Esta historia la realizo Stephanie mEyer pero yo tome los personajes y compuse una historia que me imagine una noche, difruntenla. Solo Edward es mio XD
La autora dice:
Se que tarde un poco mas, pero creo que valio la pena. Me gusto este capi, trate de ser yo misma al escribirlo asi que espero que les agrade. Porfis deiganme lo que opinan, adoro sus reviews, son como dicen "la fuerza que me acompaña" sobre todo el escribir, pienso "seguro les gustara" y asi. ¿Qué es lo que piensan? ¿les gusto? ¿Qué teorias tienen? ¿le sigo o ya perdieron el interes? Espero que les guste y si tienen una pregunta (que pueda responder) diganme. Mi Edward les manda saludos a todas y espera que esten bien.
Felicidad y tempestad
"El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras"
"Es impresionante como puede cambiar todo. Me encontré con la certeza de que del paraíso también se pude caer"
POV BELLA
Esa noche era la mas hermosa del año, el olor de las flores se impregnaba en el ambiente como perfume fresco de otoño, el clima era fresco y la luna parecía estar mas redonda y llena que nunca; brillaba alumbrándonos el camino a la noche de baile en el instintito. Un sueño, todo parecía un sueño. Edward traía puesto un elegante traje sastre de color negro, que hacia de su rostro la mas magnifica creación del universo, pálido como la misma luna, centellaba esa belleza misteriosa la cual me quitaba en aliento de solo contemplarlo; sus labios rojizo por mordérselos, me resultaron como manzanas tentadoras, esos ojos verdes profundos y brillantes en los que se contemplaba un hombre enamorado. Y lo bese, cuando estábamos el puerta de entrada al gimnasio de la escuela, lo atraje hacia mi cuerpo con una necesidad arrebatadora, hundí mis labios en los suyos tersos y dulces, aferre mis manos a su cuello, sentía que nunca estaba desasido cerca, quería que se uniera a mi y no separarnos jamás. Tenia una adicción hacia el amor de mi vida y eso me resultaba embriagadoramente perfecto. Edward no tardo nada en unirse a la pasión de momento, así mientras nadie nos veía, me tomo de la cintura como si tampoco pudiera vivir sin mi, y pude sentir el calor de su cuerpo. El olor de su piel, la textura de su rostro, su respiración ronca por la excitación de la noche, la necesidad ferviente de ser siempre uno mismo abrió en mi una puerta que estuvo cerrada, sentía que volaba por el bosque cercano a casa, era mejor que la vida, mejor que la felicidad, mejor que todo.
-Entremos –dijo con voz ronca a mi oído
-No –articule lo mas tranquilamente que pude mientras lo abrazaba, quería mas –quedémonos aquí
No dijo nada y me beso de nuevo. Un sonido ronco de su pecho salio chismoso a confirmar mi sospecha, el también me deseaba. Mi lengua se deslizo por su labio inferior tratando de tentar contra su autocontrol, que siempre era mi maldito enemigo. Como si una barrera se hubiera derrumbado, Edward puso una de sus manos en mi muslo y lo subió a su cintura, sentí que el corazón se me salía del cuerpo, tomo mi otro muslo e hizo lo mismo así quede con la piernas aferradas a el. Me llevo cargada así hasta llegar de nuevo al precioso coche oculto entre el árbol mas grande de el pueblo, era un sauce que desprendía un aroma delicioso, me sentí la persona mas dichosa en el planeta. Me coloco con suavidad sobre el cofre del convertible clásico de color rojo sin parar de besarme ni un momento, deslizo su mano temblorosa por mi pierna desnuda hasta llegar al borde del vestido carmín. Pero como un balde de agua fría separo su cuerpo del mío tranquilamente, aun cuando su respiración lo delataba. Me beso en la frente con dulzura y levanto mi rostro que reflejaba dolor.
-Bella –me dijo tratando de encontrar mis ojos –entiende, no me pidas eso
-Edward, ¿me amas? –un nudo en la garganta dolió
-Que pregunta mas absurda, eres mi mundo Bella, eres todo para mi –tomo mi rostro entre sus manos -¿Qué no me crees?
