que inundó su cuerpo cuando sus labios se unieron. ¿Cómo un simple beso podía haberla transportado, durante unos instantes, al paraíso?

Mientras se interrogaba a sí misma, el que supuso que sería el erizo negro llamó a la puerta, para después asomar la cabeza. Su perfecto rostro estaba limpio, sin rastro de ninguna impureza, y sus espinas algo revueltas, parecía que acababa de levantarse.

-¿Puedo pasar?-Preguntó, mientras en su rostro se dibujaba la sonrisa que a Aqua tan loca volvía.

-Claro, adelante.-Habló, desviando la mirada, intentando evitar todo contacto visual, sentía que si miraba esos ojos azules...ya no podría salir de ellos.

Él entró, con una larga bandeja en las manos, que después depositó con cuidado en el regazo de la pegaso.

-Aquí tienes el desayuno.-Sonrió, mientras ella miraba la bandeja, que estaba llena de todo tipo de alimentos deliciosos.

-Gracias..pero no hacía falta...podría haber bajado yo...-Hizo un intento de replica, pero sólo llegó a oír una tierna risa, para después notar sus labios en su frente, que depositaban un beso dulce e inocente...Rezó para que el erizo no notara la reacción de su corazón ante tal acto.

"Es un desconocido, no debo dejarme llevar por las apariencias, quizás él sólo quiera aprovecharse de mi...", intentaba pensar, aunque le doliera, para que sus instintos no le jugaran una mala pasada. Comenzó a comer apresudaramente.

-No tan rápido, te atragantarás...-Se preocupó el erizo, llevando una mano a su espalda y acariciándola muy suavemente, haciéndola estremecer. Ella lo miró de reojo.

-No te preocupes tanto, estoy bien.-Contestó, con un tono seco muy fingido, provocando que el erizo riera entre dientes.

Los ojos de él se clavaron cerca de sus labios, fijándose en que se había manchado.

-No te muevas-Ordenó, mientras llevaba su dedo índice a su rostro, limpiando la mancha, lo que provocó que las mejillas de la turquesa se enrojecieran fuertemente.

Pasó suavemente la lengua por el dedo, lo que remató a la pegaso.

-De tus labios sabe mejor.-Murmuró, mientras la miraba a los ojos, y ella se perdía en los suyos.

Permanecieron así unos instantes, sin decir nada, sin moverse, sin ni siquiera pestañear, pareció que el tiempo se detenía para ambos.

La pegaso sólo pensaba en volver a sentir sus labios sobre los suyos, quería volver a notar lo que se siente al estar entre sus brazos, sentirse...protegida. Las dudas comenzaron a asaltarla cuando él comenzó a acercarse más a su rostro. ¿Por qué necesitaba tanto a este erizo? ¿Qué era lo que la impulsaba, el amor o la desesperación?

La respiración de la pegaso se aceleró al sentir el aliento mentoleado del erizo, notó las mejillas del erizo ligeramente ruborizadas, pero ella sabía que las suyas lo estaban más. Los dos se miraban nerviosamente, pero a la vez, anhelantes. Por fin, en un último intento de valentía, sus labios se tocaron con suavidad, mientras el corazón de ella martilleaba en su pecho, temiendo que el erizo pudiera notarlo.

Lo que parecía ser sólo un beso tímido e inocente tomó otro rumbo, ya que los dedos de la pegaso se aferraron a la camisa del erizo, mientras sentía un cosquilleo en cada parte que las manos del erizo tocaba. Sus labios se tocaron una y otra vez, mientras sus lenguas jugueteaban entre ellas, cómo si compitiesen por ver quién era la más rápida, más profunda, más...placentera.

Aqua no pudo reprimir un suave gemido, y se separó unos segundos para recuperar el aliento, mientras miraba a los ojos a su querido erizo negro, el cual parecía tan ansioso y nervioso como ella.

El erizo se levantó, con los labios rojos, parecía estar avergonzado.

