Hola :), espero que el capítulo les guste, siendo sincera no quedé muy satisfecha con el resultado pero ojalá lo disfruten.

No olviden dejar un pequeño Review, me alegra mucho cada vez que leo uno.

Gracias por leer, y hasta el próximo capítulo.


Capítulo 12:

-Mi nombre es Alice Liddell-susurró.

Cuando dijo eso al fin Norte y yo nos dimos cuenta de quién era la hermosa chica en frente de nosotros, ¿cómo pudimos no notarlo? Sobre todo después de que nombró a Wonderland.

Bueno, han pasado cerca de 100 años o más desde la última vez que la vimos, ya no era la pequeña linda niña de 7 años, ahora era una hermosa jovencita de 17 años.

-¡Alice!-grité antes de volar para abrazarla-¡No puedo creer que seas tú! ¡Mírate, estás hermosa!

-Tranquila-intentó alejarse-Lo siento, pero no sé quién eres-espetó mientras se zafaba de mi abrazo y huía.

-¿Alice?-la llamé mientras una ligera punzada atacaba mi pecho-¿No recuerdas quién soy?

-Lo siento, pero solo sé muy poco sobre ustedes. Lo poco que sé es por lo que me dijo el joven Jack Frost.

-Pero Alice, nosotros te conocemos desde…

-Hada—susurró Norte con cierto dolor-Es mejor explicar todo paso a paso.

-Pero…tienes razón-contesté después de suspirar para calmar el dolor.

Nos giramos hacia donde había estado la chica, pero ella había desaparecido, por un momento pensé que había sido un sueño, aunque el recordar el cansancio del viaje levantó mis ánimos y fui a buscarla.

Usé a mis haditas para abarcar más terreno y junto con Norte empezamos a buscar a nuestra antigua creyente.

-Sigue teniendo esa habilidad de escapar ante la mínima distracción, ¿verdad?-preguntó Norte, a lo que solo asentí.

-Hay que encontrarla.

-Los demás se llevarán una gran sorpresa.

Apenas y me presenté pude ver que la "señorita" frente a mí pareció reconocerme, no sé porque pero mi corazón latía con fuerza y una ligera punzada de dolor recorrió mi cabeza, como si algún recuerdo quisiera salir, ante su distracción y presa de la confusión hui lo más rápido que pude, corrí y corrí, por suerte pude entrar a lo que parecía un pequeño taller, estaba a punto de escabullirme cuando un yeti, muy parecido al que había atrapado a Jack.

Me sujetó.

-¡Espera!-grité mientras intentaba liberarme-¡Suéltame!

La criatura peluda me cargó y me llevó hasta la salida de lo que parecía ser una villa. Sorprendida por la buena suerte, y lo fácil que había sido escapar de aquel lugar.

Suspiré y sin perder un minuto más salí corriendo.

Huir, lo único que puedo hacer cuando estoy en este mundo… Salvarme sin pensar en nadie más.

Justo cuando ese pensamiento llegó a mí, sentí un horrible dolor de cabeza y en el pecho, nada que había sentido antes, era como si algo se estuviera rompiendo.

Mi respiración se cortó al pensar en Wonderland, ¿qué pasará ahora que no estoy ahí? ¿Esto era lo que me había advertido Cheshire? ¿Sobrevivirán?

Recuerdo que Cheshire me comentó que Wonderland ya era parte de mí como yo de él, si algo nos pasaba… sería el fin.

El dolor fue aumentando y mis piernas ya no soportaron el peso dejándome caer sobre la fría nieve. Y lo peor era la ligera ventisca que se fortalecía con cada minuto que pasaba.

¿Así iba a morir? ¿Cubierta de nieve?

Por un momento recordé cuando salté de mi ventana aquella noche, esa vez la nieve me había salvado pero esta vez sería mi sentencia de muerte.

Después de varias horas llegamos a la casa de la Falsa Tortuga, al principio estaba muy serio pero después pareció notar nuestra presencia. Los tres nos mantuvimos en silencio para no alterarlo, aunque cuando habló me di cuenta que ya era demasiado tarde para mantenerlo calmado.

-¿Qué hacen aquí?-espetó algo molesto-La Reina no deja de buscarlos.

-¿Por qué?-pregunté confundido-Recuerda que me debes una por tu sombrero.

-Ya pagué esa deuda, te dije dónde estaba Alice.

-Ya sé, pero…

-Pero nada, yo no quiero problemas con ella.

-¿Por qué está molesta?

-Porque Alice desapareció-cuando dijo eso sacó una pequeña llave-Hablando de tesoros.

-No estábamos hablando de eso-esta vez fue Conejo quien habló.

