Y aquí empieza el discurso, no es broma, se las hago corta y los dejo con el cap, como subo este fic en 3 paginas no sé si avise en todas o un cual lo hice pero en mi compu normal, de uso diario lo que sea, no puedo subir capitulo en (y me parece muy injusto actualizar en una sola página o 2) ya que para hacerlo necesito dejar el archivo guardado en el Word y de ahí subirlo, y en mi compu, como soy la persona más inteligente del universo borré le Word, lo hice porque me formatearon la compu y me descargaron el Word 2013 y no entendía nada, no se me era cómodo, etc. Entonces lo borró y cuando quiero descargarme el 2010 no puedo, intento con otros y tampoco, en fin, no tengo Word, ahora estoy en mi compu vieja que tiene la pantalla rota, (es una notebook, las dos, la vieja y la que uso siempre) y media pantalla, en forma diagonal me aparece en negro, por eso tengo que achicar todas las pestañas para poder ver más o menos bien, además de que el cargador tengo que doblarlo mucho para que funcione, ya que tiene muchos años la notebook, porque la compré usada y el cargador se rompió muchas veces y ya no se venden de estos, en fin, hoy subiré 3 capítulos y si puedo, esta semana, subo más, supongo que el jueves a lo sumo, porque la tengo muy ocupada, mañana es el día de la madre, el lunes el cumple de mi mejor amiga, el martes voy con ella a McDonald's, y a la tarde tengo vóley, el miércoles tengo el cumple de otra amiga y vamos a su casa, recién el jueves tengo un poco libre, ya que a las 6 tengo vóley otra vez, y después el viernes, tengo una fiesta de Funtime que es una empresa de viajes de 15, y de ahí, me voy a la fiesta sorpresa de la chica que cumple el miércoles, xD todo el lío esta semana, en fin, dije que lo hacía corto y miren que corto lo hice xD bueno, me calló y acá tienen el cap :3 el tan esperado capitulo ya sabrán porque :)

Si no estoy muerto, entonces ¿por qué hay un ángel en nuestra casa?

POV AMU

Principio del formulario

El tiró de mí hacia su casa, sosteniendo mi mano, y sonriendo con entusiasmo.

— ¿Mamá? ¿Papá? ¿Están en casa? — Gritó Ikuto, buscando en el salón vacío.

Podía oír voces en la cocina.

— Sí, cariño. Estamos aquí — Llamó Mikoto (Sería la mamá de Ikuto, si no mal recuerdo, nunca dijeron su nombre, le puse así por la mamá de Sasuke e Itachi Uchiha, los amo a ellos y a su mamá). Ikuto sonrió feliz y me arrastró a la cocina. Mikoto estaba horneando galletas y Aruto estaba ocupado tratando de comer la mezcla de la galleta directamente del tazón, haciéndola reír y ella le golpeó la mano con la cuchara de madera.

Me reí entre dientes de la escena. Ellos siempre eran así, ella era la perfecta ama de casa y madre, y él la adoraba a ella y a Ikuto, lo cual era muy dulce.

— Hey, Amu. Cuánto tiempo sin vernos — Dijo Aruto, agarrándome en un abrazo, lo que hizo que mi corazón se acelerara.

— Hey, Aruto. Hola, Mikoto. ¿Cómo están? — Pregunté alegremente.

— ¡Estamos muy bien! sakura, te abrazaría pero estoy cubierta de galletas, cariño. — Mikoto frunció el ceño, levantando sus manos en evidencia.

— ¡Sí, puedo ver eso! Huelen tan bien — Le dije, mirando las ya cocidas en el plato sobre el mostrador. Me pasó el plato y felizmente tomé una, sonriendo.

— Gracias.

— ¡Hey! Dijiste que no podía tomar una porque se estaban enfriando — Se quejó Aruto, haciendo pucheros, haciéndome reír; ella cogió una galleta y la lanzó hacia él con un guiño.

