El atardecer había llegado y Rin aún seguía en la nubes, nubes llenas del recuerdo de aquel beso, no podía dejar de recordar lo que había pasado esta mañana, y cada vez que lo hacía se le dibujaba una hermosa sonrisa en sus labios, sonrisa acompaña con un brillo único en sus ojos, muy parecido a la sonrisa inocente y feliz que poseía años atrás, antes de que su amo la abandonara. Sentir los ardientes y cálidos labios de Sesshomaru sobre los de ella, su lengua enseñándole lo que nunca había experimentado, el dulce sabor de un beso de aquel que ama, de aquel que desea.
Unos toques en su puerta la trajeron de regreso al mundo real.
Rin: sí? - abrió la puerta.
Kagome: Hola Rin, en un rato partimos de la aldea para llevar acabo la ceremonia de Purificación.
Rin: Sí, está bien Kagome.
Kagome: Ya tengo listo todo lo necesario, en el camino repasaremos el plan.
Rin: Me parece muy bien.
Kagome: bueno, alístate que en un rato más pasamos por ti.
Rin: Sí, no tardaré mucho, así que no tarden.
Terminada la conversación Rin se vistió de forma adecuada mientras que Kagome ya preparada se reunía con los demás para partir.
Inuyasha: Yo no estaré presente en el rito, pero el enano Tadashi sí? - cuestionó en forma de berrinche a Kagome, estaban ya a medio camino, en medio del bosque les faltaba poco para llegar al lugar indicado.
Kagome: Tadashi se quedará contigo Inuyasha. - lo reprendió. - Como ya había dicho antes, el rito lo llevaremos a cabo Rin, el Monje Miroku y yo, solo nosotros estaremos presentes, Inuyasha, Sango, Shippo y Tadashi se quedaran un poco apartados del lugar. - kagome y Rin llevaban un kimono blanco largo hasta los tobillos, ambas llevaban consigo su arco y flechas y en el obi un sable, Kagome llevaba la vaina, Miroku vestía un kimono azul celeste y también llevaba un sable. Los demás iban preparados con sus armas, Inuyasha con colmillo de acero y Sango acompañada de Kirara con su Boomerang.
Miroku: ustedes estarán cerca por si sucede algo y requerimos de su ayuda.
Inuyasha: Rin qué tanto miras a los árboles y al cielo, qué pasa? Sucede algo?
Rin: Aah, ehh no... No es nada Inuyasha, solo estaba examinando el lugar. - Mintió, lo que realmente hacía era buscar a Sesshomaru, él le había prometido que estaría presente y ella esperaba que así fuera.
Inuyasha: Y está todo bien? - cuestionó no muy convencido de la respuesta de Rin.
Rin: sí. - desvió la mirada hacía el cielo. - no tardará en oscurecer, debemos darnos prisa.
Kagome: Muy bien. - se detuvo. - aquí se quedaran ustedes muchachos.
Inuyasha: aaah qué más da... estaremos al pendiente.
Sango: Espero que todo salga bien.
Tadashi: Les deseo mucha suerte señorita Kagome! - les gritó mientras se alejaban.
Inuyasha: ja No la necesitan, sé que lo lograrán. - dijo mientras se recargaba en un árbol.
Sango: ya está oscureciendo, Shippo, nos harías el favor de encender una fogata?
Shippo: Claro! - corrió a buscar con qué hacerla.
Kagome: Recuerden el rito, nada debe salir mal.
Miroku: Claro señorita Kagome.
Bajaron una cumbre Caminaron y en un rato más los tres se detuvieron, al parecer ése lugar estaba bien para realizar la ceremonia.
Miroku: Esta roca servirá para la base, la purificaré para que resista. - se acercó a una roca plana que se encontraba en el suelo, se arrodillo y comenzó sus oraciones.
Kagome comenzó a sacar unos pergaminos, retazos de seda y de papel atado, tres collares sagrados, incienso y un objeto portador de tiras largas de papel llamado Onusa.
Kagome: El sable (un arma blanca curva de un solo filo) es un instrumento de luz para cortar las impurezas, cuando lo usemos debemos estar conectados con la esencia interior, eso implica mucha concentración y espíritu.
Miroku: Listo!.. Podemos comenzar. - se levantó y se dirigió hacia las chicas.
Kagome: Los collares nos servirán de protección - explicaba mientras le daba uno a cada quien. - ustedes sabrán cuándo utilizarlos.
Rin: Bien, comencemos.
Los tres se acercaron a la roca, formando un triángulo alrededor de ella, colocaron la vaina, Kagome comenzó a pegar los retazos de seda y de papel atados alrededor de la roca, mientras que Rin colocó dos inciensos en las orillas sobre la roca y los encendió, cada uno escribió sobre un pergamino.
