Disclaimer: Glee no me pertenece. Todo es de Ryan Murphy y Fox

Apreciados lectores: No podría justificar tan larga ausencia, fue demasiada la espera pero espero que el cápitulo valga la pena. Cuando comencé a escribir la historia tenía mucho tiempo libre y una nula vida social, después de publicar el último cápitulo ocurrieron una serie de hechos trágicos en mi vida, 2013 no fue un buen año, pero el 2014 fue tan bueno que hasta el día de hoy pude darme un tiempo de reencontrarme con esta historia, yo no quiero ser como Lady Di que siempre deja sus proyectos a medias (¿qué pasó con YM & C?). Pero en fin, espero les guste mucho el capítulo, espero sus reviews, en caso de que algun s de ustedes sigan aquí como yo, que no escribía más pero todos los días leía. Muchas gracias por todo, cualquier cosa saben que me la pueden hacer saber ya sea por review o por PM. Gracias infinitas y más gracias y sin más, aquí esta, espero mañana o en la semana (sin falta) subirles el siguiente, ya casi está terminado.


Salvándonos

Chapter 12: Cuatro días (Día I)

A la mañana siguiente, Quinn se despertó con el cuerpo desnudo de Rachel entre sus brazos. La rubia cuchareaba a la cantante, sus brazos estaban alrededor de la cintura de ella, abrazándola fuertemente contra su cuerpo, su cabeza estaba enterrada en el pelo de Rachel. Aprovechó para inhalar el olor de su cabello, el cual aún después de toda la actividad previa, seguía oliendo hermoso.

Comenzó a repartir besos por el cuello y hombros de la morena. Despertar de esa forma le era muy grato, se sentía en casa, como si por fin todo estuviera en orden, después de tanto tiempo se sentía salvada, sentía que todo tenía sentido, incluyendo las buenas y malas experiencias.

'Mírala que preciosa es, aun cuando duerme'

'Lo sé, y vuelve a estar en nuestros brazos'

La abrazó un poco más hacía su cuerpo, besó el lóbulo de su oreja y comenzó a susurrarle cosas al oído, y aunque sabía que Rachel debería estar agotada, quería que despertara para así poder aprovechar el tiempo que tenían a solas.

"Mi sol, mi dormilona, despierta ya mi vida"

"mmpphfhh", la voz de Rachel parecía un ronroneo

"Ya amaneció vida"

"Lo sé, pero estoy cansada, no tengo la culpa de que seas una insaciable"

"jaja", rio fuertemente, "anoche no te escuché que dijeras eso, bueno si, pero no eran precisamente quejidos, bueno si, pero no porque te disgustara jajaja"

Rachel giró su cuerpo, para quedar cara a cara con Quinn, recostada en su estómago, con sus codos y antebrazos sosteniéndola para poder ver a la rubia. Quinn también cambió su posición, ahora se encontraba con su espalda pegada al colchón

"Oye! Estas tornando esta conversación de forma en que yo quedo como la insaciable"

"¿Y no es así?", preguntó Quinn

"Bueno si, pero no tienes que restregármelo en la cara ni quejarte"

"jaja jamás me quejaría de eso, ni te lo echaría en cara, a mí me encanta que seas así", Quinn aprovecho y con sus brazos subió a Rachel sobre su cuerpo, abrazándola.

Rachel la observaba embelesada, muchas veces se había preguntado si volvería a estar de esta manera con su rubia, ese día, después de tanto tiempo, volvía a amanecer entre sus brazos, algo que pensó jamás volvería a suceder.

"Pensé que jamás te volvería a ver, que nunca más volverías a hacerme el amor", le dijo Rachel con un tono muy serio.

"Yo pensé lo mismo, pensé que nunca volvería a despertar así contigo, pensé que te había perdido para siempre, pero tu piel es una patria para mis manos, así que de alguna u otra forma tenía que volver a ella"

Solo sonrieron, dejando las conversaciones tristes para después. Así en la posición en la que se encontraban, volvieron a besarse y a hacer el amor, varias veces más, hasta que el sueño y el cansancio las venció otra vez.


