Capítulo XII
Kagura subió a su auto, más que satisfecha con todo lo sucedido esa noche.
El tiempo a su mansión no fue interrumpido hasta que le llegó un mensaje, de su no tan estimado hermano.
Yura notó como el gesto de satisfacción en su jefa, se cambió por uno tenso.
–Los líderes de varios clanes van a estar de visita en la mansión y Naraku quiere que la prepare para ellos.
–¿No lo notaran?
–Trataremos de que no, pero el tonto de Naraku cree que está tratando con simples yôkais, no es lo mismo espiar a simples siervos que a los mismísimos Rīdā. Mis trucos de magia son fuertes, pero no sé qué tanto servirán con ellos. Afortunadamente pronto no tendré que seguir las ridículas órdenes de Naraku y puede que hasta me deshaga de algunos de esos demonios, si no me son de utilidad.
Yura asintió, sin saber que creer de todo lo que aseguraba su señora, pues si bien ella era fuerte, la pareja que había elegido era un simple shifter.
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Sesshōmaru notó como la gente iba arribando a los otros lugares y se dijo que probablemente eran los yôkais que ya estaban de visita en la ciudad, por lo que agradeció que ese día hubiera salido temprano de su trabajo y no tener que lidiar con estos.
Si bien el dinero era un aliciente, no se sentía con ánimos de pasar otra velada tan desagradable como la anterior y un poco esta… con ese par de hermanos Kagewaki.
El joven se acomodó la bufanda y siguió su camino. No tardó mucho en llegar a su casa.
Jaken lo esperaba despierto, no así su hermano que deseaba descansar para estar al cien por ciento para las competencias. Jaken lo saludó…
–Bienvenido amo bonito.
–¿InuYasha cenó?
–Si amo, copiosamente.
–Como debe ser.
–Y me encargó que le dijera…
–¿Qué? ¿Lo de las competencias?
–No amo; otro asunto, pero que a mi parecer es para celebrarse.
–… ¿Y eso sería?
El yôkai sapo sirvió la cena para su amo y comenzó a relatar:
–El bocchan fue a entrenar a los lindes de la ciudad, como bien lo sabe –Sesshōmaru asintió– pues, se le unió un compañero de su escuela y los dos fueron al lugar. No pasó mucho tiempo cuando…
Jaken relató todo como InuYasha se lo dijo y al término, esperó la reacción del mayor de los hijos de Inu no Taisho:
Sesshōmaru dejó los palillos con los que comía sobre la mesa, y miró al sapo…
–No puedo creerlo…
–Lo imagino amo.
–¿Sabes lo que eso significa Jaken?
–… Que el bocchan es muy fuerte.
–Como debe ser. Ahora más que nunca debemos dejar la ciudad y buscar un lugar en los bosques, entre los que fueron nuestro territorio; ahí podremos vivir escondidos, mientras entreno a InuYasha.
Jaken asintió y sus ojos brillaron con ilusión, tal vez podría ver el regreso de sus señores a sus tierras y a su poderío. Se dijo que debería avisar a Myōga y es que si bien ese anciano y él, no se llevaban bien, Myōga se había ido con los del Ôkami –para mantener ocultos el secreto de los Inu sobrevivientes– de ese clan y los cercanos a ese. Debía avisarle y que buscaran entre los dos, a algunos aliados que estuvieran aun con los Inu o que aun los recordaran. Por lo menos los que salvaron sus vidas y bienes, gracias a la muerte del Dragón Ryūkotsusei, al que mató Inu no Taisho.
Sesshōmaru se levantó para ducharse e irse a la cama, más a pesar suyo agregó.
–Sabes, creo que el amigo de mi otōto debe ser un shifter muy hábil también.
–Si amo.
–Solo espero que la princesa Abi no haga indagaciones de lo sucedido; Enma-sama sabe que quisiera enfrentarme a ella, pero no es tiempo.
Jaken –que había olvidado la locura de esa Yôkai–aceptó que deseaba lo mismo que su amo, que esta no se molestara por las acciones del bocchan y el amigo de este.
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En su auto y aún molesto por todo el alboroto, Naraku preguntó a su secretario.
–¿Vienen los otros?
–Sí señor, ya nos siguen.
Naraku sacó su móvil y mandó un mensaje.
En eso sonó el teléfono de Bankotsu y este al ver la pantalla, notó que era Kyōkotsu.
El de trenza respondió:
–Bueno…
Del otro lado de la línea, se escuchó decir…
–¿Siguen en la reunión dentro del el edificio?
–No, nos reuniremos en la mansión, ve para allá.
–Bien.
Bankotsu colgó y se dirigió a Naraku.
–Jakotsu y Kyōkotsu, van para la mansión también.
