GRACIAS A csuhayl y Ela03

Seguí caminando a mi departamento con una enorme sonrisa y toque la puerta

-¿Quién?- pregunto Alice y me enoje

-yo, duende ábreme- le dije aun tocando la puerta muy insistente

-ok, ya voy y deja de tocar- me dijo molesta y me empecé a reír y le seguí tocando hasta que abrió por completo

-eres muy insistente y ¿ahora?, ¿Por qué sonríes como loca?- me dijo en el borde de la puerta y entre de inmediato y cerré la puerta y me quite mi abrigo

-¡tengo otra cita con Edward!- dije cantando y corrí a mi habitación me quite los tenis y salte en la cama, estaba tan feliz

-¿y para que te quería la señora?- me sorprendió su voz y me deje caer, pero en ningún momento deje de sonreír

-quería que pusiera a Edward en su lugar, porque le había roto la nariz a un tipo y le dije que no podía porque no soy policía, así que todos me miraron sorprendido, hasta él, pero se fue y lo seguí y me pregunto el porqué lo había defendido y le dije que solo me puse neutral- y me recosté y tome una almohada- el me miro y lo mire, pero tenía tantas ganas de besarlo pero habíamos llegado y me Salí rápido del elevador y me sorprendió lo que hizo, el me tomo de las manos y yo las entrelace y me susurro que si podíamos salir a las 8, y le dije que si- y acto seguí avente la almohada al piso y seguí brincando en la cama

-espera bella, si sigues brincando me voy a caer de la cama y te culpare- y de un salto me baje de la cama, de pronto escuche que tocaban la puerta y me quede inquieta

-iré a ver quién es- dijo Alice alarmada y se fue, y rápido busque mis tenis y me los puse y escuche que corrían y rápido me abalance al baúl

-es tu mama y esta con el tal Mike- me dijo asustada y toda la felicidad se esfumo y ahora se transformo en horror y en pánico, me quite del baúl y me puse bien los tenis y Salí como si nada

-están en la sala y tu mama no se ve feliz que digamos- me dijo Alice detrás de mí y me puse muy nerviosa, y sentí que había un enorme vacío en mi estomago pero al llegar al umbral de la sala, sentí nauseas

-bella ¿te sientes bien?- me pregunto mi mama en tono preocupante y más me dieron nauseas

-si porque- dije lo normal que pude y camine hasta el sillón más cercano y me senté

-hija, te ves muy pálida, pero estoy aquí porque Mike me dijo que tu lo atacaste, y no lo creí de ti, porque tú eres una señorita, una dama, recuerda que somos aristócratas- me dijo sentándose con elegancia y es verdad mi abuela era duquesa en Escocia y mi madre viajo a América y se caso con un abogado

-lamento decepcionarte madre, pero así fue, Mike me dijo que era una mujerzuela y me enoje mucho- y recargue mi mentón sobre el sillón y las nauseas se hicieron más presentes

-ISABELLA, ahora mismo le pides una disculpa a Mike, el me dijo que te quiere de verdad- y solo sentí el enojo que se apoderaba de mi, pero veía todo borroso y como sea me levante

-escucharme mama, no quiero a Mike, ¿Por qué insistes tanto con él?, apenas lo conozco y nunca me vuelvas a gritar, de verdad, es cierto que le pegue, pero porqué él se lo busco, y no le pediré una disculpa, no sin antes el se disculpa primero, ¿está bien?-camine a la terraza, necesitaba aire fresco, me sentía fatal, todo me daba vueltas, y temí lo peor, pero era muy rápido para pensar en eso, abrí la puerta y rápido me Salí a la terraza y escuche unos pasos que estaban detrás de mí pero no les preste atención

-¿estás mal?- la voz de Mike me asusto y me giro hacia dirección, estaba parado en la puerta como si fuera un modelo, pero me dio asco y mejor mire al piso, o terminaría vomitándolo