— Um chicos, (¿Quién le dice chicos a sus papás?) me preguntaba si querían conocer a mi novia. ¿Tal vez ella pudiera cenar con nosotros esta noche? — Sugirió Ikuto, poniendo su mano en la parte baja de mi espalda. Una sonrisa se extendió a través del rostro de Mikoto. Se veía tan contenta que realmente pensé que en realidad estaba conteniendo las lágrimas.

— ¡Oh, Ikuto! ¡Me encantaría conocerla! Todavía no puedo creer que tengas una novia. ¡Pasaste todo este tiempo diciendo que sólo había una chica para ti y ahora finalmente eres capaz de seguir adelante y salir con alguien! — Arrulló, prácticamente rebosante de emoción y orgullo.

— Si bien, mamá, baja el tono un poco, ¿eh? — Murmuró Ikuto, poniendo los ojos en blanco.

— Entonces, ¿a qué hora viene? ¿La has conocido, Amu? ¿Es bonita? — Preguntó Mikoto, sonriendo hacia mí.

Miré a Ikuto, sin saber qué decir. Toda esta situación era ridícula. ¿Y dijo ella que Ikuto siempre había dicho que sólo había una chica para él?

— En realidad, mamá, ella está aquí ahora mismo — Dijo Ikuto con orgullo, frotando mi espalda suavemente y sonriendo hacia mí. Sus ojos fijos en los míos, haciendo que todo mi cuerpo se sintiera un poco más caliente. Mikoto saltó y se limpió las manos en un paño, de forma rápida arreglándose el pelo frenéticamente, antes de que ella prácticamente corriera hacia el pasillo.

Bueno, ¡raro!

— Mamá, ¿qué estás haciendo? — Preguntó Ikuto, riendo; me di cuenta de que Aruto estaba mirando la mano de Ikuto en mi espalda, con una amplia sonrisa en su rostro.

— Bueno, ¿está ella estacionando el automóvil o algo así? — Preguntó Mikoto, mirando hacia atrás a Ikuto antes de mirar a la puerta otra vez. Él se echó a reír más fuerte y Aruto y yo reímos también.

— Mamá, esta es mi novia. Su nombre es Hinamori Amu. — Ikuto sonrió con orgullo hacia mí mientras me presionaba a mí misma más cerca de él. La cara de Mikoto reaccionó para mirarme, sorprendida. Poco a poco, su cara volvió a la felicidad, luego dicha completa, mientras reía y corría hacia mí, agarrando a ambos, a Ikuto y a mí en un gran abrazo.

—¡Oh, Dios mío! Al fin, ¿ustedes dos se unieron? ¡Por fin! — Ella casi gritó, saltando arriba y abajo en su lugar. Ikuto, envolvió su brazo alrededor de mi cintura y me tiró más cerca de él.

— Sí, finalmente — confirmó, poniendo los ojos en blanco, pero luciendo divertido a la vez. Aruto llevó la mano hacia Ikuto. Se estrecharon las manos en un gesto muy adulto, antes de que lo atrajera en un abrazo de oso. Después que toda la emoción se hubiera apagado, fuimos a cenar. Fue muy agradable estar sentada con los padres de Ikuto así, ellos sinceramente no dejaron de sonreír. Cada vez que Ikuto y yo nos tocábamos, Mikoto suspiraba feliz, radiante hacia nosotros.

— ¡Bien, ustedes chicos pueden limpiar la mesa! — Ordenó Mikoto, agarrando mi brazo y tirando de mí hacia la sala de estar — Estoy muy feliz por ustedes dos. Ikuto te dijo que ha estado enamorado de ti durante años, ¿verdad? — Sonrió. Mi respiración quedó atrapada en mi garganta por su elección de palabras. ¿Ella pensaba que Ikuto estaba enamorado de mí? Él no estaba enamorado de mí ¿verdad? ¿Realmente él susurró que me amaba ayer por la noche antes de dormirme?

— Er, me dijo que le gusto desde hace mucho tiempo, sí — Murmuré, un poco incómoda. Ella rodó sus ojos.