Kagome: REI - indicando un saludo con las manos juntas en el gesto gassho, Rin y miroku hicieron los mismo.
Rin: Hikari. - pronunció y pegó el pergamino sobre la vaina.
Miroku: Tsuiho - hizo lo mismo que Rin.
Kagome: Jōka shimasu - al igual que Rin y Miroku pegó el pergamino sobre la vaina, nada había ocurrido aun, el ritual apenas comenzaba.
Kagome tomó el onusa, lo puso delante de ella, comenzó a hacer movimientos circulares con él iniciando así el canto.
Kagome: El kototama de la creación.
Su - u - u - u - u - yu - mu
Rin y Miroku: El Kototama de la existencia. A - O - U - E - I
(Cantando lenta y potentamente)
Todos: El Kototama de la existencia. A - O - U - E - I
El viento comenzó a soplar levemente para después convertirse en ráfagas violentas, sobre ellos el cielo se llenó de nubes negras, comenzando a apreciarse truenos y relámpagos, la vaina comenzó a despedir una espesa bruma roja que parecía ser lava ardiente, de poder y fuerza siniestra que los tres pudieron percibir con facilidad.
Todos: El Kototama de la existencia. A - O - U - E - I
-continuaban el rito sin tomar importancia a los fenómenos que se presentaban, pues tenían que estar concentrados-
Inuyasha y los demás veían desde la cima, el cielo con deslumbramiento y asombro, el viento llegaba hasta donde ellos estaban. Inuyasha aún sospechaba de Tadashi por lo que no dejaba de observarlo constantemente.
Sango: Lo estarán logrando? - por su tono de voz se notaba que estaba intranquila y preocupada, y cómo no, si se trataba de su esposo y sus amigas, era normal que se sintiera así.
Inuyasha: Estas bromeando?... ¡Es muy seguro que lo estén logrando! - él en cambio estaba muy seguro de que todo saldría bien o al menos eso aparentaba pues los fenómenos que estaba presenciando nunca los había visto en otros ritos que llevaba a cabo Kagome, de cualquier forma si algo salía mal no dudaría en salir corriendo para proteger a Kagome.
Mientras tanto en el rito.
La bruma de color rojo vivo comenzó a aumentar extendiéndose tanto por los lados como hacia arriba, pareciendo un fuego de intensidad impresionante, originando crujidos y estruendos profundos.
Kagome (sacó el sable que llevaba en su vaina): Masakatsu - dijo firmemente y lo suficientemente alto para ser escuchada en medio de aquél fenómeno, y con el sable cortó sin dudar la tremenda impureza roja que salía de la vaina.
Enseguida rayos comenzaron a caer de manera violenta y brutal a sus alrededores, por lo que se sobresaltaron.
Inuyasha: ¿¡Pero qué demonios!? - él al igual que Sango y Shippo se inquietó, pues nunca antes había visto un ritual así, un poco más y salía disparado para ver que Kagome y los demás estuvieran bien.
- ¡Maldición! - se oyó una voz grave e impotente, una voz que mostraba desesperación e inquietud. Una voz cuyo dueño era Tadashi quien se encontraba justo detrás de Sango, Inuyasha y Shippo, un poco alejado, pero el único en escuchar tal cosa fue Inuyasha.
Al oír eso inmediatamente volteo hacia donde se encontraba Tadashi, no se veía muy bien, puesto que se encontraban en la oscuridad retirados de la fogata, lo primero que vio fueron sus ojos, ojos al rojo vivo que brillaban como metal ardiendo en la oscuridad, Inuyasha parpadeó como queriendo aclararse la vista y cuando lo hizo lo único que vio fue a un niño de 10 años temeroso mirando al cielo con preocupación. Inuyasha se acercó.
Inuyasha: Qué ocurre Tadashi? - él sabía lo que había visto y no dejaría pasarlo tan facilmente, ese niño escondía algo. Al estar aún lado de él, pudo notar que sus manos estaban en puños que parecía estar presionando con fuerza.
Tadashi: ... Nada señor Inuyasha, es que tengo miedo de que no lo logren. - su voz parecía de un niñito asustado e inocente, pero ese era un cuento que Inuyasha no se creía, más bien lo que temía ese niño era que lo lograran.
Inuyasha: Estás seguro? O hay algo más? - lo cuestionó mirando sus manos hechas puño, Tadashi al notarlo inmediatamente las extendió relajándolas un poco.
En el ritual.
Rin: Agatsu - pronunciando esta palabra cortó con el sable por segunda vez la energía maligna, ésta se movía de manera turbulenta y sin cesar, cada vez se extendía más.