-Iré por más zumo.-Se limitó a decir rápidamente, mientras abandonaba la habitación, dejando a la chica aturdida y ansiosa por probarlo de nuevo, mientras se preguntaba si el erizo, por alguna casualidad, había sentido lo mismo que ella.

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El zorro blanco se encontraba esperando tranquilamente a su amiga Melody, la cual seguía en clase, se estaba retrasando. Tenía la espalda pegada a la pared, y su mirada estaba perdida perdida, aunque a veces, las chicas con las faldas más cortas o los pantalones más apretados, la encontraban.

Vio salir de clase al erizo azul, supo de quién se trataba al ver al gato color crema tras él.

-Vamos Exe, ¿por qué no me hablas? Pensé que ya habíamos solucionado todo...-Se quejaba el gato, caminando tras el erizo.

-Nunca dije que se había solucionado nada.-Contestó secamente.-Sólo dije que no me apetecía pasar el año nuevo solo, por eso te dejé entrar. Sueñas si crees que soy tan fácil.

El gato suspiró, pero no se rindió, y ambos se perdieron pasillo adelante. El zorro levantó una ceja confundido, preguntándose qué les ocurriría ahora.

No le dio mucho tiempo a pensar, pues la eriza azul salió de la clase a su encuentro.

-Buenos días mi dulce melodía, ¿me haría el honor de pasar la tarde conmigo?-Preguntó, con un tono exageradamente caballeroso, provocando una leve risa por parte de ella.

-Estoy ocupada esta tarde. No sé si recuerdas que tenemos que hacer un trabajo para la semana que viene.-Contestó, mientras comenzaba a caminar hacia la salida. El zorro sólo se limitó a seguirla.

-Aaaggg, tienes razón...¡que duro es esto! ¿Por qué Caos no ha querido que hiciera el trabajo con mi princesa Melody? ¿Por queeeee?-Exclamó, mientras la eriza se reía con su comentario.

-Esta bien, esta bien, quedemos, pero después de entregar el trabajo, ¿vale?

El zorro sonrió victorioso, y por el rabillo del ojo vio al profesor charlando con la gata de coletas añil.

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En línea

Nuevo Mensaje.

Esmeralda: Ey, que pasa Scourge.

Esmeralda: Te apetece salir esta tarde?

Escribiendo...

Scourge: nah, tengo planes.

Esmeralda: No me digas más.

Esmeralda: Como preñes a Fiona, te corto los testículos.

Escribiendo...

Scourge: Tentador, pero no.

Scourge: Tengo que hacer un trabajo.

Esmeralda: ¿Quién eres y qué has hecho con el apestoso Scourge?

Escribiendo...

Scourge: Que original.

Scourge: Por si no lo sabes, tengo que hacer el trabajo con una Kosoku.

Esmeralda: Mucho peor.

Escribiendo...

Scourge: Confía en mi, mi plan está en marcha, y nadie me va a parar.

Esmeralda: Está bien,pero no preñes a una Kosoku, eh?

Esmeralda: suerte ;)

Visto ✓ ✓

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Estaba sola en casa, no se había atrevido a contarle a su novio quién era su pareja para el trabajo, tampoco le dijo que iría a su casa, y menos que estarían completamente solos.

Con la excusa de estar enferma, se libró de Kaito, y preparó todo para la visita de Scourge.

Estuvo poco tiempo esperando, por primera vez, Scourge no tardó en llegar. Se había cambiado de ropa, ahora estaba más cómodo, pero no lucía menos atractivo.

Akari lo dejó entrar, y lo guió al salón. Allí encendió el portátil, sacaron los utensilios necesarios para el trabajo, y mientras la eriza verde comenzaba a escribir lo que sería el índice, el erizo de ojos azules la devoró con la mirada.