A las 3 de la tarde volvieron a despertar, más bien el hambre hizo que se despertaran, no habían comido nada desde el día anterior en la cena, así que ya estaban muy hambrientas.

"Vamos amor, que hoy hago el 'desayuno' yo"

Se dirigieron a la cocina y entonces Quinn comenzó a hacer de comer, mientras Rachel ponía la mesa.

Al terminar, Quinn colocó toda la comida al centro de la mesa. Había muchas cosas que elegir para comer, pan tostado, mermelada, pancakes, tocino, huevos, jugo, entre otros.

La rubia ya había tomado asiento y Rachel se disponía a sentarse a su lado, cuando de repente Quinn la tomó de la cintura para sentarla en sus piernas.

"¿No te parece que está posición es mucho más cómoda? Además, desde aquí puedes darme de comer en la boca, ¡ALIMENTAME MUJER!", le dijo con una sonrisa

"Claro que si mi amor, ¿qué quieres que te sirva?"

"Lo que sea, pero que tenga tocino"

"Está bien"

Una vez servidos los platos, comenzaron a comer entre caricias y tocino, mordiscos y abrazos.

"Pffachelff", dijo (o intentó decir) Quinn entre bocados

"NO HABLES CON LA BOCA LLENA LUCY QUINN FABRAY!"

Quinn tragó la comida que tenía en la boca, "Lo siento mi general", le respondió mientras imitaba el gesto de un soldado, con su mano en la frente.

"jaja puede continuar hablando soldado Fabray", contestó la morena siguiéndole el juego

"Sol, por mucho que me encante estar aquí contigo, disfrutando el desayuno y disfrutándote a ti, necesito volver a mi hotel, no tengo ropa, y quiero ir por algunas cosas, además ¿no piensas pasar todo el día aquí o sí?"

"Claro que sí, ¿tú no?"

"Pues no, y si así fuera, pasaría todo el día pero en tu cama"

"Eso puede ser arreglado"

"Ya Berry, no me quieras distraer, yo quiero ir a mi hotel, ¿para qué estoy pagando una tarifa tan alta por mi habitación si no la voy a usar?, para se hicieron los hoteles, para dormir en ellos"

"También las camas, en especial la mía"

"No sólo para dormir, en especial la tuya, la hemos usado para muchas cosas menos para dormir"

"Eso es verdad"

Quinn le sonrió

"Por eso, volviendo al principio del asunto, iré a mi hotel, ¿quieres acompañarme? Después podemos pasar el día juntas recorriendo la ciudad, o ya veremos luego que se nos ocurre"

Rachel asintió con la cabeza fuertemente, "si claro que si quiero ir amor, terminamos de desayunar, me baño, me arreglo y salimos para allá"

"Creo que eso llevara mucho tiempo, mejor voy yo sola", Quinn levanto a Rachel de su regazo y la sentó en la silla de un lado, se levantó de su silla y se fue hacia la sala. La morena solo puso cara de sorprendida, con la boca muy abierta

"¿Te vas sin mí?", dijo con un tono de tristeza

"Sí, quiero ir hoy, no mañana", fingió buscar sus cosas, Rachel le puso atención a su tono de voz y descubrió que era una broma, así que decidió darle por su lado

"Pues vete tu sola, aunque tal vez si…", se quedó callada

"¿Tal vez si qué?", por lo visto la morena había logrado llamar su atención.

"Tal vez si nos bañamos juntas ahorraremos tiempo, y sobretodo agua"

Con una sonrisa traviesa, Quinn se acercó a ella y la cargó, para llevársela a bañar, antes de que se les hiciera más tarde, más bien antes de que Rachel se arrepintiera.


Una hora después, se encontraban rumbo al hotel, como Quinn había terminado de arreglarse primero, se adelantó y mientras Rachel acababa de vestirse, aprovechó para ir al parque a recoger el auto, así no tendrían que caminar de vuelta por él, y así ahorraban unos minutos más.

Mientras Quinn conducía, Rachel tomaba la mano de la rubia que estaba en la palanca, para entrelazar sus dedos y después, dejarla descansar en su pierna.

