Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen, son propiedad de Adam Horowitz, Edward Kitsis y la producción de ABC. Mi único propósito con dichos personajes es hacerlos víctimas de mis locuras para diversión, gusto propio y de quien lo lea.


Capítulo 12:… y un operativo

Emma nunca se había descrito a si misma como cobarde. Desde pequeña había enfrentado numerosos retos y obstáculos con valentía. Eso en parte fue lo que le motivó a convertirse en oficial. Amaba lo que hacía. Nunca llegó a sentir miedo en ninguna intervención o investigación que le asignaban hasta ese día.

La primera sorpresa que se llevó fue la llamada de Sidney Glass informándole que necesitaba que formara parte de la intervención que se llevaría a cabo para detener a August Booth. Ella aceptó sin dudarlo dos veces. La segunda sorpresa fue cuando vio la dirección donde se encontraban en esos momentos: la casa de Henry.

El miedo que sentía en esos momentos no tenía nombre. Temía por Henry, un niño inocente que nada tenía que ver con lo que ahí iba a pasar. Su mayor deseo en esos momentos era que todo pasara sin ningún mayor incidente, que August se entregara y que nadie saliera perjudicado.

─ ¿Te encuentras bien Swan?─ preguntó Graham, uno de los oficiales, al ver lo callada que estaba Emma.─ Te ves algo pálida.

─Estoy bien Wolfe. No perdamos tiempo. Ustedes se quedan aquí. ─ ordenó Emma acercándose ella sola a la entrada del edificio. Graham decidió ignorar la orden y seguirla.

─¿Qué pretendes al ir sola?

─Tratar de que August se entregue a la buena. Quiero hablar primero con él.─ contestó Emma de forma cortante.

─Eso suena a un intento suicida. ¿Por qué crees que Glass envió a más personas de lo que acostumbra a esta operación? Estas personas ya tienen que saber que vamos tras ellos. ¿Crees que se entregarán tan fácilmente? A estas alturas no solo nos debe estar esperando August, él debe tener más personas trabajando para él.

─Confía en mi entonces. Podemos llegar a un acuerdo.─ Graham negó molestó.

─No dejaré que vayas sola.

─Bien, entrarás conmigo pero los demás se quedarán afuera.─ el hombre asintió.

Ambos se acercaron a la puerta. Mientras más cerca estaba, el ruido de las personas en el interior aumentaba. Sabía que esa movida era o de ganar o de perder. Pero si entraba con todos los oficiales eso podría provocar que se desatara una confrontación entre ambos bandos al sentirse amenazados.

Emma miró a Graham a su lado, era la primera vez que trabajaban juntos. Él trabajaba en otra división bajo la administración de Glass. Solo había cruzado dos o tres palabras con él antes de ese día y por su carácter y formación, Emma comprendía su actitud. Su división tenía fama por ser exitosa en sus operaciones, todos trabajaban en grupo y eso les garantizaba la victoria en ocasiones. Emma reconocía que su modo de operar era efectivo, pero ella quería evitar un enfrentamiento directo, al menos hasta que lograra ver si Henry estaba ahí y de así ser el caso, lograr sacarlo y ponerlo a salvo.

─ Existe la posibilidad de que haya un menor ahí adentro. ─ comentó Emma antes de tocar la puerta.

─¿Por qué no lo mencionaste antes?─ preguntó el hombre. ─ Hubiésemos hecho la operación girando en torno a esta información.

─No reconocí la dirección hasta ahora que llegamos. Por eso quiero tratar de que la intervención sea lo más pasiva posible.

Emma tocó la puerta fuertemente. Las voces seguían siendo altas y fuertes. La puerta se abrió un poco y la madre de Henry asomó su rostro. Tan pronto como vió a Emma salió de la casa y cerró la puerta.

─Sé por lo que vienes. ─ indicó la mujer temerosa mientras veía a Emma y Graham.

─No queremos que esto llegue a mayores.─ respondió Emma de forma calmada.

─Dudo que eso vaya a pasar. Tan pronto como August supo que la sentencia de Baedan había sido reducida a cambio de la información, él llamó a sus amigos. Los está esperando y no está solo.─ Graham miró a Emma expectante, no era información nueva, él ya estaba preparado pero quería ver si Emma quería seguir la idea de ir de forma pasiva.

─¿Cuántos hombres hay?─ preguntó Graham al ver la cara pensativa de Emma.

─ Siete u ocho. Están todos armados.

─Swan, entrar solo nosotros dos es un acto suicida.─ indicó Graham.

─¿Henry está ahí?─ preguntó Emma preocupada. La otra mujer asintió.─ Tenemos que sacar a Henry primero.

─Estoy de acuerdo.─ contestó el hombre. ─ ¿Puedes mantener a August y sus hombres ocupados mientras lo sacamos?─ preguntó dirigiéndose a la mamá de Henry.