— Gustar, cielos ese chico ha estado enamorado de ti desde el principio. Quiero decir, ¡todavía te llama Ángel por el amor de Dios! — Se rió.

La miré, confundida.

— ¿Qué tiene eso que ver? — Pregunté, frunciendo el ceño. Realmente amaba a Mikoto, pero a veces podía estar un poco loca.

— ¿Nunca te ha dicho por qué te llama así? — Preguntó, sonriendo hacia mí. Negué con la cabeza, y rió entre dientes misteriosamente — La primera vez que te vimos fue en la fiesta del sexto cumpleaños de Ikuto. Ustedes no hacía mucho tiempo que se habían mudado y pensamos que estaría bien, ya sabes, invitar a los vecinos a la fiesta — Comenzó, asintiendo con entusiasmo.

— Sí, lo recuerdo. Tenían globos por todas partes, y un payaso que hacía trucos de magia — Sonreí; los Tsukiyomi siempre hicieron las mejores fiestas, incluso fiestas infantiles.

— Así es. Entonces de todos modos, tú y tu hermano vinieron a la fiesta y tan pronto como entraste por la puerta, Ikuto se quedó mirándote. Él literalmente no podía apartar sus ojos de ti. Tú sonreíste y le dijiste feliz cumpleaños, pero ni siquiera podía hablar contigo, así que te alejaste para ir a bailar. Se volvió hacia mí, y, ¿sabes qué me dijo? — Preguntó, con los ojos lagrimeando. Negué con la cabeza. ¿Qué diablos va a decir ella? ¡Esto me está un poco volviendo loca! — Él dijo en un tono muy serio, "Mamá, ¿estoy muerto?" Y yo dije: "no cariño, no estás muerto", y él sacudió la cabeza, mirando a todos confundido por algo. Luego señaló hacia ti bailando y dijo: "Si no estoy muerto, entonces ¿por qué hay un ángel en nuestra casa?" — Dijo, juntando las manos y sonriendo.

Jadeé. ¡Mierda! ¿Es por eso que él me llama Ángel? Mi corazón estaba acelerado y mis palmas sudorosas. Creo que Ikuto está realmente enamorado de mí, pero ¿estoy enamorada de él? No lo creo, al menos, no todavía. Pero puedo verme a mí misma fácilmente enamorándome de él.

— ¿Es por eso que me llama así? ¿Hablas en serio? — Le pregunté, sin saber si estaba bromeando o no.

— Totalmente. Pregúntale si no me crees, pero desde el momento en que te vio estuvo enamorado de ti, está claro en la mirada en su rostro. Me sorprende que nunca te dieras cuenta — Sacudió la cabeza, riéndose entre dientes.

— Nunca me di cuenta porque siempre fue tan malo conmigo. Él siempre me estaba haciendo caer, o tirando de mí pelo, dándome sobrenombres — Fruncí el ceño. ¿Por qué hacer todo eso si estaba enamorado de mí?

— Tu hermano le hizo mantenerse alejado. Venció a Ikuto después de su fiesta de cumpleaños ese mismo año y le dijo que se mantuviera alejado de ti — Dijo, riendo y sacudiendo la cabeza — Ese hermano tuyo seguro es protector, bendícelo — Dijo, sonriendo con cariño.

— Sí, lo sé. Ikuto y yo hablamos de ello y decidimos ocultarlo de Kukai por un par de semanas, justo hasta que las cosas se calmen. Realmente apreciaría si no le dices nada si lo ves — Me estremecí ante la idea de Ikuto y Kukai peleando. Definitivamente quería poner eso fuera el mayor tiempo posible.

— No voy a decir nada, pero no creo que lo debería dejar mucho tiempo, de lo contrario sólo se volverá más duro.

Sonreí agradecida.

— Sí, sólo un par de semanas.