Ante el gesto, Quinn sólo le sonrió y continuó manejando.

Unos cuantos minutos más tarde arribaron al hotel, la rubia estacionó el coche y después ayudo a Rachel a bajar del auto, cerró la puerta, puso la alarma y volviendo a entrelazar sus dedos, se adentraron al hotel.

Al llegar a la 'suite' Quinn le pidió que se sintiera cómoda. La habitación era como un mini palacio, ¿Habitación dijo? Ese era el maldito penthouse. Contaba con sala de estar, un comedor, una pequeña cocina, y eso era todo lo que había visto hasta ahora.

"Acompáñame mi vida, la habitación queda por este lado"

"Quinn, nunca me dijiste que habías rentado el penthouse"

"¿No lo hice?"

"Nope, cuando te traje dijeron que era una 'habitación', y sonaba a habitación sencilla con cama matrimonial"

"ups, perdón olvide ese detalle, a decir verdad, no es muy relevante que digamos mi vida, por eso no te lo comenté"

"Claro que es relevante, todo esto es muchísimo más elegante que mi pequeña y humilde morada"

"Mi vida, si supieras que ayer me valió un comino si es elegante o no, a mí me importa el lugar donde estés tú, y viéndolo bien, y cómo ahora estas tú aquí, entonces si me importa mucho esta suite, ¿me vas a acompañar a la habitación o no? ¿Te quedaras aquí?"

"Claro que no, quiero ver dónde es que se supone que dormirás"

Levantándole la ceja, Quinn contestó, "Si quieres tú también puedes dormir ahí"

"¿Que acaso nunca te cansas?"

"¿De ti? Nunca!", contestó la rubia

"ya, ya, rompecorazones, que si te sigo el juego no acabamos nunca y quiero ir a recorrer la ciudad"

"Está bien amor, por este lado", le dijo Quinn para guiarla hacia la habitación.

La guio hasta la habitación y dejo que rondara un poco mientras ella iba a su guardarropa para buscar que ponerse, ya que aún vestía la ropa del día anterior.

Los ojos de Rachel no alcanzaban a recorrer toda la habitación, era enorme, obviamente proporcional al tamaño del penthouse. La cama era gigantesca, de tamaño King size, había unos cuantos sillones, algunos burós, un pequeño escritorio e inclusive tenía su propio balcón.

Decidió salir y observar la vista, no era muy buena, al fin y al cabo seguía siendo Lima, pero el aire y el ambiente cálido que proporcionaba lo compensaban. Contaba con una mesa de campo, con algunas sillas reclinables, y con una pequeña chimenea.

De pronto le llegaron unas ganas inmensas de fumarse un cigarro, por lo que volvió a entrar a la habitación.

"Quinn, cielo, ¿podrías regalarme un cigarrillo?", le dijo a la rubia

"Claro", contestó gritando, "encima del escritorio está una cajetilla y el encendedor, tómalo de ahí"

Rachel caminó hacia el lugar indicado, y tomó la cajetilla y el zippo, después volvió al balcón. Caminó hacía la barandilla y se recargo en ella, después encendió el cigarrillo. Así, mientras fumaba, esperaba a Quinn.

Se sentía en paz, amada, enamorada como vil adolescente, pensando cómo su vida había vuelto a cambiar en menos de 24 horas, pero sabía que muy muy al fondo de sus pensamientos, estaba Finn y su 'matrimonio'. Daba largas caladas al cigarrillo, llenando sus pulmones de humo, para después expulsarlo por su boca con mucho estilo, parecía Holly Golightly.

Perdida en sus pensamientos, no se dio cuenta en que momento Quinn había salido en su búsqueda, sólo lo notó cuando dos brazos fuertes le rodearon la cintura, una cabeza se enterró en su cuello y unos labios lo besaron.

"Boo!", susurro la fotógrafa suavemente en el oído de la morena.

"Mi amor, ¿qué haces asustándome? ¿Ya terminaste?"

"Si mi sol, hace rato, sólo que te estuve observando unos momentos"

Rachel se recarga más en los brazos de Quinn, y la rubia solo la abraza más fuerte.