La eriza intentó fingir que no se daba cuenta, pero de nada le sirvió, pues sus mejillas se tornaron de un color rojo brillante, y su corazón empezó a acelerarse bruscamente, provocándole un suave dolor. No sabía por qué se sentía de esa manera...¿sería quizás porque era el líder del grupo que tanto daño había hecho a sus amigos? ¿O era porque él le recordaba...a su Kaito?

Pasaron unos momentos en silencio, que para Akari fueron como horas. No podía pensar en nada, había estado copiando a lo loco todo lo que encontraba en internet, sin pararse a ver si era la información correcta o si podía resumirlo con mejores palabras. Aquella situación divirtió al erizo, pero intentó mostrar seriedad, y no burla.

El estómago de Akari se removió, y un nudo se formó en su garganta, cuando el erizo verde puso una de sus cálidas manos sobre las de ella.

No se atrevió a levantar la mirada para verlo. "Será un accidente. Seguramente pensará que ha cogido otra cosa. No es nada." Pensaba una y otra vez, intentando excusarlo, pero toda palabra se volvió blanca cuando él la agarró suavemente del mentón, y subió su rostro para que lo mirara a los ojos.

Su respiración se cortó. Su mente se quedó en blanco.

Y cuando pensó que nada podía ir peor, él la besó.

No fue un beso suave, ni un beso tímido, ni mucho menos apasionado. No. Fue un beso forzado y rudo, podía notar la lengua de Scourge en su boca moviéndose cómo si de un gusano se tratase. Besaba bien, si, pero no sintió nada con aquel beso.

Escuchó a lo lejos el flash de una cámara, y con todas sus fuerzas, intentó empujar al erizo, sin obtener ningún resultado. Los dedos de él agarraron su nuca con fuerza, obligándola a corresponderle el beso, hasta que ambos quedaron sin respiración.

El erizo verde sonrió triunfante, mientras la eriza pasaba la muñeca por sus labios una y otra vez, como queriendo eliminar aquel amargo sabor que el erizo había dejado en ella. Observó cómo cogía el móvil, el cual había colocado justo delante de ambos, con un cronómetro de 5 segundos, que hacía las fotos pasado este tiempo.

Vio cómo el erizo pasaba un dedo por la pantalla, y luego lo vio teclear algo. Después, le mostró la pantalla a la eriza.

Se veía claramente la foto de ambos, besándose, y por el ángulo de la cámara...parecía que ella estaba disfrutando el beso, cuando en realidad, era todo lo contrario.

Debajo de la foto, ponía un mensaje: "¿publicar esta foto y compartir con todos tus contactos?"

Akari lo miró con los ojos abiertos como platos y la boca ligeramente abierta, dejando una súplica escapar de sus labios:

-Por favor, no lo hagas...

El erizo rió a carcajadas fríamente, y después, frunció el ceño, con esa asquerosa sonrisa dura y fría.

-¿De verdad eres tan ingenua, o sólo te haces la tonta?-Preguntó levantándose, mientras le daba a la opción "aceptar", y mientras el corazón de la eriza se rompía en mil pedazos, y su piel perdía el color, poniéndose pálida.

El erizo, entre risas, se dirigió a la puerta, pero antes de salir, se dio la vuelta para mirarla.

-Ah, y espero que el trabajo esté bien hecho para la semana que viene, y a nombre de ambos. ¿Vale, Harukaze?-Rió mientras salía y cerraba de un portazo, mientras una lágrima resbalaba por el rostro de Akari.

-¿Qué he hecho...?

Sonic, Amy, Tails...(c) SEGA

Astro, Sekushi...(c) Sonamyfanlove

Aqua...(c) Blue Rose Pegasus

Esmeralda...(c) SweetSilvy

Exe, Michael...(c) sonicx147

Akari...(c) Terai-Pss

Melody...(c) KarinaTiburnom

Shiro...(c) Joey D'Agostino

Shatsu...(c) AmyRoseFanGirl (me)

Por cada 5 reviews, nuevo capítulo ;) gracias por leer!~