De repente, Ikuto saltó por encima del respaldo del sofá y cayó a mi lado, envolviendo su brazo alrededor de mi hombro y tirando de mí hacia él. Cuando me volví para sonreírle, me dio un beso, mordisqueando mi labio, pidiendo entrada. Por Dios, ¿se olvidó que su mamá estaba ahí sentada viéndonos? Me aparté rápidamente, haciéndolo gemir.

― Ángel, no te he visto durante todo el día ― Se quejó, haciendo pucheros como un niño pequeño. Me reí de la palabra Ángel; ¿realmente me llama así porque pensaba que yo era un Ángel cuando él tenía seis años de edad?

―¿De qué te ríes, hermosa? ― Preguntó, acariciando el lado de mi cara con el dorso de un dedo.

Me mordí el labio para detenerme y negué con la cabeza.

― Nada ― Mentí, sonriéndole.

Inclinó la cabeza hacia delante y me besó de nuevo, pidiendo entrada y me aparté de nuevo.

― Ikuto, en serio, tu mamá nos está mirando ― Le susurré a su cara de cachorro.

Ambos miramos hacia Mikoto que estaba mirando fijamente con una enorme sonrisa en su rostro, como si estuviera viendo la cosa más linda del mundo. Ikuto se levantó y extendió la mano hacia mí.

― Vamos a escuchar algo de música en mi habitación ― Frunció el ceño un poco hacia su mamá que todavía nos miraba como una especie de mujer feliz loca.

Agarré su mano y dejé que me levantara y me llevara a su habitación. No había estado en su habitación por años. Creo que la última vez que estuve aquí fue probablemente hace unos dos años cuando entré a cambiarme de ropa después de que tuvimos una enorme guerra de agua y Kukai y yo nos habíamos quedado afuera. Su habitación era la misma que era entonces, pero ahora tenía más cosas en las paredes. Como la camisa de hockey firmada que había conseguido por su cumpleaños de sus padres este año, y sus trofeos que estaban alineados en algunos estantes. Él puso un poco de música tranquila y me acerqué a la estantería para ver dos fotos enmarcadas. Una de ellas era de Kukai, Ikuto y yo en el parque donde habíamos ido para un picnic cuando éramos niños, yo tenía probablemente once o doce años. La otra foto era de mí y mi equipo de baile, tomada en una de las competencias que habíamos entrado. La levanté y la miré con curiosidad.

— Me encanta esa foto — Dijo Ikuto, sonriendo hacia ella cuando se puso de pie a mi lado. La tendí hacia él.

— ¿Cuándo tomaste esto?

— Hace unos dos meses en el club de Richmond. Ganaron el primer premio y ustedes estaban saltando por todo el lugar, emocionados — Sonrió y frotó su pulgar sobre la imagen, antes de ponerla de nuevo abajo.

Me acerqué a su cama y me senté.

— Wow, ¡tu cama es incómoda! No es de extrañar que te guste dormir en la mía — Bromeé, pasando la mano sobre su edredón. Rió y se sentó a mi lado. No pude dejar de notar que se veía tan guapo cuando se reía. Lo empujé sobre la cama y me moví así estaba a horcajadas sobre él, puse mis antebrazos cerca de su cabeza y me incliné de modo que nuestros rostros casi se tocaban — Entonces, Ikuto, quiero que me digas algo — Suspiré, pasando mis manos por su pelo.

— ¿Puedo besarte primero? Luego voy a responder lo que quieras — Su mirada se movió hasta mis labios por una fracción de segundo, antes de regresar a mis ojos. Bajé mis labios a los suyos. Sus brazos se dirigieron inmediatamente alrededor de mi cintura, tirándome más cerca de él, una de sus manos enredándose en mi pelo. Trazó su lengua por mi labio inferior poco a poco y no lo rechacé esta vez, abrí mi boca, ansiosamente. Su gusto explotó en mi boca mientras deslizaba su lengua dentro, masajeando la mía con pasión, haciéndome gemir.