–Eso quiere decir que mi hermana ya terminó, con lo que iba a hacer.
Naraku no dijo más, en cambio sopesó las posibilidades de los planes de Kagura. Conociéndola no se andaría por las ramas y eso lo tenía un poco tenso, pues si hasta ese momento había detenido con éxito los planes de su hermana, estaba consiente que no sería siempre así, a menos que uno de los dos se quitara del camino; más ninguno de los dos estaba dispuesto a hacerlo.
Todo eso le producía malestar. Necesitaba relajarse…
–En cuanto dejemos a los invitados en casa, saldremos de nuevo.
–¿Señor?
–Oh vamos. No esperabas que resistiera toda esta reunión sin un poco de relajación…
–Pero…
–No, notaran nuestra ausencia, seguro, ellos deben estar fastidiados de las formalidades, también.
Bankotsu ya no opinó más, pues supo que esa discusión no la ganaría él.
Naraku por su parte, comentó:
–Los soldados y ayudantes ya deben estar llegando al barrio rojo… Espero que no haya muchos clientes en Ôkami Kuro.
El de trenza casi rodó los ojos, ante las preocupaciones de su jefe.
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Como Naraku sospechaba; tenían varios minutos en que el barrio rojo recibió a varios invitados. Los diferentes negocios se llenaron de acuerdo a su jerarquía; por supuesto el que administraba Miroku aún no estaba a su límite, después de todo los precios en este, no eran cualquier cosa. No obstante el lobo shifter no pensaba en que las ganancias de esa noche excederían por mucho a esos últimos días. No, muy lejos de eso; en cuanto Kagura salió y él reaccionó; corrió veloz al salón, buscando a Inugami en su privado.
Ni los meseros asignados a ese hosts estaban en el lugar y eso solo significaba que Inugami ya tenía tiempo de haber salido.
Miroku buscó a su esposa en el lugar y al verla con Sacerdotisa, caminó veloz hasta ellas. Sango dejó a la hosts con uno de sus clientes y llegó hasta su esposo, al verlo tan pálido y tenso:
–¡¿Qué sucede?!
–Vamos a mi oficina y ahí te cuento.
El matrimonio salió rumbo a la oficina y al llegar ahí Miroku se mesó los cabellos.
–¡No vas a creer esto!
–¡¿Qué?!
–Esa mujer, la yôkai Kagewaki…
–Si… –incitó Sango a seguir a Miroku.
–Dice que ella y Sesshōmaru se van a casar.
–¡¿Queee?! ¡¿De dónde sacó ese loco pensamiento?!
–No tengo la menor idea. Simplemente vino y dijo que quería pagar la cuenta de Inugami o lo que se necesitara para que este ya no trabaje aquí, porque como su futuro esposo no sería bien visto.
–¡¿Pagar qué?! Además ella es una yôkai y no cualquier yôkai, su hermano mataría a Sesshōmaru si supiera la idea, no se puede cambiar que él es un shifter.
–Pues eso no pareció importarle a esa dama.
Miroku fue hasta un mueble donde guardaba vino y sirvió dos copas entregándole una a su esposa y ambos bebieron:
–Debo hablar con Sesshōmaru, debo preguntarle que hizo para que esta mujer tuviera esta idea.
–Pero él ya se fue.
–Lo sé, ya lo busqué. Lo llamaré a su teléfono…
El pelinegro ya iba al teléfono sobre su escritorio, pero Sango lo detuvo:
–Ya debe estar en su casa y a lo mejor descansando, no le arruinemos este día. No creo que la señorita Kagewaki se quiera casar mañana, déjalo y ya hablaremos con él cuando regrese a trabajar.
–Tienes razón, pero aun así debe ser pronto.
–Si.
El matrimonio salió al salón de nuevo y siguieron con su jornada.
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Naraku dejó a sus invitados instalados y llamó a Kagura. Esta llegó poco después y notó que su hermano aún estaba vestido con la ropa de calle.
–¿No piensas descansar?
–¿Te importa?
Kagura frunció el ceño, pero se aseguró de cubrirlo con su abanico, púes si bien los hermanos sabían de su animadversión mutua, no por ello debía ser tan visible y menos mostrada ante los sirvientes y allegados.
–Como líder del clan debes cuidar tu salud, más es tu decisión. Solo te informó que los invitados ya están debidamente instalados, sin embargo como pensamos no pueden ser escuchados del todo, solo algunas frases sueltas.
–Esperaba más de tus portentosos hechizos, pero en fin.
Se burló Naraku. Kagura apretó los puños y tuvo que seguir:
–Saldrás eso se ve, solo te digo que debo hablar contigo.
–No llegaré temprano.