-Si, es solo que…-titubee –pensé que tu, que tu…también deseabas esto, por un minuto creí que esta vez…
-Te deseo, te amo, te adoro con todo mi ser y lo digo con el alma –sus ojos brillaban intensos cuando sus palabras casi gritaban –y creo que es muy notorio que lo que mas amo en este mundo eres tu. Como desearía besarte en los labios cada noche hasta que te quedaras dormida–la yema de su frío dedo índice cruzo mi boca dejando una necesidad ardiente de volverme a unir a la suya – rezo para poder hacerte el amor y demostrarte cuanto deseo por ti hay en mi ser
-Edward –susurre
-Pero no se si eso sea lo correcto, se que estoy criado a la antigua y pienso que lo mejor es esperar
-¿a que? Tu me amas y yo te amo, ¿porque no hacerlo ahora?
-Yo quiero estar contigo toda la vida, lo que dije en el restauran es verdad Bella, estoy seguro que quiero compartir contigo el resto de mis días –su voz estaba mas aterciopelada que nunca, pero se me fue el aire cuando saco una delgada cadena de oro blanco de su bolsillo, de donde colgaba una piedra brillante en forma de corazón y me la coloco en el cuello
Era preciosa y se denotaba la antigüedad, el dije centellaba a la luz de la luna como lo hacia el, con esa onda misteriosa. Encima de la piedra tenia un pequeño aro en donde se engarzaba con la cadena, una memoria lo cruzaba en letra cursiva: Te amare eternamente
-¿te refieres a…-tragué saliva, en no estaba hablando de..
-Matrimonio
-¿Qué? –Casi me desmayo–pero si somos muy jóvenes
-Lo se, no creas que no lo he pensado –sonrió –pero es lo que mas deseo
-Yo lo que mas deseo es a ti
-Y yo a ti, pero para siempre. Creo que se lo debo a…-no continuo
-¿A quien?
-A nuestro amor –por un segundo pensé que diría otra cosa –mira, yo se que no nos casaremos ahora, se que es precipitado pero júrame que cuando estés preparada serás mi esposa
-Te lo juro –musite mas segura que nunca
-Y yo te juro que considerare eso de –dijo más bajo en mi odio –hacer el amor
-Eso es injusto, además de todo me haces sentir como la mala
-Eres mala, me haz robado el corazón –dijo teatralmente con la mano en el pecho
-Tu también me lo haz robado –nos abrazamos un momento
Caminamos a el lugar tomados de las manos, su sonrisa no cabía de la dicha se veía de lo mas emocionado que nunca, eso me hizo feliz. En el recinto todos se nos quedaron viendo, pero no tome importancia del porque. Mi hermana corrió hacia nosotros cuando casi llegamos a nuestra mesa
-¿en donde estaban? –Casi grito algo molesta –me asuste, se supone que venían atrás de nosotros
-Estaba hablando con tu hermana sobre mi amor profundo –casi me atraganto con el vaso de refresco que me dio Bill, el estaba a lado de mi hermana con su cara de "que cursi es este Cullen", me puse roja como jitomate
-Tu siempre estas hablándole de eso –se burlo Alice –aunque que mas quisiera yo que alguien me hablara así –suspiro –Bill tráeme mi bolso –dijo demandante
-Pobre Bill –dije
-Se lo merece por no ser caballeroso como tu Eddy, no tendrás un hermano por allí –pregunto la duende
-No, no tengo Alice- le contesto riendo –pero te presentare a un primo si quieres
-Si es como tu, esta bien, pero si es como Bill, Josh, Dorian, Mateo o Louse mejor soy monja
-No Alice, yo creo que te agradaría
Bailamos toda la noche pegados el uno al otro, con mis manos enroscadas en su cuello y las suyas en mi cintura; como si estuviéramos sido hechos como piezas de rompecabezas perfectamente exactas. Mi novio pidió a la orquesta que pusiera una canción compuesta en su piano, aparte de todo era un magnifico músico, casi llore cuando susurro que la había compuesto para mi. Todas las chicas señalaron el dije que colgaba de mi cuello cuando fui al baño, según ellas era una piedra preciosa, me asume por ello. ¡Siempre estaba gastando desasido en mi! pero me prometí a mi misma no reclamarle nada, el se podría algo triste si lo hacia.