-¿Qué te pasa?, ¿Por qué no me respondes?- sentí que me tocaron los hombros y rápido levante la vista y Mike me había tomado los hombros pero me hablaba muy alto

-suéltame, no me gusta que me toquen de los hombros y vuélveme a hablar en ese tono intimidante y esta vez te daré un pase a urgencias- fastidiada y molesta me Salí de la terraza, y camine hasta la sala y me senté, y Mike llego unos segundos después

-mama, no me siento bien, tal vez en otra ocasión podamos arreglar esto, pero no en mi departamento- dije agarrando mi frente

-vámonos señora, su hija no quiere verme- dijo Mike en tono de tristeza y eso me hizo enfurecer tanto que me levante y le dije que me dejara en paz, que dejara de fingir un supuesto enamoramiento, y después abrí la puerta principal y les dije que se fueran, de mal modo Mike salió y ya me iba a sentar cuando alguien me detuvo

-¿crees que esto se acaba?, oh no, mi pequeña zorra de garras afiladas, ya verás cómo me las pagaras- me dijo muy amenazante y le di golpe en el estomago y empezó a toser

-¿eso crees tú?, escúchame bien pretencioso imbécil, si otra vez me vuelves a tocar o amenazar, el que las pagara bastante caro, serás tu, yo no te tengo miedo, ahora, ¡LARGATE DE AQUÍ!- le dije tomándolo del cuello y aventándolo hasta casi llegar a la puerta de Edward, pero me detuve al pensar de que el podría salir y en ese momento salió mi mama malhumorada y se acerco a mi

-Isabela, que mal nos trataste hoy- se dirigió a Mike y se fueron al elevador, pero no les tome importancia y me quede ahí parada, ante la puerta de el, no sé qué podía hacer, mis piernas no me respondían y escuche que la perilla se movía, pero hasta se me había olvidado mi malestar, y mi corazón estaba palpitando hasta que se abrió la puerta y me quede petrificada, y salió Edward

-la cita es en la noche, ¿ya quieres que comience?- me pregunto divertido, pero yo no sabía qué decirle

-¿bella?- me pregunto algo preocupado

-sí, estoy bien- le dije sonriendo y viendo

-¿entonces?- me dijo tomando uno de mis mechones de cabello

-mmm, está bien, ¿pero no te interrumpo en tus cosas?- eso no me había fijado

-no- me dijo muy amablemente y me di cuenta de que estaba en fachas

-entonces déjame cambiarme, vuelvo enseguida- le dije sonriendo y a pasos grandes pero vi a Alice en la puerta y entre rápido, me cambie de inmediato y ya iba saliendo cuando Alice me detuvo

-¿A dónde vas?-me pregunto achicando los ojos

-ah! Como que a donde voy?- le dije como si fuera muy obvio a donde iba

-¿no que estabas enferma?- cruzo los brazos

-sí, pero ya me siento mucho mejor- le dije sonriendo y haciéndola a un lado

-¿vas a salir con tu vecino?- pregunto curiosamente

-si- me mordí el labio inferior, jamás lo había hecho, desde que murió Jacob y Salí rápido y el estaba cruzado de brazos con una mirada desafiante y mi corazón latió mas fuerte

-lista- me acerque a él y él me ofreció su brazo y lo tome, caminamos al elevador y me sentía en un sueño, quería tropezarme o lastimarme donde sea para ver si no era un sueño, como esa vez que soñé con él, justo en el parque de enfrente y salimos del elevador y todavía seguía aferrada a su brazo

-¿y qué carro nos llevaremos?- me miro fijamente como si fueran dagas, pero tenía una sonrisa torcida que me dejo aturdida por minutos

-eh…pues…si quieres en el mío- le dije sonriéndole y asintió con la cabeza, muy entusiasmada me subí a mi auto y el también se subió, lo encendí y baje la capota