–Te esperaré o hablaremos antes de que salgan a buscar a los atacantes, pero debemos hacerlo.
–¿Que puede ser tan importante?
–Mi matrimonio.
–Eso ya lo decidí. Será el Rīdā de los Kitsune.
–No di mi aprobación.
–No tienes que darla. Soy tu Rīdā y me debes obediencia. Esa alianza nos conviene y mucho.
–Ni siquiera se lo has planteado y no creo que acepte. En cambio yo ya tengo al prospecto y ya ha aceptado.
–He dicho que no.
–No puedes negarte.
–Claro que puedo y…
–No puedes, él es mi compañero predestinado. –cortó Kagura.
–¡¿Qué?! No puede ser, esos son solo cuentos.
–No lo son y te lo comprobaré.
Kagura salió de la oficina de su hermano dando un portazo. Naraku la ignoró como siempre y buscando su chaqueta salió de la casa. Jakotsu iba llegando en ese momento y fue al encuentro de su prometido y de su Rīdā.
–Naraku-shama…
El aludido recibió a Jakotsu que se tambaleó un poco y Bankotsu corrió hasta él para sostenerlo en sus brazos.
–¡Bebiste!
–Lo hishe por la mishión…
El de trenza bufó, sin embargo Naraku intervino:
–Déjalo hablar, Bankotsu.
–Sheñor… shu hermana fue a la shona roja y ahí entró el Ôkami Kuro, ahí…
Jakotsu relató lo acaecido esa noche, en que siguió a Kagura. Al concluir, Jakotsu se mantenía de pie solo porque su prometido lo mantenía en sus brazos y este a una orden de Naraku, lo llevó a descansar. Cuando la pareja avanzaba al interior de la mansión, Naraku dijo:
–Esta noche te quedas con él, Bankotsu. Yo voy con Kyōkotsu.
–Pero señor…
–Te necesito aquí para vigilar a nuestros invitados y Kyōkotsu podrá llevarme, no creo correr ningún peligro.
Bankotsu tuvo que ceder a la orden de su jefe y Naraku subió al auto que traían los dos Shichinintai espías.
El Kagewaki pensó en que no pudo ser más oportuno Jakotsu con su ebriedad, pues le dio un buen pretexto para dejar en casa a Bankotsu sabedor de que este podría reaccionar muy mal, si Kagura había conseguido algún aliado. A veces la peor estrategia para descubrir un complot, era la violencia y la mejor la amabilidad.
Con esos pensamientos, Naraku se dispuso a atraer a más shifters con miel que con hiel.
Su llegado al barrio rojo y al Ôkami Kuro no fue tardada y con ello, asombró –y no para bien– a Miroku que al verlo se quedó estupefacto, pero se recuperó rápido y lo recibió con la sonrisa de siempre.
–¡Bienvenido Naraku-san!
–Que hay Miroku.
El lobo shifter lo guió al interior y como no deseando saber la respuesta cuestionó:
–¿Desea que lo lleve al privado de Sacerdotisa?
–Oh… ¿ya está recuperada?
–Sí, afortunadamente.
Naraku se tomó su tiempo en pensar, recorriendo con la mirada el salón, que se notaba más lleno que otras veces y por fin aclaró:
–Si está ocupada no la molestes y guíame con Inugami.
–Oh… –Esa respuesta descolocó a Miroku, pero también casi lo hizo bufar al notar el parecido de esos Kagewaki, a menos que… El shifter casi tragó saliva al creer que Naraku querría asesinar a Inugami, por lo que se apresuró a aclarar– Me temo que él, ya se retiró por esta noche.
–¿Por qué tan temprano? –Naraku hizo la pregunta, claramente incomodo por la respuesta anterior del administrador.
–Solicitó un permiso hace un tiempo.
–Vaya… –El gesto de molestia no cambió en el yôkai por lo que acotó– Bien, llévame con Sacerdotisa.
Miroku no hizo esperar al Kigyōka y lo llevó por un pasillo especial para evitar yôkais alegres, hasta el privado de la bella hosts.
Kikyō había sido advertida por uno de sus meseros asignados –que vio avanzar al administrador y a Naraku– de la visita del cliente y por eso, recibió con una máscara de sonrisa a Naraku.
El varón entró al cubículo y sin decir nada, se sentó desabrochándose el saco del traje. No esperó las atenciones de la hosts y el mismo agarró la copa que sirvió el mesero.
Al beberla, sintió como sus nervios –de estar todo el día en la reunión yôkai– se calmaban. Al sentirse mejor, Naraku alzó la vista y vio a la hosts que aun sonreía. El Kigyōka se acomodó en el sillón individual:
–Ahhh no sabes qué día tan pesado tuve. Pero… imagino que no tan diferente al tuyo, aquí hay más gente que otras noches.
