Resident Geek

By: cdunbar

Traducido por: Maya Willian (FFAD)

Beteado por: Manuela Peralta (FFAD)


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"Love Is A Battlefield" by Pat Benatar ("El Amor es un campo de batalla" por Pat Benatar)

We are young (Somos jóvenes)

Heartache to heartache we stand (Agonía tras agonía soportamos)

No promises no demands (Sin promesas ni demandas)

Love is a battlefield (El amor es un campo de batalla)

We are strong (Somos fuertes)

No one can tell us we're wrong (Nadie nos puede decir que estamos equivocados)

Searching our hearts for so long (Buscando en nuestro corazón, por tanto tiempo)

Both of us knowing (Ambos sabiendo)

Love is a battlefield (El amor es un campo de batalla)

EPOV

Abro mis ojos al escuchar el canto de los pájaros, el sol está brillando y…algo está mal con mi ropa interior. ¿Por qué están…? Yo muevo mi mano bajo las cobijas y los ajusto y me encuentro el algodón de la tela húmeda, pegajosa. Oh, eso era.

Debí estar muy activo durante mi sueño erótico del cuerpo suave y desnudo de Bella moviéndose bajo el mío anoche. No importa. Me los quito y los aviento del otro lado del cuarto en dirección de mi cerro de ropa sucia.

Perfecto, pienso. Suspiro de alivio. Mucho mejor.

Ahora, ¿dónde me había quedado…?

Bella coloca su mejilla en su otra mano y se me queda viendo. Ella debería de estar estudiando. Puedo sentir su mirada mientras termino de teclear en mi laptop el código Java que necesito para mi clase de programación. Mirándola de reojo, bajo mis pestañas, me sorprendo de su gran belleza. La belleza natural es raro y siempre me roba el aliento.

―¿Ya terminaste de leer? ―pregunto, tomándola por sorpresa.

―¿Qué? ¡Oh, no! Me distraje ―responde, regresando su mirada al libro mientras un tono rosado aparece en sus mejillas. Como dije, te roba el aliento. Ahora yo soy el que se encuentra distraído.

Bella levanta su mirada y me sonríe. ―¿Ya terminaste de teclear?

―De hecho, sí ―digo, sorprendiéndola.

―¿En serio? ¿Qué vas a hacer ahora? ―inquiere, lamiéndose el labio inferior con la punta de su lengua. Un pequeño gesto que tiene una reacción inmediata en mi entrepierna.

Esta era mi fantasía, ¿correcto? ¿No significa que puedo hacer lo que yo quiera?

Sí, efectivamente.

Empujando con mi brazo la computadora del escritorio, jalo a Bella a un beso rudo, succionando su labio inferior con el que me había coqueteado hace unos cuantos segundos con su brillo rosado y su suavidad. Ella gime y se acerca más, presionándose a mí, pero no es suficiente. La tomo de sus caderas y la levanto, colocándola sobre la mesa, empujándola hacia abajo hasta que esta recostada conmigo encima.

―¿Es esta mesa lo suficientemente fuerte para sostenernos? ―consulta sin aliento.

―Eso espero ―contesto malévolamente.

Mira nerviosamente el pasillo. ―¿Cómo sabes que Ben no va a regresar pronto?

―¿Importa? ―debato, agachándome para capturar sus labios nuevamente. Besándola a lo largo de su mandíbula, avanzando hacia su punto sensible, detrás de la oreja, logrando hacerla gemir cada vez. La escucho susurrar "No", aunque la pregunta era retórica. Mientras mordisqueo su cuello y beso la curva de su clavícula, mis manos trabajan rápidamente en su blusa y sostén.

Me siento en mis talones y tomo mi tiempo para analizar a la apasionada Bella en su estado de deseo. Su piel pálida brillando un poco por las luces fluorescentes ubicadas en el techo, que resaltan el rosa de sus pezones. Mis ojos encontrarían esas joyas en la oscuridad de la noche.

Bella se retuerce de mi escrutinio y levanta sus brazos como para cubrir su timidez. Los tomo firmemente y sacudo mi cabeza.

―Nunca te escondas de mí ―demando mientras me agacho y aprieto uno de sus pezones con mi lengua. Ella se arquea y gime mi nombre. Sonrío al ver su reacción, feliz de ver que está tan dispuesta y entusiasmada.