En los tres surgieron unos tremendos escalofríos que recorrían todo su cuerpo, acompañados de una oleada dolorosa justo en su pecho, la ansiedad comenzó a apoderarse de Rin y Miroku.
Kagome: No duden! Sean fuertes! - gritó a sus compañeros alentándolos a continuar.
Miroku: Katsuhayabi - pronunciada esta palabra hizo lo mismo que las sacerdotisas.
Haciendo esto un resplandor intenso proveniente de la vaina iluminó todo el lugar, se protegieron los ojos con los collares sagrados que llevaban para no ser cegados por el resplandor, pues fue tan grande que alcanzó a llegar un poco hasta la cima donde se encontraban los demás.
Inuyasha: Qué rayos!? - volvió toda su atención hacia dónde provenía el resplandor cubriéndose un poco el rostro al igual que los demás, dándole la espalda a Tadashi.
Shippo: Pero qué fue eso?!
Sango: Espero que ya hayan terminado!
Cuando el impresionante fulgor terminó Inuyasha volteo para mirar de nuevo a Tadashi, pero éste ya no se encontraba ahí, lo buscó por todas partes y no lo encontró, Sango y Shippo se dieron cuenta de lo ocurrido con el niño ¿dónde estaba?, en tan sólo un segundo Inuyasha supo lo que pasaba y no dudó ni un segundo.
Inuyasha: Kagome! - gritó mientras corría impaciente bajando la cima, dirigiendose hacía donde se encontraban sus amigos, sabía que estaban en peligro y él haría todo lo posible por protegerlos.
Sango: Inuyasha espera! - estaba sorprendida, pero en seguida se dio cuenta de que sus amigos estaban en peligro.
- Kirara! - inmediatamente el animal se hizo grande, Sango y Shippo se subieron en él y partieron a toda velocidad para llegar a tiempo al lugar.
Mientras meditaban, tanto Kagome como los demás pudieron percibir una fuerza de gran ímpetu aproximándose y en cuestión de segundos el dueño de dicha fuerza estaba ahí, algo alejado de ellos pero dispuesto a atacar.
Era un demonio de 2 metros de alto, cabello negro y largo, piel color verde enfermizo con vestimenta negra, en lugar de manos tenía un enorme látigos de 3 metros y en el otro brazo una fuerte tenaza, poseía unos ojos de color rojo vivo que brillaban ardientemente.
Un movimiento y en cuestión de segundos el látigo volaba a una velocidad impresionante, su objetivo era Kagome ya que ella era la cabeza del rito, una ráfaga de viento y luz mezclada atravesaron el látigo cortándolo justo antes de que pudiese tocar a Kagome moviendo de ella sólo su cabello que continua así debido al viento que aún no descendía. Inuyasha fue quien detuvo el ataque, medio metro de látigo cayó al suelo retorciéndose incontrolablemente, para después unirse nuevamente a su dueño.
El viento aun azotaba a los árboles, las nubes no tenían intención de dispersarse y sus escandalosos estruendo tampoco.
Inuyasha: Maldición! Cómo es posible? - exclamó al ver que el látigo cortado se unía al resto.
Kagome: Continúen! - Tenían que terminar el ritual, ya faltaba poco, no podían perder la concentración.
Todos: MASAKATSU MA - SA - KA - TSU AGATSU A - GA - TSU
Inuyasha: Sabía que escondías algo... Tadashi - Dijo retante.
Aquellos que llevaban a cabo el ritual escucharon claramente el nombre de Tadashi, era verdad que esa cosa fuera Tadashi?... no, no podían prestar atención a lo que sucedía a su alrededor, tenían que continuar.
-Mi verdadero nombre es Abdiel, el cuerpo de ese niño solo me sirvió para esconder mi verdadera esencia. - estaba orgulloso de haberlos engañado.
Terminando esto se abalanzó contra Inuyasha dispuesto a cortarlo con su tenaza, Inuyasha respondió atacando con colmillo de acero, impulsando la tenaza a un lado pues era tan dura que no pudo cortarla , tarde se dio cuenta de que era una distracción ya que Abdiel sólo quería acercarse para ganar distancia y utilizar su látigo, Inuyasha inmediatamente se alejó pero no pudo lo suficiente, el látigo de Abdiel lo alcanzó un poco, golpeó y corto a Inuyasha en el pecho haciéndolo sangrar, en un abrir y cerrar de ojos se encontraba envuelto con una rígida y gruesa serpiente, era el látigo que lo lanzó contra un árbol, fue tanto el impulso que el árbol se derribó.
Kagome: Inuyasha! - descuidó el rito por un momento para ver al medio demonio.
Abdiel volvió su vista hacia la chica que ya antes había intentado atacar, corrió velozmente y lanzó de nuevo un azote.