-Es hora de irnos –dijo mi hermana –ya me arte de que Emmett me este vigilando
-Pero si apenas son –vi mi reloj –Oh, ya son las tres de la mañana, el tiempo se me ha pasado volando
-Y tu que nunca quisiste venir a los bailes, aunque si hubieras aceptado la invitación de Mike antes, seguramente no hubiera sido lo mismo
-Asco –conteste – ni aproximado a esto
-Odio Newton –murmuro entre dientes Edward
-Eso ya lo sabemos –rodó los ojos mi hermana –yo también lo desteto. Hubieran visto su cara cuando entraron a el baile, fue tan graciosa, salio corriendo del lugar con la cara roja del coraje. ¡Dejo Jessica vestida y alborotada!
-Pobre –dije con algo de culpa
-No, se lo merecía –mi hermana tomo su bolso y nos dispusimos a irnos
Emmett insistió en que nos seguiría en la camioneta, Alice y su pareja irían cono nosotros en el auto rojo que Edward había rentado.
Cuando nos acercamos a la carretera 63 un auto salio delante de nosotros entre las sombras, horizontal al nuestro se coloco tapándonos el paso. Edward casi no alcanzaba a frenar, pero con trabajos lo logro, coloco una mano en mí para detener el impacto de los frenos y evitar que me lastimase. Emmett también paro, pero algo me dijo que eso estaba mal. Comencé a no poder respirar como siempre me pasaba en esas ocasiones.
-¿Qué pasa? –grito mi hermana desde el asiento de atrás
-Bajence, ahora –dijo Edward , rápidamente me desabrocho el cinturón y salí cono pude del auto –corre al auto de Emmett, Bella
-No, ven con nosotros –me detuve jalándolo de la manga de la camisa –Edward ven -grite desesperada con el aire que me entraba escaso a los pulmones
-Tengo que sacar algo, tu solo ve- me rogó
De pronto unas manos fuertes me tomaron por la espalda y me cargaron, era mi hermano que había bajado del su coche para arrastrarme de nuevo dentro del jeep. Allí ya estaban Alice y Bill con la cara blanca del miedo, pero yo me rehusé con toda la fuerza que pude a abandonar a mi novio.
-Suéltame Emmett, que me sueltes te digo –grite como loca mientras el me ponía junto a mi hermana e el asiento trasero
-Tranquilas estará todo bien, solo bajen la cabeza, ahora volvemos
-¡No! –grite -déjame ir por Edward
-Bella baja la cabeza –con toda su fuerza mi hermana tiro de mi cuerpo para protegerme junto a ella
El pobre de Bill había perdido el conocimiento, así que no dijo nada mas y lo colocamos también abajo con nosotras protegiéndonos con los respaldos de los demás asientos. Alce un poco la cabeza para buscar a Edward, cuando lo encontré un terror inexplicable me cruzo el cuerpo entero. Estaba afrente de el coche, que ahora alcanzaba a ver mejor, era una camioneta gigante de color negro, de allí bajaron cinco tipos del grosor de Emmett metidos todos de distintos colores. No alcance a ver las caras de ninguno, solo uno de ellos se refugiaba en el auto, era el único que traía pasamontañas pero no era fuerte como los demás. Mi novio y mi hermano les decían algo alzando las manos en forma de paz, pero los otros solo gritaban furiosos.
-¿Qué es lo que quieren? –dijo Emmett
-Ya saben, la vimos no nos mientan- grito uno de ellos
Mi Angel se alejo un poco mientras mi hermano discutía con ellos, parecía que los estaba distrayendo. Edward corrió detrás de el auto rojo y abrió la cajuela de donde saco dos grandes armas de color negro. ¿Qué sucedía allí? ¿Por qué mi novio traía armas en el porta equipaje? ¿Quiénes eran? ¿Qué buscaban? Algo me dijo que los que buscaban a Alice habían vuelto, ¡pero si no sabíamos que era lo que buscaban! como se lo daríamos
-Toma Emmett –grito mi novio y le aventó el arma
-Alejadse –mi hermano y Edward regresaron al coche con nosotras, mirando y apuntando hacia los otros tipos
Los aludidos corrieron de nuevo a su auto negro pero no dieron vuelta para dejarnos ir, arremetieron contra el coche de Edward para seguirnos. Emmett aceleren en reversa y como su ya estibuela preparado para eso, saco el arma larga por la ventanilla y disparo a los neumáticos de el enemigo, fallo el intento. Edward solo me miraba a mí, que apenas y podía respirar
-¿Estas bien? –dijo con desesperación y ansia
-No –conteste con total veracidad
-Vamos con los otros Emmett, ya sabes que hacer –hablo Edward y tomo mi mano aun cuando el estaba de copiloto adelante y yo como un ratón atrás
-Solo distráelos tu –conteos mi hermano
-¡No salgas! –grito mí hermanita que se encontraba casi en shock
-Solo los voy a distraer, tranquilas –soltó mi mano con facilidad y con el arma apunto de nuevo al coche enemigo.