Suelto sus brazos y me acuesto a su lado, sosteniéndome sobre un codo y estrechándome hasta que mi cuerpo toca su longitud. Sus manos toman mi cabello, halando mi cabeza hacia la de ella en otro mordaz beso. Mi lengua es succionada en su boca repetidamente en jaloneos profundos, hasta que me encuentro moviendo la parte inferior de mi cuerpo con el ritmo, buscando la estimulación que traería mi liberación.

Mi mano libre toma uno de sus pechos expuestos, amasándolo ocasionalmente, atrapando su coqueto pezón entre mis dedos y dando unos pequeños pellizcos. Bella jadea debajo de mí y repito la acción un par de veces antes de remover mi mano, colocándome sobre su pecho. Atrapo con mi boca su areola y jaloneo. Su espalda se arquea y jadea, entierra sus manos en mi cabello nuevamente y me sujeta.

Lentamente circulo su pezón con la punta de mi lengua hasta que gime y luego me cambio a su otro pecho solamente para hacer lo mismo. Las rodillas de Bella se elevan debajo de mí, golpeándome en el pecho, me levanto para que las pueda separar. Me pongo entre sus caderas, el cual es mi lugar favorito, y observo la línea de su cuerpo poniéndose dura; miro los ojos de Bella lleno de deseo y…amor.

Suficiente juego. No puedo esperar ni un segundo más.

Rápidamente desabrocho el botón superior de sus pantalones de mezclilla y bajo el cierre, mientras sus manos se deslizan bajo mi camisa y la hala bajo mis brazos. Poniéndome de rodillas, tomo el cuello de la camisa y la jalo sobre mi cabeza, lanzándola a un lado. Regreso a la cintura de Bella, muevo sus pantalones y ropa interior bajándola de sus caderas y piernas. Se la retiro de una pierna, después la otra y también las arrojo al suelo.

Bella jadea mi nombre y sostiene mis hombros, llevándome de regreso a su boca. Gateo por encima de su cuerpo desnudo y deteniéndome a una pulgada de sus labios. Mi mano deslizándose por su quijada a la parte trasera de su cuello. Entierro mis dedos en su cabello y la acerco hasta que su boca encuentra la mía en un lento, sensual y profundo beso. Las manos de Bella revolotean hacia abajo en mi espalda y moviéndose hasta la cintura de mi pantalón. Es torpe con el botón del pantalón pero rápidamente baja el cierre y lo mueve velozmente junto con mis boxers hasta mis caderas. Luego usa sus pies para bajarlos el resto del camino.

Peleo para quitármelos por completo. Cuando finalmente llegan al piso debajo, Bella enreda una de sus sensuales y pequeñas manos alrededor de mi pulsante erección y el mundo rápidamente se reduce a su ayuda. Jadeo cuando me acaricia con movimientos rápidos, girando su muñeca al acercarse a la punta.

Es demasiado y muy rápido. Necesitaba estar dentro de ella, pero no voy a durar mucho si le permito continuar con esto.

―¡Alto! ―digo, mi voz rasposa. Sostengo su muñeca y remuevo su mano. Bella hace un hermoso puchero, pero gime cuando le abro las piernas con mis rodillas y me coloco sobre ella. Dios, puedo sentir el calor saliendo de ella… Era lo único que podía hacer para no adentrarme en ella.

―Edward ―gime, levantando sus caderas, buscándome.

―¿Qué quieres, Bella? ―pregunto, mirando sus ojos. Ella jadea, su mirada perdida, pero no contesta. Vuelvo a preguntar.

―¿Quieres mi verga dentro de ti?

Sus párpados revolotean y temblorosamente asiente.

―Sí ―afirma.

Eso era todo lo que quería escuchar. Con un gruñido de satisfacción le tomo sus caderas para tenerla quieta mientras me meto y me deslizo dentro de ella en un movimiento firme. Bella grita, cierra sus ojos y avienta su cabeza hacia atrás.

Y ahí fue cuando sentí un fuerte jalón en mis bolas y me vine, duro, con una última jalada. De hecho gemí, en lugar de solo pensar que gemí, porque pensé que podía durar más. Si hubiera sido en la vida real, esto sería vergonzoso y prematuro.

Un virgen sobre excitado.