-Lo que sea, tal vez encuentren algo en la biblioteca. Tomen el portal que está por la casa de Cheshire, él siempre sabe.

-¿Para qué es la llave?

-Es para Alice, ella sabrá que hacer.

Los tres salimos corriendo después de tomar la llave, aunque al acercarnos al portal Conejo se detuvo.

-El portal está muy inestable-comentó-Podría ser peligroso.

-¿Desde cuándo Conejo tiene miedo de viajar entre portales?

-No tengo miedo, solo fue un comentario…además tú no tienes mucha experiencia viajando en ellos, ¿o me equivoco Frost?

-Me acostumbro rápido-sonreí con algo de arrogancia.

Los tres cruzamos el portal, no sin antes ganarme una buena reprimenda por parte de Conejo, aunque apenas y cruzamos el portal me arrepentí de haber escuchado a esa tortuga.

Todo se volvió negro y nuestros cuerpos empezaron a girar como si fuéramos muñecos, intenté auxiliarme con el viento pero nada pasó.

Era como si Wonderland quisiera matarnos durante nuestro viaje. ¿Qué demonios pasa con este lugar?

Sentí como si algo me cortara el oxígeno y después todo fue silencio…

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

-¡Jack! ¡Ayúdame! ¡Tengo miedo!-escuché gritar una voz-¡No me dejes!

-¿Qué? ¿Quién eres?

-¡Jack!-volvió a gritar-¡Prometiste que todo iba a estar bien!

En ese momento recordé a la dueña de esa voz, mi corazón latió con fuerza al escuchar los sollozos de mi hermanita.

Debe ser lo último que escuché antes de fallecer en ese lago congelado.

-Ya era hora de que despertaras-dijo ¿Hada?

-Tooth, ¿qué haces en Wonderland?

-Mmm, Jack, ya no están en Wonderland, estábamos buscándola cuando aparecieron desmayados.

-¡¿Qué?!

-Tooth está diciendo la verdad-escuché la voz de Conejo- No sé qué pasó, pero cuando desperté ya estaba en mi cuarto.

-¿Y Alice?

-Ahora sé porque no la encontraron… Ella no está en Wonderland.

-¿Qué?-preguntamos al unísono.

-Ella está aquí.

-¿Dónde? ¡Quiero verla!-espeté con alegría

-Es mejor si ve una cara conocida-contestó de mala forma.

-Calmate Conejo-sonrió Tooth-Ella está aquí, pero escapó…

-¿Qué hizo qué?

-Ya escucharon, recuerda que siempre le gustaba jugar al escondite.

Cuando escuché esas palabras me levanté, listo para ir a buscarla. El taller de Norte es inmenso pero ella no lo conoce tanto como nosotros, aunque al recordar sus juguetes pensé en el ligero peligro que íbamos a sufrir.

Me levanté aun algo mareado por el viajecito, aunque lo disimulé para evitar problemas y para poder ayudar a encontrarla, ¿quién diría que sería tan difícil encontrar a una chica?

Caminé entre los enormes y confusos pasillos del hogar de Norte, busqué por todas partes pero no había rastro de la chica.

Estaba a punto de rendirme cuando escuché a los elfos hablando de una chica. Al parecer ella había entrado sin ser vista por ninguna de los yetis, aunque cuando estaba cerca de la oficina del globo Phil la encontró y la sacó del lugar.

Al terminar de escuchar su conversación, salí volando hacia Phil, gracias a Hombre en la Luna, él estaba en la cocina preparando la cena, entré y sin tardar un minuto le cuestioné por la chica.

Él me explicó que la había sacado incluso de la villa, preocupado por lo que podía llegar a sucederle, tal vez no la conociera muy bien pero el saber de su pasado me provocaba que la quisiera proteger, no sé muy bien por qué, solo estaba seguro de querer protegerla.

Con ayuda del viento y de Hadita, a la que me encontré después de hablar con Phil, empezamos a buscarla, recorrimos varios kilómetros de nieve, pasaron minutos y no veía ningún rastro de vida.

-¿Dónde estás Alice?-me pregunté.

Sentí el frío cubrir todo mi cuerpo, haciendo imposible mi respiración, el dolor ya se había calmado pero la cantidad de nieve que me cubría era mucho para mí.

-Si tan solo tuviera algo de la poción que me hace crecer-pensé.

Estaba a punto de desmayarme otra vez, cuando sentí unas manos que movían mi prisión de nieve. Intenté moverme pero mi cuerpo estaba completamente paralizado.

-Tranquila Alice, ahora todo va a estar bien.

-¿¡Usted!?-pregunté cuando reconocí la voz-¡Déjeme en paz!-grité mientras deseaba tener algo con que defenderme.