"No sé si lo sepas, pero me encanta abrazarte de esta forma, me encanta tenerte entre mis brazos"

La morena le da una calada al cigarrillo y lo pone cerca de la boca de Quinn, ofreciéndoselo silenciosamente. La rubia lo acepta gustosamente. Rachel vuelve a darle una fumada y después lo tira al piso, pisándolo delicadamente.

"A mí también me encanta sentirte pegada a mí, sentir el cómo me abrazas, el sentir cómo esta postura tan simple, tiene la capacidad de despertarme todos los sentidos, logra ponerlos en alerta, ponerlos en espera, espera por ti…" le responde la cantante, para después girar para quedar frente a frente con Quinn, cuidadosamente para no romper el abrazo, "esperar a que hagas de las tuyas conmigo otra vez, o simplemente que me beses o me dediques una mirada, no creo nunca poder ser capaz de comprender el por qué me amas tanto, y por qué estas dispuesta a hacer tanto por mí, y por qué tienes este poder sobre mí, inclusive después de tanto tiempo que estuvimos apartadas, sin dar señales la una a la otra"

"Ni yo lo comprendo, ni lo sé, pero no me importa, no sé qué me habrás dado aquella vez, pero lo que sé es que quiero estar siempre así contigo, quiero poder ser capaz de abrazarte por la espalda, y sentirte junto a mí, o despertar contigo a un lado, o desayunar contigo en Tiffany's"

"Te amo mi amor, no te alejes de mi jamás", respondió Rachel

"Jamás lo haré, lo prometo"

Rachel volvió a la posición inicial que tenían, con Quinn a su espalda, abrazándola, ahora las dos veían el horizonte. Todo quedo en silencio alrededor de ellas, aunque no eran silencios incomodos, una de las características de las almas gemelas es que, pase lo que pase, por el tiempo que sea, nunca existirá entre ellas un silencio incomodo…sí, eso era lo que eran ellas, Almas Gemelas.

Finalmente y al cabo de unos minutos, Quinn rompió el silencio.

"Si tengo suerte esta vez, al final del verano, estaremos en esta misma posición en París, o en Nueva York, o donde tú quieras estar, siempre y cuando me dejes estar contigo".

"Siempre" fue lo último que dijo la morena, para volver a perderse en el silencio.


Minutos después, salieron de su burbuja ya que Rachel aún quería recorrer la ciudad con Quinn, no es que fuera una actividad muy entretenida, pero quería salir con Quinn, y sabía que quedarse en su departamento solo significaba una cosa, y no es que se quejara pero también tenían que salir y despejarse, así que decidieron volver a adentrarse a la habitación.

La rubia sintió cómo vibraba su celular en el bolsillo del pantalón, así que lo sacó y vio de qué se trataba.

"Vida, acabo de recibir un mensaje del trabajo, hago unas llamadas y nos vamos ok? Ya te lo dije pero te lo repito, siéntete como en casa y si te aburres sola, ahí está el remoto de la televisión, o ahí está mi iPod, o mi laptop, o mis libros, jiji creo que no tardaré mucho pero aun así, para que tengas algo con que entretenerte estos minutillos", siguió diciéndole mientras tomaba su agenda y otras notas y caminaba hacía la sala.

Rachel volvía a perderse observando la habitación, le parecía lujosa, pero también le parecía que una fotógrafa de la talla de Quinn se merecía y podía tener esa clase de lujos. Se sentó con cuidado en la cama y tomó la laptop que se encontraba en el buró, la puso en sus piernas y la encendió. Mientras esperaba observo unos libros apilados ahí, los tomó para ver de qué se trataban, pero al intentar tomarlos todos, falló y uno de ellos se le cayó, el que estaba al fondo de la pila. Rápidamente movió la laptop de sus piernas a la cama, y se apresuró para empezar a levantarlo, estaba un poco asustada, pensaba que Quinn le había dado libertades sobre sus artículos personales, pero no libertad para que los destruyera.

El libro estaba desparramado por el suelo, algunas hojas se habían salido y había unos cuantos papeles regados.