Definitivamente necesitaba trabajar en durar más porque si llegara a suceder y Bella un día me permitiera estar cerca de ella mientras estuviera desnuda o parcialmente vestida, dudo que podría detenerme de venirme al pensar en sentirla mojada y caliente cerca de mí. Mucho menos llegar a hacerlo… Bueno, eso es si no me evade después de la humillante confesión de anoche.

¿En qué estaba pensando?

¡Uf! Esa no es la pregunta correcta. No estaba pensando, ese era parte del problema. La pregunta correcta sería: ¿Qué había dicho en voz fuerte?

Aviento las cobijas y me pongo los lentes para poder ver, encaminándome hacia el baño.

Si me hubiera contenido, todo esto sería intrascendente y podría cómodamente estar con Bella nuevamente sin tener que preocuparme de asustarla con tantos, tan pronto, anuncios emocionalmente cargados de mi mente.

Frustrado y asqueado de mí, prendo la llave del agua y me limpio mi estómago con la toalla de mano.

Si la llamara ahora, ¿contestaría? O, ¿me mandaría al mensaje de voz y luego me enviaría un texto varias horas después acerca de lo "ocupada" que está y que luego me llama?

Arrojo la toalla al piso y cuando termino me miro en el espejo ubicado encima del lavabo.

¿Y si la perdí? ¿Sería capaz de vivir con eso? ¿O pelearía por recuperarla?

Tomo cada lado del lavabo y me inclino hacia el frente, mirándome a los ojos hasta que llenan mi visión.

Pelearía, si lo decidiera. La forzaría a que me reconociera. Al menos que me dé la oportunidad de convencerla que tal vez ella se siente lo mismo porque muy dentro lo sé, aunque solo haya sido un breve tiempo, ella era importante para mí. En realidad no sabía qué se sentía amar a alguien, pero sabía que ella era mi último pensamiento antes de dormirme y el primer pensamiento que tenía en la mañana.

Ahora solo necesito vestirme, pensé, mirando mi cuerpo desnudo. Mis ojos se detienen en mi pene desinflado, rojo del sobreuso y ligeramente agrietado de los eventos de anoche. Pobre chico… No más lecciones de cogidas en seco para ti en un rato…

¿Un baño? Miro de reojo a la regadera, pero luego miro al frente otra vez.

¡No, no hay tiempo! Estoy en una misión, en una misión de Dios.

Está bien, tal vez no en una misión de Dios. Acepto, esto no es una misión como "ir en búsqueda del Santo Grial" o "reunir a la banda" pero, era importante para mí y eso es lo único que importa.

Suspiro y hago círculos con mi cabeza y hombros, me estiro. Muy bien, plan de juego. Me voy a vestir, comprar ese maldito libro de $120 dólares para mi clase de Al "Métodos para Razonar" y luego voy a llamar a Bella y ver como se encuentra. Si ignora mi llamada, intentaré nuevamente. Pero si ignora esa llamada ―continúo razonando mientras camino de regreso al cuarto y me dirijo al armario― no llamaré una tercera vez, porque tres llamadas seguidas caen en lo patético y quiero evitar ser un patético idiota.

Plan de juego terminado.

Abro el cajón superior y con un aire determinado lo pongo en acción.

BPOV

―Estoy perpleja ―manifiesto saludando, cerrando la puerta detrás de mí sin ni siquiera dar un aviso. Acabo de pasar las últimas tres horas caminando de un lado a otro en mi cuarto, a Dios gracias que no está Alice, porque decidió que necesitaba pasar el último día antes de clases con el nuevo "amor de su vida".

―Buenos días para ti también ―dice Angela desanimada, una de sus cejas arqueándose indicando cómo me pasé por alto las reglas de cortesía respecto a tocar antes de entrar a un cuarto. Pero ella aún no sabía que mi problema estaba por encima de la cortesía.

―Auxilio ―lloriqueo mientras me dejo caer a lo largo de su cama en donde ella estaba descansando.

―¿Qué sucede ahora, B?

Le hago una mueca al apodo que me tiene. ―Sabes que odio que me llames B.

Angela sonríe. ―Lo sé, pero necesitaba algo para distraerte para que me puedas explicar por qué entraste a mi recámara y procediste a hacer tu segundo hogar en mi edredón.