─Creo que sí.─ contestó la mujer.

─Bien, yo seré quien entre y lo saque.─ indicó Emma.─ Tan pronto como de la señal, avisa a los demás para que entren.

─Yo me quedaré cubriéndote en la parte de abajo.─ indicó Graham y Emma asintió.

La mamá de Henry abrió la puerta y verificó que nadie estuviera cerca. Tan pronto como vio que no había nadie, dejó pasar a Emma y Graham. La mujer señaló hacia las escaleras, indicándole a Emma que Henry se encontraba en el segundo piso. Emma asintió indicando que comprendió el mensaje y acto seguido, la otra mujer se dirigió por una de las puertas donde mayor era el sonido. Tomándo una bocanada de aire Emma se dirigió al segundo piso en busca de Henry dejando a Graham atrás.

No muy lejos de ahí, dos mujeres se encontraban en la parte trasera del edificio, en la búsqueda de las escaleras de emergencia.

─Regina, esto no es una buena idea.─ repitió Belle por sexta vez en esa noche.

─No lo es Belle. Llamé a Emma mil veces pero no respondió.

─Hubiésemos llamado a David o la policía.

─ Y tú debiste de haberte quedado en el café.─ contestó Regina irritada.

─No iba a dejarte ir sola.

─Entonces baja la voz. ¡Ahí están las escaleras!

Las escaleras estaban a varios metros de distancia del suelo. Regina trató de saltar para alcanzarlas pero no lo logró

─Te voy a subir en mis hombros para que hales las escaleras y logres bajarlas.─ sugirió Regina bajándose un poco para que Belle pudiera subirse a sus hombros.

Belle asintió y siguió las órdenes de Regina. Tan pronto como tuvo las escaleras en sus manos las empujó levemente hacia abajo y las mismas se hicieron un poco más largas. Con cuidado, Regina bajó a la otra mujer de sus hombros.

─Necesito que te quedes aquí. Si pasa algo o escuchas algo que te indique que lo que está pasando no es nada bueno, busca ayuda.─ Belle asintió con temor grabado en sus ojos.

─Ten cuidado Regina.─ ante las palabras de Belle, Regina sonrió y comenzó a subir las escaleras.

Esto lo hacía por Henry, se repetía la morena mientras se alejaba poco a poco del suelo. Para ella, él valía el arriesgarse, valía poner sus miedos a un lado y lograr sacarlo de ahí. Varios segundos después la mujer llegó al lado de una ventana, se asomó y sonrió al reconocer que esa era la habitación de Henry. Con una mano abrió la ventana y se deslizó cuidadosamente hacia adentro de la habitación.

─¿Henry?─ susurró la mujer buscando al chico con la mirada.

─¿Regina?─ preguntó el chico saliendo del armario, corriendo a los brazos de Regina y abrazándola.

─Ya estoy aquí. No te preocupes.

─Tengo mucho miedo Regina.─ decía el chico mientras gruesas lágrimas salían de sus ojos.

─Te voy a sacar de aquí.─ el niño asintió expectante.

En ese momento escucharon como alguien trataba de forzar la puerta que Henry había asegurado. Regina y Henry se miraron asustados. El seguro no era moderno y si la persona era lo suficientemente lista podría abrirlo en cuestión de segundos. Regina sabía que no tenían tiempo para escapar asi que tomó a Henry de la mano y lo dirigió al armario, buscó con su mirada algún objeto con qué defenderse pero lo único que encontró fue un bate, asi que sin pensarlo dos veces lo tomó y se escondió junto a Henry en el armario. La puerta se abrió y pasos se comenzaron a escuchar. Henry abrazaba a Regina con más fuerza a cada paso que se escuchaba.

─¿Henry? ¿Estás aquí?─ preguntaba la persona que acababa de entrar. Henry y Regina reconocieron la voz de inmediato. Henry abrió la puerta del armario y salió rapidamente, Regina lo imitó.

─¡Emma!─exclamó el chico tan pronto como vio a la rubia buscando debajo de su cama.

─¡Gracias al cielo te encontré!─ decía la mujer levantándose del suelo.─ ¿Regina?─ preguntó confundida al ver a la morena detrás del chico.

Si Emma había sentido miedo antes, viendo que Regina también estaba ahí le causaba pavor. Tenía que sacar a dos personas antes que se desatara el infierno y tenía que hacerlo rápido.

─¿Qué haces aquí?─ preguntó la morena sacando a Emma de sus pensamientos.

─Yo... Hay un operativo en marcha para detener a August.─ Regina miró perpleja a Emma.

─¿Estamos en medio de un operativo?─ preguntó Henry curioso a lo que Emma asentía con su cabeza.

─Tengo que sacarlos de aquí inmediatamente.─ respondió Emma mirando a Regina.

─Hay una escalera de emergencias al lado de la ventana.─ indicó Regina señalando la ventana.