Besar a Ikuto parecía ser mejor y mejor cada vez. Estaba ardiendo en la necesidad de que me tocara, pero también estaba consciente de que sus padres estaban al final del pasillo y sabían que estábamos aquí juntos. Me aparté los pocos minutos, ambos estábamos respirando duro. Estaba corriendo lentamente sus manos por mi cuerpo, desde la parte superior de mi cabeza hasta la cintura y de vuelta arriba de nuevo, mirándome con amor.

Estaba un poco sorprendida por la mirada en su rostro. Lo que su mamá dijo que era cierto. Él realmente estaba enamorado de mí, podía verlo en sus ojos.

— Entonces, ¿qué es lo que quieres saber, Ángel? — Preguntó, sujetando ambas manos en mi trasero y apretando suavemente. Casi fui distraída, por sus manos; quiero decir, si sólo las movía un poco más abajo y más hacia el centro, ellas estarían exactamente donde mi cuerpo estaba gritando que él estuviera. Sacudí mi cabeza para despejar los pensamientos lujuriosos, y sonreí a su hermoso rostro.

— Quiero saber por qué me llamas Ángel.

Él jadeó y se sonrojó un poco. Sonreí tranquilizadoramente hacia él. Gimió y sacudió la cabeza rápidamente.

— De ninguna manera. No voy a responder eso — Se quejó, dándome la cara de cachorro que no podía resistir.

— Vamos, dijiste que ibas a responder cualquier cosa que quisiera — Animé. Frunció el ceño y sacudió la cabeza. OK, voy a intentar otra táctica — ¿Por favor? — Supliqué, picoteando sus labios — ¿Por favor? — Susurré, besándolo de nuevo — ¿Por favor?

Gimió y tomó una respiración profunda mientras lo besaba por el cuello.

— Te llamo Ángel, porque, honestamente creo que Dios puso un ángel en la tierra sólo para mí — Admitió, tomando mi rostro en sus manos haciéndome mirarlo. Tomé una bocanada de aire inestable. Así que era cierto lo que dijo Mikoto. Mi corazón estaba acelerado en mi pecho mientras seguía hablando — La primera vez que te vi pensé que eras un ángel directamente del cielo. Eras tan hermosa que me dejaste sin aliento. Todavía lo haces, todos los días.

— Eso tiene que ser la cosa más dulce que jamás he escuchado, Ikuto — Murmuré, besándolo cariñosamente. Me devolvió el beso y rodó así que estaba debajo de él — Podría besarte todo el día — Susurré, mientras besaba por mi cuello, mordisqueando suavemente sobre la piel y haciéndome gemir jadeante.

— Mmm, eso suena como un buen plan — Murmuró contra mi piel. Envolví mis piernas alrededor de su cintura y tiré de él más cerca de mí, besándolo con todo lo que tenía. Me sujetó los brazos por encima de mi cabeza y me besó de nuevo antes de trazar besos a través de mi mejilla hacia mi oído — Te amo, Ángel — Susurró. Mi corazón se detuvo y mi cuerpo comenzó a temblar, pero no sabía qué decir.

— Yo... Yo... Ikuto... Yo... — Me besó de nuevo, impidiéndome hablar. Sentí su agarre aflojar en mis muñecas, así que envolví mis brazos alrededor de su cuello, tirando de él hacia mí.

— No tienes que decir nada. Me he sentido así sobre ti durante años, pero apenas has dejado de mirarme como el mejor amigo gilipollas de tu hermano. Sólo quería decir las palabras para ti, eso es todo. He estado esperando para decirlas durante mucho tiempo — Dijo, alejando mi pelo de mi cara.

Envolví mis brazos alrededor de su cuello y lo besé con fuerza por toda su cara, antes de finalmente besarlo largo y duro en su boca perfecta.

Bueno, son las 2 de la mañana, cuando empecé a adaptarlo eran las 9 pero me llamaron a comer, colgar la ropa, lavar los platos y la compu se me quedó sin batería así que se me hizo tarde, por lo tanto voy a subir como mínimo uno mañana, si puedo los dos, bye me voy a dormir, me tengo que levantar temprano mañana, comenten, díganme que les pareció y mañana si o si un cap.