Entrecierro mis ojos. ―Está bien ―digo tensa―. No más que no vuelva a suceder, de lo contario voy a comenzar a llamarte "Angie".

Ahora ella es la que hace una mueca y me rio, momentáneamente olvidando mis preocupaciones.

―Entonces, ¿qué sucede? ―pregunta, trayéndome de regreso a la realidad.

Inhalo y relato la historia del coqueteo, diciéndole todo lo que sucedió, resaltando los detalles más íntimos que sucedieron entre Edward y yo. Simplemente recordarlos me hacía sonrojarme. Yo me imaginaba algo más "íntimo" sucediendo entre Edward y yo, de forma muy extensiva en mis fantasías y sueños, pero en la realidad las cosas eran mucho mejor que cualquier cosa que me podría haber imaginado. Si no fuera por la fabulosa confesión, probablemente estaría en su departamento ahora, tratando de llevarlo a la cama.

Cuando llegué a la parte donde Edward básicamente me había declarado su amor por mí, Angela me detuvo.

―Muy bien, ya entiendo. ―Simplemente dijo, se recargó en la montaña de almohadas que tenía acomodadas contra la pared.

―¿Ya ves por qué estoy tan confusa ahora? No tengo idea de cómo proceder. ―Suspiro, feliz de hablar mis problemas con alguien más y hacer lo que me diga.

―Definitivamente te dijo que ¿creía? ―Ella hizo énfasis en la última palabra.

―Sí, como la canción de la "Patridge Family´guy".

Su mirada se perdió mientras yo la observaba, tratando de adivinar en qué estaba pensando.

―¿Cuáles son tus sentimientos hacia él?

―No lo sé. Me gusta. Yo…este… Dios, esto es vergonzoso, pero creo que es mi Clark para mi Lois ―admito en un susurro.

Angela me da una sonrisita y me observa analíticamente.

―¿Pero no crees que lo amas? ―pregunta.

―No ―aseguro mientras sacudo la cabeza―. Al menos no ahora.

―Muy bien, entonces es sencillo. No hagas nada ―sugiere encogiendo sus hombros.

Me siento en la cama y la observo.

―¿No hacer nada? ¿Ese es tu consejo?

―Claro. No era una confesión de un amor inmortal. Posiblemente era un efecto secundario de su… "actividad" previa. Y simplemente si no le correspondes a sus sentimientos no significa que exista algo mal contigo. Y parece que tomó TÚ silencio como algo sin importancia, no permitió que le afectara. Así que no veo porqué tienes que hacer algo al respecto ―me explica decidida.

Increíble.

No hacer nada…

No había considerado eso como una opción.

Me quedo sentada, observando la cama sin en realidad verla, tratando de aceptar en mi mente ese sencillo e increíble concepto.

No hacer nada.

Ella tiene razón. Posiblemente era un efecto secundario de lo que había hecho. Angela había hecho sonar como si Edward jamás había tenido una novia antes, así que posiblemente razono que no había jugueteado con alguien tampoco. Declaraciones hechas bajo esas circunstancias no siempre eran reales. A lo que me refiero, yo debería de saberlo que no eran verdaderas.

―Me gusta ―declaro, levantando mi mirada a mi propio Dr. Phil, solo que la mía era mucho más bonita y daba mejores consejos.

Me regresa la sonrisa. ―Sabía que así sería.

Pero luego se me ocurrió una idea. ―¿Y si lo quiere discutir? ―pregunto nerviosa, frunciendo el ceño.

―Bueno, si ese es el caso, deberías de platicarlo con él.

Hablar sobre sentimientos…hmm. No es exactamente mi fuerte, pero podría hacerlo. Si el empujoncito se convierte en un empujón y Edward quiere abordar el tema, puedo hablar con él.

―Gracias, Angela. Me salvaste de estresarme por esto y de perder más horas de sueño que necesito antes de que las clases comiencen.

―No te preocupes ―responde. Me levanto y me preparo para salir cuando me dice algo más que me congela hasta los huesos.

―Deberías de contarle. ―Ambas sabíamos a lo que se refería.

Sacudo mi cabeza.

―No, no puedo. Sucedió y me hice cargo de eso. No veo por qué necesito arrastrar mi pasado.