-solo dime a donde vamos, pero eso sí, te advierto que yo manejo como conductor de auto de formula 1- Edward me miro divertido, y nos fuimos a toda velocidad, pero paramos en el trafico

-¿y a donde te gustaría ir?- me dijo poniéndose unos lentes oscuros grandes, cada vez que lo miraba siempre quedaba hechizada

-ehm pues no se- dije apenada y cambiándome de carril en carril

-no te apenes, dime- me dijo sin una sonrisa pero no en tono de enojado

-pues se me ocurre una pizzería- me acorde de las veces que iba con mis amigos a las pizzerías y el no me dijo nada, yo lo lleve a mi pizzería favorita, estacione el auto y nos salimos, el se acerco a mí y entrelazo mi mano con la suya, y la apreté, caminamos y sentí que éramos novios, y nos sentamos en una mesa cercana se quito los lentes y se soltó del agarre, sus hermosos ojos verdes, me miraban y me sentía como en esos sueños que he tenido

-¿y qué me cuentas de tu vida?- seguía mirándome pero siempre con su mirada afilada, y su cabello alborotado, me sonroje, pero en ese momento llego la mesera, y empezó a ver a Edward como que si fuera algún platillo, y eso me molesto, tenía ganas de sacar un cuchillo y clavárselo en la mano, pero mire a Edward, y el muy cínico le sonrió.

-buenas tardes…. ¿les ofrezco algo?- pero si dirigió a él más que nada

-¿tiene la carpeta del menú?- la mire muy seria y nos dio dos carpetas, y empecé a ver las especialidades, pero mire a la mesera y ella se acomodaba su escote, mientras que el, miraba el escote de la tipa sin descaro, y me dieron ganas de golpearlos a ambos, pero decidí romper su contacto y avente el menú a la mesa y los dos me miraron, pero Edward me miro con una sonrisa y su distintiva mirada, pero la mesera me enviaba miradas asesinas

-quiero una pizza de peperonni, y un refresco de lata pepsi, un helado de chocolate, es todo- le dije en el tono de niña rica

-yo quiero lo mismo, pero omite el helado, y cambia la lata por una cerveza- le dijo sonriendo y eso me molesto

-ahorita se los traigo- dijo la tipa y caminaba como un pato, y Edward la miraba

-¿me contaras tu vida?- me dijo aun sonriendo y lo mire serio, me acorde de su expediente, que su vida había sido patética, pero quería aun así, que él me lo dijera, pero por muy cínico, con la mesera, le restregaría en la cara que me vida fue muy feliz

-mi vida ha sido rodeada de lujos, mi mama, es duquesa y mi papa es magistrado de la corte, a los 5 años, hicimos un viaje en un crucero a Grecia, a los 8, aprendí a montar a caballo, a los 15, mi abuela me heredo un castillo, y a los 18 conocí a la reina de Inglaterra, y a los 19 me case y después de 4 años me quede viuda, pero soy hija única, y mis papas me han querido mucho y son unidos- termine de contarle con una sonrisa, pero el miro como si quisiera matarme

-entonces eso significa que eres una aristócrata, superficial y presumida- me dijo acercándose a mí,-pero, me toca a mí, mi vida fue muy diferente a la tuya, mi padre mato a mi madre porque la muy perra, andaba con su mejor amigo y el idiota de mi padre se suicido eso paso cuando tenía 5 años, pase a ser un niño de la calle, buscando comida, conocí a tanya cuando tenía 7 años, volví a ver a mis hermanos a los 12, a los 15 me fui a la cárcel, porque mate a alguien, me uní con pandillas para salvar mi vida, pero me acosté con la jueza y me dejo salir, me vengue del idiota que me metió a la cárcel, me case, pero la perra de mi esposa me engaño y la mate, siempre han querido matarme, y al final los mato- hablaba de lo mas normal y en ese momento llego la tipa con las ordenes, le sirvió a Edward primero muy cortésmente e inclinándose un poco, pero él estaba divertido con eso, y se asomo en su escote, llego el momento de servirme y me aventó todo, y lo que más me molesto fue que Edward le dio una nalgada a la tipa y mejor me dedique a comer