-Calmate Alice, será mejor que vayamos a un lugar más seguro. Aquí te congelarás.

-El frío no me importa, estoy acostumbrada. Gracias por sacarme de ahí.

-No fue nada, ahora vamos a mi casa-me tomó de la mano-Es hora de que obtengas algo de información.

Intenté soltarme pero mi curiosidad provocó que aceptara la oferta del Coco, acepté su mano y creó un caballo que nos llevó lejos de este lugar.

Me sujeté de las riendas y me dejé llevar por él.

-¿Dónde estaba?-pregunté confundida al abandonar el lugar.

-En el taller de Santa, no te lo dijeron-yo solo negué con la cabeza-Tranquila, te daré las respuestas que quieres.

Llegamos a una especia de bosque y lo que parecía ser una cama, él se arrojó no sin antes empujarme con él.

Caí y caí, por un momento recordé la primera vez que caí en Wonderland, al abrir los ojos pude observar que el viento o algo había alentado mi caída.

El lugar era completamente oscuro, solo unas pequeñas luces alumbraban aunque no lo suficiente para que no forzara mi visión.

Levanté la mirada, asombrada por lo tétrico pero aun así atractivo lugar, no fue hasta que miré las jaulas que empecé a arrepentirme de haber venido.

-No pienso lastimarte Alice, ¿por qué le haría daño a la única persona que no dejó de creer en mí?

-¿A qué se refiere señor Coco?

-¿Recuerdas quién te hacía dormir durante tu estadía en el Asilo? ¿O quién estuvo la noche del incendio?

-Solo recuerdo miedo…y locura-susurré.

-Lo sé, quería ayudarte pero tu miedo me fortalecía tanto que me dejé llevar. Al principio pensé que yo había modificado tu maravilloso lugar, después entendí que tú lo habías hecho.

-Dígame algo que no sepa, Wonderland siempre sufre por mi culpa.

-¿Quieres regresar?

-Por supuesto, aquí todo es extraño, además no tengo mis poderes.

-Eso es porque no confías en ti, hasta que liberes tu instinto tus habilidades se mostrarán.

-¿Es eso cierto?-pregunté confundida-Lo último que recuerdo de este lugar, es la soledad que siempre me rodeó.

-tranquila pequeña Alice-sacó un objeto de su bolsillo-Si me necesitas, solo usa este collar-me entregó una gargantilla negra con un dije amarillo-Tócalo 3 veces y yo sabré que me requieres.

-Gracias-sujeté el collar.

-Lamento dejarte así, pero si desapareces por mucho tiempo podría ponerme en peligro. Recuerda algo, confía en mí… solo yo puedo ayudarte.

Cuando abrí mis ojos, noté que estaba otra vez en aquella villa, mi cabeza dio vueltas debido a la confusión y las preguntas que no dejaban de atacar mi mente.

Los yetis se acercaron peligrosamente, obteniendo algunos golpes con nieve de mi parte, estaba más alterada y confundida. Justo cuando iba a golpear a otro yeti un látigo dorado detuvo mis brazos.

-¿Qué es esto?-giré para ver a mi atacante.

Ahí estaba… frente a mí, la persona que había salvado mi vida para después abandonarme, aunque no lo culpo, todas las personas que me ayudan o son queridas por mí mueren de manera violenta.

La silueta dorada se hizo más clara cuando se acercó, era un hombre, de baja estatura, ojos dorados al igual que su cuerpo, mi corazón latió con fuerza y no pude evitar abrazarlo.

Mi última conexión con mi pasado.

Él me correspondió el abrazo lo que relajó el miedo que sentía, por unos momentos sentí que iba a llorar pero logré contenerme.

Mis lágrimas querían salir de mis lagrimales, aunque antes de que eso pasara, él los limpió con su pequeña mano. Su rostro mostraba la sonrisa más brillante y sincera que había visto. Y lo mejor es que esa sonrisa era por y para mí.

Hace cuántos años han pasado desde que alguien externo a Wonderland me sonriera.

Yo intenté sonreír pero a pesar del sentimiento no recordaba muy bien quien era.

-¿Señor Sandman?-pregunté con la voz quebrada, él asintió.

Esperé que hablara pero nada, tal vez lo había ofendido o algo le había pasado debido a mí, respiré con fuerza.

-¿No quiere hablar conmigo Señor Sandman?-él hizo varias siluetas con su arena, el problema es que había sucedido tan rápido que no las capté

El intentó hablar pero lo único que escuchaba era un tintineo. Bajé la cabeza ante su silencio, sentí que mi corazón era oprimido por una mano invisible.

Justo cuando estaba a punto de marcharme, un grito me detuvo.

-¡Alice!

-¿Joven Frost?

-Al fin te encuentro…