Finalmente se agachó a recogerlos. Se dio cuenta que no era un libro sino una libreta un poco vieja, sus pastas eran de piel, era gruesa debido a que todas sus hojas ya habían sido usadas, y parecía que lo habían leído y releído varias veces, era un diario.

Sin ánimos de hurgar entre las hojas, comenzó a recoger los papeles que estaban tirados. Letras y letras y oraciones y más palabras se acumulaban en cada hoja, de lo que podía observar y deducir era que casi no había espacios en blanco, algunas veces se encontraba uno que otro dibujo o paisaje, les daba una mirada rápida y después trataba de meterlos en el diario.

Estaba a punto de terminar de recogerla cuando se encontró con una fotografía, estaba boca abajo así que no sabía de qué se trataba, aunque por la vista que tenía, estaba algo desgastaba.

La levantó y le dio vuelta, y vaya sorpresa que se llevó, esa foto vieja era nada más y nada menos que de ella. Se levantó del suelo y se sentó en la cama, en su posición inicial, olvidando la laptop, que ya estaba encendida completamente.

La foto era de una Rachel Berry un poco más joven, acostada en la cama, con su espalda desnuda y el cabello suelto. Su rostro mostraba una pequeña sonrisa confortante, estaba tan bien tomada que inclusive reflejaba la tranquilidad que recordaba haber sentido en ese momento. Al instante que vio la fotografía, inmediatamente reconoció la habitación, ¿Cómo podría olvidarla?, fue del día más feliz de su vida, el día que se entregó a su Quinn. Aunque se preguntaba cómo y en qué momento habría sido tomada. Decir que se encontraba en un estado de shock era poco, ¿Quinn conservó la foto todo este tiempo? ¿Tanto la veía que estaba maltratada? Y otra vez, su pensamiento recurrente volvió, no le cabía en la cabeza cómo Quinn pudo esperarla tanto tiempo, esa fotografía solo demostraba su lealtad y amor por ella, y ella estaba realmente conmovida, conmovida por ese poder que tenía su rubia de enamorarla todos los días, con el más pequeño detalle (o el más viejo, por aquello de la fotografía).

Mientras tanto en la sala, Quinn había escuchado el ruido de algo que se había caído, pero no le tomo importancia, sabía cuan prudente era Rachel así que debió haber sido cualquier cosa sin importancia, por eso decidió continuar con su llamada. Una vez que termino y guardo su agenda y sus anotaciones, decidió volver a la habitación.

"Rach, mi sol", comenzó a llamarla desde antes de entrar.

"amor que estas…", la voz de la rubia se cortó por la imagen con la que se encontró.

Rachel, sentada en la cama con una fotografía, una fotografía que reconocía muy bien, era LA fotografía.

"Rach…", intentó hablar pero la morena la interrumpió.

"¿Desde cuando tienes esta foto? Dios que pregunta tan tonta, obvio que desde ese día, más bien ¿Por qué tienes una foto así?", preguntó Rachel.

Quinn no sabía cómo descifrar el tono de voz de Rachel, era muy neutral, así que no sabía cómo afrontar el tema, y lo único que llegó a su mente fue '¡explícaselo!'.

"Yo te lo puedo explicar…", respondió con una voz tranquila, "Eso que tienes en tu mano es el único recuerdo tuyo que me quedó, el único que llevé conmigo estos años, te juro que en ese entonces no era tan buena fotógrafa, a decir verdad, la foto en sí no tiene nada de especial… lo que la hace especial eres tú.", explicaba mientras avanzaba hacía la cama, para después subirse y recostarse a un lado de Rachel.

"Me encanta, es magnífica, y no lo digo porque sea yo quien aparece en esa foto, bueno también, pero si en ese entonces no eras buena, no me imagino como eres ahora.", la rubia notó el cambió de voz de Rachel, que al igual que sus palabras, eran buenas noticias para ella.

"Me imagino que recuerdas ese día ¿verdad?", le preguntó Quinn.