Emma se acercó a la ventana y asomó su cabeza para comprobar la información de Regina y ver si era segura, cosa que no era pero era la mejor opción para que Regina y Henry escaparan.

─Bien, Henry primero.─ el niño asintió.

Emma lo ayudó a subirse a la ventana y luego a alcanzar la escalera. Con una sonrisa en su rostro, Henry comenzó a bajar la escalera. Emma suspiró al ver a Belle en la calle esperando por el niño. Cuando a Henry le faltaban unos metros para llegar al suelo Emma dirigió su mirada a Regina.

─Ahora te toca a ti.

─¿Qué hay de ti?─ preguntó Regina preocupada.─ No puedes quedarte aquí.

─No te preocupes por mí. Estoy acostumbrada a esto.

─August… esto no hubiese pasado si te hubiese dicho antes.─ contestó Regina apenada.

─No es el momento de hablar… Pero cuando todo esto acabe, nos debemos una conversación.─ Regina asintió con lágrimas formándose en sus ojos.─ Te toca a ti.

Justo en ese momento se comenzaron a escuchar ruidos extraños en el primer piso, como si dos personas estuviera discutiendo. Emma sabía lo que significaba. August y sus hombres habían encontrado a Graham. Emma tenía que ayudarlo.

─Necesito que salgas ahora Regina. Mi compañero está en peligro.

Regina quería ser egoísta y pedirle a Emma que no bajara. Pero sabía que no podía. Le dolía dejar a Emma pero si ella decidía quedarse solo entorpecería a Emma. Ella no sabía cómo defenderse y en vez de ser una ayuda para Emma, sería un percance.

─Hay más oficiales en el área. Tan pronto como llegues abajo necesito que vayan donde ellos. Estarán a salvo ahí.─ Regina asintió insegura y abrazó a Emma.

─Me debes una conversación, que no se te olvide.─ Emma sonrió.

─No me la perdería por nada del mundo.

Con esas últimas palabras de Emma, Regina se encaminó a bajar las escaleras de emergencia y Emma salió de la habitación sacando su arma. Mientras bajaba, Regina no podía evitar sentir que había dejado una parte de su corazón con Emma. Las cosas entre ella era complicadas pero Regina no podía negar que quería a esa mujer y dejarla en medio del peligro había sido la cosa más dolorosa que había sentido. Tan pronto como Regina llegó al suelo Henry corrió a abrazarla y Belle se acercó a ella.

─¿Y Emma?

Regina iba a contestar pero su voz se perdió en el sonido de una ráfaga de disparos y gritos que salió del interior del edificio. Los tres se tiraron al suelo por precaución. Regina sabía que tenía que hacer algo.

─Emma me dijo que hay más oficiales en el área. Vamos con ellos.─ ordenó la morena comenzando a correr con Belle y Henry siguiéndola.

Cuando llegaron a la parte frontera del edificio vieron como un grupo de oficiales entraba al edificio, excepto uno que Regina supuso era el encargado de mantener a los residentes en sus hogares. Regina y compañía se acercaron a él.

─Señoritas, lo mejor que pueden hacer es despejar el área.

─Emma está ahí adentro. No me voy de aquí hasta ver que está bien.─ contestó la mujer de forma autoritaria.

─Mi mamá también está ahí adentro.─ añadió Henry con el mismo tono que Regina.

─Bien, pero si la situación se agrava les voy a solicitar que se mar…

─¡Alerta!─ dijo una voz que salía de un pequeño radio comunicador que el hombre tenía en su cinturón.─ Tenemos un oficial herido. Necesitamos ayuda. Repito. Hay un oficial herido gravemente. Necesitamos ayuda con urgencia.

Henry, Regina y Belle intercambiaron miradas. El oficial que estaba junto a ellos se alejó un poco del área realizando las llamadas correspondientes. Regina tenía un pésimo presentimiento. Solo esperaba que estuviera equivocada y que Emma saliera del lugar intacta y sana.


¡Hola!

En primer lugar quiero agradecerle a todos los que comentaron en el capítulo pasado. Ustedes son los que me motivan a continuar esta historia. La misma se encuentra ya en sus capítulo finales. Creo que esta historia se ha contado y ya es hora de ir dándole un cierre. Tengo una que otra idea para hacer más historias. Asi que espero haber más de mi por un ratito.

En segundo lugar, disculpen que este capítulo no es tan largo como los que acostumbro. El tiempo y las cosas que pasaron esta semana (sí, hablo de las elecciones de Estados Unidos y mi país, Puerto Rico) mantuvieron mi mente ocupada, pero hey, aquí les traje un capítulo algo distinto. Espero que les sea agradable.

Nuevamente les agradezco el apoyo que le brindan a esta historia que ante tanta tempestad y oscuridad deste mundo, es una lumbrera y la distracción perfecta.

Un abrazo, Deb