-sí que tienes hambre- me miro con una expresión divertida y torció su sonrisa, casi me ahogo de verlo

-lo digo porque llevas la mitad de tu pizza- y de inmediato se empezó a reír, yo solo sonreí como una tonta, termine mi pizza y el refresco me lo tome de un solo trago, para calmarme, y puse el envase en la mesa y me comí el helado

-¿me das- mire a Edward, algo desconcertada

-pensé que no te gustan las cosas dulces- le dije aun comiendo y sin mirarlo

-tú eres una cosa dulce- lo mire y quede perpleja y entonces le sonreí, le acerque mi vaso y entre los dos nos comimos el helado, terminamos y me dijo que lo esperara, se tardo mucho y sonó mi celular, busque en mis bolsillos y al encontrarlo vi que tenía un mensaje de Alice, pero no lo vi y lo guarde en mi bolsillo de mi pantalón

-listo, compre mas helado para comérnoslo en tu casa- me acerque a el sonriéndole, pero me acorde de que debía de pagar la cuenta

-debo de pagar la cuenta- le dije desviando mi paso, hasta que una mano me tomo del hombro, y recorrió mi cuello y enseguida me rodeo con un abrazo, sentí que por un segundo me desmayaba, rápido volteo y era él, que me seguía abrazando hasta que me envolvió hasta quedar muy cerca uno del otro

-ya lo pague, ¿Por qué crees que compre helado?- me susurro cerca del oído, y una sonrisa se formo en mi cara, y sentía que mi corazón latía mas rápido que el de un ratón, salimos abrazados y el manejo mi auto, pero en el transcurso había un silencio, cómodo pero no sepulcral, tenía tantas ganas de besarlo y abrazarlo, pero si lo hacía, me vería como una urgida, y jamás me volvería hablar, cuando él me miraba, yo le sonreía, pero nuestra burbuja se interrumpió cuando habíamos llegado, me devolvió las llaves para que cerrara bien mi auto

-es un bonito auto- me dijo cuando apenas entramos al elevador y los dos coincidimos en apretar el botón y nos miramos, pero sentí mi cara arder, de esas veces que me daba fiebre

-es que…me gustan los autos deportivos- le dije desviando mi vista a la pared y sonriendo como una niña, y no hizo más preguntas pero se me quedaba mirando muy curioso, y lo miraba, así que me acerque un poco a él, porque ya estábamos a punto de llegar, y llegamos, Salí rápido pero me tropecé con mi agujeta y Edward corrió a levantarme

-será mejor dejar esto, para otra ocasión, creo que no te sientes bien- me dijo riendo, pero me enoje y termine de levantarme sola, busque mis llaves e iba acercándome a la puerta cuando unas conocidas manos me tomaron desprevenida por la cintura y me giro, pero de pronto sentí sus labios sobre los míos y le correspondí el beso, era una hermosa sensación, miles de choques eléctricos recorrían mi cuerpo y posicione mis manos en su cabello y empecé a jugar con él, el beso fue largo y rico para mi gusto, hasta que nos separamos, el termino despeinado y sonreía y yo por mi parte estaba sonrojada, pero al igual que él, esta sonriendo y mi corazón estaba a punto de salirme del pecho, recogí las llaves y entramos

-¿en donde pongo el helado?- apenas podía aclarar mi cabeza y me quite mi sudadera, tenía mucho calor a causa de ese beso, tome el helado y lo puse en la nevera, lo tome de la mano y caminamos hasta la sala, pero no encontré nada de Alice, ni siquiera una nota, Edward se quito su chamarra y la aventó, yo se me senté en el sillón grande, y el también