El disparo sonó, mientras que mi hermano viro el auto regidamente para ponerlo esta vez viendo el camino. Casi salimos volando mi hermana y yo cuando lo hizo, Alice comenzó a llorar y la abrase a mi pecho.
-Entra por esa –ordeno el Adonis señalando una calle estrecha cuando dimos la vuelta, los otros seguramente se habían ofuscado por la maniobra de escape de el auto –rápido
Pasamos por el estrecho lugar, hasta salir del otro lado del pueblo, allí estaba un establecimiento de coches iguales al de Emmett, el enemigo aun no salía del callejón. Así que se estaciono a lado de los demás autos como si fuera uno mas, camuflajeandose.
-Escóndanse –dijo mi hermano y todos nos agachamos
El sonido de los neumáticos de la camioneta negra se escuchó frenando cerca de nosotros, anunciando que estaban por descubrirnos.
-Deténganse –dijo una voz joven gritando enardecido –deben de estar detrás de uno de esos autos
-¿Qué quiere que hagamos? Es de noche y no se ve cual sea el indicado señor–dijo uno de ellos
-Pues bajas idiota y el que este mas caliente ese es el que balsean –el corazón se me encogió –porque esta vez si bajaran sus armas cabezas de roca, no como hace rato
-Si señor –grito otro
Sentía que todo había acabado cuando el sonido de las puertas anuncio que había bajado del auto, pero no estaban tan cerca como pensé, mi hermano asustamente se había colocado al final de la fila de jeeps idénticos al suyo.
-¿de que color era? –dijo una voz ronca con acento sureño
-Creo que verde
-Era azul marino
-No, era negra
Cuando menos me lo esperaba mi hermano salio de su escondite y encendió de nuevo el auto. Salio del el lugar de reversa nuevamente hasta llegar al coche enemigo y lo golpeo aventándolo, solo había uno de ellos adentro, era el joven
-Mi brazo –grito
-Acelera –dijo mi novio
Salimos del lugar dejando a un montón de hombres tratando de arrancar el coche negro, mientras nos perdimos de su vista entrando a un camino que no conocía. Era dentro del bosque, gracias a que el jeep no había sufrido gran daño pudimos llegar a una casa oculta entre los árboles.
-Bella –la voz de Edward sonó desperada cuando cruzo el auto para sacarme de debajo de el asiento de donde no me había movido –¿estas bien?
-¿Qué paso? –dije
-Bella yo….-sus ojos eran tristes
-Dime que es lo que pasa -suplique
-Edward no –susurro Emmett mientras tomaba a Alice entre sus brazos, quien estaba aun sollozando aferrada a su pecho
-Es hora de decir la verdad –dije –Emmett por favor
-No -contesto tajante
-Bella tu no eres…-trato de decir mi novio
-¡no soy que! –grite desesperada con lagrimas en mis ojos
-No eres una Jones –sus palabras fueron tranquilas pero me marearon
-¿Qué? –dije
-Bella es que yo…-trato de decir
Su padre salio de aquella casa a lado de Esme, ambos no parecían nada asustados, ni siquiera un poco sorprendidos.
-Entren chicos-ordeno Carlise –nadie sabe que están aquí Bella, tranquila
-No –dije desesperada, me trataban como una idiota, como si fuese de cristal, la rabia cubrió mi razón
-Bella es mejor si todo sigue como es –hablo mi hermano
-Dinos la verdad Emmett –susurro Alice con sus ojos rojos
-Nadie es aquí quien debería ser ¡Te ordeno que me digas ahora que demonios pasa aquí Cullen! ¡Ahora!- grite desesperada
-Bien, si eso es lo que quieres… -Edward dijo, un tristeza y arrepentimiento profundo cruzo el rostro de aquel ángel