"Cómo olvidarlo…"

"Ese día, el momento de la foto, era de madrugada, antes de salir al balcón, después de que hicimos el amor por no sé qué vez, tú te quedaste profundamente dormida, y yo cómo siempre, por verte descansar no dormí, simplemente fui a sentarme al sillón mientras te observaba y observaba, te veías tan sensual que no pude resistirme, busqué la cámara y simplemente la capture. Esta fotografía es uno de mis más grandes tesoros."

"Te amo, nunca me cansaré de decírtelo, estoy tan enamorada de ti, que si en este momento me pidieras que escape contigo lo haría."

'No me tientes', pensó Quinn.

"Me dejas sin palabras"

"¿Quieres que te deje sin aliento?"

"Dios, lo sabía, lo confirmo, no puedes estar ni unas horas quieta, hace años cree a un monstruo y ahora lo he revivido…"

"Calla y hazme el amor, que este colchón necesita inauguración"

Con cuidado (con lo más que pudo), despejó la cama y devolvió la foto a su lugar, para después despojar a su amada de su ropa. Al final de cuentas, y como ya lo había pensado Rachel, Lima era una ciudad aburrida y el aplazar sus planes de recorrerla no era de mucha importancia. Además, lo que ahora mismo ellas querían recorrer eran sus cuerpos.


Unos cuantos rounds después, y como ya era costumbre, las dos estaban acostadas sólo mirándose. Esta vez, se encontraban recostadas con sus estómagos pegados al colchón, con sus manos unidas al centro, y sus cabezas ladeadas para poderse mirar fijamente.

"El otro día tuve un sueño", Quinn rompió el silencio

"¿Ah sí? Sobre qué mi leoncito?", la morena soltó la mano de Quinn para comenzar a acariciarle el cabello.

La rubia se sorprendió por el sobrenombre, hace mucho que no lo escuchaba salir de la boca de Rachel, una inmensa sonrisa se abría paso en su rostro mientras ella solo se dejaba llevar por las sensaciones que provocaba el ligero toque de la morena en su cabello.

"Hace mucho que no me decías así", le respondió.

"Lo sé, esta mañana lo recordé, ¿te molesta?", preguntó Rachel con un poco de timidez.

"Claro que no, al contrario me encanta, aunque te diré un secreto, no me lo digas muy seguido, o como quieras, pero te atienes a las consecuencias, y creo que sabes de lo que estoy hablando"

Con una sonrisa pícara, la morena contestó, "en verdad LEONCITO? Pues ahorita ni lo pienses porque quiero que me cuentes de que se trataba tu sueño"

Quinn le dio un beso fugazmente para después empezar a relatar.

"Fue un sueño un poco extraño, bueno no mucho, la verdad es algo en lo que venía pensando y soñando desde hace mucho tiempo…", hizo una pausa un poco larga.

"Platícame más mi amor…", ya todos conocían la impaciencia de Rachel

"Pues en mi sueño, yo estaba en una posición similar a esta, recostada en mi cama, en mi hogar, en París, ¿vas siguiendo la historia?", la morena asintió mientras seguía acariciando su cabello y ahora también su oreja, y también mientras escuchaba con mucha atención, la forma que Quinn tenía de contar historias le parecía mágica.

"Y bueno, ¿estaba recostada verdad?, no es por presumir pero tengo un excelente gusto para la decoración de interiores, así que imagínatelo excelentemente decorado, con muchos libros y muchas películas y vinilos y cámaras por todos lados. Continuando con mi sueño, desde hace varios años, venía viviendo una experiencia maravillosa, una que me llenaba en todos los sentidos. En mi cama, todos los días despertaba con dos mujeres a mi lado…"

PUFF! El hechizo se rompió y el semblante de Rachel cambió por completo. Su sonrisa se borró y en su cara se instaló un gesto de indignación. Rápidamente se paró y comenzó a buscar su ropa.

Quinn rápidamente se levantó, aún desnuda, y corrió hacía ella, abrazándola por la espalda y deteniéndola.