-me gustas- me dijo con su sedosa voz y me quede perpleja sonriendo

-bueno…tu también me gustas- le dije mirándolo y aturdida, cada vez que me miraba, siempre me hacía estragos y nos acercamos más, hasta que el me abrazo por la cintura y me llego un confort

-acércate mas- me susurro suave al oído, lo suficiente para que lo escuchara, empezó a besar mis mejillas hasta llegar a mi boca, sus besos eran apasionados y salvajes, pero a pesar de que estuve casada, jamás besaba bien, será porque nunca tuve la iniciativa de hacerlo

-¿no sabes besar?- me dijo recostándose en el sillón y negué con la cabeza, me recosté en su pecho y las ganas de besarlo aumentaron más, iba a besarlo cuando puso su dedo índice en mis labios

-creo que te daré unas lecciones de besos- lo mire confundida

-vas a imitar mis movimientos- le sonreí, pero no me dio tiempo de mas, porque me estaba besando, y seguí sus pasos, pero cuando introdujo su lengua en mi boca, sentí muchas mariposas en mi estomago y me empecé a reír, porque me hacían cosquillas, pero su sabor me estaba volviendo loca, así que lo bese con mucha desesperación como si mi vida dependiera de su contacto, así que posicione mis manos en su cara y el instintivamente las coloco en mi cintura, pero sus traviesas manos se escondieron detrás de mi camisa y recorrieron mi espalda, prácticamente me había pegado a su pecho, como si fuéramos uno solo, no quería que se rompiera el contacto, porque estaba muy feliz, pero nos tuvimos que separar por falta de aire y yo empecé a jadear, porque me sentí ahogarme, Salí corriendo rápido hasta el balcón, abrí la puerta de un solo golpe, y después empeche a jadear

-nunca pensé que mis besos te afectaran, pero debe ser porque no sabes besar- lo mire sonriendo

-eso debe de ser, quiero helado- camine hacia la cocina y me sentía rara como si tuviera una sensación extra corporal, llegue a la cocina saque de la nevera el helado que había comprado, tome una cuchara y camine hasta la sala otra vez, y me dispuse a comer el helado

-¿no me das helado?- me espanto la voz de Edward, pero el se sentó cerca de mí, y le cedí el helado y entre los dos, nos acabamos el helado, aunque en algunas ocasiones yo le daba de comer a él y me daba de comer a mí, pero en ese juego un poco de helado se cayó en mi blusa rosa y Edward la limpio con su boca pero nunca rompió contacto visualmente, así que estampe mis labios en los suyos y empezó una rica guerra por saber quien tenía los mejores besos, su lengua pidió permiso para entrar y se lo concedí feliz, pero empezaba a hacer mucho calor, pero Edward se levanto y tomo mis manos y las guio para que lo abrazara por el cuello y después tomo mis piernas e hizo que las cruzara sobre sus caderas, pero sentí su erección y me espante un poco, era demasiado fuerte porque abrió una puerta y sentí que se detuvo, se volvió a interrumpir el beso

-bájate. Me ordeno y me baje, mire a mi alrededor y estaba en mi recamara, sentí unas feroces manos recorrer todo mi cuerpo mientras besaba mi cuello, pero estaba volviendo a hacer calor

-Edward, estas …ardiendo- cerré mis ojos porque no quería pensar en nada mas, que sus manos recorriendo mi cuerpo, pero un impulso me hizo voltear y lo vi a los ojos, peros sus ojos estaban negros y se me hizo el hombre más sexy del mundo, lo bese y él me quito la camisa y fui yo quien rompió con el beso muy ardiente, quede en mi sostén y el se lamio los labios, pero yo le quite la camisa y vaya que sorpresa, tenía unos bíceps bien formados, y atléticos como esos hombres de revista, su cuerpo era atlético