―Bella. ―Suspiro exasperada porque ya habíamos discutido esto varias veces―. Creo que sería bueno para ti. Además, tiene derecho a saberlo.

¿Tiene el derecho? Nadie tiene ese derecho, hasta que lo digo yo.

―Aún no ―asevero firmemente, saliendo de su cuarto antes de que me responda.

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Estaba imprimiendo mi horario de clases en la tarde cuando mi teléfono suena y vibra encima de mi escritorio.

Observo el identificador de llamadas en la pantalla y me muerdo el labio de la indecisión.

Edward.

Tengo que contestar. Es como quitarse una curita, entre más rápido, mejor. Suspiro y oprimo la tecla de aceptar y pongo el auricular en mi oído. ¿Bueno?

―¿Bella? ―pregunta innecesariamente. Claro que soy yo. ¿Quién más estaría contestando mi teléfono?―. Hola ―dice alegrándose.

―Hola, Edward. ¿Qué sucede? ―Miro mi escritorio y comienzo a golpetearlo con mis uñas contra la madera falsa, tratando de disminuir los nervios que están zumbando en mi cuerpo.

No menciones lo de anoche, no menciones lo de anoche, no menciones lo de anoche…

―Nada. ―Escucho una nota de desdén en su voz―. ¿Qué estás haciendo?

―Preparándome para mañana.

―Oh, cierto… nunca te pregunté qué clases vas a tomar este semestre ―indico dándome una excelente escapada para una conversación neutral. Felizmente la acepté y comenzamos a platicar de nuestras clases y de cómo el primer día de clases siempre es difícil ya que no sabes cómo van a actuar los profesores, pero también cómo es genial porque existía un 99 por ciento de probabilidad de que ibas a salir temprano y sin tarea.

De ahí, discutimos qué sucedería esta semana, yo mencioné la fiesta de KD de "Regreso a Clases" que transcurriría el viernes por la noche.

―Suena que va a estar divertida ―dice honestamente.

―¿Quieres ir? ―pregunto después de un segundo de silencio. Duda y sonrío, así que agrego―: Conmigo. ¿Quieres ir conmigo?

―Claro…podría hacer eso. ―Se escucha nervioso y dudoso, pero está tratando de sonar indiferente. Sonreí imaginándome lo tierno que se debería de ver en este momento con su ceño fruncido y pasando su mano por su cabello.

―Excelente ―respondo, imitando su tono casual. Miro al reloj de la pared y suspiro―. Bueno, debería de ir a cenar. Hablamos luego, ¿correcto?

―Correcto, Bella. Buenas noches.

―Buenas noches, Edward.

Colgamos y coloco mi teléfono en mi escritorio más tranquila. No había sido tan difícil. Esto de no hacer nada parece que va a funcionar.

Gracias, Angela. Silenciosamente le envío eso al cielo a donde todos los "gracias" van y me levanto, tomando mi horario ya impreso de la impresora.

Uf. Escuela, pienso a disgusto, mirando las clases que tengo mañana temprano. Odio levantarme temprano.


A/N

Misión de Dios: de los Blues Brothers, que es una de las películas favoritas de mi novio. Me he tenido que sentar más veces a verla de las que he querido ver a Dan Aykroyd y a John Belushi cantar los blues, lo cual es cero. He querido verlos cantar el blues cero veces, pero amo a mi novio y he visto la película… más de una vez.

Encontrar el Santo Grial: obviamente es una referencia a Monty Python y el Santo Grial. Duh.

Angela refiriéndose a Bella como "B": obtuve eso de Gossip Girl, la cual es mi novela dramática que me gusta. Sale en el canal del CW y se basa (un poco) en la vida de las chicas ricas de Nueva York. Algunas veces desearía que la chica que actúa como Serena hubiera actuado como Rosalie. Hubiera sido perfecta para ese papel.

The Patridge Family: es una serie de televisión de los 70 acerca de una familia que tiene el apellido Partridge y viajan alrededor y tocan en una banda. Jamás he visto un episodio de la serie, pero vi la película de lo que sucedió detrás de las cámaras, así que tengo la confianza de conocerla. (¡Ja!) El chico al que me refiere es David Cassidy, quien en la realidad tenía una carrera como cantante fuera de la serie. Su gran éxito y posiblemente la única canción que conozco es "I think I love you" (Creo que te amo)