"Mi vida, espera ¿sí?, no te enojes, permíteme terminar de contar mi sueño, dame una oportunidad ¿sí?", le mostro sus ojitos de cachorro, "anda recuéstate conmigo otra vez, te prometo que no es un sueño malo, te va a gustar"

Rachel no se pudo resistir a esa mirada y volvió a subirse al colchón, aunque sólo se sentó con su espalda apoyada en el respaldo de la cama y sus brazos cruzados. La rubia tomó una posición similar a su lado, y con un poco de fuerza, pasó uno de sus brazos sobre los hombros de la cantante y la abrazó contra su cuerpo.

"Deja de hacer berrinches Berry y déjame terminar…"

"Nadie te está tapando la boca ¿o sí?", respondió con un tono de molestia.

Quinn sólo sonrió. Dios, cómo amaba a esa mujer.

'¿Por qué sonrío así?, ¿Porque hasta sus berrinches y dramas me parecen adorables? ¿Por qué la amo tanto?', pensaba la rubia.

"Pues sí, te decía, mi sueño recurrente es despertarme con dos mujeres a mi lado, o también se podría decir, como les digo en mi sueño yo, con mis 'dos mujercitas'. Una de ellas, espero me diga "Quinnie, o Q, o esposa, o leoncito, o amor" y la otra me dirá 'mami o mamá', dependiendo de cuál de esos sobrenombres quieras tu para ti"

Al escuchar el final, los ojos de Rachel se llenaron de lágrimas, por supuesto eran de felicidad.

"Eres tan perfecta mi amor… en serio quieres formar una familia conmigo?", preguntó la morena

"Claro que si mi amor, ¿Por qué no habría de hacerlo?"

"Pues…", contestó Rachel un poco insegura, "todo lo que hemos pasado, todo lo que has pasado, lo que te hice pasar por mi culpa, cómo es posible que después de tanto aún quieras seguir conmigo e inclusive tengas el deseo de formar una familia conmigo"

"Pues que no te parezca extraño, te lo escribí en la carta no?, además, tú tienes todo el derecho a ser feliz, y aunque no fuera conmigo, si amaras a alguien más, tienes el derecho a formar una familia hermosa, aunque a decir verdad me encantaría que decidieras hacerlo conmigo, como te lo acabo de contar, ese es mi sueño."

Quinn hacía una pausa para poder besar a Rachel, para poder hacerla que se olvidara un poco de sus problemas, y para poder detener su llanto.

"Mi vida no llores por favor, sé que son lagrimas felices, pero aun así me mata que llores", después de secarle la lágrimas, volvía a besarla, "desde que te conocí, incluso antes de que fueras mía por primera vez, yo ya imaginaba cómo sería formar una familia contigo, llegar a la casa y apresurarme para cambiarme y bañarme, porque no estas y tienes función a las 8 y ya se me hizo tarde para verte; o me imaginaba tu y yo en la sala de nuestra casita, jugando en la alfombra con nuestra hija o hijo, que no importa si serán niños o niñas, yo quiero que se parezcan a ti; algunas veces también llegue a imaginar y soñar en tu y yo, tomadas de la mano paseando por Disney, mientras unas cuantas mini Rachel's o mini Quinn's, corren alrededor de nosotras emocionadas por su primera vez en el parque."

"Te amo muchísimo amor, y la verdad es que muchas veces pensé en ello, en cómo sería tener hijos tuyos", le contestó la morena, aún emocionada.

"Yo también te amo demasiado vida, ¿entonces qué dices? ¿Qué te parece mi sueño o mis sueños?"

"Me parecen perfectos, claro que quiero formar una familia contigo, me encanta la idea, aunque a decir verdad, para eso faltan algunos años, aún soy muy joven para ser madre. Pero algo que podríamos empezar a planear son los nombres"

Quinn le sonrió a Rachel para después romper el abrazo y despegarse de ella, con suavidad, paso un brazo por su cintura y acomodó a la morena de tal forma que quedara acostada en el colchón, para después, ponerse sobre ella y decirle con una sonrisa pícara.

"Me parece bien, pero algo que también podríamos empezar a intentar es hacer esos hijos que tanto queremos…"

Sabían que era imposible, pero valía la pena intentar ¿no?

Y los rounds volvían a empezar…