–Sí, un poco –dijo tímida la chica.
Naraku estaba por dejarse llevar por el momento, no obstante su cerebro recordó algo que no podía dejar pasar…
–Tal vez no lo sepas, pero mi hermana estuvo hoy de visita. –Kikyō pareció perder el color y eso día más pistas a Naraku. Con esa motivación, el Yôkai continuó– Veo que no te es desconocido el dato… ¿De casualidad la viste? O peor ¿Te molestó?
Kikyō hizo funcionar velozmente sus ideas y respondió:
–Es normal en este trabajo… señor.
–¿El qué? –preguntó intrigado el empresario.
–Que las familias de nuestros… visitantes, no vean con bueno ojos que ellos vengan y a veces solo quieren dejar claro que…
–Ya, ya comprendo –cedió Naraku, creyendo realmente que Kagura era capaz de haber ido a molestar a la hosts solo para fastidiarlo a él.
Kikyō sirvió otra copa, cuando escuchó:
–Y solo te visitó a ti…espero.
–Oh… –La joven pensó en mentir, pero no sería una buena idea, así que concluyó– creo que también a Inugami.
Kikyō casi se cayó de espaldas al notar el leve rictus de preocupación en el rostro de Naraku, cuando escuchó eso. Y si necesitaba una confirmación de que su apasionado enamorado ya no lo era; lo que este dijo a continuación, se lo dejó muy claro.
–Que vergonzosa molestia. Por desgracia él ya se retiró, para poder darle mis… –Kikyō esperó, pero…– Darle una compensación. –Naraku notó su descuido y alcanzó a cambiar la palabra.
Luego de ese extraño comportamiento hasta para él, Naraku bebió más y conversó un poco con la hosts, antes de súbitamente levantarse y retirarse.
–Me retiro Sacerdotisa, prometo visitarte de nuevo otro día.
–Sí, Naraku-sama.
Kikyō vio irse al Yôkai y se sintió aliviada, era cierto que posiblemente perdería un cliente a favor de su compañero Inugami, pero prefería eso a soportar a Naraku. Solo esperaba que su amigo pudiera manejar a ese par de locos gemelos.
Miroku vio con extrañeza al Kigyōka acercarse a él y con dirección a la puerta de salida; por lo que llegó rápido hasta él, creyendo que este terminó molesto por algo, con sus hosts.
Naraku lo vio y le dijo:
–Mañana apártame toda la jornada con Inugami, quiero hablar con él.
–Sí señor… –Miroku se atrevió a preguntar, realmente preocupado por la suerte del menor– ¿Acerca de la señorita Kagewaki?
El empresario pareció gruñir y el administrador sintió que su protegido estaba en problemas, por culpa de la señorita Kagewaki, no obstante.
–Parece que todo mundo se enteró.
–…
–No sé qué le habrá dicho mi hermana a Inugami, solo espero que no haya sido tan intolerante.
–Oh… La verdad no sé mucho acerca de eso.
Esa respuesta no fue satisfactoria para el Yôkai, pues deseaba saber si Inugami había sido molestado por Kagura; por lo que agregó sin medir consecuencias:
–Miroku dame la dirección de Inugami.
El aludido se quedó en shock, pues esa información no podía darla, por lo menos no a los clientes del Club, pero Naraku no era un cliente cualquiera, así que lo pensó.
El de cabello largo, prosiguió:
–No te preocupes tanto, es para enviarle algún obsequio y no haré nada más.
Miroku se arriesgó y asintiendo, dio la dirección… de su propia casa y es que no dejaba de ser un shifter y como tal no confiaba mucho en las acciones de los Yôkai, por eso era mejor que no supiera donde vivía realmente Sesshōmaru.
Naraku la anotó en un teléfono inteligente y salió del lugar, por supuesto dejando también un cheque para Kikyō. Sango en cuanto vio salir al demonio, se acercó a su esposo:
–No estuvo mucho tiempo.
–No. Vamos con Kikyō. Puede ser que ya desee retirarse, con el cheque de Naraku ya tiene pagada su noche. También puede que nos despejé varias dudas.
El matrimonio dio un recorrido con la mirada en el Club para detectar si todo estaba bien y luego fueron con Sacerdotisa. La chica los vio y dejó que sus meseros se retiraran a buscaran más ingresos, pues con ella ya tenían apartada su comisión.
…
Muchísimas gracias a: kane-noona, Sakura1402 y Chiharu: Lo subí temprano para que no te desveles y sip esa pajarraca que no haga nada porque va a haber problemas.
Perdón por la tardanza, pero estuve tratando de no hacer largo el capítulo y no pude, lo bueno es que espero no tardar mucho en subir el otro.