-¿te gusta algo?- me pregunto sonriendo y se me acerco muy peligrosamente, tenía ganas de saltar sobre él, pero me tomo de la mejilla y me volvió a besar otra vez, me quite los tenis, sin desatar las agujetas, y empezó a quitarme el pantalón hasta quedar en ropa interior, puso sus manos en mis pompis y los apretó pero lo abrace porque empezaba a tener ganas intensas de hacerlo, rompí el abrazo pero sin dejar de besarlo le empecé a quitar el pantalón pero el termino de quitarlo y nos dejamos caer en la cama, el quedo arriba de mi, y se aparto para respirar, sus traviesos dedos me quitaron mi bóxer y lo aventó al piso, pero se agacho un poco y quedo a la altura de mi vientre, y empezó a besarlo, cerré los ojos, y después fue bajando hasta que se detuvo, abrí mis ojos y me levante un poco para verlo, pero sentí un dedo en mi intimidad que se movía rápidamente, mi botón lo había encendido, y me empecé a mover un poco rápido, porque quería mas fricción

-¿te gusta?- me pregunto con voz ronca y le respondí con la cabeza pero se detuvo y lo mire confundida, se levanto de la cama, se quito su bóxer, y dejo ver su enorme erección, pero se abalanzo sobre mí, y podía sentir su erección casi en mi entrada, pero tome su erección en mis manos y la guie para que entrara, y empezó a entrar, ambos gemimos, hasta que había llegado a una barrera

-¿eres virgen?- me pregunto sorprendido

-si lo soy, ¿pero podemos hablar de eso después?- le pedí y levante un poco mis caderas para entrar, Edward se impaciento porque no podía entrar

-te voy a relajar, concéntrate en mis besos, porque soy muy salvaje en la cama- eso termino de encenderme como una pólvora, sentí que algo liquido salía de mi entre pierna, Edward salió y temía que entrara, si me dijo que era un salvaje a lo mejor era porque hacia maravillas con esa cosa grande, y me preguntaba cuanto media, pero rápido aleje esas ideas y entro en mi, de un solo jalón, Edward y yo jadeábamos, pero un dolor se hizo presente y lagrimas empezaron a brotar de mis ojos

-perdón, pero olvide relajarte, ¿jamás lo hiciste?, pero no importa, porque te siento tan estrecha- me dijo ocultando su cara entre mi cuello y empezó a salir, pero apreté mis paredes

-no salgas…el dolor…ya casi…se va- le dije jadeando por suerte el dolor estaba desapareciendo

-estas muy húmeda, creo que vamos a empezar- se empezó a mover frenéticamente, y cerré los ojos, el y yo no dejábamos de jadear y en la forma en cómo se movía podía jurar que no tardaba en correrme

-bella… ya casi llego- decía él, mientras tomaba mis piernas y las sostenía para que pudiera entrar más fuerte y deprisa, sentía que todo su cuerpo estaba febril, y entraba y salía con rapidez y le gritaba por mas,

-mas Edward… mas…- le pedía a gritos, pero bajo mis piernas y lo tenía a la mano para arañarle la espalda

-¿quieres más?- me preguntaba mientras me envestía y a cambio yo apretaba mis paredes como acto reflejo

-si… mas… quiero mas- le suplicaba y en cada jadeo

-córrete conmigo, preciosa- me ordeno con su voz ronca, y ya estaba a punto de llegar cuando le arañe la espalda, y gritábamos nuestros nombres, pero casi me desmayaba, y me aferre a el, y él me mordió el hombro, después de unos movimientos fuertes y frenéticos alcanzamos juntos el clímax, y lo abrace tan fuerte

-¡vaya, que carrera, pensé que íbamos a romper la cama!- me dijo jadeando y lo mire sonriente, y así nos quedamos por un rato, estábamos sudando como si estuviéramos en un sauna, pero el sueño se hizo presente, mientras mis ojos se cerraban, sonreía porque esta era mi primera vez, y lo había hecho con el hombre que si amaba.